Diálogos intergeneracionales sobre la guerra civil española y el franquismo en la España actual Intergenerational Dialogues on the Spanish Civil War and Francoism in Contemporary Spain
martes, 6 de agosto de 2013
¿Las heridas de quién?
martes, 19 de marzo de 2013
Hoy se estrena en TV3 "Abuelo, te sacaré de aquí," documental sobre el Valle de los Caídos
miércoles, 30 de noviembre de 2011
El Roto sobre El Valle de los Caídos
Como para comentar este último punto, a la izquierda, una viñeta de El Roto sobre el Valle, publicada hoy en El País.
Cuando pueda, también intentaré echarle mi propia perspectiva sobre los asuntos de arriba al ciberespacio.
sábado, 18 de diciembre de 2010
El Valle se reabre hoy
Un 'palio' metálico para llegar a la tumba de Franco
Memoria Pública: El Gobierno reabre mañana el Valle de los Caídos tras gastar 100.000 euros
18/12/2010 10:22 / DIEGO BARCALA / MADRID
El Valle de los Caídos es una ruina. Sus esculturas gigantes de piedra de Calatorao se quiebran hasta el derrumbe, sus columbarios tienen los techos hundidos y los huesos de víctimas de la Guerra Civil que reposan allí permanecen diseminados hasta el punto que su identificación es casi imposible. Pero los monjes de la abadía benedictina quieren seguir dando misa y sus fieles, agrupados en asociaciones fascistas, recibirla. Para posibilitarlo, el Gobierno ha protegido La Piedad con una malla sobre la entrada principal y ha construido un pasadizo de acero con un coste de 100.000 euros. La obra se estrenará mañana.
El pasadizo y la malla obedecen a un acuerdo alcanzado por el ministro de Presidencia, Ramón Jaúregui, y el abad de la basílica, Anselmo Álvarez, hace un mes, tal y como expresó el dirigente socialista la pasada semana en el Senado. El 3 de diciembre finalizó la instalación de la estructura que protege la escultura La Piedad, de Juan de Ávalos, diseñada por los técnicos de la Dirección de Actuaciones Histórico Artísticas sobre Bienes Muebles y Museos de Patrimonio Nacional, según la documentación a la que hatenido acceso este periódico.
El Gobierno cerró al culto la basílica ante la cercanía del último 20-N
El pasadizo y la estructura son el resultado de un año de tira y afloja entre los responsables de Patrimonio Nacional (dependiente del Ministerio de Presidencia) y la abadía benedictina, que habita el lugar desde 1957. El 23 de noviembre de 2009, técnicos contratados por Patrimonio acudieron al valle de Cuelgamuros para desmontar los 151 bloques que componían la escultura de la entrada principal. Para efectuar la restauración se cerró el recinto excepto al culto en la basílica. En julio de 2008, uno de esos bloques cayó sobre la explanada evidenciando el peligro que suponía el deterioro de las esculturas.
Cierre ante el 20N
Ante la llegada del último20-N, el Gobierno ordenó el cierre temporal total incluido el culto del Valle de los Caídos. Los monjes, junto a las ultraderechistas Hermandad del Valle de los Caídos y la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos, organizaron una campaña contra el cierre que incluyó misas oficiadas a la intemperie durante el pasado mes de noviembre.
Los monjes emprendieron una campaña con misas a la intemperie
La conmemoración de la muerte del fundador de la basílica, Francisco Franco, fue celebrada en la intimidad por los monjes tal y como declaró a este diario el propio abad. Los fascistas se tuvieron que conformar con cantar el Cara al Sol en la entrada de la carretera que sube hasta la basílica. "En este país no se puede ni rezar", llegó a lamentar algún franquista.
Con la reapertura al culto de la basílica se abre un periodo de tranquilidad en la relación entre el Gobierno y la abadía. Jaúregui anunció en el Senado la intención del Ejecutivo de convertir el recinto en un centro de la memoria que recuerde "el horror del franquismo" y la "verdad". Ese punto todavía no ha sido negociado con la abadía benedictina.
domingo, 21 de noviembre de 2010
Opinión sobre la recomendación de "voladura" de la cruz de El Valle de los Caídos
La recién (y continua) polémica sobre el Valle de los Caídos y qué hacer con él me ha motivado a escribir este post, a pesar de ya haber comentado varias veces en el blog este lugar de la memoria y desmemoria. Ante todo creo que es importante reconocer una vez más que no soy española, no viví por una dictadura, ni tengo familiares afectados por una guerra o dictadura. Por lo tanto, puede que haya los que piensan que no tengo derecho a opinar sobre este tema, o que sencillamente no lo entiendo bien. Reconozco que, con lo que voy a decir abajo, también puede haber los que piensan que me opongo a otras iniciativas parecidas (o nacidas del mismo impulso ideológico) pero no es así. Sigo en contra de la colaboración de la Iglesia y el Estado -- en Estados Unidos, en España o en cualquier lugar. Creo que la no-separación representa un peligro al proceso democrático en un sentido doméstico tanto como internacional. Finalmente, he de repetir que no pretendo equiparar el contexto histórico estadounidense con el español, solamente utilizar mi perspectiva desde aquí para evaluar el sitio polémico de El Valle de los Caídos -- y sobre todo, la recomendación de la "voladura" de la cruz hecha hace unos días por parte del Foro por la Memoria (para ver una lista muy completa de enlaces sobre esta noticia, ver el blog de Eduardo Montagut).
Como suele pasar en internet, muchas veces leemos de segunda mano lo dicho. Sin duda, es importante saber cómo varios medios han retratado un acontecimiento. Pero siempre es mejor empezar con la cita misma, con la fuente de la polémica en sí. Un documento en la página del Foro por la Memoria, en el que se exponen varias recomendaciones para qué hacer con el lugar, expresa así el deseo de ver desaparecer la cruz enorme que reina sobre la Basílica del Valle de los Caídos: "La gran cruz debe ser desmantelada, de ninguna forma puede consentirse que se siga alzando hacia el cielo ese símbolo de muerte y venganza. Propugnamos una voladura (controlada) como culminación de un gran acto público nacional de desagravio a las víctimas del franquismo."
Es importante notar que, de todas las recomendaciones hechas por el Foro por la Memoria (algunas con las que concuerdo más que otras) en el mismo texto, la que más se ha enfatizado en los medios es la de la cruz. No es una casualidad. Especialmente después de la visita del Papa y sus comentarios sobre los años 30, el tema de la religión y el laicismo está más presente que nunca en el ámbito mediático.
Es difícil, incluso imposible, ver de forma neutral la cruz de los caídos. Para unos, sigue siendo un arma que se usó contra el pueblo; es una cruz construida con la sangre, el sudor y la vida de presos, una cruz construida para ser visible desde lejos, una cruz no para consolar, sino para provocar miedo y sumisión ante el dictador y su régimen. Para otros, la cruz es el símbolo máximo de la fe cristiana, la señal de una herencia que insisten es católica, y solamente católica. Es, dicen, parte de una herencia religiosa, histórica y cultural y quitarla es destruir parte del patrimonio nacional.
En los últimos años hemos visto la retirada de muchos símbolos franquistas, aunque quedan varios todavía visibles. Las iglesias, catedrales y otros lugares religiosos han gozado de ciertas exenciones, gracias a la Ley de Memoria. Artículo 15.1 y 15.2 dice:
Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas (1). Lo previsto en el apartado anterior no será de aplicación cuando las menciones sean de estricto recuerdo privado, sin exaltación de los enfrentados, o cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la ley (2).¿Cómo leer la cruz del Valle de los Caídos con respecto al artículo de arriba? Es verdad que existe un artículo específico (núm. 16) que dice regular lo que pasa en el Valle. Pero nadie se ha atrevido a hablar de la cruz como otro símbolo más de la dictadura que hay que retirar...hasta ahora. En este caso, no es un escudo, una insignia o una placa. La cruz, en España, es como el símbolo por excelencia bajo el cual existen los demás símbolos dictatoriales.
Por un lado, empatizo con el sentimiento tras la recomendación del Foro por la Memoria. Para ellos y los que comparten esta opinión, eliminar la cruz por completo es imprescindible para dar un paso más a la verdad, justicia y reparación. Dejar la cruz es un insulto, y admite una relación con el pasado que el gobierno actual es incapaz de cambiar o terminar. Parece que el Estado ha querido fingir -- hasta la aprobación de la Ley de Memoria (e incluso después) -- que el Valle de los Caídos existía por su cuenta, como su propia entidad, libre de las restricciones ejercidas en el resto de la sociedad democrática. El Estado no ha querido asumir responsabilidades por lo que sucedía o sucede en el Valle. De esta manera, el Estado no tenía que reconocer o condenar el papel de la Iglesia durante la guerra y la dictadura, ni el legado oscuro del lugar. Al citarlo explícitamente en la Ley de Memoria, por lo menos intentó indicar su estatus polémico, asegurando que queden excluidos del lugar "actos de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas, o del franquismo."
