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miércoles, 13 de enero de 2010

Antonio Muñoz Molina, en Qué Leer


La revista literaria Qué Leer ha publicado un reportaje sobre la última novela (y la obra por lo general) de Antonio Muñoz Molina, La noche de los tiempos, que hemos mencionado aquí en otra ocasión. Por ser algo largo, no lo voy a copiar aquí, sino dirigir a los lectores a la web de la revista donde se puede leer en forma íntegra. Subrayo esta cita del autor, que me ha parecido interesante:
. . .hubo una tercera España, la España peregrina. Toda esa gente a la que no se le hizo mucho caso, que se fue al principio de la guerra porque honradamente no se sentían capaces de estar con nadie. Entre otras cosas, porque no se trataba de un enfrentamiento entre las dos partes de país. Se trataba de un país llevado a la desgracia por la irresponsabilidad y la ceguera de minorías políticas, militares e intelectuales. No era la mitad de España peleando contra la otra mitad de España. La gente normal, la gente de a pie, lo que quería era ganarse la vida y vivir tranquilamente, llevar una vida normal. Entonces, cuando se produce ese hachazo, hay mucha gente que cumple la siguiente característica: Podría ser fácilmente fusilada tanto por un bando como por el otro.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Resumen de la Ley de Memoria en El Periódico

De: El Periódico.com (22.11.09) - se recomienda ver el sitio original del artículo, para ver el archivo en PDF de las estadísticas mencionadas abajo

El Gobierno nacionaliza a 55.000 parientes de exiliados en un año

• La exhumación de fosas, la nulidad de juicios y la retirada de símbolos lastran la ley

ALBERT OLLÉS
MADRID

La ley de la memoria histórica, en vigor desde diciembre del 2007, transita con dificultad entre las dos Españas pero bate récords en el extranjero. En solo un año, el Gobierno ha recibido 117.449 solicitudes de nacionalización de hijos y nietos de exiliados, de los que ha aprobado 54.858. Es el mayor logro de una norma que avanza entre luces y sombras.


LAS INDEMNIZACIONES

Más subsidios, pese a las reglas restrictivas

El Gobierno justifica el éxito de las nacionalizaciones (que incluyen a 15 voluntarios de las brigadas internacionales) en la amplia difusión que se dio a la iniciativa en los países donde residen los beneficiarios. En España, el progresivo conocimiento de la ley ha repercutido también en un incremento de las consultas y las solicitudes de reparación económica y personal. La entrada en funcionamiento el pasado abril de la oficina para las víctimas de la guerra civil y la dictadura ha multiplicado las reclamaciones informativas.
Lo mismo ha sucedido con las demandas de pensiones y subsidios de familiares de fallecidos en la guerra civil, y de presos y víctimas de la dictadura entre 1968 y 1977. El Ejecutivo destaca la mejora de las prestaciones de la ley de 1979, pero los demandantes se han encontrado con otro obstáculo, el de un desarrollo reglamentario excesivamente restrictivo. Los dos casos más patentes son la exigencia de la dependencia económica de la víctima en el momento de los hechos para conceder indemnizaciones a los padres, nietos o hermanos; y el que excluye a los miembros de grupos armados.

El primer caso está en vías de solución y el año que viene se eliminará con carácter retroactivo el requisito de la dependencia, abriendo un plazo de un año para presentar solicitudes. El segundo tema está bloqueado, como denunció el pasado jueves el PNV en una moción rechazada por el PSOE y el PP. Familiares de etarras fallecidos en la dictadura y los del anarquista catalán Salvador Puig Antich, siguen esperando.


LA JUSTICIA

ICV y ERC piden una fiscalía especializada

En la parte del vaso medio vacío, la oposición pasiva y activa de los herederos del bando vencedor de la guerra civil está lastrando el desarrollo de tres aspectos conceptuales claves de la ley. Aunque estaba previsto inicialmente, el Gobierno dio marcha atrás en el último momento, presionado por el propio poder judicial, y sacó de la norma la nulidad de los juicios franquistas. El texto final solo tipifica la entrega de declaraciones de reparación y reconocimiento personal a quienes padecieron persecución y violencia durante el conflicto y la posterior dictadura.

Ya se han aprobado 210, entre ellas la que se entregó de forma especialmente simbólica, el pasado octubre en México, a la nieta de Lluís Companys. Este caso, precisamente, ejemplifica la raíz del problema. Tanto la nieta como el Gobierno catalán insisten en reclamar la anulación del juicio que sentenció, por motivaciones políticas y sin garantías procesales, al entonces president de la Generalitat a morir fusilado. El Ejecutivo español respeta y comparte la demanda, pero asegura que ha llegado hasta donde la ley le permitía, y que todo queda ahora en manos ahora de la fiscalía y, en última instancia, del Tribunal Supremo. Es decir, la última palabra sigue, como hace dos años, en el tejado del poder judicial.
Para luchar contra esta situación, ICV ha solicitado en diferentes ocasiones, la última en una moción presentada conjuntamente con ERC e IU en el Congreso, la creación de una fiscalía especializada en el apoyo y ayuda a los damnificados. El diputado ecosocialista Joan Herrera ha solicitado, incluso, el nombramiento de un Alto Comisionado del Gobierno que vele por el cumplimiento de la ley ante los obstáculos que se está encontrando.


LA SIMBOLOGÍA

El «valor artístico» de homenajear a Franco

La retirada de símbolos franquistas sí está incluida en la ley, pero avanza a cuentagotas. El Ejecutivo ha elaborado un catálogo de vestigios localizados en edificios públicos del Estado y ha creado una comisión técnica de expertos encargada de valorar y establecer cada caso, ya que la norma otorga al Ministerio de Cultura la potestad de decidir la retirada o no de los diferentes elementos.

El ministerio analiza más de 400 símbolos, de los que cerca de 300 pertenecen a Defensa. A la espera de conocer la lista de objetos sentenciados, ya ha trascendido que algunos han logrado esquivar la ley en virtud de su «valor artístico», como la gran placa de mármol que corona la fachada de la sede del Ejército del Aire, en Madrid, con una inscripción de inequívoco homenaje al dictador: «Francisco Franco, caudillo de España». Su inclusión en el catálogo artístico municipal la ha salvado de la quema.

En el Alcázar de Toledo se ha buscado una solución intermedia y se reconvertirá en museo del Ejército, restringiendo la visita de las criptas de los militares sepultados a sus familiares, y eliminando la falsa recreación del despacho del general Moscardó. Mucho más complicada está siendo la retirada de símbolos dependientes de instituciones y propietarios privados, por lo que ICV, ERC y el PNV han reclamado, sin éxito, que se les presione retirándoles las subvenciones públicas que reciben. El futuro del Valle de los Caídos sigue sin resolverse y sólo se ha avanzado en el compromiso del Gobierno de elaborar en seis meses un censo de las personas allí enterradas.


LAS EXHUMACIONES

Garzón, Lorca y un mapa sin consenso

El acuerdo sobre el Valle de los Caídos incluye, a propuesta de IU e ICV, que el Ejecutivo facilite recursos para las correspondientes exhumaciones y el traslado de los restos a las localidades de origen de las víctimas. Unas ayudas económicas que la ley no contempla para el resto de fosas diseminadas por el país, a diferencia de la norma aprobada al respecto en Catalunya, y pionera en España. De hecho, este apartado es el menos desarrollado hasta ahora de la ley y ni siquiera se ha conseguido elaborar el preceptivo mapa de fosas estatal, primer paso para establecer un protocolo uniforme de exhumaciones. También resta pendiente la creación de un censo que recuerde las obras realizadas por los batallones de prisioneros de guerra.

El Gobierno asegura haber intensificado los contactos con las comunidades autónomas y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), responsables también de la elaboración del mapa. Pero conseguir una solución de consenso en un tema aún tan sensible es casi imposible, tal y como evidenció la decisión del juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, de liderar una causa general contra el franquismo que incluía la orden de abrir las fosas de la guerra civil. Una iniciativa que resultó más mediática que efectiva y acabó con el propio juez ante los tribunales. La simbólica apertura de la fosa donde se cree que está enterrado Federico García Lorca, se ha convertido también en un drama, ante las trabas de la Audiencia Nacional y de la propia familia del poeta.

Por ello, los grupos políticos que reclaman al Ejecutivo un nuevo impulso a la ley, le instan a que lidere la creación del mapa, además de aumentar las ayudas para exhumaciones a las numerosas asociaciones de la memoria histórica.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Artículos y entrevistas sobre la GCE en Revista Utopía

El blog Revista Utopía tiene una selección de 12 artículos y entrevistas relacionados con la guerra civil. Algunos de los temas son: el exilio, la ley de memoria histórica, las fosas del cementerio de San Rafael, etc. También se entrevista a varios profesores españoles de historia. Se puede encontrar más información aquí.

domingo, 8 de noviembre de 2009

"Los del monte" - artículo de Miguel Ángel Rodríguez Arias

Publicado en: El Plural

Miguel Ángel Rodríguez Arias

Los maquis: Sierra y libertad

Los 'del monte' siguen sin ley

Los 'del monte', los maquis, los últimos defensores de la República española, en muchos casos también brigadistas internacionales en la liberación del nazismo de Francia, de toda Europa. Hace tan sólo unos días se celebraron las X Jornadas “El maquis” en Santa Cruz de Moya (Cuenca) coincidiendo con el día del guerrillero español; como todos los años, rodeados nuestros guerrilleros del cariño y reconocimiento personal de los asistentes; como todos los años, ausente toda representación institucional de nuestras autoridades nacionales en quisdicho homenaje.

'Bandoleros' hasta el 2001
No deja de sorprender – de estremecer más bien – el profundo olvido de la epopeya de estos hombres y mujeres dignos y valientes por parte de nuestro reestablecido Estado democrático; considerados como 'bandoleros' hasta nada menos que el año 2001, no reconocidos sus rangos militares y derechos como combatientes de la República ni tan siquiera hoy.

