Diálogos intergeneracionales sobre la guerra civil española y el franquismo en la España actual Intergenerational Dialogues on the Spanish Civil War and Francoism in Contemporary Spain
domingo, 14 de noviembre de 2010
Varias noticias sobre Ian Gibson, autor de "La fosa de Lorca: crónica de un despropósito"
Según Gibson, en una entrevista con Radio Nederland, toda la búsqueda era "un despropósito desde el primer momento. No encontraron nada porque prepararon mal la excavación. En vez de ampliar el área a excavar, se quedaron en el área dentro de los límites del parque de García Lorca, y no salieron. Cuando todo indicaba que había fusilados muy cerca, pero al otro lado de la linde. Parece que estoy obsesionado conmigo mismo, es posible. Pero si me hubiesen consultado, al fin y al cabo he pasado 40 años investigando esto, les habría dicho que no empezaran antes de tener los permisos de buscar un poco más allá de la linde, y no lo hicieron."
jueves, 11 de febrero de 2010
Movilizados por el juez Garzón
Artistas e intelectuales se movilizan por Garzón
Saramago, Sábato, Bardem y Rivas encabezan un manifiesto que apoya su actuación con los desaparecidos en la Guerra Civil
EUROPA PRESS - Madrid - 11/02/2010 20:35
José Saramago, Ernesto Sábato, Pilar Bardem y Manuel Rivas son algunos de los artistas e intelectuales que encabezan un manifiesto en apoyo a la actuación del juez Baltasar Garzón sobre los desaparecidos durante la Guerra Civil y el Franquismo. A él se han sumado ya, entre otros, Paco Ibáñez, Emilio Lledó, Juan Goytisolo, Ian Gibson, Cristina Almeida, José Vidal Beneyto, Suso de Toro, Fanny Rubio, Jordi Dauder y Ángel del Río.
En este manifiesto los firmantes dan cuenta de su conocimiento de 114.266 detenciones ilegales de desaparecidos del franquismo, "hombres y mujeres marginados durante muchos años del discurso oficial de nuestra democracia, que son rehabilitados ante nosotros gracias a las asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica, los investigadores y familiares", indica el documento.
"Sus vidas conmovedoras y su sacrificio a favor de la libertad y la democracia, junto a las de sus compañeros represaliados, deben ser reconocidos sin distinción por quienes se consideran sensibles y demócratas, como parte inolvidable del sacrificio español del siglo XX".
Un trabajo "encomiable"
El manifiesto, "sin entrar en la causa sub judice", celebra el "trabajo encomiable" del titular del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, de tramitar este sumario de la época franquista tras la aprobación de la Ley de Memoria Histórica, "por lo que implica de reparación pendiente por nuestra democracia". Al mismo tiempo los firmantes lamentan "el desproporcionado ataque" a su labor desde diferentes ámbitos "que han creado alarma en nuestra sociedad e indefensión en los demandantes".
"Quienes dignificaron la democracia con la inmolación de sus vidas forman parte de uno de los capítulos más generosos de la memoria española del siglo XX y por ello no queremos permanecer impasibles ante la evidencia de este crimen contra la humanidad que se perpetró contra ellos en nombre de un Estado golpista, ni ante las maniobras para separar de la Audiencia Nacional este caso", concluye el documento. El manifiesto se presentará públicamente el próximo jueves, 20 de noviembre, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y allí se hará entrega de estas primeras firmas a las asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica.
viernes, 15 de enero de 2010
Conferencia de Ian Gibson en Málaga
De: Typically Spanish
Lorca's Grave
By h.b. - Jan 15, 2010 - 1:23 PM
Following the unsuccessful dig in Alfacar in the search for the grave of Federico García Lorca, the Granada writer’s biographer, the Irish Hispanic, Ian Gibson, is to give a lecture, in Spanish on Lorca’s Grave.
It will be held in the CAC Málaga on Monday January 18 at 8.30pm. The event is organised by the Aula de Literatura y Pensamiento contemporaneous Rafael Pérez Estrada.
Entrance is free until the salón de actos is full.
CAC Málaga
Departamento de Comunicación
C/ Alemania, s/n
29001-Málaga- España
TLF: 00 34 952 12 00 55
www.cacmalaga.org
De: Literaturas Noticias
El CAC Málaga acoge el próximo lunes 18 de enero a las 20:30 horas la conferencia La tumba de Lorca de Ian Gibson, previamente presentada por el escritor y editor, Manuel Pimentel. El acto está organizado por el Aula de Literatura y Pensamiento contemporáneos Rafael Pérez Estrada, dentro del ciclo "Razón y emoción de Europa", y se celebrará en el salón de actos del CAC Málaga, con entrada gratuita y libre hasta completar el aforo.
Ian Gibson (Dublín, 1939) es hispanista de origen irlandés. Comenzó su carrera como profesor de Español en la Universidad Queen's de Belfast, en Irlanda del Norte. Después pasó a la Universidad de Londres, donde permaneció hasta 1975, año en el que decidió abandonar la vida académica y dedicarse a tiempo completo a la creación literaria. Años después, se fue a vivir a Madrid, ciudad en la que comenzó a escribir la biografía de Federico García Lorca. En 1991 se instala en El Valle, un pequeño pueblo de la provincia de Granada. Allí permanecería trece años hasta que en 2004 volvió a Madrid para trabajar en una biografía de Antonio Machado.
Durante su estancia en la Universidad de Londres escribió su primer libro, La represión nacionalista de Granada en 1936 y La muerte de Federico García Lorca, publicado en español en Francia en 1971. Este libro, que fue prohibido inmediatamente en España, fue adaptado en 1996 para el cine con el título Muerte en Granada. Posteriormente abordaría otros temas relacionados con la Guerra Civil, como el asesinato de José Calvo Sotelo o las matanzas de Paracuellos. En el género biográfico, también ha abordado las figuras de Rubén Darío y Camilo José Cela.
Forma parte, junto a Hugh Thomas y Paul Preston, del grupo de hispanistas de las Islas Británicas que se ha dedicado al estudio de la historia reciente de España, especialmente a la II República y la Guerra Civil.
Entre sus obras destacan: Queipo de Llano. Sevilla, verano de 1936 (1986); La noche que mataron a Calvo Sotelo (1986); El asesinato de García Lorca (1987); Federico García Lorca (2 vols., 1988); Diario de una búsqueda lorquiana (1990); En Granada, su Granada (1997); La vida desaforada de Salvador Dalí y Lorca-Dalí (1998).
En la actualidad se encuentra trabajando en una biografía del cineasta español Luis Buñuel.
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sábado, 19 de diciembre de 2009
La historia oral: dos perspectivas
En el caso de la "fosa de Lorca" que ahora se ha convertido en la "no fosa," uno de los elementos que se está debatiendo es el testimonio de "Manolillo el comunista," el informante de Ian Gibson, quien dijo ser el enterrador de Lorca y le señaló el lugar donde supuestamente lo había enterrado con sus propias manos. En los dos artículos que siguen, vemos en el primero el empeño de Gibson que la fosa aún podría estar en el parque, y en el segundo, vemos otra perspectiva, la de un arqueólogo y una historiadora. Comparemos estas dos citas:
Ian Gibson: "El mejor georradar es la memoria de la gente..."