El problema con el Valle de los Caídos es el uso político que se quiere hacer del lugar. No se trata de sólo la intromisión de la Iglesia en el Estado, sino también el hecho de que la Iglesia no ve problemático apelar a la política durante sermones y misas celebradadas en homenaje a ex-dictadores. Hemos visto varios ejemplos en que la Iglesia ha intentado influir directamente el resultado de elecciones presidenciales (esto ha ocurrido también en Estados Unidos, por parte de curas que se han negado a dejar comulgar a los que no se opongan al aborto, por ejemplo, o durante la presidencia de Bush, en que los religiosos usaban su puesto para recomendar un voto en contra de John Kerry) y otros momentos políticamente decisivos. Derribar la cruz en el Valle de los Caídos no va a des-politizar el lugar, ni mucho menos. En cambio, lo haría aún más cargado de política, significando que quedaría más lejos todavía la esperanza del Foro por la Memoria que se convierta en un "Memorial dedicado a las víctimas del fascismo y a los presos políticos que lo construyeron como trabajadores forzados."
Como he dicho ya, empatizo con y respeto la opinión del Foro por la Memoria sobre la "voladura de la cruz." Pero no creo que hayan evaluado bien (quizás no les importe este aspecto) el efecto de un término como "voladura" en relación con una cruz. La violencia dentro de esta palabra irónicamente demuestra la urgencia que siente el Foro por construir algo nuevo. Es como si el Foro pensara que podía empezar todo de cero por borrar el símbolo más visible de la dictadura. Pero además, la violencia implicada en una voladura no hace más que dar vigor a la derecha que cree que la izquierda se constituye de rojos ateos fuera de control. Es echar leña al fuego, es animar comentarios como los del Papa Benedicto. Si lo que se desea es el respeto, la dignidad y la tolerancia de la memoria de los vencidos, si lo que se espera es que un día exista una especie de "reconciliación" o consenso sobre el pasado, entonces pedir una voladura de la cruz me parece el camino equivocado.
Hace unos días, en un artículo de opinión, el historiador Julián Casanova comentó: "Es necesario dar a conocer la relación de víctimas de la violencia franquista durante la guerra y la posguerra, ofrecer la información sobre el lugar en el que fueron ejecutadas y las fosas en las que fueron enterradas." Casanova ha dicho cosas semejantes en muchos otros artículos, ponencias y libros; es uno de los historiadores españoles cuya opinión más respeto. Pero al terminar su artículo, hizo un comentario que me llamó especialmente la atención, cuando recordó que tampoco "puede dejarse de lado, abandonar o destruir, la memoria de los vencedores. Sus lugares de memoria son la mejor prueba del peso real que la unión entre la religión y el patriotismo tuvo en la dictadura. No es posible renunciar al objetivo de saber, a que coexistan memorias y tradiciones diferentes." Concuerdo con el sr. Casanova, y creo que su opinión puede aplicarse a la situación del Valle de los Caídos.
Dinamitar la cruz, aunque fuera una "voladura controlada," sería como quitar la cabeza enorme de una estatua, y dejar el resto del cuerpo del jinete en su caballo para que la gente especulase sobre su identidad. Es más, por la carga religiosa de este símbolo en particular, ¿no resultaría difícil pensar en el lugar como un espacio de reconciliación? ¿No sería como ver imposible cualquier diálogo con el "otro lado"? Es verdad que el Valle de los Caídos ha sido, por mucho tiempo, un lugar de desmemoria, tanto para españoles como para extranjeros. Pero en los últimos años la Ley de Memoria, los aniversarios de la muerte de Franco y los logros del movimiento memorialista han ayudado a revelar más y más la historia enterrada allí demasiados años. El sitio ya no es lo que era, y es capaz de transformarse más todavía. Pero no se puede hacer todo de un golpe; la memoria no se transforma de la noche a la mañana, y sólo porque se ha quitado o destruido uno de los símbolos máximos de la represión no significa que de repente el lugar pierda su vínculo con el pasado dictatorial. En ese sentido, comparto la opinión del sr. Casanova, que ve necesario no "destruir la memoria de los vencedores" por entender en sus lugares de memoria evidencia visible de la relación entre Iglesia y Estado en la España del siglo XX. Es posible que un día exista un museo donde ver las placas o estatuas de la dictadura. Pero esto sería imposible para la cruz, por su tamaño y porque ya no existiría como tal.
No creo que la cruz se vaya a retirar de donde está ahora. Costaría demasiado dinero, produciría demasiadas peleas y sería muy peligroso derribarla. Este es un asunto muy complicado, porque desde luego la cruz no es el único tema cuando se habla del Valle, sino también la Basílica en sí y las prácticas religiosas practicadas allí, las tumbas de Franco y Primo de Rivera y los restos contenidos en las criptas. La recomendación del Foro es buena en el sentido de que ha motivado la discusión sobre el sitio. Y la memoria se transforma mediante el debate.
Pensando en la polémica de la cruz, fui a buscar mis fotos de 1998, año en que hice mi primera y única visita a El Valle de los Caídos. Ya he escrito en otro post sobre aquella experiencia, así que por ahora me limitaré a subir la foto de abajo. No pude encontrar las demás fotos, porque las saqué del álbum para enseñárselas a mis estudiantes en algún momento y no sé donde están ahora. Pongo la foto de abajo como símbolo de mi ignorancia total del significado del lugar en aquel año.
En la foto, creo que miro hacia la cruz, con el paisaje detrás de mí. Para mí la cruz era, en aquel momento, un símbolo religioso. Era como si visitara cualquier otra catedral española, excepto por la cruz enorme que dominaba todo; no tenía realmente la más mínima conexión histórica para mí. Si no fuera por mi compañero (español), quien realmente no tenía ninguna ganas de acompañarme, no habría sabido de la existencia de las tumbas dentro. Avanzar rápido 12 años. Sé lo que es el Valle ahora, lo que ha sido, lo que era en un principio. No tengo muchas ganas de volver a ver este lugar, pero si regresara, ya sé que lo haría con otro conocimiento y otro fin. Al pensar en las recomendaciones del Foro, aún me quedan estas preguntas:
- ¿podría transformarse el sitio en un Memorial si permaneciera la cruz?
-¿qué harían con las tumbas de Franco y Primo de Rivera?
-¿cómo tratar la exhumación de restos de las criptas del Valle?
-¿visitarían el lugar más españoles si supieran que ya no era un lugar estrictamente de memoria franquista?
-¿qué pasaría con el artículo 16 de la Ley de Memoria? ¿No tendría que re-escribirse para reflejar los cambios?
-¿qué significa la "batalla" de este lugar para la identidad democrática o "nacional" de España?
-¿es posible tener un lugar de memoria fascista y no seguir las normas de otros países europeos, como Alemania (país frecuentemente citado, al igual que Argentina, cuando se habla de la memoria histórica en España)?
-¿cómo re-escribir la historia de El Valle de los Caídos, sin perder o borrar esa misma historia?
Creo que he llegado al fin de este post, pero no creo que haya terminado la discusión sobre este tema. Dejo las preguntas de arriba como puntos a los que habrá que volver en los siguientes meses (e incluso, años).
sábado, 20 de noviembre de 2010
Artículo sobre la tumba de Franco (en inglés): "Should Spain Close Franco's Tomb?"
Should Spain Close Franco's Tomb?
By LISA ABEND – Sat Nov 20, 1:30 am ET
Every year around this time, a tempest brews in the mountains just north of Madrid. On the weekend closest to Nov. 20, devotees of Francisco Franco, who died on that day in 1975, travel to the elaborate basilica-turned-mausoleum called Valley of the Fallen, where he is buried. There, they pay homage to the general who ruled Spain as dictator for nearly 40 years. Because the site is owned by the state, the event produces heated complaints over the Spanish government's continued financial support for what some see as a monument to fascism. But this year, it isn't just the leftists who are up in arms; the small band of monks who oversee the basilica have their own reasons for gently rebelling.
One year after his Nationalist forces won the 1936-39 civil war that ignited when he helped stage a coup against Spain's democratically-elected government, Franco commissioned the Valley of the Fallen as a monument to the war's dead. When it was at last inaugurated in 1959, the dictator dedicated the site to "all the fallen" and had the bodies of Republican soldiers disinterred and re-buried there. Yet because the monument was built in part by the forced labor of political prisoners, and because its most striking icons - from the Pieta at the foot of a massive, 490-foot cross, to the looming statues of crusaders that line the walls of the underground basilica - were emblems of the dictator's National Catholicism, the Valley of the Fallen has always been closely identified with the war's victors. The presence there of the tombs of both the founder of Spain's fascist party and Franco himself only reinforce that association. (See TIME's Francisco Franco covers.)
"The idea that this is a monument for all the dead is historically inaccurate," says Julian Casanova, professor of history at the University of Zaragoza. "It's like building a pyramid and saying it's not about the pharaoh buried there."
