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jueves, 28 de febrero de 2013

"Desenterrando el silencio"...el maestro Antoni Benaiges

Llevo tiempo sin postear nada aquí, pero no es por falta de interés o por flojera. Sigo "siguiendo" estas historias, un poco más lejos, eso sí, pero con el corazón en el mismo sitio de antes. Leí lo siguiente en el blog de Literaturas Noticias y me llevó a encontrar el video relacionado en YouTube, abriéndome a ya otro mundo, el de las fotografías de Sergi Bernal (blog aquí). 
[DESENTERRANDO EL SILENCIO] 
ANTONI BENAIGES, EL MAESTRO QUE PROMETIÓ EL MAR
TEXTOS: FRANCESC ESCRIBANO, FRANCISCO FERRÁNDIZ, QUERALT SOLÉ - FOTOGRAFÍAS: SERGI BERNAL 
Una investigación que aborda la vida de Antoni Benaiges, un maestro catalán que formó parte de los educadores que emigraron al interior del territorio español durante la II República para subsanar la alta tasa de analfabetismo a través de nuevas corrientes de renovación pedagógica. En 1934, Benaiges había llegado al pueblo burgalés de Bañuelos de Bureba dispuesto a aplicar en su escuela rural la técnica Freinet, una innovadora metodología pedagógica basada en la participación de los alumnos y el uso de la imprenta. Al inicio de la Guerra Civil Española, en julio de 1936, Antoni Benaiges desapareció. 
El libro ha contado con la participación del periodista Francesc Escribano, en el relato de la biografía del maestro; del fotógrafo Sergi Bernal, en la documentación gráfica y la recogida de testimonios; del antropólogo Francisco Ferrándiz, en la narración de su experiencia a pie de fosa, y de la historiadora Queralt Solé, en la contextualización del momento histórico y en la dirección de la obra. 
Durante más de 75 años, la labor y personalidad de Antoni Benaiges permanecieron en la intimidad del recuerdo de sus antiguos alumnos y de sus compañeros de profesión, mientras su familia deseaba conocer la verdad sobre su paradero. En agosto de 2010, con motivo de la exhumación de una fosa común en el paraje de La Pedraja (Burgos), emerge la memoria del maestro y se inicia una investigación que descubre una historia única, emotiva y poética. Esta historia refleja la lucha de los maestros de la II República -que fueron los funcionarios que más represalias recibieron en la Guerra Civil Española- y cómo la dictadura franquista truncó su labor pedagógica y, en muchos casos, también sus vidas.  
[DESENTERRANDO EL SILENCIO] ANTONI BENAIGES, EL MAESTRO QUE PROMETIÓ EL MAR es una coedición de la editorial Blume, Ventall Edicions y la Associació Mirmanda, que tiene, entre otros objetivos, la difusión y promoción de toda clase de actividades culturales e históricas. 
La finalidad es dar a conocer una historia, casi al límite del olvido, que ha podido ser recuperada gracias a los testimonios de los que lo conocieron u oyeron hablar de él, pero también a partir de los propios textos del maestro y de las redacciones de sus alumnos, que se editaron en la escuela. 
PRESENTACIÓN DEL LIBRO
MIÉRCOLES 6 DE MARZO, A LAS 19 HORAS, EN EL PATI MANNING 
(Carrer de Montalegre, 7. Barcelona) 
Participarán: Francesc Escribano, Sergi Bernal, Queralt Solé, Núria Egido (Ventall Edicions) y Leopoldo Blume (Editorial Blume) 
FRANCESC ESCRIBANO 
Es escritor, periodista y profesor asociado de Comunicación Audiovisual en la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha desarrollado su trabajo como periodista en radio, prensa y, fundamentalmente, en televisión. En su faceta de escritor ha elaborado dos libros, uno sobre el obispo Pedro Casaldáliga y otro sobre el último preso político ejecutado por la dictadura franquista, Salvador Puig Antich. Entre otros galardones, ha recibido el premio nacional de periodismo en el año 2000. 
SERGI BERNAL 
Es fotógrafo documental y de viajes. Ha realizado exposiciones en Barcelona, Madrid, Perpiñán, Mataró y Dajla. El reportaje Desenterrando el silencio, proyecto que dignifica a las personas desaparecidas y asesinadas por el fascismo, fue ganador de una beca en el Fórum Fotográfico de Can Basté (2010). 
FRANCISCO FERRÁNDIZ
Antropólogo por la Universidad de California en Berkeley, es Científico Titular del Instituto de Lengua, Literatura y Antropología (ILLA) del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Sus campos de interés incluyen los estudios culturales, la religiosidad popular, la antropología visual, la antropología médica, la antropología del cuerpo y la antropología de la violencia, con especial énfasis en investigaciones relacionadas con la memoria y el trauma social. Ha sido profesor y/o investigador en una veintena de universidades nacionales y extranjeras. Actualmente es Coordinador de la red europea EDEN (European Doctorate Enhancement on Peace and Conflict Research). Ha publicado numerosos artículos en revistas nacionales e internacionales, y es autor de varios libros. 
QUERALT SOLÉ 
Es doctora en Historia Contemporánea y profesora lectora en la Universidad de Barcelona. Es autora de numerosos artículos y libros sobre la Guerra Civil española (violencia, represión, exilio) así como sobre la dictadura franquista y su represión, institucionalización y memoria.
Video relacionado:

sábado, 3 de octubre de 2009

Valle de los Caídos - "la mayor fosa común de España"

