Diálogos intergeneracionales sobre la guerra civil española y el franquismo en la España actual Intergenerational Dialogues on the Spanish Civil War and Francoism in Contemporary Spain
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jueves, 19 de abril de 2018
sábado, 13 de agosto de 2016
Javier Gavira, Q.E.P.D.
Javier Gavira Gil, In memoriam
Es con gran tristeza que me he enterado de la muerte de Javier Gavira, historiador, docente, bloguero y activista memorialista. Esta tarde, al dirigirme al blog de DIME (Dignidad y Memoria - Marchena), he visto la noticia horrible que Javier murió el pasado 20 de julio en Marchena. Sabía que estaba enfermo porque él mismo me lo había dicho en 2011, pero pensé, desde la distancia, y al leer lo que imaginaba eran sus entradas en el blog, que ya se había mejorado. De hecho, fue solo hace un par de meses que le mandé un mail para felicitarle la publicación de su último libro, Primaveras de memoria y recuerdo que me dijo que buscaría una forma de hacerme llegar un ejemplar. No se lo había pedido -- él mismo me lo ofreció. Era uno de los muchos gestos amables que tuve oportunidad de apreciar desde lejos. Hoy he buscado esta última correspondencia entre mis mails pero no la he podido encontrar. Interesante cómo se me queda en la memoria, aún más ahora. Aunque nunca conociera en persona a Javier, todo lo que leo en internet confirma la imagen que tenía de él y el respeto que le tenía, sobre todo por su lucha y compromiso continuos con el movimiento memorialista por medio de su investigación histórica y dedicación a las familiares de las víctimas del franquismo.
A veces, nos puede impactar incluso la gente a la que no hemos conocido. Fue así con Javier. Aunque nunca hablamos cara a cara, a veces pasa algo interesante por las redes sociales: conectamos, unidos por el mismo interés y espíritu de lucha. Por desgracia, nunca tuve el placer de conocer en persona a Javier, pero siempre lo tenía como un referente importante en la labor memorialista, sobre todo durante los años más productivos y activos de este blog. Javier y yo empezamos a intercambiar mails esporádicos en 2009, cerca del nacimiento del blog de DIME (es maravilloso ver la manera en que se ha desarrollado desde entonces, y mucho más allá del mundo virtual). Colaboramos una vez, pensando que iba a ser más frecuente, cuando me pidió que escribiera una reseña literaria para su blog. Comentábamos de vez en cuando en las entradas de nuestros respectivos blog. Y aún guardo el mail que nos mandó felicitándonos el nacimiento de nuestro hijo y diciéndonos que su hija le iba a cantar una nana.
Siento mucho que ya es tarde para conocer a Javier, o para contarle del impacto que me causó. Espero que esta breve y humilde entrada sirva para recordarlo ahora aunque sea solo parcialmente. Descanse en paz, Javier. Sin duda tu nombre quedará también como parte de la historia de Marchena y en los corazones de tod@s a los que afectaste.
Leer artículo sobre Javier
En inglés: I was deeply saddened today to learn unexpectedly of the passing of a fellow blogger, educator and RM follower, Javier Gavira. Javier and I began to correspond in 2009, exchanging emails for the next several years about historical memory issues in Spain. Javier was a founding member of DIME (Dignidad y Memoria) Marchena, and a coordinator of the blog of the same name. I strongly encourage readers to visit the blog of DIME, a true testament to Javier's (and many, many others, of course) activism and dedication to the victims of Francoism and their families. The blog, in its own small way, is also a testament to the role that history, informed by memory -- and the historian, which Javier also was -- can play in helping a community learn about (and more importantly, from) itself, impacting the current generation and those to come. Even though I am no longer engaged on a daily basis with the historical memory movement on this blog, I still value the relationships formed thanks to its creation. I admired and respected Javier, the work of DIME and the yearly Jornadas organized in Marchena. Javier, I am grateful for the words we exchanged. I regret never making it there to meet, but I will read your books, where your words will live indefinitely. "Salud," compañero. Rest in peace.
Es con gran tristeza que me he enterado de la muerte de Javier Gavira, historiador, docente, bloguero y activista memorialista. Esta tarde, al dirigirme al blog de DIME (Dignidad y Memoria - Marchena), he visto la noticia horrible que Javier murió el pasado 20 de julio en Marchena. Sabía que estaba enfermo porque él mismo me lo había dicho en 2011, pero pensé, desde la distancia, y al leer lo que imaginaba eran sus entradas en el blog, que ya se había mejorado. De hecho, fue solo hace un par de meses que le mandé un mail para felicitarle la publicación de su último libro, Primaveras de memoria y recuerdo que me dijo que buscaría una forma de hacerme llegar un ejemplar. No se lo había pedido -- él mismo me lo ofreció. Era uno de los muchos gestos amables que tuve oportunidad de apreciar desde lejos. Hoy he buscado esta última correspondencia entre mis mails pero no la he podido encontrar. Interesante cómo se me queda en la memoria, aún más ahora. Aunque nunca conociera en persona a Javier, todo lo que leo en internet confirma la imagen que tenía de él y el respeto que le tenía, sobre todo por su lucha y compromiso continuos con el movimiento memorialista por medio de su investigación histórica y dedicación a las familiares de las víctimas del franquismo.
A veces, nos puede impactar incluso la gente a la que no hemos conocido. Fue así con Javier. Aunque nunca hablamos cara a cara, a veces pasa algo interesante por las redes sociales: conectamos, unidos por el mismo interés y espíritu de lucha. Por desgracia, nunca tuve el placer de conocer en persona a Javier, pero siempre lo tenía como un referente importante en la labor memorialista, sobre todo durante los años más productivos y activos de este blog. Javier y yo empezamos a intercambiar mails esporádicos en 2009, cerca del nacimiento del blog de DIME (es maravilloso ver la manera en que se ha desarrollado desde entonces, y mucho más allá del mundo virtual). Colaboramos una vez, pensando que iba a ser más frecuente, cuando me pidió que escribiera una reseña literaria para su blog. Comentábamos de vez en cuando en las entradas de nuestros respectivos blog. Y aún guardo el mail que nos mandó felicitándonos el nacimiento de nuestro hijo y diciéndonos que su hija le iba a cantar una nana.
Siento mucho que ya es tarde para conocer a Javier, o para contarle del impacto que me causó. Espero que esta breve y humilde entrada sirva para recordarlo ahora aunque sea solo parcialmente. Descanse en paz, Javier. Sin duda tu nombre quedará también como parte de la historia de Marchena y en los corazones de tod@s a los que afectaste.
Leer artículo sobre Javier
En inglés: I was deeply saddened today to learn unexpectedly of the passing of a fellow blogger, educator and RM follower, Javier Gavira. Javier and I began to correspond in 2009, exchanging emails for the next several years about historical memory issues in Spain. Javier was a founding member of DIME (Dignidad y Memoria) Marchena, and a coordinator of the blog of the same name. I strongly encourage readers to visit the blog of DIME, a true testament to Javier's (and many, many others, of course) activism and dedication to the victims of Francoism and their families. The blog, in its own small way, is also a testament to the role that history, informed by memory -- and the historian, which Javier also was -- can play in helping a community learn about (and more importantly, from) itself, impacting the current generation and those to come. Even though I am no longer engaged on a daily basis with the historical memory movement on this blog, I still value the relationships formed thanks to its creation. I admired and respected Javier, the work of DIME and the yearly Jornadas organized in Marchena. Javier, I am grateful for the words we exchanged. I regret never making it there to meet, but I will read your books, where your words will live indefinitely. "Salud," compañero. Rest in peace.
jueves, 23 de junio de 2016
Libro: (Re) Collecting the Past. Historical Memory in Spanish Literature and Culture
Es con gusto que comparto con vosotr@s este nuevo libro, (Re) Collecting the Past. Historical Memory in Spanish Literature and Culture, publicado por Cambridge Scholars. El libro fue editado por Jacky Collins, Melissa Stewart, Maureen Tobin Stanley y Nancy Vosburg. Las editoras son profesoras y estudiosas de la narrativa y el cine españoles en el Reino Unido y los EE.UU. Hay 14 capítulos en total. Me alegra mucho haber podido participar en este proyecto con un artículo sobre la película Muerte en El Valle; espero que el libro les sea útil a l@s que les interesa el tema de la memoria histórica en la producción cultural reciente.
ISBN: 978-1-4438-8685-7
ISBN: 978-1-4438-8685-7
jueves, 3 de abril de 2014
miércoles, 25 de julio de 2012
El Holocausto en el contexto español - artículos
El volumen 6 del año 2010 de la revista electrónica Vanderbilt e-journal of Luso-Hispanic Studies se dedica a la representación del Holocausto en la cultura española. Los artículos, en inglés y español, se pueden leer en línea o guardar en PDF. Más aquí.
lunes, 23 de julio de 2012
"La memoria como práctica" ("Dealing with the Legacy of Political Violence"). Conferencia de Jo Labanyi en la Universidad de Michigan
Como pasa tantas veces, buscando otra cosa en internet, terminé encontrando esta conferencia de Jo Labanyi, hispanista inglesa a quien he citado múltiples veces aquí. Labanyi es una estudiosa y profesora en la New York University y ha escrito mucho sobre la memoria y el olvido en el contexto español. Quizá su estudio más conocido es el en que habla del concepto del espectro, tomando como punto de partida la obra de Derrida ("History and Hauntology...").
La conferencia de abajo la da en inglés en la Universidad de Michigan en el año 2010 (creo que luego formará parte del libro Unearthing Franco's Legacy). Enfocándose en España, argumenta en contra de la idea de que "la memoria siempre es buena y el olvido, siempre malo" y problematiza la idea de una sola "memoria histórica."
Os invito a escuchar la conferencia y dejar comentarios en esta entrada, si os interesa. Como avisa Labanyi misma al empezar su charla, es muy crítica con ciertas prácticas de la memoria, tanto las de la izquierda como de la derecha. Una conferencia que asegurará una reacción fuerte.
miércoles, 6 de abril de 2011
viernes, 26 de noviembre de 2010
La voz de Lucía Sócam
En algunas de las canciones de "Verdades escondidas," Lucía Sócam me deja con escalofríos, tanto por la calidad de su voz como por la letra. Por eso, cuando recibí el siguiente mail, quería compartir con los lectores la información de abajo. Muchas de las canciones de Lucía se pueden escuchar en YouTube, o en su web, donde también se puede comprar su último CD.
La Asoc. Andaluza Por la Recuperación de la Memoria Histórica y Justicia y Utopia Producciones :
tiene el placer de invitarles el viernes 26 de noviembre del 2010 a las 20,30 horas En el PATIO DE LA DIPUTACION (Frente Jardines Murillo)
Al estreno oficial en SEVILLA del proyecto colectivo ”Verdades Escondidas” de la cantautora Sevillana “Lucia Sócam”
Y que contara como artista invitado al cantautor marchenero Paco Narváez.
¿Qué es Verdades Escondidas?
Historia muy personales e intimas de sus sentimientos mas profundos, de la verdadera historia contada de primerísima mano de un periodo donde solo se pudo escuchar la voz de los vencedores y nunca el murmullo de los que sufrieron el atropello brutal ,la represión indiscriminada ,el asesinato ,el exilio por la España Fascista de la dictadura franquista.
Desde Utopia Producciones “estamos convencido que aparte del libro CD como una parte muy importante del proyecto, donde estarán todos los trabajos recibidos mas de 120 de todos los amigos y amigas de la causa memorialista que han participado con sus relatos, poemas composiciones, testimonios etc.
Este CD libro que le pondrá voz la Canta autora Sevillana Lucia Socam producido por la Cooperativa de Autores Utopía Producciones para la A.P.R.M.H 19 Mujeres de Guillena y Patrocinado por la consejeria de Justicia de la Junta de Andalucía (Comisario de la Memoria Histórica) , Excmo. Ayuntamiento de Guillena y la delegación de Juventud y deporte del Excmo. Ayt. De Sevilla; es un primer eslabón para la difusión de este proyecto entrañable.
Pensamos que no debe de quedar hay, queremos llevar nuestras Verdades Escondidas a todas y a todos compartiendo este manojo de sensaciones en el estado mas puro que es el contacto con el publico esa transmisión que solo se consigue en el directo .
En este estreno vamos ha mezclar el referente histórico - didáctico donde nos vamos apoyar en trabajos realizados por historiadores e investigadores de gran prestigio como Antonio López José María García Márquez, José Luís Gutiérrez Molina, Alfonso Domingo, Paco Espinosa etc. para argumentar las narraciones con un estricto y riguroso sentido histórico de los acontecimientos:
”Los niños de la guerra, El canal de los Presos, el exilio, La represión a la mujer,
La posguerra y los traumas de los huérfanos. Las inclusas, Los Maquis, los españoles en los campos de concentraciones nazis etc.
En el apartado audiovisual escucharemos los testimonios de personas que vivieron y padecieron el golpe de estado del general Franco
Nos contaran la otra historia no contada;
Proyectaremos una animación de unos cinco minuto realizada por Marisa de la Peña y Juan Kalvellido como introducción a nuestras” verdades Escondidas”y trabajaremos también con los video de canciones muy especifica diseñados por amigos de la memoria.
Y lo conjugaremos con el aspecto musical parte primordial del proyecto y en ello estará “Lucia Socam” joven canta autora Sevillana claro referente de compromiso con la causa memorialista y creadora del himno de la memoria”TODOS LOS NOMBRES “, acompañada de cuatro músicos de indiscutible y contrastada profesionalidad con dieciocho historias convertidas en canciones:
Azul Oscuro, Manuel, Las 17 Rosas de Guillena, Albino Garrido, era Pequeño, El Ángel Rojo, Homenaje a Salvador Valverde, Almería, Un Hombre andaluz, La Escalera de Mathausen, Caminando hacia la libertad, el pequeño de los Campos, como Olvidar el Sabor, etc.
Cuando unimos esos tres pilares del proyecto queda un programa muy especial que con toda seguridad te transportara aun sin fin de emociones indescriptibles
A las “Verdades Escondidas” que salen del corazón.
Este proyecto es completamente colectivo y nos sentimos orgullosos de todas las personas que han puesto su granito de arena en lograr nuestro objetivo final .que es dignificar la causa memorialista como principio de dignidad.
Agradeciendo de antemano su difusión
Nos vemos el 26 de noviembre en el Patio de la diputación
Entrada Gratuita
Se despide de usted:
José Gabriel Rodríguez
Coordinador de “VERDADES ESCONDIDAS”
Telf.:685974178
Email:utopiaproducciones@hotmail.com
http://produccionesutopia.blogspot.com/
La Asoc. Andaluza Por la Recuperación de la Memoria Histórica y Justicia y Utopia Producciones :
tiene el placer de invitarles el viernes 26 de noviembre del 2010 a las 20,30 horas En el PATIO DE LA DIPUTACION (Frente Jardines Murillo)
Al estreno oficial en SEVILLA del proyecto colectivo ”Verdades Escondidas” de la cantautora Sevillana “Lucia Sócam”
Y que contara como artista invitado al cantautor marchenero Paco Narváez.
¿Qué es Verdades Escondidas?
Historia muy personales e intimas de sus sentimientos mas profundos, de la verdadera historia contada de primerísima mano de un periodo donde solo se pudo escuchar la voz de los vencedores y nunca el murmullo de los que sufrieron el atropello brutal ,la represión indiscriminada ,el asesinato ,el exilio por la España Fascista de la dictadura franquista.
Desde Utopia Producciones “estamos convencido que aparte del libro CD como una parte muy importante del proyecto, donde estarán todos los trabajos recibidos mas de 120 de todos los amigos y amigas de la causa memorialista que han participado con sus relatos, poemas composiciones, testimonios etc.
Este CD libro que le pondrá voz la Canta autora Sevillana Lucia Socam producido por la Cooperativa de Autores Utopía Producciones para la A.P.R.M.H 19 Mujeres de Guillena y Patrocinado por la consejeria de Justicia de la Junta de Andalucía (Comisario de la Memoria Histórica) , Excmo. Ayuntamiento de Guillena y la delegación de Juventud y deporte del Excmo. Ayt. De Sevilla; es un primer eslabón para la difusión de este proyecto entrañable.
Pensamos que no debe de quedar hay, queremos llevar nuestras Verdades Escondidas a todas y a todos compartiendo este manojo de sensaciones en el estado mas puro que es el contacto con el publico esa transmisión que solo se consigue en el directo .
En este estreno vamos ha mezclar el referente histórico - didáctico donde nos vamos apoyar en trabajos realizados por historiadores e investigadores de gran prestigio como Antonio López José María García Márquez, José Luís Gutiérrez Molina, Alfonso Domingo, Paco Espinosa etc. para argumentar las narraciones con un estricto y riguroso sentido histórico de los acontecimientos:
”Los niños de la guerra, El canal de los Presos, el exilio, La represión a la mujer,
La posguerra y los traumas de los huérfanos. Las inclusas, Los Maquis, los españoles en los campos de concentraciones nazis etc.
En el apartado audiovisual escucharemos los testimonios de personas que vivieron y padecieron el golpe de estado del general Franco
Nos contaran la otra historia no contada;
Proyectaremos una animación de unos cinco minuto realizada por Marisa de la Peña y Juan Kalvellido como introducción a nuestras” verdades Escondidas”y trabajaremos también con los video de canciones muy especifica diseñados por amigos de la memoria.
