Diálogos intergeneracionales sobre la guerra civil española y el franquismo en la España actual
Intergenerational Dialogues on the Spanish Civil War and Francoism in Contemporary Spain
El nombre de "Pelele" ya está limpio de manera oficial. El Ministerio de Justicia ha remitido a la familia de Rosendo García, un alcalde socialista de Petrer fusilado tras la Guerra Civil, la restauración moral de su persona al amparo de la Ley de la Memoria Histórica. La comisión en defensa de esta ley, formada por PSOE y EU en la ciudad y que ha guiado a la familia en todo el proceso, ha recibido la noticia con satisfacción, aunque apunta a que «es ahora el Ayuntamiento el que debe honrar a Rosendo».
Rosendo García, alias «Pelele», fue nombrado Alcalde-Presidente del Consejo Municipal en 1937, y desempeñó el cargo durante dos años. García fue detenido tras la guerra en Petrer y llevado al desaparecido cine de verano en el Paseo de la Explanada y posteriormente a la plaza de toros de Monóvar, donde sufrió innumerables vejaciones y torturas en presencia de sus compañeros de prisión. Fue juzgado a los pocos meses de acabar la contienda, condenado a muerte, ejecutado en noviembre de 1939 en la tapia del cementerio y depositado en una fosa común.
En noviembre de 2009 se cumplieron 70 años desde el fusilamiento de Rosendo, y fue entonces cuando la familia solicitó permiso para poder exhumar el cuerpo y darle sepultura junto a su también fallecida esposa. El Ayuntamiento aprobó una moción por unanimidad de todos los grupos políticos para aprobar esta petición.
El PSOE también celebró por esas fechas un homenaje junto a la familia que contó con la asistencia del secretario general de los socialistas valencianos, Jorge Alarte, y en el que se volvió a reivindicar la necesidad de que Petrer reconociese la figura del ex alcalde, tras sufrir persecución finalizada la Guerra. La exhumación del cadáver, ya en 2010, se dejó correr al haber expirado el plazo para solicitar ayudas al Gobierno, ya que la operación es enormemente costosa.
Un monolito en el cementerio
Las filtraciones de agua en la fosa común del cementerio viejo de Petrer han dificultado en los últimos meses las labores de localización del cuerpo de Rosendo García. Estas filtraciones habrían producido movimientos de tierra que dejarían el cuerpo en una posición distinta a la que barajaba la Comisión para la Memoria Histórica y complicaría la exhumación propuesta por dicha comisión al Ayuntamiento y aprobada en pleno en noviembre del año pasado.
La familia ha estudiado diferentes alternativas, siendo la colocación de un monolito en el cementerio municipal la más factible. Para ello, la Comisión que forman PSOE Y EU ha solicitado al Ayuntamiento que «facilite y apoye» la decisión de la familia para poder levantar el monumento que recuerde «en el lugar en el que le obligaron a yacer».
De: Nuevatribuna.es PSOE y PP rechazan que el Gobierno revise sentencias franquistas
Última actualización 15/09/2010@12:23:02 GMT+1
Socialistas y 'populares' han tumbado una moción de ERC en la que reclamaba al Gobierno que impulsase las reformas legales necesarias para que el Ejecutivo por sí mismo o bien a través de la Fiscalía pueda solicitar la revisión de las sentencias políticas dictadas durante el franquismo.
NUEVATRIBUNA.ES / AGENCIAS - 15.9.2010
Esas sentencias fueron declaradas ilegítimas por la conocida como Ley de Memoria Histórica de 2007 pero la iniciativa de ERC sólo recibió el apoyo de los nacionalistas y las minorías de izquierda. El texto planteado por Esquerra a raíz de la interpelación que el diputado Joan Tardà dirigió el pasado miércoles al ministro de Justicia, Francisco Caamaño, se centraba en la figura del que fuera presidente de la Generalitat de Cataluña durante la Segunda República, Lluís Companys, de cuyo fusilamiento se cumplirán 70 años el próximo 15 de octubre.
Durante el debate del miércoles Caamaño se afanó en dejar claro que la petición de anulación de juicios es un "imposible jurídico" porque la Ley de Memoria Histórica ya privó de efectos jurídicos las sentencias políticas dictadas por los tribunales franquistas. "La nulidad es la privación de efectos jurídicos y no cabe volver a privar de efectos jurídicos aquello que el legislador ya ha dicho que no tiene efectos jurídicos", explicó Caamaño, recalcando que ese mismo argumento es el que utiliza la Fiscalía para rechazar la revisión de esos procesos judiciales.
Precisamente, lo que pedía ERC en la moción era modificar un total de cuatro leyes, incluida la de memoria histórica, para, entre otras cosas, habilitar un procedimiento administrativo que faculte al Consejo de Ministros a expedir los correspondientes certificados de nulidad con efectos legales, de manera que todas las sentencias políticas queden oficialmente anuladas.
En paralelo, los republicanos reclamaban incorporar entre los requisitos habilitantes para proceder a la revisión de una sentencia firme la declaración de ilegitimidad contenida en la Ley de Memoria. También abogaban por modificar la Ley Orgánica del Poder Judicial para que el Gobierno por sí mismo o a través de la Fiscalía tuviera la legitimidad de interponer un recurso de revisión de las sentencias declaradas ilegítimas.
Durante el debate, el diputado de ERC Joan Tardà recriminó al PSOE su negativa a dar más pasos en favor de la revisión de estos juicios y avisó de que los jóvenes socialistas "jóvenes quizá algún día maldecirán" a sus dirigentes por no haber sido "lo suficientemente valientes" en esta materia.
Desde el Grupo Socialista, el catalán Daniel Fernández incidió en los argumentos esgrimidos por Caamaño reiterando que la Ley de Memoria ya declara ilegítimas todas esas sentencias y los tribunales que las dictaron y que la Fiscalía hizo lo propio respecto a la relativa a Companys.
El diputado del PP por Barcelona Jorge Fernández Díaz, justificó su voto en contra recalcando que el Tribunal Constitucional y el Supremo Supremo ya se han pronunciado "con mucha claridad" ante estas reivindicaciones de ERC, que no son las "preocupaciones" de la inmensa mayoría de los españoles. Tras recordar los juicios "no precisamente benévolos" que el presidente de la República Manuel Azaña hizo sobre Companys y que el president de la Generalitat fue condenado por un tribunal republicano en 1935 a 30 años de reclusión mayor por un delito de rebelión, reprochó a ERC que nunca haya pedido la nulidad de esa sentencia.
En nombre de CiU, Jordi Xuclà, reconoció valor a la declaración de ilegitimidad la ley y de la Fiscalía, pero avisó de que los certificados de nulidad emitidos por el poder judicial son una nueva "laguna". Por eso, su formación ha registrado una proposición no de ley que persigue que "el fiscal pueda dar instrucciones para expedir a instancias de parte estos certificados de nulidad".
Desde el PNV el diputado Aitor Esteban dio su apoyo a la reivindicación de los republicanos catalanes y animó al Gobierno a buscar una vía que posibilite la nulidad de las sentencias dictadas por los tribunales franquistas para acabar definitivamente con esta polémica y dar satisfacción a las víctimas que así lo solicitan.
ENTREVISTA CON CARMEN NEGRÍN "Los españoles tienen todo el derecho a saber qué supuso el franquismo"
Última actualización 10/09/2010@10:02:28 GMT+1
ISABEL G. CABALLERO
“Sin la verdad no se puede consolidar una democracia. Los españoles tienen derecho y la obligación de saber lo que significó para su país el golpe de Estado, en términos de muertos, de sufrimiento, de evolución cultural…”. La nieta del que fuera último jefe de gobierno de la II República cree que sería una “vergüenza” que la ‘causa del franquismo’ abierta por Garzón terminará resolviéndose fuera de España.
NUEVATRIBUNA.ES 21.06.2010
Asistida por el abogado Joan Garcés, Carmen Negrín ha recusado a varios magistrados del Tribunal Supremo en la causa abierta contra Baltasar Garzón por haber jurado lealtad al Movimiento y desde el principio se ha posicionado claramente en defensa del juez de la Audiencia Nacional acusado de prevaricar por abrir una investigación contra los crímenes de la guerra civil y la dictadura. La nieta del que fuera el último jefe del Gobierno de la II República habla desde París con Nuevatribuna.es de su abuelo Juan Negrín, uno de los personajes históricos de España más difamado por el revisionismo histórico.
