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martes, 14 de diciembre de 2010

Proyección mañana de "Rocío" (1980), película documental de Fernando Ruíz Vergara

Blogs&Docs anuncia que mañana se proyectará el filme "Rocío:"
Mañana miércoles 15 de diciembre en los Cines Maldà

Bloc&Docs y Hamaca os invitamos a la primera proyección pública en Barcelona de Rocío (1980), un documental de Fernando Ruiz Vergara todavía hoy censurado en nuestro país. Esta proyección que conmemora el trigésino aniversario de la película tendrá lugar mañana miércoles 15 de diciembre a las 20:15 horas, en los cines Maldà. El precio de la entrada es de 4 euros.

En Rocío, Fernando Ruiz Vergara desmonta las bases económicas e ideológicas que subyacen en la devoción rociera. Este documento histórico, recuperado por la Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia y hoy distribuido por Hamaca, expone breve pero concisamente la penetración y evolución del catolicismo en España, la razón y lógica de la fe mariana, así como la connivencia de la institución eclesástica con los poderes fácticos de corte reaccionario.

La exhibición, en su momento, además de causar un gran escándalo en una sociedad en transición, fue seguida por la denuncia de algunas personalidades señaladas en el filme como responsables de la represión durante la Guerra Civil, lo implicó una pena de cárcel para el autor así como la censura de fragmentos por sendas órdenes judiciales dictadas en 1982 y 1984. Rocío, víctima de un cúmulo de injusticias y despropósitos legales y comerciales, es una prueba más del desencanto fruto "del pacto de silencio” político y cultural que se fraguó durante la Transición Española.

Tras el pase del documental tendrá lugar un coloquio en el que participarán Fernando Ruiz Vergara, Alejandro Alvarado, especialista en la obra, y Josetxo Cerdán, Doctor en Comunicación y profesor titular de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona.
Hay varias versiones del documental en internet, pero según parece, ninguna es la versión íntegra. Nunca he visto esta película, pero pongo como ejemplo el video de abajo:

sábado, 17 de julio de 2010

"Cine prohibido." Curso magistral. Entrevista con su director.

De: Babelia
ENTREVISTA: CINE - Entrevista
Tiempo de represión, silencio y disparates

ÁNGEL SÁNCHEZ HARGUINDEY 17/07/2010

El historiador cinematográfico Jesús García de Dueñas impartirá un curso magistral en la Universidad Menéndez Pelayo, en Santander, sobre Cine prohibido. Censura y represión bajo el franquismo, con la proyección de cuatro filmes

Fueron 38 largos años de censura sobre la frágil industria del cine español, décadas en las que la represión más feroz se entremezclaba con el delirio y el disparate absurdo. Tantos años de control absoluto no podían dejar indemnes ni a los propios censores, que no solo censuraban lo invisible y prohibían en función de sus retorcidas hipótesis sobre los, en su opinión, ocultos fines del realizador, sino que alguno de ellos acabó escribiendo y publicando alguna bazofia con pretensiones de literatura erótica. Del 19 al 23 de julio, el historiador cinematográfico Jesús García de Dueñas impartirá un curso magistral en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander, sobre Cine prohibido. Censura y represión bajo el franquismo.

PREGUNTA. La primera pregunta, ¿de qué hablamos cuando hablamos de cine prohibido?, es la misma con la que usted comienza su curso.

RESPUESTA. Es una interrogación retórica, puesto que el contenido del curso se refiere a la deliberación de la llamada eufemísticamente "Junta de Apreciación de Películas", nada más acabar la Guerra Civil, para implantar los mecanismos de control que el sistema franquista había decidido establecer con objeto de salvaguardar la salud moral de los españoles. Años después de su puesta en marcha y funcionamiento regular, el ministro Gabriel Arias Salgado se jactaba de que gracias a la actividad de la censura se habían "salvado" miles de almas nacionales... Cuando hablamos de cine prohibido nos referimos, en rigor, a uno de los episodios más infames de la presión agobiante de la dictadura, porque no solo se prohibía, sino que se obstaculizaba e impedía la circulación libre de ideas y pensamiento.