¿Cómo es posible?
Un Estado que sigue sin tener una calle, un mínimo espacio en los libros de texto de nuestros estudiantes, para nombres como los de 'Grande', 'Bedoya', 'Chaval', 'Larry', la novena brigada, la AGLA, y tantos y tantos otros. Que se ha permitido olvidar a hombres irrepetibles como 'Girón', incontables sus hazañas, incluida la de escapar con bien, junto a sus cuatro compañeros, de su enfrentamiento con los doscientos guardias civiles que les tenían cercados, como todavía cuentan con admiración los mayores del lugar. A hombres como Juan Fernández Ayala, “Juanín”, el último guerrillero que, acosado en los Picos de Europa, no podía “desertarle” a su República y, consciente de la suerte que correría, se despidió para siempre y se fue a morir al monte un mes de mayo de 1957, tras veinte años de guerra contra el franquismo, desgastando en la soledad de la sierra el recuerdo de los días de una España de progreso cada vez más lejana.

¿Cómo es eso posible? ¿cómo es posible que nuestro país no honre y recuerde a todos estos hombres y mujeres que lo dieron todo, y más, por nuestra libertad y nuestro futuro?

Agua sin vaso cuando hay agua, vaso sin agua cuando hay sed...

Amarga y desmemoriada "memoria histórica" la nuestra, la que nos han querido imponer de espaldas al derecho internacional, a los mismos deberes de humanidad: agua sin vaso cuando hay agua, vaso sin agua cuando hay sed... la misma sensación desgarrada pegada a la garganta que Otero.

Miles de guerrilleros, enlaces y puntos de apoyo
Más de cinco mil nombres de guerrilleros ignorados; varios miles más de "enlaces" y "puntos de apoyo" que afrontaron igualmente represalias atroces por parte de la Guardia Civil de Franco, de contrapartidas y falangistas. Incontables sus familiares represaliados por la saña de no poder apresarles.

Grados de desentendimiento dentro del mismo olvido
No contabilizados, tampoco, los niños perdidos igualmente arrebatados a sus familias - uno de los tres grandes colectivos objeto de desaparición forzada infantil por parte del Estado español -, como la del propio Manuel Girón a cuya hermana, Emilia, recientemente fallecida a las puertas de la justicia española a la espera de que alguien le devolviese a su pequeño, le hicieron pagar con una vida de sufrimiento y separación familiar la valentía del 'león del Bierzo'.

Todo ello olvidado, sepultado bajo un distanciamiento equidistante, amnésico, fruto del silencio aprendido.

Según parece hemos sido capaces de inaugurar grados de desentendimiento incluso dentro del mismo olvido.

Los años más feroces
Todo ello a pesar de su conmovedor compromiso, de su sacrificio sin fin en la dureza desamparada del monte, en su lucha por la superviviencia cotidiana, por persistir, por mantener con su presencia sobre el terreno alguna esperanza abierta para el reestablecimiento de una España democrática; por muy insostenible que resultase su situación, por muchos padecimientos que hubiese que afrontar, por muchos compañeros que acabasen cayendo en el camino para terminar engrosando la cifra de los desaparecidos en fosas comunes, cuando no expuestos sus cadáveres acribillados con escarnio como trofeos humanos en la plaza del pueblo.

Pero nuestros guerrilleros siguieron luchando, sabían, lo siguen diciendo hoy, que el pueblo estaba con ellos, sabían de la esperanza que durante los años más feroces representaron para la sociedad española, aterrorizada y reducida, que, una vez, se había atrevido a soñar con la República.

Nuestros imprescindibles
Y es así como, poco a poco, tras toda una vida de lucha, fueron dejando morir a nuestros "imprescindibles" en el olvido, sin que ninguno de nuestros gobernantes se diese cuenta, ni lo haya hecho todavía, de por qué lo son, y hasta qué punto; sin que jamás ni una sola de nuestras instituciones nacionales les diera mínimamente las gracias ni les reconociera nada, ni tan siquiera su condición de ex combatientes de la República que, en la derrota militar, en el exilio o en el olvido, ellos siempre llevaron con orgullo.

¿Qué se le va a hacer? Sin duda alguna nuestros representantes, reservando sus fuerzas para más altas tareas de Estado, no han podido encontrar un hueco en sus apretadas agendas de los últimos treinta años para honrarles como se haría en cualquier otro país democrático.

Aguardan en algún lugar
Nuestros guerrilleros aguardan en algún lugar, con los niños perdidos, con las miles de mujeres víctimas de crímenes contra la humanidad de género, con todos los represaliados, expoliados, olvidados, para los que tampoco ha habido reconocimiento ni reparación institucional alguna en el país que decidió esconder su propio genocidio bajo la alfombra.

Siguen al margen de una ley de la que no se puede formar parte y a la que se opusieron con todas sus fuerzas desde el inicio de su gestación; todavía 70 años después recordándonos, hasta el final, de qué lado no está la dignidad.

Una vez más, defendiendo lo que es necesario
Y, en el fondo, casi resulta normal que las cosas fueran así; imagínense: los últimos en plantarle cara sobre el terreno, con todo en contra, al franquismo más salvaje, pasando por el aro de las políticas de punto final – de medias tintas no, sin tintero y gravemente vulneratorias de varios derechos humanos – del actual Gobierno del PSOE. Las carcajadas aún se deben poder escuchar entre las peñas.

Los 'del monte' siguen sin ley, como siempre, defendiendo lo que es necesario.

Sierra y libertad.

Y gracias, que es lo único que está a mi alcance decir en estas líneas por muy poco que sea.

Miguel Ángel Rodríguez Arias es profesor de Derecho penal internacional de la Universidad de Castilla-La Mancha, autor del libro El caso de los niños perdidos del franquismo: crimen contra la humanidad y otros trabajos pioneros sobre desapariciones forzadas del franquismo que dieron lugar a las actuaciones de la Audiencia Nacionalaño 2001.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Adiós a Francisco Ayala

De: The New York Times

Francisco Ayala, a Spanish Novelist and Literary Scholar, Dies at 103

By MARGALIT FOX and ANDRÉS CALA
Published: November 5, 2009

Francisco Ayala, an eminent Spanish novelist whose work explored societies in which there is much despotism and little benevolence, died on Tuesday at his home in Madrid. He was 103.

His death was confirmed by Rafael Juárez, director of the Francisco Ayala Foundation in Granada, Spain.

Considered one of 20th-century Spain’s most distinguished intellectuals, Mr. Ayala was routinely mentioned as a contender for the Nobel Prize in Literature. Besides being a novelist, he was a poet, critic, essayist, lawyer and academic sociologist. Much of his work was banned in Spain during the Franco era, and Mr. Ayala spent those years in exile, teaching in the United States and elsewhere.

Among many laurels, Mr. Ayala was awarded the Cervantes Prize, the Spanish-speaking world’s highest literary honor, in 1991. In 1998 he received the Prince of Asturias Award for Literature; often described as the Spanish Nobel Prize, the award honors world-class achievements in a range of fields.

Though Mr. Ayala wrote close to a hundred books, his work is little known in the United States. Much of it, both fiction and nonfiction, examines abuses of power, the nature of morality and the often irreconcilable tension in societies between the needs of the individual and those of the collective.

Only a few of his books have been published in the United States in English translation, and they are out of print. Among them is “Death as a Way of Life” (Macmillan, 1964; translated by Joan MacLean), originally published in Spanish in 1958 as “Muertes de Perro” — literally, “Deaths of a Dog.” An ironic satire, the novel is set in a fictionalized Latin American nation ruled by a dictator widely assumed to be modeled on Juan Perón, the former Argentine president.

Another title, “Usurpers” (Schocken, 1987; translated by Carolyn Richmond), first appeared in 1949 as “Los Usurpadores.” A collection of short stories, it explores the lives of people forced to submit to the will of others. Among the book’s best-known stories is “El Hechizado” (“The Bewitched”). A Kafkaesque allegory, it centers on a man’s urgent petition for aid from King Carlos II, the late-17th-century Spanish monarch, portrayed by Mr. Ayala as a drooling mental defective. No aid is forthcoming, nor, the story makes clear, will it ever be.

Mr. Ayala’s other works in Spanish include “La Cabeza del Cordero” (“The Lamb’s Head”), a story collection first published in 1949, and a memoir, “Recuerdos y Olvidos” (“Remembrances and Forgotten Things”), published most recently in 2006, when he was 100. He also wrote nonfiction books on law and sociology as well as volumes of film and literary criticism.

Francisco Ayala García-Duarte was born in Granada on March 16, 1906. He began writing poetry as a boy, and by the age of 19, in 1925, he had published his first novel, “Tragicomedia de un Hombre sin Espíritu” (“Tragicomedy of a Man Without Spirit”). He received a doctoral degree in law from the Universidad Complutense de Madrid in the early 1930s and afterward joined the faculty there.

After the outbreak of the Spanish Civil War in 1936, Mr. Ayala’s father, a midlevel bureaucrat in Burgos, in northern Spain, was jailed by Franco’s forces, along with one of Francisco’s brothers. Both were later executed.

During the war Francisco Ayala held several high-level posts in the Republican government and represented it as a diplomat in Prague. After the government fell to Franco’s forces in 1939 he went into exile, first in Argentina, then in Puerto Rico and, starting in the 1950s, on the United States mainland.

In the years that followed, Mr. Ayala taught at a series of colleges and universities in the United States, among them Princeton, Rutgers, Bryn Mawr, New York University, Brooklyn College and the University of Chicago. He resettled in Spain permanently in 1978.

Mr. Ayala’s first wife, Etelvina Silva Vargas, died before him. He is survived by their daughter, Nina Ayala Mallory; his second wife, Carolyn Richmond, a scholar of Spanish literature and the translator of “Usurpers”; one grandchild; and three great-grandchildren.

In an interview with The Associated Press in 2006, Mr. Ayala reflected on his long, eventful career as an observer of social derangement.

“It’s not often someone witnesses a century of life, and especially with a conscience more or less alert,” he said. “This is a privilege which nature has bestowed on me.”

