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sábado, 7 de mayo de 2011

Jornadas Libertarias sobre la Guerra Civil

De: otromadrid.org
Fecha: 11 de mayo de 2011
Hora: 13:00
Lugar: UCM - Ciudad Universitaria
La Federación de Estudiantes Libertarixs-Ciudad Universitaria hemos organizado en los albores del 75.º aniversario de la Revolución Social estas jornadas sobre el papel de los y las libertarias y/o antiautoritarios durante la Guerra Civil Española, conflicto que ha sido objeto de debate de historiadores de todo tipo, muchas veces guiados por intereses políticos, y sobre el que hay una cortina de humo que queremos destapar.

Jornadas:

- El miércoles 11 de mayo a las 13:00 en el Hall de la Facultad de Geografía e Historia de la UCM (Junto a la entrada a la biblioteca) tendrá lugar la charla "Historia del anarquismo durante la guerra civil", a cargo de un compañero de FEL-Ciudad Universitaria.

- El jueves 12 de mayo a las 11:45 en el Salón de Actos de la Facultad de Biología de la UCM, enmarcada en una sesión de "Vaya movie", se proyectará la película "Tierra y Libertad", de Ken Loach. A continuación habrá coloquio.

domingo, 30 de enero de 2011

Tráiler: Alomà. Una utopía, una esperanza

Hoy me ha llegado un enlace al siguiente tráiler:


Alomà. Una Utopía, una Esperanza from Ramon Gras on Vimeo.

Ver blog del director (nieto de Josep Alomà) aquí

En el primer post, escrito en 2009, dice:
Benvinguts al Memorial de Josep Alomà.

El present blog suposa un nou punt de trobada per a totes aquelles persones interessades en la trajectòria de Josep Maria Alomà i Sanabras, històric militant cenetista de Tarragona.

El naixement d' aquest espai coincideix en el temps amb dos fets significatius relacionats amb Alomà: d' una banda, l' Homenatge a Josep Maria Alomà que es materialitzarà aquest novembre a la ciutat de Tarragona. De l' altra, la celebració del centenari del seu naixement.

Josep Alomà fou primer tinent d' alcalde i Conseller de Cultura i Patrimoni de l' Ajuntament de Tarragona, alhora que director del Diari de Tarragona durant la guerra civil. Mestre de formació bàsicament autodidacta, presidí el Consell de l' Escola Nova Unificada (CENU) de Tarragona on impulsà una pedagogia emancipadora i moderna.

El blog es manté obert a les vostres aportacions.

Molt cordialment,

Ramon Gras i Alomà

domingo, 23 de enero de 2011

"La vida sublime," una película de Daniel Villamediana

¡Quiero ver esta peli!

Visto en: El blog del cine español

Sinopsis en español (del enlace de arriba): Daniel V. Villamediana nos presentará el 4 de Febrero su segunda película titulada “La vida sublime”, su segunda película después de “El toro azul” (2008).

El reparto lo forman Víctor J. Vázquez, Emiliana Minguela, Pepe Grosso, Álvaro Arroba, Fernando de la Fuente “Canas!. Mientras que el guión es obra de Víctor J. Vázquez y Daniel V. Villamediana.

“La vida sublime” nos contará la historia de Víctor, quien encuentra la pasión vital que estaba buscando en la figura de su abuelo, el Cuco, y en un viaje que éste hizo al sur de España a comienzos de los años cuarenta y que ha permanecido como un misterio familiar. El sur y el abuelo se convierten en objeto de fascinación, un espacio donde rescribir la memoria familiar para poder inmortalizar al Cuco. El periplo de Víctor deviene un personal homenaje a la generación perdida del franquismo que no pudo realizar sus sueños. Una búsqueda del mito y de lo sublime. Una película sobre fronteras, entre el norte y el sur, la imaginación y la realidad, presente y pasado, abuelos y nietos, España y América, la lucidez y la locura.

Sinopsis en inglés:
La vida sublime tells the story of Víctor, a young man who finds the passion for life that he is looking for in the figure of his dead grandfather “El Cuco”, and the journey his grandfather made to the south of Spain as a youth in the early 1940’s – a journey that remains a family mystery till today. On his journey the South and the mysterious life of his grandfather open up a fascinating new world for Víctor, a space in which a personal memory that immortalizes “El Cuco” can be created.

In this way La vida sublime becomes a tribute by a grandson to the lost generation of the Franco era, a generation not able to fulfill their dreams, and a quest for the myth, the sublime and a new writing of family history. La vida sublime deals with the issue of borders: borders between North and South, between imagination and reality, between present and past, between grandfathers and grandsons, between Spain and America, and between madness and lucidity.