Y lo conjugaremos con el aspecto musical parte primordial del proyecto y en ello estará “Lucia Socam” joven canta autora Sevillana claro referente de compromiso con la causa memorialista y creadora del himno de la memoria”TODOS LOS NOMBRES “, acompañada de cuatro músicos de indiscutible y contrastada profesionalidad con dieciocho historias convertidas en canciones:
Azul Oscuro, Manuel, Las 17 Rosas de Guillena, Albino Garrido, era Pequeño, El Ángel Rojo, Homenaje a Salvador Valverde, Almería, Un Hombre andaluz, La Escalera de Mathausen, Caminando hacia la libertad, el pequeño de los Campos, como Olvidar el Sabor, etc.
Cuando unimos esos tres pilares del proyecto queda un programa muy especial que con toda seguridad te transportara aun sin fin de emociones indescriptibles
A las “Verdades Escondidas” que salen del corazón.
Este proyecto es completamente colectivo y nos sentimos orgullosos de todas las personas que han puesto su granito de arena en lograr nuestro objetivo final .que es dignificar la causa memorialista como principio de dignidad.
Agradeciendo de antemano su difusión
Nos vemos el 26 de noviembre en el Patio de la diputación
Entrada Gratuita
Se despide de usted:
José Gabriel Rodríguez
Coordinador de “VERDADES ESCONDIDAS”
Telf.:685974178
Email:utopiaproducciones@hotmail.com
http://produccionesutopia.blogspot.com/
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Joaquín Leguina publica "El duelo y la revancha"
Visto en: Literaturas Noticias
El duelo y la revanchaLeer artículo en El Mundo ("Leguina avisa de que el 'centro de ataque' de su próximo libro es Garzón")
Los itinerarios del antifranquismo sobrevenido
Joaquín Leguina
Éste es un alegato contra el sectarismo de quienes, sin haber soportado en su mayoría los rigores del franquismo, levantan ahora una bandera a favor de sus víctimas y contra la impunidad de los crímenes cometidos por aquél. Para ellos, durante la guerra civil los buenos no pudieron controlar cabalmente la situación y evitar los desmanes en su territorio, mientras que los malos fueron responsables de un genocidio cuidadosamente planificado. De esta forma, los antifranquistas sobrevenidos, desde un adanismo sospechoso, cometen la misma falta que denuncian: se olvidan de una parte de las víctimas que produjo la vesania desatada por la guerra.
Joaquín Leguina, en un ejercicio que él entiende como una obligación cívica, reflexiona en estas páginas acerca del dolor y la intolerancia; de la batalla –muy alejada del espíritu de la Transición- entre la parte más sectaria de la izquierda que convierte a las víctimas en arietes y una derecha incapaz de asumir de una vez la trágica realidad de las fosas. De la prolongación de todo ello tanto en la judicatura como en la prensa. También del provecho político que se quiere obtener.
Un brillante escrito sobre el duelo y la revancha que suscita la tan traída y llevada «memoria histórica».
domingo, 7 de noviembre de 2010
sábado, 23 de octubre de 2010
Vicenç Navarro critica un programa de TVE sobre la memoria histórica
Nota: se puede ver el vídeo al que se refiere el prof. Navarro, al final de su artículo
Del blog del prof. Navarro
Crítica al programa de TVE sobre la memoria histórica
Leer y descargar artículo en PDF
Artículo de Vicenç Navarro, 22 de octubre de 2010
Este artículo analiza críticamente el documental de TVE sobre la Memoria Histórica que se basa en entrevistas a José Alvarez Junco, Javier Pradera, Santos Julià y Julián Casanovas [sic]. El artículo argumenta en contra de las tesis sostenidas en el documental de que una vez enterrados los desaparecidos es importante cerrar el capítulo de recuperar la memoria histórica y dejar de exigir responsabiidades por los asesinatos y crímenes cometidos por los vencedores de la Guerra Civil. El artículo sostiene que la recuperación de los desaparecidos conlleva la recuperación de su memoria y la corrección de la historia de nuestro país, que continúa promoviendo la visión de que lo que llaman erróneamente “los dos bandos” compartieron las responsabilidades de lo acaecido. La limitada democracia española requiere una corrección de la historia de España, para que ésta esté basada en los valores democráticos que la mayoría de los desaparecidos defendieron.
Televisión Española ha presentado un documento, “Tengo una pregunta para mi: ¿vivimos en deuda con el pasado?”, que consiste en cuatro entrevistas a cuatro personas a las que se les pregunta su opinión sobre lo que ha venido a llamarse en España “recuperación de la memoria histórica”. Los entrevistados son José Álvarez Junco, una de las personas que escribió la ley conocida por tal nombre; otros dos son Javier Pradera y Santos Julià, que han sido muy críticos con aquellos sectores de las izquierdas que quieren recuperar la memoria de los vencidos, exigiendo responsabilidades; y Julián Casanovas, historiador que critica lo que él define como intento de politizar la memoria, hecho que considera criticable, pues cree que se debiera dejar tal labor de recuperar y conocer el pasado a los historiadores.
Todos ellos expresan preocupación por como se está llevando este proceso, atemorizados de que pueda desembocar en unas tensiones que consideran innecesarias e improductivas. Piden que se encuentre a los muertos desaparecidos y, si sus familias así lo desean, los entierren y se les honre. Pero están preocupados por que este proceso se desmadre y vaya ahora a reavivar lo que ellos llaman “los fantasmas de la Guerra Civil”. Creo que ésta es también la postura del gobierno socialista y la del mayor partido de la oposición, el PP. Antes de expresar mi desacuerdo con tales posturas, creo justo intentar resumir la postura de cada uno de los entrevistados.
De los cuatro entrevistados, el más interesante y más sorprendente considero que es José Álvarez Junco. Éste explica que cuando la Oficina de la Presidencia del Gobierno de España le pidió que escribiera la Ley (como miembro de una Comisión encargada de prepararla) se le instruyó que hiciera una ley que satisficiera tanto a los descendientes políticos de los vencedores, como de los vencidos. Era una ley, según le dijeron en Presidencia, “para cerrar heridas”, aceptable por parte de los dos bandos. (Por cierto, un elemento común en las respuestas de los cuatro entrevistados, es que todos definen lo que llaman la Guerra Civil como una guerra entre dos bandos, definición que no comparto y a la cual me referiré más tarde). La ley, por lo tanto, tenía que satisfacer tanto a las derechas (al PP), como a las fuerzas democráticas herederas de las que existieron en las Cortes Republicanas y de las que lucharon contra la dictadura, de las cuales las izquierdas eran la gran mayoría. No era, aclara José Álvarez Junco, una ley de la memoria histórica, sino una ley de reconocimiento a las víctimas de los dos bandos de la Guerra Civil y de la dictadura. Ahora bien, este reconocimiento tenía límites, según José Álvarez Junco. El nuevo estado democrático –dice él- era continuista del estado anterior, y por lo tanto no podía anular juicios aprobados por el estado anterior. Es más, de hacerlo tendría que conllevar pagos, compensaciones y reivindicaciones que el nuevo estado no estaba dispuesto a realizar.
Por lo demás, José Álvarez Junco considera el mandato que había recibido de la Comisión suficientemente complejo como para desanimarle a ir mas allá de reconocer a las víctimas, pues ello nos llevaría a considerar cuál es la memoria, de las muchas que hay, que merece ser recuperada. De ahí que la mejor solución era dejar tal decisión a las familias de los desaparecidos y que éstas –las que así lo desearan- recuperaran la memoria de sus seres queridos. Por otra parte -añade José Álvarez Junco- no es fácil definir quién es una víctima, o si la víctima merece el reconocimiento y/o el homenaje ¿Es, se pregunta José Álvarez Junco, merecedor de reconocimiento como demócrata un maquis comunista, cuando - según José Álvarez Junco- tal maquis intentaba establecer una dictadura estalinista?
Creo haber resumido correctamente las posturas de José Álvarez Junco. Y, repito, considero sorprendente que el gobierno socialista español quisiera hacer una ley en la que se intentara honrar a las víctimas y a la vez satisfacer a los victimizadores. Incluso numéricamente, los golpistas crearon muchas más víctimas que los que defendieron la República Democrática y lucharon más tarde para reinstaurarla de nuevo, incluyendo, por cierto, el partido Comunista y los maquis. Como bien ha documentado el Catedrático Josep Fontana, el Partido Comunista tenía como objetivo restablecer la democracia parlamentaria existente durante la República. Es más, las víctimas de los republicanos no hubieran existido si no hubiera habido un golpe militar que desencadenó toda la violencia. Considerar como un proyecto factible el desarrollar una ley de reconocimiento que satisfaga por igual a vencedores y vencidos asume erróneamente que lo que ellos llaman los dos bandos comparten las mismas responsabilidades en lo ocurrido en aquel periodo de nuestra historia, lo cual es obviamente falso. Una recuperación justa con homenaje a las víctimas, lleva inevitablemente a denunciar a los vencedores. De ahí la continua oposición a tal proceso por parte de sus sucesores. Creer que se puede satisfacer a vencedores y vencidos es asumir y reproducir esta imagen tan generalizada hoy en España, de que la mal llamada Guerra Civil era una lucha entre dos bandos que, llevados por ideologías extremas (como subraya Julián Casanovas), cometieron barbaridades, que es importante recordar y conocer para no reproducirlas en el futuro. Pero la realidad, fácilmente documentable fue distinta.
En realidad, lo que se requiere no es sólo la recuperación de la memoria de los vencidos, sino la corrección de la historia que se ha enseñado a la juventud en este país. José Álvarez Junco indica que ha habido “silencios” sobre la historia de España. Pero, por lo visto, no se pregunta porque ha habido tales silencios. En realidad, estos silencios se deben precisamente al enorme poder que los sucesores de los vencedores tienen todavía sobre el estado español continuista del anterior y sobre la sociedad. ¿Cómo se explica que los primeros documentales que se presentan en la televisión española (el medio de educación popular más importante del país) sobre las atrocidades del franquismo (documentales como “Els Nens Perduts del Franquisme”), sin acompañarlos de los “horrores” cometidos por el otro bando (como siempre había ocurrido) no se hiciera hasta casi un cuarto de siglo después de que se inaugurara la democracia?
La función de este silencio es reproducir la versión “oficial” que se enseñó durante muchos años, que fue transformándose desde presentar a los golpistas como los buenos, a la versión existente hoy de que no hubo ni buenos ni malos, pues los dos bandos eran culpables. Esta versión de los dos bandos es la versión “oficial” que adquiere su relevancia, no por sanción del estado, sino por la ausencia de otras versiones que la cuestionen, al estar excluidas en los mayores medios (incluyendo los públicos) de información y persuasión.
José Álvarez Junco niega que haya una “historia oficial” y tampoco desea que exista. Ninguno de los cuatro entrevistados quiere hacerla, denunciando a aquellos que lo desean. Si visitan cualquier país democrático verán, sin embargo, que en las escuelas públicas se explica una única historia, resultado de unos valores democráticos definidos por las instituciones representativas gobernadas por las fuerzas democráticas. En cualquier país democrático, los libros de texto en las escuelas son aprobados por los representantes de la población. Y, en su mayoría, promueven valores democráticos, incluidos en la versión de sus historias. En España, los silencios son reflejo del miedo y/o el deseo de no mirar atrás, pues el estado actual es, como José Álvarez Junco reconoce, un estado continuista de un estado dictatorial basado en un golpe militar. De ahí el énfasis en no mirar al pasado, pues este no mirar al pasado es una manera de silenciar una visión democrática de nuestro pasado, promoviendo así indirectamente la versión de los dos bandos que comparten responsabilidades en lo acaecido. Pero este silencio también tiene su función, según Álvarez Junco: permitir la convivencia entre los herederos de los dos bandos, cada uno con su propia memoria.
Los argumentos de Javier Pradera. “Para tener la paz tenemos que aceptar la injusticia”.
Pero esto nos lleva a Javier Pradera, cuya mayor tesis es que debemos aprender a convivir con nuestro pasado tal como han hecho otros pueblos, como el americano o el francés. Javier Pradera se refiere, por ejemplo, a la Guerra Civil de EEUU, que todavía hoy perdura en el memorial de aquel país. En realidad, Pradera señala que aquella guerra fue muy semejante a la Guerra Civil española. De ahí que debiéramos aprender de EEUU a cómo convivir con el pasado y su memoria. Creo conocer bien EEUU, al haber vivido cuarenta años de mi exilio en aquel país, y conozco su historia, incluida su Guerra Civil, la cual, por cierto, tiene muy pocas semejanzas con la Guerra Civil española. Pero independientemente de sus semejanzas o diferencias, el hecho que Javier Pradera parece ignorar es que en la Guerra Civil de EEUU los buenos ganaron. No así en España. En EEUU, la bandera confederada de los vencidos y sus símbolos fueron prohibidos durante muchos años, la estructura económica de los vencidos fue destruida (con la abolición de la esclavitud) y los valores republicanos representados por el Presidente Lincoln, dirigente de los vencedores, fueron promovidos activamente en el sistema educativo de aquel país. No así en España, donde no vencieron los demócratas.
Lo mismo ocurrió en Francia, con la Revolución Francesa, que Javier Pradera presenta también como una Guerra Civil semejante a la nuestra. En aquel conflicto francés, los buenos ganaron. Y los valores de los vencedores fueron clave para establecer los regímenes republicanos en Francia y también, por cierto, en Europa. De nuevo, no así en España. Es más, estos mismos valores de la Revolución Francesa fueron los que la resistencia anti-nazi francesa (en la que lucharon muchos antifascistas españoles), salvó con la derrota del Régimen de Vichy, cuyos seguidores fueron severamente sancionados por el régimen republicano democrático, vencedor en aquel segundo conflicto. De nuevo, lo opuesto ocurrió en España.
Y ahí está la especificidad de España. Los malos ganaron y la democracia que resultó de la transición no fue una rotura, sino una adaptación, con la abertura a las fuerzas democráticas, pero dentro de un enorme desequilibrio en las relaciones de fuerza. Pradera admite que se han hecho enormes injusticias con los vencidos durante el proceso democrático, siendo el olvido uno de ellos. Pero lo considera necesario para mantener la paz. Pradera, con la arrogancia y tono insultante que le caracteriza, se refiere, con un tono condescendiente, a una presentación del Juez Garzón, indicando que Garzón hizo “el discurso predecible” cuando indicaba que “la Paz era imposible sin ir acompañada de Justicia”. La realidad, señala Pradera, es distinta. La Paz requiere, en muchas ocasiones, la perpetuación de la injusticia. Y lo ocurrido en España –subraya Pradera- es un ejemplo. Lo que Pradera confunde, sin embargo, es el significado de los términos utilizados en tal frase. Paz es mucho más que la ausencia de tiros en la calle. Existe violencia institucional en España, tanto dentro como fuera del Estado, violencia que ocurre en bases diarias con vencedores y vencidos. Y parte de esta violencia es la represión en contra de la memoria y de la historia de los vencidos. Es violencia negar a los vencidos (que fueron en su gran mayoría los defensores de la democracia) que su historia sea la historia de la democracia española, como también es violencia que en muchas partes de España exista todavía hoy miedo a recuperar esta memoria y es violencia que sea tan difícil encontrar a los muertos desaparecidos del lado de los vencidos, o que sea imposible llevar a los responsables de aquella violencia a los Tribunales. ¿De qué Paz habla Pradera?
Pero las consecuencias de la propuesta de Pradera de aceptar las injusticias tienen, incluso, un coste mayor para España, pues implica condenarla a una democracia sumamente incompleta y recortada, viviendo bajo el silencio. En el proyecto democrático es un enorme error abandonar la exigencia de que se conozca el pasado y se demanden responsabilidades por lo ocurrido, como bien exigía el juez Garzón en el enjuiciamiento del franquismo. En realidad, ha sido el conocimiento de las atrocidades realizadas por tal régimen el que ha ido concienciando a la población de la maldad de aquel régimen. Hoy, ya el 30% de los votantes del PP (el partido heredero de los vencedores) apoya el enjuiciamiento del franquismo, desaprobando la acción del Tribunal Supremo de condenar al Juez Garzón por su intento. Tal elevado porcentaje entre los herederos de los vencedores sería impensable hace sólo unos años. España no tendrá una democracia completa y madura hasta que no tenga una derecha democrática, homologable a la derecha europea (la cual ha denunciado al Tribunal Supremo por tal acto). De ahí la enorme importancia de que se conozca lo que fue el golpe militar y sus consecuencias, intentando en aquel proceso que el estado español deje de considerarse continuista del régimen dictatorial anterior y se defina como el heredero de la II República. Creo que ello ocurrirá, pero la labor es más dura y difícil que en otros países, porque aquí los que ganaron no eran los buenos. Pero para ello se requiere que los nietos y los biznietos de los vencidos (y muchos de los vencedores) presionen para que se conozca el pasado oculto y se exijan responsabilidades a los vencedores y a aquellos que gozan de privilegios heredados del golpe y de la dictadura. Sus valores democráticos así se lo exigirán.
Naturalmente que en esta recuperación de la historia de las fuerzas democráticas hay que incluir las luces y sombras de los vencidos. Pero estas últimas no pueden apagar el hecho de que eran los que llevaban razón, defendiendo mejor los intereses de la población y de su mayoría, las clases populares. Los aliados en la II Guerra Mundial cometieron atrocidades como el bombardeo de Dresden. Pero estas atrocidades no anularon el hecho de que los aliados tenían una superioridad moral sobre los nazis y el mundo ganó cuando vencieron aquel conflicto. La perpetuación y promoción de quienes son los buenos y malos es fundamental para fortalecer la cultura democrática, todavía poco desarrollada en España, lo cual me lleva a recuperar mi desacuerdo con el tercer entrevistado, Santos Julià.