De: Público

Tumba faraónica para un Dictador


Durante el franquismo, miles republicanos fueron exhumados y trasladados sin consentimiento al Valle de los Caídos

QUERALT SOLÉ - 04/10/2009 08:00

El 9 de abril de 1959, pocos días después del 20 aniversario conmemorativo del final de la Guerra Civil y de la inauguración del monumento, habían entrado en la Cripta del Valle de los Caídos 10.001 restos de civiles y soldados, franquistas y republicanos, muertos durante la contienda y que hasta entonces habían permanecido bajo tierra, en centenares de fosas comunes repartidas por todo el Estado. En junio de 1983 se inhumaba el último resto en la Basílica: provenía de la provincia de Barcelona y los familiares habían solicitado expresamente su traslado al Valle de los Caídos.

En los años ochenta, ya en democracia, aún existía la posibilidad de ser enterrado junto al dictador; en los años 50, 60 y 70 no hubo opción, y muchos restos fueron trasladados hacia Cuelgamuros con el absoluto desconocimiento de sus familiares, tanto republicanos como, también, franquistas.

En 1958 empezó un movimiento de tierras que abarcó todo el territorio español para ir llenando de antiguos "mártires" y "héroes" las cavidades construidas expresamente en los laterales de la basílica y del altar mayor.

El proceso se realizó con absoluta transparencia, se publicaron anuncios ofreciendo la posibilidad de la inhumación en el Valle de los Caídos en los principales periódicos estatales y en los Boletines Oficiales de todas las provincias.

Pero las respuestas no fueron ni mucho menos las que el régimen esperaba. Las solicitudes individuales de los familiares de los "mártires", los represaliados en la retaguardia republicana, distaron tanto de las previsiones que se decidió incrementar las exhumaciones de fosas de soldados franquistas muertos en el frente, así como las fosas de los soldados republicanos a los que también se optó por trasladar, en este caso, sin informar a los familiares.

Fueron los Gobiernos Civiles los que centralizaron la recogida de información respecto de los lugares en que existían fosas, también sobre las "zanjas de rojos" de las que los ayuntamientos preguntaban qué hacer con ellas. Y no sólo de soldados rojos: se desconoce aún el número de fosas de civiles, represaliados en este caso en la retaguardia franquista, que también se exhumaron y se trasladaron al Valle de los Caídos. Exhumación en este caso es un eufemismo: los restos óseos se sacaban de la tierra que durante veinte años los había acogido con pico y pala, se metían en cajas de madera de pino, siempre de la misma medida, dónde podían caber les restos de hasta 15 personas. Estando todos ellos mezclados se trasladaban al Valle de los Caídos, dónde al llegar se les rezaba un responso y servían para ir llenando la monumental cripta.

En su mayoría, de los civiles y soldados franquistas se sabían los datos: en 1939 había sido un ejército vencedor que durante 20 años preservó la información de los lugares dónde se habían abierto grandes fosas: en el Ebro, en Teruel, en Madrid... Los soldados habían sido enterrados con botellas en las que se incluía su filiación; los civiles se habían servido de la Causa General para recuperar los restos de sus allegados. En cambio, los republicanos habían perdido la guerra, y con ella cualquier posibilidad de localizar las grandes fosas de soldados y civiles, unas fosas que ahora cuesta tanto abrir y que entones el régimen utilizó para llenar de huesos lo que sería la tumba del Dictador.

Los nombres de los que están enterrados con el Dictador se conocen: los listados del mismo Valle de los Caídos se pueden consultar libremente, igual que la documentación custodiada en el Archivo General de la Administración o en el Libro de los Muertos de la Biblioteca del Palacio Real de Madrid. Pero muchos de los familiares nunca fueron informados. Y más allá de los nombres que se conocen, hay miles, decenas de miles de restos que fueron trasladados sin conocer su identidad, la mayoría soldados republicanos. Las cifras no pueden ser exactas: 20.000, 30.000, ¿40.000 quizás? Muchos de los que lucharon en su día contra el Dictador ahora están forzados a acompañarle en la mayor fosa común de España, la única tumba de la Guerra Civil, la tumba del Dictador que por más restos de los que se envolviese no le pueden hacer sombra alguna en un monumento pensado, ideado y construido para perpetuar con cemento lo que fue el régimen franquista.

domingo, 1 de marzo de 2009

Valle de los Caídos como "museo de los horrores"

foto de G. Fernández en Pbase.com

Artículo 16 de la Ley de Memoria Histórica explica:
1.El Valle de los Caídos se regirá estrictamente por las normas aplicables con carácter general a los lugares de culto y a los cementerios públicos.

