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lunes, 16 de enero de 2012

Entrevista radiofónica con una amiga bloguera

Quisiera llamaros la atención a un excelente programa de radio, Olvida tu equipaje, que he mencionado aquí en el blog de vez en cuando. Esta vez lo apunto por una entrevista de especial interés para la comunidad de blogueros de "memoria histórica." Nuestra compañera Maria José Barreiro López de Gamarra, cuyos múltiples blogs están enlazados aquí (Radio BCN siendo el primero que leí), aparece entrevistada en la emisión del 30 de diciembre de 2011. ¡Os animo a escuchar a esta "luchadora antifascista"!

domingo, 17 de julio de 2011

Entrevista con Paul Preston en El País

Hoy se publica en El País una entrevista bastante extensa con Paul Preston, el historiador inglés que recién publicó El holocausto español, un tomo de más de 800 páginas. La primera parte de la entrevista se centra en la biografía del historiador y luego pasa a cuestiones relacionadas a la guerra.Vi el nuevo libro de Preston cuando estuve en España, pero no lo compré. Entiendo la necesidad de escribir tanto, pero hablando como una simple lectora, confieso que no leo un tomo así de largo desde La Regenta. Por eso me siguen esperando estos títulos: Los libros arden mal, El corazón helado, La noche de los tiempos e Inés y la alegría. Son libros que requieren una seria dedicación de tiempo y energía, y no soy la clase de lectora que lee rápidamente o que puede empezar un libro y dejarlo por un tiempo. Dicho todo eso, me interesaría saber la opinión de los lectores españoles sobre la obra de Preston (porque es diferente leer la historia del país de uno cuando se escribe por un historiador extranjero, o por lo menos, pienso yo). Por lo general, parece que la obra de los historiadores británicos ha sido muy bien recibida y respetada en España.

Cuando pienso en Preston, siempre recuerdo el momento en que levanté la cabeza al leer una ponencia en Gales y lo vi sentado justo enfrente de mí. No hablaré aquí de qué pasó después durante el intercambio de comentarios, pero me limitaré a decir que sobreviví felizmente el interrogatorio, aunque con las manos temblando y las palmas, sudorosas de nervios.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Varias noticias sobre Ian Gibson, autor de "La fosa de Lorca: crónica de un despropósito"

Ian Gibson, el historiador e hispanista irlandés, ha publicado un nuevo libro sobre la búsqueda de los restos del poeta Federico García Lorca. El viernes pasado, el programa La Memoria de Canal Sur Radio entrevistó al autor de este libro, que presentará su libro en Granada el 16 de noviembre a las 20:30 h, en la Sala Val del Omar de la Biblioteca de Andalucía.C/Profesor Sáinz Cantero, nº6, GRANADA. La presentación correrá a cargo de Ian Gibson EL AUTOR, Jesús Vigorra PERIODISTA, y Rafael Ceballos, EL EDITOR.

Según Gibson, en una entrevista con Radio Nederland, toda la búsqueda era "un despropósito desde el primer momento. No encontraron nada porque prepararon mal la excavación. En vez de ampliar el área a excavar, se quedaron en el área dentro de los límites del parque de García Lorca, y no salieron. Cuando todo indicaba que había fusilados muy cerca, pero al otro lado de la linde. Parece que estoy obsesionado conmigo mismo, es posible. Pero si me hubiesen consultado, al fin y al cabo he pasado 40 años investigando esto, les habría dicho que no empezaran antes de tener los permisos de buscar un poco más allá de la linde, y no lo hicieron."

domingo, 17 de octubre de 2010

Entrevista a Eduardo Mendoza

Visto en: Eldia.es

EDUARDO MENDOZA ESCRITOR. PREMIO PLANETA 2010 POR "RIÑA DE GATOS: MADRID 1936"
"Esta novela no va a cambiar mi pensamiento sobre la Guerra Civil"
JORGE DÁVILA, Barcelona

Un cara a cara con el autor de "La verdad sobre el caso Savolta" siempre acaba con profundas reflexiones en torno al mundo de la literatura. Eduardo Mendoza (1943) acaba de recibir el Premio Planeta por su obra "Riña de Gatos: Madrid 1936"; una historia de intriga que discurre en las semanas previas al estallido de la Guerra Civil española. "Esta novela no va a cambiar mi pensamiento sobre la guerra civil", aseguró el escritor barcelonés, que no quiso perder la oportunidad para denunciar que "hoy la gente no lee, pero todo el mundo escribe un libro".