Margalit Fox reported from New York and Andrés Cala from Madrid.

martes, 3 de noviembre de 2009

Novela de Antonio Rodríguez Almodóvar

De: Europa Press

'Si el corazón pensara', la memoria histórica en clave de tragicomedia


MADRID, 2 Nov. (EUROPA PRESS) -

El escritor Antonio Rodríguez Almodóvar utiliza la farsa, la sátira y la comedia para 'novelar' hechos reales e imaginarios en su nuevo libro, 'Si el corazón pensara' (Alianza), cuya realización, según su autor, fue una "catarsis". "Estoy en paz conmigo mismo después de terminarlo", sentenció.

En la obra, el pueblo ficticio de Villanueva de las Águilas ("que representa todos los pueblos de Sevilla", detalló el autor) va atravesando los años grises de la posguerra entre las novenas de las beatas y la represión de los vencedores. En este lugar, Currito Domínguez vive con sus hermanas de las rentas familiares y de una tienda de ultramarinos beneficiaria del estraperlo.

La rutina vital de Currito se ve interrumpida cuando llega a sus oídos que Rosa, 'la Culona', quien le enseñó las primeras letras, ejerce de prostituta. Curro no puede aceptarlo y decide redimirla, para lo que contará con el coadjutor de la parroquia, las autoridades locales y un número de la Guardia Civil. Lo que parecía una peripecia insólita se va a convertir en una trama de alta tensión político-social que llegará a personajes reales como el Cardenal Segura o el propio 'Caudillo'.

"HÉROE QUIJOTESCO"

El escritor José María Merino, encargado de presentar 'Si el corazón pensara' junto al autor, destacó la "tensión apretada" de "esta obra concisa, rica, chispeante y divertida". "Antonio no sólo reproduce fielmente la realidad, sino que lo hace de una manera irónica que roza lo esperpéntico", subrayó.

Merino calificó el estilo de la novela de "cervantino y valleinclaniano". "Currito es un héroe quijotesco, cuya hazaña es redimir a Rosa", comparó.

Por su parte, Rodríguez Almodóvar reveló que "tenía que escribir" 'Si el corazón pensara'. "Era un relato obligado y fue una catarsis", confesó, añadiendo que hay personajes reales (como la maestra Rosa). "La realidad supera la ficción. Algunas de las cosas más inverosímiles de la novela son verdad", aseguró.

IRONÍA PARA TRATAR LO TRÁGICO

El escritor argumentó que utilizó el recurso de la farsa e ironía para redactar la historia porque "la Memoria de la Guerra Civil está repleta de dramatismo, como tiene que ser. Pero eso es tan sobrecogedor que yo no podría seguir escribiendo si no utilizara ese lenguaje caricaturesco y de broma", declaró.

Rodríguez Almodóvar puntualizó también que "la recuperación de la Memoria Historia es algo necesario y obligatorio desde el punto de vista literario", pidiendo que los escritores se involucren en el tema "para que las nuevas generaciones lo incorporen".

"Todavía hay profesores que no hablan de ese período de la Historia de España. Como profesor, me da mucho miedo que los jóvenes dejen de estudiarlo", advirtió.

Del blog Literaturas Noticias:

Esta mañana se ha presentado en Madrid la novela de Antonio Rodríguez Almodóvar ”Si el corazón pensara”, editada por Alianza. El autor sevillano, mayoritariamente conocido por su faceta de recopilador de cuentos populares, esta misma editorial acaba de poner en circulación una edición conmemorativa de los veinticinco años de los “Cuentos al amor de la lumbre”, regresa al terreno de la narrativa para adultos, terreno que ya ha pisado en obras como “Variaciones para un saxo”.

El argumento gira en torno a las desventuras de Currito Domínguez, quien vive con sus hermanas de las rentas familiares y de una tienda de ultramarinos beneficiaria del estraperlo. Llega a sus oídos que Rosa, la Culona, quien le enseñó las primeras letras, ejerce de prostituta. Curro no puede aceptarlo y decide redimirla, para lo que contará con un agente de la Guardia Civil a quien se encomienda investigar qué pasa en el prostíbulo. El agente elabora un informe detallado de las «actividades» y clientes que frecuentan la mancebía, que va pasando de mano en mano hasta llegar al gobernador civil. Las intenciones de Currito se verán trastocadas cuando dicho informe se mezcla con los expedientes destinados a su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia. Para el escritor, este aparentemente inocuo argumento esconde la tragedia que supusieron los años de la posguerra para muchos españoles en una obra que tiene mucho de ajuste de cuentas con este periodo.

El punto de inspiración de esta obra han sido sus recuerdos de infancia y concretamente Almodóvar, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil ha referido una anécdota en torno a un cargamento de patatas que envió el Gobierno de Harry Truman en esa fase de deshielo en las relaciones bilaterales de las dos naciones. Curiosamente, una partida recaló en su pueblo. Estos y otros recuerdos de infancia se van desplegando con maestría para armar una novela cuya pretensión inicial rondaba las 30 ó 40 páginas y ha acabado en cerca del medio millar. En ella hay sucesos reales e imaginados en una trama que hace suya esa máxima de que la realidad supera la ficción. Y como ocurre en estos casos, lo aparentemente inverosímil es lo que realmente ocurrió y viceversa.

José María Merino ha apadrinado la obra y se ha referido a ella como “una novela de estilo cervantino, valleinclanesco, de escritura concisa, rica y precisa, de gusto irónico en momentos cercano a lo esperpéntico”. En el fondo de ella laten la preocupaciones de una persona que ha ejercido la docencia durante años y observa como las nuevas generaciones pasan por las aulas sin llegar a conocer nada de aquella tragedia que asoló este país.

Raúl Muñoz García
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Subsidios para las víctimas del franquismo

De: El Periódico.com

El Gobierno amplía los subsidios para las víctimas del franquismo

• Hermanos y padres que no dependían de los fallecidos recibirán indemnizaciones
• El PSOE corrige en las cuentas del 2010 un defecto de la ley de la memoria histórica

ALBERT OLLÉS
MADRID

La ley de la memoria histórica tendrá un espacio destacado entre las 4.000 enmiendas parciales a las cuentas para el 2010, presentadas por todos los grupos, que se debatirán en la comisión parlamentaria de presupuestos entre hoy y el jueves. El desarrollo reglamentario de la norma, en vigor desde diciembre del 2007, ha deparado algunas sorpresas desagradables a los familiares de las víctimas del franquismo por las restricciones en el pago de las indemizaciones. Una situación denunciada, entre otros, por ICV y PNV que algunos afectados dejarán de sufrir gracias a una enmienda presentada por el PSOE a su propio proyecto.
La iniciativa modifica el artículo de la ley que reconoce y amplía derechos y establece medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia en la guerra civil y la dictadura. Y más concretamente, en el apartado que reconoce el pago de indemnizaciones a favor de quienes murieron en defensa y reivindicación de las libertades y derechos democráticos entre el 1 de enero de 1968 y el 31 de diciembre de 1977.

DOS GRUPOS DE BENEFICIARIOS / Hasta ahora, se distinguían dos grupos posibles de beneficiarios, el preferente (hijos, cónyuges y convivientes) y otros subsidiarios (padres, nietos, hermanos e hijos de la persona conviviente). Pero mientras los primeros podían acceder a ese derecho sin condiciones, a los del segundo grupo se les imponía que dependieran económicamente del fallecido en el momento que ocurrieron los hechos. Este requisito, que según algunos juristas como el exfiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo «desnaturaliza y defrauda» el espíritu de la ley, desaparecerá del texto, y lo hará con carácter retroactivo.

Ello obligará a revisar los expedientes rechazados. Se abre, además, un nuevo plazo de un año para presentar solicitudes. Este cambio significará un aumento de la partida económica destinada a este fin, lo que justifica que la enmienda se presente al proyecto de presupuestos.

sábado, 24 de octubre de 2009

Ha fallecido el Dr. Ignacio Ponseti, exiliado de la guerra civil y médico en Iowa (EE.UU.)

Esta mañana he escuchado el programa sobre el exilio sevillano a las Américas en Programa la Memoria. Un dato que no sabía fue el gran porcentaje de médicos exiliados al terminar la guerra. Creo haber oído que un 10% tuvo que huir de España, una estadística que me hizo pensar en un nombre que hemos mencionado aquí en por lo menos una ocasión - el dr. Ignacio Ponseti. Ayer el New York Times publicó el siguiente obituario (ver abajo) sobre este médico republicano exiliado primero a Francia, y luego a México. El obituario no habla mucho sobre la experiencia de Ponseti en la guerra o en el exilio, pero se puede leer más sobre el médico y el método que lleva su nombre aquí. Me ha impresionado mucho el hecho de que el Dr. Ponseti siguiera ejerciendo su oficio hasta el día en que murió, a los 95 años, en su oficina en la ciudad de Iowa City, Iowa. Vivo en Iowa, e Iowa City es una ciudad a la que voy a menudo. La muerte del dr. Ponseti nos recuerda que los supervivientes de la guerra civil cada vez son menos. También, que las huellas de la guerra se encuentran en todas partes.

Del New York Times
23.10.09

Ignacio Ponseti, Hero to Many With Clubfoot, Dies at 95

By DOUGLAS MARTIN
Published: October 23, 2009

Dr. Ignacio V. Ponseti, an orthopedist whose gentle, nonsurgical method of correcting clubfoot has become the global standard for treatment, helping thousands of children to walk, died Sunday in Iowa City. He was 95.

The cause was a stroke he suffered Tuesday while working in his office, said Tom Moore, a spokesman for the University of Iowa, where Dr. Ponseti taught and practiced.

Dr. Ponseti came up with his method after realizing that surgery for clubfoot actually did harm. Drawing on his experience tending to the wounded in the Spanish Civil War, he found that a regimen of plaster casts, braces and manipulations by hand could avoid the costs and aftereffects of surgery.

Nearly 200,000 children are born every year with clubfoot, a vast majority of them in developing countries. The condition is a birth defect in which the feet are twisted down and inward, making them look like golf clubs with the club heads turned to face each other. It can affect one or both feet. Without treatment, the afflicted appear to walk on their ankles or the sides of their feet.