2. En ningún lugar del recinto podrán llevarse a cabo actos de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas, o del franquismo.
La Ley de Memoria no especifica nada sobre convertir el Valle de los Caídos en un centro para la memoria, en un museo o en un centro educativo; sin embargo, recientemente, esto es precisamente lo que han propuesto dos historiadoras, Josefina Cuesta y Queralt Solé.

Cuesta, quien acaba de publicar La odisea de la memoria, dice que hay que construir un "Museo de los Horrores de la Guerra Civil, que albergue todos los elementos históricos de la Dictadura, como expresión de una época" (citada en Público el 24.2.09). También propone que las familias de Franco y José Antonio "se lleven los restos que hay en el Valle de los Caídos y los depositen en un panteón familiar."

Queralt Solé, también historiadora y especialista en fosas comunes, ha publicado Els morts clandestins. Les fosses comunes de la Guerra Civil a Catalunya (1936-1939). Como Cuesta, Solé opina que es necesario convertir el Valle de los Caídos en un lugar de la memoria:
Para mí desmantelarlo sería un error. Creo que se ha de convertir en un museo, siempre lo he pensado. Eso se está haciendo alrededor del mundo con los vestigios de dictaduras o de guerras. Aquí, en Europa, tenemos ejemplos de eso, los más claros pueden ser que sean los campos de concentración alemanes. En todos los lados lo que se hace es hacer un ejemplo de lo que no puede volver a pasar, es decir que sea una cosa educativa. (citada en una entrevista en El mercantil valenciano)
Las dos historiadoras reconocen que quedan muchas tareas pendientes antes de poder hablar de la conversión del sitio, como "reparar los daños de las víctimas de la Guerra Civil y que fueron los que sufrieron la represión" (Cuesta) y "hacer el Valle absolutamente transparente, en el sentido de que se sepa absolutamente todo sobre él, todo. Cuánto costó realmente, qué ocurrió, cómo fue su construcción, los presos que murieron levantándolo, cómo están los restos que guarda" (Solé).

Haber leído estos dos artículos me hace preguntar cómo se vería un museo como el que imaginan Cuesta y Solé. Cuando recuerdo mi primera y única experiencia en el Valle de los Caídos, lo que se destaca es la frialdad y el silencio del lugar, y como he dicho en otro post, la sensación de que sólo visitaban aquel lugar los extranjeros como yo. Es bien sabido que el Valle de los Caídos ha sido un lugar de memoria para la ultraderecha y un "lugar de no memoria" para los turistas que se fotografían sonriendo enfrente de la enorme cruz. Pero para los españoles a los que conozco yo, muy pocos han puesto los pies en el terreno de este lugar, y se entiende por qué. Cabe preguntarse, entonces, ¿qué tendría que pasar para que los españoles quisieran visitar el Valle de los Caídos? Al fin y al cabo, este lugar no puede ni debe representar la historia del franquismo para extranjeros, sino para la población que ha vivido con la conciencia de este monumento durante tantos años.

Algo que no mencionan Cuesta y Solé (pero algo que seguramente habrán considerado) es la presencia de la Iglesia en el Valle. No puede haber nunca un "museo de los horrores" cuando uno de los presuntos implicados en dichos horrores permanece hospedado en el sitio y se niega a admitir su papel en la represión franquista o a pedir disculpas por él. Entonces, no sólo hay que pensar en la devolución de los restos de Franco y José Antonio a sus familiares, sino también el traslado (si es posible, no lo sé) de la Basílica a un lugar más apropiado. Tal vez esta sería una tarea imposible, ya que la cruz quedaría después como vestigio permanente del matrimonio entre el Estado y la Iglesia. Pero si se va a hacer del sitio un sitio conmemorativo, entonces la memoria institucional de la Iglesia no puede ser la que domina allí.

¿Es demasiado temprano para empezar a articular una visión para el Valle de los Caídos que va más allá de lo que representa hoy? Artículo 16 es un buen principio, pero para que el sitio se transforme en una oportunidad didáctica que afectará a las presentes generaciones y las venideras, aún queda mucho trabajo. Enrique Ventura ha interpretado a su manera el tema del "nuevo Valle,"escribiendo esta descripción del cómic de abajo (20.1.09) en su sitio web : "Sería algo magnífico que algún día, no muy lejano, el Valle de los Caídos dejara de ser ese foco de crispación y disputas del pueblo español y fuera un monumento a la reconciliación con Zapatero y Rajoy como representantes de todo el país":

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