Tráiler:


sábado, 15 de enero de 2011

Un corto sobre el cine libertario, finalista para un Goya

Título original: El cine libertario: cuando las películas hacen historia
Nacionalidad: Española
Producción: Delta Films (Verónica Vigil) (Verónica Vigil)

Al estallar la guerra civil española en julio de 1936, el sindicato anarquista CNT socializó la industria del cine en España. En Madrid y Barcelona los trabajadores del cine asumieron a través del sindicato los bienes de producción y se produjeron numerosas películas. Esto dio lugar a un período único que no se ha vuelto a producir en ninguna otra cinematografía mundial. Pese a que el país estaba sumido en una cruenta guerra, entre 1936 y 1938 se rodaron y estrenaron películas de muy variada temática: dramas sociales, comedias musicales, filmes de denuncia, documentales bélicos…. componen un variado mosaico que da lugar a uno de los momentos más insólitos y originales de la cinematografía española. A través de las voces de distintos expertos, así como del testimonio en primera persona del director de fotografía y restaurador español Juan Mariné, que inició su carrera en el cine trabajando en estas películas, el documental recorre cada una de las producciones que constituyen un legado excepcional de la cinematografía española. Fue un periodo muy efímero durante el cual los guionistas, los directores, los técnicos y los actores españoles demostraron una de las máximas del mundo del espectáculo: pese a los bombardeos, el hambre y el drama de la guerra, el espectáculo debía continuar, y continuó.

Visto primero en Memoriando

domingo, 21 de noviembre de 2010

Hilos de sangre, una novela de Gonzalo Torné

 De: Literaturas Noticias
Como ya sabéis, HILOS DE SANGRE, la novela del autor español Gonzalo Torné, ha resultado la ganadora este año del Premio Jaén de Novela.

Gonzalo Torné ha sido sin duda, uno de los últimos descubrimientos literarios más importantes y valiosos para el catálogo de Mondadori, Esta novela es el aval clarísimo de este entusiasmo que compartimos todos los que ya la hemos leído.

La extraordinaria pericia y talento del autor para plasmar un mundo moral que se desplaza entre el pasado y el presente, entre la historia pública (la guerra civil española, revisitada, por fin, de un modo diferente y en absoluto idealizado) y la historia privada (la guerra doméstica de un matrimonio que se acaba). Hilos de sangre es, por encima de todo, una celebración total de la novela como especie.

Los hilos de sangre a los que alude el título, son aquellos que entrelazan y tensan al clan de los Montsalvatge, cuya historia es narrada por Clara, nieta de su fundador, quien a lo largo de la obra indaga en los claroscuros de sus orígenes, del azar que le dio la vida, y del modo en que todo esto acaba definiendo su presente y el de toda una sociedad y una época. Clara y sus hermanos construyen y analizan sus relaciones y su presente a través de comunicaciones por correos electrónicos -de mayor aliento a los que acostumbramos a ver hoy en día- que confiere a la narración un ritmo ágil, dando la posibilidad que interfieran simultáneamente varias voces.

Ejecutada con precoz maestría e inédito virtuosismo, Hilos de sangre, retrato moral de nuestros días y salto al abismo del pasado, supone la irrupción en el actual panorama de las letras hispánicas de una voz contundente e insoslayable.

El autor estará disponible para entrevistas los días 24 y 25 de Noviembre, en Madrid.

Entre hoy y el lunes estaréis recibiendo un ejemplar del libro en vuestras redacciones. Cualquier información que necesitéis, estaremos a vuestra disposición en el Dpto de prensa.

Un fuerte abrazo,

Eva Cuenca.

“Hilos de sangre es una novela verdaderamente extraordinaria, admirable, impresionante, destinada a constituir un hito en la literatura en castellano del siglo XXI, a la que aporta, personalísimamente combinadas en una ambición del todo inédita, las savias de autores tan diferentes como Juan Benet, Luis Goytisolo, Eduardo Mendoza, Javier Marías, Belén Gopegui, Luis Magrinyà o Roberto Bolaño. Por fin un verdadero acontecimiento en el escenario de la nueva narrativa española. Hay que remontarse muy atrás en el tiempo para encontrar un equivalente a la novela de Gonzalo Torné, que de buenas a primeras entra a jugar en la liga de los grandes, a la que todavía no ha accedido ninguno de su generación”. IGNACIO ECHEVARRÍA

Autor: GONZALO TORNÉ
Título: Hilos de sangre
Editorial: Mondadori
Págs.: 464
Fecha de aparición: 19 de noviembre 2010

AUTOR
Gonzalo Torné nació en 1976 en Barcelona. Ha publicado la novela Lo inhóspito (Elipsis, Círculo de Lectores, 2007; Debolsillo, 2008), un extenso prólogo novelado a la correspondencia de Jack el Destripador (Obra selecta, Elipsis, 2008), y la novela gráfica Tannhäuser (Planeta DeAgostini, 1999; Premio Viñetas 2000 al mejor cómic y al mejor guionista). Ha traducido a William Wordsworth, John Ashbery y al filósofo Roger Scruton.

OBRA
Sumergida en una prematura crisis matrimonial, Clara, se enfrenta a sus treinta y pocos años al reto de dar sentido al magma de sus emociones sentimentales y familiares. En un intenso y proteico relato dirigido a su hermano Álvaro, tratará de explicar (y de explicarse) el incomprendido amor que siente por su marido, indagará en la tensa pero imprescindible relación con sus hermanos y, sobre todo, perseguirá la sombra fugitiva de su abuelo Gabriel, quien, a su muerte, decide legarle la historia oculta de su memoria, la verdad de su juventud: un mundo desolado en el que se entreveran los movimientos anarquistas en la Barcelona de los años treinta, la ruina de la guerra civil, el fracaso, la delación, y una espeluznante conjunción de azares que, a la postre, propiciaron el nacimiento y el testimonio de la propia Clara.