Las memorias de Santos Julià
Santos Julià afirma que los dos bandos tienen sus propias memorias, lo cual es obvio y nadie cuestiona. Este no es el punto de debate. El punto de debate es qué memoria debe priorizar en el estado democrático en este momento, pues toda historia –conocimiento y comprensión del pasado- se basa en la memoria individual y colectiva, oral y escrita de la sociedad. En cualquier estado democrático, tal como he indicado anteriormente, el estado prioriza los valores democráticos que se transmiten en su historia. Y en España ello no ha ocurrido durante la época socialista, aún cuando el silencio oficial permite la reproducción de la historia promovida por el Estado durante los gobiernos conservadores del PP (es decir, el de los dos bandos). De ahí que aquella Ley debiera haber ido mas allá que el hecho de enterrar a los muertos, pues de no hacer más, con aquellos muertos se enterrará también nuestra historia democrática. El intento del Gobierno Socialista español de no ofender a los vencedores era, indirectamente, aceptar la versión histórica anterior de “los dos bandos”.
Santos Julià está en desacuerdo con que se exijan responsabilidades a los vencedores. En realidad, considera que la Amnistía era un indicador de la madurez de la democracia española, perdonándonos los unos a los otros. Esta actitud, probablemente procedente de su pasado como sacerdote, es profundamente insatisfactoria desde el punto de vista democrático, pues pone en el mismo nivel a victimizadores y a víctimas, además de abandonar el intento de recuperar la memoria y la historia democrática. Tal Ley de Amnistía no tuvo nada que ver con la madurez de las fuerzas democráticas, sino con el enorme desequilibrio de fuerzas entre las izquierdas y las derechas en el momento de la transición. Es muy probable que si en España hubiera habido una ruptura, en lugar de un proceso continuista, se habría sancionado a los golpistas y sucesores, y se hubiera considerado al nuevo estado democrático, un estado heredero de la República. Ahora bien, la correlación de fuerzas en España, no permitió que tal rotura ocurriera, y es posible que la manera como se hizo tal transición era la única posible. Pero definirla como modélica es idealizar aquel proceso, pues la democracia que tenemos dista mucho de ser homologable a las otras democracias existentes en la UE. Sus enormes insuficiencias han determinado, entre otros hechos, un estado del bienestar muy insuficiente (como documento en mi libro Bienestar insuficiente, Democracia incompleta. Sobre lo que no se habla en nuestro país. Anagrama. 2002)
Puede ser que las izquierdas no tuvieran otra alternativa, en un estado en el que su jefe de estado –el Monarca- consideraba al Dictador como su padre y el Ejército estaba a punto de interrumpir cualquier abertura. Santos Julià confunde madurez con debilidad. Las derechas, continuadoras de la nomenclatura de aquel estado dictatorial, tienen todavía un enorme poder sobre este estado continuista, y la muestra de ello es que nada menos que el Tribunal Supremo lleve a los tribunales al único Juez que ha intentado enjuiciar al franquismo, y ello en respuesta a una denuncia realizada por el Partido fascista, la Falange. Una situación bochornosa, de escándalo internacional, que es a la ve esclarecedora de la naturaleza escasamente democrática del Estado español.
Julián Casanovas y la despolitización de las memorias
Lo cual me lleva a la última entrevista, la de Julián Casanovas, de cuyos libros sobre la Iglesia Española he aprendido y citado con frecuencia. Mi admiración por su trabajo no excluye mi crítica hacia sus posicionamientos expresados en la entrevista en este programa de TVE. Julián Casanovas subraya que debe despolitizarse la memoria histórica y dejar el estudio del pasado a historiadores. Mientras –dice él-, que se entierre a los muertos desaparecidos y con ello se cierre este periodo de nuestra historia. Es una visión un tanto corporativista, que asume que la historia es tarea exclusiva de los historiadores y hay que dejarles que hagan su trabajo. Y que sean sus productos, los libros de historia, los que la juventud estudie para conocer la Historia de España. De no hacerse así, y de continuarse la “politización de la memoria y de la historia”, tal como –según él- está ocurriendo ahora, las cosas se van a complicar demasiado, con jueces y cortes internacionales interviniendo en España, convirtiéndose la recuperación en un show internacional que va a dar una muy mala imagen de España.
En esta postura hay varios supuestos cuestionables. Uno es la posibilidad de despolitizar el análisis histórico, lo cual lo veo imposible y además indeseable. Politizar quiere decir dar voz a los representantes de la población que, dividida en clases sociales, géneros y nacionalidades, tienen distintas memorias, y por lo tanto distintas historias. Es lógico y aconsejable, desde el punto de vista democrático, que sean sus representantes los que prioricen las preguntas y los métodos de investigación en el proceso histórico, realizados por los historiadores. Decir esto no es infravalorar la labor del historiador, sino reconocer que la historia es una tarea mucho más amplia que lo que hacen los historiadores. Es más, los historiadores, como seres humanos, están sujetos a la subjetividad dentro de un proceso científico. De la misma manera que las feministas exigen, con razón, que haya más mujeres entre los historiadores, a fin de ser más sensibles al punto de vista de la mujer en la recuperación de la historia humana, los vencidos tienen el derecho de exigir que haya más historiadores que, bien como hijo o nieto de los vencidos, o de los vencedores con sensibilidad democrática, sean sensibles a los valores democráticos.
Por otra parte, el método histórico se alimenta de la memoria. Y la memoria de los vencidos no se ha recogido. Cualquier memoria es política y, por lo tanto, su recogida es también política. No encuentro censurable que las izquierdas quieran recuperar sus valores políticos en aquella memoria, tal como las derechas lo han hecho (dificultando además ahora que las izquierdas lo hagan). Lo que el compromiso democrático exige es precisamente denunciar el silencio sobre el pasado, causado por las coordenadas de poder (político y mediático) existentes en España, a favor de las derechas. Julián Casanovas parece ignorar que el que controla el pasado, controla el presente. En España, el control de aquel pasado explica la relación de poder en la España actual. Las encuestas muestran como las instituciones más populares en España (excepto en Cataluña y en el País Vasco) son la Monarquía, el Ejército y la Iglesia, los cuales (con la Banca y el mundo empresarial) son el pilar de las derechas, cuyo poder se ha traducido en el enorme subdesarrollo social de España, donde el tiempo de visita como promedio al médico es sólo de seis minutos. Inteligencia política es la posibilidad de relacionar hechos. Si hubiera habido rotura, con el estado considerándose heredero de la República (que hizo reformas sustanciales en un corto periodo) y con las izquierdas gobernantes, hoy España tendría un estado del bienestar mucho más desarrollado que el que tiene en la actualidad. En Europa, donde las izquierdas han sido fuertes (como en los países nórdicos), el bienestar social y la calidad de vida, incluida la democrática, han sido mucho más altos que en países como España, donde las derechas han sido muy fuertes.
Por otra parte, la historia no se reproduce sólo a través de los libros de historia, sino a través de la cultura y conocimiento (que va desde el cancionero popular a películas, obras de teatro y un largo etcétera) que promueven una visión de la realidad a costa de otras. Estamos, pues, tocando el tema clave en una democracia que es la producción y reproducción de valores, o lo que mi amigo Norman Chomsky llama “los aparatos de producción del consumo ideológico dominante”. Y creo fácil de mostrar (como lo he hecho en mis libros) que tales medios en España están claramente sesgados excluyendo y discriminando a las izquierdas. La aparente placidez (o Paz, como la llama Pradera) que se da en nuestra sociedad se basa en una enorme represión que margina al que critica y responde a tal represión. De ahí que lo que se requiere es denunciar esta situación, aún cuando aquellos que así lo hagan sean acusados de politizar la realidad. En realidad, lo que están haciendo no es politizar, sino introducir nuevos valores políticos que rompen con aquella placidez, sustentado por otros valores que no son democráticos. Aplaudo así la Ley de la Memoria Histórica aprobada por la Generalitat de Catalunya, que de una manera explícita intenta no sólo enterrar a los muertos, sino desenterrar su memoria y la de los que lucharon en contra del fascismo, intervención que es protestada por las derechas acusando al gobierno de volver a los fantasmas de la Guerra Civil, politizando el pasado. Lo que el gobierno catalán hace es romper con el dominio político de aquel pasado por parte de los responsables del horror de aquellas horribles páginas de nuestra historia. Y esto es lo que creo debe hacerse.
Universidad Pompeu Fabra
Barcelona. Octubre 2010
>Tengo una pregunta para mí (5/06/2010): ¿Vivimos en deuda con el pasado?
Del blog del prof. Navarro
Crítica al programa de TVE sobre la memoria histórica
Leer y descargar artículo en PDF
Artículo de Vicenç Navarro, 22 de octubre de 2010
Este artículo analiza críticamente el documental de TVE sobre la Memoria Histórica que se basa en entrevistas a José Alvarez Junco, Javier Pradera, Santos Julià y Julián Casanovas [sic]. El artículo argumenta en contra de las tesis sostenidas en el documental de que una vez enterrados los desaparecidos es importante cerrar el capítulo de recuperar la memoria histórica y dejar de exigir responsabiidades por los asesinatos y crímenes cometidos por los vencedores de la Guerra Civil. El artículo sostiene que la recuperación de los desaparecidos conlleva la recuperación de su memoria y la corrección de la historia de nuestro país, que continúa promoviendo la visión de que lo que llaman erróneamente “los dos bandos” compartieron las responsabilidades de lo acaecido. La limitada democracia española requiere una corrección de la historia de España, para que ésta esté basada en los valores democráticos que la mayoría de los desaparecidos defendieron.
Televisión Española ha presentado un documento, “Tengo una pregunta para mi: ¿vivimos en deuda con el pasado?”, que consiste en cuatro entrevistas a cuatro personas a las que se les pregunta su opinión sobre lo que ha venido a llamarse en España “recuperación de la memoria histórica”. Los entrevistados son José Álvarez Junco, una de las personas que escribió la ley conocida por tal nombre; otros dos son Javier Pradera y Santos Julià, que han sido muy críticos con aquellos sectores de las izquierdas que quieren recuperar la memoria de los vencidos, exigiendo responsabilidades; y Julián Casanovas, historiador que critica lo que él define como intento de politizar la memoria, hecho que considera criticable, pues cree que se debiera dejar tal labor de recuperar y conocer el pasado a los historiadores.
Todos ellos expresan preocupación por como se está llevando este proceso, atemorizados de que pueda desembocar en unas tensiones que consideran innecesarias e improductivas. Piden que se encuentre a los muertos desaparecidos y, si sus familias así lo desean, los entierren y se les honre. Pero están preocupados por que este proceso se desmadre y vaya ahora a reavivar lo que ellos llaman “los fantasmas de la Guerra Civil”. Creo que ésta es también la postura del gobierno socialista y la del mayor partido de la oposición, el PP. Antes de expresar mi desacuerdo con tales posturas, creo justo intentar resumir la postura de cada uno de los entrevistados.
De los cuatro entrevistados, el más interesante y más sorprendente considero que es José Álvarez Junco. Éste explica que cuando la Oficina de la Presidencia del Gobierno de España le pidió que escribiera la Ley (como miembro de una Comisión encargada de prepararla) se le instruyó que hiciera una ley que satisficiera tanto a los descendientes políticos de los vencedores, como de los vencidos. Era una ley, según le dijeron en Presidencia, “para cerrar heridas”, aceptable por parte de los dos bandos. (Por cierto, un elemento común en las respuestas de los cuatro entrevistados, es que todos definen lo que llaman la Guerra Civil como una guerra entre dos bandos, definición que no comparto y a la cual me referiré más tarde). La ley, por lo tanto, tenía que satisfacer tanto a las derechas (al PP), como a las fuerzas democráticas herederas de las que existieron en las Cortes Republicanas y de las que lucharon contra la dictadura, de las cuales las izquierdas eran la gran mayoría. No era, aclara José Álvarez Junco, una ley de la memoria histórica, sino una ley de reconocimiento a las víctimas de los dos bandos de la Guerra Civil y de la dictadura. Ahora bien, este reconocimiento tenía límites, según José Álvarez Junco. El nuevo estado democrático –dice él- era continuista del estado anterior, y por lo tanto no podía anular juicios aprobados por el estado anterior. Es más, de hacerlo tendría que conllevar pagos, compensaciones y reivindicaciones que el nuevo estado no estaba dispuesto a realizar.
Por lo demás, José Álvarez Junco considera el mandato que había recibido de la Comisión suficientemente complejo como para desanimarle a ir mas allá de reconocer a las víctimas, pues ello nos llevaría a considerar cuál es la memoria, de las muchas que hay, que merece ser recuperada. De ahí que la mejor solución era dejar tal decisión a las familias de los desaparecidos y que éstas –las que así lo desearan- recuperaran la memoria de sus seres queridos. Por otra parte -añade José Álvarez Junco- no es fácil definir quién es una víctima, o si la víctima merece el reconocimiento y/o el homenaje ¿Es, se pregunta José Álvarez Junco, merecedor de reconocimiento como demócrata un maquis comunista, cuando - según José Álvarez Junco- tal maquis intentaba establecer una dictadura estalinista?
Creo haber resumido correctamente las posturas de José Álvarez Junco. Y, repito, considero sorprendente que el gobierno socialista español quisiera hacer una ley en la que se intentara honrar a las víctimas y a la vez satisfacer a los victimizadores. Incluso numéricamente, los golpistas crearon muchas más víctimas que los que defendieron la República Democrática y lucharon más tarde para reinstaurarla de nuevo, incluyendo, por cierto, el partido Comunista y los maquis. Como bien ha documentado el Catedrático Josep Fontana, el Partido Comunista tenía como objetivo restablecer la democracia parlamentaria existente durante la República. Es más, las víctimas de los republicanos no hubieran existido si no hubiera habido un golpe militar que desencadenó toda la violencia. Considerar como un proyecto factible el desarrollar una ley de reconocimiento que satisfaga por igual a vencedores y vencidos asume erróneamente que lo que ellos llaman los dos bandos comparten las mismas responsabilidades en lo ocurrido en aquel periodo de nuestra historia, lo cual es obviamente falso. Una recuperación justa con homenaje a las víctimas, lleva inevitablemente a denunciar a los vencedores. De ahí la continua oposición a tal proceso por parte de sus sucesores. Creer que se puede satisfacer a vencedores y vencidos es asumir y reproducir esta imagen tan generalizada hoy en España, de que la mal llamada Guerra Civil era una lucha entre dos bandos que, llevados por ideologías extremas (como subraya Julián Casanovas), cometieron barbaridades, que es importante recordar y conocer para no reproducirlas en el futuro. Pero la realidad, fácilmente documentable fue distinta.
En realidad, lo que se requiere no es sólo la recuperación de la memoria de los vencidos, sino la corrección de la historia que se ha enseñado a la juventud en este país. José Álvarez Junco indica que ha habido “silencios” sobre la historia de España. Pero, por lo visto, no se pregunta porque ha habido tales silencios. En realidad, estos silencios se deben precisamente al enorme poder que los sucesores de los vencedores tienen todavía sobre el estado español continuista del anterior y sobre la sociedad. ¿Cómo se explica que los primeros documentales que se presentan en la televisión española (el medio de educación popular más importante del país) sobre las atrocidades del franquismo (documentales como “Els Nens Perduts del Franquisme”), sin acompañarlos de los “horrores” cometidos por el otro bando (como siempre había ocurrido) no se hiciera hasta casi un cuarto de siglo después de que se inaugurara la democracia?
La función de este silencio es reproducir la versión “oficial” que se enseñó durante muchos años, que fue transformándose desde presentar a los golpistas como los buenos, a la versión existente hoy de que no hubo ni buenos ni malos, pues los dos bandos eran culpables. Esta versión de los dos bandos es la versión “oficial” que adquiere su relevancia, no por sanción del estado, sino por la ausencia de otras versiones que la cuestionen, al estar excluidas en los mayores medios (incluyendo los públicos) de información y persuasión.
José Álvarez Junco niega que haya una “historia oficial” y tampoco desea que exista. Ninguno de los cuatro entrevistados quiere hacerla, denunciando a aquellos que lo desean. Si visitan cualquier país democrático verán, sin embargo, que en las escuelas públicas se explica una única historia, resultado de unos valores democráticos definidos por las instituciones representativas gobernadas por las fuerzas democráticas. En cualquier país democrático, los libros de texto en las escuelas son aprobados por los representantes de la población. Y, en su mayoría, promueven valores democráticos, incluidos en la versión de sus historias. En España, los silencios son reflejo del miedo y/o el deseo de no mirar atrás, pues el estado actual es, como José Álvarez Junco reconoce, un estado continuista de un estado dictatorial basado en un golpe militar. De ahí el énfasis en no mirar al pasado, pues este no mirar al pasado es una manera de silenciar una visión democrática de nuestro pasado, promoviendo así indirectamente la versión de los dos bandos que comparten responsabilidades en lo acaecido. Pero este silencio también tiene su función, según Álvarez Junco: permitir la convivencia entre los herederos de los dos bandos, cada uno con su propia memoria.
Los argumentos de Javier Pradera. “Para tener la paz tenemos que aceptar la injusticia”.
