Visto en: El País
TRIBUNA: FANNY RUBIO
En la penumbra de José Hierro
FANNY RUBIO 29/08/2010
En estos tiempos de poetas felices la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Santander ha celebrado un encuentro dedicado a José Hierro a los ocho años de su muerte.
Por más que hubiera razones para abordar su relación con la ciudad y la bella bahía que le ofrece la primera imagen del símbolo del mar, recordé uno de los cursos que dirigí en los últimos meses de su vida acerca de la poesía en los años cincuenta. En el coloquio que siguió a la clausura del mismo por José Hierro, una joven hispanista lo animó a admitir si el título de su libro Alegría, premio Adonais de 1947, se debía a una celebración festiva, siendo su contestación paradójica, "señorita o señora, yo estaba en la cárcel, como comprobará con la lectura del primer verso 'llegué por el dolor a la alegría". Como era de esperar, la hispanista no quedó satisfecha, insistiendo en "por qué, entonces, llamó Alegría a tal libro escrito por un preso". Hierro zanjó el debate con un contundente "¡justamente por esa razón, señorita, porque estaba en la cárcel!".
Aunque no faltan actos lúdicos de vino y flores para recordarlo, pues José Hierro en "sociedad" era una fiesta, la reciente edición de las Poesías completas del poeta, prologada y anotada respectivamente por dos profesores poetas, Julia Uceda y Miguel García-Posada, expone documentalmente por primera vez el periplo del muchacho de 17 años José Hierro Real por las cárceles franquistas desde el 3 de septiembre de 1939. Fue procesado y condenado por un tribunal militar a 12 años y un día, condena que, finalmente, quedó reducida a cuatro años y seis meses, obteniendo la libertad en 1944, pasando a un periodo de libertad vigilada hasta 1951 y privado de pasaporte hasta el año 1961.
"¿Cómo se puede no hablar de todo aquello?", escribe años después. Cuando Hierro declara en las primeras apariciones antológicas que "el poeta es obra y artífice de su tiempo (porque) el signo del que le tocó vivir es colectivo"; y lo reitera en 1962 al asegurar que "el poeta vive en un medio que es su tiempo histórico... zarandeado por los hechos, igual que los demás hombres", alude a la experiencia compartida con cientos de miles de compatriotas, incluido su padre, Joaquín Hierro Gimeno, del partido de Manuel Azaña, encarcelado desde 1937 hasta 1941.
En un "auto" del 12 de agosto de 1942 que recuerda Julia Uceda, Hierro hijo es acusado de pertenecer al Partido Comunista y a la organización del Socorro Rojo Internacional. Se le aplicó el Código de Justicia Militar y fue acusado en juicio sumarísimo por auxilio a la rebelión: "Ya ha pasado el tiempo y él ha muerto. Y han muerto muchas gentes que estuvieron en una situación semejante o peor. Y los demás envejecimos".
La mano compasiva que esto expresa es una más entre las de tantos escritores y artistas en situación extrema en aquel tiempo -Miguel Hernández, Lorenzo Aguirre, Marcos Ana, Germán Bleiberg, Cipriano Rivas Cherif o Eduardo Rincón- que nombran tanto la vida como el reino de los muertos, actividades de carácter sagrado cuando convocan fatalmente la herida del destino: "Cuando se hallaba el mundo... Cuando las ramas opulentas... Cuando eran pena y alegría", escribe en el poema Entonces de Tierra sin nosotros. Alumbra con la música una curiosa orfandad engendradora ("pero ya todo / se vino a tierra una mañana. / Lo devastó un viento glorioso, / se desbordó un día la vida, nos tornó locos") empeñado en mostrarse autodidacta ("y les pusimos a las cosas / nuevos nombres"), sobreviviente ("hemos cantado temblorosos / por la alegría de estar vivos"), pedagógico ("aquel que ha sentido en sus manos una vez temblar la alegría no podrá morir nunca").
Imposible no detectar en la simple lectura de estos versos la transmutación del carbón encendido de la crueldad que alimenta su son más exquisito. En esa fragua se gesta la música conjurada como catarsis, expulsada en su vivencia infernal y por último integrada como belleza en acto de conciencia. En esa travesía la lírica popular y el modernismo y simbolismo le acompañan en el acto de convertir el alarido en bálsamo.
Su mejor lectora y amiga, Aurora de Albornoz, no por casualidad niña de exilio y alumna en Puerto Rico de Juan Ramón Jiménez, marca el origen de la pesadilla en el poema Pasos del libro inaugural Tierra sin nosotros ("Si ellos estuvieran muertos / si yo supiera de fijo / que ya se habían borrado / para siempre de la tierra"), que se resuelve en los últimos libros con la integración de los recuerdos.
Nuestro idioma, que levanta de mil maneras acta de la historia vivida, no será el mismo desde que el poeta instaure un horizonte de belleza imprevisto a partir de aquella mutación inicial ("estaba / tan olvidado todo! / Pero esta noche...") desde que Hierro canta lo largamente silenciado como modo de resistencia y besa a ese fantasma que deambula por la escena española en tierra "cumplida de sombra", leemos cómo se vence a la muerte aún sucumbiendo. Alegría que las palabras conquistan cada instante, capaces de reparar la fisura pendiente.
Fanny Rubio es catedrática de Literatura Española de la Universidad Complutense de Madrid.
Diálogos intergeneracionales sobre la guerra civil española y el franquismo en la España actual Intergenerational Dialogues on the Spanish Civil War and Francoism in Contemporary Spain
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martes, 31 de agosto de 2010
miércoles, 31 de marzo de 2010
Artículo sobre Miguel Hernández en la revista Qué Leer
Visto en: Qué Leer
Miguel Hernández: un poeta de combate
Miguel Hernández cruza como un meteoro el firmamento lírico español y, en apenas diez años, pasa de autor de provincias de sabor virgiliano a escribir la mejor poesía revolucionaria de su tiempo. Se trata quizás del único gran poeta de nuestra literatura de origen genuinamente popular. Texto: Carles Barba
Escribe Pedro Salinas a Jorge Guillén a poco de conocer el fallecimiento de Miguel Hernández: “¿Por qué había de morir ese muchacho, noblote y generoso, en una cárcel, cruelmente ayudado a morir, por no decir asesinado, por sus prójimos?”. Seis años antes, en 1936, el propio Hernández expresaba en una elegía su estupor ante el asesinato de Federico García Lorca: “Tú, el más firme edificio, destruido, / tú, el gavilán más alto, desplomado, / tú, el más grande rugido, / callado, y más callado, y más callado”. Y un año antes, en 1935, en otra sentida elegía, Miguel lloraba la desaparición de su amigo de juventud, Ramón Sijé, con estos versos: “Quiero minar la tierra hasta encontrarte / y besarte la noble calavera / y desamordazarte y regresarte”. Viene a cuento encadenar estas tres citas porque de un lado sitúan al alicantino como hermano menor de la célebre generación del 27 (en la cual buscó amparo y proyección) y, por otra parte, revelan la intuición de su propia trágica suerte, la de un destino (como el de Lorca y Sijé) truncado en lo más prometedor de su carrera. El signo desgraciado de su sino, en todo caso, no le arredraba, y con temple humilde y estoico había escrito: “Lo que haya de venir aquí lo espero, / cultivando el romero y la pobreza”.
Miguel Hernández nació en Orihuela a las seis de la mañana del domingo 30 de octubre de 1910 (dentro de unos meses se cumplirán, pues, cien años). Vino al mundo en un hogar modesto y labriego, y desde chico hubo de conducir el rebaño de cabras paterno y pasar muchas horas en el monte. Es cierto que pudo escolarizarse, primero en el Ave María que dependía de los jesuitas y luego, becado, en el colegio de Santo Domingo de la misma orden (donde había estudiado Gabriel Miró). Pero pronto su progenitor lo sacó del centro, y lo tomó como pastor, lo que desde luego se avenía mal con los deseos del muchacho. Afortunadamente, su despierta inteligencia y un prodigioso autodidactismo lo llevaron a leer cuanto caía en sus manos, lo mismo en los anaqueles del Círculo de Bellas Artes local que en la biblioteca privada que puso a su disposición don Luis Almarcha, canónigo de la catedral de Orihuela. Asimismo, en sus ratos de ocio, Hernández liga una serie de amistades con chavales de la localidad (los hermanos Gabriel y Ramón Sijé, los hermanos Fenoll) que fructificarán en distintas iniciativas poético-culturales, siempre dentro del marco conservador y clerical que se respiraba en la Orihuela de entonces. Más adelante, la creación por parte de estos jóvenes de la revista El Gallo Crisis facilitará al inquieto Miguel la publicación de poemas costumbristas y rurales, en los que canta a la vega del Segura y ensaya narraciones semilegendarias.
En 1931, harto de la servidumbre del pastoreo y frustrado por haberse librado de quintas, toma sus bártulos y va a probar fortuna en Madrid. Su llegada se produce a poco de proclamarse la Segunda República. Ernesto Giménez Caballero le saluda en La Gaceta Literaria como “Un nuevo poeta pastor” y en general el mundillo literario le juzga en términos de autor naif. Hernández no acaba de llevar bien su rusticidad y, en carta a Juan Ramón Jiménez, se rebaja así: “Inculto, tosco, sé que escribiendo poesía profano el divino arte”; y añade: “Mire: odio la pobreza en que he nacido, que no me deja expresarme bien ni claro”.
A los pocos meses vuelve al redil de Orihuela, decidido a adquirir una buena técnica, y para ello se pone a la sombra de Góngora, los ecos de cuyo centenario colean aún en el aire. El resultado es su primer poemario publicado, Perito en lunas, 42 octavas reales en las que se desquita de su tosquedad ensayando un lenguaje de poderosa imaginería metafórica. El hilo conductor es la luna como imagen de la vocación poética y, a través del astro, se exalta la pureza de la vida natural, y se loan objetos cotidianos como sandías, pozos, norias o palmeras. El libro, editado en Murcia en la colección Sudeste de Ediciones La Verdad, tiene una recepción más bien negativa, y la crítica lamenta principalmente sus excesos imitativos y una acusada voluntad de hermetismo. A su autor le duele en particular que Lorca (que le había prometido hablar de la obra) guarde silencio.
En marzo de 1934, el oriolano emprendió su segundo asalto a Madrid y esta vez no se volvió de vacío. Apareció con un auto sacramental bajo el brazo, Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras, de influencia calderoniana, y José Bergamín se lo publicó en la prestigiosa revista Cruz y Raya. Rápidamente se crea un círculo de amigos, entre los que están Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, María Zambrano, Luis Cernuda, Pablo Neruda y su compañera Delia del Carril. Asimismo, José María de Cossío le toma de colaborador para la enciclopedia Los toros, que se edita en el sello Espasa Calpe. Miguel Hernández acepta enrolarse en las célebres Misiones Pedagógicas que llevan la cultura a los pueblos más olvidados.Y, last but not least, se lanza a una tórrida relación con la pintora surrealista Maruja Mallo, una mujer muy liberada entre cuyos amantes se cuentan ya Alberti y Emilio Aladrén (este último, amado también por Lorca). Por lo demás, Neruda imanta con su personalidad al joven levantino, lo va apartando de los presupuestos neocatólicos de su región y le abre las páginas de su revista Caballero Verde para la Poesía. En Orihuela, por cierto, Miguel se ha dejado a una novia andaluza, Josefina Manresa, modista e hija de un guardia civil, que más adelante correrá aciaga suerte. Hernández entretanto, en Madrid, sólo tiene ojos para Mallo, y es ella de hecho la que le inspira varios de los sonetos apasionados de su siguiente libro, El rayo que no cesa. Zanja sin embargo la relación después de que, en una salida campestre que ambos hicieron a San Fernando de Henares, la guardia civil le detuviese arbitrariamente y, una vez en el cuartel, le golpease del modo más salvaje. El incidente dará pie a un manifiesto de apoyo al atropellado, que firma la flor y nata de la intelectualidad de entonces.
El año 1935, un nuevo centenario, el de Lope de Vega, favorece que Hernández produzca una nueva pieza teatral, El labrador de más aire, una tragedia rural de amos y campesinos. Hay que decir que, con el teatro, el oriolano buscaba sobre todo conquistar un público y un reconocimiento amplio. En El labrador de más aire, quiso recrear los aires más vivos de la poesía popular española, sintonizando de paso con el legado lopesco.