Maribel Brenes: "Basarnos sólo en historia oral y casualmente con el mismo informante es un error de base."
Gibson no está nada feliz con la falta de contacto que los investigadores han tenido con él -- y en el artículo de Manuel Rivas, publicado en el post anterior de este blog, el escritor también lamenta que los investigadores de la fosa de Lorca nunca hayan consultado a los expertos de la ARMH. A diferencia de esta postura, la entrevista en el diario El País (se encuentra después del artículo de la Cadena SER) parece aconsejar que no se confíe demasiado en la historia oral (como parece hacer Gibson, por lo menos en la cita de arriba). Desde mi perspectiva, los entrevistados aquí no están haciendo más que fomentar la falsa dicotomía entre la historia y la memoria. La investigación científica sólo puede aportar datos hasta cierto punto -- también la memoria. Por eso, se necesitan. Lo que el "caso Lorca" nos está enseñando en este mismo momento es la capacidad de re-escribirse la memoria y la historia. El "lugar de memoria" indicado por el monolito "Lorca eran todos," ya no será lo mismo -- ya tiene otra memoria este espacio que la que decían que tenía antes. Hay otra historia que desconocemos -- tal vez nunca se revele. Como bien dice una lectora de este blog, Lorca sobrevive en las palabras que nos quedan, y en "el dolor / de aceptar tanta injusticia." Espero que la noticia sobre la búsqueda fallida de la fosa de Lorca ayude a llamar la atención a otros casos parecidos, y mucho menos conocidos.
Ian Gibson exige continuar el trabajo para hallar los restos de Lorca en el parque de Alfacar
El historiador y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica insisten en que los restos del poeta están en esa zona
CARLOS CALA (CADENA SER) 19-12-2009
El historiador, Ian Gibson, y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica quieren que continúen los trabajos de búsqueda de la fosa de Alfacar, donde creen que fue enterrado el poeta Federico García Lorca. Insisten en que los restos del autor están en esa zona de la localidad granadina.
Ian Gibson, principal biógrafo de Lorca, asegura que los trabajos se han desarrollado en sitios equivocados. "Yo jamás dije que Lorca estaba debajo de donde han puesto el monolito, fue un sitio más o menos elegido para poner el monolito, pero yo nunca dije que marcaba la fosa", ha señalado Gibson.El historiador e hispanista ha insistido en que hay que buscar junto al olivo en el que fue asesinado el poeta. Gibson se ha quejado de que la Junta de Andalucía no haya tenido en cuenta su opinión. "Ellos no han estado en contacto conmigo ni una sola vez, no me han consultado, no me han informado de nada, ni me han dicho nada, ni me han invitado a nada", ha denunciado.
Gibson ha considerado un error basarse sólo en las informaciones del georradar. Coincide con él Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. "El mejor georradar es la memoria de la gente y es lo que a nosotros nos ha permitido encontrar estas fosas en más de 150 ocasiones", ha indicado Silva, que ha señalado como esencial la aportación de Ian Gibson para hallar los restos de Federico García Lorca.
De: El País
Memoria revisada de García Lorca
"Basarse en la historia oral y en un solo informante es un error"
El arqueólogo y la historiadora del caso admiten fallos de base en el rastreo
J. MARTÍN-ARROYO / V. CORTÉS - Granada - 19/12/2009
El arqueólogo Francisco Carrión (Melilla, 1954) y la historiadora Maribel Brenes (Úbeda, Jaén, 1971) han ido de la mano en las excavaciones como dos polos con energías contrarias pero complementarias. Mientras Brenes aportaba el calor y la emoción de enfrentarse a los restos de un genio y a familiares en busca de sus antepasados con los sentimientos a flor de piel, Carrión anteponía la frialdad y el rigor que exige una excavación para ser precisa. Saben que sus conclusiones científicas acaban de derrumbar varios ensayos sobre la muerte de Lorca. "La investigación de una persona que se guía por el corazón y no la cabeza, nunca funciona. Después de las presiones, están los mitos y la gente que vive de ellos", asevera Carrión sin querer dar nombres.
Pregunta. ¿Qué ha supuesto a nivel profesional y personal este trabajo?
Francisco Carrión. Es un reto como otro cualquiera. A nivel personal, sí es verdad que ha despertado en mí inquietudes que ya estaban desde la excavación en la fosa de Melegís (en la que la ARMH recuperó 19 cadáveres). El trabajo con historiadores contemporáneos es raro para mí, que trabajo sobre miles de años atrás sin prestarme a la especulación. A veces la historia la escriben los literatos y no se ha contrastado con rigor científico.
Maribel Brenes. Para mí ha sido un poquito frustrante porque hay que decirle a los familiares que no están allí, pero como historiadora es un buen reto. No se puede calificar esto como un error, porque ahora hay que replantear la historia desde la base.
F. C. Los mitos siempre tienen una pequeña parte de verdad, pero no es objetiva. La historia objetiva y científica rompe los mitos.
P. Antes de su inicio ya era una intervención controvertida.
M. B. Nos basamos en testimonios orales, sin documentos. Nuestra obligación era confirmarlo. La excavación era precisamente necesaria por eso.
P. ¿Cundió el desánimo en algún momento?
M. B. Él [Carrión] está más preparado y a mí me costaba enfrentarme a las familias, soy más sentimental. Yo sí lo he llevado bastante mal. Tenía la esperanza de dar una buena noticia a los familiares. Era mi único objetivo.
P. ¿Por qué se amplió la excavación más allá de las seis zonas señaladas por el Instituto Andaluz de Geofísica?
F. C. La prospección geofísica cubrió gran parte del terreno, pero quedaban zonas de sombra, pero en ellas también apareció la roca.
P. ¿Qué sentimientos tienen?
F. C. Yo, al contrario que Maribel, soy una persona muy fría en el trabajo. No es que se pierda la ilusión, sino que se transforma y uno es capaz de controlar los sentimientos. Hubiera sido más satisfactorio para mí encontrar una o varias fosas, pero lo más importante es contar objetivamente las cosas. Y entonces no hay que poner pasión, hay que poner ciencia. Y la ciencia nos dice que ahí nunca ha habido nada.
P. ¿Qué conclusiones se pueden avanzar del informe final?
M. B. Tengo que comparar el informe histórico elaborado por Rafael Gil Bracero con el arqueológico para ampliar los parámetros de investigación. Quizá el fallo es la carencia de documentación. Basarnos sólo en historia oral y casualmente con el mismo informante es un error de base.
P. ¿Y ahora qué toca?
F. C. A partir de las peticiones de familiares, trabajar con metodología científica, que es lo que hemos hecho.
M. B. A nosotros como historiadores nos toca ver dónde está el fallo, pero no se va a ir a excavar a otros lados si no hay peticiones de familiares.
P. ¿El barranco de Víznar está totalmente descartado?
M. B. Nunca lo hemos considerado una fosa fácil porque los datos que tenemos nos dicen que los cuerpos pueden estar desmembrados y sería muy difícil su individualización.