Eva Cuenca
Random House Mondadori
Jefa de prensa/ Press Manager
Editorial Mondadori y División deBolsillo
Tel directo: 933 666 406
Movil: 00 34 646 953 232
ecuenca@rhm.es

jueves, 7 de octubre de 2010

Julián Casanova en El País: "La semilla anarquista"

De: ElPaís.com


La semilla anarquista
La CNT agrupó tras su bandera rojinegra a cientos de miles de españoles. Tanto por su eficacia como sindicato que mejoraba la vida de los trabajadores como por su sueño de un mundo sin dioses ni amos

JULIÁN CASANOVA 06/10/2010

Se cumplen ahora 100 años de la fundación de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Cuatro décadas antes, en noviembre de 1868, el italiano Giuseppe Fanelli, enviado por Mijaíl Bakunin, había llegado a España para organizar los primeros núcleos de la Asociación Internacional de Trabajadores. Comenzó así una historia de frenética actividad propagandística, cultural y educativa; de terrorismo y de violencia; de huelgas e insurrecciones; de revoluciones abortadas y sueños igualitarios.

Desde Fanelli hasta el exilio de miles de militantes en los primeros meses de 1939, el anarquismo arrastró tras su bandera roja y negra a sectores populares diversos y muy amplios. Sin ellos, nunca hubiera llegado a ser un movimiento de masas, se hubiera quedado en una ideología útil para individualidades rebeldes, muy revolucionaria pero frágil, arrinconada por el crecimiento socialista y relegada a la violencia verbal.

No ha pasado inadvertida esa presencia anarquista. Su leyenda de honradez, sacrificio y combate fue cultivada durante décadas por sus seguidores. Sus enemigos, a derecha e izquierda, siempre resaltaron la afición de los anarquistas a arrojar la bomba y empuñar el revólver. Son, sin duda, imágenes exageradas a las que tampoco hemos escapado los historiadores que tan a menudo nos alimentamos de esas fuentes, apologéticas o injuriosas, sin medias tintas. Imágenes que anticiparon Juan Díaz del Moral o Gerald Brenan y que se han hecho también con un importante hueco en la literatura, con La bodega, de Vicente Blasco Ibáñez; Aurora Roja, de Pío Baroja; La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza o, más reciente, La hija del caníbal, de Rosa Montero. Una veta, en fin, explotada por el cine, por Ken Loach y su Tierra y Libertad o Vicente Aranda en Libertarias.

Hace ya tiempo que José Álvarez Junco identificó las dos corrientes doctrinales de las que bebía el movimiento anarquista: el individualismo liberal y el comunitarismo socialista, una dualidad muy difícil de equilibrar en la práctica pese a todas sus llamadas a la armonía natural. El anarquismo parecía de entrada una utopía derivada de la filosofía optimista de la Ilustración, que mantuvo, como hijo del mismo tiempo que era, estrechas conexiones con las conspiraciones y sociedades secretas de tipo democrático radical, con el federalismo y con la fraseología romántico-populista. Pero, al mismo tiempo, iba mucho más lejos de lo proyectado por el racionalismo liberal y el republicanismo, con su pretensión de abolir el Estado, colectivizar los medios de producción y, sobre todo, con su antipoliticismo, la verdadera seña de identidad del movimiento, el rasgo que marcó la ruptura con sus sucesivos compañeros de viaje, desde los federales a los socialistas, pasando por los republicanos.

El anarquismo que triunfó en España en las primeras décadas del siglo XX, justo cuando desaparecía del resto del mundo, fue el "comunitario", el "solidario", estrechamente unido al sindicalismo revolucionario, que confiaba en las masas populares para llevar a buen puerto la revolución. Al servicio de esa causa se fundaron círculos y tertulias, ateneos obreros, escuelas laicas y racionalistas. Desde el primer momento, le acompañaron en su desarrollo numerosas publicaciones que, en su labor ideológico-cultural, criticaron al capitalismo y a las clases dominantes, incitaron a la lucha social y contribuyeron a gestar una red cultural alternativa, proletaria, "de base colectiva".

"Creo que nos hacen falta dos organizaciones, una abierta, amplia, funcionando a la luz del día; la otra secreta, de acción", había escrito Piotr Kropotkin, uno de los padres del anarquismo, en 1881. La propuesta, que reflejaba el acoso al que la policía y las fuerzas del orden sometían a los anarquistas en los diferentes países, resultó profética porque por esos dos caminos tácticos transitó el movimiento durante toda su historia, envuelto siempre en una doble organización: una de tipo asociativo, sindical, que federaría a las sociedades obreras alrededor de objetivos reivindicativos; y otra de tipo ideológico, que agruparía a los más "conscientes", centrada en la propaganda doctrinal y cuidando siempre de las desviaciones reformistas en el movimiento sindical. La Federación Anarquista Ibérica, creada en 1927, y su relación con el sindicalismo de la CNT en los años de la Segunda República constituye el mejor ejemplo de esa dualidad.