El año se cierra para él con una noticia desgarradora: el fallecimiento repentino de su entrañable compañero de juventud, Ramón Sijé. Revista de Occidente le publica una elegía funeraria (junto a seis sonetos más) que inmediatamente provoca un encendido elogio de Juan Ramón Jimenez en El Sol: “Todos los amigos de la poesía pura deben leer y buscar estos poemas vivos”, avisa el de Moguer, y hace votos: “Que no se pierda en lo rolaco, lo católico y lo palúdico, esta voz, este acento, este aliento joven de España”.
En enero de 1936, Hernández da a las prensas el que es su poemario más popular, El rayo que no cesa, una colección de sonetos amorosos en los que explaya una aguda crisis existencial. “Me llamo barro aunque Miguel me llame” -proclama-. “Barro es mi profesión y mi destino / que mancha con su lengua cuanto lame”. Abundan las alusiones eróticas: “Exasperado llego hasta la cumbre / de tu pecho de isla, y lo rodeo / de un ambicioso mar y un pataleo / de exasperados pétalos de lumbre”. Y, aunque en un conocido ensayo José Ángel Valente haya dicho de El rayo… que es “un libro imitativo de los más tortuosos amaneramientos de la lírica amorosa barroca”, no hay duda de que Hernández da pruebas de estar encontrando por fin su verdadera voz.
Por las mismas fechas publica un poema clave que refleja la transformación ideológica experimentada en sus años madrileños. En Sonreídme apostata de su pasado oriolano y de la estrechez de su vida en provincias, y afirma: “Me libré de los templos: sonreídme, / donde me consumía con tristeza de lámpara / encerrado en el poco aire de los sagrarios. / Salté al monte de donde procedo, / a las viñas donde halla tanta hermana mi sangre, / a vuestra compañía de relativo barro”. Y rubrica este sentimiento de reencuentro con las esencias del pueblo afiliándose al Partido Comunista Español.
Versos contra Hitler
El estallido de la guerra civil en 1936 le abre definitivamente los ojos y radicaliza su compromiso con las clases más desfavorecidas. Lo dirá él mismo un año después: “El empujón definitivo que me arrastró a esgrimir mi poesía en forma de arma combativa me lo dieron los traidores, con su traición, aquel iluminado 18 de julio”. De momento, parece creer que la sublevación no llegará a mayores, pero el asesinato en Elda a manos de “los rojos” del padre de Josefina Manresa, el guardia civil Manuel Manresa, y el asesinato en Granada de García Lorca, le hacen comprender que se avecina un largo baño de sangre. Y, sin más preámbulos, se enrola en el 5º Regimiento capitaneado por Vittorio Vidali. No tarda en entrar en acción (con el cuerpo de zapadores, en el pueblo de Cubas) y, más tarde, en Pozuelo de Alarcón, contempla con sus propios ojos el alto precio de la contienda, un amontonamiento de cadáveres de milicianos. Su presencia reiterada en las trincheras de la sierra de Madrid no le impide volcarse en otras actividades prorrepublicanas. A través del Altavoz del frente, por ejemplo, ejerce de agitador y propagandista, y anima a los soldados a la lucha. Y, por otro lado, multiplica sus colaboraciones en prensa, en publicaciones como Frente Sur, Nuestra Bandera o La Voz del Combatiente. En julio de 1937 le tenemos participando en Valencia en el II Congreso Internacional de Intelectuales en Defensa de la Cultura, y en agosto viaja a Moscú para intervenir en el Quinto Festival de Teatro Soviético (a su paso por París graba en disco su célebre poema Canción del esposo soldado). Y, en medio de esta vorágine, encuentra tiempo para consolidar su relación con Josefina (con la que se casa en Orihuela en marzo de 1937) y para producir dos nuevos tomos poéticos, Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1938), que lo acreditan como el poeta más representativo de la revolución española. Mientras los veinticinco poemas de Viento del pueblo explotan en versos incendiarios que embisten contra Hitler y Mussolini, y enardecen al pueblo a defender sus derechos, en El hombre acecha se hace visible el desgaste de la guerra y su desolador balance de odios, cárceles y sangre derramada. El dolor por los efectos del conflicto bélico tendrá una duplicación en el propio ámbito privado del poeta: en efecto, Manuel Ramón, el hijo que le ha dado Josefina Manresa, muere a los diez meses, y en dos lacónicos versos, queda expresado todo el desgarro de esta separación: “La flor cumple un año / y lo cumple bajo tierra”.
Destinado a la 6ª División, Miguel Hernández se incorpora a los frentes de Levante y aprovecha una estancia en Valencia para supervisar la edición de El hombre acecha, que al final quedará incumplida. Las tropas franquistas están a punto de tomar la ciudad y el poeta regresa a Madrid, donde la situación es caótica y la derrota final de la República se masca en el aire. En plena desbandada de sus camaradas comunistas, Hernández “no fue tenido en cuenta por ninguno de ellos” (según afirma su biógrafo José Luis Ferris) y fue sencillamente “abandonado a su suerte”. Ian Gibson, que ha descrito muy bien la deriva final del alicantino en Cuatro poetas en guerra, no puede ser más gráfico en su comparación: “La imagen que se nos presenta de él es desoladora. Aparece como uno de los perros que tradicionalmente se abandonan cada verano en las carreteras españolas”.
Miguel se buscó la vida, pero sin acierto, dando palos de ciego. Después de solicitar asilo infructuosamente en la embajada chilena, el 9 de marzo de 1939 sale de Madrid, se planta en Valencia, baja hasta Cox (donde está domiciliada Josefina y el segundo hijo de ambos, Manuel Miguel) y de nuevo regresa a Madrid. Con la idea de pedir ayuda a Jorge Guillén, toma la disparatada decisión de desplazarse a Sevilla, un territorio auténticamente minado para un republicano como él. Por fin, resuelve cruzar hacia Portugal y, después de andar una semana mal comido y durmiendo al raso, en Rosal de la Frontera cae en manos de las autoridades franquistas y se lo encarcela. Tras un penoso peregrinaje por prisiones de Huelva y Sevilla, llega a Madrid y allí es ingresado en el penal de Torrijos. Las palizas recibidas lo han dejado muy maltrecho y las condiciones de hacinamiento del centro acaban por agostar su salud. Pero el 15 de septiembre, inesperadamente –por un error administrativo o por alguna influencia desconocida–, se le pone en libertad.
"Otro García Lorca, no"
Increíblemente, Miguel Hernández desatiende las presiones de amigos para que se exilie cuanto antes y se emperra en solicitar de nuevo asilo en la embajada chilena. Rechazado una vez más, comete otra imprudencia incomprensible, ir a Cox y Orihuela para ver a los suyos, creyendo que sus paisanos no pueden hacerle el menor daño. Craso error: denunciado por un viejo enemigo, es capturado y encerrado durante sesenta días en los sótanos de la prisión de San Miguel, antaño el antiguo seminario de Orihuela. Ferris nos da un dato muy sintomático: el canónigo Luis Almarcha, que vivía a escasos metros de la prisión, no hizo nada para socorrerle o aliviarle. “¿Qué hubo de tanta caridad cristiana?”, se pregunta Ferris. Otro dato aún más escalofriante, facilitado por Ian Gibson: el padre de Miguel no irá a verlo ni una vez durante los dos meses de encierro. Y a Josefina apenas se la deja cursar más que una sola visita.
Pero aún falta por llegar lo peor. A principios de 1940, Miguel Hernández es trasladado a la prisión de la plaza de Conde de Toreno de Madrid, y una vez allí se le notifica una condena a muerte. Su protector, José María de Cossío, se moviliza y, al parecer –a través de los escritores falangistas Rafael Sánchez Mazas y José Maria Alfaro–, el asunto llega al ministro del Ejército, general Varela, que a su vez se lo habría comentado al mismísimo Franco. Según Ian Gibson, “el Caudillo, tras escucharle, dijo más o menos: ‘Otro García Lorca, no’”, y en junio de 1940 la pena de muerte le era conmutada por otra de treinta años y un día.
En cualquier caso, su suerte estaba ya echada desde el momento en que empezó a ir de prisión en prisión, a cuál más húmeda y hedionda. No olvidemos que en la de Conde de Toreno vivió durante seis meses con el temor diario de que al alba le pudiesen ejecutar. De allí fue trasladado a un penal de Palencia (donde pasó un frío horroroso), y más tarde al Reformatorio de Adultos de Ocaña, donde las condiciones eran también muy duras. A Ocaña le van a ver un día José María de Cossío y Dionisio Ridruejo, con la intención de obtener de él una retractación que le valiese el indulto. Pero el poeta se mantiene en sus trece, fiel al ideario por el que peleó en las trincheras y en la tribuna pública. El resultado de su inflexibilidad es que contrae la tuberculosis. Se consigue que se le traslade al Reformatorio de Alicante, para que pueda estar más a tiro de su mujer e hijo, pero el agravamiento de su salud aconseja llevarle al sanatorio de Porta-Coeli de Valencia, a donde de hecho no llega a entrar porque está ya en situación de incurable. Tras una dramática visita de su mujer, que acudió a verle sin el hijo –“Te lo tenías que haber traído, te lo tenías que haber traído”, le dijo él con lágrimas corriéndole por las mejillas–, al día siguiente, 28 de marzo de 1942, Miguel fallece finalmente, “cubierto todo el cuerpo de pus” (Gibson). Detalle macabro que refleja bien la época: tras depositarse el ataud en el camposanto de Alicante, su mujer no pudo quedarse a velarle, porque de noche en aquel mismo lugar llevaban presos a fusilar.
El período carcelario no esterilizó por cierto la inspiración poética de Hernández; al contrario, la afinó. Desde 1939, y por lo menos hasta finales de 1941, el recluso se las apañó para ir componiendo poemas, escritos en ocasiones en trozos de papel higiénico, que conformarán luego su libro póstumo Cancionero y romances de ausencias.
Libre ahora de influencias ajenas, el poeta-pastor, el poeta-soldado, se troca en poeta-doliente, que llora a su hijo muerto, a su pueblo vencido y a su propia libertad usurpada. Utilizando a menudo un metro corto y una dicción sobria, Miguel se desprende de la ganga gongorina y dice sus versos con un diapasón que suena por fin inconfundiblemente personal: “Vengo de dar a un tierno sol una puñalada, / de enterrar un pedazo de pan en el olvido, / de echar sobre unos ojos un puñado de nada”.
Miguel Hernández: un poeta de combate
Miguel Hernández cruza como un meteoro el firmamento lírico español y, en apenas diez años, pasa de autor de provincias de sabor virgiliano a escribir la mejor poesía revolucionaria de su tiempo. Se trata quizás del único gran poeta de nuestra literatura de origen genuinamente popular. Texto: Carles Barba
Escribe Pedro Salinas a Jorge Guillén a poco de conocer el fallecimiento de Miguel Hernández: “¿Por qué había de morir ese muchacho, noblote y generoso, en una cárcel, cruelmente ayudado a morir, por no decir asesinado, por sus prójimos?”. Seis años antes, en 1936, el propio Hernández expresaba en una elegía su estupor ante el asesinato de Federico García Lorca: “Tú, el más firme edificio, destruido, / tú, el gavilán más alto, desplomado, / tú, el más grande rugido, / callado, y más callado, y más callado”. Y un año antes, en 1935, en otra sentida elegía, Miguel lloraba la desaparición de su amigo de juventud, Ramón Sijé, con estos versos: “Quiero minar la tierra hasta encontrarte / y besarte la noble calavera / y desamordazarte y regresarte”. Viene a cuento encadenar estas tres citas porque de un lado sitúan al alicantino como hermano menor de la célebre generación del 27 (en la cual buscó amparo y proyección) y, por otra parte, revelan la intuición de su propia trágica suerte, la de un destino (como el de Lorca y Sijé) truncado en lo más prometedor de su carrera. El signo desgraciado de su sino, en todo caso, no le arredraba, y con temple humilde y estoico había escrito: “Lo que haya de venir aquí lo espero, / cultivando el romero y la pobreza”.
Miguel Hernández nació en Orihuela a las seis de la mañana del domingo 30 de octubre de 1910 (dentro de unos meses se cumplirán, pues, cien años). Vino al mundo en un hogar modesto y labriego, y desde chico hubo de conducir el rebaño de cabras paterno y pasar muchas horas en el monte. Es cierto que pudo escolarizarse, primero en el Ave María que dependía de los jesuitas y luego, becado, en el colegio de Santo Domingo de la misma orden (donde había estudiado Gabriel Miró). Pero pronto su progenitor lo sacó del centro, y lo tomó como pastor, lo que desde luego se avenía mal con los deseos del muchacho. Afortunadamente, su despierta inteligencia y un prodigioso autodidactismo lo llevaron a leer cuanto caía en sus manos, lo mismo en los anaqueles del Círculo de Bellas Artes local que en la biblioteca privada que puso a su disposición don Luis Almarcha, canónigo de la catedral de Orihuela. Asimismo, en sus ratos de ocio, Hernández liga una serie de amistades con chavales de la localidad (los hermanos Gabriel y Ramón Sijé, los hermanos Fenoll) que fructificarán en distintas iniciativas poético-culturales, siempre dentro del marco conservador y clerical que se respiraba en la Orihuela de entonces. Más adelante, la creación por parte de estos jóvenes de la revista El Gallo Crisis facilitará al inquieto Miguel la publicación de poemas costumbristas y rurales, en los que canta a la vega del Segura y ensaya narraciones semilegendarias.