Which is why several thousand Spaniards will trek to the Valley this weekend. For many, it will be an opportunity to commemorate the dictator's passing with a funeral Mass. Others will punctuate their march from Madrid to the monument with fascist salutes and songs. And all of them will be met by another group, smaller but no less fervent, who will be there protesting the fact that the government continues to financially support the place. (See TIME's 2005 piece: "Farewell to Franco.")
In Spain, a country that has yet to completely reconcile the divisions created by its brutal civil war and nearly 40-year dictatorship, this is all business as usual. But this year, Nov. 20 brings with it an added complication: the basilica is shut. Two weeks ago, the government institution that oversees the national patrimony closed access to the monument's interior for renovations, citing a dangerous state of disrepair. "There was a problem with several of the stone sculptures, including the Pieta, that were falling apart," says a source within the National Patrimony office. "We had to close it to the public."
The tourists who make Valley of the Fallen one of Spain's most visited sites have largely been understanding. But that is not necessarily the case with the basilica's overseers. In 1957, Franco had a monastery installed at the site and ever since, the twenty or so Benedictine monks who live there have conducted Mass inside the church. Last week, unable to welcome the public into the church, they instead held the service outdoors. "The Law of Religion protects worship," says Father Anselmo, the monastery's abbot. "We celebrated the Eucharist with dignity and serenity, while exercising our freedom of belief." (Will bureaucracy fell Spain's one-man cathedral?)
Some Spaniards, who have watched the socialist-led government pass a Law of Historical Memory that eradicates statues of Franco from public spaces and bars the "exaltation" of his regime, see the basilica closing as an attempt to suppress the homages that normally occur around this time of year. "I don't know what their motives are," says engineer Juan Ignacio Tortosa, 45, who attended the outdoor service. "But I do know that if the abbot hadn't made this decision to hold the outdoor service, the government would have had the good luck of no one showing up this weekend [for the commemorative Mass].
Indeed, this year's polemic occurs against a backdrop in which the future of the Valley of the Fallen is in doubt. Several political parties have argued that it should be turned into a museum about the civil war, while other groups have demanded that, at the very least, Franco's body should be removed and re-interred in his family's plot. The Forum for Historical Memory, an organization that represents the families of Franco's victims, even suggested recently that the whole complex should be "blown up."
At the offices of the National Patrimony, they deny having any motive other than keeping the public safe, and expect the basilica to re-open by the middle of December, if not sooner. In the meantime, Father Anselmo will conduct another outdoor service this weekend, this one a funeral rite held in the memory of "brother Franco."
It's true, Father Anselmo admits, that there will likely be a small group of people who spend a few minutes after the service giving fascist salutes and singing the Falangist theme song "Cara al Sol." But he, too, stresses that his actions are not political. "The Valley of the Fallen is about reconciliation," he says. "Reconciliation through a religious path."
But given the continued debate over what the monument signifies, true reconciliation seems far off. As this weekend demonstrates, unending controversy and conflict are far more likely.
View this article on Time.com
jueves, 18 de noviembre de 2010
Editorial de Julián Casanova: "Treinta y cinco años sin Franco"
Treinta y cinco años sin Franco
JULIÁN CASANOVA
EL PAÍS - Opinión - 19-11-2010
A las diez de la mañana del 20 de noviembre de 1975, unas horas después de que se anunciara oficialmente su muerte, Carlos Arias Navarro leyó en público el testamento político de Francisco Franco, un "hijo fiel de la Iglesia" que solo había tenido por enemigos a "aquellos que lo fueron de España".
El domingo 23, en el funeral de Estado, Marcelo González Martín, cardenal primado de España y arzobispo de Toledo, recordó el deber de conservar "la civilización cristiana, a la que quiso servir Franco, y sin la cual la libertad es una quimera". Esa misma tarde, una losa de granito de 1.500 kilos cubrió la fosa abierta para el caudillo en la basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, junto a la tumba de José Antonio Primo de Rivera. Bendecido por la Iglesia católica, sacralizado, rodeado de una aureola heroico-mesiánica que le equiparaba a los santos más grandes de la historia. Así murió Franco.
Su legado y el de la larga dictadura que presidió no es fácil resumirlo y es objeto de debate entre historiadores y de encontradas opiniones entre la ciudadanía.
Franco buscó y consiguió la aniquilación de sus enemigos que, si eran solo los de España, fueron en verdad muchos. Gobernó con el terror y la represión, pero también tuvo un importante apoyo social, muy activo por parte de las numerosas personas que se beneficiaron de su victoria en la Guerra Civil y más pasivo de quienes cayeron en la apatía por el miedo o de quienes le agradecieron la mejora del nivel de vida durante sus últimos 15 años en el poder.
Cuando murió, su dictadura se desmoronaba. La desbandada de los llamados reformistas o "aperturistas" en busca de una nueva identidad política era ya general. Muchos franquistas de siempre, poderosos o no, se convirtieron de la noche a la mañana en demócratas de toda la vida.
La mayoría de las encuestas realizadas en los últimos años de la dictadura mostraban un creciente apoyo a la democracia, aunque nada iba a ser fácil después de la dosis de autoritarismo que había impregnado la sociedad española durante tanto tiempo.
Tras una compleja Transición, sembrada de conflictos y de obstáculos, la democracia cambió el lugar de España en Europa, con su total integración en ella, uno de los sueños de las élites intelectuales españolas desde finales del siglo XIX.
El reto de los españoles del siglo XXI ya no consiste en crear una democracia plena con igualdad de derechos y libertades, caballo de batalla, a veces sangriento, de algunas de las generaciones que nos precedieron, sino en seguir cambiando para mejorarla y reforzar la sociedad civil y la participación ciudadana.
Treinta y cinco años después de la muerte del último dictador de nuestra historia, la sociedad española ha podido dejar atrás algunos de los problemas fundamentales que más le habían preocupado en el pasado. Pero desde su tumba, Franco parece mostrar todavía el camino a seguir en otros no menos importantes.
El Valle de los Caídos fue suyo en vida y continúa siéndolo tras su muerte, incapaces los Gobiernos democráticos de establecer una política coherente de gestión pública de esa historia. Las miradas libres a ese pasado traumático y la reparación política, jurídica y moral de las víctimas de la violencia franquista generan el rechazo y el bloqueo de poderosos grupos bien afincados en la judicatura, en la política y en los medios de comunicación.
Y la jerarquía de la Iglesia católica, que ha logrado preservar con creces en la democracia la privilegiada situación que el franquismo le donó, protege con uñas y dientes sus finanzas y sus derechos adquiridos en la educación y discute, con el apoyo enérgico del Vaticano, cada palmo de territorio que el Estado quiere conquistar en el orden moral. Treinta y cinco años sin Franco y no tenemos una ley de libertad religiosa adaptada a la actual sociedad democrática plural y culturalmente diversa.
Asentada la democracia, debemos recordar el pasado para aprender. Miles de familias están esperando que el Estado ponga los medios para recuperar a sus seres queridos, asesinados, escondidos debajo de la tierra, sin juicios ni pruebas, para que no quedara ni rastro de ellos. Es necesario dar a conocer la relación de víctimas de la violencia franquista durante la guerra y la posguerra, ofrecer la información sobre el lugar en el que fueron ejecutadas y las fosas en las que fueron enterradas.
Y frente a esas historias todavía por descubrir, no puede dejarse de lado, abandonar o destruir, la memoria de los vencedores. Sus lugares de memoria son la mejor prueba del peso real que la unión entre la religión y el patriotismo tuvo en la dictadura.
No es posible renunciar al objetivo de saber, a que coexistan memorias y tradiciones diferentes. Pero para eso, antes, hay que remover los obstáculos que impiden rescatar de las cunetas y de las fosas perdidas a las víctimas de tanta tortura y asesinato. Treinta y cinco años después de la muerte de su principal responsable.
viernes, 15 de octubre de 2010
El PP y Falange, unidos sobre el Valle de los Caídos
La ultraderecha se querella contra el Ejecutivo y los populares piden explicaciones parlamentarias
El Valle de los Caídos une a Falange y PP contra el Gobierno
ELPLURAL.COM
El PP y la Falange han reaccionado a la vez contra el Gobierno por las prospecciones que está realizando en el Valle de los Caídos. La Falange presentará, este miércoles, una querella criminal para que se investigue si el Gobierno ha hecho exhumaciones o traslado de restos, mientras el PP ha anunciado que pedirá la comparecencia de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, en el Congreso.
En declaraciones a los periodistas antes de participar en un acto público, ayer, en Melilla, Manuel Andrino, jefe nacional de Falange, ha considerado que lo que se está haciendo el Ejecutivo es "un acto ilegal", por lo que se va a recurrir a la vía judicial.