“Hay que insistir en la importancia del elemento "verdad" en el proceso de una Transición. Sin la "verdad" (es decir simplemente la "relación de los hechos", su interpretación es otra cosa) no se puede consolidar una democracia. Los españoles tienen derecho a saber, y la obligación de saber, lo que significó para su país el golpe de Estado, en términos de muertos, de sufrimiento, de evolución cultural. Tienen que saber cuáles son las consecuencias de ese tipo de. Construir una España sobre una Transición que al final no es Transición sino una ‘estagnación’ [estancamiento], sería debilitarla. La hora de la Transición ya pasó, más de 30 años para cambiar son más que suficientes. Ahora ya se debe poder pasar a las reformas de fondo (justicia, laicismo, igualdad de oportunidades de todos…). Si el fundamento de la democracia es la mentira o el silencio, no se puede avanzar”.
NUEVATRIBUNA: ¿Cómo está asistiendo a todo lo que está ocurriendo en España por la causa abierta contra Baltasar Garzón?
CARMEN NEGRÍN: Tras la muerte de Franco, la Transición y la llegada de un gobierno socialista pensé que ¡por fin! las cosas iban a cambiar, se iban a decir las cosas como fueron y no la versión que han machacado durante cuarenta años. Pero curiosamente llega Aznar y se vuelve a todas las versiones revisionistas mientras las víctimas siguen olvidadas. Lo de las fosas y el revisionismo es la gota que colmó el vaso, y una dice, -bueno, aquí hay que hacer algo, basta de mentir. Hay cierta gente de la derecha heredera del franquismo que considera que Franco no mató a nadie. Así que ya es hora de decir la verdad. Si lo que se quiere es pasar página primero hay que haberla leído, entendido y analizado.
”QUE FALANGE SIGA SIENDO LEGAL ME PARECE ABERRANTE”
Carmen Negrín es una de las personas que integran el comité de intelectuales y juristas impulsores de la propuesta legislativa popular de “verdad, justicia y reparación”, las primeras voces que se han atrevido a hablar del “genocidio” franquista, de crímenes de lesa humanidad. Miles de fosas clandestinas esperan la exhumación de cientos de miles de cadáveres. Esa es la “urgencia”, explica, la urgencia de gente ya muy mayor que sigue buscando a sus padres, a sus hermanos, gente que “no es eterna” y ante la que no hay razón posible que explique el tener que alargar su sufrimiento.
N.T: Buena parte de la opinión pública española atiende con perplejidad que la “persecución” al magistrado haya sido instigada por la ultraderecha (Falange, Manos Limpias), precisamente los herederos del Régimen.
C.N: A mi modo de ver son los herederos visibles aunque hay otros herederos. A mi choca profundamente que partidos u organizaciones así sean legales, Simplemente no lo entiendo, no entiendo que hoy en día la Falange, responsable de un golpe de Estado, responsable de la persecución de cuatro millones de personas, de 250.000 desaparecidos, de 30.000 niños robados siga siendo legal en un país democrático, me parece aberrante. Son además responsables con la ayuda de la Iglesia, porque de la Iglesia nadie habla pero es la otra mitad y sigue ahí presente.
En el post anterior cité a un estudioso al que admiro y respeto. En cambio, ahora cito a alguien que algunos han llamado el "Pío Moa estadounidense," Stanley Payne, profesor en la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.). Vi la siguiente entrevista por medio de Wikio, pero fue publicada originalmente en el diario El Mundo. Como parece que hay que tener una contraseña para acceder la entrevista, la he copiado de un blog. Como era de esperar, Payne sigue echando leña al fuego al culpar por la guerra al gobierno LEGITIMO de la II República (y parece que, por extensión, a toda la izquierda), y al usar términos como el "Alzamiento."
CARLOS FRESNEDA / Nueva York
«La izquierda utiliza la Guerra Civil por su rentabilidad política»
El hispanista Stanley G. Payne (Denton, Texas, 1934) vuelve al ruedo político con un argumento que amenaza con levantar ampollas: la «culpabilidad» no asumida de la izquierda en la Guerra Civil. En ¿Por qué la República perdió la guerra? (Espasa), Payne pone al día la vieja tesis y carga las tintas en la responsabilidad del Partido Socialista y de líderes como Santiago Carrillo. En su opinión, la derecha asumió hace tiempo los abusos del franquismo, pero desde la izquierda se sigue teniendo «una visión romántica» y se utiliza incluso la Guerra Civil por «rentabilidad política».
Pregunta.- Su libro llega en un momento crispado y crítico en España. ¿Qué le parece la decisión del Consejo General del Poder Judicial de suspender a Baltasar Garzón por su investigación sobre las desapariciones del franquismo?
Respuesta.- Una de las mayores debilidades de España es la politización de su sistema judicial. Las actividades de Garzón han estado muy determinadas por la política. En lo que se refiere a la «amnistía», siempre ha medido por un rasero muy distinto a la izquierda y a la derecha. En vez de ser un juez imparcial que se atiene a la ley, Garzón ha sido muy frecuentemente el «antijuez», preocupado, sobre todo, por la publicidad y por la política.
P.- Lo cierto es que el caso Garzón, y no hace mucho la Ley de Memoria Histórica, han vuelto a poner la Guerra Civil al rojo vivo. ¿Reviven los viejos fantasmas?
R.- No creo que el Gobierno pretenda revivir la Guerra Civil, sería exagerado decir eso. Lo que Zapatero está intentando en todo caso es rentabilizar la Guerra Civil, sacarle partido político. A mí me parece, sobre todo, una maniobra para estigmatizar históricamente a la derecha y, por extensión, al PP.
P.- En su libro, asegura que el PSOE fue uno de los principales obstáculos para la democracia antes y durante la Guerra Civil. ¿No es una acusación demasiado fuerte?
R.- A los hechos me remito. Está claro que las graves contradicciones internas y las tensiones entre las facciones de Besteiro, Prieto y Largo Caballero ayudaron mucho a que las cosas fueran mal en la República. Indalecio Prieto hizo una pequeña autocrítica, pero el Partido Socialista -y la izquierda en su conjunto- no ha hecho una examen autocrítico de sus errores.
P.- Usted acusa también a Santiago Carrillo de ser uno de los pocos extremistas que en realidad quería la guerra...
R.- Es cierto. Conviene recordar que Carrillo no fue un demócrata hasta 1977. Sus discursos en las Juventudes Comunistas eran muy radicales; de alguna manera, estaba esperando la llegada de la guerra, como tantos extremistas. El Carrillo de la Transición actuó de un modo muy responsable, pero en los últimos años ha vuelto a la vieja retórica de la izquierda y mantiene una posición muy sectaria.
P.- Parece que está exculpando usted a la extrema derecha.
R.- Los dos extremos estaban deseando y provocando la guerra civil. La extrema izquierda y la extrema derecha pensaban que iba a ser un conflicto rápido y que iba a culminar con la victoria. La sociedad española no estaba, en realidad, tan polarizada; lo que se había polarizado era el activismo radical. La radicalización de las minorías fue letal y acabó contagiando a todo el sistema y a los líderes políticos, que permitieron que el país se encaminase hacia un proceso revolucionario violento.
P.- Hasta ahora, hemos cargado las tintas sobre la izquierda, pero díganos, ¿qué podría haber hecho la derecha para evitar la Guerra Civil?
R.- Lo que podría haber hecho la derecha es, en el fondo, muy simple: someterse a todos los abusos de la izquierda. Someterse a la persecución es, a veces, la mejor opción política (al fin y al cabo, ésa era la posición de la Iglesia Católica hasta el 18 de julio de 1936). Así se podría haber evitado la guerra, al menos en ese momento. Tal vez el Frente Popular se habría partido o las condiciones podrían haber mejorado. O, tal vez, dada la naturaleza de la izquierda, podíamos haber asistido a una Guerra Civil bastante distinta.
P.- Sin el asesinato de Calvo Sotelo, ¿se habría evitado el conflcito [sic] armado?
R.- Se podría haber evitado el Alzamiento, eso creo. Franco lo consideraba prematuro unos días antes. Nadie duda de que el asesinato fue el detonante.
P.- ¿Cuál fue la baza peor jugada de la República?
R.- El Gobierno de la República fue poco inteligente a la hora de poner a prueba el nivel de tolerancia de la derecha. En las sociedades humanas, hay siempre un nivel de tolerancia que se puede soportar sin contraatacar. Pero el Gobierno de la República sobrepasó ese límite. Debería haber reforzado la ley y la Constitución, y, sin embargo, no se hizo... Incluso después del asesinato de Calvo Sotelo, Casares Quiroga tuvo la ocasión de crear un gobierno de conciliación nacional, aunque sólo fuera para mantener la seguridad. Pero tanto Casares como Azaña y Largo Caballero creyeron que el conflicto era inevitable y, hasta cierto punto, lo instigaron porque estaban convencidos de que la rebelión militar no iría muy allá. Cometieron un grave error de cálculo.