En 1931, harto de la servidumbre del pastoreo y frustrado por haberse librado de quintas, toma sus bártulos y va a probar fortuna en Madrid. Su llegada se produce a poco de proclamarse la Segunda República. Ernesto Giménez Caballero le saluda en La Gaceta Literaria como “Un nuevo poeta pastor” y en general el mundillo literario le juzga en términos de autor naif. Hernández no acaba de llevar bien su rusticidad y, en carta a Juan Ramón Jiménez, se rebaja así: “Inculto, tosco, sé que escribiendo poesía profano el divino arte”; y añade: “Mire: odio la pobreza en que he nacido, que no me deja expresarme bien ni claro”.
A los pocos meses vuelve al redil de Orihuela, decidido a adquirir una buena técnica, y para ello se pone a la sombra de Góngora, los ecos de cuyo centenario colean aún en el aire. El resultado es su primer poemario publicado, Perito en lunas, 42 octavas reales en las que se desquita de su tosquedad ensayando un lenguaje de poderosa imaginería metafórica. El hilo conductor es la luna como imagen de la vocación poética y, a través del astro, se exalta la pureza de la vida natural, y se loan objetos cotidianos como sandías, pozos, norias o palmeras. El libro, editado en Murcia en la colección Sudeste de Ediciones La Verdad, tiene una recepción más bien negativa, y la crítica lamenta principalmente sus excesos imitativos y una acusada voluntad de hermetismo. A su autor le duele en particular que Lorca (que le había prometido hablar de la obra) guarde silencio.
En marzo de 1934, el oriolano emprendió su segundo asalto a Madrid y esta vez no se volvió de vacío. Apareció con un auto sacramental bajo el brazo, Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras, de influencia calderoniana, y José Bergamín se lo publicó en la prestigiosa revista Cruz y Raya. Rápidamente se crea un círculo de amigos, entre los que están Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, María Zambrano, Luis Cernuda, Pablo Neruda y su compañera Delia del Carril. Asimismo, José María de Cossío le toma de colaborador para la enciclopedia Los toros, que se edita en el sello Espasa Calpe. Miguel Hernández acepta enrolarse en las célebres Misiones Pedagógicas que llevan la cultura a los pueblos más olvidados.Y, last but not least, se lanza a una tórrida relación con la pintora surrealista Maruja Mallo, una mujer muy liberada entre cuyos amantes se cuentan ya Alberti y Emilio Aladrén (este último, amado también por Lorca). Por lo demás, Neruda imanta con su personalidad al joven levantino, lo va apartando de los presupuestos neocatólicos de su región y le abre las páginas de su revista Caballero Verde para la Poesía. En Orihuela, por cierto, Miguel se ha dejado a una novia andaluza, Josefina Manresa, modista e hija de un guardia civil, que más adelante correrá aciaga suerte. Hernández entretanto, en Madrid, sólo tiene ojos para Mallo, y es ella de hecho la que le inspira varios de los sonetos apasionados de su siguiente libro, El rayo que no cesa. Zanja sin embargo la relación después de que, en una salida campestre que ambos hicieron a San Fernando de Henares, la guardia civil le detuviese arbitrariamente y, una vez en el cuartel, le golpease del modo más salvaje. El incidente dará pie a un manifiesto de apoyo al atropellado, que firma la flor y nata de la intelectualidad de entonces.
El año 1935, un nuevo centenario, el de Lope de Vega, favorece que Hernández produzca una nueva pieza teatral, El labrador de más aire, una tragedia rural de amos y campesinos. Hay que decir que, con el teatro, el oriolano buscaba sobre todo conquistar un público y un reconocimiento amplio. En El labrador de más aire, quiso recrear los aires más vivos de la poesía popular española, sintonizando de paso con el legado lopesco.
El año se cierra para él con una noticia desgarradora: el fallecimiento repentino de su entrañable compañero de juventud, Ramón Sijé. Revista de Occidente le publica una elegía funeraria (junto a seis sonetos más) que inmediatamente provoca un encendido elogio de Juan Ramón Jimenez en El Sol: “Todos los amigos de la poesía pura deben leer y buscar estos poemas vivos”, avisa el de Moguer, y hace votos: “Que no se pierda en lo rolaco, lo católico y lo palúdico, esta voz, este acento, este aliento joven de España”.
En enero de 1936, Hernández da a las prensas el que es su poemario más popular, El rayo que no cesa, una colección de sonetos amorosos en los que explaya una aguda crisis existencial. “Me llamo barro aunque Miguel me llame” -proclama-. “Barro es mi profesión y mi destino / que mancha con su lengua cuanto lame”. Abundan las alusiones eróticas: “Exasperado llego hasta la cumbre / de tu pecho de isla, y lo rodeo / de un ambicioso mar y un pataleo / de exasperados pétalos de lumbre”. Y, aunque en un conocido ensayo José Ángel Valente haya dicho de El rayo… que es “un libro imitativo de los más tortuosos amaneramientos de la lírica amorosa barroca”, no hay duda de que Hernández da pruebas de estar encontrando por fin su verdadera voz.
Por las mismas fechas publica un poema clave que refleja la transformación ideológica experimentada en sus años madrileños. En Sonreídme apostata de su pasado oriolano y de la estrechez de su vida en provincias, y afirma: “Me libré de los templos: sonreídme, / donde me consumía con tristeza de lámpara / encerrado en el poco aire de los sagrarios. / Salté al monte de donde procedo, / a las viñas donde halla tanta hermana mi sangre, / a vuestra compañía de relativo barro”. Y rubrica este sentimiento de reencuentro con las esencias del pueblo afiliándose al Partido Comunista Español.
Versos contra Hitler
El estallido de la guerra civil en 1936 le abre definitivamente los ojos y radicaliza su compromiso con las clases más desfavorecidas. Lo dirá él mismo un año después: “El empujón definitivo que me arrastró a esgrimir mi poesía en forma de arma combativa me lo dieron los traidores, con su traición, aquel iluminado 18 de julio”. De momento, parece creer que la sublevación no llegará a mayores, pero el asesinato en Elda a manos de “los rojos” del padre de Josefina Manresa, el guardia civil Manuel Manresa, y el asesinato en Granada de García Lorca, le hacen comprender que se avecina un largo baño de sangre. Y, sin más preámbulos, se enrola en el 5º Regimiento capitaneado por Vittorio Vidali. No tarda en entrar en acción (con el cuerpo de zapadores, en el pueblo de Cubas) y, más tarde, en Pozuelo de Alarcón, contempla con sus propios ojos el alto precio de la contienda, un amontonamiento de cadáveres de milicianos. Su presencia reiterada en las trincheras de la sierra de Madrid no le impide volcarse en otras actividades prorrepublicanas. A través del Altavoz del frente, por ejemplo, ejerce de agitador y propagandista, y anima a los soldados a la lucha. Y, por otro lado, multiplica sus colaboraciones en prensa, en publicaciones como Frente Sur, Nuestra Bandera o La Voz del Combatiente. En julio de 1937 le tenemos participando en Valencia en el II Congreso Internacional de Intelectuales en Defensa de la Cultura, y en agosto viaja a Moscú para intervenir en el Quinto Festival de Teatro Soviético (a su paso por París graba en disco su célebre poema Canción del esposo soldado). Y, en medio de esta vorágine, encuentra tiempo para consolidar su relación con Josefina (con la que se casa en Orihuela en marzo de 1937) y para producir dos nuevos tomos poéticos, Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1938), que lo acreditan como el poeta más representativo de la revolución española. Mientras los veinticinco poemas de Viento del pueblo explotan en versos incendiarios que embisten contra Hitler y Mussolini, y enardecen al pueblo a defender sus derechos, en El hombre acecha se hace visible el desgaste de la guerra y su desolador balance de odios, cárceles y sangre derramada. El dolor por los efectos del conflicto bélico tendrá una duplicación en el propio ámbito privado del poeta: en efecto, Manuel Ramón, el hijo que le ha dado Josefina Manresa, muere a los diez meses, y en dos lacónicos versos, queda expresado todo el desgarro de esta separación: “La flor cumple un año / y lo cumple bajo tierra”.
Destinado a la 6ª División, Miguel Hernández se incorpora a los frentes de Levante y aprovecha una estancia en Valencia para supervisar la edición de El hombre acecha, que al final quedará incumplida. Las tropas franquistas están a punto de tomar la ciudad y el poeta regresa a Madrid, donde la situación es caótica y la derrota final de la República se masca en el aire. En plena desbandada de sus camaradas comunistas, Hernández “no fue tenido en cuenta por ninguno de ellos” (según afirma su biógrafo José Luis Ferris) y fue sencillamente “abandonado a su suerte”. Ian Gibson, que ha descrito muy bien la deriva final del alicantino en Cuatro poetas en guerra, no puede ser más gráfico en su comparación: “La imagen que se nos presenta de él es desoladora. Aparece como uno de los perros que tradicionalmente se abandonan cada verano en las carreteras españolas”.
Miguel se buscó la vida, pero sin acierto, dando palos de ciego. Después de solicitar asilo infructuosamente en la embajada chilena, el 9 de marzo de 1939 sale de Madrid, se planta en Valencia, baja hasta Cox (donde está domiciliada Josefina y el segundo hijo de ambos, Manuel Miguel) y de nuevo regresa a Madrid. Con la idea de pedir ayuda a Jorge Guillén, toma la disparatada decisión de desplazarse a Sevilla, un territorio auténticamente minado para un republicano como él. Por fin, resuelve cruzar hacia Portugal y, después de andar una semana mal comido y durmiendo al raso, en Rosal de la Frontera cae en manos de las autoridades franquistas y se lo encarcela. Tras un penoso peregrinaje por prisiones de Huelva y Sevilla, llega a Madrid y allí es ingresado en el penal de Torrijos. Las palizas recibidas lo han dejado muy maltrecho y las condiciones de hacinamiento del centro acaban por agostar su salud. Pero el 15 de septiembre, inesperadamente –por un error administrativo o por alguna influencia desconocida–, se le pone en libertad.
"Otro García Lorca, no"
Increíblemente, Miguel Hernández desatiende las presiones de amigos para que se exilie cuanto antes y se emperra en solicitar de nuevo asilo en la embajada chilena. Rechazado una vez más, comete otra imprudencia incomprensible, ir a Cox y Orihuela para ver a los suyos, creyendo que sus paisanos no pueden hacerle el menor daño. Craso error: denunciado por un viejo enemigo, es capturado y encerrado durante sesenta días en los sótanos de la prisión de San Miguel, antaño el antiguo seminario de Orihuela. Ferris nos da un dato muy sintomático: el canónigo Luis Almarcha, que vivía a escasos metros de la prisión, no hizo nada para socorrerle o aliviarle. “¿Qué hubo de tanta caridad cristiana?”, se pregunta Ferris. Otro dato aún más escalofriante, facilitado por Ian Gibson: el padre de Miguel no irá a verlo ni una vez durante los dos meses de encierro. Y a Josefina apenas se la deja cursar más que una sola visita.
Pero aún falta por llegar lo peor. A principios de 1940, Miguel Hernández es trasladado a la prisión de la plaza de Conde de Toreno de Madrid, y una vez allí se le notifica una condena a muerte. Su protector, José María de Cossío, se moviliza y, al parecer –a través de los escritores falangistas Rafael Sánchez Mazas y José Maria Alfaro–, el asunto llega al ministro del Ejército, general Varela, que a su vez se lo habría comentado al mismísimo Franco. Según Ian Gibson, “el Caudillo, tras escucharle, dijo más o menos: ‘Otro García Lorca, no’”, y en junio de 1940 la pena de muerte le era conmutada por otra de treinta años y un día.