P. Cuénteme algunos casos de los expedientes de censura.

R. Sería interminable referenciar los casos -extravagantes, pintorescos y siempre tremendamente crueles- de tales expedientes que, por cierto, pueden ser consultados en la sección cinematográfica del AGA (Archivo General de la Administración, en Alcalá de Henares), pero, por citar uno de los más divulgados y expresivos de la maligna actitud censora, evocaré lo que sucedió con un guión de Berlanga, en cuya primera página se leía: "Secuencia 1ª. Exterior Noche. Plano General de la Gran Vía". El diligente censor tachó en rojo la línea, y cuando le preguntaron la razón argumentó que, conociendo a Berlanga, seguro que lo que iba a mostrar era a unos cuantos obispos entrando en Pasapoga... Más allá de lo esperpéntico que pueda resultar este hecho, la anécdota revela la irracional obcecación y la suspicaz contumacia de aquellos defensores de la moral franquista.

lunes, 22 de febrero de 2010

Blog: "La fotografía prohibida"

Como pasa tantas veces en internet, al buscar información sobre otro tema, encontré algo inesperado -- un blog impresionante, La fotografía prohibida. La primera entrada del blog, hecha en octubre de 2009, explica sus móviles de creación como tales:
¿Alguien ha pensado alguna vez qué ocurrió con las fotografías que no pudieron salir a la luz en la etapa franquista? Pues bien, numerosos fotógrafos y aficionados a la fotografía vieron frustrados sus sueños al vivir en unos años de represión y prohibición casi total.

Tanto las escenas cinematográficas como las imágenes, salidas fuera de los ideales franquistas que quisieron publicarse, fueron retiradas inmediatamente. De esta manera cuando el caudillo falleció, comenzaron unos años de libertad en los que las “fotografías prohibidas” respiraron al ver la luz del día.
En este blog existe una colección de fotos del franquismo con explicaciones, entrevistas y tres páginas de enlaces divididas entre "informales," "académicas," y "oficiales." Para mí muchos de los nombres de los fotógrafos eran nuevos, aunque puede que para los españoles, no. Una web muy recomendable. Por desgracia, no parece que lo han actualizado desde hace unos meses.

miércoles, 21 de octubre de 2009

La censura en el cine español (2)

En: Público

Franco persiguió a momias y vampiros

Un libro analiza los motivos de los censores y sus problemas para juzgar los filmes de género fantástico

CARLOS PRIETO - Madrid - 18/10/2009 08:00

Se abre el telón y aparece la siguiente reseña: "Extraño y extravagante relato, absolutamente amoral, con escenas de crudo realismo, una de ellas pornográfica, todo ello demoledor y deprimente". ¿Cómo se llama la película? ¿Sodoma y Gomorra? No. ¿Sueca bisexual busca semental? Tampoco. La respuesta correcta es Desayuno con diamantes (Blake Edwards, 1961).

Se preguntarán cómo es posible que la historia protagonizada por la delicada Audrey Hepburn pudiera provocar semejantes calificativos. La respuesta tiene que ver con la tosecita de Francisco Franco: cuenta la leyenda que cuando el generalísimo veía una película, expresaba su desagrado hacia ciertas escenas con una imperceptible tosecilla. De que la tos del caudillo no desembocara en bronquitis o ataque de ira se encargaba un ejército de censores, que formaron "una de las maquinarias más implacables, extensas y arbitrarias del siglo XX", como cuenta Alberto Gil en La censura cinematográfica en España (Ediciones B, 2009).

El ensayo arroja nueva luz sobre el asunto al reproducir extensamente los informes de los censores que agrupados y vistos con la perspectiva del tiempo vienen a formar una guía moral del cine del siglo XX que bascula entre el disparate y el humor involuntario.

