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martes, 6 de marzo de 2012

Perros que ladran en el sótano - nueva novela de Olga Merino

Título: Perros que ladran en el sótano (descargar las primeras páginas pinchando en el enlace de Alfaguara)
Fecha de publicación 14.3.12
Editorial: Alfaguara

Resumen:
Tras la muerte de su padre, Anselmo recuerda una vida marcada por el desarraigo que transcurre entre el Marruecos del protectorado y la España franquista. Desde sus inicios en el sexo con un joven marroquí, el descubrimiento de la infidelidad y la convivencia con una hermana extraña, casi mágica, se suceden imágenes y hechos que alternan pasado y presente y muestran la fractura entre lo que los personajes habrían querido ser y lo que en verdad son.
Anselmo se enrola en una decadente troupe de variedades, metáfora de una España desnortada, y termina viviendo con su padre, un anciano con quien comparte la dolorosa sensación de pérdida. El trasfondo histórico, reflejado magistralmente por la autora, nos descubre un submundo al margen de la historia oficial, y el difícil aprendizaje de un hombre homosexual en una época oscura.

sábado, 17 de julio de 2010

La represión franquista y la homosexualidad

El número 7 de la revista Orientaciones. Revista de homosexualidades se dedica al tema de la represión franquista y la homosexualidad. Se puede leer aquí los resúmenes de los artículos de la monografía. Javier Ugarte Pérez, uno de los fundadores de la revista, ha escrito mucho del tema de la discriminación contra la orientación sexual y el género. Uno de sus últimos libros publicados es Una discriminación universal. La homosexualidad bajo el franquismo y la Transición (2008). Se puede acceder el índice del libro aquí en PDF. Del marco del libro leemos:
El objeto de estudio de las páginas que siguen no es exclusivamente la vida de los homosexuales. Tampoco se centra en la visión que se tenía de ellos en la España del régimen franquista, periodo que comienza con el final de la Guerra Civil, en 1939, y podría decirse que concluye el 4 de enero de 1977, cuando se promulga la Ley para la Reforma Política. La vida de quienes tenían esa orientación ya ha sido estudiada y se encuentran algunos trabajos sobre el tema a disposición del público. Por eso, la finalidad del presente libro tiene un objetivo diferente: conocer cómo se construyó la homosexualidad, en cuanto fenómeno social, en aquellas décadas. Se trata de indagar en los dispositivos que desde ámbitos como la teología, el derecho, la psiquiatría, etc., tejieron una matriz en la que se insertó esa orientación del sexo y el afecto.

domingo, 20 de junio de 2010

Encarcelados por la sexualidad

De: Página 12
Visto en el blog Memorias en común

Asignatura pendiente

Se considera que unas cinco mil personas fueron a la cárcel durante el franquismo en razón de su sexualidad. El gobierno español acaba de indemnizar con 4000 euros a cinco gays y cinco transexuales, el mínimo contemplado por la ley de memoria histórica. Sin embargo, son muchos más los testimonios de quienes protagonizaron el cautiverio, el escarnio público y las terapias aversivas que dan cuenta de la represión en tiempos del franquismo, y de la necesidad de reparación que no sólo es efectiva mediante unas cuantas monedas sino también a través de leyes, palabras, pedidos públicos de perdón; en definitiva, un cambio de mentalidad.

Por Arnaldo Arnaute

Desde Madrid
Mientras la revuelta de Stonewall en Nueva York, en junio de 1969, está considerada convencionalmente como la irrupción en la escena internacional del movimiento organizado de gays y lesbianas, en España coincidió con la entrada en vigor de una legislación refinadamente perversa, que permitía la internación de homosexuales de ambos sexos en centros de reeducación que podía prolongarse hasta que las autoridades los consideraran aptos para su reinserción. Esta anomalía debería haber desaparecido de la legislación tras la muerte del dictador, en noviembre de 1975, pero el cúmulo de asignaturas pendientes que tenía la sociedad española tras cuarenta años de represión, relegó a la última fila las aspiraciones de libertad de este colectivo que debió luchar fuerte para conseguirlas. El estigma sobre la homosexualidad se mantuvo incólume durante los tres primeros años de la transición y no fue hasta luego de aprobada la Constitución en 1978 que se eliminó de la lista de delitos perseguidos por la Ley de Peligrosidad Social de 1970.