En cualquier caso, su suerte estaba ya echada desde el momento en que empezó a ir de prisión en prisión, a cuál más húmeda y hedionda. No olvidemos que en la de Conde de Toreno vivió durante seis meses con el temor diario de que al alba le pudiesen ejecutar. De allí fue trasladado a un penal de Palencia (donde pasó un frío horroroso), y más tarde al Reformatorio de Adultos de Ocaña, donde las condiciones eran también muy duras. A Ocaña le van a ver un día José María de Cossío y Dionisio Ridruejo, con la intención de obtener de él una retractación que le valiese el indulto. Pero el poeta se mantiene en sus trece, fiel al ideario por el que peleó en las trincheras y en la tribuna pública. El resultado de su inflexibilidad es que contrae la tuberculosis. Se consigue que se le traslade al Reformatorio de Alicante, para que pueda estar más a tiro de su mujer e hijo, pero el agravamiento de su salud aconseja llevarle al sanatorio de Porta-Coeli de Valencia, a donde de hecho no llega a entrar porque está ya en situación de incurable. Tras una dramática visita de su mujer, que acudió a verle sin el hijo –“Te lo tenías que haber traído, te lo tenías que haber traído”, le dijo él con lágrimas corriéndole por las mejillas–, al día siguiente, 28 de marzo de 1942, Miguel fallece finalmente, “cubierto todo el cuerpo de pus” (Gibson). Detalle macabro que refleja bien la época: tras depositarse el ataud en el camposanto de Alicante, su mujer no pudo quedarse a velarle, porque de noche en aquel mismo lugar llevaban presos a fusilar.
El período carcelario no esterilizó por cierto la inspiración poética de Hernández; al contrario, la afinó. Desde 1939, y por lo menos hasta finales de 1941, el recluso se las apañó para ir componiendo poemas, escritos en ocasiones en trozos de papel higiénico, que conformarán luego su libro póstumo Cancionero y romances de ausencias.
Libre ahora de influencias ajenas, el poeta-pastor, el poeta-soldado, se troca en poeta-doliente, que llora a su hijo muerto, a su pueblo vencido y a su propia libertad usurpada. Utilizando a menudo un metro corto y una dicción sobria, Miguel se desprende de la ganga gongorina y dice sus versos con un diapasón que suena por fin inconfundiblemente personal: “Vengo de dar a un tierno sol una puñalada, / de enterrar un pedazo de pan en el olvido, / de echar sobre unos ojos un puñado de nada”.
domingo, 7 de marzo de 2010
Escritos sobre Miguel Hernández
En El País.com
La vida breve de Miguel Hernández
Tributo al genial escritor en el centenario de su nacimiento. Escriben: Antonio Muñoz Molina, Elena Medel, Luis Muñoz, Alfonso Guerra, Benjamín Prado, Joan Manuel Serrat, Eutimio Martín y Luis García Montero
07/03/2010
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La vida breve de Miguel Hernández
Tributo al genial escritor en el centenario de su nacimiento. Escriben: Antonio Muñoz Molina, Elena Medel, Luis Muñoz, Alfonso Guerra, Benjamín Prado, Joan Manuel Serrat, Eutimio Martín y Luis García Montero
07/03/2010
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sábado, 30 de enero de 2010
José Hierro, "poeta de los vencidos"
Hace unas semanas, de vuelta a casa de mi trabajo, puse un CD de poesía, para variar. Era la voz de José Hierro, leyendo sus poemas. Qué sensación rara oír su voz llenar el interior de mi coche, en medio de la nada en Iowa, y sentir el peso de sus palabras, incluso algunas en inglés. Pensé: un día de estos, tendremos que estudiarlos en clase. En otra universidad leímos poemas seleccionados de Hierro en Cuatro poetas de hoy, una antología cuya tercera edición (la que tengo yo) fue publicada en 1969 (Taurus: Madrid). Hoy es casi imposible encontrar este libro, que incluye poemas de Hierro, Blas de Otero, Gabriel Celaya y José Luis Hidalgo. No sé tanto de los últimos poemas de Hierro, pero los que describen la experiencia de la vida carcelaria ("Canción de cuna para dormir a un preso," "Reportaje," etc.) siempre me impactan mucho y son fundamentales para entender la experiencia del franquismo. De hecho, se podría pensar un curso organizado alrededor de literatura de las cárceles franquistas -- Miguel Hernández, José Hierro, Marcos Ana, Dulce Chacón -- y estoy segura que ya ha habido profesores que lo han hecho.Hoy, con ocasión de la publicación de un nuevo libro -- José Hierro: Poesías completas (1947-2002) -- el suplemento Babelia ha publicado un artículo llamado "Volver a José Hierro." Más que una "crítica," que es lo que se dice ser, es un resumen de la vida y la obra del poeta con algunas citas de sus poemas. Interesante, pero no crítico. Encontramos en otro lugar, la revista electrónica Ojos de papel, una descripción no muy favorable del libro -- "una decepción mayúscula." En palabras del autor de la reseña:
Da la impresión de que se trata de un trabajo a vuela pluma, hecho deprisa y corriendo y sin haber puesto nada, pero nada de carne en el asador. Los editores quizá puedan aducir que su trabajo no pretendía ser definitivo (desde luego no lo es), y que la editorial les pedía sencillamente una poesías completas sin más, dejando a un lado aparato crítico y referencias. Pues bien, en ese caso, se rechaza el trabajo y se acabó. José Hierro merecía otra edición de su Poesía Completa, y no está aproximación descafeinada, desvaída, reumática y anoréxica. Ni José Hierro ni su poesía se merecían esta edición. Una enorme decepción, un enfado monumental para los que conocimos al poeta, lo quisimos y apreciamos.No tengo un ejemplar de este libro, por lo que no puedo comentar directamente en la cita de arriba, pero puedo decir que no confío casi nunca en las Obras Completas, porque uno casi siempre se desilusiona. Los que leemos la poesía completa o compramos las Obras Completas de algún escritor, tendemos a estar obsesionados con él o ella y juzgamos estos libros con ojos más críticos. Siempre va a haber una sección bibliográfica que no parece suficientemente detallada o investigada, o un prólogo que no satisface. Sí que es bueno tener reunidos todos los poemas en un solo lugar, para poder leer los del principio junto con, o en contraste con, los del final. Pero sigo prefiriendo libros viejos, y especialmente, poemas leídos en la voz de quien los escribió.
jueves, 21 de enero de 2010
Serrat canta a Miguel Hernández
De: El País.comSerrat inicia en Elche la gira en homenaje a Miguel Hernández
El cantautor presenta el álbum 'Hijo de la luz y de la sombra', en el que pone música a los versos del poeta
EP - Madrid - 21/01/2010
Joan Manuel Serrat iniciará el próximo 27 de marzo en Elche (Alicante) su gira internacional Hijo de la luz y de la sombra, acto central de las actividades organizadas con motivo del centenario de Miguel Hernández. El cantautor catalán presentará las canciones de su último disco, el segundo en el que pone música a los versos del poeta de Orihuela, y que sale a la venta el próximo 23 de febrero.
"Miguel Hernández ha tenido tan mala suerte que hasta el año de su centenario le pilló la crisis. Tuvo mala suerte hasta 100 años después", ha dicho hoy Serrat, en relación a la trágica historia de Hernández, quien ya de niño tuvo que dejar el colegio "de mala manera" para ser pastor, aunque las inquietudes como poeta le llevaron a mantener a escondidas su interés por la lectura. "Y eso cuesta un esfuerzo". Finalmente, en Madrid pudo codearse con la elite literaria de la Generación del 27 pero, tras vivir la guerra civil en el bando republicano, fue encarcelado y murió en la cárcel en 1942. "A Miguel Hernández le gustaría que, si no pudo escribir más, al menos, su obra se dé a conocer", ha opinado Serrat, quien recibió el pasado mes de diciembre el I Premio Nacional de Músicas Actuales del Ministerio de Cultura, por, entre otras virtudes, haber puesto "su música al servicio de los grandes poetas".
Serrat ya rindió tributo a Hernández en 1972 con un primer disco de poemas hernandianos, en el que se incluían Nanas de la cebolla, Elegía a Ramón Sijé o Llegó con tres heridas. En este nuevo trabajo, están 13 poemas, algunos de juventud como La palmera levantina, obras teatrales (Si me matan, bueno) o versos de Hijo de la luz y de las sombras.
Gran admiración
"Leo a Miguel Hernández con poca objetividad, con gran admiración y un respeto tremendo", ha afirmado Serrat, quien ha querido "refrescar" el repertorio del poeta con un disco en el que están poemas "para entender el universo hernandiano". Respecto a las posibles similitudes con el trabajo de los años 70, Serrat afirma que son dos discos diferentes. En este nuevo reto ha tenido la "satisfacción" de moverse en la "poesía intemporal del único poeta pobre que llegó a escribir como los poetas ricos". "El cantautor le debe más al poeta", ha asegurado. Los poemas de Miguel Hernández, a quien se le "debería hacer un reconocmiento público mayor del que ha tenido", no han sido difíciles de musicar para el cantautor.
Para la gira de Serrat, que a falta de cerrar fechas concluirá en Orihuela a finales de octubre, todavía no hay escenografía. "Llevo meses trabajando pero no tengo decidido cómo será el espacio escénico", ha subrayado el músico. Durante la rueda de prensa celebrada hoy, en la que también estuvieron presentes el alcalde de Elche, Alejandro Soler, y Francisco Escudero, coordinador de los actos culturales del centenario, Serrat no quiso pronunciarse sobre las descargas en Internet ni las malas cifras del mercado de la música anunciadas por Promusicae. "Ya es muy difícil hacer un disco, defenderlo y llevarlo a la gente", ha afirmado el cantautor.
jueves, 14 de enero de 2010
Poemas en la luna
Celestis, una empresa norteamericana, tiene un enfoque particular: se especializa en organizar vuelos conmemorativos a la luna. Sí, a la luna. En estos vuelos pueden ir las cenizas de tus seres queridos, si así lo deseas. Varían los precios, pero no son exactamente baratos (empezando a $695, o 479 euros, y llegando a unos $12.000, o 8.273 euros). Se puede escoger entre un vuelo de ida y vuelta (o sea, un vuelo que transporta las cenizas y las devuelve a la tierra), o un vuelo que deposita las cenizas en el espacio profundo. Personalmente, me encanta perfectamente la Luna, y desde niña siempre me han interesado la exploración espacial y la astronomía. Pero hasta allí llego.Según explica un artículo de Paula Corroto en el diario Público, como parte de las actividades organizadas para el centenario del poeta Miguel Hernández, la fundación homónima "ha llegado a un acuerdo. . .con Celestis para que, a través de una cápsula, envíe este año a la Luna los versos del poemario Perito en lunas que el poeta de Orihuela publicó en 1933."
La familia de Miguel Hernández ha dicho que no ha sido consultada sobre muchas de las actividades planeadas para celebrar el centenario y que se ha tenido que enterar "por la prensa de lo que se va a hacer" (ver artículo en Público citado arriba).
Aquí tenéis la noticia en inglés, del diario electrónico Typically Spanish:
Spanish poet's verses to go to the moonNo sé de quien era la idea lanzar los versos de M.H. al espacio con Celestis, pero me pregunto cómo es que se va a conmemorar así la obra del poeta. Ya entiendo la conexión con la obra Perito en lunas, pero aún así, me parece un poco extravagante lo del viaje. La verdad es que me interesa mucho más lo que dice el escritor y compañero bloguero Ramón Fernández Palmeral en su ensayo sobre esta obra hernandina y la simbología de la luna:
By m.p. - Jan 14, 2010 - 12:05 PM
It's part of celebrations to mark the centenary of the birth of the Orihuela poet, Miguel Hernández
The verses of the Orihuela poet, Miguel Hernández, are to be sent to the moon as part of the celebrations which are taking place this year to commemorate the 100th anniversary of his birth. It’s his book of poems, ‘Perito en Lunas’ – ‘Lunar Expert’ which is to make the trip, in a capsule to be sent to the moon by a U.S. company, Celestis, the EFE news agency reports.
The announcement was made on Wednesday at the presentation in Madrid of more than 500 events to be held in Orihuela, where Miguel Hernández was born on 30th October 1910, to celebrate his centenary. The presentation came on the 80th anniversary of the day the poet’s verses were first published in the press, in the 99th edition of the publication ‘Pueblo de Orihuela’.
Miguel Hernández fought on the Republican side during the Civil War and wrote his last poetry from prison, dying there from tuberculosis in March 1942.
La luna es el «dominante», el elemento unificador o el cordón de enlace de todas las octavas reales, pienso que Miguel como pastor debió observar como un astrónomo aficionado, durante muchas noches y duros madrugones, a la luna en todas y cada una de sus fases, por ello, acordé llamarle poeta de la luna o «lunipoeta» aunque nos quede un neologismo muy pedante, pero cierto a falta de otro ajustado. Los hombres de las ciudades, o sometidos a la contaminación lumínica, hemos quedado privados del espectáculo cósmico de la observación de las estrellas o las fases de la luna o como es el chocante espectáculo de observar a la luna de día. Mi padre decía que la luna de día era una inutilidad, tanto como llover sobre el mar, eran algunos de sus muchos adagios, porque él fue cabrero durante su juventud.