Las explicaciones del Gobierno
El Gobierno ha negado que se estén realizando exhumaciones, aunque ha reconocido que se están llevando a cabo prospecciones en las criptas del Valle de los Caídos para comprobar el estado de los osarios, y dar cumplimiento a la Ley de Memoria Histórica y un mandato del Congreso, que pidió al Ejecutivo la elaboración de un censo de los enterrados en el mausoleo.
La información de Interviú
El Ministerio de la Presidencia respondió, a través de un comunicado, a la información publicada por la revista Interviú, que publicó que un equipo forense entró el lunes 6 de septiembre en las criptas del Valle de los Caídos para abrir los osarios con el objetivo de buscar los restos de "nueve militantes libertarios ajusticiados durante la Guerra Civil".
En secreto
De acuerdo con la revista, la operación se llevó a cabo en secreto, se prolongó hasta el 9 de septiembre y "no hubo orden judicial ni mandato por parte de un juzgado para abrir las tumbas".
Un fiscal general no político
El jefe nacional de Falange declaró que "si hubiera de verdad un fiscal general no político en este país, se dedicaría inmediatamente a meter hoy mismo en la cárcel a quienes han osado profanar de manera ilegal unos osarios donde reposan unos restos de unas personas que fallecieron de uno y otro bando".
Comparecencia de De la Vega
Por su parte, el Grupo Popular ha anunciado que registrará la petición de comparecencia de la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, ante la comisión correspondiente del Congreso.
Garzón, la primera víctima
El 26 de mayo de 2009, la Sala Penal del Tribunal Supremo decidió por unanimidad abrir un proceso contra el ex juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por una supuesta prevaricación (actuar injustamente a sabiendas) en su investigación de los crímenes del franquismo. La querella fue promovida por el sindicato ultraderechista Manos Limpias y secundada por la Falange Española de las JONS.
jueves, 7 de octubre de 2010
El PP y el Valle de los Caídos
Artículo relacionado:
ElPlural.com (5 de octubre de 2010)
En septiembre, se opuso en el Senado a una enmienda para darle "un uso democrático"
El PP pide la apertura "inmediata" del Valle de los Caídos alegando razones económicas
ELPLURAL.COM
El PP en San Lorenzo de El Escorial ha presentado una moción en la que pide a Patrimonio Nacional "la apertura inmediata del recinto del Valle de los Caídos, tanto para el turismo como para el culto, en las mismas condiciones de horarios que se han venido dando en los últimos 50 años, con objeto de evitar por más tiempo el gran impacto económico que produce su cierre".
El portavoz del PP en ese Ayuntamiento, Gonzalo Cuesta, explico que su Grupo ha pedido a Patrimonio Nacional “las actuaciones necesarias, a la mayor brevedad, en el grupo escultórico de La Piedad, previa solicitud de licencia a este Ayuntamiento”, según El Faro de Guadarrama.
La restauración de La Piedad
El PP recuerda en su propuesta que el 14 de mayo de 2010 recibió un escrito del actual delegado de Patrimonio Nacional informando al Ayuntamiento de los trabajos que se realizarían -restauración completa de La Piedad de Juan de Ávalos-, además de indicar que mientras duren los trabajos del desmontaje, por razones de seguridad, el acceso al templo por la puerta principal permanecería cerrado, permitiéndose únicamente por la Abadía para asistir a la misa de las 11.00.
Descenso de visitantes
El portavoz popular explica que meses después, “la Piedad no ha sido desmontada ni reparada, y no se ha acometido ninguna actuación, permaneciendo el recinto cerrado al público”. Un hecho que se ha traducido también en un descenso de visitantes al Monasterio, puesto que las touroperadoras han eliminado esta visita de su agenda.
Pérdida de puestos de trabajo
Según los populares, la medida “ha supuesto la pérdida de una decena de puestos de trabajo, todos ellos de San Lorenzo, al haber sido cerradas las cafeterías y tiendas de regalo existentes”. A esto se une el “recorte de la libertad de culto”, lo que en definitiva “está ocasionando un grave perjuicio económico para el comercio, la hostelería y el transporte público (autobuses y taxis) de la localidad”, alega el PP.
PSOE e IU, en contra
Cuesta señaló que el PP local está a favor de la “despolitización” de este tema, además de mostrar su apoyo a la comunidad benedictina y reiterar la necesidad de que Patrimonio Nacional actúe de inmediato y proceda a la reapertura de la Basílica. PSOE e IU votaron en contra, por lo que la moción se aprobó finalmente con el respaldo de los ediles del PP.
El PP no quiere darle "un uso democrático"
El PP de El Escorial alega que está a favor de la “despolitización” del monumento, sin embargo, el Senado aprobó en septiembre, con la única oposición del PP, una enmienda para que el Gobierno adecue el Valle de los Caídos a la Ley de Memoria Histórica y se le dé así "un uso democrático".
"Los Caídos en la Cruzada de Liberación"
El diputado Juan Van Halen fue el encargado de defender la oposición del PP a la reconversión de un espacio construido para "perpetuar la memoria de los Caídos en la Cruzada de Liberación para honra de quienes dieron su vida por Dios".
Derogar el Decreto franquista
El pleno del Senado aprobó por 131 votos a favor, 114 en contra (los votos del PP), y una abstención, la enmienda que el PSOE presentó a una solicitud del grupo parlamentario Entesa Catalana de Progrés, en la que se solicitaba la derogación del Decreto Ley franquista de 1957 que define el Valle de los Caídos como un monumento destinado a "perpetuar la memoria de los Caídos en la Cruzada de Liberación para honra de quienes dieron su vida por Dios".
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Más sobre el Valle de los Caídos y el PP
El PP niega la represión en el Valle de los Caídos
El Senado aprueba una moción para que el monumento honre a las víctimas republicanas // El conservador Van-Halen sostiene que los presos "pedían ir a la obra voluntariamente"
JUANMA ROMERO Madrid 23/09/2010 01:00
Una vez más, PP y memoria histórica parecen incompatibles. Los conservadores rechazaron ayer miércoles en el pleno del Senado, entre los sonoros abucheos del resto de grupos, una petición fácil al Gobierno: hacer que se cumpla la Ley de Memoria Histórica de 2007, adecuándola para que el Valle de los Caídos tenga un “uso democrático”, para que se transforme en un monumento que combine el culto con la honra y rehabilitación de la memoria de “todas las personas fallecidas” durante la Guerra Civil y por la “represión política” y que fomente “las aspiraciones de reconciliación y convivencia” de los españoles.
Ese fue el contenido final de la moción presentada por Joan Josep Nuet –senador de Esquerra Unida i Alternativa (la marca catalana de IU) y miembro del grupo de la Entesa– y enmendada por el PSOE. La iniciativa recibió 131 votos a favor, una única abstención (UPN) y 115 en contra, todos del PP. El conservador Juan Pablo Sánchez Sánchez-Seco, alcalde de Pastrana (Guadalajara), apoyó el texto "por error", alegaron fuentes del Grupo Popular.
Nuet y los demás senadores mantuvieron la contención, evitando pinchar al PP, que intervenía en último lugar. “Hay que cortar el cordón umbilical que une el monumento con el franquismo. Es una obligación moral y democrática de nuestro país, y además tenemos que aislar a los extremismos –enunciaba cauto el representante de Entesa–. Las misas que se realizan en la cripta del Valle muchos días al año recuerdan al hermano Francisco y el hermano Francisco no es un benedictino. Es el Generalísimo Franco. Es inconcebible que esto sea sí. ¿Se imaginan ustedes que en la catedral de Colonia se recordase al hermano Adolf [Hitler] en una misa católica? ¿Creen que es posible que en la catedral de Milán se recuerde al hermano Benito [Mussolini] En Italia y en Alemania no es posible, pero en España sí. Pedimos por tanto algo muy sencillo: voluntad política". “Podemos ponernos todos de acuerdo en honrar la memoria de los que allí sufrieron y en que las nuevas generaciones conozcan lo que sucedió en el Valle de Cuelgamuros”, agregó Enrique Cascallana, del PSOE.
Gestión de los monjes
El conservador Juan Van-Halen rompió el tono del debate a base de encadenar estrambotes. Primero aludió al decreto ley del 23 de agosto de 1957, el que aún gobierna el Valle y que concede la custodia del mausoleo a los monjes benedictinos, que reciben del Estado 340.000 euros al año, como denunció Público el pasado 12 de septiembre. El texto franquista consigna que el edificio sirve para “perpetuar la memoria de los Caídos en la Cruzada de Liberación para honra de quienes dieron su vida por Dios”.
Para Van-Halen, el decreto “está lleno de hojarasca rarísima”, comparable a la de los textos del Gobierno legítimo de la Segunda República: “Es como si empezamos a sacar textos de 1934 o 1935, o de 1938 o 1942 de la oposición exiliada. Todos ellos son textos de una hojarasca sentimental que debemos entender”.