P.- ¿Tuvo la República alguna opción real de ganar la guerra?
R.- La tuvo durante las seis u ocho primeras semanas. Pero las divisiones políticas y los errores militares frustraron esa capacidad. Uno de los tópicos de la guerra es que la fuerza militar de Franco era abrumadoramente superior. En ciertas fases de una guerra de desgaste, como lo fue la Guerra Civil española, hubo un claro desequilibrio, pero las diferencias no fueron tan grandes.
P.- Entonces, ¿por qué perdió realmente la República?
R.- Creo que el propio Negrín dio en el clavo cuando se refería a «las intrigas, celos y divisiones» que corrompieron la República, y también a «los errores y la irresponsabilidad» de los líderes, asumiendo su parte de culpa. Hablar a estas alturas de las guerras civiles que hubo dentro de la Guerra Civil resulta tal vez un tópico, pero está claro que las disensiones internas debilitaron tremendamente a la izquierda.
P.- Usted critica duramente la versión de la izquierda, pero no podemos olvidar que, durante 40 años, en España existió una sola versión de la guerra.
R.-Queda tan sólo un pequeña minoría de franquistas que consideran que Franco era maravilloso, pero incluso la opinión más conservadora acepta el hecho de que fue una dictadura que llevó a cabo un fiera represión. La derecha no idealiza el franquismo como la izquierda sigue idealizando el Frente Popular, con sus abusos e incluso sus prácticas terroristas. El debate en España no es sobre la izquierda frente a la derecha, sino sobre la necesidad de reconocer la realidad histórica de la guerra sin romantizarla.
P.- ¿Qué lección se puede extraer finalmente de la Guerra Civil?
R.- Una muy simple: respetar las reglas del juego democrático. Y sirve igual para los dos bandos, estén en el poder o en la oposición. Creo que los españoles aplicaron muy bien esa lección durante la Transición. Lo que no tiene sentido es reabrir la Transición a estas alturas.
Recuerdo que, cuando aún cursaba mis propias asignaturas, di una clase de literatura española en que había un joven español. Ahora veo este episodio como un error pedagógico, pero cuando llegó el momento de hablar de la guerra civil (un tema que surgía en muchas obras que leíamos), le pedí que nos preparara un resumen breve de ella -- sus protagonistas, sus ideologías, etc. Le dije que tratara de evitar compartir su propio punto de vista (que, ahora que lo pienso, era bastante de derechas), y que simplemente nos presentara con los datos básicos. Ahora reconozco que esto es algo que bien podría haber hecho yo, pero quizá, por no ser española, contaba con el conocimiento de este chico.
Una de las cosas que recuerdo del momento es que, cuando el chico empezó a hablar del PP y del PSOE, el resto de la clase tendía a identificar a los dos partidos como si fueran republicanos y demócratas de Estados Unidos. Era la etapa de Bush, y parece que todos buscaban dividir a todos en dos (el lema conocido de Bush era "con nosotros, o contra nosotros"). El joven español nos dijo que las peleas y las críticas que se intercambiaban entre republicanos y demócratas en EE.UU. no eran nada comparadas con las que había entre peperos y socialistas. Puede que no sea cierto, pero muchas veces, al leer la prensa española, pienso en esta observación del estudiante, porque me llama la atención el desdén absoluto que se tienen los dos partidos principales en España. A pesar de algunos casos ridículos de aquí (como el del llamado tea party), no creo que se pueda comparar las relaciones entre republicanos y demócratas con los del PP y PSOE. Dicho eso, sí que hay paralelos significativos cuando viene a hablar del pasado (y creo que este es más bien un asunto de izquierda y derecha en todas partes) y qué hacer con él.
Tradicionalmente, en este país, son los republicanos, igual que el PP, que buscan "mirar al futuro" y no hablar de viejas heridas. Y son los demócratas que, cuando se habla de asuntos de derechos humanos, cuestionan el pasado, buscan justicia y hablan de reparaciones. Al afirmar algo semejante, también establezco un sistema binario no muy productivo con el que leer la política, quizás porque últimamente me siento más cínica que nunca sobre los políticos y sus iniciativas. Pero sí creo que se puede hablar de la llamada de la derecha hacia un pasado mítico. La idea no es mirar cuidadosamente los detalles del pasado, sino evocarlo con un criterio selectivo -- o sea, hace falta una visión mítica del pasado para evadir una indagación abierta y honesta de lo que decimos es "historia." Este pasado mítico busca eliminar conflictos y fomentar la supuesta "unidad" de la nación y su continuidad. En contraste, la izquierda entiende (o incluso depende de) que la "lucha" siempre ha estado presente, y que hay que utilizar el gobierno para resolverla. La derecha desea volver a algún estado orgánico y paternalista, donde la vida era más "sencilla."
En España, la derecha parece mirar al pasado (franquista) sólo si se trata de hablar de la unidad nacional o el estado perfecto de la "familia" tradicional y católica (donde no hay divorcio, anti-conceptivos, abortos o matrimonio gay, por ejemplo); lo que no busca en su mirada atrás es "remover" el pasado -- para ellos, mirar al pasado no significa abordar la injusticia, o la falta de derechos civiles o humanos, porque entonces significaría situarse bajo el objetivo y destruir la ilusión óptica que quieren mantener viva.
En los últimos días, ha habido dos historias en la prensa española sobre la "unidad" del PP y el PSOE con respecto al tema de la memoria histórica. En la primera, que realmente parece ser un paso adelante, leímos de la "unidad al pie de la mayor fosa," cuando el alcalde popular de Málaga, Francisco de la Torre, acudió a la presentación del informe de la fosa del cementerio San Rafael, junto con Begoña Alvarez (PSOE), consejera de Justicia de la Junta de Andalucía. Hoy, el diario Público ha publicado un artículo relacionado -- y bastante extenso y detallado - con el título "Málaga, la exhumación que apoyó la derecha." Como apunta el artículo, "Es la primera vez que un alcalde conservador, Francisco de la Torre, que proviene de UCD, apoya, con gestos y con dinero, una exhumación como esta."
Aunque el ejemplo citado se destaque por lo que dice sobre la buena disposición del partido conservador, no es decir que de la noche a la mañana todo vaya a cambiar con respecto a cómo se manejan cuestiones de memoria histórica. Por ejemplo, en otro contexto, el diario La Haine ha resaltado cómo la aparente "unidad" de los partidos también puede servir para echar tierra al pasado. En un artículo publicado via el Fòrum per la memòria del País Valencià, "PP y PSOE pactan homenajear a los fascista con un monolito sobre una fosa común," leemos cómo, en un acuerdo mutuo entre el PP y el PSOE, se instaló un monolito sobre una fosa con el lema "en memoria de todos los que dieron su vida por la España que creían mejor." Por supuesto, en ciertos sectores, perciben este gesto como algo especialmente impropio del partido socialista. El artículo que denuncia el monolito habla de un "doble juego" por parte del PSOE, que por un lado, promociona leyes como la de la memoria histórica, y por otro lado, pacta con el PP, "para borrar la memoria de todas las personas que cayeron por defender la libertad y el bien común."
A veces parece que el PSOE anda con pies de plomo cuando viene al PP y el tema de la memoria histórica. A mi parecer, por lo menos en parte, se puede echar la culpa a la izquierda por no tomar más iniciativa en la lucha por una justicia simbólica para las víctimas del franquismo. Muchas veces parece que los socialistas se han contentado con la aprobación de una ley, pero no han querido ir más allá para asegurar que se cumpla o que realmente se dirija a las víctimas y sus familiares. Por su parte, el PP ha evitado, vez tras vez, implicarse en este asunto -- típicamente son los que no votan retirar honores o títulos franquistas; no acuden a homenajes; no apoyan la financiación para exhumaciones; inventan querellas contra el juez Garzón, etc. etc. Es como si entendieran que, cuanto menos hablan del pasado, cuanto más tiempo pueden dedicar a su propia agenda, que es olvidar de la existencia del pasado franquista, y al mismo tiempo, invocar el pasado mítico del régimen por su bien político. Incluso después del acto en Málaga del otro día, me resulta difícil pensar que de repente veremos un cambio significativo en cómo el PP se acerca al pasado franquista. Aún así, es un gesto importantísimo que puede preparar el terreno para otros actos similares. Sería genial que la Iglesia fuera próxima en demostrar la solidaridad con las víctimas del franquismo, o que por fin reconociera públicamente las consecuencias de su apoyo al régimen. Pero bueno, siempre se puede soñar....