En la España de Franco, el camino que llevaba a la cárcel al homosexual tras ser descubierto in fraganti por la Guardia Civil o de haber caído en una redada no siempre fue igual de expedito. Durante los primeros años, los jueces se limitaban a aplicar la vieja Ley de Vagos y Maleantes republicana que se extendía a los que tenían sexo con los de su mismo sexo en público. Siempre que no trascendiera, no era asunto del Estado, más ocupado hasta mediados de los ’50 en fusilar opositores. El primer paso del régimen en la criminalización fue la modificación de esta ley en 1954. En Diputados se conserva el proyecto de ley, aprobado sin debate, donde se incluye a los homosexuales pasibles ahora de “medidas de seguridad”, es decir, no penas sino medidas que se toman antes de cometido el delito. Entre los teóricos de esta condena ciega y despiadada se destaca Mauricio Karl, quien argumentaba que “el sodomita es un peligro para la patria”, además de tender a la delincuencia, al comunismo y constituir un peligro para la paz familiar ya que “disfrazada de persona, la fiera sodomita se lanza en busca de su presa juvenil, ojea al cándido muchacho (...). Vuestro hijo puede volver a casa corrompido, guardando su bochornoso secreto, que nada delatará. La monstruosa relación continuará y, dada su edad, su instinto sexual se torcerá y será para siempre un invertido. ‘¡Mejor muerto!, gritaréis desesperados.’ Sí, mejor muerto vuestro hijo”.

jueves, 10 de junio de 2010

Andalucía: "Indemnizados 10 transexuales y gays por su condición sexual durante el franquismo"

De: La Vanguardia

Indemnizados 10 transexuales y gays encarcelados por su condición sexual durante el franquismo

Las remuneraciones corresponden a las previstas por la Ley de la Memoria Histórica. En España fueron encarceladas unas 5.000 personas por su condición sexual durante la dictadura

09/06/2010 | Actualizada a las 18:17h | Ciudadanos

SEVILLA. (EUROPA PRESS) Cinco mujeres transexuales y cinco gays andaluces que estuvieron encarcelados durante la dictadura franquista por su condición sexual han sido indemnizados con 4.000 euros por el Gobierno central gracias a las remuneraciones previstas a tal efecto en la Ley de Memoria Histórica, según informó la presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA), Mar Cambrollé.

Es la primera vez que diez personas en Andalucía consiguen ser indemnizadas por esta causa, si bien aún quedan "otros dos casos de mujeres transexuales pendientes de ser resueltos". "Estamos muy contentos porque estas indemnizaciones significan que el Gobierno ha considerado a los presos sociales, además de a los presos políticos, pero no es suficiente", aseguró Cambrollé.

En ese sentido, y pese a reconocer "el logro conseguido", la presidenta de ATA criticó la "escasa" cuantía económica de las prestaciones, ya que, según afirmó, en España fueron encarceladas unas 5.000 personas por su condición sexual y de ellas, "sólo unas 2.000 ha solicitado las indemnizaciones". "Muchas de ellas porque ya están fallecidas, y otras, porque no querían volver a revivir el pasado por todo lo que significó de sufrimiento para ellos y para su entorno familiar", añadió.

Por esta razón, lamentó que el Ejecutivo, "si tenía fondos y partida presupuestaria prevista para indemnizar a 5.000 personas, podría haber sido más generoso con las 2.000 que al final sí la han solicitado y no que se ha ahorrado un buen dinerito".

La Ley de Memoria Histórica contempla tres tipos de indemnizaciones, según el tiempo pasado entre rejas por los represaliados. Así, si el encarcelamiento es de uno a seis meses la cuantía es de 4.000 euros, mientras que si es de seis a doce meses, son 8.000, y a partir del año, 12.000 euros.