Luego, subrayó que lo único que se pretendía era “suprimir una abadía benedictina” –ningún grupo dijo eso–. Si ese no fuera el objetivo, el PP votaría la moción, indicó. También defendió la supuesta grandiosidad del edificio: "Estamos ante una basílica que es la basílica mayor del mundo en cuanto a basílica excavada, la segunda basílica en cuanto a su tamaño, que es uno de los monumentos más visitados del patrimonio monumental español, es basílica pontifica desde el año 1960 por el papa Juan XXIII, y evidentemente tiene unas connotaciones que no se ventilan así como así".
Pero lo que causó verdadero estupor fue la justificación de la construcción del Valle, que “no era el mausoleo del dictador”, puesto que Franco tenía "previsto" ser enterrado en El Pardo. Se escudó en el hispanista Paul Preston: “Para nada hubo 27.000 presos. Hubo 2.500. Sólo hubo 700 cada vez. No hubo nada más que 10 muertos en los 18 años que duraron las obras. Los presos y los trabajadores libres cobraban el mismo sueldo. Los presos pedían voluntariamente ir a la obra porque reducían hasta seis días de condena por día de trabajo”. Las protestas y la sensación de bochorno crecieron. Van-Halen bramó: “Señorías, la historia se la pueden creer o no, pero ¡lean un poquito más! Aquí no se puede venir con el Catón, como el señor Cascallana, hay que haber leído algo”.
¿Y si se vuela el mausoleo?
“Dio vergüenza ajena. Pareciera como si los presos hubieran estado de campamento de verano. Lo grave es que el PP justifique los hechos”, decía después Cascallana. Igual de indignada se sentía Carmela Silva, la portavoz socialista.
Durante el pleno, Nuet definió su moción como un “toque de atención, para que el Gobierno se ponga manos a la obra, regule el recinto y sea el recinto de todos los españoles". Josep Maldonado, de CiU, reclamó que además el Ejecutivo inventaríe y elimine los símbolos franquistas. Iñaki Anasagasti (PNV) recordó la película El puente sobre el río Kwai. Tal vez habría que volar el Valle, sugirió, como se hizo con la Cancillería nazi del Tercer Reich. “Pero igual si se vuela, el hermano Francisco [Franco] se despierta y tampoco conviene”. La Cámara rió. El PP no encajó la broma. "No hace falta demolerlo que fue, sino que se conozca, como en otros países de Europa, lo que significó". Para Van-Halen, sin embargo, Cuelgamuros no es sinónimo de oprobio y de humillación.
Una vez más leemos la frase "todos los partidos, salvo el PP"
![]() |
| foto |
- "Todos los partidos políticos, salvo el PP, instan al Gobierno a cumplir con la Ley de Memoria en el Valle de los Caídos"
- "El Senado aprueba dar un uso democrático al Valle de los Caídos"
- "Sólo el PP se opone a dar un 'uso democrático' al Valle de los Caídos"
Está claro que el PP está interesado en proteger el legado ligado al monumento -- si se cambia o se altera la función primaria del lugar, luego también habrá que resolver el problema de qué hacer con las tumbas de Franco y Primo de Rivera. ¿Por qué debe permanecer el Valle de los Caídos "intocable" (como algunos piensan que debe suceder con la Constitución)? Podría ser, con un acuerdo entre todos los partidos principales, un verdadero lugar de la memoria -- un lugar donde aprender de e interpretar el pasado franquista, en vez de un sitio donde esconder y protegerlo.
Nota final en inglés: The PP as holdout is starting to remind me of certain other political parties in the U.S., who, long before a motion is even officially put forth, make a blanket decision not to support it. This is done on purely ideological grounds. There is no interest in dialogue or debate -- if the issue is brought forth by the opposing party, then it's a "no-go." It is so difficult to have anything but a cynical view of politics when this is what politics means. As for the PP....I say I do not understand their logic, or their rationale for rejecting this proposal. But really, I do. It is so apparent that they have decided long ago that anything having to do with historical memory is a negative for their party's future. Instead, they prefer to crow on and on about the "unity" of Spain, while doing their very best to ensure that Spain remains as divided as possible about the civil war and Francoism.
sábado, 15 de mayo de 2010
martes, 19 de enero de 2010
"Balada triste de trompeta," próxima película de ÁLEX DE LA IGLESIA
COMIENZA EL RODAJE DE LA PELÍCULA “BALADA TRISTE DE TROMPETA” DE ÁLEX DE LA IGLESIA
Esta mañana ha comenzado el rodaje de la nueva película, con guión propio, de Álex de la Iglesia, titulada Balada triste de trompeta.
La película que se rodará durante nueve semanas en localizaciones de Madrid, Alicante y los Estudios de Ciudad de La Luz (Alicante) está producida por Tornasol Films (España), Castafiore Films (España) y La Fabrique 2 (Francia) con la participación de TVE y Canal +.
La película, protagonizada por Carlos Areces, Antonio de la Torre y Carolina Bang, cuenta con la participación de Santiago Segura, Sancho Gracia, Manuel Tallafé, Fernando Guillén Cuervo, Luis Varela, Terele Pávez, Fran Perea, Raul Arevalo, Fofito, Manuel Tejada, Enrique Villén, Gracia Olayo, Joaquín Climent y Juana Cordero, entre otros.
La sipnosis de la película Balada triste de trompeta nos sitúa en el año 1937; los monos de un circo aúllan salvajes dentro de su jaula mientras, en el exterior, los hombres se matan en otro circo: la guerra civil española, que sigue su curso. El payaso tonto del circo, reclutado a la fuerza por los milicianos, termina perpetrando, sin abandonar su disfraz, una carnicería a machetazos entre las filas del bando Nacional.
Así da comienzo esta peripecia en que Javier y Sergio, dos terroríficos y desfigurados payasos, se enfrentan a muerte por el ambiguo amor de una bailarina.
Javier, hijo del Payaso miliciano. Su padre, desde la cárcel, le advierte: nunca serás gracioso. Serás el payaso triste, el que recibe las bofetadas. La felicidad la encontrarás únicamente en la venganza.
Javier intenta rescatar a su padre condenado a trabajos forzados en las obras del Valle de los Caídos, sólo para verlo morir en sus brazos, asesinado por el despiadado Coronel Salcedo.
En 1973, Javier, ya adulto, busca trabajo como payaso triste en un circo, donde coincide con un estrambótico elenco de personajes marginales, como un hombre bala, un domador de elefantes o una mal avenida pareja de amaestradores de perros. Su camino, además, se cruza allí con Sergio.
La película Balada triste de trompeta se estrenará a finales de año y es una de las apuestas fuertes del cine español para lograr una buena cuota de pantalla.
domingo, 22 de noviembre de 2009
La Iglesia Católica, homenajeando a dictadores y falangistas -- ¿es pecado?
Esta mañana, he leído una noticia en el New York Times que dice que al hijo de Ted Kennedy (el senador recientemente fallecido de Massachusetts) le han negado la comunión en una iglesia del estado de Rhode Island. El obispo y Patrick Kennedy se han envuelto en una lucha de palabras muy pública, con el obispo y sus tropas explicando que Kennedy no es un "buen católico," porque apoya el derecho al aborto, y por eso, no se puede comulgar. Es más, el obispo les ha instruido a los demás curas del diócesis no permitir que Kennedy comulgue. Reacciones así de la Iglesia no hacen más que repelar a la gente. Si la Iglesia tiene tantas dificultades reclutando a feligreses, ¿por qué no se da cuenta de que parte del problema empieza con ellos? El papel de la Iglesia no es manipular la política. ¿Estos obispos van a averiguar la postura en torno al aborto de cada persona que asiste a misa? Por supuesto que no -- a por Kennedy, porque es demócrata. Sólo hay que ver lo que le pasó a John Kerry durante la campaña de 2004 para ver que si eres político y católico, debes estar "pro-vida" - or else.Todos conocemos bien la relación íntima entre la Iglesia y el Estado en España durante el franquismo, pero la España actual tampoco ha podido romper los lazos que le une a la Iglesia, como se ha visto en lo que se refiere al papel que juega la religión en las aulas, o al tema del aborto y los anti-conceptivos. Lo que me pone enferma es ver que aún sigue habiendo religiosos que no ven ningún problema en homenajear a Francisco Franco o José Antonio durante una misa. NO ESTA BIEN y debe existir una multa por hacerlo. Con todo lo que nos ha enseñado la historia reciente y el movimiento memorialista....con todo lo que se sabe de la relación entre la Iglesia y el Estado durante el franquismo (algo de lo que han escrito hasta religiosos practicantes, como Hilari Raguer).....con la Ley de Memoria....con las fotos de exhumaciones y la evidencia de tortura, desapariciones, fusilamientos, etc.....uno pensaría que la Iglesia por fin condenaría actos como los que siguen, pero no. Pregunto yo, ¿es un pecado homenajear a los responables para miles de muertos? ¿En Alemania se reza para el alma de Hitler, o en Chile, para el de Pinochet?