Cuando llegó la República, el 14 de abril de 1931, la CNT apenas tenía 20 años de historia. Aunque muchos identificaban a esa organización con la violencia y el terrorismo, en realidad eso no era lo más significativo ni lo más sorprendente de su corta historia. El mito y realidad de la CNT, el único sindicalismo revolucionario y anarquista que quedaba ya en Europa, se había forjado por otros caminos, por el de las luchas obreras y campesinas, un sindicalismo eficaz que ganaba conflictos a patronos intransigentes con los trabajadores. La CNT desarrolló sus lenguajes de clases y sueños revolucionarios en la prensa, en los talleres y fábricas, en las calles. Así, a través del adoctrinamiento y de las reivindicaciones laborales, quedó sellada su definición ideológica, su impronta antipolítica y antiestatal, su sindicalismo de acción directa, independiente de los partidos políticos, llamado a transformar la sociedad con la revolución.

El golpe de Estado de julio de 1936 cambió bruscamente ese rumbo. La guerra civil que siguió a esa sublevación impuso una lógica militar y frente a ella el sindicalismo de protesta y la clásica crítica al poder político quedaron inservibles. Un golpe de Estado contrarrevolucionario, que intentaba frenar la revolución, acabó finalmente desencadenándola. Muchos anarquistas vieron entonces sus sueños cumplidos. Duró poco, pero esos meses del verano y otoño de 1936 fueron lo más parecido a lo que ellos creían que era la revolución y la economía colectivizada. Poco importaba que la revolución se llevara por medio a miles de personas, "excesos inevitables", "explosión de las iras concentradas y de la ruptura de cadenas", en palabras de Diego Abad de Santillán. La necesaria destrucción de ese orden caduco era para ellos algo insignificante, comparada con la "reconstrucción económica y social" que se emprendió en julio de 1936, sin precedentes en la historia mundial. Esa es la imagen feliz del paraíso terrenal que transmitió la literatura anarquista, las declaraciones de Buenaventura Durruti a los corresponsales extranjeros, o la prensa que podían leer los obreros de Barcelona y los milicianos en el frente de Aragón.

Metidos en la revolución, en la guerra y en la persecución del contrario, los anarquistas vivieron su edad de oro, corta edad de oro. Extendieron una compleja red de comités revolucionarios por todo el territorio republicano. Colectivizaron tierras y fábricas. Crearon milicias. Participaron en el gobierno de la Generalitat y en el de la República. Y hasta que la revolución se congeló, soñaron despiertos con un mundo sin clases, sin partidos, sin Estado. Los que sobrevivieron la dura represión franquista tras la derrota se fueron a la tumba recordando aquella revolución popular, sin amos ni autoridad.

Las cárceles, las ejecuciones y el exilio metieron al anarquismo en un túnel del que ya no volvería a salir. Sus militantes resistieron en la clandestinidad, protagonizaron diversas escaramuzas en la guerrilla y asomaron sus cabezas en algunos conflictos. Muchos de ellos se enrolaron en la resistencia francesa contra el nazismo, pensando que aquella era todavía su guerra, la que acabaría con todos los tiranos. Pero murieron Hitler y Mussolini, las potencias del Eje fueron derrotadas y Franco siguió. El anarquismo no pudo ya respirar. La guerra y la dictadura lo destruyeron. Los cambios que se produjeron desde los años sesenta, con la modernización y el desarrollo, le impidieron echar de nuevo raíces.

No fue solo un fenómeno español, pero el anarquismo acabó identificado con la historia de España de la primera mitad del siglo XX, como se han encargado de recordar decenas de testimonios, documentales, libros, novelas y películas que han mantenido la llama encendida frente a todos sus detractores. Así de solemne, compleja y contradictoria resulta su historia.

Julián Casanova es coordinador de Tierra y Libertad. Cien años de anarquismo en España (Editorial Crítica).

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Cien años de anarquismo en España

Visto en: Alasbarricadas.org (foro anarquista) y en el blog de Antón Castro

Julián Casanova (coord.), Tierra y libertad. Cien años de anarquismo en España, Editorial Crítica, Barcelona, 2010

Sinopsis
El centenario de la fundación de la CNT es un momento adecuado para hacer un balance histórico de la compleja trayectoria del anarquismo español: de sus diversas manifestaciones, sus formas de organización, sus luchas y sus ideas. Tal es el propósito de este volumen, coordinado por Julián Casanova y realizado por una serie de prestigiosos especialistas, en que José Álvarez Junco estudia la filosofía política del anarquismo español; Clara E. Lida, la historia de la Primera Internacional en España; Rafael Núñez Florencio, los años del terrorismo; Carlos Gil Andrés, los orígenes y consolidación de la CNT; Julián Casanova, el anarquismo durante la Segunda república y la guerra civil; Mary Nash nos habla de las libertarias y el anarcofeminismo; Alicia Alted Vigil, del exilio de los anarquistas; Javier Navarro Navarro, de la cultura anarquista en España y José Luis Ledesma, finalmente, nos ofrece los perfiles biográficos de veinte de los representantes más destacados del movimiento libertario.