Unas 800 personas se solidarizan con el juez en Jaén con el respaldo del Gobierno, el PSOE e IU
JUAN ARMENTEROS - Jaén - 06/03/2010 23:13
Familiares, amigos, paisanos, compañeros de la judicatura, personalidades del mundo de las letras, del cine, de las asociaciones de memoria histórica, de la política o del sindicalismo, participaronen Jaén en el acto de apoyo al juez Baltasar Garzón. Alrededor de 800 personas, según los organizadores, se dieron cita para apoyar a Garzón en la Institución Ferial de la ciudad andaluza, que vio superada con creces su capacidad, de unas 450 personas. La jornada sirvió también para que el PSOE, IU y el Gobierno hicieran explícito -y en ocasiones muy contundente- su apoyo sin reservas al magistrado, un día después de que este denunciase una "cruel campaña" del PP contra su persona.
Faltaba, precisamente, el juez, que atraviesa una difícil situación tras admitir el Tribunal Supremo tres querellas contra él. ¿Quiénes quieren verlo en el banquillo, o alejado de la judicatura? "Organizaciones de extrema derecha aliadas con personas y partidos vinculados a procesos por corrupción", señaló Carlos Jiménez Villarejo, ex fiscal Anticorrupción, que afirmó que "defender a Garzón es defender la independencia judicial y la democracia".
En las palabras de los asistentes se mezclaban la indignación y el optimismo. Las querellas contra Garzón "no saldrán adelante", dijo Jiménez Villarejo. También se mostró tranquila y confiada la madre del juez de Torres (Jaén), María Real, que acaparó la atención de los medios a su llegada al recinto ferial. "Él está ahí porque quiso estar, y se preparó para eso. Lo demás queda por escribir. Yo estoy tranquila mientras lo tenga a él y a mis hijas". Dos de ellas, Juani y María Esther Garzón, también estaban a su lado.
Los periodistas quisieron saber, de boca de su madre, cuál es el estado anímico del juez: "Si está sufriendo, lo disimula muy bien, porque a mí no me lo dice. A su madre no la hace sufrir". María Real estaba entera, sonriente, incluso satisfecha por ver a cientos de personas apoyando a su hijo. "Estoy como en una nube", admitió ante el remolino de periodistas.
Uno de los que puso la popularidad de su voz y su rostro al servicio de la defensa de Garzón fue el actor Juan Diego.
"Si de pronto la dignidad del ser humano no está encarnada en la justicia, no podemos llamar democracia a lo que en este momento existe en este país. Así de rotundo". También Cristina Almeida arremetió contra quienes han denunciado a Garzón, así como el escritor Manuel Rivas. "Vivimos un embate de la inhumanidad y la inmoralidad. La investigación sobre el franquismo significaba un viaje de la justicia para destapar lo que se ha silenciado. ", señaló.
Los miembros de la Plataforma de Apoyo a Garzón aseguran que las movilizaciones no han hecho más que empezar, ya que pretenden emprender una campaña en favor del juez en distintas ciudades.
El Tribunal Supremo ha admitido tres querellas contra Garzón: una, por supuesta prevaricación al ignorar la Ley de Aministía en la investigación de los crímenes del franquismo, presentada por organizaciones ultraderechistas; otra, por presuntos cobros irregulares como profesor de la Universidad de Nueva York, institución que sostiene que el juez no recibió dinero; y la última, por supuesta prevaricación al autorizar las escuchas de imputados del caso Gürtel con sus abogados.
Contra Francisco Correa
El acto de apoyo a Garzón coincidió con las más explícitas declaraciones de apoyo al juez por parte del Gobierno y del PSOE. "Algo falla", dijo José Blanco, ministro de Fomento, cuando el presunto jefe de una trama corrupta, Francisco Correa, denuncia al acusador. Blanco expresó su deseo de que "resplandezca" la verdad y de que las "triquiñuelas" de los imputados en el caso Gürtel no impidan "que se juzga algo que causa estupor y repugnancia".
Al hecho de que Correa denuncie al juez que persigue sus supuestos delitos también se refirió el titular de Justicia, Francisco Caamaño, que calificó la situación como "un tanto extravagante". "Al final se hará justicia y cada uno se colocará en su lugar", pronosticó.
El aliento político más próximo para el juez Garzón le llegó desde Jaén, donde se celebraba el congreso provincial del PSOE que ponía fin a 16 años de liderazgo de Gaspar Zarrías. El secretario de Política Autonómica y Relaciones institucionales del PSOE y también secretario de Estado de Cooperación Territorial alzó la voz con contundencia. A su juicio, Garzón es víctima de una maniobra "orquestada por el PP para tapar el agujero negro del caso Gürtel". "Espero que acabe siendo sólo una broma de mal gusto, porque Garzón ha hecho un servicio imponente al país", concluyó.
El presidente andaluz, José Antonio Griñán, acusó abiertamente al PP de "usar el poder judicial" en su propio beneficio, y recordó que ya en los años 90 reaccionó al caso Naseiro atacando al juez Luis Manglano, que investigaba la supuesta financiación ilegal del partido.
Discreción en el PP
El líder de IU, Cayo Lara, afirmó que "es incomprensible que un señor que está en la cárcel [Correa] pueda personarse en una causa contra el juez que ha conseguido que se le meta en prisión". Según Lara, existe una "involución en el aparato judicial", ante la que jueces y fiscales deberían "reaccionar". "La mayoría son gente que de verdad se cree la independencia del poder judicial", dijo el coordinador federal de IU, para quien es necesario que "empiecen a salir voces desde la propia judicatura que condenen actuaciones de este tipo, que dañan la democracia y la confianza de los ciudadanos en la Justicia española".
Los apoyos a Garzón contrastaron con el hermetismo del PP. Y ello pese a que la noticia era que Garzón había denunciado una "cruel campaña" contra él encabezada por Esperanza Aguirre y Federico Trillo.
Sólo un diputado, Rafael Hernando, rompió el silencio de la formación en la Ser para calificar de "conspiración delirante" las acusaciones de Garzón, al que atribuyó "cierta animadversión" contra el PP. También subrayó que su partido no ha presentado las denuncias.
"Se preocupa y teme por su carrera"
Marcos Gutiérrez. Amigo de infancia del juez y líder de la Plataforma de Apoyo a Garzón
¿Por qué este acto? ¿Qué significado tiene? Este acto es el inicio de un movimiento para impedir la persecución, acoso y derribo a Garzón, que tiene perplejos a cientos de miles de ciudadanos. Nosotros recogemos la voz de todas esas personas que sencillamente no entienden lo que está pasando. ¿A qué atribuye ese acoso sufrido por el juez? A que, a lo largo de su carrera, ha perseguido con buenos resultados el crimen organizado, la corrupción, el narcotráfico y los crímenes del franquismo. Con todo ello se ha creado enemigos. Algunos de ellos ahora van a por él.
¿Cree que el PP está detrás, como ha denunciado esta semana el propio juez? El PP como tal no, pero sí la cúpula del partido. A muchos militantes les repugna la corrupción dentro de su partido y quieren que todo se aclare. No todos son iguales. Incluso creo que hay algunos por aquí.
¿Ha hablado con Garzón? ¿Cómo se encuentra él personalmente? Sí. Me ha trasladado su agradecimiento por este acto.
¿Qué conclusiones saca él de lo que está ocurriendo? Él tiene la convicción moral y ética de que como juez siempre ha perseguido el mal, que ese ha sido su objetivo, y de que ahora algunos que lo han cometido se han unido y pretenden derribarlo.
Muchas voces apuntan a que esto podría suponer incluso el fin de su carrera en la judicatura. ¿Teme Garzón por su futuro? Claro que está preocupado, porque sabe lo que está en juego y teme por su carrera.
El PSOE de Salamanca ha presentado este lunes una moción en el Ayuntamiento de la localidad por el que exigen al alcalde, el popular Julián Lanzarote, que retire todos los honores que la ciudad concedió a Francisco Franco durante la dictadura. Los socialistas quieren que se retire la Medalla de Oro de la ciudad que se concedió al dictador, así como que se revoque su título de alcalde honorífico. Además, insisten en que se traslade un medallón con su rostro que preside uno de los arcos de la Plaza Mayor.
El portavoz del Grupo Municipal Socialista de Salamanca, Fernado de Pablos, pidió hoy al alcalde de la ciudad, el popular Julián Lanzarote, que en el pleno del próximo 4 de febrero se lleve a cabo la retirada de los honores que el municipio concedió a Francisco Franco durante los primeros años de la dictadura. No es la primera vez que los socialistas hacen esta petición: en 2007, 2008 y 2009 también intentaron que el dictador perdiese sus honores en la ciudad, aunque se encontró siempre con la negativa del PP.