"He escrito una novela de las que me gusta escribir y de las que me gusta leer -dijo a propósito de la obra ganadora-. La intriga se desarrolla en las semanas anteriores a la guerra civil en un Madrid histórico. Allí ocurre algo que nadie sabe lo que es, pero que tiene que pasar. Uno de los personajes es un joven inglés experto en arte que viaja a España a resolver un encargo y se encuentra con un personaje determinante. Me gustaría que los lectores descubrieran quién es esta persona conforme van dejando atrás las páginas. Ya no cuento más... Es muy difícil mantener la inocencia del espectador durante mucho tiempo".

¿Por qué se ha decidido a "viajar" a Madrid después de construir gran parte de su universo literario en Barcelona?

El eje de la historia que me interesaba contar se estaba cociendo en Madrid. Es verdad que he escrito muchas veces de Barcelona, pero en este caso me lo he pasado igual de bien en un viaje a Madrid en el tiempo y el espacio. Además, no es difícil interesarse por el Madrid de 1936. En España aún existe una enorme curiosidad por contar historias de aquella guerra. Cuanto más nos alejamos de aquel conflicto, más insólito nos resulta analizar y, en mi caso escribir, sobre un suceso que ha dejado muchas heridas abiertas. Esta novela no va a cambiar mi pensamiento sobre la Guerra Civil.

¿En qué ha cambiado su narrativa con respecto a sus inicios?

No lo sé... Quiero pensar que sigo siendo el mismo y que intento avanzar, aunque en ocasiones tenga dudas sobre el lugar en el que me encuentro. Nunca he empezado un proyecto literario sin tener conciencia de hacia dónde iba o con resultado incierto en el que me encuentro sin guía, sin mapa y sin GPS (sonríe).

¿Qué aspectos destacaría de "Riña de gatos: Madrid 1936"?

Es una obra con un trasfondo político, pero no con un mensaje político. Me he esforzado muchísimo a la hora de documentar los hechos, pero creo que he conseguido que no se note mi obsesión por tener el máximo de información. En el libro existe un componente de humor porque es lo que tengo en los genes y no puedo evitarlo. He procurado plantear dilemas morales al lector para que sea él quien analice lo que está pasando y cuál sería su respuesta ante una situación muy concreta.

A esta novela no hay que mirarla con una distancia cruel porque aun en las circunstancias más trágicas hay un componente divertido. Lo importante no es saber quién mató al bibliotecario, sino disfrutar con una historia de alianzas subterráneas. No es una obra de misterio, pero sí de espionaje y eso es algo con lo que yo disfruto muchísimo.

jueves, 14 de octubre de 2010

Entrevista a Isaac Rosa

Isaac Rosa es, sin duda, uno de mis escritores preferidos de los últimos años. Sólo he leído La malamemoria  (luego re-editado como ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! ) y El país del miedo, pero la experiencia fue suficiente para convencerme de que éste es un novelista a seguir. Me gustan libros que me hacen pensar -- no me gustan las lecturas "fáciles" o de verano. Es imposible leer a Isaac Rosa y no pensar -- pensar y querer investigar más. Por alguna razón, sigue escapándome El vano ayer, pero pronto lo leeré.

Me empezó a interesar Rosa por el tema de la memoria, pero es verdad que El país del miedo es un libro muy diferente que los anteriores. Como dice el autor, no se trata del pasado, sino del presente, del ahora. Es una novela muy pertinente para la actualidad.

Hace unos días, un amigo bloguero me envió un enlace a una entrevista con el autor titulada "Isaac Rosa en el País sin Memoria." Se puede escuchar y descargar aquí. Dura aproximadamente 50 minutos.

Isaac Rosa también escribe el blog Trabajar cansa en el diario Público.

domingo, 10 de octubre de 2010

Entrevista a Barricada en el Diario de Mallorca

foto de Wikipedia/20 Minutos

En: El Diario de Mallorca

Enrique Villarreal, líder de Barricada
´Es una vergüenza cómo se trata en los colegios la Guerra Civil´
El grupo de rock homenajeará este domingo a las víctimas de Can Sales y actuará en la Fira del Dis

G. RODAS. PALMA. Después de tres años recorriendo el lado de los perdedores de la Guerra Civil española, el grupo de rock Barricada llega a Palma para erigirse en protagonista de la Fira del Disc, donde el próximo domingo, a partir de las 18.00 horas, presentará el contenido de La tierra está sorda: 18 canciones y un libro de casi 200 páginas. Antes, visitarán la tumba de Matilde Landa en el cementerio de Palma y participarán, a las 14.30 horas, en un homenaje a las prisioneras de Can Sales, en el edificio de la antigua prisión (en la parte de atrás de la actual Biblioteca).