A la luna se le han atribuido muchos símbolos a lo largo de la historia de la humanidad. En el Diccionario de Símbolos de LIBSA, 2002, he encontrado algunos datos curiosos, como que sus ciclos ofrecieron la posibilidad de poder medir el tiempo, los musulmanes continúan con el calendario lunar con meses de 29 días y 5 horas, además la media luna es símbolo del Islam. Estos ciclos lunares son seguidos por las mareas o por los periodos de la menstruación de la mujer, y la fecundación de los animales y el crecer de las plantas. Si el Sol es el símbolo del fuego la Luna lo es del agua, por ello se le relaciona con la fecundidad y a la vez con la mujer.
La luna llena o plenilunio simboliza la muerte entre los griegos. Selene era una divinidad funeraria. Sin embargo como esta fase de la luna es temporal, también es temporal la muerte, que es tránsito hacia la inmortalidad, por eso la luna con sus fases tiene vida propia y cambia como las cuatro fases de la vida: nacer, vivir, morir y renacer; el círculo de inmortalidad o de la reencarnación para los que crean en ella.
Observamos que Miguel está enamorado de la luna, porque como dice el estribillo popular:«la luna es una mujer». La palabra luna se repite 21 veces como ya ha quedado explicado en el apartado de estadística. Y nuestro poeta se permite inventar dos neologismos: «tornaluna, lunaste»... En consulta de fecha (15-10-04) a la Real Academia Española de la Lengua a través de la red, aún no se han recogido estas palabras en el Diccionario, y es muy de lamentar que estas dos acepciones creadas por un poeta de talla universal no se hayan recogido aún. «Tornaluna» por similitud con tornasol (Lit.: Reflejo irisado que produce la luz en determinadas superficies), significa la iluminación de la luna sobre los campos. «Lunaste» podría significar iluminado por la luna equivalente a lunado o vestirse de luces, como veremos.
En poemas correspondientes al periodo cíclico de Perito..., nos encontramos con el soneto «Echa la luna en pandos aguaceros». Un neologismo como «interlunas», en el poema «Abril-gongorino» en el primer verso de la tercera octava, puesto que este título consta de siete octavas. También tenemos una«luna monda»(octava XXX), que significa luna limpia, de la que hablaremos en dicho apartado.
Con muy bien criterio nos advierte Fernando Esteve (2002, 36) que en unas ocasiones la luna será jinete, en otras era, hogaza, narciso, etc. Evidentemente las metáforas o metamorfosis muchas veces se hallan encubiertas en otros objetos similares o bajo un nombre supuesto. A riesgo de equivocarme, creo haber encontrado algunas metáforas más, como en«mis largos / aletazos de remador,/»(vv. 6-7 de la octava XII), donde la pala del remo con la que el panadero introduce y saca el pan del horno, es como una luna, y de hecho lo he dibujado así en la ilustración para (Panadero).
lunes, 11 de enero de 2010
Buenísimo post sobre Miguel Hernández en el blog "Súbete a mi nube"
Acabo de leer este post en el blog de Yolanda Alfonso Arenas, Súbete a mi nube, y pensé que merecía la pena ser compartido por su pasión y obvia admiración por el gran poeta Miguel Hernández:
No es significativo que en uno de los primeros actos de los programados para conmemorar el Año Hernandiano 2.010 no estuviera la clase política, el 9 de enero en el Teatro Circo de Orihuela, donde la compañía Jácara presentaba la obra "La sonrisa de Miguel" sobre la vida del poeta, no es significativo que en el aforo de la presentación de un poemario de otro "poeta" oriolano Miguel Barcala tuviera más asistentes fuera del lugar de la presentación, y en forma de protesta, que dentro del propio acto, ambos organizados por el Ilmo. Ayuntamiento de Orihuela, lo que sí me resulta sorprendente es que en el Teatro Circo no estuviera la Ciudad de Orihuela en el interior y en la presentación del poemario en el exterior a modo de protesta, un poemario donde se critica de modo directo al Presidente del Gobierno y se llama "asesino" a Santiago Carrillo.
Orihuela le debe mucho al poeta, este Año Hernandiano debería ser una oportunidad para que SU pueblo le devolviera esa deuda, para que aquéllos que permitieron por acción u omisión que muriera solo en la cárcel pudieran purgar su deuda y también la de sus descendientes en nombre de aquéllos, apellidos ilustres de la ciudad y prohombres que lo consintieron pudieran alabar y creer en la obra de Miguel Hernández.
Un pueblo que lo olvidó durante muchos años, y un centenario que no es sino reflejo de ese olvido. Porque donde no hay arrepentimiento no hay admiración, y donde no hay admiración reina el olvido. Los cobardes que te olvidaron, e hicieron que tu pueblo te olvidara, deberían pedir disculpas a TU pueblo.
Soy oriolana y orgullosa de ello, pero nunca en el colegio leímos tu obra, jamás hubo un colegio o una plaza con tu nombre, sí tuvimos en cambio, hasta el 2.004, un monolito de Franco, tu verdugo, en la Glorieta Gabriel Miró, junto a la todavía hoy calle Jose Antonio (Primo de Rivera), con flores cada 20 de noviembre, que todavía estaría allí de no ser por la Ley de la Memoria Histórica.
Afortunadamente los tiempos cambian, en algunas ciudades más que en otras, en las que parece que el tiempo se detuvo hace años. Ahora sí tenemos Colegio Miguel Hernández, incluso Universidad Miguel Hernández, calles, plazas, tus versos parecen de repente resurgir de ese consciente olvido, como si alguien al darse cuenta que eres reconocido mundialmente se debiera a sí mismo ese reconocimiento que siempre te negó tu pueblo. Marek Edelman, uno de los sobrevivientes del Gueto de Varsovia, acabó sus memorias diciendo que indiferencia y crimen es lo mismo, la tradición cultural ha cultivado y sigue actualmente cultivando la indiferencia sobre la obra del poeta. La Ley de la Memoria Histórica repara materialmente el mal, pero...¿cómo se repara el olvido?.
Miguel, como oriolana te pido disculpas, por no haber sabido de tí hasta hace muy poco, cuando la "censura" cultural de tu pueblo y el mío me lo ha permitido, y prometo que no volverá a pasar eso con mis hijos, aunque en su colegio sigan sin leerte.
Mis abuelos, vecinos tuyos, me contaban cómo te despistabas con tus cabras...siempre en las nubes, escribiendo no se qué..., pensando que nunca serías nada en la vida.., y así fue, porque moriste joven de tuberculosis en la cárcel de Alicante, donde te encerraron por "rojo" y nunca supiste que tú Miguel, eres admirado en todo el mundo, una figura esencial de la literatura española del siglo XX, mientras tu pueblo te sigue debiendo mucho...
Dos cosas caracterizan mi pueblo, una por ser una de las pocas localidades de España donde la alternancia política apenas ha existido, siendo gobernada prácticamente desde el inicio de la democracia por la derecha, y otra, la obra del poeta del pueblo: Miguel Hernandez, como siempre, el equilibrio es un Principio que toma las formas más misteriosas.
El pueblo de Orihuela merece ser conocido mundialmente por Miguel Hernandez y su obra, como efecto de una causa que todavía pervive.
¡ A los nietos de esa época: seamos sus piernas y sus brazos, seamos por fin SU PUEBLO!
Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad, siento más corazones
que arenas en mi pecho dan espuma a mis venas;
y entro en los hospitales, y entro en los algodones,
como en las azucenas.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada,
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.
Retoñaran aladas de savia sin otoño,
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida;
porque soy como el árbol talado que retoño:
aún tengo la vida.
Miguel Hernandez (1910-1942)
sábado, 9 de enero de 2010
Dos biografías sobre escritores españoles
Han salido dos nuevos libros sobre escritores españoles: el primero nos ofrece una visión de la relación entre García Lorca y Rafael Alberti, y el segundo relata la vida enigmática de Carmen Laforet (el año pasado la hija de ésta, Cristina Cerezales, también publicó su propia versión de la historia de la autora de Nada). Abajo pongo los datos de cada biografía. El artículo sobre el libro de Alberti (después de la descripción breve) es fascinante, especialmente por lo que nos dice de la facilidad con que nuestra memoria se adapta y se afecta, muchas veces inconscientemente, por las historias que nos cuentan otros o por las que nos contamos nosotros mismos, a veces años después de que algo nos ha sucedido.
1. Alberti y García Lorca. La difícil compañía

Autor: Jiménez Gómez, Hilario
Prólogo de Luis García
Federico García Lorca y Rafael Alberti no fueron enemigos. Nada más y nada menos. Creo que ésta es la conclusión que debe valorarse a la luz de los datos que hoy disponemos, gracias a las noticias biográficas, a los diferentes estudios realizados sobre los epistolarios de la generación del 27 y a este cuidadoso libro de Hilario Jiménez Gómez, un libro necesario, clarificador, que ha reunido por primera vez la documentación pertinente, interpretando con admiración, pero con objetividad, las relaciones vitales y literarias de los dos poetas.
[...] Un libro que ordena este panorama ideológico y plantea las cosas en su lugar. Nunca hubo una amistad estrecha entre García Lorca y Alberti, pero sí respeto mutuo y conciencia de intereses estéticos y humanos compartidos. Fueron dos poetas nobles, con ellos mismos y entre sí, y los dos procuraron que la rivalidad de las situaciones literarias no se convirtiera en hostilidad manifiesta. Nada más y nada menos.
368 págs.
Año de publicación: 2009
Lugar de publicación: Sevilla
De: La voz libre
Alberti "terminó creyéndose sus propias memorias", según su biógrafo
Sevilla.- El profesor de Literatura Hilario Jiménez Gómez, que ha biografiado las relaciones personales y literarias de Lorca y Alberti en "La difícil compañía" (Renacimiento), ha asegurado a Efe que cuando se entrevistó con Alberti para este trabajo comprobó que "acabó creyéndose sus propias memorias".
"Alberti mentía mucho, pero inconscientemente" y sus memorias, agrupadas bajo el título de "La arboleda perdida", "las escribió cincuenta años después de los hechos, y eso un escritor de una gran imaginación como fue él", señala Jiménez Gómez, quien pone como ejemplo de inexactitud cómo Alberti contaba que conoció a Lorca.
Según los relatos memorialísticos del gaditano, Lorca le fue presentado por Gregorio Prieto, pero esto no es posible, según el biógrafo, porque se conserva una carta del propio Alberti a Prieto dándole cuenta de que acaba de ver a Lorca.
"Alberti confundía todo, fechas y lugares", asegura Jiménez Gómez, quien tras haber dedicado una tesis doctoral y varios años a investigar las relaciones y el epistolario de ambos poetas, asegura que las cartas que se cruzan Lorca y Alberti son "cartas paladinas, como las que se le escriben a un vecino, vacías".
"Lorca marcó siempre mucha distancia con Alberti, no le gustó nunca; y Alberti hablaba mal de Lorca a sus amigos, como hace por carta a José María de Cossio o a José María Chacón, cuando le llama 'Federica' o le trata con tremenda fobia, o cuando dice del granadino que es 'una niña que coge aceitunas' y que le ha enseñado mucho de botánica".
"Alberti y García Lorca. La difícil compañía" es un libro que aborda los doce años en que ambos poetas se conocieron, desde 1924 a 1936, si bien sólo tuvieron posibilidad de coincidir seis años -cuando Lorca no estaba en América, Alberti se encontraba en Europa- y constata que cuando el granadino fue asesinado "llevaban varios meses sin hablarse".
El desencadenante de este alejamiento final fue que Alberti y su esposa, María Teresa León, trataron de forzar a Lorca para que firmara manifiestos comunistas e ingresara en el PCE, a lo que el granadino se negó con rotundidad, lo que originó una agria discusión entre ambos poetas de la que fue testigo Dámaso Alonso, en Madrid.
Jiménez Gómez también habló con Pepín Bello, quien le constató que Alberti y Lorca nunca fueron amigos, y le aseguró que muchos se apartaban de Lorca por su extremo amaneramiento, una circunstancia que no hacía precisamente feliz al granadino.
El biógrafo de esta "difícil compañía" asegura que sus horas de charla con Alberti en sus últimos años de vida fueron "una experiencia bonita", pero que le reportaron pocos datos "porque se emocionaba; al hablar de Lorca decía 'lo estoy viendo ahora mismo' o aquello de 'tenían que haberme matado a mí en vez de a él'".