In the early 1940s, Dr. Ponseti’s research showed that the most common treatment, surgery, could leave a child with stiff ankles and a limp. His alternative involved slowly and gradually straightening and rotating each twisted foot toward its normal position.

The method was applied in stages. After each treatment, he would immobilize a child’s leg with a toe-to-groin plaster cast. A week later, he would remove the cast and shape the malleable foot a bit more, then replace the cast. The treatment would last three to five weeks.

The child would wear a special brace 23 hours a day for three months and then, for two or three years, limit its use to overnight and nap time.

Though Dr. Ponseti devised his treatment a half-century ago, it became popular only in the 1990s, when parents of afflicted children spread word about it over the Internet. Orthopedists found themselves responding to requests for the Ponseti method rather than ordering surgery.

The procedure cures clubfoot in more than 95 percent of cases, said Dr. Jose Morcuende, director of the Ponseti Clubfoot Center at the University of Iowa, citing 25 papers over the last eight years. Dr. Morcuende said a study soon to be published would show that the incidence of surgery for clubfoot had declined 90 percent over the last five or six years, as doctors switched to the Ponseti method.

The method has been endorsed by the World Health Organization, the National Institutes of Health and the American Academy of Pediatrics.

Dr. Wallace B. Lehman, chief of pediatric orthopedic surgery at N.Y.U. Hospital for Joint Diseases, said in an interview Wednesday that the method had “saved countless, countless feet of crippled babies.” In 2001, Dr. Lehman named his hospital’s clubfoot treatment center for Dr. Ponseti.

Dr. Ponseti brought an unusual background to his trailblazing medical work. He thought his delicate touch might have come in part from his youth in Spain, where he worked with his father, a watchmaker, in Barcelona. Later, as a surgeon for the government forces battling the Franco rebellion in the Spanish Civil War, he treated as many as 4,000 wounded soldiers, many with broken bones.

Ignacio Vives Ponseti was born on Minorca, an island off Spain’s Mediterranean coast, on June 3, 1914. His family moved to Barcelona when he was 8. He recalled seeing Picasso’s art and hearing Casals’ cello there. In 1936, he graduated from the University of Barcelona medical school a day before the Spanish Civil War started. Two days later he joined the Republican Army as a surgeon.

After Franco gained control of the fighting in 1939, Dr. Ponseti escaped to France, but only after working for three days to set the fractures of 40 wounded soldiers. With the help of local smugglers, he transported the 40 by mule over the Pyrenees. Penniless, he found his way to Mexico, where he became a village doctor.

Dr. Ponseti went to the University of Iowa in 1941 after a Mexican orthopedist had referred him to the chairman of its orthopedics department. His residency was in orthopedics, and clubfoot quickly became a major interest.

In one research project, he studied outcomes of clubfoot surgery over a 20-year period. After finding that surgery had rarely left a child without impairments, he pondered less invasive treatments, testing them with infants in his clinic.

He seemed to have special gifts, particularly an ability to visualize the interior of a foot and ankle by feeling with his hands. “It’s a little bit like playing the piano,” he said.

Dr. Lehman called the technique “arty” and “counterintuitive,” declaring, “The ordinary surgeon can’t do it.”

But it can be taught, and Dr. Lehman himself was teaching it when he paused to be interviewed by telephone from Israel while on a trip to the Middle East. Dr. Lehman had brought with him six of the flexible acrylic models that Dr. Ponseti developed and was providing them to doctors, Jordanians and Palestinians among them, to practice on. All but five models had disappeared, a “theft” that Dr. Lehman heartily applauded.

Dr. Morcuende, of the University of Iowa, said 80 percent of clubfoot cases were in developing countries, many in Africa. Because doctors are in short supply in those countries, medical technicians there are being trained in the treatment, he said.

By the 1990s, Dr. Ponseti and his colleagues had treated more than 2,000 cases of clubfoot. But he was frustrated that although his method had long before been described in medical journals, more doctors were not using it.

Part of the reason, Dr. Lehman said, was that there had been other manipulation and casting methods, many manifestly ineffective. In an interview with The Chicago Tribune in 2006, Dr. Ponseti offered a more cynical explanation. “Surgeons love their little knives,” he said.

So Dr. Ponseti put his story out, in many ways. He held teaching clinics all over the world and wrote a book, “Congenital Clubfoot: Fundamentals of Treatment” (Oxford, 1996). He helped found the Ponseti International Association for the Advancement of Clubfoot Treatment, whose Web site became an important source of knowledge. Scores of doctors went to Iowa City to learn at his side.

And the tide turned. At Iowa, the number of children arriving for treatment increased tenfold, to 150 a year. Orthopedists elsewhere picked up the procedure.

With the news of Dr. Ponseti’s death, parents have expressed gratitude and condolences on the Ponseti association’s Web site, www.ponseti.info. Earlier, Dr. Ponseti said he had been touched by a gift they gave him: a T-shirt with the footprints of babies whose clubfeet he had cured.

Artículo de Miguel Ángel Rodríguez Arias sobre la "ley" de memoria histórica

Hoy, en El Plural:

Fórmula de Radbruch y objeción de conciencia ante una “injusticia insoportable”

La “ley” de la memoria no es ley


Una vez más nuestra ley “de la memoria” ha vuelto a estar en el centro de la polémica en el aniversario del fusilamiento del president Companys con la legítima denuncia de unos de que la "sentencia" de muerte sigue vigente, y las declaraciones preventivas de otros, enrocados en su “sostenella y no enmendalla”, de la corrección jurídica y reparatoria de lo actuado legislativamente.

Según parece, la afirmación de que sería un fusilamiento “ilegítimo” ya sería suficiente. Aunque en derecho nos suenan más conceptos como nulo, anulable, vigente... y eso de la categoría jurídica de la "ilegitimidad" y sus efectos sea toda una interesante innovación autóctona - otra más para la lista - en todo este tema.

Fórmula de Radbruch: las leyes malas, las muy malas, y las que dejan de serlo por violar insoportablemente derechos humanos
En el intento de diferenciar los supuestos de leyes válidas – a pesar de su contenido gravemente incorrecto – de los casos de arbitrariedad y abuso de poder de mera apariencia legal que no debían ser obedecidos, Gustav Radbruch, conocido jurista alemán, profesor de Derecho penal en Heidelberg, elaboró la denominada “fórmula de Radbruch” que adquiriría relevancia internacional, justamente, ante supuestos de justicia transicional como los juicios de Nuremberg o el posterior caso de los tiradores del muro de Berlín ante el Tribunal Supremo alemán.

Conforme a dicha formulación si bien, en general, el derecho positivo no deja de ser derecho aunque tenga contenidos desproporcionados o injustos, ante ello se abriría una única excepción: el derecho positivo pierde incluso su misma validez como derecho cuando la contradicción de la ley positiva con la justicia alcanza una medida de tal modo insoportable que la ley dejaría de ser ley, cediendo ante el valor superior de la justicia.

Casi 350.000 asesinatos del franquismo, sepultos o insepultos
Y eso es exactamente, a mi juicio, lo que sucede hoy en España con la denominada ley “de la memoria” – perdón, con la “ley” de la memoria, como habrá que empezar a entrecomillarla – . Una “ley” que puentea la normal aplicación de los deberes de la tutela judicial que sería ordinaria ante cualquier hallazgo de restos mortales – lo acaba de demostrar el reciente caso de San Sebastián y su normal judicialización ante la incierta consideración inicial de su origen – violando cuatro artículos distintos del Convenio Europeo de Derechos Humanos respecto más de 150.000 desaparecidos y sus familias. Víctimas que pasan a ser casi 350.000 si se suma la injusticia insoportable de calificar como condena “ilegítima”, “por vicios de forma y fondo” – es decir elemento jurídico gravemente incorrecto pero, en definitiva, todavía “derecho” – a los otros 190.000 ejecutados respecto los que Franco sí que se tomó la molestia de dar una “sumarísima” apariencia de judicialidad.


Franco las llamó "sentencias de muerte" para legitimar 190.000 asesinatos de lesa humanidad

Porque también en este segundo caso, el de las “sentencias” de muerte, como llamó Franco a todos estos asesinatos de Estado - y como sorprendentemente se las ha seguido llamando -, hablamos de un exterminio sistemático, y dar dicho tratamiento, todavía como derecho, a meros actos criminales conlleva, en sí mismo, una suerte de convalidación como acto jurídico a la que, en conciencia, no puede serle reconocida tampoco validez alguna por ciudadanos ni por aplicadores del derecho: no son actos jurídicos “ilegítimos”, son crímenes contra la humanidad. Aunque nuestro Estado, lejos de dar normal aplicación respecto a estas víctimas y a sus familias de los principios ONU de reparación ante violaciones manifiestas de los derechos humanos, ni tan siquiera tenga a bien la anulación formal de dichas “sentencias”. Radbruch mismo se removería en su tumba.

Convertidos en Antígona
Y por eso hablamos de una ley de la vergüenza histórica, porque da vergüenza, y mucha además, que en virtud de esa “ley” nuestra restablecida democracia termine por seguir considerando derecho, da igual con que adjetivación, el asesinato de más de 190.000 seres humanos “cautivos y desarmados” y pretenda dar carta de naturaleza jurídica a la definitiva omisión del deber incontestable de “investigación oficial efectiva e independiente” respecto a los otros más de 150.000 desaparecidos.

Y por eso, en todos estos aspectos al menos, la “ley” de la memoria no puede ser considerada ya ley, y ni siquiera derecho, y nos coloca a todos los ciudadanos en general – algunos como los militantes del partido socialista en particular – en un conflicto de conciencia frontal entre ésta y nuestro deber superior hacia los derechos humanos y las exigencias de la decencia humana.

Y por eso también produce tanta impotencia ser únicamente jurista y no alcanzar a captar aquí en palabras todo ese dolor íntimo y abismado, sin límites, multiplicado por la propia inmensidad de las cifras; lo inverosímil de todo lo que nuestro restablecido Estado constitucional ha hecho, y sigue haciendo, con todas estas personas.