Pero esto nos lleva a Javier Pradera, cuya mayor tesis es que debemos aprender a convivir con nuestro pasado tal como han hecho otros pueblos, como el americano o el francés. Javier Pradera se refiere, por ejemplo, a la Guerra Civil de EEUU, que todavía hoy perdura en el memorial de aquel país. En realidad, Pradera señala que aquella guerra fue muy semejante a la Guerra Civil española. De ahí que debiéramos aprender de EEUU a cómo convivir con el pasado y su memoria. Creo conocer bien EEUU, al haber vivido cuarenta años de mi exilio en aquel país, y conozco su historia, incluida su Guerra Civil, la cual, por cierto, tiene muy pocas semejanzas con la Guerra Civil española. Pero independientemente de sus semejanzas o diferencias, el hecho que Javier Pradera parece ignorar es que en la Guerra Civil de EEUU los buenos ganaron. No así en España. En EEUU, la bandera confederada de los vencidos y sus símbolos fueron prohibidos durante muchos años, la estructura económica de los vencidos fue destruida (con la abolición de la esclavitud) y los valores republicanos representados por el Presidente Lincoln, dirigente de los vencedores, fueron promovidos activamente en el sistema educativo de aquel país. No así en España, donde no vencieron los demócratas.
Lo mismo ocurrió en Francia, con la Revolución Francesa, que Javier Pradera presenta también como una Guerra Civil semejante a la nuestra. En aquel conflicto francés, los buenos ganaron. Y los valores de los vencedores fueron clave para establecer los regímenes republicanos en Francia y también, por cierto, en Europa. De nuevo, no así en España. Es más, estos mismos valores de la Revolución Francesa fueron los que la resistencia anti-nazi francesa (en la que lucharon muchos antifascistas españoles), salvó con la derrota del Régimen de Vichy, cuyos seguidores fueron severamente sancionados por el régimen republicano democrático, vencedor en aquel segundo conflicto. De nuevo, lo opuesto ocurrió en España.
Y ahí está la especificidad de España. Los malos ganaron y la democracia que resultó de la transición no fue una rotura, sino una adaptación, con la abertura a las fuerzas democráticas, pero dentro de un enorme desequilibrio en las relaciones de fuerza. Pradera admite que se han hecho enormes injusticias con los vencidos durante el proceso democrático, siendo el olvido uno de ellos. Pero lo considera necesario para mantener la paz. Pradera, con la arrogancia y tono insultante que le caracteriza, se refiere, con un tono condescendiente, a una presentación del Juez Garzón, indicando que Garzón hizo “el discurso predecible” cuando indicaba que “la Paz era imposible sin ir acompañada de Justicia”. La realidad, señala Pradera, es distinta. La Paz requiere, en muchas ocasiones, la perpetuación de la injusticia. Y lo ocurrido en España –subraya Pradera- es un ejemplo. Lo que Pradera confunde, sin embargo, es el significado de los términos utilizados en tal frase. Paz es mucho más que la ausencia de tiros en la calle. Existe violencia institucional en España, tanto dentro como fuera del Estado, violencia que ocurre en bases diarias con vencedores y vencidos. Y parte de esta violencia es la represión en contra de la memoria y de la historia de los vencidos. Es violencia negar a los vencidos (que fueron en su gran mayoría los defensores de la democracia) que su historia sea la historia de la democracia española, como también es violencia que en muchas partes de España exista todavía hoy miedo a recuperar esta memoria y es violencia que sea tan difícil encontrar a los muertos desaparecidos del lado de los vencidos, o que sea imposible llevar a los responsables de aquella violencia a los Tribunales. ¿De qué Paz habla Pradera?
Pero las consecuencias de la propuesta de Pradera de aceptar las injusticias tienen, incluso, un coste mayor para España, pues implica condenarla a una democracia sumamente incompleta y recortada, viviendo bajo el silencio. En el proyecto democrático es un enorme error abandonar la exigencia de que se conozca el pasado y se demanden responsabilidades por lo ocurrido, como bien exigía el juez Garzón en el enjuiciamiento del franquismo. En realidad, ha sido el conocimiento de las atrocidades realizadas por tal régimen el que ha ido concienciando a la población de la maldad de aquel régimen. Hoy, ya el 30% de los votantes del PP (el partido heredero de los vencedores) apoya el enjuiciamiento del franquismo, desaprobando la acción del Tribunal Supremo de condenar al Juez Garzón por su intento. Tal elevado porcentaje entre los herederos de los vencedores sería impensable hace sólo unos años. España no tendrá una democracia completa y madura hasta que no tenga una derecha democrática, homologable a la derecha europea (la cual ha denunciado al Tribunal Supremo por tal acto). De ahí la enorme importancia de que se conozca lo que fue el golpe militar y sus consecuencias, intentando en aquel proceso que el estado español deje de considerarse continuista del régimen dictatorial anterior y se defina como el heredero de la II República. Creo que ello ocurrirá, pero la labor es más dura y difícil que en otros países, porque aquí los que ganaron no eran los buenos. Pero para ello se requiere que los nietos y los biznietos de los vencidos (y muchos de los vencedores) presionen para que se conozca el pasado oculto y se exijan responsabilidades a los vencedores y a aquellos que gozan de privilegios heredados del golpe y de la dictadura. Sus valores democráticos así se lo exigirán.
Naturalmente que en esta recuperación de la historia de las fuerzas democráticas hay que incluir las luces y sombras de los vencidos. Pero estas últimas no pueden apagar el hecho de que eran los que llevaban razón, defendiendo mejor los intereses de la población y de su mayoría, las clases populares. Los aliados en la II Guerra Mundial cometieron atrocidades como el bombardeo de Dresden. Pero estas atrocidades no anularon el hecho de que los aliados tenían una superioridad moral sobre los nazis y el mundo ganó cuando vencieron aquel conflicto. La perpetuación y promoción de quienes son los buenos y malos es fundamental para fortalecer la cultura democrática, todavía poco desarrollada en España, lo cual me lleva a recuperar mi desacuerdo con el tercer entrevistado, Santos Julià.
Las memorias de Santos Julià
Santos Julià afirma que los dos bandos tienen sus propias memorias, lo cual es obvio y nadie cuestiona. Este no es el punto de debate. El punto de debate es qué memoria debe priorizar en el estado democrático en este momento, pues toda historia –conocimiento y comprensión del pasado- se basa en la memoria individual y colectiva, oral y escrita de la sociedad. En cualquier estado democrático, tal como he indicado anteriormente, el estado prioriza los valores democráticos que se transmiten en su historia. Y en España ello no ha ocurrido durante la época socialista, aún cuando el silencio oficial permite la reproducción de la historia promovida por el Estado durante los gobiernos conservadores del PP (es decir, el de los dos bandos). De ahí que aquella Ley debiera haber ido mas allá que el hecho de enterrar a los muertos, pues de no hacer más, con aquellos muertos se enterrará también nuestra historia democrática. El intento del Gobierno Socialista español de no ofender a los vencedores era, indirectamente, aceptar la versión histórica anterior de “los dos bandos”.
Santos Julià está en desacuerdo con que se exijan responsabilidades a los vencedores. En realidad, considera que la Amnistía era un indicador de la madurez de la democracia española, perdonándonos los unos a los otros. Esta actitud, probablemente procedente de su pasado como sacerdote, es profundamente insatisfactoria desde el punto de vista democrático, pues pone en el mismo nivel a victimizadores y a víctimas, además de abandonar el intento de recuperar la memoria y la historia democrática. Tal Ley de Amnistía no tuvo nada que ver con la madurez de las fuerzas democráticas, sino con el enorme desequilibrio de fuerzas entre las izquierdas y las derechas en el momento de la transición. Es muy probable que si en España hubiera habido una ruptura, en lugar de un proceso continuista, se habría sancionado a los golpistas y sucesores, y se hubiera considerado al nuevo estado democrático, un estado heredero de la República. Ahora bien, la correlación de fuerzas en España, no permitió que tal rotura ocurriera, y es posible que la manera como se hizo tal transición era la única posible. Pero definirla como modélica es idealizar aquel proceso, pues la democracia que tenemos dista mucho de ser homologable a las otras democracias existentes en la UE. Sus enormes insuficiencias han determinado, entre otros hechos, un estado del bienestar muy insuficiente (como documento en mi libro Bienestar insuficiente, Democracia incompleta. Sobre lo que no se habla en nuestro país. Anagrama. 2002)
Puede ser que las izquierdas no tuvieran otra alternativa, en un estado en el que su jefe de estado –el Monarca- consideraba al Dictador como su padre y el Ejército estaba a punto de interrumpir cualquier abertura. Santos Julià confunde madurez con debilidad. Las derechas, continuadoras de la nomenclatura de aquel estado dictatorial, tienen todavía un enorme poder sobre este estado continuista, y la muestra de ello es que nada menos que el Tribunal Supremo lleve a los tribunales al único Juez que ha intentado enjuiciar al franquismo, y ello en respuesta a una denuncia realizada por el Partido fascista, la Falange. Una situación bochornosa, de escándalo internacional, que es a la ve esclarecedora de la naturaleza escasamente democrática del Estado español.
Julián Casanovas y la despolitización de las memorias
Lo cual me lleva a la última entrevista, la de Julián Casanovas, de cuyos libros sobre la Iglesia Española he aprendido y citado con frecuencia. Mi admiración por su trabajo no excluye mi crítica hacia sus posicionamientos expresados en la entrevista en este programa de TVE. Julián Casanovas subraya que debe despolitizarse la memoria histórica y dejar el estudio del pasado a historiadores. Mientras –dice él-, que se entierre a los muertos desaparecidos y con ello se cierre este periodo de nuestra historia. Es una visión un tanto corporativista, que asume que la historia es tarea exclusiva de los historiadores y hay que dejarles que hagan su trabajo. Y que sean sus productos, los libros de historia, los que la juventud estudie para conocer la Historia de España. De no hacerse así, y de continuarse la “politización de la memoria y de la historia”, tal como –según él- está ocurriendo ahora, las cosas se van a complicar demasiado, con jueces y cortes internacionales interviniendo en España, convirtiéndose la recuperación en un show internacional que va a dar una muy mala imagen de España.
En esta postura hay varios supuestos cuestionables. Uno es la posibilidad de despolitizar el análisis histórico, lo cual lo veo imposible y además indeseable. Politizar quiere decir dar voz a los representantes de la población que, dividida en clases sociales, géneros y nacionalidades, tienen distintas memorias, y por lo tanto distintas historias. Es lógico y aconsejable, desde el punto de vista democrático, que sean sus representantes los que prioricen las preguntas y los métodos de investigación en el proceso histórico, realizados por los historiadores. Decir esto no es infravalorar la labor del historiador, sino reconocer que la historia es una tarea mucho más amplia que lo que hacen los historiadores. Es más, los historiadores, como seres humanos, están sujetos a la subjetividad dentro de un proceso científico. De la misma manera que las feministas exigen, con razón, que haya más mujeres entre los historiadores, a fin de ser más sensibles al punto de vista de la mujer en la recuperación de la historia humana, los vencidos tienen el derecho de exigir que haya más historiadores que, bien como hijo o nieto de los vencidos, o de los vencedores con sensibilidad democrática, sean sensibles a los valores democráticos.
Por otra parte, el método histórico se alimenta de la memoria. Y la memoria de los vencidos no se ha recogido. Cualquier memoria es política y, por lo tanto, su recogida es también política. No encuentro censurable que las izquierdas quieran recuperar sus valores políticos en aquella memoria, tal como las derechas lo han hecho (dificultando además ahora que las izquierdas lo hagan). Lo que el compromiso democrático exige es precisamente denunciar el silencio sobre el pasado, causado por las coordenadas de poder (político y mediático) existentes en España, a favor de las derechas. Julián Casanovas parece ignorar que el que controla el pasado, controla el presente. En España, el control de aquel pasado explica la relación de poder en la España actual. Las encuestas muestran como las instituciones más populares en España (excepto en Cataluña y en el País Vasco) son la Monarquía, el Ejército y la Iglesia, los cuales (con la Banca y el mundo empresarial) son el pilar de las derechas, cuyo poder se ha traducido en el enorme subdesarrollo social de España, donde el tiempo de visita como promedio al médico es sólo de seis minutos. Inteligencia política es la posibilidad de relacionar hechos. Si hubiera habido rotura, con el estado considerándose heredero de la República (que hizo reformas sustanciales en un corto periodo) y con las izquierdas gobernantes, hoy España tendría un estado del bienestar mucho más desarrollado que el que tiene en la actualidad. En Europa, donde las izquierdas han sido fuertes (como en los países nórdicos), el bienestar social y la calidad de vida, incluida la democrática, han sido mucho más altos que en países como España, donde las derechas han sido muy fuertes.
Por otra parte, la historia no se reproduce sólo a través de los libros de historia, sino a través de la cultura y conocimiento (que va desde el cancionero popular a películas, obras de teatro y un largo etcétera) que promueven una visión de la realidad a costa de otras. Estamos, pues, tocando el tema clave en una democracia que es la producción y reproducción de valores, o lo que mi amigo Norman Chomsky llama “los aparatos de producción del consumo ideológico dominante”. Y creo fácil de mostrar (como lo he hecho en mis libros) que tales medios en España están claramente sesgados excluyendo y discriminando a las izquierdas. La aparente placidez (o Paz, como la llama Pradera) que se da en nuestra sociedad se basa en una enorme represión que margina al que critica y responde a tal represión. De ahí que lo que se requiere es denunciar esta situación, aún cuando aquellos que así lo hagan sean acusados de politizar la realidad. En realidad, lo que están haciendo no es politizar, sino introducir nuevos valores políticos que rompen con aquella placidez, sustentado por otros valores que no son democráticos. Aplaudo así la Ley de la Memoria Histórica aprobada por la Generalitat de Catalunya, que de una manera explícita intenta no sólo enterrar a los muertos, sino desenterrar su memoria y la de los que lucharon en contra del fascismo, intervención que es protestada por las derechas acusando al gobierno de volver a los fantasmas de la Guerra Civil, politizando el pasado. Lo que el gobierno catalán hace es romper con el dominio político de aquel pasado por parte de los responsables del horror de aquellas horribles páginas de nuestra historia. Y esto es lo que creo debe hacerse.
Universidad Pompeu Fabra
Barcelona. Octubre 2010
>Tengo una pregunta para mí (5/06/2010): ¿Vivimos en deuda con el pasado?
martes, 14 de septiembre de 2010
Paco Roca y El ángel de la retirada, un nuevo cómic sobre la guerra civil
Esta es la segunda vez que Paco Roca aparece en este blog. La primera fue cuando ganó el Premio Nacional del Cómic para Arrugas, sobre el Alzhéimer. Ahora vuelve con otra obra sobre la memoria, esta vez desde un punto de vista histórico. Sus comentarios me hacen pensar que sería interesante hacer una comparación entre esta obra nueva, y los cómics de otras generaciones, porque seguramente tratan de una manera diferente el tema de la guerra y cómo se recuerda (u olvida).
De: Público.com
Paco Roca no quiere olvidar la vergüenza
El dibujante recupera un triste episodio de la Guerra Civil
PEIO H. RIAÑO MADRID 14/09/2010 08:20 Actualizado: 14/09/2010 09:27
En la nueva novela gráfica de Paco Roca, Premio Nacional de Cómic con Arrugas (Astiberri), da su versión del significado de memoria histórica. Con guión de SergueiDounovetz, la mano del autor dibuja la marcha de los españoles amenazados por el ejército rebelde tras la toma de Barcelona. "La Guerra Civil ya es un género más. Cada generación lo redescubre: no es lo mismo la posguerra que contaba Carlos Giménez que la visión de cualquiera de los nuevos. Cada uno mirará ese capítulo de la historia de una manera diferente", comenta a Público el autor de El ángel de la retirada, que acaba de publicar la editorial Bang.
No es la primera vez que el reconocido autor se acerca al episodio más sangriento de nuestra historia; en El faro (Astiberri) ya dejó entrever algún pasaje relacionado. Reconoce que el tema le interesa, tanto por sus múltiples ángulos narrativos como por sus reivindicaciones. En este caso se ha interesado por el poso del pasado español en el sur de Francia, recorrido por la nieta de uno de aquellos hombres que escapó de la represión por las montañas y las vías de Port Bou.
Del capítulo apenas encontró documentación. Cree que en España nunca interesó el tema y en Francia es un tema tabú todavía: "Siempre quise contar el trato indigno que dieron en Francia a nuestros refugiados. Lo que pasó en aquellos campos fue algo vergonzoso".
Entre las escasas fuentes que ha encontrado que traten el asunto destaca la documentación gráfica que pudo desarrollar el fotógrafo Agustí Centelles, refugiado en el campo de Bram, fugado también por Argelès-sur-Mer, y único fotógrafo en retratar la degradante vida del refugiado en esos campos. "Los refugiados somos una atracción. Hacen pagar seis francos para visitarnos (sin comentarios)", escribe Centelles en uno de sus diarios (que ha publicado la editorial Península). "¿Qué hacemos, pues, aquí encerrados, escarnecidos, tiranizados? ¿Hasta este punto se está jugando con nosotros?", en otro momento.
Ser del pasado
El libro reclama la identidad como algo más allá de las fronteras. El pasado es más importante que el lugar de nacimiento parece decirnos en su búsqueda la nieta francesa del asesinado, con quien tiene encuentros desde el más allá. Fantasía, el arma secreta de Paco Roca. "Para mí es importante. La fantasía es la única manera de solucionar los problemas de la realidad. El cómic es un medio perfecto para reivindicar estas lecturas. Además de ser absolutamente libre para hablar de temas complicados sin concesiones, narrativamente te permite pasar de lo realista a lo fantástico, de la intimidad a la distancia", asegura.