Medalla "excepcional" para "rendir pleitesía" a Franco En la moción presentada, Pablos recordó que “la primera Medalla de Oro de la ciudad se concedió [a Franco] con carácter excepcional”, tal y como muestran las actas del pleno del 12 de marzo de 1948, cuando se decidió crear el galardón. La concesión se hizo “sin instruirse expediente alguno” y “con el único objetivo de rendir pleitesía al dictador por parte de una Corporación Municipal no elegida por los ciudadanos”.
Alcalde de Honor Perpetuo Además, señaló que unos años después, el 1 de abril de 1964, se le concedió a Franco el título de Alcalde de Honor Perpetuo de la ciudad, un título que “sigue en vigor ya que no ha sido revocado con posterioridad” y tenía “carácter de perpetuidad”. Hechos "lesivos" para Salamanca Basándose en la Ley de Memoria Histórica, el dirigente socialista denunció que “la actual Corporación Municipal democrática no puede aceptar que el responsable de miles de asesinatos políticos ilegítimos (…) siga siendo Alcalde de Honor de nuestra ciudad, que la primera Medalla de Oro de Salamanca esté en su poder y que ocupe uno de los medallones del Pabellón Real de nuestra Plaza Mayor”. En su opinión, “estos hechos son lesivos para la imagen pública de Salamanca” y “contravienen la legislación vigente”.
Con los votos a favor de PSOE e IU y en contra del PP, la ciudad eliminará cinco placas y dos calles con alusiones al regimen
El Ayuntamiento de Toledo ha puesto este jueves su grano de arena para cumplir la Ley de Memoria Histórica al aprobar, con los votos del PSOE y de su socio de gobierno IU y la oposición del PP, la retirada de las cinco placas con alusiones franquistas que aun quedan en la ciudad, entre ellas la que homenajea a José Antonio Primo de Rivera, y el cambio de nombre de las calles General Moscardó y Alféreces Provisionales.
Además, ha decidido crear una comisión que estudiará los criterios para la denominación de las nuevas calles de la ciudad o los cambios en las ya existentes.
La votación se ha producido en ausencia del alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, que ha tenido que ir al hospital al ser avisado del atropello de su hermano gemelo, ingresado para ser operado por una fractura de tibia.
Por ese motivo, la moción -impulsada por IU- ha salido adelante gracias al voto del calidad del vicealcalde, Ángel Felpeto, que ha roto el empate a doce votos motivado por la oposición del grupo popular y la ausencia del alcalde.
El pleno del Ayuntamiento de Toledo ha debatido dos iniciativas relacionadas con el callejero de la ciudad: una del PSOE para crear la citada comisión y la de IU sobre la retirada de las placas y los nombres de las calles predemocráticas.
Se trata de las placas dedicadas José Antonio Primo de Rivera, situada en la calle Comercio; al General García Valiño, en la calle Martín Gamero; al General Moscardó, en la confluencia de la plaza de Zocodover y la Cuesta de Carlos V; al General José Enrique Varela, en la plaza de Zocodover, y a Antonio Rivera, en la plaza de Santa Isabel. Logros de IU
Los ediles de IU han logrado el apoyo socialista a la retirada, si bien el cambio de nomenclatura pasará antes por la comisión que se ha acordado crear.
IU, que ya logró en 2008 que el pleno aprobara la retirada de la medalla de honor de la ciudad a Francisco Franco y el año pasado que se quitara la placa de agradecimiento al dictador de la fachada del Ayuntamiento, ha conseguido cambiar el nombre de la calle General Moscardó por su antigua denominación de Cuesta de los Capuchinos y el de Alféreces Provisionales por el de calle de la Paz.
La propuesta socialista está dirigida a incrementar el número de nombres de mujer en el callejero municipal, si bien reconoce que debe ser revisado en aplicación de la Ley de Memoria Histórica.
Además de crear una comisión específica que estudie los criterios de las nuevas denominaciones y de los cambios de nombres, el pleno se ha comprometido a informar al Consejo Social de la ciudad de esos criterios para su debate, dictamen y determinación.
Antes de ser aprobados por los órganos municipales, los cambios o las nuevas denominaciones serán comunicadas al Consejo Social.
El PP, que se ha opuesto a ambas, ha recordado que ya en 2007 se acordó crear una comisión para estudiar y reformar el callejero sin que se haya constituido dicho órgano, por lo que ha atribuido el debate de una iniciativa similar a los problemas internos del Gobierno municipal.
La figura, situada en la Ciudad Autónoma de Melilla, es la única que queda en la vía pública en todo el territorio nacional
EFE - Melilla - 18/08/2009 18:36
El PSME-PSOE irá a los tribunales para que la Ciudad Autónoma de Melilla retire una estatua del dictador Francisco Franco. Es la única que queda en la vía pública en toda España tras la retirada, hace varios meses, de la que 'decoraba' Santander.
El diputado socialista Amin Azmani ha recordado que el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, del PP, se comprometió hace más de un año a retirar la estatua, aprovechando que se iban a efectuar unas obras de rehabilitación en el lienzo de la Marina del recinto amurallado.
Sin embargo, cuando comenzaron las obras, Imbroda pidió al Ministerio de Defensa que se hiciera cargo del asunto, con el fin de poder ubicar la estatua en alguno de sus acuartelamientos o en el Museo Militar.
Imbroda ha asegurado hoy que está a la espera de recibir una contestación por parte del Ministerio de Defensa. En cuanto la tenga, "tomaremos la decisión".
Azmani no quiere esperar
Por su parte, el diputado socialista Azmani considera que no se debe responsabilizar al Ministerio de Defensa de que la estatua continúe en la vía pública, ya que la escultura pertenece a la Ciudad Autónoma.
Además, ha advertido de que seguirá llevando este asunto a la Asamblea para que sea debatido por los tres grupos parlamentarios.
"Melilla es la única ciudad que todavía homenajea a un dictador", en cuyo mandato "murieron fusilados cientos de melillenses", concluyó.
Hace poco en este blog escribí de la presencia de términos relacionados con la dictadura - "estado policial" (María Dolores de Cospedal), "franquista" (Eduardo Madina) -- en el discurso político actual, sobre todo cuando se quiere acusar a políticos del campo opuesto de no cumplir con sus puestos, y cuando el partido de uno está bajo la lupa. A veces el uso de esta terminología es implícita, otras, más explícita, pero no se puede negar que está allí. Llamarle a alguien "franquista" o insinuar que alguien es "dictador/a" se ha vuelto común en la sociedad de hoy --- son insultos fáciles de soltar, y casi nunca se analizan profundamente. La proliferación de términos así, una vez cargados de significado, ha resultado en su banalización total. Lo interesante es que ahora sea la derecha que no se corta, llamándole a Zapatero "dictador" en un intento más para desviar la atención mediática del público más allá de los problemas del PP. Aquí pongo unos ejemplos, sacados de las noticias de esta semana pasada.
En este artículo, Javier Arenas, el vicesecretario de Política Autonómica del PP, explica que "solamente en lasdictaduras, en los regímenes no democráticos se persigue a la oposición con policías y fiscales" (subrayado mío). Otra vez, se le acusa a ZP de "estar atentando contra el espíritu de la Transición." La memoria sagrada de la Transición y sus padres fundadores se cita para recordar a la gente, otra vez, de una "democracia [que] está en peligro" (en palabras de Cospedal el otro día, "en grave riesgo")
fuente: Público (publicado originalmente en Europa Press) fecha: 14.8.09
Como reza el título. Para Mato, Zapatero "se ha apropiado del poder y parece que tiene un poder absoluto sobre todo".
En Estados Unidos hay los que se empeñan en categorizarle a Obama como "fascista" e incluso "nazi." Por supuesto en la era de Bush había quienes le llamaban "fascista" también. Pero me pregunto cómo será oír tales palabras -- en boca del PP o del PSOE -- en un país que realmente sufrió una dictadura. ¿Tendrán aún más peso lingüístico? ¿O es que no importan para nada, porque han perdido casi todo su valor? Me interesa saber qué opináis, así que por favor, no dudéis en comentar aquí este asunto.
Ayer María Dolores de Cospedal le acusó al gobierno de haber creado un "Estado policial," destinado a perseguir políticos de su partido, el PP. Hoy he leído un comentario de Eduardo Madina, en que el Secretario general del PSOE en el Congreso critica duramente al PP valenciano : "Resulta fácil comprender, por tanto, que al PP valenciano que encuentra idóneos a procuradores franquistas no le guste Leire Pajín para la representación democrática de la sociedad valenciana." Madina, hablando en defensa de Leire Pajín, explica que al PP valenciano sólo le gusta votar como José Miguel Ortí, el senador "popular" valenciano entre 1986-1996, "al que define como 'un franquista de Champions League.'"