La Iglesia bendice otro acto ilegal por el 20-N
Un cura bendijo a Primo de Rivera en el acto ilegal de los falangistas en Madrid
PÚBLICO.ES - MADRID - 22/11/2009 14:51
El partido FE-La Falange convocó otra vez un nuevo acto ilegal para homenajear a José Antonio Primo de Rivera, al que anoche acudieron más de doscientas personas. La concentración tuvo lugar entre el número 24 de la calle Génova de Madrid, donde nació el fundador de La Falange, y Moncloa, desde donde posteriormente partieron hacia el Valle de los Caídos.
El acto comenzó con el discurso de Manuel Sainz de Inestrillas, seguido del ex líder falangista Gustavo Morales y el del actual presidente nacional de la Falange Manuel Andrino. Como era de esperar, sus discursos estuvieron plagados de críticas hacia el Gobierno de Zapatero y también hacia el Partido Popular.
Rodeados de más de doscientas personas entre las que se encontraban representantes de las falanges de Alemania, Italia, Francia o Bulgaria los dirigentes llamaron a la "unidad" y pidieron a los allí presentes "sentirse orgullosos de ser falangistas".Tras los discursos comenzó la marcha que arrancó desde la calle Génova, donde un percance con uno de los asistentes obligó a la policía a intervenir, y se dirigió hacia Moncloa, donde llegaron tras más de una hora de recorrido en la que no pararon de gritar consignas a favor de Primo de Rivera y de la Falange.
La Iglesia no se lo perdió
Una vez en Moncloa un cura dedicó unas palabras a Primo de Rivera antes de rezar un padre nuestro y de bendecir la corona que un séquito de unas cincuenta personas llevaron hasta el Valle de los Caídos donde ofrecerán una misa en recuerdo del ex mandatario falangista.
El año pasado por estas fechas, un fuerte dispositivo de Guardia Civil impidió la entrada con simbología fascista a las dos marchas falangistas que se acercaron al Valle. El artículo 16 de la Ley 52/2007 de Memoria Histórica, consagra el Valle de los Caídos como un lugar de culto "no siendo posible en ningún lugar del recinto llevar a cabo actos de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas o del franquismo".
Y hoy también
Durante la mañana de hoy han seguido los actos. Cientos de personas se han congregado esta mañana en el centro de madrid, Como todos los años, se ha llevado a cabo una celebración en recuerdo Franco y al Fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera. Se ha celebrado en la Plaza de Oriente a las 12 horas.
La Confederación Nacional de Ex Combatientes ha convocado la concentración donde se ha leído un manifiesto y se ha escuchado el 'Cara al Sol'. A las 14.30 horas tendrá lugar un almuerzo de la hermandad en el Hotel Centro Norte.
sábado, 21 de noviembre de 2009
Sobre el reportaje "Lo que queda de Franco" de RTVE
jueves, 19 de noviembre de 2009
Los caídos de Franco
Serían 226 millones de euros actuales
Franco gastó mil millones de la época para honrar a los caídos nacionales
V.V.
Francisco Franco no reparó en gastos a la hora de honrar a los caídos del bando franquista durante la guerra civil. Según cálculos basados en la documentación del Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares, el Gobierno franquista invirtió en el mausoleo y en las exhumaciones de cadáveres del bando nacional 1.086 millones de pesetas que, recalculado en relación con la economía actual, supondría unos 226 millones de euros.
Los familiares de las víctimas de la guerra que lucharon en el bando republicano siguen a día de hoy buscando a sus muertos en fosas comunes, algo muy distinto de lo que ocurrió con los franquistas fallecidos: en la década de los 50, el dictador no ahorró esfuerzos ni dinero en localizar los cuerpos, exhumarlos y trasladarlos al mausoleo del Valle de los Caídos. Según recoge Público, tras el fin de la guerra, el gobierno de la dictadura se dedicó a elaborar un exhaustivo mapa de las fosas en las que estaban enterrados sus caídos, y no reparo en gastos a la hora de exhumarlos.
El equivalente a 226 millones
La documentación sobre el mausoleo, guardada en el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares, revela que, según los cálculos efectuados en 1976 por Daniel Sueiro, Franco gastó 1.086 millones de las pesetas de entonces en escribir su propia memoria histórica. Si se extrapola este gasto a la economía actual, la cifra equivaldría a unos 226 millones de euros, algo similar al presupuesto de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, o 30 veces más de lo que costó la construcción del estadio Santiago Bernabéu en 1947.
Barra libre de fondos públicos
La documentación de Gobernación deja entrever que hubo barra libre de fondos públicos en los gastos de la memoria histórica franquista, y se acumulan facturas con detalles de gastos por meriendas para familiares de los enterrados en el mausoleo, comidas en restaurantes, salarios, uniformes y ataúdes. Estos últimos, que fueron diseñados por un arquitecto, costaban entre 141 y 550 pesetas, según fuesen individuales o colectivos (para restos sin identificar), y un recuento anual posterior a la inauguración de Valle hablaba de un pago de 333.033 pesetas en este concepto.
Republicanos en el Valle de los Caídos
Además, la historiadora Queralt Solé revela en uno de sus libros que el Gobierno franquista, ante la oposición de algunas de las familias de su bando que se negaban a trasladar los cuerpos de sus fallecidos a Madrid, decidió abordar algunas fosas republicanas para trasladar también esos restos al mausoleo, una maniobra que se ocultó a la opinión pública y a las propias familias afectadas.
domingo, 8 de noviembre de 2009
Memora histórcia en Soria
Este jueves 12 de noviembre de 2009 comenzará la III Edición de la Semana de Memoria Histórica y Derechos Humanos en Soria. Otro año más y gracias a la participación altruista de los ponentes y a la ayuda del Ayuntamiento de Soria podemos ofrecer unas jornadas informativas y culturales como granito de arena contra la amnesia relativa a la historia reciente del país, la cual condiciona indudablemente el presente que nos ha tocado vivir.Desde las 18:00 horas y hasta la clausura, el día 19, se podrá disfrutar de la exposición VIVIR LA UTOPÍA de la Fundación Anselmo Lorenzo. Vivir la utopía recoge la experiencia llevada a la práctica por el anarquismo respecto a la colectivización de la tierra y las industrias, la primera reacción contra el alzamiento militar del 36 y el abandono por parte del Gobierno de la República.
El mismo jueves a las 20:00 horas la sala de conferencias del Centro Cultural Palacio de la Audiencia, relacionaremos el problema de la impunidad del fascismo español con la actual violencia de los grupos de ultraderecha, en una conferencia impartida por Esteban Ibarra, Presidente del Movimiento Contra la Intolerancia.
Como todas las conferencias contaremos con una intérprete de lengua de signos (LSE) para todas las personas sordas que quieran acudir.
El viernes 13 de noviembre a las 20:00 en el Salón de Actos del Centro Cultural Palacio de la Audiencia contaremos con la presencia de Marcos Ana, con su Decidme como es un árbol. A sus casi 90 años el poeta hará un recorrido por su vida, evocando con sus palabras el sentimiento de toda una generación que sufrió en sus carnes la crueldad del fascismo español, contra el que lucharon con todas sus fuerzas.
En dicho acto se le hará entrega de la Segunda Edición del Premio Ateneo Mónico Vicente.
El sábado 14 a las 18:00 horas en la sala de conferencias del Centro Cultural Palacio de la Audiencia, el director de cine Jean Castejón presentará la película La Eternidad, sobre el Valle de los Caídos. Posteriormente a la proyección de la misma podremos debatirla con él.
El lunes 16 a las 18:00 horas en la sala de conferencias del Centro Cultural Palacio de la Audiencia intervendrá Miguel Ángel Rodríguez Arias con una charla sobre “ La memoria histórica como cuestión de derechos humanos todavía hoy vulnerados”. Miguel Ángel Rodríguez es profesor de Derecho Penal Internacional en la Universidad de Castilla La Mancha y autor del libro “El caso de los niños perdidos del franquismo”.
El martes 17 a las 20:30, a cargo de la compañía teatral K-Producciones se representará en el Salón de Actos del Centro Cultural Palacio de la Audiencia la obra Cantando bajo las balas, de Antonio Álamo con Adolfo Fernández y Mariano Marín (al piano). Argumento: El 12 de octubre de 1936, en Salamanca, poco después de proclamarse la victoria del bando nacional en la cruenta y fraticida Guerra Española, el General Millán Astray, fundado de La Legión y uno de los hombres de confianza del General Francisco Franco, entra en la Universidad de Salamanca, cuyo Rector es el ya anciano Miguel de Unamuno y, junto a otras insignes personalidades, echará un discurso, una arenga más bien, ensalzando las virtudes de la “Cruzada” emprendida.
Miguel de Unamuno, que no tenía pensado hablar, ante lo oído, no tendrá más remedio que decir lo que piensa.