Atrapados en dicho conflicto, ante toda esta injusticia insoportable, todos hemos terminado trocándonos en Antígona, clamando públicamente a las puertas de Palacio de una autoridad cuyo real grado de indiferencia ante todo esto sólo puede quedar suficientemente retratado al contraluz de todo lo que la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos aún nos reclama. Pero precisamente por eso Creonte es Creonte dentro de ese dramatis personae: porque desde lo alto de su poder considera no estar sujeto a derecho humano o divino alguno frente al inmenso dolor de las familias.


Desobediencia cívica de "brazos caídos" contra la violación de derechos humanos

¿Qué podemos hacer ante todo ello?: obedecer profundamente el mandato del sistema internacional de Derechos Humanos, desobedecer cívicamente la “ley” de la memoria. Mostrar nuestra objeción de conciencia a colaborar, en modo alguno, con el sistema cruel y envenenado ideado por Franco y que delega esta pesada carga en los familiares. Un sistema que, es cierto, sólo el Gobierno de la nación está en disposición de cambiar para crear una Comisión Nacional de Búsqueda de Desaparecidos y una Base Nacional de Datos Genéticos, pero que tampoco puede sostenerse en pie si las asociaciones y personas ajenas al Estado, en las que la “ley” delega impropiamente, dejan caer sus brazos con determinación, detienen sus manos en las fosas, detienen en bloque sus solicitudes de subvención ante la próxima convocatoria negándose a aceptar un sólo céntimo más de un dinero para exhumaciones sustitutivo del Convenio Europeo, y de los deberes de “verdad, justicia y reparación” exigidos por Naciones Unidas.

Un dinero que limpia las conciencias de quienes conocen perfectamente el alcance de sus obligaciones en materia de derechos humanos, pero han decidido no cumplirlas y llamarlo “ley” de la memoria.

Miguel Ángel Rodríguez Arias es investigador de Derecho penal internacional de la UCLM, autor del libro "El caso de los niños perdidos del franquismo: Crimen contra la humanidad" (Tirant Lo Blanch, Valencia), entre otros numerosos estudios en la materia

domingo, 11 de octubre de 2009

Reportaje sobre la fosa de Lorca

Hace unos veranos vi la película La luz prodigiosa, dirigida por Manuel Hermoso (2002). Andaba deseando verla desde que terminé la novela homónima de Fernando Marías, un libro que me había parecido hecho más para el cine que para la novela. La luz prodigiosa relata la historia de un encuentro entre un pastor andaluz y un hombre víctima de un fusilamiento fracasado que se encuentra en un estado casi vegetal.

El filme recoge esta historia, situándola unos 40 años después en 1980 cuando este mismo hombre vaga por las calles de Granada, sin casa, sin hablar, esta vez con una barba blanca de Santa Claus. El joven pastor, ya mayor, ha vuelto a su pueblo, y vuelve a encontrarse con esta figura enigmática. Todo nos dice que el anciano es nada más y nada menos que Federico García Lorca, quien sobrevivió su propio fusilamiento y terminó viviendo como los sin casa en las calles granadinas. Como un fantasma. Como un muerto en vida. El pastor quiere que el hombre recuerde lo que le pasó -- quiere que se recuerde a sí mismo.

En muchos sentidos, La luz prodigiosa es más una película sobre la memoria y la amnesia que Federico García Lorca, pero nos invita a pensar en por qué hay tanta necesidad de saber qué le pasó y donde está enterrado. Aquí vemos una escena de la película, seguida por un reportaje de Natalia Junquera. El reportaje de Junquera apunta el deseo de proteger y ocultar los secretos de la fosa de Lorca, mientras que la película subraya la necesidad de rescatar a García Lorca y hacerlo hablar en su propia voz (no en la de los que ahora tienen que "hablar" por él):




MEMORIA HISTÓRICA
¿Quién oculta a Lorca?

A punto de abrirse la fosa donde se cree que yace el poeta, los arqueólogos firman un contrato de silencio. ¿Qué quieren esconder los que se oponen desde hace 13 años a esta exhumación?

NATALIA JUNQUERA
DOMINGO - 11-10-2009

Yo lo enterré".
-¿Dónde está exactamente? ¿Lo recuerda?

-¿Cómo me podría olvidar de una cosa así? Está cerca de la fuente, en el camino que lleva a Víznar, a la izquierda. Es un olivar pequeño, al lado de un barranquillo, cerca de un olivo, a tan sólo diez metros de la carretera. Allí está, casi debajo del olivo.

El diálogo tiene lugar en Granada en 1955 entre Manuel Castilla, Manolo el Comunista, el hombre que enterró a Federico García Lorca la madrugada del 18 de agosto de 1936, y Agustín Penón, el hijo de una pareja de exiliados españoles que ha llegado desde EE UU para investigar la muerte del poeta español más famoso en el mundo. El primero -el enterrador de Lorca- llevó 10 años después al hispanista Ian Gibson al mismo lugar. El segundo regresó en 1956 a Nueva York sin un céntimo y con una maleta con la más completa investigación sobre la muerte del poeta, incluida una entrevista con el hombre que había ido a detenerle y que 15 años después del asesinato conservaba en su estantería un volumen de las obras completas de Lorca. Pero Penón nunca se atreverá a escribir la historia.

Ahora, 73 años después del asesinato del poeta, y casi 54 desde aquel diálogo entre enterrador e investigador, un equipo de arqueólogos se prepara para abrir la tierra en ese mismo lugar y comprobar si a Manolo el Comunista no le falló aquel día la memoria y si, como le confesó a Penón, Lorca no había muerto solo. Le acompañaban "el maestro cojo de Pulianas", Dióscoro Galindo, y dos banderilleros, Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, afiliados a la CNT.

Casi una vida después y tras múltiples intentonas, por la vía judicial y administrativa, la Junta de Andalucía ha decidido realizar la exhumación más problemática de asesinados durante la Guerra Civil de las más de 130 practicadas hasta ahora. Desembolsará 60.000 euros y exigirá confidencialidad por contrato a quienes participen en los trabajos. La fosa se abrirá a finales del presente mes, tras una larga e intensa lucha entre quienes deseaban conocer la verdad y quienes preferían conservar el mito y que ahora, ante la inminencia de la apertura, pugnan por establecer sus condiciones.

Pero cuando la tierra se abra bajo ese olivo, el mundo entero estará observando. De todas partes han llegado peticiones de expertos para participar en el proceso sin remuneración alguna. La consejera de Justicia del Gobierno andaluz, Begoña Álvarez, calla los nombres, porque ha contestado negativamente a célebres universidades y centros de investigación extranjeros que se han puesto en contacto con ella. Desde el mismo despacho en el que el general Gonzalo Queipo de Llano dio la orden de dar muerte al poeta, la consejera cuenta que el miércoles firmará un convenio con la Universidad de Granada, el Ayuntamiento de Alfacar, la Diputación de Granada y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica para perfilar el equipo que se encargará de los trabajos. Después, se colocará una enorme carpa alrededor de la valla que ya impide el paso a los 300 metros delimitados para que los expertos empiecen a buscar. "Será un equipo pequeño, precisamente para garantizar la confidencialidad, al que le hemos pedido que hagan el mayor sacrificio que puede hacer un científico: el silencio", afirma Álvarez. "Casi todos serán andaluces", añade. Hay ya dos nombres seguros: el del arqueólogo Francisco Carrión y el de José Antonio Lorente, director del Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada, autor, entre otros, de la identificación de los restos de Cristóbal Colón. Todos serán registrados al entrar. "No podrán llevar móviles o cámaras", puntualiza la consejera. Habrá guardias día y noche vigilando el lugar para evitar, como ha solicitado la familia de Lorca, que los restos sean exhibidos.

La Junta asegura que sólo difundirá los datos que le permitan hacer públicos las familias de las víctimas. Y la de Lorca, que siempre se ha opuesto a la apertura, se asegura ahora "el derecho a identificar los restos" del poeta.

Pero para cuando los arqueólogos se arrodillen finalmente bajo aquel olivo habrán pasado 73 años de miedo, olvido y fantasía. Y entre las vallas, bajo la carpa, aunque no estén presentes, habrá un hispanista irlandés que se reconoce "obsesionado" con Lorca, que se juega su prestigio profesional y que promete hacer las maletas y marcharse de España si el contrato de silencio le impide morirse sin saber si tenía razón. También, el fantasma de un perdedor, que teniendo en una maleta la fama y la fortuna, nunca se atrevió a abrirla y enseñársela al mundo. Y una mujer rota, adoptada por el hijo de una de las víctimas a los tres días de nacer, que lleva 13 años luchando por recuperar los restos de su abuelo y que ahora, en la recta final, sabe que no podrá hacer nada para identificarle porque su hermanastra asegura que ella no les representa y no ofrecerá su ADN.

Y la presión de una familia que ha luchado contra viento y marea para evitar este momento y a la que se le acaban los derechos de explotación de una herencia cultural multimillonaria -no hay día que no se represente en alguna parte del mundo una obra de Lorca y la familia suele recibir el 10% de la taquilla- en 2016. Amén de un juez estrella, Baltasar Garzón, que podría ser apartado de la carrera judicial por haber abierto una causa al franquismo y ordenar la apertura de esta fosa. ¿Aguantará la lona del secreto tanto peso?

Gibson cree que no. "Si conozco bien este país", dice el hispanista, "la exigencia de confidencialidad no triunfará. Los implicados se lo contarán a sus familias y terminará conociéndose lo que ha ocurrido ahí. Tiene que ser así". ¿Y si se equivoca? "Me voy de España". Asegura que no iría a ver la exhumación aunque le dejaran hacerlo -"mi corazón no lo resistiría y no es una forma de hablar"-. "Casi me volví loco. Vine a Granada para hacer una tesis y la tesis se convirtió en una investigación detectivesca. Estaba dispuesto a todo por averiguar cosas, incluso a robar documentación. Los Lorca creen que el desaparecido más célebre de la Guerra Civil, el segundo embajador español más importante después de Cervantes, es de su propiedad. Y no es cierto. Lorca es propiedad del mundo. Todo escritor es un exhibicionista, publicar es hacer público. Lorca quería ser famoso, llegar a la gente, y estoy convencido de que se rebelaría ante su familia si pudiera. Todo lo que queremos los que le admiramos es saber cómo murió".