Escuchar entrevista con el historiador Julián Casanova en RTVE

sábado, 5 de junio de 2010

Lectura de verano 1: El dueño del secreto de Antonio Muñoz Molina

Hace seis veranos, cuando estaba preparándome para los exámenes de doctorado, lo único que hacía, día y noche, era leer y sacar apuntes. Leer y sacar apuntes. Excepto en el caso de novelas muy largas como Rayuela o novelas especialmente secas e insoportables, intenté empezar y terminar todo en un par de días, porque cuando terminaba con una novela, había que empezar otra. Este verano, libre de clases y otros deberes, tengo pocos planes concretos menos leer. Tengo hambre de leer lo que quiera, cuando quiera, o dejar un libro y empezar otro cuando me apetezca.

Para organizarme, he preparado una lista de títulos de ficción, no ficción y libros que hay que leer una segunda vez. Las lecturas forman parte de algunos trabajos que estoy escribiendo, y también van a ayudarme a decidir cuáles novelas incluir la próxima vez que enseñe literatura. En este blog he mantenido, desde hace mucho tiempo, una lista de "lecturas de nunca acabar." Estos libros, principalmente novelas contemporáneas, tratan la guerra civil, la posguerra y la Transición. Este verano, voy a intentar resumir y reseñar brevemente algunos de estos títulos, empezando hoy con El dueño del secreto, de Antonio Muñoz Molina.

(foto)

Sin duda, Antonio Muñoz Molina es uno de los escritores más respetados y celebrados de la actualidad. Miembro de la Real Academia, periodista, novelista, casado con la también escritora Elvira Lindo, Muñoz Molina es un escritor prolífico, cuya última novela es un tomo bastante grueso, La noche de los tiempos (hay por lo menos 3 novelas que aún no me he atrevido a leer por su extensión - la de AMM, la última de Almudena Grandes y la última de Manuel Rivas).

Como lectora, mi primera experiencia con Muñoz Molina fue El invierno en Lisboa. Luego leí Beltenebros, Beatus Ille y El viento de la luna. Pero por alguna razón me seguía llamando la atención una novela breve, El dueño del secreto, publicada en 1994.

El dueño del secreto (Castalia, edición de Epicteto Díaz Navarro) tiene lugar en Madrid en 1974; la  novela se ha descrito como una "autobiografía ficticia." El narrador-protagonista, un joven andaluz que ha venido a Madrid a "estudiar" (lo pongo entre comillas porque salvo una o dos escenas, no sabemos nada de su vida estudiantil), consigue trabajo de mecanógrafo para un viejo anarquista, Ataúlfo Ramiro. El narrador -- no recuerdo haber visto su nombre una sola vez -- es virgen, tiene pelo largo, y le afecta una necesidad loca e inoportuna de orinar siempre que tenga miedo. También le caracteriza una incapacidad de guardar secretos y, como admite él mismo, cierta cobardía. Me da la impresión de ser como tantos jóvenes de unos 18 o 19 años, que quieren aparentar ser "revolucionarios" audaces y comprometidos con alguna causa, cuando en realidad, están buscando su propia identidad y son un poco idealistas o ingenuos. Cuando el narrador de 1974 "sale" de esa época para contemplar su vida desde la actualidad (1993), se observa de una forma casi tragicómica -- medio avergonzado por lo que hizo o no hizo e influido, sin duda, por volver la vista atrás desde el mirador de la democracia.

El mejor amigo del narrador, "Ramonazo," es un maoísta con una "novia prochina;" trabaja de mecánico y detesta a los "socialfascistas." Ramonazo ve a Ataúlfo - "mi maestro," según el narrador (117) - como un burgués. Cuando se conocen el comunista y el anarquista, Ramonazo le dice a su amigo, "Pues vaya pinta de burguesón que tiene el tío" (126). La huella de tensiones entre anarquistas y comunistas corre a través de gran parte de la novela. El narrador y Ramanozo comparten habitación en una pensión de Madrid, donde el mundo va abriéndose a los dos "pueblerinos" como suele retratar la ficción esta experiencia -- conocen el metro, la vida nocturna, la bebida, la comida exótica, y por supuesto, las chicas.

Relativamente poco de la novela se enfoca en la vida sentimental del narrador. El narrador alude a una novia, a su foto y sus cartas, pero la mayoría del tiempo lo pasa con Ataúlfo, indoctrinándose en una vida misteriosa donde llega a ser el confidente de Ataúlfo, quien le confiesa primero que es un anarquista, y luego lo involucra en un plan para derribar a Franco.