"Lo de la Generación del 27 como la 'Generación de la amistad' fue algo que alentaron todos ellos, pero nunca hubo amistad verdadera entre ninguno del grupo", asegura el biógrafo.
Antes al contrario, a Lorca y Alberti los azuzaban sus propios compañeros, desde Pedro Salinas y Jorge Guillén, que se referían a ellos como "gallitos", José Bergamín, que cargaba contra Lorca en cuanto podía, o el padre de todos ellos, Juan Ramón Jiménez, prefiriendo al gaditano.
El poeta Luis García Montero, en el prólogo de esta "difícil compañía", da otra vuelta de tuerca al afirmar: "Federico García Lorca y Rafael Alberti no fueron enemigos. Nada más y nada menos"; y añade: "los motivos de su celebrada cercanía se deben a tópicos de la crítica literaria y a la nostálgica elaboración de una mitología muy propia de la generación del 27".
"La rivalidad a la que se vieron sometidos desde el principio pudo haber tenido, y hubiese sido lógico según otros ejemplos, peores consecuencias", añade García Montero, para acabar su prólogo matizando: "Nunca hubo una amistad estrecha entre García Lorca y Alberti, pero sí respeto mutuo y conciencia de intereses estéticos y humanos compartidos".
2. Una mujer en fuga. Biografía de Carmen Laforet
Artículo publicado en La Vanguardia (9.1.10)
Una biografía de la escritora Carmen Laforet obtiene el premio Gaziel
En 'Una mujer en fuga. Biografía de Carmen Laforet', Anna Caballé e Israel Rolón hablan del único éxito de la escritora: el libro 'Nada', publicado en 1945 | "Hizo lo posible por ningunearla pensando que podía hacerle sombra en el futuro"
IGNACIO OROVIO | Barcelona | 09/01/2010 | Actualizada a las 00:16h | Cultura
Nada es lo que queda tras una ruptura amorosa. O tras una gran novela, en el caso de Carmen Laforet, que tras Nada –publicada en mayo de 1945– dejó un vacío que ha sido una suerte de misterio para la literatura española contemporánea. Escribió cuatro novelas más, un libro de viajes y artículos, pero nunca pudo sustraerse al éxito inmediato y rotundo de su primera aparición. ¿Por qué? Una investigación al respecto –Una mujer en fuga. Biografía de Carmen Laforet– que firman Anna Caballé e Israel Rolón ha ganado el premio Gaziel de Biografías y Memorias 2009, que otorgan la Fundación Conde de Barcelona y la editorial RBA, que publicará en abril la obra.
El galardón está dotado con 20.000 euros y fue concedido por unanimidad por un jurado formado por Borja de Riquer, historiador, Màrius Carol, escritor y periodista, Josep M. Muñoz, historiador, Sergio Vila-Sanjuán, periodista, y Joaquim Palau, editor.
La obra profundiza en la vida de una barcelonesa, nacida en 1923 (y fallecida en el 2004), cuya primera novela marcó un punto de inflexión en la narrativa española de posguerra. No sólo era la obra de una joven de 23 años que demostraba un talento audaz, sino que abría al menos dos brechas: una en la estética literaria de la época y otra generacional, al romper –la protagonista de Nada– con la sordidez del primer franquismo. Nada, además, supuso una ruptura con los tópicos de la novela rosa.
Una de las firmas del libro, la profesora de literatura en la Universitat de Barcelona Anna Caballé, reflexiona acerca del "problema" de triunfar a la primera y no progresivamente. ¿Destruye el talento demostrado para siempre? ¿Condiciona hasta la infertilidad? "No sé hasta qué punto podemos decir que una cosa es mejor que otra. Hay artistas a los cuales el éxito les estimula porque les da un sentido positivo a lo que hacen y les ayuda a pisar más fuerte y a otros los vuelve locos. Pero, en todo caso, a una persona tan joven como era Laforet cuando ganó el primer Nadal no hay duda que la cargó con un peso excesivo".
"La gente –explica Caballé– le escribía, la invitaba a todo tipo de actos, la felicitaba públicamente y sentía una enorme curiosidad hacia aquella joven que había escrito un libro con las entrañas. Cela tuvo muchos celos de Laforet e hizo lo posible por ningunearla pensando que podía hacerle sombra en el futuro. Pero esta autora "nunca se construyó un personaje que mediara entre ella y el público (cosa que sí hizo Cela, por ejemplo). Es un caso muy parecido al de Greta Garbo, huyendo de los fotógrafos toda su vida. Porque la novela, escrita sin la malicia del novelista profesional que sabe, si le conviene, disimular su inspiración, le significó una ruptura familiar. Su padre, sus tíos que vivían en Barcelona, mucha gente que se vio retratada en la novela se molestó con ella. Laforet reaccionó negando el componente autobiográfico (evidente), polemizando cada vez que un periodista señalaba las correspondencias entre su vida y la obra, pero eso la bloqueó porque siendo unamujer, en 1945, su posición era muy vulnerable. Dice Philip Roth que un escritor debe disponer de la fuerza necesaria para resolver este conflicto insoluble y seguir adelante. Pero esa fuerza, ¿cuánta fuerza es? ¿cómo se consigue? Laforet lo intentó y escribió cuatro novelas más, pero sólo fue libre escribiendo Nada".
La biografía resigue los lugares (Barcelona, Roma, Madrid...), personas (su distanciamiento de su esposo, Manuel Cerezales, sus cinco hijos) y entorno (el machismo paternalista, su condición de mujer de clase media, la exigencia literaria) de Laforet y profundiza en aspectos inéditos. La correspondencia analizada –con los editores Josep Vergés, de Destino, y José Manuel Lara, de Planeta– explican una Laforet que no fue ajena ni estuvo explotada por sus editores. "Se ha rastreado –abunda Caballé– la correspondencia de Laforet a sus editores y a sus amigos durante cincuenta años y eso ha permitido reconstruir las circunstancias de su conmovedora historia. En qué condiciones escribe cada una de sus novelas, pero también su desespero cuando ve que los libros no le salen porque empieza a sufrir problemas de concentración y de memoria, crisis de ansiedad que al principio ella procura disimular hasta que le es imposible".
1. Alberti y García Lorca. La difícil compañía

Autor: Jiménez Gómez, Hilario
Prólogo de Luis García
Federico García Lorca y Rafael Alberti no fueron enemigos. Nada más y nada menos. Creo que ésta es la conclusión que debe valorarse a la luz de los datos que hoy disponemos, gracias a las noticias biográficas, a los diferentes estudios realizados sobre los epistolarios de la generación del 27 y a este cuidadoso libro de Hilario Jiménez Gómez, un libro necesario, clarificador, que ha reunido por primera vez la documentación pertinente, interpretando con admiración, pero con objetividad, las relaciones vitales y literarias de los dos poetas.
[...] Un libro que ordena este panorama ideológico y plantea las cosas en su lugar. Nunca hubo una amistad estrecha entre García Lorca y Alberti, pero sí respeto mutuo y conciencia de intereses estéticos y humanos compartidos. Fueron dos poetas nobles, con ellos mismos y entre sí, y los dos procuraron que la rivalidad de las situaciones literarias no se convirtiera en hostilidad manifiesta. Nada más y nada menos.
368 págs.
Año de publicación: 2009
Lugar de publicación: Sevilla
De: La voz libre
Alberti "terminó creyéndose sus propias memorias", según su biógrafo
Sevilla.- El profesor de Literatura Hilario Jiménez Gómez, que ha biografiado las relaciones personales y literarias de Lorca y Alberti en "La difícil compañía" (Renacimiento), ha asegurado a Efe que cuando se entrevistó con Alberti para este trabajo comprobó que "acabó creyéndose sus propias memorias".
"Alberti mentía mucho, pero inconscientemente" y sus memorias, agrupadas bajo el título de "La arboleda perdida", "las escribió cincuenta años después de los hechos, y eso un escritor de una gran imaginación como fue él", señala Jiménez Gómez, quien pone como ejemplo de inexactitud cómo Alberti contaba que conoció a Lorca.
Según los relatos memorialísticos del gaditano, Lorca le fue presentado por Gregorio Prieto, pero esto no es posible, según el biógrafo, porque se conserva una carta del propio Alberti a Prieto dándole cuenta de que acaba de ver a Lorca.
"Alberti confundía todo, fechas y lugares", asegura Jiménez Gómez, quien tras haber dedicado una tesis doctoral y varios años a investigar las relaciones y el epistolario de ambos poetas, asegura que las cartas que se cruzan Lorca y Alberti son "cartas paladinas, como las que se le escriben a un vecino, vacías".
"Lorca marcó siempre mucha distancia con Alberti, no le gustó nunca; y Alberti hablaba mal de Lorca a sus amigos, como hace por carta a José María de Cossio o a José María Chacón, cuando le llama 'Federica' o le trata con tremenda fobia, o cuando dice del granadino que es 'una niña que coge aceitunas' y que le ha enseñado mucho de botánica".
"Alberti y García Lorca. La difícil compañía" es un libro que aborda los doce años en que ambos poetas se conocieron, desde 1924 a 1936, si bien sólo tuvieron posibilidad de coincidir seis años -cuando Lorca no estaba en América, Alberti se encontraba en Europa- y constata que cuando el granadino fue asesinado "llevaban varios meses sin hablarse".
El desencadenante de este alejamiento final fue que Alberti y su esposa, María Teresa León, trataron de forzar a Lorca para que firmara manifiestos comunistas e ingresara en el PCE, a lo que el granadino se negó con rotundidad, lo que originó una agria discusión entre ambos poetas de la que fue testigo Dámaso Alonso, en Madrid.
Jiménez Gómez también habló con Pepín Bello, quien le constató que Alberti y Lorca nunca fueron amigos, y le aseguró que muchos se apartaban de Lorca por su extremo amaneramiento, una circunstancia que no hacía precisamente feliz al granadino.
El biógrafo de esta "difícil compañía" asegura que sus horas de charla con Alberti en sus últimos años de vida fueron "una experiencia bonita", pero que le reportaron pocos datos "porque se emocionaba; al hablar de Lorca decía 'lo estoy viendo ahora mismo' o aquello de 'tenían que haberme matado a mí en vez de a él'".
"Lo de la Generación del 27 como la 'Generación de la amistad' fue algo que alentaron todos ellos, pero nunca hubo amistad verdadera entre ninguno del grupo", asegura el biógrafo.
Antes al contrario, a Lorca y Alberti los azuzaban sus propios compañeros, desde Pedro Salinas y Jorge Guillén, que se referían a ellos como "gallitos", José Bergamín, que cargaba contra Lorca en cuanto podía, o el padre de todos ellos, Juan Ramón Jiménez, prefiriendo al gaditano.
El poeta Luis García Montero, en el prólogo de esta "difícil compañía", da otra vuelta de tuerca al afirmar: "Federico García Lorca y Rafael Alberti no fueron enemigos. Nada más y nada menos"; y añade: "los motivos de su celebrada cercanía se deben a tópicos de la crítica literaria y a la nostálgica elaboración de una mitología muy propia de la generación del 27".
"La rivalidad a la que se vieron sometidos desde el principio pudo haber tenido, y hubiese sido lógico según otros ejemplos, peores consecuencias", añade García Montero, para acabar su prólogo matizando: "Nunca hubo una amistad estrecha entre García Lorca y Alberti, pero sí respeto mutuo y conciencia de intereses estéticos y humanos compartidos".
2. Una mujer en fuga. Biografía de Carmen Laforet
Artículo publicado en La Vanguardia (9.1.10)Una biografía de la escritora Carmen Laforet obtiene el premio Gaziel
En 'Una mujer en fuga. Biografía de Carmen Laforet', Anna Caballé e Israel Rolón hablan del único éxito de la escritora: el libro 'Nada', publicado en 1945 | "Hizo lo posible por ningunearla pensando que podía hacerle sombra en el futuro"
IGNACIO OROVIO | Barcelona | 09/01/2010 | Actualizada a las 00:16h | Cultura
Nada es lo que queda tras una ruptura amorosa. O tras una gran novela, en el caso de Carmen Laforet, que tras Nada –publicada en mayo de 1945– dejó un vacío que ha sido una suerte de misterio para la literatura española contemporánea. Escribió cuatro novelas más, un libro de viajes y artículos, pero nunca pudo sustraerse al éxito inmediato y rotundo de su primera aparición. ¿Por qué? Una investigación al respecto –Una mujer en fuga. Biografía de Carmen Laforet– que firman Anna Caballé e Israel Rolón ha ganado el premio Gaziel de Biografías y Memorias 2009, que otorgan la Fundación Conde de Barcelona y la editorial RBA, que publicará en abril la obra.