F. C. Aunque el barranco no arrastre agua por arriba, sí lo hace por abajo y socava el fondo. Eso significa que muy probablemente los restos estén tan sumamente compactados que sea difícil el rescate, pero sí hay posibilidad de dignificar el sitio.
P. ¿Y qué pasa con El Caracolar?
F. C. A nivel de superficie sí hemos podido ver alguna depresión en el terreno, alguna piedra con alguna cruz que nos hace suponer que puede haber fosas allí, pero ahora la investigación se ha centrado en el parque.
P. ¿En qué lugar creen que pueden estár los restos?
M. B. Habrá que estudiar con más detenimiento la cartografía del informe histórico, pero más bien quizá cerca, pero no ahí [en el parque].
F. C. Nosotros hemos investigado sólo la opinión de algunos "investigadores", lo científico sería contrastar todas las hipótesis. Si en el futuro se decide, iremos.
P. ¿Podrá mantenerse el parque como lugar simbólico?
M. B. No lo sé. El hecho de que no haya nada en el parque no significa que alrededor no lo haya.
jueves, 19 de noviembre de 2009
Hallan los primeros restos en la "fosa de Lorca"
En el lugar indicado por Ian Gibson como enterramiento del poeta
Aparecen los primeros restos de fusilados en la fosa de Lorca
EL PLURAL /ANDALUCÍA
Este hallazgo ha tenido lugar a falta de que en quince días se den por concluidos los trabajos arqueológicos, si bien aún no se sabe cuántos restos hay ni a cuántos cuerpos corresponden. Según se ha sabido tampoco se han determinado el estado de conservación de los mismos, aunque sí han apuntado que "continúan en el parque"
Diario de Sevilla informa hoy que dentro de dos semanas ya se habrá excavado también en las otras dos supuestas zonas de enterramiento que hay en el parque y que, al igual que las otras cuatro, tienen una profundidad de entre 0.60 a 1,80 metros.
Ian Gibson
Precisamente una de esas dos fosas -concretamente la que se sitúa junto al monolito- es la que el hispanista Ian Gibson señaló hace décadas como la tumba del poeta en base al testimonio de el enterrador Manuel Castillo, conocido como Manolo el comunista. Un testimonio -el primero- que ya recogió Agustín Penón diez años antes que él y que tuvo lugar a tan sólo una distancia de 20 años del asesinato, en 1956. Por eso, y porque a Manuel le forzaron a enterrar a Lorca cuando apenas tenía 16 años, Gibson siempre ha mantenido que el joven no le mintió, pues la imagen se le quedó grabada en la mente y le marcó profundamente. "Él estaba convencido de que enterró allí a Federico García Lorca, a Dióscoro Galindo y a los dos banderilleros", recordó el hispanista irlandés y autor de toda una saga con el poeta como protagonista en una entrevista reciente.
Previsiones
Según las previsiones, en apenas unos días se iniciarán los trabajos en esta zona, para lo que se trasladará hasta ese espacio la nave que en estos momentos cubre y protege la zona en la que se desarolla la tarea de los arqueólogos, que están coordinados por Francisco Carrión y que se desarrollan con absoluta confidencialidad.
martes, 27 de octubre de 2009
Soitu: "Los 'paseados' con Lorca
Los 'paseados' con Lorca sacarán a la luz los restos del poeta
* El autor investigó a los tres asesinados junto al poeta el 18 de julio de 1936
* Al maestro Dióscoro Galindo le mataron por "negar la existencia de Dios"
* Los banderilleros Francisco Galadí y Juan Arcollas lucharon junto a la CNT
Por FRANCISCO VIGUERAS ROLDÁN*
Actualizado 27-10-2009 11:04 CET
Sobre Federico García Lorca se han escrito ríos de tinta, pero sobre sus compañeros de infortunio apenas sabíamos nada. El maestro Dióscoro Galindo González y los banderilleros Francisco Galadí Melgar y Juan Arcollas Cabezas siempre habían sido personajes secundarios del drama lorquiano, casi anónimos, que nunca tuvieron una biografía propia.
Tal era el desinterés por estos personajes, que el investigador José Luis Vila San Juan cambió el nombre de Dióscoro Galindo a quien llamaba "Diósporo" e incluyó erróneamente al hijo del maestro, Antonio Galindo, entre los fusilados en Alfacar. El propio Antonio Galindo tuvo que pedirle que rectificara su error porque seguía vivo. También responde a ese desinterés el hecho de que sigan llamando "Joaquín" al segundo banderillero, cuando su verdadero nombre es Juan Arcollas Cabezas.
Ni Gerald Brenan, ni Agustín Penón, ni Claude Couffón, ni Marcail Oclair, ni Enzo Cobelli... Prácticamente ningún investigador se interesó por los personajes que compartieron verdugos y fosa con Lorca. Sólo Ian Gibson puso, por primera vez, nombre y apellidos al maestro y a los dos anarquistas-banderilleros, aportando los primeros datos sobre estos personajes, pero acabaría dejando la investigación para entregarse en cuerpo y alma a la biografía del poeta, la gran pasión de su vida. Por eso, sentí la necesidad de investigar a "los otros", continuar la investigación donde Gibson la había dejado.
El maestro cojo: fusilado por negar la existencia de Dios
Quería saber más sobre Dióscoro Galindo González, maestro de Pulianas y Santiponce, fusilado por los fascistas granadinos al comienzo de la Guerra Civil, por defender la escuela laica y popular. El hecho de que Dióscoro Galindo compartiera verdugos y fosa con Federico García Lorca lo ha convertido en un símbolo de los maestros republicanos, represaliados por el régimen de Franco. Recordemos que el magisterio fue uno de los colectivos más perseguidos por la represión franquista, ya que la República le había confiado la difícil tarea de reformar el sistema educativo en un país donde el 90% de la población era analfabeta, sobre todo en las zonas rurales.
La reforma educativa incluía las llamadas "misiones pedagógicas", que llevaban la cultura a los pueblos, y las campañas de alfabetización, en las que participó activamente Dióscoro Galindo, que incluso daba clases nocturnas a los jornaleros, cuando regresaban de las faenas del campo. Y aquí, miles de maestros como Dióscoro Galindo se toparon con la Iglesia, que utilizaba la escuela para adoctrinar a las jóvenes generaciones en la fe católica y garantizarse así el monopolio religioso del país. Resulta significativo que los franquistas condenaran a muerte a Dióscoro "por negar la existencia de Dios". Ésa fue la principal acusación que hicieron contra el maestro en su expediente de depuración, que resultó ser una auténtica farsa para justificar el crimen.