Nieves García, sin embargo, sabe que ya no puede hacer nada para cambiar los futuros acontecimientos. "Siento una pena terrible porque no le vayan a identificar", dice la nietastra del maestro Dióscoro Galindo. "Su hijo me adoptó a los tres días de nacer porque mi madre, que estaba sola, no podía mantenernos a cuatro hermanos. A los 9 años me dijeron que era adoptada. Para mí, él era mi padre y Dióscoro ha sido siempre mi abuelo, aunque ahora mi hermana Nieves diga que no soy de la familia y que mi ADN no sirve para identificarle. Mi padre me contó muchísimas veces que fueron a por mi abuelo por ser maestro nacional y laico, y que lo enterraron con Lorca y dos banderilleros. Él se murió con la pena de no haber podido recuperar los restos y mi madre también. Recuerdo cuando Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, vino a contarnos que había recuperado a su abuelo, ¡y eso nos pareció un sueño! Desde entonces he ido de una puerta a otra intentándolo. ¡Con Garzón estuve tan cerca...!".

El padrastro de Nieves García nunca se atrevió a acercarse al lugar donde todos le habían dicho que estaba enterrado su padre, el maestro rojo de Pulianas. "Tenía mucho miedo. Incluso en democracia. Yo le decía: 'Papá, ahora ya no pasa nada'. Y él me contestaba: 'Los que estaban, siguen estando y no se sabe por dónde pueden salir".

Algo parecido le ocurre aún a la madre de Francisco Galadí, el nieto del banderillero del mismo nombre, que lleva ocho años contemplando con envidia cómo se abrían y cerraban fosas sin más aspavientos que la voluntad de una familia porque la víctima no había hecho el último paseo junto al poeta español más famoso de todos los tiempos. "Mi madre es muy mayor y para ella es como si no hubiese terminado la guerra. Cuando me ve hablando de recuperar los restos de mi abuelo, le entra una enfermedad. Piensa que le puede pasar a su hijo lo mismo que al padre de su marido", explica.

Es la dosis de olvido (o ganas de olvidar) y de miedo -de un terror tan arraigado que ha sobrevivido al hombre que lo provocó y murió en la cama-, contenida en esta fosa. La porción de fantasía está llena de teorías sobre la muerte de Lorca, incluida la que dice que sobrevivió a su fusilamiento, pero perdió el habla y no pudo decirle a nadie que él era el autor del Romancero gitano. Otra que cuenta que la familia rescató su cuerpo de la fosa al día siguiente de haber sido fusilado e incluso la que dice que fue denunciado por pederastia. Todo el mundo parece tener una versión sobre lo ocurrido, y también sobre quienes quisieron averiguarlo. "Cuando llegué a Granada todos me preguntaban por Penón. Había quien decía que era de la CIA y que lo había detenido la policía por espía", recuerda Gibson.

El hispanista recibió en 1980 la maleta de Penón de manos de William Layton, un escritor amigo que la había heredado a su muerte, con el encargo de hacer el libro que él no había podido escribir. Gibson publicó en 1990 Diario de una búsqueda lorquiana con sólo parte de los hallazgos de Penón. El libro pasó inadvertido y en 1991 Layton recuperó el material. Murió cuatro años más tarde, pero en su testamento había dejado en herencia nuevamente la maleta. Esta vez a una actriz y escritora de cuentos infantiles muy amiga de ambos, Marta Osorio, que, tras 12 años analizando la documentación, publicaría en 2009 un volumen de 781 páginas, con los hallazgos de Penón, titulado Miedo, olvido y fantasía.

"Al regresar a Nueva York, Agustín Penón se dio cuenta de que había gastado toda su fortuna en Granada, invitando a unos y otros. Tuvo que ponerse a trabajar en una fábrica de coches y de camarero en un restaurante italiano. Y tuvo muchas dudas. Agustín temía que le pasara algo a las personas que le habían ayudado a saber, y temía que su libro no estuviera a la altura de lo que había averiguado, que no le gustara a Lorca. Le faltó alguien que le apoyara", relata Osorio.

Un malentendido en el día y la hora de la cita impidió que Penón se encontrara con un amigo escritor al que le rogaba, desesperado, en una carta precisamente ese empujón: "Querido, recordado Toño : hace tres meses que regresé de España con una maleta en la mano llena de Federico y su trágica historia. (...) Tengo en mis archivos 1.300 páginas de notas adquiridas durante dos años de investigación (...) Todo late en mis archivos como un corazón gigante y salvaje que a veces me impide dormir con su intensidad. He pasado los últimos dos meses buscándole un latido comunicable... pero tengo dudas, Toño, dudas que me paralizan".

En esas 1.300 páginas figuraba la entrevista con Manuel Castilla, miembro del "pelotón de enterradores" al que despertaban de madrugada antes de que las víctimas fueran paseadas y que, según describió Penón, "se vestían siempre con la duda de si iban a enterrar a otros o serían ellos mismos los enterrados". Manuel Castilla le explicó que "el grupo de Federico" fue llevado al lugar de la fosa en un vehículo requisado al doctor Alejandro Otero, de siete plazas. "En cuanto el coche con las víctimas arrancaba, nosotros, los enterradores, los seguíamos en otro coche. Las herramientas para nuestro trabajo, piochas, azadas y palas, iban en el coche de las víctimas pues se les decía que iban a trabajar", relató Castilla a Penón.

También recoge el libro la entrevista con Ramón Ruiz Alonso, el hombre que fue a detener a Lorca a casa de los Rosales, una familia de falangistas entre los que se había escondido, y que le espetó a Penón: "Es usted el primer hombre que ha tenido las agallas de acudir a mí, que soy la principal fuente de información, para preguntarme lo que ocurrió", antes de deshacerse en una poco creíble versión sobre un error fatal que había terminado en fusilamiento. En su despacho, Ruiz Alonso tenía las Obras completas de Lorca. "Aunque sé que es demasiado insensible para sentir remordimientos, aunque sé que la presencia de este libro en la estantería sólo habla de su crueldad y de su cinismo, no puedo evitar sentir un débil impulso de piedad hacia un hombre condenado para siempre a ser perseguido por el resplandor de su víctima", escribió Penón.

En aquella maleta llena de Federico había sitio también para "el suspiro romántico de una mujer granadina que le quiso demasiado", la burguesa e inteligente Emilia Llanos Medina, pese a que ésta nunca sería correspondida. "Penón hizo en año y medio la investigación más completa sobre Lorca. Nadie averiguó después de él nada nuevo. Fue el primero, por ejemplo, en hablar de su homosexualidad", asegura Osorio.

Fue esa cuestión la que rompería años más tarde la relación entre Gibson, el investigador oficial del poeta, y la familia Lorca. "Le escribí a Isabel García Lorca comentándole mi idea de hacer una biografía y me respondió: 'Estupendo, así me ayudarás a ordenar el archivo'. La publiqué, tocando, naturalmente, el tema de la homosexualidad, y entonces la relación se torció. El padre de Lorca era homófobo, pero de la misma manera que no se puede hablar de la obra de Wilde o de Proust sin hablar de su homosexualidad no se puede hablar de Lorca sin mencionarlo. ¡El tema de su obra es el amor imposible!", explica Gibson.

¿Aguantará esa carpa tanto secreto?

domingo, 4 de octubre de 2009

Noticia de las X Jornadas del Maquis en Santa Cruz de Moya (Cuenca)

Cuelgo abajo este artículo, que acabo de recibir de Miguel Ángel Rodríguez Arias. Incluyo también un breve resumen de él en inglés:

Resumen en inglés:

The 10th "El Maquis" program ended this weekend in Cuenca with the following demands:

-that the Government of Spain create a National Search Commission for the Disappeared of Francoism
-that the Law of Memory be drastically revised
-that a National Genetic Database be formed, with the aim of searching for the "lost children" of Francoism
-that sites of the Francoist repression be deemed "sites of memory" and be put forth before UNESCO as "World Heritage Sites"
-that the Law of Memory and "Gender Law" recognize the particular crimes against humanity perpetrated against and suffered by women under Francoism
-that men and women of the Maquis be recognized for their defense of the Spanish Constitution with a national day of honor, "Día del Guerrillero español"

Las X Jornadas "El Maquis" piden la apertura de una Comisión de búsqueda de desaparecidos del franquismo

CUENCA, 4 Oct. (EUROPA PRESS) -

Los asistentes a las X Jornadas "El Maquis" celebradas en Santa Cruz de Moya (Cuenca) este fin de semana han concluido con la petición, al Gobierno y las autoridades españolas, de una "profunda reforma" de la Ley de la Memoria, para cumplir con el Convenio Europeo de Derechos Humanos, así como la puesta en marcha de una Comisión Nacional de búsqueda de los desaparecidos del franquismo.

Igualmente, según informó la organización de las jornadas en un comunicado, solicitaron una Base Nacional de Datos Genéticos y la búsqueda de los niños perdidos del franquismo, "en muchas ocasiones robados a familias de guerrilleros españoles como forma de represalia".

También demandaron protección legal para todos los lugares de la represión franquista como "lugares de la memoria" del genocidio de los defensores de la II República española y la promoción ante la UNESCO de varios de estos lugares como Patrimonio de la Humanidad.

De la misma forma, las jornadas concluyeron con la una demanda de reconocimiento y homenaje desde la Ley de la Memoria de la "Memoria de Género" y los crímenes de lesa humanidad perpetrados por el franquismo contra toda una generación de mujeres por su compromiso con la democracia.

Instaron a la nulidad radical de todas las "sentencias" de muerte del franquismo y su expreso reconocimiento como asesinatos de Estado de lesa humanidad y la aplicación en España, a favor de sus familiares, de la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre los deberes de reparación a las víctimas de violaciones manifiestas de los Derechos Humanos.