El galardón está dotado con 20.000 euros y fue concedido por unanimidad por un jurado formado por Borja de Riquer, historiador, Màrius Carol, escritor y periodista, Josep M. Muñoz, historiador, Sergio Vila-Sanjuán, periodista, y Joaquim Palau, editor.
La obra profundiza en la vida de una barcelonesa, nacida en 1923 (y fallecida en el 2004), cuya primera novela marcó un punto de inflexión en la narrativa española de posguerra. No sólo era la obra de una joven de 23 años que demostraba un talento audaz, sino que abría al menos dos brechas: una en la estética literaria de la época y otra generacional, al romper –la protagonista de Nada– con la sordidez del primer franquismo. Nada, además, supuso una ruptura con los tópicos de la novela rosa.
Una de las firmas del libro, la profesora de literatura en la Universitat de Barcelona Anna Caballé, reflexiona acerca del "problema" de triunfar a la primera y no progresivamente. ¿Destruye el talento demostrado para siempre? ¿Condiciona hasta la infertilidad? "No sé hasta qué punto podemos decir que una cosa es mejor que otra. Hay artistas a los cuales el éxito les estimula porque les da un sentido positivo a lo que hacen y les ayuda a pisar más fuerte y a otros los vuelve locos. Pero, en todo caso, a una persona tan joven como era Laforet cuando ganó el primer Nadal no hay duda que la cargó con un peso excesivo".
"La gente –explica Caballé– le escribía, la invitaba a todo tipo de actos, la felicitaba públicamente y sentía una enorme curiosidad hacia aquella joven que había escrito un libro con las entrañas. Cela tuvo muchos celos de Laforet e hizo lo posible por ningunearla pensando que podía hacerle sombra en el futuro. Pero esta autora "nunca se construyó un personaje que mediara entre ella y el público (cosa que sí hizo Cela, por ejemplo). Es un caso muy parecido al de Greta Garbo, huyendo de los fotógrafos toda su vida. Porque la novela, escrita sin la malicia del novelista profesional que sabe, si le conviene, disimular su inspiración, le significó una ruptura familiar. Su padre, sus tíos que vivían en Barcelona, mucha gente que se vio retratada en la novela se molestó con ella. Laforet reaccionó negando el componente autobiográfico (evidente), polemizando cada vez que un periodista señalaba las correspondencias entre su vida y la obra, pero eso la bloqueó porque siendo unamujer, en 1945, su posición era muy vulnerable. Dice Philip Roth que un escritor debe disponer de la fuerza necesaria para resolver este conflicto insoluble y seguir adelante. Pero esa fuerza, ¿cuánta fuerza es? ¿cómo se consigue? Laforet lo intentó y escribió cuatro novelas más, pero sólo fue libre escribiendo Nada".
La biografía resigue los lugares (Barcelona, Roma, Madrid...), personas (su distanciamiento de su esposo, Manuel Cerezales, sus cinco hijos) y entorno (el machismo paternalista, su condición de mujer de clase media, la exigencia literaria) de Laforet y profundiza en aspectos inéditos. La correspondencia analizada –con los editores Josep Vergés, de Destino, y José Manuel Lara, de Planeta– explican una Laforet que no fue ajena ni estuvo explotada por sus editores. "Se ha rastreado –abunda Caballé– la correspondencia de Laforet a sus editores y a sus amigos durante cincuenta años y eso ha permitido reconstruir las circunstancias de su conmovedora historia. En qué condiciones escribe cada una de sus novelas, pero también su desespero cuando ve que los libros no le salen porque empieza a sufrir problemas de concentración y de memoria, crisis de ansiedad que al principio ella procura disimular hasta que le es imposible".
lunes, 28 de diciembre de 2009
En defensa de la memoria de Miguel Hernández, hoy en Orihuela
Gracias a A.N. por esta noticia.
De: La República.es
Hoy se celebrará en Orihuela una concentración en defensa de la memoria de Miguel Hernández
En la presentación participará también la concejala de cultura Pepa Ferrando, y desde diversos movimientos sociales, políticos y culturales de Orihuela, se ha hecho un llamamiento "a todos los sectores populares y al pueblo en general a acudir a la concentración a las puertas del audtorio".
Hoy lunes a las 19:30h tendrá lugar una concentración por la dignidad, la memoria y los ideales del poeta Miguel Hernández, a las puertas del Auditorio de la Lonja, en Orihuela (c/Aragó, 1), coincidiendo con la presentación del libro que denigra su memoria y manipula su poemario para insultar a la izquierda y ensalzar a la derecha.
La presentación del libelo de Luis Barcala Candel tendrá lugar a las 20h en el Auditorio de la Lonja, que ha sido cedido por el Ayuntamiento de Orihuela (gobernado por el PP). El libro, titulado "El canto del cisne de un poeta", está escrito por un ultraderechista que hace una manipulación de la figura del poeta, insultando a las mujeres, a la izquierda y a la propia memoria histórica.
En la presentación participará también la concejala de cultura Pepa Ferrando, y desde diversos movimientos sociales, políticos y culturales de Orihuela, se ha hecho un llamamiento "a todos los sectores populares y al pueblo en general a acudir a la concentración a las puertas del auditorio, para no consentir que la extrema derecha del PP utilice el dinero público y la figura de un poeta comunista, luchador por la libertad, un patriota del pueblo, para revisar la propia historia".
Además, en la red social Facebook también se está convocando a acudir al auditorio de la Lonja a defender "la Memoria de Miguel Hernández".
De: La República.es
Hoy se celebrará en Orihuela una concentración en defensa de la memoria de Miguel Hernández
En la presentación participará también la concejala de cultura Pepa Ferrando, y desde diversos movimientos sociales, políticos y culturales de Orihuela, se ha hecho un llamamiento "a todos los sectores populares y al pueblo en general a acudir a la concentración a las puertas del audtorio".
Hoy lunes a las 19:30h tendrá lugar una concentración por la dignidad, la memoria y los ideales del poeta Miguel Hernández, a las puertas del Auditorio de la Lonja, en Orihuela (c/Aragó, 1), coincidiendo con la presentación del libro que denigra su memoria y manipula su poemario para insultar a la izquierda y ensalzar a la derecha.
La presentación del libelo de Luis Barcala Candel tendrá lugar a las 20h en el Auditorio de la Lonja, que ha sido cedido por el Ayuntamiento de Orihuela (gobernado por el PP). El libro, titulado "El canto del cisne de un poeta", está escrito por un ultraderechista que hace una manipulación de la figura del poeta, insultando a las mujeres, a la izquierda y a la propia memoria histórica.
En la presentación participará también la concejala de cultura Pepa Ferrando, y desde diversos movimientos sociales, políticos y culturales de Orihuela, se ha hecho un llamamiento "a todos los sectores populares y al pueblo en general a acudir a la concentración a las puertas del auditorio, para no consentir que la extrema derecha del PP utilice el dinero público y la figura de un poeta comunista, luchador por la libertad, un patriota del pueblo, para revisar la propia historia".
Además, en la red social Facebook también se está convocando a acudir al auditorio de la Lonja a defender "la Memoria de Miguel Hernández".
sábado, 19 de diciembre de 2009
Web multimedia del centenario de Miguel Hernández
Existe un blog fenomenal sobre el poeta Miguel Hernández, que se llama Miguel Hernández, multimedia-centenario. El blog fue creado y es administrado por Ramón Fernández "Palmeral," un pintor y escritor alicantino; nos ofrece diversos enlaces sobre Hernández y su obra, retratos del poeta, y artículos relacionados. Además existe un enlace a un vídeo YouTube en que se puede oír la voz de M.H., presentado por el escritor cubano Alejo Carpentier (para mí ha resultado un poco difícil descifrar qué dice, pero aún así, me hizo ilusión oír cómo sonaba la voz del poeta).
sábado, 12 de diciembre de 2009
Marcos Ana en "Olvida tu equipaje"
El blog y programa de radio "Olvida tu equipaje" ha emitido hoy una entrevista con el poeta y ex-preso político Marcos Ana (se puede escuchar directamente aquí). Acabo de escuchar el programa, que dura una hora, y tengo que decir que me ha parecido más como una conversación entre amigos, que una entrevista formal con un escritor famoso, algo que me ha gustado mucho. Marcos Ana lee el poema que da título a sus memorias Decidme como es un árbol, habla de la memoria histórica, y narra algunos de sus recuerdos, como un encuentro con el poeta chileno Pablo Neruda, y la esposa de éste, Matilde Urrutia (ya que yo he estado en Isla Negra ha sido especialmente emocionante escuchar esta parte de la conversación). En enero este poeta tendrá 90 años, y como han dicho los presentadores del programa, es increíble, porque Marcos Ana tiene un espíritu y una vitalidad que se esperarían de alguien mucho más joven.Una entrevista que vale la pena escuchar.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Labrador del viento: Miguel Hernández en el teatro
En: NAVES DEL ESPAÑOL (MATADERO DE MADRID)
Premio Matadero Madrid "Ayuda a la creación contemporánea 2009"
viernes 27, sábado 28 y domingo 29 de NOVIEMBRE 2009 a las 2oh
Reservas: barakamatadero@gmail.com
Del blog de Baraka Madrid:
El proyecto surge de la necesidad de continuar el trabajo con un equipo cuyos miembros potencian la creatividad de cada uno y cuyas diferencias, lejos de chocar, dan puntos de vista diversos, enriqueciendo así el proceso. La meta, eso sí, común entre todos: Teatro. Teatro creado fundamentalmente por actores y artistas de la escena, aunados por el mismo lenguaje y la necesidad de entregar al público piezas únicas nacidas durante el proceso creativo.
¿Por qué Miguel Hernández? La idea nace de gira con nuestra anterior producción “Sueño Lorca o el sueño de las manzanas”. Como todas las ideas que acaban por materializarse, ésta resonó en cada uno de nosotros por contener los elementos necesarios para nuestra compañía. No sólo continuaba y nos permitía profundizar en la línea de creación poética de Baraka, sino que nos daba la oportunidad de ofrecer al público amante del poeta una propuesta diferente en torno a su vida y obra, y acercar e inspirar la lectura de aquéllos para los que Miguel Hernández es un absoluto misterio, cuando no, un total desconocido.
Un gran reto par una compañía emergente, de aspiraciones internacionales y una deuda con quien tanto dio para recibir y continuar recibiendo tantas heridas. Hacer uso de nuestra lengua materna, políticamente desinteresados, en el mejor de los sentidos, queremos ser - o al menos es esta nuestra intención – transmisores del inmenso legado hernandiano, canales de su Amor: el amor que anhelaba, el amor que le asfixiaba, el amor por la España que le arrebataron, por una familia lejana y cruel, por lo pequeño y lo grande, por la amistad, por lo que pudo haber sido, por su ejemplar integridad. El amor que paradójicamente le llevo a perder una vida tan llena de vida, que cuesta imaginar una muerte tan rodeada de muerte. Y es que tanta luz, debió generar muchas sombras a su alrededor…
Todos los miembros de Baraka somos actores, animales de teatro. Soñadores y tremendamente luchadores. Con Miguel nos identificamos, Miguel resuena en cada uno de nosotros por su lucha, por su hambre y su tenacidad. Hay algo rabiosamente inconformista y profundamente arraigado a lo humano que vibra entre nosotros. Por eso humildemente Miguel y por eso ahora mejor que nunca: por un merecido homenaje tanto a él como a su público presente y futuro.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Serrat vuelve a cantar los poemas de Miguel Hernández

De: El País
Serrat regresa a Miguel Hernández
El músico graba un nuevo disco con 13 poemas del escritor para su centenario - La pugna con los herederos ha tenido estancado el proyecto durante tres meses
JESÚS RUIZ MANTILLA - Madrid - 23/11/2009
Han sido muchos los niños o los jóvenes que escucharon por primera vez un verso de Miguel Hernández por boca de Joan Manuel Serrat. De aquella Elegía (a su amigo Ramón Sijé), a Menos tu vientre, las Nanas de la cebolla o Para la libertad han pasado casi 40 años. Pero hay poetas inagotables. Por eso, Serrat ha decidido hacer una segunda visita al armario de los versos hernandianos y ha parido un nuevo disco: Hijo de la luz y de la sombra.
También es verdad que no se le ocurría mejor idea para celebrar el centenario que comienza en 2010: componer para 13 poemas y una gira dedicada al artista muerto en 1942, con 32 años, en la cárcel de Alicante. Desapareció de este mundo tuberculoso, amargado, hambriento y con el puñal del fracaso en la frente.