Uno de los momentos que más me afectó en mi investigación fue cuando llegó a mis manos el expediente de depuración abierto contra el maestro Dióscoro Galindo, días después de ser asesinado. Me resultó indignante ver el cinismo y la mezquindad de la Comisión Depuradora del Magisterio Nacional, presidida por el escritor falangista José María Pemán, que todavía tiene un monumento en Cádiz. Los miembros de la comisión reunieron testimonios acusadores contra Dióscoro por parte del alcalde, el cura, la Guardia Civil y algunos vecinos de Pulianas. Posteriormente, le dieron un plazo de diez días para que hiciera alegaciones en su defensa, a sabiendas de que no podía defenderse porque ya lo había matado. A continuación, le comunicaron que quedaba suspendido de empleo y sueldo, a pesar de que ya lo habían "suspendido" de la vida. No conformes con eso, le pidieron a su familia que desalojara la casa y al maestro que entregara las llaves de la escuela con inventario del material escolar. Finalmente, el Ministerio de Educación Nacional aprobó su "separación definitiva del servicio", dando por concluida la macabra farsa contra Dióscoro. Habían pasado casi cinco años desde que su cadáver fue localizado en el barranco de Víznar.
Sin embargo, recuerdo con emoción las entrevistas que hice a los antiguos alumnos de Dióscoro, abuelos octogenarios que me hablaban con auténtica veneración y respeto hacia el maestro que les había enseñado a leer y a escribir, a pensar y a ser hombres libres. Tampoco podré olvidar el momento en que Nieves García Catalán, nieta adoptiva de Dióscoro Galindo, me mostró el reloj de bolsillo del maestro republicano que guardaba como un auténtico tesoro. Siempre estaré agradecido a Nieves por su lealtad a la memoria de Dióscoro y su empeño en cumplir el último deseo de su padre, Antonio Galindo, que, antes de morir, le pidió que recuperase los restos del maestro para darles una sepultura digna. El hecho de que Dióscoro Galindo fuera cojo será, sin duda, de gran valor para los antropólogos en el proceso de identificación.
Los banderilleros anarquistas a los que olvidó el mundo taurino
En cuanto a los banderilleros Francisco Galadí Melgar y Juan Arcollas Cabezas, he tenido la suerte de contar con el testimonio de Francisco Galadí Marín, nieto del histórico anarquista, que ha sido mi principal fuente de información. He completado esta investigación con distintos trabajos sobre la historia del sindicato CNT. Tengamos en cuenta que Galadí y Cabezas han pasado a la historia como los dos banderilleros que fusilaron junto a Lorca, pero a ellos no los mataron por ser banderilleros, sino por ser anarquistas.
Eran de los llamados "hombres de acción" de la CNT-FAI, la sección más combativa del sindicato anarquista, que defendía los derechos de los trabajadores frente a una patronal despótica y prepotente, acostumbrada a incumplir la legislación laboral y que no dudó en financiar la sublevación militar contra la República. Precisamente Galadí y Cabezas organizaron la resistencia popular contra los militares golpistas en el Albaicín, que apenas duró dos días porque estaban mal armados.
Los dos anarquistas burlaron el cerco del Albaicín, pero Francisco Galadí quiso despedirse de su hijo antes de pasar a zona republicana para seguir combatiendo. Aquel encuentro se convirtió en una trampa. Un chivatazo permitió a los franquistas detenerlo, junto a su compañero inseparable Juan Arcollas Cabezas. El nieto de Galadí me dice que eran conocidos por su fervor político y por su pasión en el ruedo, y hubieran sido toreros famosos de no haber elegido el bando de los vencidos. Eran dos banderilleros de izquierdas en un mundo taurino de derechas, por eso no triunfaron en el ruedo e intentaron borrar su memoria. Eran tan populares que hasta el enterrador Manuel Castilla —'Manolillo, el comunista'— reconoció sus cadáveres cuando fue a enterrarlos en la fosa de Alfacar.
La Consejería de Justicia hace honor a su nombre
Setenta y tres años después, la Junta de Andalucía ha aceptado abrir las fosas de Alfacar a petición de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica. Después de varios años de polémica, hay que decir que la Consejería de Justicia, encargada de velar por el Estado de Derecho, ha hecho honor a su nombre. La AGRMH ha puesto en marcha un proyecto arqueológico, avalado por la Universidad de Granada, que garantiza el rigor científico y la intimidad que piden todas las familias, tanto las que desean recuperar los restos de sus desaparecidos, como las que no.
También podremos confirmar si el enterrador Manuel Castilla Blanco estaba en lo cierto cuando señaló, primero a Agustín Penón y después a Ian Gibson, las fosas donde fueron enterrados Lorca, Galindo, Galadí y Cabezas. La arqueología, la antropología, la medicina forense y la genética se ponen al servicio de la Historia para documentar un crimen que conmocionó a la opinión pública internacional y se convirtió en símbolo de la represión franquista durante la Guerra Civil.
* Francisco Vigueras Roldán es miembro fundador de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica y autor del libro: 'Los "paseados" con Lorca. El maestro cojo y los dos banderilleros'.
domingo, 11 de octubre de 2009
Más sobre el "caso Lorca" y la influencia de los medios
Federico y la extraña familia
La resistencia del clan a la exhumación del poeta desconcierta a las asociaciones de memoria
A. AVENDAÑO / A. MUNÁRRIZ - SEVILLA - 11/10/2009 08:00
¿De quién es Lorca? Mientras esta pregunta no obtenga una respuesta unánime no concluirá la controversia soterrada, pero con cierto grado de enconamiento, entre los sobrinos de Federico García Lorca que administran su legado, por una parte, y las asociaciones de la memoria histórica, numerosas voces en la izquierda y buena parte de los admiradores de la obra del poeta, por otra. Encabezados por Laura García-Lorca de los Ríos, los portavoces familiares vienen, en definitiva, a sostener que los versos de Lorca son de todos, pero sus huesos son de la familia, mientras que los alineados en la trinchera de enfrente defienden, con el hispanista Ian Gibson a la cabeza, que versos y huesos son de todos.
Un relato sin moraleja
Aun así, esta no es una historia de buenos y malos: el repaso detallado de los argumentos y actitudes de un lado y otro no arroja una conclusión clara ni desprende una moraleja nítida con la que atizar las cabezas culpables de los adversarios.Extraña situación. Y extraña familia: su comportamiento no sólo es poco comprendido, sino que se ha ganado la animadversión de una gran parte de la izquierda, en la que a su vez se sitúan los miembros más notorios del clan. "Los restos de Federico y su memoria son de la humanidad. No es patrimonio exclusivo de sus sobrinos, como sí lo es su obra, y bien que lo aprovechan", afirma Francisco González Arroyo, ex presidente de la ARMH. Rafael López, presidente de Memoria Histórica y Justicia de Andalucía, coincide con Arroyo en que "Lorca es un personaje público que no debería pertenecer exclusivamente a la memoria particular de su familia". "Nuestro deseo es que no se remuevan los restos", replica la familia, que añade que las circunstancias de la muerte del poeta son de sobra conocidas y no es preciso ahondar más. Aun así, los herederos han ido modificando su negativa inicial para admitir, en sus últimas alegaciones a la apertura de la fosa, la posibilidad de identificar los restos del poeta.
Entre ambos contendientes intenta situarse la Consejería de Justicia de la Junta de Andalucía, cuya titular Begoña Álvarez ha impulsado el proceso de exhumación de la fosa granadina de Alfacar, donde, además de Lorca, yacerían los restos del maestro Dióscoro Galindo, los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, el inspector de tributos Fermín Roldán y tal vez el restaurador Miguel Cobo Vílchez. En todo caso, la Junta siempre ha garantizado a la familia Lorca que respetaría su voluntad de no exhumar sus restos ni identificarlos sin su permiso.