Con todo, Cambrollé consideró un "éxito" lo andado hasta el momento porque, "pese al costoso trabajo burocrático, hemos conseguido denunciar la situación que vivieron miles de personas homosexuales y gays que estuvieron en la cárcel por un capricho de la dictadura y que fueron tratados como delincuentes cuando su único delito fue amar de forma diferente".

lunes, 10 de mayo de 2010

Novela en inglés sobre la guerra civil (escrita por una española)

De: Qué Leer

Elena Moya: la guerra civil al otro lado del Canal


Tras doce años en Londres, esta periodista tarraconense ha escrito en el inglés de allí una novela sobre la guerra civil de aquí, “The Olive Groves of Belchite” (Pegasus). Experiencia, la de publicar originalmente en el extranjero, que ella misma nos relata en espera de vender los derechos de la obra para el mercado español. Texto: Elena Moya

Soy de Tarragona y siempre sonrío cuando me preguntan si soy “originally Spanish”. Os aseguro que soy Spanish de pies a cabeza y nunca llegué a imaginar que pudiera publicar una novela en inglés. Pero la vida realmente da sorpresas. Llevo doce años en Londres; recalé aquí después de haber estudiado un Master en Periodismo Económico, gracias a una beca Fulbright, en Estados Unidos. Lo mío siempre ha sido el periodismo financiero y aquí empecé en Bloomberg, rodeada de pantallas más de doce horas por día. Al cabo de unos años, en medio de la jungla andina, mientras recorría el Camino Inca hasta el Machu Picho, me di cuenta de que, si no ponía un poco de creatividad a mi vida, acabaría convertida en un robot.

Me apunté a una diplomatura universitaria en Londres, “Creative Writing,” que disfruté mucho durante dos años. A pesar de todo el trabajo que conllevaba, era un respiro escaparme de los movimientos bursátiles para pensar en personajes, tramas, descripciones y diálogos.Pero aprendí muy poco –aunque sí tuve grandes profesores que, al menos, me animaron a soñar–. Fuimos unos cuantos que seguimos la tradición universitaria inglesa y formamos un grupito, tras acabar, para seguir con nuestros proyectos. Por entonces, a mí siempre me había fascinado el tema de la guerra civil española y sabía que quería aprender y profundizar más.

Todos los meses, unas cinco personas nos reuníamos en una casa y, rodeadas de tazas de té, comentábamos los capítulos que cada miembro del grupo había mandado por mail a todos, una semana antes de la reunión. El beneficio de cuatro comentarios era máximo, como también el trabajo de preparar el propio capítulo, además de leer el de los demás. Pero la crítica era buena y, sobre todo, constructiva: no se podía decir “no me gusta” a secas. Si algo no funcionaba, había que explicar por qué y, sobre todo, dar alternativas. ¡Había que pensar mucho!

Este ejercicio nunca lo hubiera podido hacer en castellano, mi lengua materna, porque los del grupo eran ingleses. De hecho, creo que de no haber pertenecido al “Writers’ group” nunca hubiera acabado la novela. Primero, porque era muy novel y necesitaba ayuda y apoyo. Y, sobre todo, porque al tener que trabajar siempre a tiempo completo seguramente no hubiera tenido la disciplina de escribir y reescribir tanto. Las reuniones me daban un deadline todos los meses que me imponía presentar capítulos.

Ahora, después de la primera experiencia, tengo mucha más confianza y he aprendido cómo uno debe empezar, al menos. Por eso, mi segunda novela será en castellano y la haré por libre. Pero a todos los que intenten escribir y no tengan experiencia, les recomiendo apuntarse a un grupo de escritores. Para mí, su ayuda fue fundamental (¡y es mejor que no sean amigos!).

Los cuatro años que pasé escribiendo me llevaron a lugares y situaciones insospechadas: hablar con ancianos en Belchite, recorrer pueblos del Ebro en busca de balazos en las paredes de los cementerios (el paredón), hasta entrar en una sauna con el portátil escondido debajo del albornoz. Lo mejor de las novelas, y de las profesiones creativas, es que no hay límites, los ponemos nosotros mismos, y cualquier aventura vale para agilizar la imaginación. Mi novela narra las consecuencias de la guerra civil en tres generaciones de mujeres. Hay una historia de amor entre dos mujeres y una subtrama del Opus Dei.

El esfuerzo y las horas ante el ordenador empezaron a dar sus frutos a partir del tercer año, cuando le había pillado el “tranquillo” al asunto. Finalmente llegué a tener la sensación de control –por fin el toro estaba cogido por los cuernos–. Una novela de 120.000 palabras alberga muchos detalles y es muy difícil mantenerlos todos en la cabeza a la vez, cuando uno tiene que currar para pagar la hipoteca. Pero poco a poco la cosa va cristalizando y los personajes empiezan a tener vida propia. Ése es el momento más dulce. Este proceso interior, para mí, ha sido el más gratificante. Luego, ante mi sorpresa, conseguí que me lo publicaran (después de que dos amigas inglesas, editoras, me lo revisaran.) Unos cuarenta agentes me rechazaron, pero justo la primera editorial que contacté me fichó. Nunca hay que dejar de intentarlo.