Finalmente, demandaron el reconocimiento expreso en la Ley de la Memoria de todos los hombres y mujeres del Maquis, "puntos de apoyo y enlaces como miembros del Ejército Popular y defensores de la Constitución española con todos sus derechos sociales, la inclusión de su relato en todos los niveles de la enseñanza y la proclamación parlamentaria del Día del Guerrillero español como día de Homenaje y recuerdo Nacional".

sábado, 3 de octubre de 2009

Valle de los Caídos - "la mayor fosa común de España"

De: Público

Tumba faraónica para un Dictador


Durante el franquismo, miles republicanos fueron exhumados y trasladados sin consentimiento al Valle de los Caídos

QUERALT SOLÉ - 04/10/2009 08:00

El 9 de abril de 1959, pocos días después del 20 aniversario conmemorativo del final de la Guerra Civil y de la inauguración del monumento, habían entrado en la Cripta del Valle de los Caídos 10.001 restos de civiles y soldados, franquistas y republicanos, muertos durante la contienda y que hasta entonces habían permanecido bajo tierra, en centenares de fosas comunes repartidas por todo el Estado. En junio de 1983 se inhumaba el último resto en la Basílica: provenía de la provincia de Barcelona y los familiares habían solicitado expresamente su traslado al Valle de los Caídos.

En los años ochenta, ya en democracia, aún existía la posibilidad de ser enterrado junto al dictador; en los años 50, 60 y 70 no hubo opción, y muchos restos fueron trasladados hacia Cuelgamuros con el absoluto desconocimiento de sus familiares, tanto republicanos como, también, franquistas.

En 1958 empezó un movimiento de tierras que abarcó todo el territorio español para ir llenando de antiguos "mártires" y "héroes" las cavidades construidas expresamente en los laterales de la basílica y del altar mayor.

El proceso se realizó con absoluta transparencia, se publicaron anuncios ofreciendo la posibilidad de la inhumación en el Valle de los Caídos en los principales periódicos estatales y en los Boletines Oficiales de todas las provincias.

Pero las respuestas no fueron ni mucho menos las que el régimen esperaba. Las solicitudes individuales de los familiares de los "mártires", los represaliados en la retaguardia republicana, distaron tanto de las previsiones que se decidió incrementar las exhumaciones de fosas de soldados franquistas muertos en el frente, así como las fosas de los soldados republicanos a los que también se optó por trasladar, en este caso, sin informar a los familiares.

Fueron los Gobiernos Civiles los que centralizaron la recogida de información respecto de los lugares en que existían fosas, también sobre las "zanjas de rojos" de las que los ayuntamientos preguntaban qué hacer con ellas. Y no sólo de soldados rojos: se desconoce aún el número de fosas de civiles, represaliados en este caso en la retaguardia franquista, que también se exhumaron y se trasladaron al Valle de los Caídos. Exhumación en este caso es un eufemismo: los restos óseos se sacaban de la tierra que durante veinte años los había acogido con pico y pala, se metían en cajas de madera de pino, siempre de la misma medida, dónde podían caber les restos de hasta 15 personas. Estando todos ellos mezclados se trasladaban al Valle de los Caídos, dónde al llegar se les rezaba un responso y servían para ir llenando la monumental cripta.

En su mayoría, de los civiles y soldados franquistas se sabían los datos: en 1939 había sido un ejército vencedor que durante 20 años preservó la información de los lugares dónde se habían abierto grandes fosas: en el Ebro, en Teruel, en Madrid... Los soldados habían sido enterrados con botellas en las que se incluía su filiación; los civiles se habían servido de la Causa General para recuperar los restos de sus allegados. En cambio, los republicanos habían perdido la guerra, y con ella cualquier posibilidad de localizar las grandes fosas de soldados y civiles, unas fosas que ahora cuesta tanto abrir y que entones el régimen utilizó para llenar de huesos lo que sería la tumba del Dictador.

Los nombres de los que están enterrados con el Dictador se conocen: los listados del mismo Valle de los Caídos se pueden consultar libremente, igual que la documentación custodiada en el Archivo General de la Administración o en el Libro de los Muertos de la Biblioteca del Palacio Real de Madrid. Pero muchos de los familiares nunca fueron informados. Y más allá de los nombres que se conocen, hay miles, decenas de miles de restos que fueron trasladados sin conocer su identidad, la mayoría soldados republicanos. Las cifras no pueden ser exactas: 20.000, 30.000, ¿40.000 quizás? Muchos de los que lucharon en su día contra el Dictador ahora están forzados a acompañarle en la mayor fosa común de España, la única tumba de la Guerra Civil, la tumba del Dictador que por más restos de los que se envolviese no le pueden hacer sombra alguna en un monumento pensado, ideado y construido para perpetuar con cemento lo que fue el régimen franquista.

viernes, 2 de octubre de 2009

El caso de los "niños perdidos" del franquismo

De: Periódico Diagonal

MEMORIA HISTÓRICA | LA FIGURA DE JOSÉ BOTELLA LLUSIÁ PUESTA EN ENTREDICHO POR LA ARMH

Se estrecha el cerco sobre los responsables de robos de niños en el Franquismo


La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha puesto en manos del Juzgado los nombres de algunos de los presuntos implicados en el tráfico de neonatos urdidos durante el Franquismo.

María José Esteso Poves / Madrid

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) presentó el 25 de septiembre en el Juzgado de Instrucción nº 5 de Madrid información sobre más de 20 casos de robo de bebés durante el Franquismo. Estos, se suman a los del 8 de enero de 2009 que, por “razones de urgencia”, sí permitió investigar la Audiencia Nacional, a pesar de que ya se había declarado a Garzón incompetente para investigar los crímenes del Franquismo. Ese resquicio permite que los casos de varias madres, presas políticas a las que se les arrebataron sus hijos, se investiguen.

A raíz de esa denuncia admitida por la Audiencia, el Juzgado citó a la ARMH. Su abogado, Fernando Magán, ha aportado ahora abundante documentación y nuevos testimonios (en esta ocasión de madres sin filiación política conocida) junto a un informe inédito de 24 páginas, recopilado por el sociólogo Francisco González de Tena que pone nombre a algunos presuntos culpables en Bilbao y Madrid, entre otros lugares.

Ese estudio da nombres de ginecólogos, abogados, curas, monjas y personas afectas al Franquismo que, supuestamente, organizaban las adopciones ilegales. Los secuestros de bebés comenzaron en los primeros años de la dictadura con presas políticas después se convirtió en una práctica generalizada. Según este informe, "el modus operandi era el mismo: mujeres con partos naturales y a término, daban a luz a bebés sanos, que les eran retirados con la excusa de que era necesario llevarlos a las incubadoras. Luego decían a las familias que habían muerto y que la clínica se encargaba de todo. Los padres no veían los cuerpos y los médicos certifican las muertes. Las noticias las daban curas o monjas". González de Tena asegura que todo esto era posible por dos motivos: "No denunciaban porque existía un ’miedo reverencial’ hacia la Iglesia, a la que otorgaban impunidad amparada en la caridad. Además, había una ’socialización del silencio’ que prevalece hasta hoy. Los cuerpos no eran enterrados, no se han encontrado partidas de bautismo in artículo mortis, tampoco hay documentos en los que las madres accedan a dar a sus hijos" y denuncia la actual colaboración nula de las instituciones.

Esto lo ha comprobado Mar Soriano Ruiz recientemente al reclamar el historial médico de su hermana Beatriz, nacida el 18 de enero de 1964, al Archivo Regional de Madrid: "Los historiales de la Maternidad de O’Donnell [ver recuadro] se encuentran en el Archivo del Hospital Gregorio Marañón pero de allí, mandan a la gente aquí", dijeron las funcionarias. Entonces pidió el parte de incubadora, que sí estaba, y le contestaron las mismas funcionarias: "No podemos dar más datos, pero consta que tu hermana murió por otitis (firmado por los doctores Castiella y Villa) y ese mismo día, casualmente, fallecieron en la misma clínica seis niños más también de otitis". Su caso es uno más de los presentados ante el Juzgado. Algunos ginecólogos, aún vivos de la Maternidad de O’Donnell, donde hay varios casos de neonatos robados, están citados como presuntos conocedores de los hechos. También se menciona al doctor Vela de la clínica San Ramón, donde se habrían producido adopciones ilegales hasta los ’80.

El documento relata muchos casos similares en Bilbao y en la mayoría de las ocasiones aparece un mismo nombre: "En la cabeza de este grupo aparecía [presuntamente] Mercedes Herrán (ya fallecida) que utilizaba el nombre de Mercedes de Grass, apellido del marido. Algunas de las mujeres afectadas iniciaron por su cuenta, hace tiempo, la búsqueda desesperada de sus hijos, visitando las clínicas en las que dieron a luz (Indautxu y San Francisco Javier, Bilbao) y reclamando sus fichas clínicas. Todas sus gestiones fueron inútiles". De Grass se llegó a hacer famosa en todo el Estado español, ya que hasta ella llegaban muchas peticiones de adopción de niños que habría gestionado con la ayuda de un párroco, un ginecólogo, una abogada, una secretaria, un notario y una monja, algunos vivos todavía. "Todo apunta a que entre 1965-1980, e incluso con una continuidad ya menor hasta 1995 –señala el citado informe–, estuvo operativa en la ciudad de Bilbao una red organizada para sustraer neonatos a parturientas en situación de debilidad social (por edad o estatus) y darlos en adopción ilegal". Se tejió una tela de araña en pisos y chalés donde se alojaban las jóvenes a las que después se les sustraían los bebés.


ALGUNAS CLAVES DE LOS TESTIMONIOS


CONTROLADO DE CERCA
Los datos recabados señalan que desde 1940 estas prácticas sucedían en determinados centros, causalmente conectados espacialmente. Incluso, alguno de los testimonios presentados en septiembre ante la justicia madrileña afirma que se habría extendido hasta 1995. “Las maternidades de referencia en Madrid eran la antigua O’Donnell, y su anexa Santa Cristina, y después la Clínica San Ramón (privada), situada frente a las anteriores. Junto a estos centros funcionó la “Inclusa Provincial la Paz”, capacitada para dar niños en adopción. En Bilbao los dos centros están situados en la misma calle, Gordóniz: La Clínica de San Francisco Javier (privada), y en la acera opuesta, la Clínica Uzparicha o Indautxu”.