Para mi gusto, la novela es un poco lenta al principio, pero gana velocidad por la mitad durante uno de los pasajes más interesantes en que el narrador se ve envuelto en una manifestación estudiantil y se encuentra perseguido por los grises. Aunque ya hayamos podido percibir que nuestro protagonista es un poco miedoso, está aquí donde realmente entendemos el miedo y la sospecha que penetran todo en que participa. El pasaje me recuerda descripciones del mayo de 1968, pero aquí, el narrador, ahora con casi 40 años, es capaz de reconocer que su participación en la concentración sirvió casi como máscara para el miedo que sentía. Y este es uno de los temas de la novela - el rechazo a mitificar el pasado:
Una parte de mí, irreductiblemente alojada en el estómago, en las náuseas que provocaban el amontamiento y el miedo, quería marcharse de allí aunque fuese a codazos, esconderse en un aula desierta, en el interior de un retrete, cerrar los ojos y taparse los oídos y no saber nada de los caballos ni del ruido metódico del helicóptero que volaba muy bajo sobre la Facultad, tan bajo que desde el interior veíamos agitarse las copas de los pinos. (111)
La novela termina poco después que Ataúlfo le pide ayuda al narrador a derribar a Franco. Incapaz de guardar hasta este secreto, se lo confiesa a Ramonazo. Poco después, desaparece Ataúlfo, y el narrador está convencido de que parte de la culpa la tiene él por no quedarse callado. Como reconoce en las últimas páginas, el gran secreto realmente no tenía nada que ver con las confidencias de Ataúlfo, sino con ACORDARSE DE TODO: "Nadie piensa ya en aquellos tiempos, nadie se acuerda del invierno y de la primavera de 1974, ni de la ejecución de Puig Antich o del nombre del húngaro o polaco al que le dieron garrote vil en Barcelona. Yo sí me acuerdo de todo: ése es mi secreto. Nadie sabe que aún continúo añorando lo que no sucedió nunca, la revolución franca y gozosa que no llegó a triunfar. . ." (167). Esta cita, si la pensamos unos 15 años después de publicada la novela, es especialmente interesante porque habla del "pacto de silencio" que aún afectaba el discurso público sobre los últimos años de la dictadura; también, revela los avances que se han hecho para recuperar el pasado (una película reciente sobre Puig Antich, por ejemplo, o su foto en las manifestaciones en apoyo a las víctimas del franquismo). La cita nos recuerda además que aquí, en el acto de compartir este último secreto (igual que hago yo en este blog, qué horror), el narrador garantiza que alguien va a pensar en aquellos tiempos.

Como mujer, tengo que decir que siempre he encontrado muy androcéntricas las novelas de A.M.M. El dueño del secreto también lo es. Aquí, las mujeres quedan al margen como accesorios a hombres importantes con agendas políticas. No ha sido una de mis novelas preferidas del autor, pero he leído menos literatura contemporánea sobre el tardofranquismo que la primera posguerra y esta me inspira a leer más ficción sobre los últimos años de la dictadura. El dueño del secreto tiene unas citas muy buenas sobre Franco y la mezcla de ansiedad e impaciencia sobre la posibilidad de su muerte:
Faltaban dos meses para el abril glorioso de Lisboa, menos de tres para el levantamiento español en el que yo aún no sabía que iba a participar, poco antes de un año para que se muriera el enano mineral, el galápago eterno que aparecía en blanco y negro de los televisores como la momia anticipada de sí mismo, embalsamado en condecoraciones o vestido con trajes y sombreros de fieltro de vejestorio diminuto y pulcro, de abuelito fastidioso con el que ya nadie sabe qué hacer. (85)
Nuestra generación. . .fue la última en llegar al antifranquismo, y nos tocó la paradoja de heredar, con dieciocho años, la tradición de derrota de las generaciones anteriores, de respirar un aire enrarecido por treinta y tantos años de desaliento y de invenciones gloriosas y absurdas de huelgas generales que no fueron vencidas porque nunca llegaron a existir. (131)
Me gusta la novela por lo que nos dice sobre la memoria y el olvido. Creo que el autor siempre ha visto con sospecha a los autores que tienden a idealizar el pasado, e intenta enfatizar la necesidad de acercarnos críticamente al pasado, especialmente a nuestro pasado. Reconoce cómo el tiempo distorsiona los recuerdos a la vez que reivindica el derecho a recordar, como afirma aquí: "En esa época, en los setenta, sobre todo al principo, creíamos fervorosamente en la comunicación [. . .] Ahora, algunas veces, yo agradezco exactamente lo contrario, el privilegio de la inviolabilidad, la maravilla del silencio, el derecho a acordarme sin que lo sepa nadie" (168).

lunes, 11 de enero de 2010

Ha muerto Moncho, Francisco Rey Balbís

Via: Público.es

Ha muerto Moncho, símbolo de los guerrilleros antifranquistas

El comunista y maquis gallego Francisco Rey Balbís fue un significado jefe de la resistencia contra la dictadura de Franco

HENRIQUE MARIÑO - Madrid - 11/01/2010 23:15

Ha muerto Moncho, símbolo de la lucha contra Franco, currículo itinerante y antifascista. El diario Granma anunció el fallecimiento de Francisco Rey Balbís el pasado nueve de enero en La Habana después de una vida a salto de mata. Anarquista antes que comunista, tenía 92 años, muchos de ellos en Cuba.