Hice una presentación muy galáctica en Londres, con Michael Portillo, Paul Preston y Jimmy Burns, en un restaurante español en Kings’ Cross llamado Camino. Y otra en Tarragona, en enero, muy entrañable, rodeada de profesores y ex compañeros de clase. Tengo ahora más actos (el 31 de marzo en la librería Cómplices de Barcelona). Estos eventos son especiales, pero lo que llena el corazón (desde luego, no los bolsillos) es el viaje interior. Lo recomiendo a todo el mundo. Aunque uno no vaya a escribir una novela, cualquier cuento, o pequeña investigación sobre algún tema que nos interese, se puede escribir en una, veinte o cincuenta páginas y darle una encuadernación digna. ¡Ánimo!

Ver reportaje en PDF en La Vanguardia ("De Londres a Belchite")

martes, 6 de abril de 2010

La mujer en el franquismo

Visto en: 20 Minutos.es

La mujer en el franquismo: santa o puta
RAFA VIDIELLA. 06.04.2010 - 09.51 h

* Cuarenta años de represión política, religiosa y, por supuesto, sexual.
* La UNED y el Museo Reina Sofía recuerdan, durante esta semana, las injusticias de la dictadura con lesbianas o prostitutas.

RAFA VIDIELLA. 06.04.2010 - 09.51 h

En nombre de la memoria histórica se han desenterrado muertos y buscado el cadáver de poetas. Sin embargo, no ha recibido tanta atención el maltrato femenino durante el franquismo. Coartadas física y psicológicamente y obligadas a un determinado rol, cualquier mujer liberal era denigrada. Injusticias y víctimas recordadas ahora en Memoria y sexualidad de las mujeres bajo el franquismo, seminario organizado por el Museo Reina Sofía y la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) que concluirá el 11 de abril.

Raquel Osborne, profesora de sociología de la UNED, comenzó a organizar el seminario en 2007. Junto a un grupo de especialistas, se dio cuenta de que el proceso de recuperación de la memoria histórica arrojaba poca luz sobre sectores femeninos marginados en la dictadura.

Amores ocultos


"Los homosexuales", explica Osborne, "han recuperado su historia con facilidad. No es casual: la homosexualidad masculina se reprimió con dureza y claridad: leyes de peligrosidad social, listas de maleantes, detenidos... Pero el lesbianismo no se contemplaba. El franquismo silenciaba y negaba su existencia".

El lesbianismo no se contemplaba. El franquismo silenciaba y negaba su existencia

Si algo se ignora o se niega, no existe: así pensaba el régimen. Pero existía. Matilde Albarracín, técnica social e investigadora, explica cómo esas mujeres "desarrollaron hasta redes económicas para no depender de los hombres. Eran solidarias y crearon increíbles espacios de libertad: desde acampadas hasta zonas bohemias, como el Paralelo o las Ramblas de Barcelona". Sus relaciones eran clandestinas, pero disimulables: nadie podía imaginarse que dos amigas del brazo podían llegar a tener una relación "tan subversiva", y hasta podían desarrollar estrategias relacionales con amigos gays, como falsos matrimonios y la concesión de apellidos a hijos.

Comenzando por el lesbianismo, los responsables del seminario desenredaron el ovillo de las distintas (y ocultas) opciones sexuales femeninas de la época. Como afirma Dolores Juliano, profesora en la Universidad de Barcelona, "la sexualidad femenina no era aceptada por el franquismo, que asumía e imponía unos valores al respecto. El sexo femenino se reducía a los estrictos límites de la procreación en el matrimonio. Las que lo desarrollaban en otro contexto eran denigradas, consideradas putas".