Sin duda, las palabras de Madina van en respuesta a las de Cospedal. Aquí, lo que me interesa no es tanto el porqué de los comentarios hechos por Cospedal y Madina, sino las alusiones a la dictadura franquista que hacen ambos. Por su parte, Cospedal utiliza la frase "Estado policial," algo que muy fácilmente podría haber descrito el régimen franquista. De manera implícita, Cospedal asocia al gobierno actual con el franquismo (o por lo menos con algún gobierno totalitario), especialmente cuando habla del "grave riesgo" que corre la democracia bajo la Presidencia de Zapatero. Por su parte, Madina le responde indirectamente a Cospedal, conectando a los del PP de hoy - Rajoy, Cospedal, Sáenz de Santamaría - con dirigentes "franquistas" del pasado.
Es muy interesante cómo los dos políticos, de bandos ideológicos totalmente opuestos,recurren a fantasmas del pasado para establecer sus críticas. Es difícil o imposible imaginar cómo alguien del PP se atrevería a llamar "franquista" a cualquier persona. En contraste, puesto que se les "prohíbe" tal término, tienen que limitarse a utilizar referencias al fascismo, totalitarismo, nazismo, etc. Los casos de España y Estados Unidos son totalmente distintos; no obstante, vale la pena mencionar un ejemplo reciente para explicar lo que quiero decir. Hay los que se empeñan en llamarle "nazi" o "fascista" a Obama - hasta existen fotos en webs de la extrema derecha en que se le han dibujado un bigote al estilo de Hitler! Apropiar un término como "nazi" y emplearlo contra un afro-americano es un cargo muy grave, y se debe considerar así. Volviendo al ámbito español, puede que a ciertos dirigentes del PP les moleste su "herencia" franquista, y así, antes de ser criticados ellos por ser "fachas," prefieren acusarles a los demás de este delito.
La izquierda también recurre a términos de alto valor político - en este caso "franquista" - para acusar y deshonrar públicamente a sus oponentes. ¿Quién desea que le llamen "franquista"? Todo el mundo sabe que no es un título de honor: es decir que uno pertenece a otra generación o que es de la vieja guardia. Es decir que sus ideas están pasadas de moda. Pero lo más serio es que decir "franquista" equivale a no ser demócrata -- o, por lo menos, no gustar la democracia.
Los comentarios de Cospedal y Madina pueden parecer inocuos cuando se comparan con otros que se han hecho en otras circunstancias. Pero a mi parecer realmente nos ofrecen dos oportunidades de ver resurgir los viejos fantasmas de la dictadura. El régimen mantiene una presencia hasta en la terminología que eligen los políticos.
"La organización a la que pertenecían las Trece Rosas, Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), era marxista y comunista"
EFE - Madrid - 07/08/2009 14:26
El presidente del Partido Comunista de España (PCE), Felipe Alcaraz, ha asegurado este viernes que "existe un intento por parte del PSOE y su entorno de apropiación de la memoria de las Trece Rosas, así como de tergiversación de la historia".
En un comunicado, el dirigente comunista se ha referido así al acto de homenaje a esas jóvenes fusiladas por el régimen franquista organizado por la Fundación Trece Rosas el pasado miércoles y al que asistieron como invitados la secretaria de organización del PSOE, Leire Pajín, y el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez.
Alcaraz ha recalcado que la organización a la que pertenecían las Trece Rosas, Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), "era marxista y comunista" y ha afirmado que el PSOE intenta "apropiarse de la memoria de las JSU".
"El PSOE asume los juicios del franquismo"
Por su parte, el coordinador de la Red de Municipios por la Tercera República, Antonio Romero, ha declarado en el mismo comunicado que "el PSOE no puede, por un lado, apropiarse de la memoria de las Trece Rosas y, por otro, hacer una memoria histórica que no anula los juicio sumarísimos del franquismo".
En relación a la sustitución de una placa colocada hace treinta años por el Ayuntamiento de Madrid por una nueva firmada por la Fundación Trece Rosas que fue descubierta en el acto de homenaje por Pajín y Gómez, el secretario general del PCE, Francisco Frutos, se ha preguntado: "¿quién es el responsable de que haya desaparecido la histórica placa?".
Organiza un acto al margen del homenaje oficial, reivindicándose herederos de las fusiladas, y moviliza a sus medios de comunicación para despolitizar a las fusiladas
El PSOE movilizó ayer a su aparato mediático y político para manipular, una vez más, la Memoria Histórica de los caidos por la República y la libertad. Una hora antes del acto oficial de homenaje a las Trece Rosas, organizó un acto en el que participaron la Secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, y el Secretario del PSM, Tomás Gómez, y en el que despolitizaron la lucha de las Trece Rosas, militantes comunistas de las JSU.
Leire Pajín, en su discurso, reinvindicó la recuperación "del legítimo orgullo de sabernos herederos y herederas de aquella generación de hombres y mujeres buenas, empeñados en defender a este país de la miseria, de la ignorancia y de la desigualdad". Sin ninguna mención a la República, al igual que el resto de intervinientes, descubrieron una placa que sustituía por iniciativa unicamente del PSOE y de la Fundación Trece Rosas - afín al PSOE -, la placa anterior. Esta nueva placa incluía la mención de la Fundación Trece Rosas.
Cabe recordar que las Juventudes Socialistas Unificadas, en el momento en que las jóvenes fueron apresadas, eran una organización comunista, ya que el PSOE ya había decidido reorganizar las Juventudes Socialistas por la deriva comunista de la JSU.
La manipulación que el PSOE viene haciendo de la memoria de las Trece Rosas viene indignando, de un tiempo a esta parte, a la organización a la que realmente pertenecían las Trece Rosas, así como a sus camaradas de militancia en la JSU.
Tras el acto "apócrifo" del aparato del PSOE tuvo lugar el homenaje oficial en el que además de a las Trece Rosas se recordó a los 43 Claveles, que fueron los hombres que fueron fusilados aquel 5 de agosto de 1939. El acto estuvo marcado por la lectura de un manifiesto en el que el PCE pedía "la anulación de todas las sentencias de los tribunales ilegales" y el enjuiciamiento de todos los delitos cometidos en los años de la dictadura. El recuerdo a aquellos tiempos o con las canciones de las JSU, poemas y experiencias en primera persona, ocupó buena parte del homenaje.
Leire Pajín, secretaria de Organización del PSOE conmemora a las Trece Rosas y defiende el proyecto -- muy criticado desde el ámbito memorialista -- de la Ley de Memora Histórica: "junto a la recuperación de la memoria histórica como un derecho de todos y de todas, recuperamos también el legítimo orgullo de sabernos herederos y herederas de aquella generación de hombres y mujeres buenas, sedientos de progreso y de libertad."
El diputado de ICV, Joan Herrera, le exige por carta que cumpla la Ley de la Memoria
Ó. LÓPEZ-FONSECA - MADRID - 26/07/2009 08:00
Ni los ha movido ni los moverá. El presidente del Congreso, el socialista José Bono, ha reiterado en privado en los últimos días su negativa a retirar de las paredes del Congreso de los Diputados los cuadros de los tres presidentes de las Cortes franquistas que se exhiben en la planta noble del edificio que alberga el Hemiciclo.
El comentario se produce después de que el diputado de IU-ICV, Joan Herrera, le enviara el pasado miércoles una carta en la que le recordaba la obligación de la Cámara Baja de aplicar la Ley de la Memoria Histórica y eliminar de su sede todo vestigio de la dictadura.
En dicha misiva, Herrera le recuerda que no es la primera carta que le envía en este sentido ni a él ni a su antecesor en el cargo, Manuel Marín, para solicitar la retirada de los cuadros "que recrean a personajes históricos de, cuando menos, dudoso talante democrático". Se refiere a Antonio Iturmendi, presidente de las Cortes entre 1965 y 1969; a su sucesor en la siguiente legislatura (1969-1975), Alejandro Rodríguez de Valcárcel, y a Esteban de Bilbao y Eguía, que presidió la Cámara durante 22 años, desde 1943 a 1963. Este último, al que Franco llegó a recompensar con un título nobiliario, había sido ministro de Justicia entre 1939 y 1943, cargo en el que firmó numerosas penas de muerte.
El diputado de ICV, que alude a la misiva que hace tres años remitió con idéntico fin el ahora senador del PNV Iñaki Anasagasti, recalca que el Congreso, como una de las máximas instituciones del Estado que es, "debe ser muy cuidadoso con los símbolos y con los personajes históricos a los que se homenajea".