El miércoles 18 a las 20:00 horas en la Sala de Conferencias del Centro Cultural Palacio de la Audiencia se dará una conferencia por parte de Archivo Guerra y Exilio, Agrupación que aglomera a cientos de asociados en todos los continentes. Intervendrán
Dolores Cabra (Secretaría General de A.G.E.),
Francisco Martínez López ”Quico” (Guerrillero de la AGLG), Esperanza Martínez “Sole”(Guerrillera de AGLA),
Manolo Gil (Represaliado y preso político),
Amada Martínez “Rosita”(Guerrillera de la AGLA) y
Fermín Sánchez (Vocal de AGE)
En dicho acto llevaremos a cabo el hermanamiento de Archivo Guerra Exilio y la Asociación Soriana Recuerdo y Dignidad.
La clausura de la III Semana vendrá de la mano del Fundador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica a nivel nacional Emilio Silva, y será el jueves 19 de noviembre a las 20:00 horas, esta vez en el Salón de Actos del Centro Cultural Gaya Nuño.
Iván Aparicio García
Presidente de la Asociación Soriana
Recuerdo y Dignidad
sábado, 3 de octubre de 2009
Valle de los Caídos - "la mayor fosa común de España"
Tumba faraónica para un Dictador
Durante el franquismo, miles republicanos fueron exhumados y trasladados sin consentimiento al Valle de los Caídos
QUERALT SOLÉ - 04/10/2009 08:00
El 9 de abril de 1959, pocos días después del 20 aniversario conmemorativo del final de la Guerra Civil y de la inauguración del monumento, habían entrado en la Cripta del Valle de los Caídos 10.001 restos de civiles y soldados, franquistas y republicanos, muertos durante la contienda y que hasta entonces habían permanecido bajo tierra, en centenares de fosas comunes repartidas por todo el Estado. En junio de 1983 se inhumaba el último resto en la Basílica: provenía de la provincia de Barcelona y los familiares habían solicitado expresamente su traslado al Valle de los Caídos.
En los años ochenta, ya en democracia, aún existía la posibilidad de ser enterrado junto al dictador; en los años 50, 60 y 70 no hubo opción, y muchos restos fueron trasladados hacia Cuelgamuros con el absoluto desconocimiento de sus familiares, tanto republicanos como, también, franquistas.
En 1958 empezó un movimiento de tierras que abarcó todo el territorio español para ir llenando de antiguos "mártires" y "héroes" las cavidades construidas expresamente en los laterales de la basílica y del altar mayor.
El proceso se realizó con absoluta transparencia, se publicaron anuncios ofreciendo la posibilidad de la inhumación en el Valle de los Caídos en los principales periódicos estatales y en los Boletines Oficiales de todas las provincias.
Pero las respuestas no fueron ni mucho menos las que el régimen esperaba. Las solicitudes individuales de los familiares de los "mártires", los represaliados en la retaguardia republicana, distaron tanto de las previsiones que se decidió incrementar las exhumaciones de fosas de soldados franquistas muertos en el frente, así como las fosas de los soldados republicanos a los que también se optó por trasladar, en este caso, sin informar a los familiares.
Fueron los Gobiernos Civiles los que centralizaron la recogida de información respecto de los lugares en que existían fosas, también sobre las "zanjas de rojos" de las que los ayuntamientos preguntaban qué hacer con ellas. Y no sólo de soldados rojos: se desconoce aún el número de fosas de civiles, represaliados en este caso en la retaguardia franquista, que también se exhumaron y se trasladaron al Valle de los Caídos. Exhumación en este caso es un eufemismo: los restos óseos se sacaban de la tierra que durante veinte años los había acogido con pico y pala, se metían en cajas de madera de pino, siempre de la misma medida, dónde podían caber les restos de hasta 15 personas. Estando todos ellos mezclados se trasladaban al Valle de los Caídos, dónde al llegar se les rezaba un responso y servían para ir llenando la monumental cripta.
En su mayoría, de los civiles y soldados franquistas se sabían los datos: en 1939 había sido un ejército vencedor que durante 20 años preservó la información de los lugares dónde se habían abierto grandes fosas: en el Ebro, en Teruel, en Madrid... Los soldados habían sido enterrados con botellas en las que se incluía su filiación; los civiles se habían servido de la Causa General para recuperar los restos de sus allegados. En cambio, los republicanos habían perdido la guerra, y con ella cualquier posibilidad de localizar las grandes fosas de soldados y civiles, unas fosas que ahora cuesta tanto abrir y que entones el régimen utilizó para llenar de huesos lo que sería la tumba del Dictador.
Los nombres de los que están enterrados con el Dictador se conocen: los listados del mismo Valle de los Caídos se pueden consultar libremente, igual que la documentación custodiada en el Archivo General de la Administración o en el Libro de los Muertos de la Biblioteca del Palacio Real de Madrid. Pero muchos de los familiares nunca fueron informados. Y más allá de los nombres que se conocen, hay miles, decenas de miles de restos que fueron trasladados sin conocer su identidad, la mayoría soldados republicanos. Las cifras no pueden ser exactas: 20.000, 30.000, ¿40.000 quizás? Muchos de los que lucharon en su día contra el Dictador ahora están forzados a acompañarle en la mayor fosa común de España, la única tumba de la Guerra Civil, la tumba del Dictador que por más restos de los que se envolviese no le pueden hacer sombra alguna en un monumento pensado, ideado y construido para perpetuar con cemento lo que fue el régimen franquista.
Abrir las fosas
Abrir las fosas cura
El 'caso Lorca' recuerda el miedo de algunas familias a recuperar a sus muertos - Pero, superados los fantasmas, llega el alivio
JESÚS RUIZ MANTILLA
EL PAÍS - Sociedad - 03-10-2009
La tierra no bendecida y los fantasmas tienen en estos últimos tiempos un gran poder de convocatoria. España, un país donde según los cálculos más suaves, todavía existen 120.000 muertos en fosas y cunetas esperando sepultura, vive en las últimas semanas un estado de nervios exaltado. Faltan pocos días -los que estime el juez tras ver alegaciones- para que se remueva en Alfacar (Granada) la tierra donde descansa el gran símbolo de la represión, Federico García Lorca. Cuando las excavadoras y los equipos técnicos hurguen en el suelo donde, según todas las investigaciones de peso, se hallan sus restos junto a los de tres víctimas más -los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas y el maestro de escuela Dióscoro Galindo- lo más probable es que al miedo, a la reserva, a las dudas y a la emoción las sustituya otra sensación poderosa: el alivio.
Hasta ahora, en el caso de Lorca, lo que reina es la confusión. El lunes, la familia hará un nuevo comunicado ante la siguiente fase del proceso. Es urgente saber qué harán con los restos. Cómo enterrarán el cadáver una vez recuperado. Cómo resolverán asuntos sobre los que todo el mundo se plantea preguntas: las que despierta el gran símbolo universal de la represión franquista. Laura García Lorca, sobrina carnal del poeta, remite al lunes. "Con la apertura de la fosa, se abre un nuevo ciclo y la semana que viene anunciaremos cuál es nuestra posición", asegura. También anunciarán las alegaciones presentadas ayer al proceso de exhumación.
Quienes durante toda la última década llevan comprobando sobre el terreno las reacciones y el comportamiento de los familiares de aquellos represaliados durante la Guerra Civil y el Franquismo, lo saben: tras el horror, casi inmediatamente, llega una especie de paz interior. No es una descripción literaria. Es una constatación científica. Lo han comprobado a pie de fosa los que han pasado casi una década levantando aquellas tumbas indignas, sin nombre, y en muchos casos humilladas hasta el sacrilegio. Aquellos que han dado el último gran impulso a la recuperación de la memoria sangrienta del siglo XX.
Así lo ve Francisco Ferrándiz, antropólogo e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que desde 2003 ha presenciado y levantado acta testimonial de 20 exhumaciones públicas. "Se vive una tremenda tensión previa, pero después, aparece la paz, el alivio y algo casi más importante: no he presenciado ninguna reacción rencorosa, de revancha, sencillamente, todos quieren enterrar con dignidad a sus muertos", asegura Ferrándiz.
También lo relata de esa forma Guillermo Fouce, miembro de Psicólogos Sin Fronteras, testigo desde 2003 de 60 desenterramientos: "Estos procesos, bien llevados, cierran heridas. Son terapéuticos. No hay signos de odio, ni de rabia, ni deseos de venganza", asegura.
¿Qué hay de los discursos contrarios a eso? ¿De los que claman que no conviene hurgar en el pasado, que a nadie le interesa, que no trae nada bueno? "Sencillamente, todos esos argumentos son mentira", concluyen los dos. Pero no sólo se produce eso en España. Priscilla Hayner, autora de Verdades innombrables (Fondo de Cultura Económica), un libro que acaba de aparecer y que cuenta la experiencia de la autora en procesos de recuperación de la memoria de la represión en 21 países del mundo, insiste en lo mismo. "Sobre todo, en aquellos lugares con fuertes raíces religiosas, principalmente cristianas, donde la muerte cuenta con un fuerte ritual, he observado esas reacciones. Aunque el miedo a remover las cosas es algo profundo".