Recuerda Serrat estos días cosas buenas. Cuando entusiasmado terminó su primer trabajo en 1972 y fue a enseñárselo a la viuda, Josefina Manresa. "Llegué a su casa con las canciones grabadas debajo del brazo y me dijo: '¿Cómo lo vamos a oír si no tengo tocadiscos?". El artista reaccionó como un cirujano: "No se preocupe usted, que ahora mismo bajo a una tienda, le compro uno y lo escuchamos juntos". Así fue como le presentó el disco. Era su segunda exploración en la obra de un poeta después de haberle dedicado un monográfico a Antonio Machado. Serrat encontró en Josefina Manresa a una mujer especial: "Era una señora dulce, que me transmitió mucho cariño. No había en ella ninguna aspereza, ni temor, ni desconfianza. Me mostró tanta gratitud que me sentía avergonzado".
Nada que ver con su experiencia de ahora. Sacar adelante su proyecto le ha costado bastante sudor y no menos de un desvelo. Desde el principio transmitió a los herederos lo que quería hacer. Se mostraron conformes. Lo compuso, lo grabó y cuando tenía el disco terminado, la lucha por editarlo ha sido un calvario. La sociedad Centenario Miguel Hernández, SL -que ahora representa a la familia- le planteaba unas condiciones imposibles de cumplir. Hasta que la semana pasada, llegaron a un acuerdo rápido después de varias maniobras dilatorias. Pero Serrat no quiere comentar nada sobre un asunto que pocos querían airear en los meses previos al centenario.
"Hablemos del disco...", invita el músico. "Evitemos asuntos desagradables". Pues del disco, que iba a aparecer este mes de noviembre y ha retrasado su lanzamiento por la negociación a cara de perro con los gestores del legado, dice Serrat que espera suene distinto al anterior: "Es diferente, pero me gustaría pensar que está a la altura". Son 13 poemas de diferentes épocas. "Hay creaciones de juventud como La palmera levantina, Ay del ay por el ay, El silbo del dale, Las abarcas desiertas o Tus cartas son un vino. También otros de la guerra: Canción del esposo soldado, El hambre o un homenaje que hizo a los brigadistas internacionales que he titulado simplemente Canción".
Está el Hernández inocente de la primera época, el combatiente y el desolado. "Aquel que pasó de escribir como san Juan de la Cruz a descubrir el amor y el sexo en Madrid. Con eso comprobó que la mujer, en vez de pecado, representaba la gloria". El poeta que trasciende su realidad para hacerla universal. El niño autodidacto que venció y se rebeló contra su destino de cabrero y se hizo, en cierto sentido, símbolo y profeta. "Odiaba la pobreza. No para hacerse rico, sino porque sabía que era la causa de la opresión y la incultura". Pero jamás renegó de sus orígenes. "Fíjate que cuando le cuenta a Juan Ramón Jiménez sus años cuidando cabras, le escribe: 'Soy pastor desde niño, es un oficio de dioses paganos y héroes bíblicos".
Está el amigo absolutamente leal sin dejar que las ideologías empañaran el cariño hacia personajes como Ramón Sijé, un hombre profundamente conservador, o José María de Cossío. "Una de las cosas que más me llamó la atención cuando visité a Josefina Manresa fue su gratitud hacia Cossío. Yo en aquella época era un radical cuadriculado que lo tenía todo claro. Un bobo. No entendía cómo un poeta así podía querer tanto a un tipo de derechas. A Cossío se le ha maltratado en este país por eso y Hernández nos da otra lección con su amistad incondicional".
También aparece el hombre orgulloso, el luchador y el derrotado. "Murió sin poder salvar a su hijo desde la cárcel. Podían haber evitado el final, pero nadie quiso. Le dejaron caer. Lo suyo, por falta de apoyos, fue un asesinato", dice Serrat. Pero dejó una obra importante, unos 1.200 folios de versos y teatro, además de una jugosa correspondencia. "No dejo de imaginar lo que pudo haber venido después", lamenta Serrat.
Pero lo que hay es lo que hay y no resulta poco para prender la inspiración. Su obra da pie a Serrat para montar una gira exclusivamente hernandiana. "Comenzará en Elche y me gustaría que acabará en Orihuela el 30 de octubre del 2010, justo el día que se cumplen 100 años del nacimiento". Hernández y sólo Hernández: "Es algo que a algunos puede que les resulte difícil de comprender. Pero tratamos de crear un espectáculo especial. Él tiene fuerza y vigencia como para montar algo muy digno. Al final, estoy seguro de que nadie me pedirá que cante Mediterráneo. No lo voy a hacer".
Es una gira que está preparando con mimo y con amigos entregados. No sólo músicos, sino también cineastas que han querido homenajear al poeta junto a Serrat sin cobrar un euro. Cada canción irá acompañada de un vídeo filmado por un realizador importante: Isabel Coixet, Manuel Gutiérrez Aragón, José Luis Cuerda, Jaime Chávarri, Sergio Cabrera, Javier Mariscal, Montxo Armendáriz...
Una lista grande. "Me lo pidió Joan Manuel y ni lo pensé, lo he hecho por admiración al poeta y por cariño a Serrat", asegura Coixet. Lo mismo Gutiérrez Aragón, que recalca, después de la polémica que se ha desatado por la gestión actual de los derechos del poeta: "Lo hemos hecho como un homenaje sentido, esto no se puede cobrar", comenta.
martes, 3 de noviembre de 2009
Más sobre Miguel Hernández: "Versos presos"
'Versos presos' lleva al teatro la poesía de Miguel Hernández
Dos actores encarnan al poeta en el Teatro Barakaldo
EVA LARRAURI - Bilbao
EL PAÍS - 30-10-2009
Dos actores, Iñaki Urrutia (Bilbao, 1963) y Gorka Mínguez (Portugalete, 1978), encarnan al poeta Miguel Hernández (1910-1942) en la obra Versos presos, que esta tarde se estrena en el Teatro Barakaldo. "Es un espectáculo teatral hecho con poesía", explica Urrutia, director del montaje. Mínguez interpreta al Hernández preso, el hombre de carne y hueso que sufre la pobreza y la represión y muere en prisión enfermo de tifus y de tuberculosis.
Las penas del poeta se rememoran a través de cinco cartas que en distintos momentos de su vida dirigió a Juan Ramón Jiménez, Lorca, Neruda; a su esposa, Josefina Manresa y a su amigo Juan Guerrero Ruiz. En contraposición, Urrutia representa el personaje poético, liberado del sufrimiento por la creatividad del verso. El actor recita poemas de Hernández y canta las canciones compuestas sobre ellos por músicos como Joan Manuel Serrat, Alberto Cortez o Paco Ibáñez, acompañado en directo por tres músicos.
Las cartas suponen el hilo conductor de la obra, el marco que ubica los poemas, ordenados cronológicamente, en la corta vida de su autor. Hernández murió a los 32 años en la prisión de Alicante.
Urrutia ha seleccionado para la obra poemas que muestran la cara "del poeta social, desgarrado y deprimido", explica, y versos "alegres y amorosos" que no son tan conocidos.
Dos décadas de recitales de poesía y la debilidad por la obra y la figura de Hernández empujaron a Urrutia a montar Versos presos en homenaje al poeta con motivo del centenario de su nacimiento, que se cumplirá en octubre de 2010. "Miguel Hernández gusta por su forma sencilla de decir las cosas, sus metáforas tan accesibles, sus mensajes directos", dice el actor.
Dos actores encarnan al poeta en el Teatro Barakaldo
EVA LARRAURI - Bilbao
EL PAÍS - 30-10-2009
Dos actores, Iñaki Urrutia (Bilbao, 1963) y Gorka Mínguez (Portugalete, 1978), encarnan al poeta Miguel Hernández (1910-1942) en la obra Versos presos, que esta tarde se estrena en el Teatro Barakaldo. "Es un espectáculo teatral hecho con poesía", explica Urrutia, director del montaje. Mínguez interpreta al Hernández preso, el hombre de carne y hueso que sufre la pobreza y la represión y muere en prisión enfermo de tifus y de tuberculosis.
Las penas del poeta se rememoran a través de cinco cartas que en distintos momentos de su vida dirigió a Juan Ramón Jiménez, Lorca, Neruda; a su esposa, Josefina Manresa y a su amigo Juan Guerrero Ruiz. En contraposición, Urrutia representa el personaje poético, liberado del sufrimiento por la creatividad del verso. El actor recita poemas de Hernández y canta las canciones compuestas sobre ellos por músicos como Joan Manuel Serrat, Alberto Cortez o Paco Ibáñez, acompañado en directo por tres músicos.
Las cartas suponen el hilo conductor de la obra, el marco que ubica los poemas, ordenados cronológicamente, en la corta vida de su autor. Hernández murió a los 32 años en la prisión de Alicante.
Urrutia ha seleccionado para la obra poemas que muestran la cara "del poeta social, desgarrado y deprimido", explica, y versos "alegres y amorosos" que no son tan conocidos.
Dos décadas de recitales de poesía y la debilidad por la obra y la figura de Hernández empujaron a Urrutia a montar Versos presos en homenaje al poeta con motivo del centenario de su nacimiento, que se cumplirá en octubre de 2010. "Miguel Hernández gusta por su forma sencilla de decir las cosas, sus metáforas tan accesibles, sus mensajes directos", dice el actor.
miércoles, 28 de octubre de 2009
Miguel Hernández
De: El PluralFranco sentenció en 1940 al poeta del pueblo por "chivato traidor" y escribir versos
La familia de Miguel Hernández pide que se anule su condena
ELPLURAL.COM
La familia de Miguel Hernández (Orihuela 1910, Alicante 1940) ha presentado dos iniciativas para restaurar la memoria del conocido como poeta del pueblo, condenado a muerte por la dictadura franquista. Se trata de una petición formal para que el Ministerio de Justicia “repare y reconozca la condena injusta” del escritor, del mismo modo que se ha hecho en el caso del ex presidente de la Generalitat Lluís Companys. Esta iniciativa se ha acompañado de otra más compleja: un recurso de revisión de sentencia firme ante el Tribunal Supremo para que el órgano “revise y anule” la condena a muerte de Hernández, recoge El País. “Pretendemos que su inocencia sea pública, jurídica y oficialmente reconocida”, ha precisado Enrique Cerdán Tato, miembro de la Comisión Cívica para la Recuperación de la Memoria Histórica de Alicante que ha presentado junto a la nuera del poeta, Lucía Izquierdo, ambas iniciativas.
“A nadie se le había ocurrido antes, y es lo más importante que hasta la fecha se ha hecho por Miguel Hernández”, explicaba la nuera del poeta, condenado a muerte por un tribunal militar el 18 de enero de 1940 por “chivato traidor” y por “escribir versos y ser el poeta del pueblo”.
Muerte en prisión
Hernández, sin embargo, no fue fusilado. Francisco Franco le conmutó la pena por treinta años de cárcel para no convertirle en un nuevo Lorca. El poeta falleció dos años después, aquejado de tuberculosis y en una cárcel de Alicante. Su esposa Josefina Manresa y su hijo Miguel sobrevivieron vendiendo vestidos confeccionados por ella y “siempre estuvieron señalados. Vivieron muy amargaicos”, confiesa la nuera, actualmente viuda y guardiana del legado familiar.
Quejas de la familia
La familia de Miguel Hernández ha aprovechado la coincidencia con el centenario del poeta, que se celebrará el próximo año por todo lo alto, para reivindicar su memoria frente a las injusticias históricas. Antes de presentar estas dos iniciativas ya habían denunciado que la fundación del poeta –tiene una casa museo en Orihuela- está dominada por el PP y oculta su filiación republicana. Por su parte, la Comisión para la Recuperación de la Memoria Histórica ha lamentado que la Generalitat valenciana no quiera seguir el ejemplo de la catalana con Lluís Companys.
Reivindicaciones históricas
"El mejor homenaje que se le puede hacer cuando se prepara su centenario sería que entrara limpio de toda esa bazofia que el franquismo arrojó sobre él", ha destacado el periodista y miembro de la comisión cívica Enrique Cerdán Tato. El también miembro del grupo, Manuel Parra, ha explicado que a pesar de la conmutación, "la pena de 30 años de prisión, en la práctica, supuso su muerte" por las "condiciones sanitarias ínfimas" de las cárceles españolas, en concreto del Reformatorio de Adultos de Alicante, donde Hernández compartió celda con el escritor Buero Vallejo. Parra también ha recordado que todo este proceso estuvo motivado por un "delito de defender un régimen legal y legítimo", la República. La petición cursada ante la Subdelegación de Gobierno de Alicante deberá resolverse en un plazo de dos o tres meses.
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