Dudosa moral

Individuas de dudosa moral: así se titula un libro de la historiadora Pura Sánchez, que investiga la represión sufrida por las mujeres andaluzas durante la Guerra Civil y el franquismo. "El cuerpo femenino", explica Sánchez, "fue un elemento contaminado y pecaminoso, un ámbito sobre el que actuar. Fue sometido a base de negar su sexualidad, tanto de forma directa (a través de vejaciones) como por tribunales militares. La mujer no era dueña de su cuerpo, sino que éste era un objeto jurídico propiedad del Estado y del varón".

La mujer no era dueña de su cuerpo, sino que éste era un objeto jurídico propiedad del Estado y del varón

Para controlar el cumplimiento de esas normas se establecieron mecanismos que, amparados en un discurso de protección, recogían y reeducaban a mujeres descarriadas. El más destacado era el Patronato de Protección de la Mujer, creado en 1942 y presidido por Carmen Polo, la mujer del Caudillo. Su objetivo: "velar por todas aquellas mujeres que, caídas, desean recuperar su dignidad".

Esa redención terminaba, muchas veces, en manicomios como el de Ciempozuelos o cárceles como la de Calzada de Oropesa, Toledo, donde acababan algunas de las miles de mujeres que, víctimas de la miseria, se prostituyeron para sobrevivir o alimentar a sus hijos.

Burdeles, casas de tolerancia, casas de citas, meublés... Hasta 1956, la prostitución era legal en España. En los lugares nombrados las mujeres podían prostituirse y eran sometidas a controles sanitarios y policiales. No era legal, en cambio, la prostitución callejera, reprimida y perseguida con dureza. Como explica Osborne, esa confusa situación cambió en 1956, cuando la prostitución pasó a ser alegal. "Quedó en un limbo, en el que se perseguía más el proxenetismo. Una situación similar a la actual", afirma.

Escritora en la cárcel

Otra de las protagonistas del seminario será la periodista Carlota O'Neill. Nacida en Madrid en 1905, empezó a publicar libros con 18 años. Ejemplo de mujer moderna, disfrutó de la libertad que le concedía la República y fue madre soltera. Sin embargo, y por ventajas legales, terminó casándose con el padre de sus hijas, Virgilio Leret, capitán de Aviación. Su matrimonio duró poco: en julio de 1936, y cuando O'Neill y sus dos hijas visitaban a Leret en Melilla, estalló la Guerra Civil.

Su esposo fue fusilado y O'Neill pasó unos años en la cárcel, considerada "peligrosa en extremo". En 1949, cuando salió, emigró a Venezuela para terminar afincándose en México, donde publicó Una mujer en la guerra de España, en el que detalla las relaciones de poder y sexo entre las presas de la dictadura. Una crónica de esos tiempos que también será recordada en el Reina Sofía y las Escuelas Pías.

La verdades del doctor Vicéns

Aunque casi desconocido, Ramón Serrano Vicéns (1908-1978) fue el mayor estudioso de la sexualidad femenina durante el franquismo. Entre 1940 y 1961 estudió a casi 1.500 mujeres, lo que le permitió llegar a datos tan reveladores como, por esa época, escandalosos: casi un tercio de las mujeres casadas eran infieles, más de un tercio de las españolas habían tenido alguna experiencia homosexual y, aunque sólo ocho de cada cien lo reconocían, un 84% se masturbaba. Serrano no pudo publicar un libro con sus estudios hasta 1971.

domingo, 6 de diciembre de 2009

De la BBC: "Spain apologises for jailing gay man in 1970s"

La semana pasada se publicó en la prensa española una noticia sobre el perdón oficial ofrecido a un hombre gay encarcelado durante los años 70. Antoni Ruiz es presidente de la Asociación Ex-Presos Sociales, y apareció hace unos días en el programa radiofónico Olvida tu equipaje, del que escribimos aquí. La BBC ha recopilado la historia, que reproduzco abajo:
By Sarah Rainsford
BBC News, Madrid

A man in eastern Spain has become the first to receive an official letter apologising for his imprisonment for being homosexual in the 1970s.

Antoni Ruiz spent three months in prison under a law introduced during Gen Francisco Franco's dictatorship.

In addition to the letter, he has received 4,000 euros ($5,900; £3,600) in compensation.

Mr Ruiz estimates around 5,000 homosexuals suffered a similar fate to him during Gen Franco's dictatorship.

Historical Memory law

When he was 17, Antoni Ruiz told his family he was gay.

It was 1976, just months after Gen Franco had died and homosexuality was strictly illegal.