Bono, sin embargo, asegura que dichos cuadros "no están afectados" por la Ley de la Memoria y esgrime como argumento para mantenerlos en su actual emplazamiento que cuando se planteó la cuestión en la Mesa del Congreso el pasado verano, también tras una carta del diputado de ICV, esta ya acordó no moverlos.
Herrera aseguraba ayer a Público que dicha decisión del órgano de dirección de la Cámara nunca ha sido transmitido al resto de los diputados y pidió que, al menos, se separen físicamente los retratos de los tres presidentes de las Cortes de la dictadura de los de sus antecesores republicanos y de los del actual periodo democrático.
En su artículo "Critical Historical Revision and Political Revisionism" [en: International Journal of Iberian Studies, 21.3 (2008): 219-29], el profesor e historiador Enrique Moradiellos (Universidad de Extremadura) plantea algunas razones por las cuales España ha visto un resurgimiento de "revisionismo histórico," frase que tacha de inapropiada para explicar este fenómeno, dado que estos personajes no "revisan" nada, sino que recuperan y promueven vez tras vez los viejos y bien pisados temas de la dictadura franquista (220). Entre estos temas (no todos tratados por Moradiellos aquí) se citan frecuentemente la revolución de Asturias como causa de la GCE, la imagen de una II República fuera de control, incapaz de gobernarse a sí mismo ni a sus ciudadanos, y una dictadura light (la "dictablanda") sin la que, paradójicamente, España nunca habría podido entrar en democracia. Moradiellos identifica cinco factores para entender el fenómeno revisionista, y creo que merece la pena mencionar algunos aquí en relación a un artículo publicado hoy en el diario El Plural, sobre la conexión entre grupos y personas ultraderechistas y la querella contra el juez Garzón.
Según este artículo y otras fuentes, el juez que admitió la querella "tildó el levantamiento franquista de 'contrarrevolución' ". Ya se había revelado la falta de parcialidad del juez Adolfo Prego cuando se demostró recientemente que había firmado un manifiesto en contra de la Ley de Memoria; sin embargo, como apunta dicho artículo (citando datos aparecidos en Público), hay todavía más pruebas de su imparcialidad, tales como su apoyo público del golpe de 1936 y su alianza con "historiadores" como Pío Moa, cuyo libro popular (y pro-franquista), Los mitos de la guerra civil, vendió como loco hace unos años. No sé lo suficiente del sistema jurídico español para saber si el juez pudo haberse recusado del caso, pero a mi parecer, habría sido un momento adecuado para hacerlo. Saber todo lo que subyace la querella contra Garzón es lo que hace que la gente pierda fe en el proceso democrático y reaccione con un cinismo a todo lo que está remotamente relacionado con la política. Eso es precisamente lo que desean los "revisionistas."
El historiador Enrique Moradiellos explica que una de las estrategias de revisionistas es intentar establecer paralelos -- por curiosos que sean -- entre el pasado y la actualidad, para desacreditar los actores políticos del presente. Moradiellos cita las conexiones que hace Pío Moa entre octubre 1934 y noviembre 2004, durante el debate del Estatuto de Catalunya. Moradiellos observa que Moa vincula al Presidente del gobierno, el PSOE y la ERC con el inicio de la GCE en 1934. Reproduzco la cita incluida por Moradiellos, pero la traduzco aquí al español, ya que aparece en inglés en el artículo que comento: "The PSOE and the Ezquerra Republicana de Cataluña (Catalan Republican Left) planned and launched the Civil War in 1934. Two parties that are again reunited now. [El PSOE y la ERC planearon y empezaron la Guerra Civil Española en 1934. Dos partidos que otra vez están reunidos ahora]" (221). Es este tipo de vínculo que ha hecho el juez Adolfo Prego al firmar su nombre en el manifiesto en contra de la Ley de Memoria, añadiéndose a la lista de figuras "destacadas" como Jiménez Losantos y César Vidal. En este manifiesto, se "defendían que los golpistas no fueron quienes hicieron estallar la guerra, y cargaban la responsabilidad al Frente Popular, integrado según este documento por 'agrupaciones marxistas radicales, estalinistas, anarquistas, racistas sabinianas, golpistas republicanas y nacionalistas catalanas, todas ellas ajenas a cualquier programa de libertad'" (ver artículo en El Plural citado arriba).
Según Moradiellos, entre los otros factores que influyen en la creación del discurso revisionista son: los cambios demográficos (la nueva generación de "nietos" sin recuerdos directos de la dictadura) (222); la política de los años 90 (222); interpretaciones utópicas de 1931-36 y de los republicanos en la guerra (224); y los principios del movimiento para la recuperación de la memoria histórica (225).
Creo que en cierta medida se puede leer la querella contra Garzón como síntoma o efecto del discurso revisionista. Por supuesto hay muchos otros factores que impactan todo lo que ha pasado desde el auto de Garzón en octubre 2008 -- por ejemplo, la reputación del juez como "juez estrella," su involucramiento en casos que persiguen a políticos corruptos (el caso Gürtel) de la derecha -- pero es difícil entender la indiferencia mostrada hacia los colectivos y las verdaderas víctimas y la atención prestada a "Manos Limpias" (entre ellos, por el juez Adolfo Prego al admitir la querella en primer lugar) sin tener en cuenta esta observación de Moradiellos: "la llamada 'revisionismo histórico está jugando un papel protagonizador en intentar parar las demandas maximalistas del movimiento para la recuperación de la memoria histórica articuladas por víctimas de la represión franquista. Y lo hace por degradar el alcance enorme y la crueldad de los crímenes cometidos por el franquismo durante la guerra y la posguerra según la premisa de que eran partes de un proceso general de violencia 'en ambos lados y en términos casi iguales'" (226-227, traducción mía).
Como dije el otro día, la querella contra Garzón, y las especulaciones sobre qué puede suceder o no ahora, están enmascarando el asunto verdadero -- y mucho más importante -- aquí: se siguen ignorando a las víctimas del franquismo mientras que se concentra la atención en la "prevaricación" de Garzón. El auto de Garzón en octubre 2008 marcó un momento clave en la "recuperación" de la memoria histórica en España. ¿Está forzando las cosas decir que Manos Limpias y, por consecuencia, Adolfo Prego, están participando en un acto de "revisionismo" histórico para castigarle a Garzón y los que lo han apoyado? Garzón amenaza, aunque ya sólo simbólicamente, con la evidencia presentada en el auto sobre las víctimas del franquismo. Ahora lo único que se le puede hacer es pintarle a él como "criminal."
Moradiellos nota que más de un tercio de españoles nacieron en la democracia, así que no tienen ninguna experiencia directa con la dictadura (222). Las luchas revisionistas son luchas por la memoria del pueblo - si no se sabe o no se "recuerda" nada, se puede ir rellenando lagunas con la información equivocada y así crear y mantener la Historia preferida. Afortunadmente, en la era de la nueva tecnología, se puede exponer y difundir, a veces instantáneamente, información como la que tenemos sobre Manos Limpias y el juez Prego.
Si "revisar," según la RAE, significa 1. Ver con atención y cuidado.2.tr. Someter algo a nuevo examen para corregirlo, enmendarlo o repararlo, es gracias a los testimonios orales y escritos y a la labor de asociaciones que se ha podido "revisar" una historia mantenida durante años de dictadura y hasta después. No se puede aceptar el "revisionismo" como el de gente como Pio Moa porque así, como explica Moradiellos, "we are again on the path already followed by our grand fathers: the dead as a weapon of self-legitimation and demonization of the enemy" [avanzamos en el camino ya establecido por nuestros abuelos: los muertos como armas arrojadizas de auto-legitimitación y demonización del enemigo" (227, traducción mía). La querella contra Garzón, y el hecho de que se admitiera por el TS, desde mi perspectiva es una querella contra todos los que están implicados en el auto sobre los desaparecidos del franquismo. No parece ser este detalle algo que le importa mucho al juez Prego.
Justo antes de las elecciones (y poco después) en Estados Unidos la ultra derecha -- y la derecha -- hablaba de Obama marxista, Obama comunista, Obama socialista, muchas veces sin hacer ninguna distinción entre comunismo y socialismo, ni detenerse un segundo para explicar por qué merecía el candidato y luego, el Presidente, tal afiliación política. Y es que ni ellos mismos entienden las denominaciones; sin embargo, son perfectamente conscientes del peso de estos términos para gente de cierta edad. Resucitar el espectro de los años 50 y la era McCarthy era una manera en que los republicanos podían manchar la imagen popular de Obama. Hay que decir que lo último que está de moda es llamarle un "fascista," como se empeñan en hacer los de FOX y sus seguidores (¿cómo puede ser fascista y a la vez, marxista?), especialmente en los ridículos "tea parties" de hace unos meses.