Un protocolo sin Lorca
Aunque los trabajos preliminares ya están en marcha desde hace semanas, el pistoletazo final del proceso tendrá lugar el próximo miércoles cuando se firme en Granada el protocolo de investigación y exhumación entre la Junta de Andalucía, la Diputación de Granada, el Ayuntamiento de Alfacar, la Universidad de Granada y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Faltarán, pues, la Fundación y la Casa Museo de la Huerta de San Vicente, lo cual no deja de ser paradójico puesto que si en Alfacar no se creyera que está Lorca, no se habría puesto en marcha todo el complejo operativo de exhumación.
Casi nadie tiene claro a qué juega la familia Lorca. Los seis firmantes de las alegaciones contra la apertura de la fosa, con Laura García-Lorca al frente, mantienen una visión patrimonialista de los restos del poeta que irrita a las asociaciones de memoria histórica y alimenta teorías extrañas y rumores que, siendo quizás verosímiles, carecen de base real, como el nunca confirmado de que se trasladó el cuerpo tras su asesinato. La familia Lorca no es una familia cualquiera. Tiene carácter. En la propia Junta de Andalucía se andan con mucho cuidado al hablar de asuntos relacionados con ellos. Desde la CGT, Cecilio Gordillo incluso se quejó de que, para abrir la fosa de Alfacar a demanda de la familia de Francisco Galadí, se creara un procedimiento ad hoc para las alegaciones de la familia Lorca, con el objeto de tenerlos contentos y no darles motivo de queja. Luego les ampliaron el plazo. Más tarde, cuando parecía que se habían salido del plazo, la Junta aclaró que tenían un día más. Pero eso no quitó para que las alegaciones de la familia estuvieran trufadas de confusos y velados reproches a la Junta.
En cualquier caso, existe un problema de comunicación entre la familia y la sociedad. En las raras ocasiones en que Laura García-Lorca de los Ríos descuelga el teléfono, atiende con una amabilidad extrema, es sucinta, clara y didáctica a la hora de defender su postura, que se resume en "defender la dignidad y la memoria de nuestro tío". Entretanto se da un hecho paradójico: el "circo mediático" que la familia teme en torno a la fosa es en buena medida alentado involuntariamente por ella misma al rechazar una exhumación que suele ser voluntad de la mayoría de familiares de asesinados.
2. De: El Plural
La apertura de la fosa reaviva las leyendas
ELPLURAL/ANDALUCÍA
Si todo marcha según lo planeado por los expertos, a finales de este mes se abriría la fosa donde yace, entre otros, Federico García Lorca. El misterio que ha envuelto a la apertura de su tumba y la negativa de la familia durante años a hacerlo ha alimentado la rumorología popular y se han estipulado distintas teorías a lo largo de los años. Ahora, todos los misterios podrían esfumarse si finalmente se hace público quién yace en la fosa
Reportaje sobre la fosa de Lorca
El filme recoge esta historia, situándola unos 40 años después en 1980 cuando este mismo hombre vaga por las calles de Granada, sin casa, sin hablar, esta vez con una barba blanca de Santa Claus. El joven pastor, ya mayor, ha vuelto a su pueblo, y vuelve a encontrarse con esta figura enigmática. Todo nos dice que el anciano es nada más y nada menos que Federico García Lorca, quien sobrevivió su propio fusilamiento y terminó viviendo como los sin casa en las calles granadinas. Como un fantasma. Como un muerto en vida. El pastor quiere que el hombre recuerde lo que le pasó -- quiere que se recuerde a sí mismo.
En muchos sentidos, La luz prodigiosa es más una película sobre la memoria y la amnesia que Federico García Lorca, pero nos invita a pensar en por qué hay tanta necesidad de saber qué le pasó y donde está enterrado. Aquí vemos una escena de la película, seguida por un reportaje de Natalia Junquera. El reportaje de Junquera apunta el deseo de proteger y ocultar los secretos de la fosa de Lorca, mientras que la película subraya la necesidad de rescatar a García Lorca y hacerlo hablar en su propia voz (no en la de los que ahora tienen que "hablar" por él):
MEMORIA HISTÓRICA
¿Quién oculta a Lorca?
A punto de abrirse la fosa donde se cree que yace el poeta, los arqueólogos firman un contrato de silencio. ¿Qué quieren esconder los que se oponen desde hace 13 años a esta exhumación?
NATALIA JUNQUERA
DOMINGO - 11-10-2009
Yo lo enterré".
-¿Dónde está exactamente? ¿Lo recuerda?
-¿Cómo me podría olvidar de una cosa así? Está cerca de la fuente, en el camino que lleva a Víznar, a la izquierda. Es un olivar pequeño, al lado de un barranquillo, cerca de un olivo, a tan sólo diez metros de la carretera. Allí está, casi debajo del olivo.
El diálogo tiene lugar en Granada en 1955 entre Manuel Castilla, Manolo el Comunista, el hombre que enterró a Federico García Lorca la madrugada del 18 de agosto de 1936, y Agustín Penón, el hijo de una pareja de exiliados españoles que ha llegado desde EE UU para investigar la muerte del poeta español más famoso en el mundo. El primero -el enterrador de Lorca- llevó 10 años después al hispanista Ian Gibson al mismo lugar. El segundo regresó en 1956 a Nueva York sin un céntimo y con una maleta con la más completa investigación sobre la muerte del poeta, incluida una entrevista con el hombre que había ido a detenerle y que 15 años después del asesinato conservaba en su estantería un volumen de las obras completas de Lorca. Pero Penón nunca se atreverá a escribir la historia.
Ahora, 73 años después del asesinato del poeta, y casi 54 desde aquel diálogo entre enterrador e investigador, un equipo de arqueólogos se prepara para abrir la tierra en ese mismo lugar y comprobar si a Manolo el Comunista no le falló aquel día la memoria y si, como le confesó a Penón, Lorca no había muerto solo. Le acompañaban "el maestro cojo de Pulianas", Dióscoro Galindo, y dos banderilleros, Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, afiliados a la CNT.
Casi una vida después y tras múltiples intentonas, por la vía judicial y administrativa, la Junta de Andalucía ha decidido realizar la exhumación más problemática de asesinados durante la Guerra Civil de las más de 130 practicadas hasta ahora. Desembolsará 60.000 euros y exigirá confidencialidad por contrato a quienes participen en los trabajos. La fosa se abrirá a finales del presente mes, tras una larga e intensa lucha entre quienes deseaban conocer la verdad y quienes preferían conservar el mito y que ahora, ante la inminencia de la apertura, pugnan por establecer sus condiciones.