When Antoni's worried parents confided in a Catholic monk, he promptly denounced their son to the authorities.

The teenager spent three months in prison and was banned from returning home for another year.

Mr Ruiz, who now heads an association for other former prisoners, has become the first to receive official recognition of his suffering, in a letter from the justice minister of Spain.

More than three decades after his ordeal, Mr Ruiz told the BBC that the letter amounts to an apology, and says it is far more important to him than the financial compensation.

He has benefited from Spain's Historical Memory law that was passed in 2007 and broke a three-decade long pact of silence about crimes committed by the state during the Spanish Civil War and the long dictatorship of Gen Franco.

The law banning homosexuality was overturned in 1979, and Antoni Ruiz says he is proud that Spain today is extremely tolerant.

Despite its mainly Catholic population, it was one of the first countries to legalise same-sex marriages, and give gay couples the same right as anyone else, to adopt children.

Story from BBC NEWS:
http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/2/hi/europe/8397677.stm

Published: 2009/12/06 03:42:49 GMT

viernes, 27 de noviembre de 2009

Dos programas radiofónicos emitidos hoy

Hoy, viernes 27, se emiten dos programas radiofónicos de interés para los lectores de este blog. El primero es el que hemos mencionado aquí varias veces, programa "La Memoria," que a las 21,30 h nos ofrece un programa en RAI sobre los 300 niños andaluces que se alistaron en el ejército republicano y murieron en la Guerra Civil. De su web leemos:
El programa “La Memoria” de Radio Andalucía, dirigido y presentado por Rafael Guerrero, dedica su emisión del viernes, 27 de noviembre, al libro del historiador sevillano José María García Márquez, titulado “Andaluces muertos y desaparecidos en el Ejército Republicano (1036.1939)”, una investigación imprescindible de consulta para quienes no tengan claro qué fue de aquel familiar –padre, tío o abuelo- que un día se alistó en las milicias republicanas y cuyo rastro se perdió a lo largo de la Guerra Civil por los distintos frentes de la geografía española.
El segundo programa es el otro enlazado en este blog, "Olvida tu equipaje," que a las 19 h tendrá una entrevista con Andoni Ruiz, presidente de la Asociación de Ex-Presos Sociales. Del blog leemos:
La Ley de Vagos y Maleantes, así como la de Peligrosidad Social supusieron en el franquismo y en la transición supusieron la represión más dura y vejatoria para miles de personas homosexuales y transexuales en España.

La Asociación de Ex-presos Sociales se opone frontalmente a dichas leyes y a las consecuencias derivadas: fichas policiales, condenas manifiestamente injustas, humillaciones y vejaciones en comisarías y cárceles, etcétera, etcétera.
Si no se puede escuchar en vivo los programas, los dos ofrecen podcasts, y los oyentes pueden descargar los archivos en mp3.

miércoles, 21 de octubre de 2009

La censura en el cine español (2)

En: Público

Franco persiguió a momias y vampiros

Un libro analiza los motivos de los censores y sus problemas para juzgar los filmes de género fantástico

CARLOS PRIETO - Madrid - 18/10/2009 08:00

Se abre el telón y aparece la siguiente reseña: "Extraño y extravagante relato, absolutamente amoral, con escenas de crudo realismo, una de ellas pornográfica, todo ello demoledor y deprimente". ¿Cómo se llama la película? ¿Sodoma y Gomorra? No. ¿Sueca bisexual busca semental? Tampoco. La respuesta correcta es Desayuno con diamantes (Blake Edwards, 1961).

Se preguntarán cómo es posible que la historia protagonizada por la delicada Audrey Hepburn pudiera provocar semejantes calificativos. La respuesta tiene que ver con la tosecita de Francisco Franco: cuenta la leyenda que cuando el generalísimo veía una película, expresaba su desagrado hacia ciertas escenas con una imperceptible tosecilla. De que la tos del caudillo no desembocara en bronquitis o ataque de ira se encargaba un ejército de censores, que formaron "una de las maquinarias más implacables, extensas y arbitrarias del siglo XX", como cuenta Alberto Gil en La censura cinematográfica en España (Ediciones B, 2009).

El ensayo arroja nueva luz sobre el asunto al reproducir extensamente los informes de los censores que agrupados y vistos con la perspectiva del tiempo vienen a formar una guía moral del cine del siglo XX que bascula entre el disparate y el humor involuntario.