De ahí la escena más dramática del libro, donde la joven protagonista camina por la cola de los refugiados que pasan junto al campo de concentración y una anciana le grita: "¡Es el campo de la vergüenza! ¡El campo del desprecio!" ¡Dilo! ¡Donde vayas, dilo!", como si se lo dijera al autor de este cómic. Roca se entrega a esta recuperación: "La memoria histórica está ayudando a aceptar nuestro pasado. En este momento podemos mirar atrás y llevarnos bien con el pasado".
De: Público.com
Paco Roca no quiere olvidar la vergüenza
El dibujante recupera un triste episodio de la Guerra Civil
PEIO H. RIAÑO MADRID 14/09/2010 08:20 Actualizado: 14/09/2010 09:27
En la nueva novela gráfica de Paco Roca, Premio Nacional de Cómic con Arrugas (Astiberri), da su versión del significado de memoria histórica. Con guión de SergueiDounovetz, la mano del autor dibuja la marcha de los españoles amenazados por el ejército rebelde tras la toma de Barcelona. "La Guerra Civil ya es un género más. Cada generación lo redescubre: no es lo mismo la posguerra que contaba Carlos Giménez que la visión de cualquiera de los nuevos. Cada uno mirará ese capítulo de la historia de una manera diferente", comenta a Público el autor de El ángel de la retirada, que acaba de publicar la editorial Bang.
No es la primera vez que el reconocido autor se acerca al episodio más sangriento de nuestra historia; en El faro (Astiberri) ya dejó entrever algún pasaje relacionado. Reconoce que el tema le interesa, tanto por sus múltiples ángulos narrativos como por sus reivindicaciones. En este caso se ha interesado por el poso del pasado español en el sur de Francia, recorrido por la nieta de uno de aquellos hombres que escapó de la represión por las montañas y las vías de Port Bou.
Del capítulo apenas encontró documentación. Cree que en España nunca interesó el tema y en Francia es un tema tabú todavía: "Siempre quise contar el trato indigno que dieron en Francia a nuestros refugiados. Lo que pasó en aquellos campos fue algo vergonzoso".
Entre las escasas fuentes que ha encontrado que traten el asunto destaca la documentación gráfica que pudo desarrollar el fotógrafo Agustí Centelles, refugiado en el campo de Bram, fugado también por Argelès-sur-Mer, y único fotógrafo en retratar la degradante vida del refugiado en esos campos. "Los refugiados somos una atracción. Hacen pagar seis francos para visitarnos (sin comentarios)", escribe Centelles en uno de sus diarios (que ha publicado la editorial Península). "¿Qué hacemos, pues, aquí encerrados, escarnecidos, tiranizados? ¿Hasta este punto se está jugando con nosotros?", en otro momento.
Ser del pasado
El libro reclama la identidad como algo más allá de las fronteras. El pasado es más importante que el lugar de nacimiento parece decirnos en su búsqueda la nieta francesa del asesinado, con quien tiene encuentros desde el más allá. Fantasía, el arma secreta de Paco Roca. "Para mí es importante. La fantasía es la única manera de solucionar los problemas de la realidad. El cómic es un medio perfecto para reivindicar estas lecturas. Además de ser absolutamente libre para hablar de temas complicados sin concesiones, narrativamente te permite pasar de lo realista a lo fantástico, de la intimidad a la distancia", asegura.
De ahí la escena más dramática del libro, donde la joven protagonista camina por la cola de los refugiados que pasan junto al campo de concentración y una anciana le grita: "¡Es el campo de la vergüenza! ¡El campo del desprecio!" ¡Dilo! ¡Donde vayas, dilo!", como si se lo dijera al autor de este cómic. Roca se entrega a esta recuperación: "La memoria histórica está ayudando a aceptar nuestro pasado. En este momento podemos mirar atrás y llevarnos bien con el pasado".
sábado, 11 de septiembre de 2010
"Memoria histórica," libro de Juan Sisinio Pérez Garzón y Eduardo Manzano Moreno
Visto en: Tiempodehistoria.com
Juan Sisinio Pérez Garzón y Eduardo Manzano reflexionan sobre memoria histórica
Memoria histórica. Éste es el tíutlo del libro de Juan Sisinio Pérez Garzón y Eduardo Manzano Moreno editado por Los Libros de la Catarata como número 4 de la colección 'Debates científicos'. Sobre esta obra, en cuya edición también participa el CSIC, dicen sus responsables: "Desde su mismo nacimiento la Historia, como ciencia social, ha consistido en un relato selectivo de los hechos del pasado, y ese proceso de selección ha estado acompañado, necesariamente, de un componente ideológico y cultural, explícito o tácito. Es obvio que la Historia no puede registrar todos los hechos sucedidos, de la misma forma que los mapas no pueden reflejar todos los accidentes geográficos, hasta el más insignificante detalle, y, por lo tanto, el historiador se ve obligado a seleccionar acontecimientos y a construir a partir de ellos uno solo de los relatos posibles. De esta forma, a pesar de que ya Tucídides presumía de que su relato histórico era una posesión para siempre, es decir, una versión definitiva de los hechos, la verdad es que cada época se ve en la obligación de reescribir su propio relato del pasado, porque el pasado necesita ser revisado de manera continua pero, eso sí, con todas las garantías de un riguroso método analítico y sin apriorismos ni manipulaciones elementales".
Los autores:
Juan Sisinio Pérez Garzón
Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Castilla-La Mancha, hasta el año 2000 fue científico titular en el CSIC, donde desarrolló su actividad investigadora, especializándose en la historia social y política de la España contemporánea y también en el estudio de la historiografía y de sus implicaciones con el nacionalismo español. De sus publicaciones, cabe reseñar: Milicia nacional y revolución burguesa (1978), Historiografía y nacionalismo español (1985), La gestión de la memoria (con E. Manzano, 2000), Isabel II: los espejos de la reina (2004) y Las Cortes de Cádiz: el nacimiento de la nación liberal (2007).
Eduardo Manzano Moreno
Profesor de investigación en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales, su investigación se ha centrado en la historia de al-Andalus y las implicaciones políticas de la memoria histórica. También ha realizado contribuciones significativas sobre la historia de Jerusalén durante la Primera Guerra Mundial. Es autor de cuatro libros, ha editado dos y ha sido coautor de otros dos. También ha contribuido a más de 25 libros colectivos en España, Francia, Gran Bretaña y Alemania, y ha publicado numerosos artículos de investigación en revistas españolas e internacionales. Sus principales publicaciones incluyen: Épocas medievales (2010), Conquistadores, emires y Califas. Los Omeyas y la Formación de al-Andalus (2007) y, en colaboración con J. S. Pérez Garzón, "A difficult nation. History and nationalism in contemporary Spain", en History and Memory (2002), entre otras. Ha dictado conferencias como ponente invitado en instituciones académicas en el Reino Unido, Canadá, Francia, Italia, Alemania, Argentina, Jordania y España.
Información:
http://www.catarata.org/libro/mostrar/id/600
Juan Sisinio Pérez Garzón y Eduardo Manzano reflexionan sobre memoria histórica
Memoria histórica. Éste es el tíutlo del libro de Juan Sisinio Pérez Garzón y Eduardo Manzano Moreno editado por Los Libros de la Catarata como número 4 de la colección 'Debates científicos'. Sobre esta obra, en cuya edición también participa el CSIC, dicen sus responsables: "Desde su mismo nacimiento la Historia, como ciencia social, ha consistido en un relato selectivo de los hechos del pasado, y ese proceso de selección ha estado acompañado, necesariamente, de un componente ideológico y cultural, explícito o tácito. Es obvio que la Historia no puede registrar todos los hechos sucedidos, de la misma forma que los mapas no pueden reflejar todos los accidentes geográficos, hasta el más insignificante detalle, y, por lo tanto, el historiador se ve obligado a seleccionar acontecimientos y a construir a partir de ellos uno solo de los relatos posibles. De esta forma, a pesar de que ya Tucídides presumía de que su relato histórico era una posesión para siempre, es decir, una versión definitiva de los hechos, la verdad es que cada época se ve en la obligación de reescribir su propio relato del pasado, porque el pasado necesita ser revisado de manera continua pero, eso sí, con todas las garantías de un riguroso método analítico y sin apriorismos ni manipulaciones elementales".
Los autores:
Juan Sisinio Pérez Garzón
Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Castilla-La Mancha, hasta el año 2000 fue científico titular en el CSIC, donde desarrolló su actividad investigadora, especializándose en la historia social y política de la España contemporánea y también en el estudio de la historiografía y de sus implicaciones con el nacionalismo español. De sus publicaciones, cabe reseñar: Milicia nacional y revolución burguesa (1978), Historiografía y nacionalismo español (1985), La gestión de la memoria (con E. Manzano, 2000), Isabel II: los espejos de la reina (2004) y Las Cortes de Cádiz: el nacimiento de la nación liberal (2007).
Eduardo Manzano Moreno
Profesor de investigación en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales, su investigación se ha centrado en la historia de al-Andalus y las implicaciones políticas de la memoria histórica. También ha realizado contribuciones significativas sobre la historia de Jerusalén durante la Primera Guerra Mundial. Es autor de cuatro libros, ha editado dos y ha sido coautor de otros dos. También ha contribuido a más de 25 libros colectivos en España, Francia, Gran Bretaña y Alemania, y ha publicado numerosos artículos de investigación en revistas españolas e internacionales. Sus principales publicaciones incluyen: Épocas medievales (2010), Conquistadores, emires y Califas. Los Omeyas y la Formación de al-Andalus (2007) y, en colaboración con J. S. Pérez Garzón, "A difficult nation. History and nationalism in contemporary Spain", en History and Memory (2002), entre otras. Ha dictado conferencias como ponente invitado en instituciones académicas en el Reino Unido, Canadá, Francia, Italia, Alemania, Argentina, Jordania y España.
Información:
http://www.catarata.org/libro/mostrar/id/600
sábado, 28 de agosto de 2010
Marcha en Mallorca en memoria a las víctimas del franquismo
Visto en: 20Minutos.es
Un centenar de personas participan en una marcha en Manacor, Sa Coma y Porreres en memoria a las víctimas del franquismo
Un centenar de personas han participado esta mañana en una marcha que ha recorrido las localidades mallorquinas de Manacor, Sa Coma y Porreres en memoria de las 1.500 personas que fueron asesinadas en la isla durante el franquismo y que aún continúan desaparecidas.
EUROPA PRESS. 28.08.2010
Un centenar de personas han participado esta mañana en una marcha que ha recorrido las localidades mallorquinas de Manacor, Sa Coma y Porreres en memoria de las 1.500 personas que fueron asesinadas en la isla durante el franquismo y que aún continúan desaparecidas.
Así lo ha informado a Europa Press la presidenta de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Mallorca, 'Memoria de Mallorca', Maria Antònia Oliver, quien ha explicado que esta marcha, en la que han participado ciudadanos de otras Comunidades Autónomas, como Andalucía, Cataluña y Aragón, se enmarca en las jornadas que se llevan a cabo este fin de semana en Mallorca sobre Desapariciones Forzosas.
Oliver ha apuntado que, actualmente, está documentada el asesinato y la desaparición de 1.500 personas en Mallorca durante la dictadura franquista y ha señalado que se desconoce el paradero de la mayoría de estas víctimas, a excepción de las 400 personas que se cree que están enterradas en fosas comunes en el cementerio de Palma; 90 en Porreres y 22 en Calvià, aunque estas cifras podrían ser superiores.
Así, ha criticado el hecho de que, finalmente, el Tribunal Supremo no permitiera al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón realizar su investigación sobre los crímenes franquistas, que preveía la apertura de fosas en toda España, incluidas las de Porreres y Calvià, con el fin de que los familiares pudieran enterrar de manera digna a las víctimas del franquismo.
En esta línea, Oliver ha recordado que tanto Memoria de Mallorca, como la de Recuperación de la Memoria Histórica de Cataluña (ARMHC) presentaron una querella por prevaricación contra el magistrado del Tribunal Supremo Luciano Varela y contra el presidente de la Sala de lo Penal de este órgano, Juan Saavedra, al considerar que ambos cometieron prevaricación en las resoluciones que imputaron a Garzón en relación con la citada investigación.
No obstante, ha señalado que todos los tribunales han desestimado los recursos presentados por Memoria de Mallorca para que se permitiera la apertura de las fosas, algo que, a su juicio, volverá a ocurrir en septiembre con el recurso de amparo presentado ante el Tribunal Constitucional, lo que obligará a su entidad a recurrir a los tribunales europeos.
Con independencia de estas acciones judiciales, Oliver ha indicado que su asociación está elaborando un mapa de fosas de víctimas del franquismo en Mallorca, teniendo en cuenta que, en su opinión, "en casi todos los cementerios de los pueblos de la isla hay fosas comunes", mientras que en otras zonas, como Manacor hay pozos "donde el régimen franquista tiraba a las personas".
Asimismo, ha aseverado que en localidades como Sa Coma hay constancia de que fueron asesinados 200 milicianos y cinco mujeres pertenecientes a la Cruz Roja, si bien se desconoce aún dónde fueron enterradas estas personas, mientras que tampoco se conoce sus nombres, dado que "los fascistas apuntaban el número de fusilados, pero no sus nombres".
Ley de fosas
Por esta razón, Oliver exige al Govern que elabore una Ley de Fosas, con el fin de que sea esta institución la responsable de exhumarlas, teniendo en cuenta que "el Estado no lo hace", algo que ha calificado de "muy poco humanitario". "Tenemos derecho a conocer la verdad, porque, hasta ahora, no se ha hecho nada por las víctimas, ni por sus familiares", ha reprobado.
Por otra parte, ha explicado que en el marco de las citadas jornadas, este viernes se llevó a cabo una ruta en Palma por los lugares más importantes donde el régimen franquista llevó a cabo su represión y en la que participaron unas 150 personas, algo que ha calificado de "éxito" teniendo en cuenta que se trata de un mes de agosto con unas temperaturas muy elevadas.
Además, ha anunciado que esta tarde se celebrará una conferencia en Es Baluard de Palma, donde participarán los juristas que se han querellado contra los citados jueces del Tribunal Supremo, mientras que esta noche tendrá lugar un cine fórum.
Finalmente, estas jornadas concluirán este domingo a las 12.00 horas con una ofrenda floral en el único monumento de Mallorca en recuerdo a las víctimas del franquismo, conocido como el Bosque de la Memoria de Bendinat, donde hay instalada una escultura y un árbol con una placa que recoge el nombre de las personas desaparecidas.
Un centenar de personas participan en una marcha en Manacor, Sa Coma y Porreres en memoria a las víctimas del franquismo
Un centenar de personas han participado esta mañana en una marcha que ha recorrido las localidades mallorquinas de Manacor, Sa Coma y Porreres en memoria de las 1.500 personas que fueron asesinadas en la isla durante el franquismo y que aún continúan desaparecidas.
EUROPA PRESS. 28.08.2010
Un centenar de personas han participado esta mañana en una marcha que ha recorrido las localidades mallorquinas de Manacor, Sa Coma y Porreres en memoria de las 1.500 personas que fueron asesinadas en la isla durante el franquismo y que aún continúan desaparecidas.
Así lo ha informado a Europa Press la presidenta de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Mallorca, 'Memoria de Mallorca', Maria Antònia Oliver, quien ha explicado que esta marcha, en la que han participado ciudadanos de otras Comunidades Autónomas, como Andalucía, Cataluña y Aragón, se enmarca en las jornadas que se llevan a cabo este fin de semana en Mallorca sobre Desapariciones Forzosas.
Oliver ha apuntado que, actualmente, está documentada el asesinato y la desaparición de 1.500 personas en Mallorca durante la dictadura franquista y ha señalado que se desconoce el paradero de la mayoría de estas víctimas, a excepción de las 400 personas que se cree que están enterradas en fosas comunes en el cementerio de Palma; 90 en Porreres y 22 en Calvià, aunque estas cifras podrían ser superiores.
Así, ha criticado el hecho de que, finalmente, el Tribunal Supremo no permitiera al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón realizar su investigación sobre los crímenes franquistas, que preveía la apertura de fosas en toda España, incluidas las de Porreres y Calvià, con el fin de que los familiares pudieran enterrar de manera digna a las víctimas del franquismo.
En esta línea, Oliver ha recordado que tanto Memoria de Mallorca, como la de Recuperación de la Memoria Histórica de Cataluña (ARMHC) presentaron una querella por prevaricación contra el magistrado del Tribunal Supremo Luciano Varela y contra el presidente de la Sala de lo Penal de este órgano, Juan Saavedra, al considerar que ambos cometieron prevaricación en las resoluciones que imputaron a Garzón en relación con la citada investigación.
No obstante, ha señalado que todos los tribunales han desestimado los recursos presentados por Memoria de Mallorca para que se permitiera la apertura de las fosas, algo que, a su juicio, volverá a ocurrir en septiembre con el recurso de amparo presentado ante el Tribunal Constitucional, lo que obligará a su entidad a recurrir a los tribunales europeos.
Con independencia de estas acciones judiciales, Oliver ha indicado que su asociación está elaborando un mapa de fosas de víctimas del franquismo en Mallorca, teniendo en cuenta que, en su opinión, "en casi todos los cementerios de los pueblos de la isla hay fosas comunes", mientras que en otras zonas, como Manacor hay pozos "donde el régimen franquista tiraba a las personas".