Pero cuando la tierra se abra bajo ese olivo, el mundo entero estará observando. De todas partes han llegado peticiones de expertos para participar en el proceso sin remuneración alguna. La consejera de Justicia del Gobierno andaluz, Begoña Álvarez, calla los nombres, porque ha contestado negativamente a célebres universidades y centros de investigación extranjeros que se han puesto en contacto con ella. Desde el mismo despacho en el que el general Gonzalo Queipo de Llano dio la orden de dar muerte al poeta, la consejera cuenta que el miércoles firmará un convenio con la Universidad de Granada, el Ayuntamiento de Alfacar, la Diputación de Granada y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica para perfilar el equipo que se encargará de los trabajos. Después, se colocará una enorme carpa alrededor de la valla que ya impide el paso a los 300 metros delimitados para que los expertos empiecen a buscar. "Será un equipo pequeño, precisamente para garantizar la confidencialidad, al que le hemos pedido que hagan el mayor sacrificio que puede hacer un científico: el silencio", afirma Álvarez. "Casi todos serán andaluces", añade. Hay ya dos nombres seguros: el del arqueólogo Francisco Carrión y el de José Antonio Lorente, director del Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada, autor, entre otros, de la identificación de los restos de Cristóbal Colón. Todos serán registrados al entrar. "No podrán llevar móviles o cámaras", puntualiza la consejera. Habrá guardias día y noche vigilando el lugar para evitar, como ha solicitado la familia de Lorca, que los restos sean exhibidos.
La Junta asegura que sólo difundirá los datos que le permitan hacer públicos las familias de las víctimas. Y la de Lorca, que siempre se ha opuesto a la apertura, se asegura ahora "el derecho a identificar los restos" del poeta.
Pero para cuando los arqueólogos se arrodillen finalmente bajo aquel olivo habrán pasado 73 años de miedo, olvido y fantasía. Y entre las vallas, bajo la carpa, aunque no estén presentes, habrá un hispanista irlandés que se reconoce "obsesionado" con Lorca, que se juega su prestigio profesional y que promete hacer las maletas y marcharse de España si el contrato de silencio le impide morirse sin saber si tenía razón. También, el fantasma de un perdedor, que teniendo en una maleta la fama y la fortuna, nunca se atrevió a abrirla y enseñársela al mundo. Y una mujer rota, adoptada por el hijo de una de las víctimas a los tres días de nacer, que lleva 13 años luchando por recuperar los restos de su abuelo y que ahora, en la recta final, sabe que no podrá hacer nada para identificarle porque su hermanastra asegura que ella no les representa y no ofrecerá su ADN.
Y la presión de una familia que ha luchado contra viento y marea para evitar este momento y a la que se le acaban los derechos de explotación de una herencia cultural multimillonaria -no hay día que no se represente en alguna parte del mundo una obra de Lorca y la familia suele recibir el 10% de la taquilla- en 2016. Amén de un juez estrella, Baltasar Garzón, que podría ser apartado de la carrera judicial por haber abierto una causa al franquismo y ordenar la apertura de esta fosa. ¿Aguantará la lona del secreto tanto peso?
Gibson cree que no. "Si conozco bien este país", dice el hispanista, "la exigencia de confidencialidad no triunfará. Los implicados se lo contarán a sus familias y terminará conociéndose lo que ha ocurrido ahí. Tiene que ser así". ¿Y si se equivoca? "Me voy de España". Asegura que no iría a ver la exhumación aunque le dejaran hacerlo -"mi corazón no lo resistiría y no es una forma de hablar"-. "Casi me volví loco. Vine a Granada para hacer una tesis y la tesis se convirtió en una investigación detectivesca. Estaba dispuesto a todo por averiguar cosas, incluso a robar documentación. Los Lorca creen que el desaparecido más célebre de la Guerra Civil, el segundo embajador español más importante después de Cervantes, es de su propiedad. Y no es cierto. Lorca es propiedad del mundo. Todo escritor es un exhibicionista, publicar es hacer público. Lorca quería ser famoso, llegar a la gente, y estoy convencido de que se rebelaría ante su familia si pudiera. Todo lo que queremos los que le admiramos es saber cómo murió".
Nieves García, sin embargo, sabe que ya no puede hacer nada para cambiar los futuros acontecimientos. "Siento una pena terrible porque no le vayan a identificar", dice la nietastra del maestro Dióscoro Galindo. "Su hijo me adoptó a los tres días de nacer porque mi madre, que estaba sola, no podía mantenernos a cuatro hermanos. A los 9 años me dijeron que era adoptada. Para mí, él era mi padre y Dióscoro ha sido siempre mi abuelo, aunque ahora mi hermana Nieves diga que no soy de la familia y que mi ADN no sirve para identificarle. Mi padre me contó muchísimas veces que fueron a por mi abuelo por ser maestro nacional y laico, y que lo enterraron con Lorca y dos banderilleros. Él se murió con la pena de no haber podido recuperar los restos y mi madre también. Recuerdo cuando Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, vino a contarnos que había recuperado a su abuelo, ¡y eso nos pareció un sueño! Desde entonces he ido de una puerta a otra intentándolo. ¡Con Garzón estuve tan cerca...!".
El padrastro de Nieves García nunca se atrevió a acercarse al lugar donde todos le habían dicho que estaba enterrado su padre, el maestro rojo de Pulianas. "Tenía mucho miedo. Incluso en democracia. Yo le decía: 'Papá, ahora ya no pasa nada'. Y él me contestaba: 'Los que estaban, siguen estando y no se sabe por dónde pueden salir".
Algo parecido le ocurre aún a la madre de Francisco Galadí, el nieto del banderillero del mismo nombre, que lleva ocho años contemplando con envidia cómo se abrían y cerraban fosas sin más aspavientos que la voluntad de una familia porque la víctima no había hecho el último paseo junto al poeta español más famoso de todos los tiempos. "Mi madre es muy mayor y para ella es como si no hubiese terminado la guerra. Cuando me ve hablando de recuperar los restos de mi abuelo, le entra una enfermedad. Piensa que le puede pasar a su hijo lo mismo que al padre de su marido", explica.
Es la dosis de olvido (o ganas de olvidar) y de miedo -de un terror tan arraigado que ha sobrevivido al hombre que lo provocó y murió en la cama-, contenida en esta fosa. La porción de fantasía está llena de teorías sobre la muerte de Lorca, incluida la que dice que sobrevivió a su fusilamiento, pero perdió el habla y no pudo decirle a nadie que él era el autor del Romancero gitano. Otra que cuenta que la familia rescató su cuerpo de la fosa al día siguiente de haber sido fusilado e incluso la que dice que fue denunciado por pederastia. Todo el mundo parece tener una versión sobre lo ocurrido, y también sobre quienes quisieron averiguarlo. "Cuando llegué a Granada todos me preguntaban por Penón. Había quien decía que era de la CIA y que lo había detenido la policía por espía", recuerda Gibson.
El hispanista recibió en 1980 la maleta de Penón de manos de William Layton, un escritor amigo que la había heredado a su muerte, con el encargo de hacer el libro que él no había podido escribir. Gibson publicó en 1990 Diario de una búsqueda lorquiana con sólo parte de los hallazgos de Penón. El libro pasó inadvertido y en 1991 Layton recuperó el material. Murió cuatro años más tarde, pero en su testamento había dejado en herencia nuevamente la maleta. Esta vez a una actriz y escritora de cuentos infantiles muy amiga de ambos, Marta Osorio, que, tras 12 años analizando la documentación, publicaría en 2009 un volumen de 781 páginas, con los hallazgos de Penón, titulado Miedo, olvido y fantasía.