Sin embargo, todos estos procesos deben hacerse, según Hayner, con una máxima. "Con el respeto absoluto a las víctimas por encima de cualquier cosa. Los procesos de recuperación de la memoria y de justicia transacional son algo nuevo, que se está construyendo, pero tratan ni más ni menos que de devolverles la dignidad a todos los que sufrieron represión, de repararlos", afirma la autora.
Antes del alivio, como dice Heyner, hay que negociar con el miedo. Antes del desahogo y de la liberación, los familiares de las víctimas han experimentado hasta sus últimas consecuencias la culpa, la injusticia, la impunidad de los asesinos. No es fácil reaccionar contra eso. Sus muertos no son muertos. Son una especie de fantasmas que en cualquier momento pueden reaparecer, como le ocurrió a Esther Montoto.
Fue un caso que impresionó a Emilio Silva, uno de los líderes de este proceso, responsable de la Asociación para la Recuperación de la Memoria. "Aquella mujer se presentó en Aranda de Duero cuando anunciamos que abriríamos allí una fosa en la que supuestamente estaba su padre. Cuando le pregunté cómo es que había venido desde Estados Unidos, me dijo: 'Cada vez que escuchaba el timbre de la puerta de mi casa me sobrecogía y pensaba: es él. Me ha encontrado".
Resulta algo muy común. Medido y meditado por la represión. Toda una técnica de amedrantamiento propia del caso español, tal y como lo ha estudiado Ferrándiz. "Las fosas son secretos públicos. En los pueblos, la gente sabe a quién se mató, cómo y dónde están enterrados. Haciéndolo cómo lo hacían, acudiendo a las casas, sacándolos a la fuerza y disparándolos en lugares cercanos, donde se oían las ejecuciones, fomentaban el miedo. Así quedaban en un limbo. Eran cuasi desaparecidos. Fueron expulsados de la comunidad de los vivos, pero también de la de los muertos".
Resulta todo un drama para las generaciones posteriores. Muchos han vivido en la ignorancia y quienes experimentaron el trauma, callan. "Por eso, los antropólogos también ayudamos a crear un lenguaje para que acepten lo que pasó", asegura Ferrándiz. La técnica es montar una mesa cerca del enterramiento, mostrarse dispuesto a escuchar cada historia y registrarla documentalmente. Muchas se cuentan por primera vez. Es difícil dar el paso del silencio a la palabra. "Muchas veces, es difícil encontrar las expresiones correctas", afirma Ferrándiz.
Algo que ayude a aceptar ese espacio ajeno a la vida y a la muerte. Un lugar extraño del que tienen todo el derecho a salir con el apoyo del Estado. En eso, quienes trabajan sobre el terreno en estos asuntos, creen que todavía existe un desamparo escandaloso. "La ley de memoria histórica no ha sido suficientemente contundente", cree Ferrándiz. "El modelo de subcontratas es lamentable, da lugar a que se hagan muchas chapuzas, recuperaciones de restos de los que nadie se responsabiliza. De eso, al no estar bien regulado, tiene la culpa el Estado".
No se espera que sea así en el caso del cadáver de Lorca y las víctimas que lo acompañan. Desde hace meses, un equipo de la Universidad de Granada comandado por el forense Miguel Botella espera la orden de intervenir. Todo está preparado. La familia busca garantías de privacidad, pero será difícil. Las dudas sobre sus posiciones y los desencuentros con las otras familias y las asociaciones de Memoria Histórica han caldeado el ambiente.
Pocos entienden las evasivas y los recelos. Aunque comprenden lo difícil que puede resultar gestionar un símbolo así con la cabeza fría. Pero hay algo en lo que familia y expertos están de acuerdo. "El interés mediático ha sido fundamental en todo este último periodo. La exhumación del cadáver del poeta será un pico de interés en el proceso difícil de superar. A partir de ahí, caerá. Sólo podrá volver a impactar en la opinión con alguna acción en El Valle de los Caídos, pero eso no lo veo a corto plazo", pronostica Ferrándiz. La iniciativa aprobada esta semana en las cortes, que acuerda la creación de un censo sobre quienes allí reposan, abre una puerta a las familias de las decenas de miles de republicanos enterrados allí. Lo mismo opina Emilio Silva en cuanto al interés de la opinión pública. Aunque en el caso de Lorca, pese a que teme que se enfríe el proceso, "es alguien que merece un funeral de Estado". Pero, ¿qué se hará con sus restos fuera de la fosa?
Solventar las dudas de su asesinato sería también conveniente por parte de la familia. Hasta ahora se negaban a buscar sus restos porque decían que representaba un símbolo arropador para todos los que descansan allí y en el barranco de Viznar. Temían también que una vez aclarado su asunto, se acabara todo el interés sobre las demás víctimas, como ha explicado Laura García Lorca.
Pero para otros es preferible ahuyentar teorías escabrosas, esclarecer la terrible verdad con el cadáver en manos de los forenses y los científicos. "Existen bulos, tergiversaciones, leyendas que es preciso aclarar. Lo primero si está realmente allí. ¿Alguien puede pensar que sea normal que no sepamos dónde se halla el mayor símbolo de la locura de la guerra?", pregunta Ian Gibson. Él firmó la investigación sobre el asesinato que ha servido como referencia mundial durante 40 años y no comprende cómo la familia no ha liderado el proceso de recuperación de la memoria con el estandarte del poeta. Hoy es el día en que, por la actitud reacia que muestran los Lorca, Gibson duda. "Tiendo a pensar que está dónde me llevó en su día Manuel Castilla Blanco [el enterrador del poeta]. Pero hay muchas cuestiones en el aire", asegura. Por lo pronto, en el examen previo que han hecho estos días los georadares, han comprobado que la tierra ha sido removida en ese lugar.
Tratar con un símbolo es muy complicado. Pero es algo que se ha hecho con naturalidad y tino en el caso de Víctor Jara, por ejemplo. Lo sabe muy bien Francisco Echeverría, profesor titular de medicina forense del País Vasco, el hombre que ha realizado un examen minucioso al cadáver del cantautor chileno asesinado por Pinochet. En Chile se ha abierto una investigación judicial y un proceso que se está llevando a cabo con total normalidad. Echeverría está a punto de entregar su informe sobre Jara al juez. No ve por qué no se puede abrir un proceso igual con Lorca.
"Comprendo que es complicado, pero es necesario convencer a la familia de que su caso es de interés público y no sólo privado", afirma. Multitud de procesos han probado que es mejor convivir con la verdad antes que con el silencio. No es tan simple como reabrir heridas. "Como médico, la metáfora me sirve. Las heridas que se reabren es que están mal curadas. Lo que hay que hacer es cerrarlas de una vez, pero bien", asegura el forense.
El deseado censo del Valle de los Caídos
De los más de 30.000 muertos que yacen en el Valle de los Caídos, las familias sólo conocen con certeza el nombre de de dos: Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera. ¿Y el resto? Puede que la identidad de los demás, de la gran fosa también sin nombre, empiece a ser una clara realidad a partir de los próximos seis meses. Esta semana el Congreso la iniciativa de ICV-IU-ERC y de Nafarroa Bai y con la voluntad del Grupo Parlamentario Socialista ha aprobado una resolución no de ley que permitirá a los familiares reclamar restos y conocer sus identidades a quien lo desee.
Habrá sorpresas, comenta Emilio Silva, responsable de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. De las 10.500 reclamaciones con las que contamos nosotros, muchos cuerpos pueden estar ahí. Hemos hecho exhumaciones en las que los familiares creían que iban a encontrar a los suyos y no estaban. Probablemente fueron trasladados allí.
Ocurrió en toda España. Durante 17 años entre 1940 y 1957 se construyó aquel monumento a base de trabajos forzados de presos republicanos. Fue una operación de imagen para el régimen, afirma Silva. El franquismo comenzaba a abrirse internacionalmente y el dictador decidió enterrar a miembros de los dos bandos juntos. Por eso recuperó varios cadáveres de las fosas que hoy continúan sin nombre por toda España, aunque no bajó la guardia y el mismo día de la inauguración afirmó: La antiespaña fue vencida y derrotada pero no está muerta. Nuestra guerra no fue una contienda civil más, sino una verdadera cruzada, clamó.
Se desconocen sus identidades. No son públicas. Aunque deben estar registrados en el Archivo General de la Administración y en la Abadía del monasterio. Es crucial cruzar los datos que hay allí, no públicos, con los que disponemos nosotros para ayudar finalmente a las familias que deseen conocer qué ha sido de los suyos, afirma.
Aunque uno de los casos pendientes de tratar por el proceso de memoria histórica es precisamente qué hacer con el Valle de los Caídos. Para muchas víctimas y familiares del bando vencido, resulta un auténtico insulto. Es un lugar conservado con los impuestos de los derrotados, no lo olvidemos, asegura Silva. Un sitio sin paz sobre el que pende una cuenta por resolver.