Asimismo, ha aseverado que en localidades como Sa Coma hay constancia de que fueron asesinados 200 milicianos y cinco mujeres pertenecientes a la Cruz Roja, si bien se desconoce aún dónde fueron enterradas estas personas, mientras que tampoco se conoce sus nombres, dado que "los fascistas apuntaban el número de fusilados, pero no sus nombres".
Ley de fosas
Por esta razón, Oliver exige al Govern que elabore una Ley de Fosas, con el fin de que sea esta institución la responsable de exhumarlas, teniendo en cuenta que "el Estado no lo hace", algo que ha calificado de "muy poco humanitario". "Tenemos derecho a conocer la verdad, porque, hasta ahora, no se ha hecho nada por las víctimas, ni por sus familiares", ha reprobado.
Por otra parte, ha explicado que en el marco de las citadas jornadas, este viernes se llevó a cabo una ruta en Palma por los lugares más importantes donde el régimen franquista llevó a cabo su represión y en la que participaron unas 150 personas, algo que ha calificado de "éxito" teniendo en cuenta que se trata de un mes de agosto con unas temperaturas muy elevadas.
Además, ha anunciado que esta tarde se celebrará una conferencia en Es Baluard de Palma, donde participarán los juristas que se han querellado contra los citados jueces del Tribunal Supremo, mientras que esta noche tendrá lugar un cine fórum.
Finalmente, estas jornadas concluirán este domingo a las 12.00 horas con una ofrenda floral en el único monumento de Mallorca en recuerdo a las víctimas del franquismo, conocido como el Bosque de la Memoria de Bendinat, donde hay instalada una escultura y un árbol con una placa que recoge el nombre de las personas desaparecidas.
domingo, 22 de agosto de 2010
Premio de memoria histórica de la Junta de Andalucía
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| Francisco Espinosa Maestre |
De: Tiempo de historia
El historiador Francisco Espinosa, premio de memoria histórica de la Junta de Andalucía
La Consejería de Gobernación y Justicia de la Junta de Andalucía ha concedido el premio Andalucía a la recuperación de la memoria histórica al historiador Francisco Espinosa Maestre, por su "trayectoria individual, tanto personal como profesional". Esta distinción, contenida en una orden de 14 de julio de 2010, publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía el 20 de agosto de 2010, ha sido acordada por un jurado compuesto por José Antonio Gómez Periñán (presidente), el comisario de la Memoria Histórica, Juan Gallo González (vicepresidente), y los vocales María del Carmen Fernández Albéndiz, María Victoria Fernández Luceño, José María García Márquez, Concha Langa Nuño, Fernando Martínez López y Demetrio Pérez Carretero, con Margarita Centeno Pariente como secretaria.
En esta primera edición de los «Premios Andalucía a la Recuperación de la Memoria Histórica» también se han concedido las siguientes distinciones:
- Premio a la investigación histórica, antropológica o arqueológica: Pura Sánchez Sánchez con una dotación de tres mil euros (3.000 euros) y entrega de objeto conmemorativo.
- Premio a la mejor iniciativa llevada a cabo por las entidades sin ánimo de lucro: «Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica» y «Asociación contra el Silencio y Olvido» y para la «Recuperación de la Memoria Histórica de Málaga» con una dotación de mil quinientos euros (1.500 euros), y entrega de objeto conmemorativo a cada una de ellas.
- Premio a entidades locales andaluzas: Ayuntamiento de Sevilla, con entrega de un objeto conmemorativo.
- Premio a la mejor labor en el ámbito educativo: Instituto de Educación Secundaria «Carlos III» de Prado del Rey (Cádiz), con entrega de un objeto conmemorativo.
- Premio a la aplicación de las nuevas tecnologías en la difusión de la Memoria Histórica: web «Todos (...) los nombres», con una dotación de tres mil euros (3.000 euros) y entrega de objeto conmemorativo.
La Junta justifica así estos premios: "Mediante Orden de 6 de abril de 2010 (BOJA núm. 92, de 13 de mayo), de la Consejería de Gobernación y Justicia, se publicó la convocatoria para el presente año de los , en su I Edición, y cuyo objetivo radica en distinguir la labor realizada por aquellas personas y entidades que han contribuido de manera notoria, tanto en la investigación como en la difusión y reconocimiento de la Memoria Histórica.
El artículo 5 de la mencionada Orden dispone que corresponderá la Presidencia y Vicepresidencia del Jurado de dichos Premios a la persona titular de la Consejería de Gobernación y Justicia de la Junta de Andalucía, salvo delegación en la persona titular de la Viceconsejería, y a la persona titular del Comisariado para la Recuperación de la Memoria Histórica, respectivamente, mientras que la Secretaría se atribuye a un funcionario o funcionaria de la Consejería de Gobernación y Justicia. Con respecto a las Vocalías del Jurado estas fueron designadas, de conformidad con lo establecido en el artículo 5.1.c) de la disposición indicada, por Orden de 13 de mayo de 2010, del Consejero de Gobernación y Justicia.
Por otra parte, y conforme lo dispuesto en el artículo 6.1.in fine de la Orden de 6 de abril de 2010, el Jurado, en sesión celebrada el día 17 de mayo, falló el otorgamiento de los «Premios Andalucía a la Recuperación de la Memoria Histórica» a distintas personalidades destacadas por su contribución a favor de la recuperación de la Memoria Histórica".
jueves, 19 de agosto de 2010
Si no ahora, ¿cuándo?
Especialmente en tiempos de "la crisis," a los políticos les encanta hablar de gastos excesivos por parte de los del otro partido. Ha sido muy conveniente utilizar el tema de la memoria histórica para subrayar gastos que a algunos les parecen innecesarios. La idea de que las fosas comunes tienen que esperar hasta que haya más dinero es una idea errónea y dañina para España, y para cualquier país en que sigue habiendo desaparecidos y fosas comunes. En otro momento, quisiera retomar la cuestión del dinero y la memoria histórica, pero por ahora, me limito a preguntar, ¿si no se hace ahora, cuándo se va a hacer? Después de décadas de espera, ahora han de esperar aún más las familiares de estas víctimas??? La cita del primer párrafo del artículo de abajo realmente me pareció insensible y muy poco pensada. Pero siempre es más fácil criticar el uso del dinero de los demás que mirarse al espejo.
De: El Plural.com
Gerardo Rivas
Grosso Modo
Luis María Anson, muy preocupado por las subvenciones de la Memoria Histórica
A la derechona de este país siempre le ha preocupado el despilfarro del dinero público. Quizás por ello tiene cierta tendencia a considerarlo privado cuando lo gestiona y a guardarlo a buen recaudo, cuando ya es suyo, en herméticas “cuevas financieras” -a las que también llaman paraísos fiscales-. Esta inquietud por el derroche se ha visto reflejada en un artículo del pasado martes día 17, que publica Luis María Anson, en el periódico digital que preside: El Imparcial. Su título es muy explícito: “El negociete de la Memoria Histórica”.
Según el Príncipe de Asturias de la Comunicación, las subvenciones de las Administraciones Públicas para financiar la búsqueda y exhumación de los restos de personas asesinadas durante el franquismo y arrojadas a cunetas o fosas comunes, se conceden según el siguiente ritual: “Un grupo de amiguetes funda una asociación para exhumar esqueletos. Piden una subvención. Zapatero les otorga 60.000 euros. Los amiguetes destinan 2.000 euros a la camelancia de las excavaciones y se reparten los otros 50.000 entre ellos. El negociete está hecho.”
Pasando por alto las expresiones hirientes del ilustre académico del sillón de la “ñ” minúscula -como, por ejemplo, “la camelancia de las excavaciones”- referidas en un contexto que trata de la exhumación de los restos de personas asesinadas, quisiera hacer hincapié en la oportunidad del artículo.
Todos los medios de comunicación del día anterior daban como noticia destacada que el presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, había destinado otros dos millones de euros -¡y van ni se sabe!- a la Fundación V Encuentro Mundial de la Familia, cuya exclusiva finalidad fue la de organizar la visita del Papa Benedicto XVI a Valencia en el año 2006.
Se da, asimismo, la circunstancia de que esta fundación está presuntamente vinculada con el caso Gürtel y sus cuentas han sido reclamadas por el juez que instruye este caso en el TSJ de Madrid. La única información de la que se dispone sobre esta opaca fundación es que declaró en 2006 gastos por más de 12 millones de euros, aunque, eso sí, sin detallar los encargos ni los contratistas elegidos, y cerró ese año con unas pérdidas de 2,8 millones.
Resumiendo, en el día que se conoce que el gobierno valenciano del PP aporta 2 millones de euros -que se suman a otros dos que fueron donados en febrero- a una fundación investigada por presunta corrupción y que lleva, cuanto menos, 12 millones de euros gastados en los fastos de la visita papal de 2006, sin que se sepa a quién, cómo y porqué se pagó este dinero; en ese mismo día, repito, la preocupación del Príncipe de la Comunicación se centra en el despilfarro que podría producirse con las subvenciones otorgadas para la exhumación de los restos de las víctimas del régimen franquista o como dice el académico del sillón de la “ñ” minúscula con “la camelancia de las excavaciones”.
Pero ahí no queda la cosa. Anson termina su artículo dirigiéndose al presidente del PP y jefe de Camps al que le hace la siguiente recomendación: “El espectáculo da vergüenza. Rajoy debería desenmascarar uno a uno a los beneficiados por Zapatero en este capítulo inacabable de la memoria histórica”.
Como me figuro que Rajoy atenderá con diligencia la recomendación del ilustre académico, yo me atrevería a hacerle otra. Cuando termine con el desenmascaramiento encargado por el ilustre académico, vuelva su mirada y atención hacia sus propias filas y desenmascare, también, las eventuales corrupciones, cohechos, concesiones en concursos y subastas públicas fraudulentas, prevaricaciones, apropiaciones indebidas, delitos contra la Hacienda Pública, tráficos de influencias, malversaciones y, en fin, otras presuntas irregularidades que hayan podido protagonizar cargos electos, y no, del partido que dirige como los que son, o fueron, presidente de la Comunidad Valenciana, tesorero nacional de su partido, consejeros, diputados y senadores nacionales y autonómicos, alcaldes, concejales y, en fin, decenas de altos miembros de su partido.
Y cuando haya desenmascarado a todos y haya tomado las medidas adecuadas para su erradicación, puede analizar con lupa que ni un sólo euro, concedido para la exhumación de los restos de las víctimas del franquismo, no haya tenido el destino para el que fue otorgado. No es ético exigir limpieza en las casas de los demás cuando la propia se tiene hecha unos zorros.
Gerardo Rivas Rico es Licenciado en Ciencias Económicas
De: El Plural.com
Gerardo Rivas
Grosso Modo
Luis María Anson, muy preocupado por las subvenciones de la Memoria Histórica
A la derechona de este país siempre le ha preocupado el despilfarro del dinero público. Quizás por ello tiene cierta tendencia a considerarlo privado cuando lo gestiona y a guardarlo a buen recaudo, cuando ya es suyo, en herméticas “cuevas financieras” -a las que también llaman paraísos fiscales-. Esta inquietud por el derroche se ha visto reflejada en un artículo del pasado martes día 17, que publica Luis María Anson, en el periódico digital que preside: El Imparcial. Su título es muy explícito: “El negociete de la Memoria Histórica”.
Según el Príncipe de Asturias de la Comunicación, las subvenciones de las Administraciones Públicas para financiar la búsqueda y exhumación de los restos de personas asesinadas durante el franquismo y arrojadas a cunetas o fosas comunes, se conceden según el siguiente ritual: “Un grupo de amiguetes funda una asociación para exhumar esqueletos. Piden una subvención. Zapatero les otorga 60.000 euros. Los amiguetes destinan 2.000 euros a la camelancia de las excavaciones y se reparten los otros 50.000 entre ellos. El negociete está hecho.”
Pasando por alto las expresiones hirientes del ilustre académico del sillón de la “ñ” minúscula -como, por ejemplo, “la camelancia de las excavaciones”- referidas en un contexto que trata de la exhumación de los restos de personas asesinadas, quisiera hacer hincapié en la oportunidad del artículo.
Todos los medios de comunicación del día anterior daban como noticia destacada que el presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, había destinado otros dos millones de euros -¡y van ni se sabe!- a la Fundación V Encuentro Mundial de la Familia, cuya exclusiva finalidad fue la de organizar la visita del Papa Benedicto XVI a Valencia en el año 2006.
Se da, asimismo, la circunstancia de que esta fundación está presuntamente vinculada con el caso Gürtel y sus cuentas han sido reclamadas por el juez que instruye este caso en el TSJ de Madrid. La única información de la que se dispone sobre esta opaca fundación es que declaró en 2006 gastos por más de 12 millones de euros, aunque, eso sí, sin detallar los encargos ni los contratistas elegidos, y cerró ese año con unas pérdidas de 2,8 millones.
Resumiendo, en el día que se conoce que el gobierno valenciano del PP aporta 2 millones de euros -que se suman a otros dos que fueron donados en febrero- a una fundación investigada por presunta corrupción y que lleva, cuanto menos, 12 millones de euros gastados en los fastos de la visita papal de 2006, sin que se sepa a quién, cómo y porqué se pagó este dinero; en ese mismo día, repito, la preocupación del Príncipe de la Comunicación se centra en el despilfarro que podría producirse con las subvenciones otorgadas para la exhumación de los restos de las víctimas del régimen franquista o como dice el académico del sillón de la “ñ” minúscula con “la camelancia de las excavaciones”.
Pero ahí no queda la cosa. Anson termina su artículo dirigiéndose al presidente del PP y jefe de Camps al que le hace la siguiente recomendación: “El espectáculo da vergüenza. Rajoy debería desenmascarar uno a uno a los beneficiados por Zapatero en este capítulo inacabable de la memoria histórica”.
Como me figuro que Rajoy atenderá con diligencia la recomendación del ilustre académico, yo me atrevería a hacerle otra. Cuando termine con el desenmascaramiento encargado por el ilustre académico, vuelva su mirada y atención hacia sus propias filas y desenmascare, también, las eventuales corrupciones, cohechos, concesiones en concursos y subastas públicas fraudulentas, prevaricaciones, apropiaciones indebidas, delitos contra la Hacienda Pública, tráficos de influencias, malversaciones y, en fin, otras presuntas irregularidades que hayan podido protagonizar cargos electos, y no, del partido que dirige como los que son, o fueron, presidente de la Comunidad Valenciana, tesorero nacional de su partido, consejeros, diputados y senadores nacionales y autonómicos, alcaldes, concejales y, en fin, decenas de altos miembros de su partido.
Y cuando haya desenmascarado a todos y haya tomado las medidas adecuadas para su erradicación, puede analizar con lupa que ni un sólo euro, concedido para la exhumación de los restos de las víctimas del franquismo, no haya tenido el destino para el que fue otorgado. No es ético exigir limpieza en las casas de los demás cuando la propia se tiene hecha unos zorros.
Gerardo Rivas Rico es Licenciado en Ciencias Económicas
miércoles, 18 de agosto de 2010
Memoria histórica: la situación en Cataluña vs. Canarias
Visto en: Eldia.es
"El Gobierno catalán es más sensible con nuestra situación que el canario"
La presidenta de la Asociación de Memoria Histórica de Canarias, Balbina Sosa, se muestra decepcionada con el Ejecutivo canario y, sobre todo, con el responsable de Presidencia y Justicia, José Miguel Ruano, al que acusa de negarse a recibir a las víctimas durante más de dos años y de hacerles parecer "pedigüeños".
G. MAESTRE, S/C de Tenerife
"Somos canarios. Los que están enterrados en pozos, cunetas y barrancos también lo son, por eso no me da la gana ir a pedirle al Gobierno catalán que me ayude a buscarlos o a identificarlos con pruebas forenses, quiero que sea el gobierno de mi tierra quien lo haga y una ley me ampara". Con estas duras declaraciones la presidenta de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Canarias, Balbina Sosa, dejaba ayer patente "la desidia" que a su juicio mantiene el Ejecutivo canario en este asunto.
"Si no fuera por la implicación y ayuda de los ayuntamientos, los cabildos, y sobre todo del gobierno central, aquí no se hubiera movido un piedra", señala Sosa, que recuerda que desde que Paulino Rivero es presidente autonómico el Gobierno no se ha realizado ningún tipo de gestión al respecto.
"¿Cómo puede ser posible que el Gobierno catalán sea más sensible con nosotros que el canario?. Yo desde luego es algo que no alcanzo a comprender".
Sosa explica que Cataluña -tomando como base la Ley de Memoria Histórica-, elaboró una ley autonómica por la que pone a disposición de las víctimas todos sus recursos.
"Aquí hay dos maravillosas universidades. ¿Por qué nos resulta más fácil llevar las pruebas forenses a las catalanas que a las canarias?", se cuestiona la experta.
Pero las críticas de la portavoz de las cuatro asociaciones que existen en el Archipiélago se centran en una sola persona: el consejero de Presidencia, Justicia y Seguridad, José Miguel Ruano.
"Las asociaciones nos reunimos con Paulino Rivero y él nos dijo que a partir de ese momento sería Ruano nuestro interlocutor y el que debería ayudarnos en la localización y exhumación de nuestros familiares. No obstante, nos advirtió de que insistiéramos con su secretaria porque era una persona muy ocupada. Durante más de dos años lo hemos estado llamando para sentarnos a hablar y nunca nos ha contestado y, sin embargo, dice en una comisión parlamentaria que no tiene ningún justificante de que se le haya pedido cita. ¿Cómo lo va a tener si fue directamente el presidente el que le dijo que nos atendiera?", indica.