"Al regresar a Nueva York, Agustín Penón se dio cuenta de que había gastado toda su fortuna en Granada, invitando a unos y otros. Tuvo que ponerse a trabajar en una fábrica de coches y de camarero en un restaurante italiano. Y tuvo muchas dudas. Agustín temía que le pasara algo a las personas que le habían ayudado a saber, y temía que su libro no estuviera a la altura de lo que había averiguado, que no le gustara a Lorca. Le faltó alguien que le apoyara", relata Osorio.
Un malentendido en el día y la hora de la cita impidió que Penón se encontrara con un amigo escritor al que le rogaba, desesperado, en una carta precisamente ese empujón: "Querido, recordado Toño : hace tres meses que regresé de España con una maleta en la mano llena de Federico y su trágica historia. (...) Tengo en mis archivos 1.300 páginas de notas adquiridas durante dos años de investigación (...) Todo late en mis archivos como un corazón gigante y salvaje que a veces me impide dormir con su intensidad. He pasado los últimos dos meses buscándole un latido comunicable... pero tengo dudas, Toño, dudas que me paralizan".
En esas 1.300 páginas figuraba la entrevista con Manuel Castilla, miembro del "pelotón de enterradores" al que despertaban de madrugada antes de que las víctimas fueran paseadas y que, según describió Penón, "se vestían siempre con la duda de si iban a enterrar a otros o serían ellos mismos los enterrados". Manuel Castilla le explicó que "el grupo de Federico" fue llevado al lugar de la fosa en un vehículo requisado al doctor Alejandro Otero, de siete plazas. "En cuanto el coche con las víctimas arrancaba, nosotros, los enterradores, los seguíamos en otro coche. Las herramientas para nuestro trabajo, piochas, azadas y palas, iban en el coche de las víctimas pues se les decía que iban a trabajar", relató Castilla a Penón.
También recoge el libro la entrevista con Ramón Ruiz Alonso, el hombre que fue a detener a Lorca a casa de los Rosales, una familia de falangistas entre los que se había escondido, y que le espetó a Penón: "Es usted el primer hombre que ha tenido las agallas de acudir a mí, que soy la principal fuente de información, para preguntarme lo que ocurrió", antes de deshacerse en una poco creíble versión sobre un error fatal que había terminado en fusilamiento. En su despacho, Ruiz Alonso tenía las Obras completas de Lorca. "Aunque sé que es demasiado insensible para sentir remordimientos, aunque sé que la presencia de este libro en la estantería sólo habla de su crueldad y de su cinismo, no puedo evitar sentir un débil impulso de piedad hacia un hombre condenado para siempre a ser perseguido por el resplandor de su víctima", escribió Penón.
En aquella maleta llena de Federico había sitio también para "el suspiro romántico de una mujer granadina que le quiso demasiado", la burguesa e inteligente Emilia Llanos Medina, pese a que ésta nunca sería correspondida. "Penón hizo en año y medio la investigación más completa sobre Lorca. Nadie averiguó después de él nada nuevo. Fue el primero, por ejemplo, en hablar de su homosexualidad", asegura Osorio.
Fue esa cuestión la que rompería años más tarde la relación entre Gibson, el investigador oficial del poeta, y la familia Lorca. "Le escribí a Isabel García Lorca comentándole mi idea de hacer una biografía y me respondió: 'Estupendo, así me ayudarás a ordenar el archivo'. La publiqué, tocando, naturalmente, el tema de la homosexualidad, y entonces la relación se torció. El padre de Lorca era homófobo, pero de la misma manera que no se puede hablar de la obra de Wilde o de Proust sin hablar de su homosexualidad no se puede hablar de Lorca sin mencionarlo. ¡El tema de su obra es el amor imposible!", explica Gibson.
¿Aguantará esa carpa tanto secreto?
miércoles, 7 de octubre de 2009
La fosa de Lorca
Se encuentran indicios de una fosa común en el lugar que indicó Gibson
Los familiares de Lorca facilitarían su ADN si fuera necesario
ELPLURAL/ANDALUCÍA
A pesar de las reticencias de los herederos de García Lorca por determinar si el cadáver del poeta se encuentra o no en la fosa de Alfacar, hoy se sabe que los familiares podrían facilitar “ADN si existiera la posibilidad de identificar” al poeta. Así lo ha manifestado Laura García-Lorca, quien insiste en el deseo de los familiares de que no se “remuevan” los restos que se encuentren bajo tierra. Por otra parte, una empresa privada realizó investigaciones por iniciativa propia y localizó en la zona indicios de una fosa común con capacidad para seis personas
De esta manera, la familia da el consentimiento a que la fosa se abra, a pesar de que siempre se han mostrado contrarios al proceso. A pesar de esto, los familiares se reservan el derecho a disponer de los restos del poeta y a ejercer cuantas acciones y derechos le correspondan, tal y como solicitaban en la alegación presentada a la Consejería de Justicia recientemente.
Que decidan los jueces
La familia de García Lorca no es la única que se opone a la exhumación. También la nieta biológica de Dióscoro Galindo, el maestro de Pulianas que supuestamente también yace en la fosa, también manifestó estar en contra de la búsqueda de los restos. Los familiares de las otras víctimas que podrían estar en la fosa sí que han pedido que se exhumen los restos. Debido a estas contradicciones, el Foro por la Memoria de Andalucía considera que deben ser los jueces quienes acuerden “las medidas oportunas” sobre la exhumación.
“Apertura judicializada”
El Foro por la Memoria considera que una apertura “no judicializada” de la fosa sólo serviría para dejar en el olvido al resto de fosas comunes del entorno. La organización asegura que si la apertura no se lleva a cabo sin autorización judicial se llevaría a cabo una "destrucción de pruebas, ya que estas dejan de ser válidas al romperse la cadena de custodia y ello implica, en último término, certificar la impunidad de los crímenes cometidos por los franquistas".
Indicios de una fosa
Un estudio con georradar llevado a cabo en el parque público de Alfacar donde Ian Gibson señaló que podría estar la fosa ha revelado indicios de la existencia de una fosa común con tres separaciones. La fosa podría tener capacidad para seis personas y una longitud máxima de casi seis metros de largo por dos de ancho. Aunque en la fosa sólo hay una concavidad, "parece haber" ciertas "protuberancias internas" que corresponderían a tres pequeñas separaciones, indica Luis Avial, director de la empresa Cóndor Georradar en declaraciones a ABC. Avial señala que efectuó el análisis el 25 de octubre "por iniciativa propia" y durante tan sólo dos horas.
Suelo público
Avial asegura que realizó el trabajo por iniciativa personal ya que le parece "muy interesante" poder conocer cómo es el subsuelo de la fosa en la que se supone que está enterrado García Lorca. Avial asegura que aunque días antes habían empezado a trabajar técnicos del Instituto de Geofísica y la zona estaba acotada, nadie le impidió el acceso y se veía "legitimado" para hacer el estudio en un parque público no declarado yacimiento arqueológico.
martes, 6 de octubre de 2009
"El crimen fue en Granada"
EL CRIMEN FUE EN GRANADA: A FEDERICO GARCÍA LORCA
1. El crimen
Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.