PRECIO: 200.000 PESETAS
Nacida en Murcia, se quedó embaraza cuando era joven su familia la echó a la calle. María Dolores Chumilla recurrió a un cura que la envió a uno de los pisos de Mercedes de Grass en Bilbao, según ella misma relata en el informe de la ARMH. Trabajó como costurera y en la limpieza para Mercedes de Grass. Pagó 12.000 pesetas de la época para dar a luz en la clínica San Javier (Bilbao) el 13 febrero de 1978. Cuando dio a luz, la monja sor Amestoy le dijo que se marchara a Murcia, que ella cuidaba a la niña. Cuando volvió esa misma monja le dijo que De Grass había dado a la niña. Una compañera de piso embarazada le aseguró que por la pequeña pagaron 200.000 pesetas.

UNA OTITIS MORTAL
Nuria M.T. cuenta en el informe que su madre dio a luz a su hermano Luis en su casa el 21 de abril de 1965 en Aranjuez, pero “mi madre fue llevada a la Maternidad de O’Donnell ya que mi hermano había nacido antes de término”. Cuando llegó a la maternidad se lo llevaron a la incubadora mientras extraían la placenta a la madre. “No le vieron más; a los siete días les comunicaron a mis padres la muerte del niño; causa: Otitis”, señala su hermana. Sin embargo, según ha investigado González de Tena, y se acredita “en La evolución de la mortalidad infantil en España (1964), no existe ni un solo caso de muertes acreditadas por esta causa”, señala.

JOSÉ BOTELLA LLUSIÁ

José Botella Llusíá, familiar de Ana Botella, aparece en el estudio ya que ejerció como ginecólogo en varios de los casos de niños, supuestamente desaparecidos según los testimonios de las madres. Botella fue fundador en 1956 y director durante años de la maternidad de O’Donnell. Tras licenciarse en Medicina y Obstetricia, perfeccionó sus estudios en Alemania (años ‘30). Además, durante el Franquismo ocupó altos cargos institucionales: rector de la Complutense (1962- 1978), presidente de la Sociedad Española de Fertilidad y de la Real Academia de Medicina.

El Govern indemniza a 22.000 represaliados

De: Público

El Govern indemniza a 22.000 represaliados por el franquismo en una década

Consiguieron acreditar haber sufrido condenas o privación de libertad

EFE - Barcelona - 02/10/2009 13:43

La Generalitat ha indemnizado en la última década a 22.060 represaliados por el franquismo en Catalunya que consiguieron acreditar haber sufrido condenas o privación de libertad y a los se que han otorgado indemnizaciones por un importe total de 51 millones de euros.

Así lo ha detallado el conseller de Interior, Joan Saura, durante la presentación del programa de actividades que se iniciará con motivo del 70 aniversario del final de la Guerra Civil y el inicio de la dictadura y que tendrá su pistoletazo de salida con un homenaje en el Palau Sant Jordi el próximo día 14 de octubre.

"No coincidimos y no nos gusta que desde determinados territorios del Estado español se diga que esto es abrir heridas. Las heridas se deben curar y sanar bien", ha opinado el conseller ecosocialista.

39.144 personas en Catalunya

En rueda de prensa, Saura ha explicado que un total de 39.144 personas en Catalunya han solicitado desde 2000 ser indemnizadas por el tiempo en que fueron privadas de libertad, de las que 22.060 consiguieron demostrar su cautiverio con documentos y pruebas.

Aunque la convocatoria sigue abierta, las nuevas solicitudes ya son "residuales", según ha señalado el titular de Interior.

La mayor parte de los beneficiarios nacieron entre 1910 y 1929, participaron de forma directa en la Guerra Civil y fueron condenados sin juicio ni causa; les siguen aquellos nacidos entre 1940 y 1959, que participaban en actividades antifranquistas.

La mitad de las solicitudes de indemnización presentadas (19.703) provienen directamente de ex presos y el resto han sido presentadas por algún familiar, ya que la víctima está fallecida.

73% nacidos en Catalunya

Respecto al lugar de nacimiento, un 73% de los solicitantes nacieron en Catalunya, mientras que el resto lo hicieron en otras comunidades, sobre todo en Andalucía, Aragón, Valencia y Murcia, aunque cumplieron condena en Cataluña.

A falta de los datos de 2009, Barcelona, con 13.706, es la provincia con más indemnizaciones concedidas, seguida de Girona (3.224), Lleida (2.790) y Tarragona (1.932).

En todo caso, las cifras totales constatan, a juicio de la Generalitat, que la represión más importante se produjo en las zonas rurales, debido a que el control social y político en pequeñas localidades era más estrecho, lo que facilitaba la represión.

Entre la documentación acreditativa de las personas indemnizadas, el 46% procede de archivos militares y el 30% de las prisiones.

Pruebas alternativas

Asimismo, se han tenido en cuenta pruebas alternativas, como cartas y postales, fotografías, memorias presentadas por los afectados, hojas de cumplimiento militar, actas de notoriedad de ayuntamientos y cartillas de vacunación, entre otras, que serán conservadas de forma permanente.

En cuanto a los períodos de libertad, la normativa catalana ha permitido que se pudieran beneficiar desde aquellas personas que sólo sufrieron un día de privación de libertad hasta aquellas que estuvieron encerradas durante meses e incluso años.

En este sentido, el máximo cautiverio indemnizado ha sido el de una condena correspondiente a 8.739 días, es decir, más de 23 años.

La cuantía máxima de las indemnizaciones se determinó en función de los meses de cautiverio, lo que supone que con hasta seis meses de cárcel se obtienen cerca de 900 euros, y por cada mes adicional, unos 170 euros más, con un límite de 6.010 euros.

Memoria de la Generalitat

Todas estas cifras han sido recogidas en una memoria realizada entre el Memorial Democrático y la Generalitat, cuya versión en forma de libro se entregará a todas las familias de las víctimas.

Este homenaje se une al programa de actividades que el próximo día 14 de octubre se iniciará con un concierto en el Palau Sant Jordi que, bajo el lema 'Poéticas de resistencia. Sueños de Libertad', estará dedicado a todas las víctimas de la dictadura.

Bajo la dirección de Xavier Albertí, el concierto contará con la participación del Orfeó Català y de artistas como Lluís Homar, Juan Echanove, Julieta Serrano, Juan Diego, Carme Sansa y Mercè Sampietro, que leerán poemas de Joan Vinyoli, Joan Oliver, Salvador Espriu, Jaime Gil de Biedma, Manuel Vázquez Montalbán y Joan Brossa.

También actuarán los cantautores Quico Pi de la Serra y Joan Manuel Serrat, en un homenaje que para el director de Memorial Democrático, Miquel Caminal, "culmina, pero no acaba, el reconocimiento" a las víctimas de la represión franquista.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Más sobre el cementerio de Granada

En: El Plural

GERARDO RIVAS
28/09/2009

Grosso Modo

El crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

En los primeros días de la guerra civil las fuerzas sublevadas fusilaron a unas 2.400 personas junto a las tapias del cementerio de San José en Granada. Para homenajear a estas víctimas el pasado día 19 de julio, con motivo del septuagésimo segundo aniversario de la sublevación militar, la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica realizó una ofrenda floral que concluyó con la colocación de una placa conmemorativa en el cementerio que rezaba así: “A las víctimas del franquismo fusiladas en esta tapia por defender la legalidad democrática de la República”.

Entre los asesinados por los insurrectos estaban los concejales que en aquellos aciagos días ocupaban los asientos que por decisión popular tenían asignados en la Corporación Municipal. Pues bien hoy, setenta y dos años más tarde, los concejales que se sientan en esos mismos bancos y que pertenecen al Partido Popular decidieron retirar la placa conmemorativa de aquellos alevosos asesinatos. Estos ediles consideraron, según manifestó su alcalde en funciones, que “si esa placa no está permitida en la normativa del cementerio se retira sin más problemas”.

A la vista de esta rígida actitud del Ayuntamiento granadino, el grupo municipal del PSOE presentó una moción para que se colocara nuevamente una placa en la tapia del cementerio de San José; y esta vez con todas las bendiciones municipales. No obstante, en el pleno celebrado el pasado viernes los votos mayoritarios del PP tumbaron la moción presentada por los socialistas, que sí fue apoyada por los ediles de IU. El concejal popular que defendió la postura de su partido acusó a la oposición de querer “debatir sobre muerte” en vez de en temas tan preocupantes como la crisis económica.

La obsesión del PP por desviar la atención sobre cualquier materia que les pueda afectar, aludiendo siempre a la crisis económica, resulta ya verdaderamente obscena y supone un desprecio a la inteligencia de sus conciudadanos a los que minusvaloran, hasta el extremo, de considerarlos incapaces de prestar atención a más de un asunto a la vez.

Cuando me he enterado de la noticia me ha venido a la mente el poema de Antonio Machado que, a pesar de haberlo escrito en la primera década del pasado siglo, parece estar cada día más de actualidad: “En todas partes he visto caravanas de tristeza, soberbios y melancólicos borrachos de sombra negra, y pedantones al paño que miran, callan y piensan que saben, porque no beben el vino de las tabernas. Mala gente que camina y va apestando la tierra”.

La diferencia entre “la mala gente” que describía el poeta sevillano y la que hoy niega a los demás la oportunidad de rememorar a sus víctimas, a pesar de que ellos atiborraron los muros de las iglesias con los nombres de sus caídos, estriba sólo en que “la mala gente” de ahora apesta también la tierra pero con sofisticados perfumes y con el aliento a exquisitos caldos.
Y si de Granada se trata como no recordar a García Lorca, el poeta de la luz y la alegría, que también fue fusilado en una triste madrugada del mes de agosto de 1936 por la misma sinrazón que acabó con sus 2.400 paisanos y al que el mismo Antonio Machado dedicó un estremecedor poema que terminaba con los siguientes versos:

Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

Gerardo Rivas Rico es Licenciado en Ciencias Económicas
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