A Sosa lo que más le duele es que se haga ver que las víctimas de los familiares son "pedigüeños" o que andan detrás de "una limosna". "Nosotros llevamos más de 32 años pagando todos nuestros gastos de nuestro propio bolsillo. Son muchos pasajes de avión entre islas e incluso hasta Madrid para llevar firmas y datos a la Audiencia Nacional, pero no nos ha importado porque consideramos que está en juego la dignidad de nuestros familiares, que no eran delincuentes y, sin embargo, su cuerpos están tirados en cualquier parte como si lo fueran".
Y es que dos años después de la entrada en vigor de la Ley de Memoria Historia, en Canarias sólo se ha estudiado una fosa, en el municipio Gran Canario de Arucas, pese a que hay constancia de más de 700 desaparecidos y los historiadores hablan de más de 2.000 muertos.
Sólo acciones puntuales, como las realizadas por el Ayuntamiento de Fuencaliente en 2007, y algunos convenios financiados casi en su totalidad por el Gobierno central han permitido la redacción de algunos proyectos de localización.
Sin embargo, la mayor parte de las búsquedas siguen sin llevarse a cabo. "Las subvenciones contemplan un máximo de 60.000 euros. Para cadáveres que están enterrados a poca profundidad puede que ese dinero alcance, pero para los que están en pozos de más de 50 metros no da ni para las medidas de seguridad que requiere un trabajo de este calado", sentencia Balbina Sosa antes de añadir que, "sin ayuda del gobierno autonómico quizá haya que esperar otros 32 años para poder desenterrar a nuestros amigos y familiares".
"El Gobierno catalán es más sensible con nuestra situación que el canario"
La presidenta de la Asociación de Memoria Histórica de Canarias, Balbina Sosa, se muestra decepcionada con el Ejecutivo canario y, sobre todo, con el responsable de Presidencia y Justicia, José Miguel Ruano, al que acusa de negarse a recibir a las víctimas durante más de dos años y de hacerles parecer "pedigüeños".
G. MAESTRE, S/C de Tenerife
"Somos canarios. Los que están enterrados en pozos, cunetas y barrancos también lo son, por eso no me da la gana ir a pedirle al Gobierno catalán que me ayude a buscarlos o a identificarlos con pruebas forenses, quiero que sea el gobierno de mi tierra quien lo haga y una ley me ampara". Con estas duras declaraciones la presidenta de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Canarias, Balbina Sosa, dejaba ayer patente "la desidia" que a su juicio mantiene el Ejecutivo canario en este asunto.
"Si no fuera por la implicación y ayuda de los ayuntamientos, los cabildos, y sobre todo del gobierno central, aquí no se hubiera movido un piedra", señala Sosa, que recuerda que desde que Paulino Rivero es presidente autonómico el Gobierno no se ha realizado ningún tipo de gestión al respecto.
"¿Cómo puede ser posible que el Gobierno catalán sea más sensible con nosotros que el canario?. Yo desde luego es algo que no alcanzo a comprender".
Sosa explica que Cataluña -tomando como base la Ley de Memoria Histórica-, elaboró una ley autonómica por la que pone a disposición de las víctimas todos sus recursos.
"Aquí hay dos maravillosas universidades. ¿Por qué nos resulta más fácil llevar las pruebas forenses a las catalanas que a las canarias?", se cuestiona la experta.
Pero las críticas de la portavoz de las cuatro asociaciones que existen en el Archipiélago se centran en una sola persona: el consejero de Presidencia, Justicia y Seguridad, José Miguel Ruano.
"Las asociaciones nos reunimos con Paulino Rivero y él nos dijo que a partir de ese momento sería Ruano nuestro interlocutor y el que debería ayudarnos en la localización y exhumación de nuestros familiares. No obstante, nos advirtió de que insistiéramos con su secretaria porque era una persona muy ocupada. Durante más de dos años lo hemos estado llamando para sentarnos a hablar y nunca nos ha contestado y, sin embargo, dice en una comisión parlamentaria que no tiene ningún justificante de que se le haya pedido cita. ¿Cómo lo va a tener si fue directamente el presidente el que le dijo que nos atendiera?", indica.
A Sosa lo que más le duele es que se haga ver que las víctimas de los familiares son "pedigüeños" o que andan detrás de "una limosna". "Nosotros llevamos más de 32 años pagando todos nuestros gastos de nuestro propio bolsillo. Son muchos pasajes de avión entre islas e incluso hasta Madrid para llevar firmas y datos a la Audiencia Nacional, pero no nos ha importado porque consideramos que está en juego la dignidad de nuestros familiares, que no eran delincuentes y, sin embargo, su cuerpos están tirados en cualquier parte como si lo fueran".
Y es que dos años después de la entrada en vigor de la Ley de Memoria Historia, en Canarias sólo se ha estudiado una fosa, en el municipio Gran Canario de Arucas, pese a que hay constancia de más de 700 desaparecidos y los historiadores hablan de más de 2.000 muertos.
Sólo acciones puntuales, como las realizadas por el Ayuntamiento de Fuencaliente en 2007, y algunos convenios financiados casi en su totalidad por el Gobierno central han permitido la redacción de algunos proyectos de localización.
Sin embargo, la mayor parte de las búsquedas siguen sin llevarse a cabo. "Las subvenciones contemplan un máximo de 60.000 euros. Para cadáveres que están enterrados a poca profundidad puede que ese dinero alcance, pero para los que están en pozos de más de 50 metros no da ni para las medidas de seguridad que requiere un trabajo de este calado", sentencia Balbina Sosa antes de añadir que, "sin ayuda del gobierno autonómico quizá haya que esperar otros 32 años para poder desenterrar a nuestros amigos y familiares".
Memoria histórica de Cartagena
Visto en el blog de Memoria histórica de Cartagena
Un acto, el 20 de septiembre, recordará el primer año del mausoleo.La crisis aplaza la construcción de un monumento a los caídos en la ciudad.
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Mérida y Comarca continúa su trabajo de recuperar datos de personas desaparecidas durante la época del franquismo. Libertad Sánchez, portavoz de la ARHM, señaló que el colectivo no sólo recibe solicitudes de personas de Extremadura que necesitan saber de sus familiares, sino también de otros puntos de España. En los últimos once años se han resuelto alrededor de unos 300 casos, pero en algunas ocasiones ha resultado complicado, porque solicitan fotografías u otros elementos difíciles de encontrar, afirmó.
El presidente de la asociación, Juan Manuel Sánchez, mostró en rueda de prensa, la satisfacción por la construcción de un mausoleo en el cementerio de Mérida para recordar a las víctimas.
En cuanto a proyectos, la AHRM participó en la Comisión Etica de la Verdad celebrada en Colombia el pasado mes de abril, mediante una ponencia que trataba sobre el trato que tenía la mujer “por ser familiar de rojos”. Libertad, recalcó que, después de que en España se negara la posibilidad de investigar los crímenes de esa época, se ha abierto una vía en Argentina con familiares que organiza la asociación a nivel nacional y de esta forma mantiene contacto con la ARHM para pedirle ayuda y asesoramiento y enviarle la información sobre sus desaparecidos y así articular desde Argentina la denuncia.
Respecto a la politización de la agrupación y de su labor, la portavoz expresó que acuñar términos como memoria histórica, reivindicaciones por la república, decrece las aspiraciones de la asociación.
Por otro lado, el próximo 20 de septiembre se celebrará un acto conmemorativo del primer aniversario del mausoleo ubicado en el cementerio de la ciudad. Sin embargo, dada la situación económica, la antigua reivindicación de construir un monumento en recuerdo de los desaparecidos “queda aplazada”.
Un acto, el 20 de septiembre, recordará el primer año del mausoleo.La crisis aplaza la construcción de un monumento a los caídos en la ciudad.
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Mérida y Comarca continúa su trabajo de recuperar datos de personas desaparecidas durante la época del franquismo. Libertad Sánchez, portavoz de la ARHM, señaló que el colectivo no sólo recibe solicitudes de personas de Extremadura que necesitan saber de sus familiares, sino también de otros puntos de España. En los últimos once años se han resuelto alrededor de unos 300 casos, pero en algunas ocasiones ha resultado complicado, porque solicitan fotografías u otros elementos difíciles de encontrar, afirmó.
El presidente de la asociación, Juan Manuel Sánchez, mostró en rueda de prensa, la satisfacción por la construcción de un mausoleo en el cementerio de Mérida para recordar a las víctimas.
En cuanto a proyectos, la AHRM participó en la Comisión Etica de la Verdad celebrada en Colombia el pasado mes de abril, mediante una ponencia que trataba sobre el trato que tenía la mujer “por ser familiar de rojos”. Libertad, recalcó que, después de que en España se negara la posibilidad de investigar los crímenes de esa época, se ha abierto una vía en Argentina con familiares que organiza la asociación a nivel nacional y de esta forma mantiene contacto con la ARHM para pedirle ayuda y asesoramiento y enviarle la información sobre sus desaparecidos y así articular desde Argentina la denuncia.
Respecto a la politización de la agrupación y de su labor, la portavoz expresó que acuñar términos como memoria histórica, reivindicaciones por la república, decrece las aspiraciones de la asociación.
Por otro lado, el próximo 20 de septiembre se celebrará un acto conmemorativo del primer aniversario del mausoleo ubicado en el cementerio de la ciudad. Sin embargo, dada la situación económica, la antigua reivindicación de construir un monumento en recuerdo de los desaparecidos “queda aplazada”.
domingo, 15 de agosto de 2010
"La memoria perdida," vídeo de solidaridad con el juez Garzón (Córdoba, junio 2010)
En el vídeo de abajo los lectores podrán reconocer a muchos de los artistas e intelectuales que hace unos meses filmaron el vídeo contra la impunidad del franquismo. No había visto el de abajo, y lo quería compartir.
De: Vimeo:
Video del acto de solidaridad con el juez Baltasar Garzón, celebrado en la Diputación Provincial de Córdoba, en el que intervinieron el Ex Fiscal Anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo, el historiador Antonio Barragán, la escritora Fanny Rubio y el cantautor Luis Eduardo Aute. El acto ha tenido lugar el 18 de junio de 2010 y ha estado organizado por la Plataforma Ciudadana de Córdoba.
La memoria perdida from albertoalmansa on Vimeo.
De: Vimeo:
Video del acto de solidaridad con el juez Baltasar Garzón, celebrado en la Diputación Provincial de Córdoba, en el que intervinieron el Ex Fiscal Anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo, el historiador Antonio Barragán, la escritora Fanny Rubio y el cantautor Luis Eduardo Aute. El acto ha tenido lugar el 18 de junio de 2010 y ha estado organizado por la Plataforma Ciudadana de Córdoba.
La memoria perdida from albertoalmansa on Vimeo.
lunes, 5 de julio de 2010
Por qué la memoria histórica se debe llamar "las" memorias históricas
Visto en: el blog del autor
Ver artículo en PDF
Los vencidos tienen distinta memoria histórica que los vencedores
Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 5 de julio de 2010
Este artículo cuestiona varios de los supuestos que sostienen la imagen de la Transición como modélica. Señala que la oposición a recuperar la memoria histórica se debe al enorme dominio que los vencedores del conflicto civil (1936-1939) y sus descendientes (independientemente del color político en que se encuentren) sobre los aparatos del estado, que promueven la percepción de equidistancia en el desarrollo de atrocidades supuestamente realizadas por ambos bandos. Han sido los vencedores y sus descendientes que han querido promover la imagen de que la Transición fue modélica, basada –según ellos- en la reconciliación. El artículo concluye que millones de vencidos y sus descendientes no se han reconciliado con los vencedores y sus descendientes, la mayoría de los cuales han admitido la responsabilidad de sus antecesores en los horrores de aquel régimen fascista.
No existe pleno conocimiento en grandes sectores de la población española de las atrocidades cometidas por el golpe militar del 1936 y la dictadura que estableció. Sólo los vencidos y sus descendientes conocieron en carne propia los fusilamientos, los encarcelamientos, las torturas, el exilio y sobre todo, la constante humillación con la que el régimen establecido por el golpe militar de 1936 intentó la destrucción psicológica del bando vencido, presentándolo como un bando antiespañol, criminal y asesino, perteneciente a una raza y/o cultura inferior (ver mi artículo El racismo del nacional-catolicismo, Público, 14.01.10). Y lo que es incluso más doloroso es que los vencidos no podían defenderse ni siquiera frente a sus hijos, pues hablar con ellos y transmitirles este conocimiento era ponerlos en peligro. Los vencidos y sus descendientes sufrieron una humillación y un terror constante que nunca experimentaron los hijos de los vencedores. Y la expresión más clara de ello es lo que ha ocurrido con las más de 150.000 personas asesinadas (cuyos cuerpos han desaparecido) y sus familiares. Hasta hace poco estaban prácticamente olvidados y abandonados, treinta y dos años después de haber terminado la dictadura.
Tales horribles experiencias no las conocen los descendientes de los vencedores. A esto me referí cuando, en un artículo reciente, critiqué a Javier Pradera, columnista de El Pais, por su animosidad hacia el intento del Juez Baltasar Garzón de llevar a los tribunales a los asesinos implicados en aquel régimen (animosidad expresada con gran cantidad de insultos hacia los que criticaban tal enjuiciamiento) (ver mi artículo Javier Pradera, la amnistía y la transición, El Plural, 17.05.10). Definí a Javier Pradera como “hijo de vencedores”, lo cual, no significaba (como se malinterpretó en algunas notas que recibí) que cuestionara su compromiso democrático (expresado en su pertenencia durante su juventud a la resistencia hacia la dictadura), sino que señalaba la falta de conocimiento que Pradera tuvo de lo que fue aquella dictadura, experiencia sentida sólo por los vencidos y sus descendientes, entre los cuales Pradera no se encontraba. Los descendientes de los vencidos tenemos un conocimiento y una memoria muy distinta a la de los vencedores. Y queremos que se conozca y que se denuncie lo ocurrido, pues es nuestro deseo que el régimen democrático actual sea continuador y heredero de aquel que España tuvo y por el cual lucharon nuestros padres, ya que estamos orgullosos de lo que nuestros padres hicieron y exigimos al Estado español que lo reconozca y los honre, lo cual no se ha estado haciendo. Es más, creemos que el Estado democrático español no debe considerarse una síntesis de dos sensibilidades, una heredera de la dictadura y la otra mitad heredera de la República. Este sentido de la equidistancia moral y política de lo que erróneamente se llaman los dos bandos (postura promovida por los vencedores y por sus descendientes), no puede ser aceptada en un estado democrático. Éste, para sostener y reproducir una cultura democrática, necesita condenar la dictadura y reconocer el carácter democrático de la República. El franquismo no puede tener ningún reconocimiento en España como propone otro vencedor, Gregorio Marañon, en su artículo en El País “La insobornable verdad” (28.06.10). Sería impensable que en Alemania, que padeció un régimen nazi (semejante al régimen fascista español), un periódico publicara un artículo que defendiera el reconocimiento moral y político de aquellos que impusieron el nazismo.
En realidad, esta resistencia a conocer el pasado, está en parte explicada, no sólo por el enorme dominio que las derechas tuvieron en el proceso de transición de la dictadura a la democracia, sino también por la resistencia de los hijos de los vencedores a que se conozca lo que hicieron sus antecesores, bien por activa o por pasiva, colaborando con el odiado régimen. El miedo a molestar a los descendientes de los vencedores y la excesiva timidez en recuperar y, con ello, corregir la memoria histórica, es indigno del enorme sacrificio de aquellos que lucharon por la democracia y sufrieron por ello. Es vergonzoso, por ejemplo, que la sede del gobierno socialista español, La Moncloa, defina en su web al dictador Franco sólo como político y militar sin nunca citar su componente golpista y dictatorial.
Las consecuencias de una transición inmodélica
La transición, claramente inmodélica -pues dio lugar a una democracia muy incompleta, con gran dominio de las fuerzas conservadoras en los aparatos del estado- dio pie a un abanico electoral claramente sesgado a la derecha. Los partidos homologables a la derecha española en la Unión Europea, no son los partidos de derecha sino los de ultraderecha. Ejemplos de ello hay muchos. Uno de los más recientes es la respuesta de las derechas al caso del Juez Baltasar Garzón (llevado al Tribunal Supremo por el partido fascista) por su intento de enjuiciamiento al fascismo. El público español debe saber que la gran mayoría de medios informativos de derechas en Europa condenaron aquel enjuiciamiento. No así en España. Tanto las derechas españolas (los dirigentes del PP) como las catalanas, Artur Mas, dirigente de CiU y Juan José López Burniol (autor muy promocionado por la televisión pública catalana, TV3) se opusieron a ello. En realidad este último ha escrito varios artículos en El Periódico y, más recientemente, en La Vanguardia (“Razón moral y razón política”, 19.06.10), en el que sostiene que lo que él denomina ambos bandos tenían igual derecho moral y político, defendiendo así a los golpistas de 1936, con el argumento de que eran buenas personas y creían que luchaban por España. Tal argumento, con su relativismo moral, justifica toda serie de atrocidades pues raramente el que las realiza tiene conciencia que haga algo mal. Incluso Hitler y Franco, dos de los asesinos mayores que ha tenido Europa, creían que salvaban su país. Bajo este criterio, que a una persona se la juzgue viene determinado por sus propias intenciones o valores, independientemente del contexto donde se realizan sus acciones.