Todo está bajo sospecha

Los enemigos de la patria y los amigos del libertinaje aparecían en las películas más insospechadas a ojos de la censura. Analicemos, por ejemplo, la acogida de La gran aventura de Tarzán (John Guillermin, 1959). Bajo la fachada de un filme familiar de aventuras, se escondía en realidad una espeluznante fantasía gay. "La admiración física hacia el arquetipo masculino puede dañar psíquicamente a los adolescentes poco diferenciados, acentuando su complejo de timidez o de angustia sexual, desviando peligrosamente su atención de la sexualidad femenina", escribió un censor.

El exceso de celo y la arbitrariedad también se llevaron por delante películas como la mexicana La ambiciosa (Alfredo B. Crevenna, 1955): "Gestación y parto de un conyugicidio. Desarrollo impúdico y pegajoso. No hay la menor posibilidad de poder autorizar este engendro cinematográfico.

Todo el clima de la película es sucio, inmoral y de la peor ralea. Inadmisible y lamentable". La francesa La verdad está prohibida (Robert Hossein, 1961): "En el ambiente receloso y sombrío de una soirée, concurren una serie de personajes, hombres y mujeres, moralmente tarados todos ellos". O la italiana Seducida y abandonada (Pietro Germi, 1964): "Los personajes que representan el bien, son feos, gordos, sucios, desdentados, se hurgan las narices y las orejas".

Hurgarse las orejas, un motivo tan razonable como cualquier otro para prohibir una película. Visto que los criterios eran bastante extravagantes, era inevitable que surgieran discrepancias entre los censores, como sucedió con La hora final (Stanley Kramer, 1959), una historia sobre un holocausto nuclear protagonizada por Gregory Peck.

Las dudas de la censura provocaron la intervención del consejero de Información de la Embajada de España en Washington, que exigió que se mantuviera la prohibición del filme en una hilarante misiva enviada al director general de Cinematografía: "Los personajes, al saber que se acerca el momento en el que han de morir por causas irremediables, consecuencia de la explosión de bombas atómicas, y de la consiguiente radiación letal, deciden suicidarse colectivamente sin entrar en consideraciones morales o religiosas y entregándose a la borrachera y al amor libre en vez de rezar y encomendar sus almas a Dios". Una vergüenza, vamos.

Pero el delirio total y absoluto llegó al juzgar las películas de terror y serie B, cuyas fantasiosas y disparatadas tramas eran interpretadas literalmente. La incapacidad para diferenciar entre realidad y ficción se hizo palpable tras el visionado de la oscarizada El difunto protesta (Alexander Hall, 1941).

La obra narraba en clave de comedia la vida de un boxeador que muere antes de tiempo y al que un ángel adjudica un nuevo cuerpo, pero al censor eclesiástico no le hizo ninguna gracia. "Ridícula desde bajo el punto de vista moral. Se admite la metempsicosis, reencarnaciones y adaptación de cuerpos. Por su extrema fantasía, debería prohibirse".

Momias del demonio

Y, claro, si una comedieta con reencarnaciones no era bien recibida, cómo iba a serlo una cinta protagonizada por criaturas tan poco cristianas y españolas como los hombres lobos, los vampiros y las momias. El hombre lobo (George Waggner, 1941), protagonizada por los míticos Lon Chaney y Bela Lugosi, fue calificada de "mezcla tan burda de superstición y religión que no parece admisible".

Drácula (Terence Fisher, 1958) era una obra para "deficientes mentales", que debía prohibirse por "morbosa" y por ser un "peligro para los psicológicamente débiles"; además, por supuesto, de por "fomentar un género que debe evitarse".