Todo está bajo sospecha

Los enemigos de la patria y los amigos del libertinaje aparecían en las películas más insospechadas a ojos de la censura. Analicemos, por ejemplo, la acogida de La gran aventura de Tarzán (John Guillermin, 1959). Bajo la fachada de un filme familiar de aventuras, se escondía en realidad una espeluznante fantasía gay. "La admiración física hacia el arquetipo masculino puede dañar psíquicamente a los adolescentes poco diferenciados, acentuando su complejo de timidez o de angustia sexual, desviando peligrosamente su atención de la sexualidad femenina", escribió un censor.

El exceso de celo y la arbitrariedad también se llevaron por delante películas como la mexicana La ambiciosa (Alfredo B. Crevenna, 1955): "Gestación y parto de un conyugicidio. Desarrollo impúdico y pegajoso. No hay la menor posibilidad de poder autorizar este engendro cinematográfico.

Todo el clima de la película es sucio, inmoral y de la peor ralea. Inadmisible y lamentable". La francesa La verdad está prohibida (Robert Hossein, 1961): "En el ambiente receloso y sombrío de una soirée, concurren una serie de personajes, hombres y mujeres, moralmente tarados todos ellos". O la italiana Seducida y abandonada (Pietro Germi, 1964): "Los personajes que representan el bien, son feos, gordos, sucios, desdentados, se hurgan las narices y las orejas".

Hurgarse las orejas, un motivo tan razonable como cualquier otro para prohibir una película. Visto que los criterios eran bastante extravagantes, era inevitable que surgieran discrepancias entre los censores, como sucedió con La hora final (Stanley Kramer, 1959), una historia sobre un holocausto nuclear protagonizada por Gregory Peck.

Las dudas de la censura provocaron la intervención del consejero de Información de la Embajada de España en Washington, que exigió que se mantuviera la prohibición del filme en una hilarante misiva enviada al director general de Cinematografía: "Los personajes, al saber que se acerca el momento en el que han de morir por causas irremediables, consecuencia de la explosión de bombas atómicas, y de la consiguiente radiación letal, deciden suicidarse colectivamente sin entrar en consideraciones morales o religiosas y entregándose a la borrachera y al amor libre en vez de rezar y encomendar sus almas a Dios". Una vergüenza, vamos.

Pero el delirio total y absoluto llegó al juzgar las películas de terror y serie B, cuyas fantasiosas y disparatadas tramas eran interpretadas literalmente. La incapacidad para diferenciar entre realidad y ficción se hizo palpable tras el visionado de la oscarizada El difunto protesta (Alexander Hall, 1941).

La obra narraba en clave de comedia la vida de un boxeador que muere antes de tiempo y al que un ángel adjudica un nuevo cuerpo, pero al censor eclesiástico no le hizo ninguna gracia. "Ridícula desde bajo el punto de vista moral. Se admite la metempsicosis, reencarnaciones y adaptación de cuerpos. Por su extrema fantasía, debería prohibirse".

Momias del demonio

Y, claro, si una comedieta con reencarnaciones no era bien recibida, cómo iba a serlo una cinta protagonizada por criaturas tan poco cristianas y españolas como los hombres lobos, los vampiros y las momias. El hombre lobo (George Waggner, 1941), protagonizada por los míticos Lon Chaney y Bela Lugosi, fue calificada de "mezcla tan burda de superstición y religión que no parece admisible".

Drácula (Terence Fisher, 1958) era una obra para "deficientes mentales", que debía prohibirse por "morbosa" y por ser un "peligro para los psicológicamente débiles"; además, por supuesto, de por "fomentar un género que debe evitarse".

La paranoia contra el cine fantástico tocó techo con la mexicana La momia azteca (Rafael Portillo, 1957), vapuleada por tres censores al unísono. "Siembra de confusión y errores para las masas sin cultura, que son la mayoría". "Propia del infantilismo cultural de los mexicanos. La tradición religiosa azteca se trata torpemente con arreglo a las prácticas de las ciencias ocultas. Es un disparate para públicos indios, a base de reencarnación, transmigración y otras zarandajas. No es que la crea nociva, es que la creo imbécil y para públicos analfabetos". Vamos, que no les gustó.

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