Había nacido en San Ciprián, en el ayuntamiento lucense de Cervo, donde la fábrica de aluminio. En aquel tiempo, año 1917, todavía no había llegado la revolución industrial, pero el joven Francisco ya se aferró al martillo y comenzó a trabajar como aprendiz de herrero, sin dejar de lado las enseñanzas de Don Camilo.

"Fue el primero en acercarme a las ideas de autonomía y revolución, semilla que ya había sembrado en mi formación mi padre", recordaba hace dos años y medio en una entrevista concedida a Propuesta Comunista.

Aunque ahora es reivindicado por los editores de esta revista, el Partido Comunista de los Pueblos de España, comenzó a militar en las Juventudes Libertarias y en la Federación Anarquista Ibérica (FAI). El PCE no estaba asentado en Sada, población costera cercana a Coruña, por lo que Francisco optó por las organizaciones "más combativas". De allí también partió rumbo a la capital de la provincia para frenar la sublevación militar del 36, pero le negaron las "armas para defender la República" y tuvo que recular.

De la cárcel al monte

Fue fichado, buscó cobijo en la montaña, acudió a la llamada del servicio militar, huyó a zona roja y, finalmente, fue detenido y encarcelado. Desde ese momento comenzó a empaparse de comunismo mientras esperaba la hora de su muerte entre rejas. La pena capital fue conmutada por tres décadas de prisión en la Modelo hasta que, en 1945, pudo pisar de nuevo la calle. Tenía 27 años y, tras ingresar en 1941 en el Partido Comunista de la mano de Xesús Guzmán Carreiras, no estaba dispuesto a renunciar a sus ideas.

"Pasé mucha hambre, como todos, en la cárcel, y sufríamos la tortura psicológica de las sacas [selección de reclusos que se hacían en los lugares donde estaban detenidos para ser fusilados en el exterior]. No me fue fácil comenzar a trabajar y continuar con mis actividades políticas, pero busqué a otros comunistas y logramos organizar las primeras células", explicaba Francisco, que en breve pasaría a llamarse Moncho, pseudónimo y nombre de guerra.

"Ya contábamos con siete u ocho organizaciones de base, aglutinamos las acciones de muchos de los huidos y realizábamos acciones de hostigamiento al régimen franquista", dijo entonces. "Más tarde, el Partido envía a los camaradas Gayoso y Seoane para encauzar el trabajo. Estuve al frente de la IV Agrupación de Guerrilleros y fuimos constituyendo varios destacamentos, entre ellos, el destacamento Enrique Líster, que dirigiera el inolvidable Marrofer".

El ocaso de los maquis

Marrofer, Foucellas, el propio comandante Moncho... Los echados al monte, iconos del combate irredento, el romanticismo y la crudeza del maquis. Unos murieron a manos de la Guardia Civil y los falangistas. Otros se exiliaron cuando el PCE les dijo basta ya, caso de Moncho. Y algunos decidieron seguir en el monte hasta que el paso de los años consumió el apoyo popular, pareció desteñir las ideas y terminaron pasando por unos bandoleros.

"Quiero dejar bien claro que las guerrillas sobrevivieron gracias al arrojo de sus hombres y mujeres, pero sobre todo por el inmenso arraigo que teníamos en el pueblo. Eso generó un apoyo sin el cual no hubiéramos podido resistir", confesaba el comunista gallego en 2007, consciente de la necesidad de los enlaces, expuestos a la represión y el castigo. "El pueblo gallego demostró ser verdaderamente valiente, porque no era cosa de broma: todo aquel que, de una u otra forma, nos apoyaba, se estaba jugando la vida. Eso debe quedar bien claro".

Tras la promulgación en 1947 de la Ley de represión del bandidaje, el PCE decide cambiar de estrategia y acuerda la retirada del monte de las guerrillas antifranquistas. Moncho escapa a Francia y, posteriormente, se va a Cuba, donde había triunfando la revolución de Fidel Castro. Allí vivió largos años, hasta que le llegó la muerte a la edad de 92 años.

domingo, 6 de diciembre de 2009

"Vivir de pie...," una película de Valenti Figueres




Visto en: Público

Intérpretes: Mónica López (Narrador), Lluís Marco (Cipriano Mera)

Clasificación: Pendiente por calificar

Género: Documental

Albañil, sindicalista, miembro de la CNT e, incluso, Teniente Coronel. Cipriano Mera Sanz es una de las personalidades más interesantes de la Guerra Civil. Nacido en el humilde barrio de Tetuán, fue condenado a muerte tras la derrota de su bando, pero logró salvarse. Se exilió en Francia, donde, además de seguir activamente las ideas anarquistas, se integró en las Juventudes Libertarias y luchó por acabar con la vida de Franco. En mayo del 68, no dudó en lanzarse a las barricadas callejeras.