La paranoia contra el cine fantástico tocó techo con la mexicana La momia azteca (Rafael Portillo, 1957), vapuleada por tres censores al unísono. "Siembra de confusión y errores para las masas sin cultura, que son la mayoría". "Propia del infantilismo cultural de los mexicanos. La tradición religiosa azteca se trata torpemente con arreglo a las prácticas de las ciencias ocultas. Es un disparate para públicos indios, a base de reencarnación, transmigración y otras zarandajas. No es que la crea nociva, es que la creo imbécil y para públicos analfabetos". Vamos, que no les gustó.

domingo, 11 de octubre de 2009

La censura en el cine

La censura cinematográfica en España (Ediciones B) es el título del nuevo libro de Alberto Gil. Según el blog Literaturas Noticias:
"¿Qué es lo que tuvo de esperpento la censura cinematográfica en España? ¿Según qué criterio arbitrario actuaba? ¿Qué contratiempos implicaba el papel de los censores en la ya de por sí precaria industria cinematográfica española de aquellos años? ¿Qué decir sobre tabúes como el del ombligo o el momento histórico de la aparición del primer bikini en las pantallas españolas?

Alberto Gil, además de dar respuesta a todas estas preguntas, nos cuenta quiénes fueron los principales censores, qué los ponía más nerviosos, qué opinaban sobre su tarea el público o la industria del cine y cómo los productores intentaban burlar su vigilancia.

La censura cinematográfica en España es un ensayo lleno de anécdotas curiosas que giran entorno a tres grandes ejes temáticos - el amor y el sexo, la moral y la religión y la política y la sociedad -, a través del cual su autor nos muestra la brutalidad de las normas vigentes y la extravagancia de su ejecución que acabaron por reducir el cine español a un clima de supervivencia."

lunes, 5 de octubre de 2009

La censura y el cine español

Se ha diagnosticado una enfermedad en el cine español - muchas películas, aún antes de salir, están destinadas a ganar poco en la taquilla, o a nunca conocerse por la gran mayoría de los espectadores. Para salir bien, o tienen que ser de Almodóvar, o tienen que ser coproducciones. Es una lástima, especialmente para los de nosotros que nos gusta ver cine español. Parecería que el cine de hoy está lejos de los efectos de la censura franquista -- pero cuando se lee un reportaje como el de abajo, es difícil no percibir las secuelas de esta época. Llama la atención la gran ironía de un régimen que intentaba censurar de la gran pantalla escenas violentas, cuando en realidad las practicaba en vida sin ningún pudor.

De: El Periódico de Catalunya (4.10.09)
Las tijeras del franquismo

‘La censura cinematográfica en España’ destapa los vetos, cambios de guión y comentarios que perpetraron los censores durante la dictadura

NÚRIA MARRÓN
BARCELONA

Ejem, ejem. Una mirada aviesa. Ejem, ejem. "Un beso de boca abierta". Ejem, ejem. Una idea peligrosa. En la oscuridad de la sala, Franco y su semblante hierático solo daban muestras de desagrado con leves golpes de tos seca. Ejem, ejem. Al menos, eso cuentan los supervivientes de aquellos cineforums que se celebraban en el Pardo. Durante 40 años, la implacable y arbitraria maquinaria de la censura se encargó de evitar que el general diera excesivas muestras de carraspera y de que el público viera películas que emponzoñaran el glorioso espíritu nacional. "Película totalmente morbosa –se lee en el expediente de La tentación vive arriba–. No hay por donde cogerla".

La sección 121 del Archivo General de la Administración –la que recoge los expedientes de la censura cinematográfica– está preñada de vetos, tachaduras, cortes y cambios en los diálogos que ahora afloran en La censura cinematográfica en España (Ediciones B). Durante dos años, el periodista Alberto Gil García buceó en territorio torquemada –"había tanto polvo que a veces trabajaba con mascarilla"–, y recopiló más de 2.000 expedientes. La inmersión entre ácaros ha permitido que ahora "los jóvenes puedan acercarse a este retrato de la trastienda de la dictadura –dice–. Las tachaduras y las notas de puño y letra de los censores dan cuenta de las obsesiones, los miedos y la perversión del régimen."