2. El poeta y la muerte
Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»
3.
Se le vio caminar...
Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!
miércoles, 19 de agosto de 2009
"Tres pasos para el retorno," de Pepe Rovano

foto de The Olive Press
"Tres pasos para el retorno" "narra el proceso de búsqueda del cuerpo del poeta Federico García Lorca y de otras tres victimas de la represión franquista en Granada, bajo el punto de vista de un chileno que reflexiona sobre el tema de las desapariciones en su país y en esta ciudad." Pepe Rovano vino a Granada para completar sus estudios de doctorado, y encontró en algunos de los profesores de la Universidad una conexión con el pasado dictatorial de su propio país. Como explica un artículo de EFE, "se sintió atraído por el hecho de que dos profesores de su universidad, los forenses Miguel Botella y José Antonio Lorente, participaran desde 2001 en la investigación de casos de desaparecidos en su país durante la dictadura de Pinochet." Según parece, fue a partir de ese momento que empezó a investigar el caso de Federico García Lorca. El documental, en palabras del director, "es totalmente subjetivo," e incluye entrevistas con figuras destacadas como Ian Gibson, biográfo de FGL, y Enrique Morente. También incorpora un viaje a Chile.
No he visto la película, pero como siempre me ha interesado este tipo de conexiones entre España y América Latina, la agregaré a mi lista virtual de pelis extranjeras para mirar. Ya me ha llamado la atención la palabra "retorno" en el título de la película, por lo que sugiere sobre volver al pasado, y volver al país de uno por medio de otro. Para explicarme mejor, me ha gustado mucho esta cita de Pepe Rovano: «al consultar a los forenses Miguel Botella y José Antonio Lorente supe que tenían en la Universidad de Granada datos genéticos de los desaparecidos en Chile, y un pedazo de memoria de mi país se encuentra en Granada». Seguramente el intercambio cultural e histórico que subyace la creación de esta película la aportará un ángulo único y no tan común en los estudios sobre la desaparición y fusilamiento del poeta.
lunes, 5 de enero de 2009
La fosa de Lorca - perspectivas contrastantes
De vez en cuando leo el blog del escritor Isaac Rosa, cuya novela La malamemoria (luego re-editada como ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil!) se convirtió este verano pasado en una de mis favoritas. Hoy, echando un vistazo a lo que ha escrito últimamente en el blog, vi que publicó en septiembre un breve post sobre la fosa de Lorca ("Lorca está donde quisieron sus verdugos"). Aunque el post ya data de varios meses, lo quería mencionar porque contrasta mucho con un editorial del pasado 24 de diciembre de Ian Gibson en El País, "La fosa de Lorca: unas precisiones".Gibson, el destacado historiador, escritor y biógrafo de Lorca, habla en el artículo de la necesidad de excavar la fosa donde se cree están enterrados los restos del poeta junto con tres hombres más (Dióscoro Galindo, Francisco Galadí y Joaquín Arcollas). Como para confirmar el lugar hoy marcado por una placa dedicada a Lorca y otras víctimas de la contienda, Gibson ha apuntado muchas veces la versión de la historia que se le contó uno de los enterradores de Lorca y de los otros hombres. En palabras de Gibson, "Manuel Castilla Blanco estaba convencido, cuando me llevó a Fuente Grande en 1966. . .de haber enterrado a Lorca y a sus tres acompañantes en el sitio que me señalaba al lado de la carretera, junto al olivo que allí sigue hoy."
Como Lorca ha sido el enfoque de varias obras de Gibson, es totalmente normal que este último tenga un interés en que se excave la fosa y se identifiquen (si es posible) los restos del poeta. Por un lado, supongo que cerraría un poco más el círculo biográfico del poeta, pero por otro lado, me parece un poco rara la obsesión por identificar el lugar exacto de la tumba, cuando Gibson no es un familiar del poeta. ¿Qué resolvería si supiéramos que sí, los restos son de Lorca? ¿Lorca es ahora la propiedad pública del estado? ¿Pertenece sólo a la historia? A mi parecer, no mientras que sigan vivos sus descendientes. Hay que respetar primero los deseos de la familia. Pero la cuestión se vuelve más difícil cuando se habla de varias víctimas enterradas en un solo lugar, como suele pasar en muchas guerras y dictaduras.
El asunto es complicado, puesto que los propios descendientes de Lorca al principio no han querido que la fosa se excave, y la nieta de Dióscoro Galindo, sí (la familia de Lorca ahora se ha puesto de acuerdo con la exhumación). En estas situaciones, ¿quién decide a quién enterrar y a quién dejar en la fosa? ¿Es realmente posible que sea "mejor" dejar que los restos de fusilados permanezcan donde los enterraron (y muchas veces, donde los fusilaron) sus verdugos? Según Isaac Rosa, no: "Soy de los que piensan que una fosa no es un sitio digno, por mucha magia que queramos atribuirle al lugar. La fosa es el lugar que sus verdugos eligieron para enterrarlo. Mantenerlo en ella supone respetar la voluntad de sus sepultureros. . ."
Volviendo a Ian Gibson y su editorial. . .es curioso que argumente por desenterrar a Lorca, pero no mencione que los huesos de tres hombres más también pueden estar allí. Para el autor, es gracias al debate sobre la fosa que la ciudad de Granada se ha convertido en "un hervidero de bulos y fantasías sobre las últimas horas de Lorca y la ubicación de sus huesos." Esto es precisamente el problema. Hasta decir la "fosa de Lorca" hace pensar que en ella sólo se encuentra el poeta. Pero que sepamos, no es la fosa de Lorca, sino de cuatro hombres, todas víctimas de una ejecución brutal. Gibson comenta que, en lo que se refiere al debate sobre Lorca "nada de ello me parece positivo para su recuerdo, para España, y para quienes amamos la obra y admiramos al hombre." Otra vez, hay que repetir que el asunto no sólo tiene que ver con Lorca y su legado. Es verdad que la figura de Lorca ha llegado a representar la tragedia de la guerra (tal vez sobre todo para la izquierda y el mundo intelectual y artístico), pero ¿no podría terminar eclipsando miles de otros casos como el suyo? Yo tiendo a coincidir, otra vez, con lo que dice Isaac Rosa:
Estoy seguro de que dentro de doscientos años García Lorca seguirá siendo recordado, leído y celebrado. También se conservará la memoria de su asesinato, convertido en símbolo de la matanza franquista. Lo que no tengo tan claro es si dentro de doscientos años alguien recordará a Dióscoro Galindo, Francisco Galadí y Joaquín Arcollas. Su memoria no está garantizada por ninguna fundación, ni aparece en los libros de historia. Si siguen en la fosa, su recuerdo dependerá enteramente de sus familiares. Uno de ellos, Arcollas, no tiene ya descendientes, por lo que su olvido llegará antes.