Sitio oficial de la película (muy recomendable, es sumamente detallado)

Biografía de Cipriano Mera (en inglés)

Enlaces sobre el anarquismo en España

Buscando información sobre Cipriano Mera, he encontrado la Kate Sharpley Library, una web que busca conservar y promover la historia anarquista. Tiene una colección interesante de documentos, incluyendo una página sobre anarquistas españoles dentro y fuera de España. Los enlaces de más interés para los lectores de este blog pueden ser estos (pero hay muchos más):
La web es en inglés, y lleva su nombre de una joven anarquista y luchadora contra de la Primera Guerra Mundial.

martes, 28 de julio de 2009

El cine de la guerra civil en tiempos de guerra

Como rezó un título reciente en el diario Público ("Hartos de la guerra civil"), cuando viene al cine sobre la guerra civil, hay algunos que creen que el cine contemporáneo es incapaz de retratar "la complejidad de la época;" según el artículo, las películas de hoy siempre imaginan a los republicanos buenos, niños inocentes, y fascistas malvados. El reportaje cita al crítico Sergio Pinilla que explica algunas de las razones tras la banalización del tema en su análisis de Las trece rosas: "Entre articular una lectura política o provocar una respuesta emotiva en el espectador, el director escoge ésta última opción. Impregna así de costumbrismo televisivo el relato de uno de los episodios más lacerantes de la desoladora posguerra española. Este emplazamiento procede tanto de su dilatada trayectoria en el seno de la industria como del abandono de cualquier interrogante estético o ideológico".

Tal vez el antídoto para lo que algunos espectadores perciben como el mal sabor de una época terminada es ver y estudiar películas producidas antes de los años 90 para mejor entender la evolución de la representación de la guerra civil y el franquismo. Otro artículo, también publicado en Público, habla del uso propagandístico del cine, tanto para el bando franquista como el republicano. Estoy agradecida a un amigo en el ciberespacio, que me ha enviado la noticia. Por último, para un resumen y análisis excelentes de la película Raza, mencionada en el artículo de abajo, recomiendo ver este post del blog El cuaderno de ALP.
Imágenes para arengar a las masas

Los bandos enfrentados en la Guerra Civil utilizaron estrategias opuestas en sus películas propagandísticas

JORGE GARCÍA - SAN LORENZO DEL ESCORIAL - 28/07/2009 11:13

Si la Guerra Civil española se distingue por algo de los conflictos bélicos previos es por el uso intensivo de la propaganda y de la información como herramientas de guerra. El cine se convirtió en una maquinaria para el uso partidista de ambos bandos, el franquista y el republicano. Las consignas y hasta las bandas sonoras, donde se introducían palabras como cruzada, separatistas o martirio, manipulaban a los espectadores y restaban importancia a las imágenes. El cine había dejado de ser mudo.

Román Gubern, catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad Autónoma de Barcelona, pasó ayer por los Cursos de Verano de El Escorial para hablar sobre el cine rodado durante la madre de todas nuestras guerras. "La producción cinematográfica durante la Guerra Civil fue muy variada y extensa, tanto en temática como en recursos", explicó a Público.

El principal problema para los franquistas fue que la industria cinematográfica quedó situada en zona republicana. Esto provocó, según Ferrán Alberich, restaurador e investigador cinematográfico, que "los franquistas tuvieran que viajar a Berlín o Portugal, donde se elaboró Homenaje a Sanjurjo, para producir sus filmes".

Dos frentes, tres estilos

Las películas franquistas como No quiero, no quiero, de Francisco Elías, "exaltaban un código moral y de orden", destaca Alberich. También intentaban, según Gubern, "plasmar la estética militar, la de las filas de soldados desfilando, y reflejar una imagen positiva de la Iglesia". Estas características aparecen reflejadas en documentales propagandísticos como Sevilla recuperada o La reconquista de Málaga.

El franquismo creó varias productoras para fortalecer la rama cinematográfica de su aparato propagandístico. Cifera, productora privada con sede en Sevilla, o Cine Requeté, productora de la Falange afincada en Navarra; realizaron reportajes, películas y documentales para arengar a sus masas.

En la zona republicana todo fue muy distinto. Por una parte, la CNT y el anarquismo "practicaron un cine experimental y vanguardista", explica Gubern. No les importaba incluir actores en un filme documental. "Hasta cierto punto", añade, "el signo de la producción anarquista era el amateurismo entusiasta". Un fervor guerrero que se les acabaría volviendo en contra: la propaganda franquista utilizó para su propio beneficio las imágenes anticlericales recogidas en el filme cenetista Reportaje del movimiento revolucionario en Barcelona.

El republicanismo estuvo dividido durante la Guerra Civil, también en el ámbito cinematográfico. Los marxistas crearon su propia productora, Film Popular, y apostaron por contenidos diferentes a los anarquistas. Ni experimentación, ni propaganda revolucionaria: lo principal era ganar la guerra. Así, surgieron títulos como La sierra de Teruel o Nosotros no somos así.

Los franquistas celebraron su triunfo con una batería de títulos chirriantes, como Raza (José Luis Sáenz de Heredia, 1942). Aunque, paradójicamente, durante el franquismo se rodaron algunas de las obras críticas más certeras sobre el conflicto, gracias a directores que no habían luchado en la guerra, como Basilio Martín Patino, Jaime Camino o Carlos Saura. Pero esa ya es otra historia.
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