Desde luego los republicanos no son el PP ni vice-versa, pero a veces los dos tienen algunas semejanzas impresionantes. Decir "rojo" en España resucita la imagen que alimentó Franco durante años -- la de las "hordas marxistas," los monstruos, los comeniños, y los perdedores. Una vez más Esperanza Aguirre no se ha podido callar, diciendo ayer que Zapatero "es un rojo, lo ha dicho él, y está encantado en ese papel que tiene" (ver artículo aquí, de EFE). La idea es provocar asco, miedo o cualquier emoción negativa hacia el Presisdente (por supuesto, antes de las eleccciones), el que, según la Presidenta de la Comunidad de Madrid, "representa la izquierda más radical que hay en Europa." Probablemente, Aguirre también está reaccionando al comentario de Zapatero sobre el colega de ésta, Jaime Mayor Oreja, quien dijo que el franquismo fue una "época de placidez." Zapatero: "Su pensamiento nos retrotrae 30 o 40 años. No me extraña que dijera que el franquismo fue una época de placidez."
Respondiendo los comentarios de Aguirre, Jordi García-Soler, en El Plural, ha preguntado en un breve artículo de opinión: "¿Quiénes son, ahora y aquí, los 'azules? ¿Se sienten todavía orgullosos de serlo? ¿Se atreverán algún día a condenar el franquismo?" Sí, entiendo que El Plural es un periódico "progresista," como proclama en su web. Pero las preguntas del periodista no son irrelevantes. "Rojo," en boca de personas como Aguirre, anuncia su herencia, la del partido fundado por franquistas.
Lo cierto es que también ha habido casos de personas tachando de "franquista" a sus opositores. Que palabras como "rojo" y "facha" siguen flotando por allí, sobre todo entre políticos de izquierda y derecha en temporada de elecciones, significa que algo no se ha resuelto. Pero mientras que muchos llamados "rojos" ya han aceptado y hasta se han orgullecido de esta frase, así re-apropiándola de quienes la abusaron y la siguen usando mal, los "azules" (palabras de García-Soler) nunca pueden admitir que son herederos del franquismo (en caso de algunos, como Mayor Oreja, son franquistas, porque apoyan abiertamente la ideología franquista). Pongo herederos porque es esa "herencia" a la que se refiere Aguirre -- es la guerra de los nietos.
La estrategia de la derecha, con respecto a la memoria del pasado franquista, significa echar "más tierra sobre las fosas," como ha dicho Pep Juárez en otro contexto (el del caso de Garzón) en Rebelión. Decir "rojo," admitir querellas contra Garzón, incumplir la Ley de Memoria, decir que el franquismo fue una "época de placidez". . .son fórmulas para el olvido, para que el PP pueda empezar de cero, tabula rasa.
"La mayoría de los españoles ya ni nos acordamos de lo que era el 20-N," comentó el jueves 20-N José Luis Rodríguez Zapatero. Según ZP, la memoria y el olvido parecen ser una especie de elección personal: "'Los residuos que quedan (del franquismo) irán desapareciendo poco a poco; habrá gente con más disponibilidad a que eso suceda y otras con menos'" (citado en Colpisa). Son comentarios curiosos de un líder bajo cuya presidencia se ha aprobado la Ley de Memoria y que, hace sólo unas semanas, hablaba a favor del auto del juez Garzón. Puede que las críticas a ZP con respecto a la economía hayan hecho que responda con más cuidado todo lo relacionado con el discurso de la memoria histórica, especialmente cuando ciertos líderes del PP se han empeñado en señalar el "pasado violento" del PSOE.
Por ejemplo, el 19 de noviembre Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad y del PP de Madrid, recordó el asesinato de Calvo Sotelo, en lo que tiene que ser el acontecimiento más citado de la derecha en cuanto a los antecedentes de la GCE (con la Revolución de Asturias en segundo lugar). La "Espe" también criticó al PP que según ella, al decir que "'había que mirar hacia adelante, le ha hecho aparecer como franquista'" ("Aguirre: 'El PSOE sí tiene un pasado violento'").
Resulta interesante observar la manera en que los dos políticos, por lo menos en el contexto de estos comentarios, parecen querer deshacerse del pasado. Por su parte, ZP recuerda la influencia de la distancia temporal y las ganas que tiene (o no) la gente de proseguir más allá de las huellas del franquismo, mientras que para Aguirre, lo importante es apuntar que el otro "bando" es el que necesita disculparse.
Como para responder los comentarios de ZP, justo cuando parecía que este 20-N no se iba a recordar públicamente (aparte de unos falangistas dedicados), me enteré de"20-N: los últimos días de Franco," una peli hecha para televisión que se estrenó en Antena 3 el jueves. Según parece, el filme made for TV tuvo mucho éxito (tal vez más de lo esperado), "disparando sus datos hasta el 19.7%, lo que le permite dar batalla en el cuarto día de la semana por primera vez en mucho tiempo" ("Había interés por ver la muerte de Franco"). El éxito relativo de la peli realmente no es de extrañar, ya que presenciar la muerte de cualquier dictador es una obsesión frecuente. Sólo hay que pensar en la cantidad de libros que imaginan la muerte de Franco - o en todas las películas que han salido sobre los últimos días de Hitler. El tratamiento repetido de la agonía de Franco es intrigante, pero ya se ha escrito mucho en un nivel crítico y teórico sobre esta cuestión, y sobre la manera en que tales representaciones pueden ser síntomas de un deseo de matar simbólicamente a esta figura. No es mi intención demorarme en este asunto aquí.
Sin embargo, sí quería mencionar a Manuel Alexandre, el actor que desempeña el papel de Franco (el que, a mi parecer, a veces se ve más como Pinochet que Franco). Es muy interesante que parte de la peli se filmara en el Pardo (en el dormitorio y el comedor del dictador, entre otros lugares); así, las escenas están impregnadas, como nos explica el director, de una "autenticidad" y un "realismo." Aún así, la perspectiva de Alexandre sobre el pasado franquista es, según el actor, sumamente "apolítica," característica que tal vez fue necesario para que Alexandre pudiera encarnar de forma más auténtica a Franco (ver "Vea un adelanto de. . ."):
"Ni tengo pasado ni recuerdo nada de él. El 1 de julio de 1940 decidí borrar para siempre de mi cabeza la política de este país. Desde entonces soy radicalmente apolítico", explica a El Mundo si se le pregunta por sus recuerdos del franquismo.
Sobre aquella época, el actor asegura que "Me repugnaban los unos y los otros. Iba a un pueblo y me decían que los fascistas habían matado a 200 y yo decía: 'Qué hijos de puta'; iba a otro pueblo y me decían que allí los rojos habían matado a otros 200 y yo repetía siempre lo mismo: 'Qué hijos de puta'".
"Se hicieron muchas barbaridades, por eso no quiero saber nada de aquello". ¿Y cómo se prepara un personaje sin memoria y sin querer recordar esa época? "Ese trabajo lo han hecho los guionistas y el director, que al final son los responsables de todo. Yo sólo pongo la guinda a su trabajo", dice como mirando hacia otra parte.
Por un lado, se puede entender, apreciar y respetar la postura de Alexandre. Pero por otro lado se puede leer los comentarios como evidencia de que, a pesar de lo que piensa ZP, no es verdad que "la mayoría de los españoles" no se acuerde "de lo que era el 20-N." ¿Para quién -- y a quién está hablando ZP cuando dice esto? Es obvio que sigue interesando el tema de la muerte de Franco. ¿Es porque ya no hay recuerdos de aquella fecha (y así, ganas de "recordarla" o imaginarla) o porque hay espectadores que buscan que los actores confirmen la historia que piensan conocer ya? O, ¿puede ser que, después de tantas representaciones, lo que se busca es olvidar por medio de una versión definitiva que, como promete Antena 3, va a contestar las preguntas que aún tienen los espectadores sobre la muerte de Franco?
En un fragmento de la peli, un médico del equipo de quirófanos del dictador expresa su molestia de que tenga que operarle a Franco, alguien que ha gobernado casi 40 años. Su queja es un recordatorio de que el pasado no es pasado, o que la historia sigue evolucionándose. Vista al lado de todas las imágenes de las exhumaciones de las fosas comunes, la muerte de Franco -- su "agonía" -- parece espantosamente libre de sufrimiento. Aún así, "operar" a Franco, o imaginar su cuerpo debilitado bajo la navaja, puede ser representativo de una justicia que nunca llegó. Pero en vez de olvidar a Franco, es concienciar al público de quien era, de qué era responsable. Es hacer presente la historia. De momento, sigue habiendo necesidad de "recordar" el 20-N.