Esta equidistancia aparece también en Joaquín Leguina en un artículo en el que, partiendo de que muchos fascistas eran buenas personas y muchos republicanos eran asesinos, concluye que los dos bandos eran responsables o, como dijo Pérez-Reverte, todos “somos hijos de puta”, insulto gratuito a todos los que lucharon por la democracia, justificando tal insulto por la existencia de comportamientos censurables también en el lado republicano, ignorando que, mientras la represión era política de estado en la dictadura, no lo fue en el lado de la República. Según el criterio de equidistancia, sostenido por tales autores (todos ellos descendientes de vencedores) tampoco hubo ni buenos ni malos en la II Guerra Mundial, pues los aliados bombardearon Dresden destruyendo toda una ciudad alemana. Este relativismo lleva a una parálisis moral y política.
No pueden evaluarse las atrocidades, sin embargo, sin ver el contexto en el que ocurren. De ahí que no todos los muertos sean iguales. Los curas y monjas asesinados, por ejemplo, eran parte de una institución beligerante en la Guerra, pues la Iglesia clamaba por un golpe militar antes de que éste tuviese lugar y la población era conocedora de tal provocación. Es comprensible, pues, que las clases populares odiaran a la Iglesia (hecho que la Iglesia, en su arrogancia, nunca se ha preguntado el porqué la odiaban). Decir esto no es justificar la expresión de tal odio, sino entenderlo. El hecho de que los curas y las monjas fueran buenas personas (es decir que seguían las pautas del comportamiento convencional) no las convirtió en inocentes. En realidad, en mi juventud conocí a muchos fascistas que eran también muy buenas personas, iban a misa, amaban a sus familias, ayudaban a sus vecinos pero que cuando veían sus intereses en peligro, colaboraban con la policía, que asesinaba, torturaba y exiliaba a aquellos que amenazaban sus intereses, lo cual ocurría con pleno conocimiento y aprobación de los fascistas buenas personas. En realidad, la perfecta novela o película antifascista todavía no se ha hecho. Tal novela tendría que explicar la vida de esta buena gente de la que habla Burniol, que cuando veían sus intereses en peligro apoyaron las crueldades más duras que los seres humanos han visto ocurrir en España.
La mal llamada reconciliación
Una última nota. No es cierto que la transición se basara en una reconciliación. El hecho de que el joven republicano no apretase el gatillo que hubiera matado a Sánchez Mazas, en la novela de Javier Cercas, ha sido interpretado por muchos autores (como Santos Juliá) como el inicio de la reconciliación. No sé cuál es el intento de su autor, Javier Cercas (también hijo de vencedores). Pero me parece absurda tal observación. Aquel joven republicano tendría que haber apretado el gatillo, pues era una guerra contra el fascismo (el cual mató a miles y miles de demócratas) y Sánchez Mazas fue su ideólogo. Millones de hijos de vencidos no se han reconciliado con los vencedores. ¿Cómo puede la hija de un alcalde republicano asesinado por la Falange, cuyo cuerpo está enterrado en un lugar todavía desconocido, reconciliarse con el miembro del Tribunal Supremo que todavía defiende el golpe militar, o con el Sr. Burniol que indica que los golpistas merecen tanto respeto como su padre, el republicano enterrado?
El aceptar que el conflicto civil se lleve a cabo no mediante el conflicto armado, sino a través de unas reglas (sesgadas en el caso español para favorecer a las derechas), como ocurrió en la transición, no quiere decir que hubiera reconciliación, por mucho que líderes de izquierda lo afirmaran durante la transición. Creerse esto es como creerse que la petición de Amnistía por parte de la población movilizada contra la dictadura incluía la petición de perdón a los asesinos, como algunos, incluyendo a Burniol, asumen. Si a una persona le roban su casa sin nunca recuperarla, no se le puede pedir que se reconcilie con el ladrón que continúa viviendo en su propiedad. Esto es lo que ha ocurrido en España. Ponga vencedor en lugar de ladrón y esto es lo que ha estado ocurriendo- los vencedores robaron la memoria histórica, haciendo de la suya, la historia de España. Y ahora se oponen a que se recupere la memoria de los vencidos que fueron los únicos que defendieron la democracia.
En la transición no hubo reconciliación. Hubo un acuerdo de no resolver el conflicto, que continúa existiendo, por vía de las armas. Se decidió hacerlo por reglas que intentaron ser democráticas, en un estado en que las derechas continuaron enraizadas en el aparato del Estado y en el que la competitividad política está sesgada para discriminar a las izquierdas, y ello como consecuencia de la debilidad de las fuerzas democráticas en aquel momento de la Transición. Ni que decir tiene que es más que probable que, considerando la correlación de fuerzas dentro del Estado en aquel periodo 1975-1978, no había otra alternativa. No es pues mi propósito denunciar aquel proceso. Lo que sí creo, sin embargo, es que fue un gran error de las izquierdas definir aquel proceso como modélico, pues el término implica que la democracia que determinó fuera también modélica o que los instrumentos y reglas que la Transición produjo permitan alcanzar tal democracia modélica, lo cual es fácil de mostrar que no es cierto. Es comprensible que las derechas lo definan como modélica. Pero las izquierdas no pueden ni deben considerarla como modélica pues ello implicaría renunciar a conseguir la democracia homologable a la existente en la mayoría de la Unión Europea, que el pueblo español se merece, sin frenos y cortapisas. Y ahí soy optimista. En la medida que el tiempo pasa, las nuevas generaciones no aceptarán este desequilibrio existente en el Estado español. Y las derechas son conscientes de ello. De ahí la enorme resistencia de los vencedores a impedir que se conozca la realidad de lo que pasó en España.
Ver artículo en PDF
Los vencidos tienen distinta memoria histórica que los vencedores
Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 5 de julio de 2010
Este artículo cuestiona varios de los supuestos que sostienen la imagen de la Transición como modélica. Señala que la oposición a recuperar la memoria histórica se debe al enorme dominio que los vencedores del conflicto civil (1936-1939) y sus descendientes (independientemente del color político en que se encuentren) sobre los aparatos del estado, que promueven la percepción de equidistancia en el desarrollo de atrocidades supuestamente realizadas por ambos bandos. Han sido los vencedores y sus descendientes que han querido promover la imagen de que la Transición fue modélica, basada –según ellos- en la reconciliación. El artículo concluye que millones de vencidos y sus descendientes no se han reconciliado con los vencedores y sus descendientes, la mayoría de los cuales han admitido la responsabilidad de sus antecesores en los horrores de aquel régimen fascista.
No existe pleno conocimiento en grandes sectores de la población española de las atrocidades cometidas por el golpe militar del 1936 y la dictadura que estableció. Sólo los vencidos y sus descendientes conocieron en carne propia los fusilamientos, los encarcelamientos, las torturas, el exilio y sobre todo, la constante humillación con la que el régimen establecido por el golpe militar de 1936 intentó la destrucción psicológica del bando vencido, presentándolo como un bando antiespañol, criminal y asesino, perteneciente a una raza y/o cultura inferior (ver mi artículo El racismo del nacional-catolicismo, Público, 14.01.10). Y lo que es incluso más doloroso es que los vencidos no podían defenderse ni siquiera frente a sus hijos, pues hablar con ellos y transmitirles este conocimiento era ponerlos en peligro. Los vencidos y sus descendientes sufrieron una humillación y un terror constante que nunca experimentaron los hijos de los vencedores. Y la expresión más clara de ello es lo que ha ocurrido con las más de 150.000 personas asesinadas (cuyos cuerpos han desaparecido) y sus familiares. Hasta hace poco estaban prácticamente olvidados y abandonados, treinta y dos años después de haber terminado la dictadura.
Tales horribles experiencias no las conocen los descendientes de los vencedores. A esto me referí cuando, en un artículo reciente, critiqué a Javier Pradera, columnista de El Pais, por su animosidad hacia el intento del Juez Baltasar Garzón de llevar a los tribunales a los asesinos implicados en aquel régimen (animosidad expresada con gran cantidad de insultos hacia los que criticaban tal enjuiciamiento) (ver mi artículo Javier Pradera, la amnistía y la transición, El Plural, 17.05.10). Definí a Javier Pradera como “hijo de vencedores”, lo cual, no significaba (como se malinterpretó en algunas notas que recibí) que cuestionara su compromiso democrático (expresado en su pertenencia durante su juventud a la resistencia hacia la dictadura), sino que señalaba la falta de conocimiento que Pradera tuvo de lo que fue aquella dictadura, experiencia sentida sólo por los vencidos y sus descendientes, entre los cuales Pradera no se encontraba. Los descendientes de los vencidos tenemos un conocimiento y una memoria muy distinta a la de los vencedores. Y queremos que se conozca y que se denuncie lo ocurrido, pues es nuestro deseo que el régimen democrático actual sea continuador y heredero de aquel que España tuvo y por el cual lucharon nuestros padres, ya que estamos orgullosos de lo que nuestros padres hicieron y exigimos al Estado español que lo reconozca y los honre, lo cual no se ha estado haciendo. Es más, creemos que el Estado democrático español no debe considerarse una síntesis de dos sensibilidades, una heredera de la dictadura y la otra mitad heredera de la República. Este sentido de la equidistancia moral y política de lo que erróneamente se llaman los dos bandos (postura promovida por los vencedores y por sus descendientes), no puede ser aceptada en un estado democrático. Éste, para sostener y reproducir una cultura democrática, necesita condenar la dictadura y reconocer el carácter democrático de la República. El franquismo no puede tener ningún reconocimiento en España como propone otro vencedor, Gregorio Marañon, en su artículo en El País “La insobornable verdad” (28.06.10). Sería impensable que en Alemania, que padeció un régimen nazi (semejante al régimen fascista español), un periódico publicara un artículo que defendiera el reconocimiento moral y político de aquellos que impusieron el nazismo.
En realidad, esta resistencia a conocer el pasado, está en parte explicada, no sólo por el enorme dominio que las derechas tuvieron en el proceso de transición de la dictadura a la democracia, sino también por la resistencia de los hijos de los vencedores a que se conozca lo que hicieron sus antecesores, bien por activa o por pasiva, colaborando con el odiado régimen. El miedo a molestar a los descendientes de los vencedores y la excesiva timidez en recuperar y, con ello, corregir la memoria histórica, es indigno del enorme sacrificio de aquellos que lucharon por la democracia y sufrieron por ello. Es vergonzoso, por ejemplo, que la sede del gobierno socialista español, La Moncloa, defina en su web al dictador Franco sólo como político y militar sin nunca citar su componente golpista y dictatorial.
Las consecuencias de una transición inmodélica
La transición, claramente inmodélica -pues dio lugar a una democracia muy incompleta, con gran dominio de las fuerzas conservadoras en los aparatos del estado- dio pie a un abanico electoral claramente sesgado a la derecha. Los partidos homologables a la derecha española en la Unión Europea, no son los partidos de derecha sino los de ultraderecha. Ejemplos de ello hay muchos. Uno de los más recientes es la respuesta de las derechas al caso del Juez Baltasar Garzón (llevado al Tribunal Supremo por el partido fascista) por su intento de enjuiciamiento al fascismo. El público español debe saber que la gran mayoría de medios informativos de derechas en Europa condenaron aquel enjuiciamiento. No así en España. Tanto las derechas españolas (los dirigentes del PP) como las catalanas, Artur Mas, dirigente de CiU y Juan José López Burniol (autor muy promocionado por la televisión pública catalana, TV3) se opusieron a ello. En realidad este último ha escrito varios artículos en El Periódico y, más recientemente, en La Vanguardia (“Razón moral y razón política”, 19.06.10), en el que sostiene que lo que él denomina ambos bandos tenían igual derecho moral y político, defendiendo así a los golpistas de 1936, con el argumento de que eran buenas personas y creían que luchaban por España. Tal argumento, con su relativismo moral, justifica toda serie de atrocidades pues raramente el que las realiza tiene conciencia que haga algo mal. Incluso Hitler y Franco, dos de los asesinos mayores que ha tenido Europa, creían que salvaban su país. Bajo este criterio, que a una persona se la juzgue viene determinado por sus propias intenciones o valores, independientemente del contexto donde se realizan sus acciones.
Esta equidistancia aparece también en Joaquín Leguina en un artículo en el que, partiendo de que muchos fascistas eran buenas personas y muchos republicanos eran asesinos, concluye que los dos bandos eran responsables o, como dijo Pérez-Reverte, todos “somos hijos de puta”, insulto gratuito a todos los que lucharon por la democracia, justificando tal insulto por la existencia de comportamientos censurables también en el lado republicano, ignorando que, mientras la represión era política de estado en la dictadura, no lo fue en el lado de la República. Según el criterio de equidistancia, sostenido por tales autores (todos ellos descendientes de vencedores) tampoco hubo ni buenos ni malos en la II Guerra Mundial, pues los aliados bombardearon Dresden destruyendo toda una ciudad alemana. Este relativismo lleva a una parálisis moral y política.
No pueden evaluarse las atrocidades, sin embargo, sin ver el contexto en el que ocurren. De ahí que no todos los muertos sean iguales. Los curas y monjas asesinados, por ejemplo, eran parte de una institución beligerante en la Guerra, pues la Iglesia clamaba por un golpe militar antes de que éste tuviese lugar y la población era conocedora de tal provocación. Es comprensible, pues, que las clases populares odiaran a la Iglesia (hecho que la Iglesia, en su arrogancia, nunca se ha preguntado el porqué la odiaban). Decir esto no es justificar la expresión de tal odio, sino entenderlo. El hecho de que los curas y las monjas fueran buenas personas (es decir que seguían las pautas del comportamiento convencional) no las convirtió en inocentes. En realidad, en mi juventud conocí a muchos fascistas que eran también muy buenas personas, iban a misa, amaban a sus familias, ayudaban a sus vecinos pero que cuando veían sus intereses en peligro, colaboraban con la policía, que asesinaba, torturaba y exiliaba a aquellos que amenazaban sus intereses, lo cual ocurría con pleno conocimiento y aprobación de los fascistas buenas personas. En realidad, la perfecta novela o película antifascista todavía no se ha hecho. Tal novela tendría que explicar la vida de esta buena gente de la que habla Burniol, que cuando veían sus intereses en peligro apoyaron las crueldades más duras que los seres humanos han visto ocurrir en España.
La mal llamada reconciliación
Una última nota. No es cierto que la transición se basara en una reconciliación. El hecho de que el joven republicano no apretase el gatillo que hubiera matado a Sánchez Mazas, en la novela de Javier Cercas, ha sido interpretado por muchos autores (como Santos Juliá) como el inicio de la reconciliación. No sé cuál es el intento de su autor, Javier Cercas (también hijo de vencedores). Pero me parece absurda tal observación. Aquel joven republicano tendría que haber apretado el gatillo, pues era una guerra contra el fascismo (el cual mató a miles y miles de demócratas) y Sánchez Mazas fue su ideólogo. Millones de hijos de vencidos no se han reconciliado con los vencedores. ¿Cómo puede la hija de un alcalde republicano asesinado por la Falange, cuyo cuerpo está enterrado en un lugar todavía desconocido, reconciliarse con el miembro del Tribunal Supremo que todavía defiende el golpe militar, o con el Sr. Burniol que indica que los golpistas merecen tanto respeto como su padre, el republicano enterrado?
El aceptar que el conflicto civil se lleve a cabo no mediante el conflicto armado, sino a través de unas reglas (sesgadas en el caso español para favorecer a las derechas), como ocurrió en la transición, no quiere decir que hubiera reconciliación, por mucho que líderes de izquierda lo afirmaran durante la transición. Creerse esto es como creerse que la petición de Amnistía por parte de la población movilizada contra la dictadura incluía la petición de perdón a los asesinos, como algunos, incluyendo a Burniol, asumen. Si a una persona le roban su casa sin nunca recuperarla, no se le puede pedir que se reconcilie con el ladrón que continúa viviendo en su propiedad. Esto es lo que ha ocurrido en España. Ponga vencedor en lugar de ladrón y esto es lo que ha estado ocurriendo- los vencedores robaron la memoria histórica, haciendo de la suya, la historia de España. Y ahora se oponen a que se recupere la memoria de los vencidos que fueron los únicos que defendieron la democracia.
En la transición no hubo reconciliación. Hubo un acuerdo de no resolver el conflicto, que continúa existiendo, por vía de las armas. Se decidió hacerlo por reglas que intentaron ser democráticas, en un estado en que las derechas continuaron enraizadas en el aparato del Estado y en el que la competitividad política está sesgada para discriminar a las izquierdas, y ello como consecuencia de la debilidad de las fuerzas democráticas en aquel momento de la Transición. Ni que decir tiene que es más que probable que, considerando la correlación de fuerzas dentro del Estado en aquel periodo 1975-1978, no había otra alternativa. No es pues mi propósito denunciar aquel proceso. Lo que sí creo, sin embargo, es que fue un gran error de las izquierdas definir aquel proceso como modélico, pues el término implica que la democracia que determinó fuera también modélica o que los instrumentos y reglas que la Transición produjo permitan alcanzar tal democracia modélica, lo cual es fácil de mostrar que no es cierto. Es comprensible que las derechas lo definan como modélica. Pero las izquierdas no pueden ni deben considerarla como modélica pues ello implicaría renunciar a conseguir la democracia homologable a la existente en la mayoría de la Unión Europea, que el pueblo español se merece, sin frenos y cortapisas. Y ahí soy optimista. En la medida que el tiempo pasa, las nuevas generaciones no aceptarán este desequilibrio existente en el Estado español. Y las derechas son conscientes de ello. De ahí la enorme resistencia de los vencedores a impedir que se conozca la realidad de lo que pasó en España.
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