Carne, homosexualidad, divorcio, adulterio, aborto, suicidio, iglesia, psicoanálisis y comunismo eran palabras vade retro que llevaban a la rebanada y a que movimientos como el free cinema, la nouvelle vague y el neorrealismo italiano no pisaran las plateas. A continuación, un paseo guiado por los expedientes. Un tour, en palabras de Gil García, a ratos "risible" y a ratos "bochornoso".

LA CARNE ES MALA y, si es de Tarzán, mucho más. Los censores hicieron un preciso inventario de besos prohibidos –"besuqueos, besos de boca abierta, besos mordidos, besos giratorios y con lengüeteo"– y de posiciones ("evitar la situación horizontal de la pareja", dice la carpeta de Los tártaros). Y, cómo no, se vetó toda forma femenina. En ese extendido delirio machista de creer que todo cuerpo femenino existe para llamar al deseo, se cortaron incluso planos de la escena de la bañera de Psicosis, no fuera que las formas de la acuchillada Marion provocaran fantasías. Todo signo de homosexualidad se cubría con un manto, e incluso se prohibió que los niños se expusieran a los pectorales de Tarzán. "La admiración física hacia el arquetipo puede dañar psíquicamente a los adolescentes poco diferenciados, acentuando su complejo de timidez o de angustia sexual, desviando peligrosamente su atención de la sexualidad femenina", dice el veredicto de La gran aventura de Tarzán.

LA FAMILIA FRANQUISTA repudia el divorcio. Y el adulterio. Y la eutanasia. Y el aborto. Y el suicidio. Y el vicio. Y si no, ahí estaba la corte de bolis rojos para recordar que el cine no había nacido para explorar el alma humana, sino para dar lecciones de buenas costumbres. Un ejemplo. Tras el visionado de La ambiciosa, filme mexicano protagonizado por Sara Montiel, un censor de criterio esquizoide escribió: "Gestación y parto de un conyugicidio. Desarrollo impúdico y pegajoso aunque interesante. Inadmisible y sin arreglo posible aunque realizada con buena intención".

Clásico entre los clásicos es el caso de Mogambo, en el que los censores, para evitar un adulterio, se inventaron un incesto. Tal fue el bochorno que los expedientes posteriores están llenos de "prohibir mejor que cortar o cambiar, que no vuelva a pasar como en 'Mogambo'".

Los veredictos, a veces, eran de una virulencia extrema. Para compensar la hiperventilación que había sufrido con un visionado, un censor escribió lo siguiente: "Crimen de lesa humanidad y, en consecuencia, la cabeza que produce tales engendros debería estar colgada en un palo muy alto plantado en la mismísima plaza londinense de Trafalgar". La cabeza que había producido tal engendro es el director Michael Powell. Y el tal engendro, la película El fotógrafo del pánico.

MEMÓCRATAS, filocomunistas y jornalisteros son términos que se propagan en epidemia por el 121. Tras la sesión de peluquería, Tiempos modernos quedó convertida "en una más del tipo cómico que ha realizado el popular actor y director", se lee en su dosier. Y Don Camilo fue prohibida porque hace creer en la existencia de "comunistas buenos".

Hay dos expedientes cuyo grosor es directamente proporcional al barullo que se armó. Expediente número uno: Gilda. Aún no se sabe por qué, pero fue permitida, sin prever la furiosa lluvia de telegramas virulentos que llegaron de los obispos y las juventudes católicas. A la vez que arreciaba el linchamiento, empezó a correr una leyenda urbana que mantenía que, tras el guante, llegaba el estriptís total. Y expediente número dos: Viridiana. Tras algunos cortes en el guión, la película de Buñuel sorteó la censura y ganó en Cannes. Pero el horror que causó en el Vaticano se saldó con la cabeza del director general de Cinematografía y con el inicio de una campaña diplomática para que la película se prohibiera en países como Argentina. Asaeteado como estaba, no es de extrañar el veredicto que en los años 50 soltó Juan Antonio Bardem: "El cine español es políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico".

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