–Se anuncian tres horas y media de Barricada para la Fira del Disc. ¿Serán suficientes?
–Son necesarias. Queremos que el público salga aburrido de Barricada. Tres horas y media sobre un escenario pueden destruirte, la edad no perdona, pero físicamente lo llevamos bien.

–Eso será porque acuden a diario al gimnasio o porque han hecho un pacto como el de los Stones.
–Al gimnasio no he vuelto desde mis tiempos de estudiante y en el diablo creo lo mismo que en Dios, es decir, nada. El no beber ni tomar sustancias psicotrópicas, algo que tanto yo como Alfredo Piedrafita hacemos desde hace cuatro años, ayuda. Sin todo eso estamos más centrados en nuestra historia.

–Una historia, la de Barricada, que ha hecho parada en la Guerra Civil española. ¿Por qué?
–Por reconocer la propia ignorancia más que por cumplir un papel docente. Sentía vergüenza de no tener ni idea de una época de la historia de España marcada por toneladas de ilusión y tragedia. La lectura de La voz dormida, libro de Dulce Chacón, me empujó a investigar. El resultado de ese trabajo han sido 18 temas de los que he compuesto diecisiete basados en historias que he conocido a través de esta investigación.

–¿Qué le explicaron en el colegio sobre este episodio negro de nuestra historia reciente?
–Nada. Los de mi generación –yo tengo 51 años– no teníamos ni siquiera esa página y media dedicada a la Guerra que sí tiene mi hija. Es una vergüenza cómo se trata el tema de la Guerra Civil en los colegios aún hoy, una historia que quieren mantener enterrada.

–Usted creció cerca de uno de los campos de concentración más siniestros del franquismo.
–Sí, el del Fuerte de San Cristóbal, junto al barrio de La Txantrea, en Pamplona. Los presos recibían un trato humillante. El 22 de mayo de 1938 se produjo una fuga de 796 presos, de los que 207 fueron asesinados. Trabajando en este proyecto conocí a Ernesto Carratalá, superviente no sólo de este penal sino también de los de Burgos, Isla de San Simón, Astorga y Cárcel Modelo de Barcelona, como bien relata él en su publicación Memorias de un piojo republicano (Editorial Pamiela 2007).

–Durante su investigación, ¿hubo más lágrimas que rabia?
–Al principio el tanto por ciento era muy parecido. Aún hoy sigo leyendo libros que ahondan en el tema y sigo visitando antiguos campos de concentración, trincheras, he visto abrir fosas comunes, he asistido al traspaso de huesos de una fosa común a un cementerio... Son momentos muy emotivos en los que te sientes muy triste.

miércoles, 2 de junio de 2010

Entrevista en Radio Klara con Miguel Ángel Rodríguez Arias

Noticia recibida via un mail.

De: www.radioklara.org

Audio. Comentarios y Música. Memória histórica. Entrevista Miguel Angel Rodríguez Arias

dimarts 1 de juny de 2010

En el programa Comentarios y Música, Claudio entrevista a Miguel Angel Rodríguez Arias. Miguel Ángel Rodríguez Arias, profesor ayudante de Derecho penal internacional de la UCLM, investigador del Instituto de Derecho penal Europeo e Internacional, miembro del Consejo de Dirección de la Sociedad Internacional de Defensa Social con sede en Milán, Presidente de los Jóvenes penalistas del Grupo Español de la Asociación Internacional de Derecho penal, Secretario Adjunto del Portal Iberoamericanao de las Ciencias Penales.

Autor del libro El caso de los niños perdidos del franquismo, que dio lugar a las actuaciones de la Audiencia Nacional y otras numerosas publicaciones en la materia.

Puedes encontrar la entrevista desde:

http://audio.urcm.net/Memoria-historica-Entrevista

http://audio.urcm.net/archivo/mp3/miguel_angel_rodriguez_arias_memoria_historica_290510.mp3

http://www.ivoox.com/memoria-historica-entrevista-miguel-angel-rodriguez-arias-audios-mp3_rf_293755_1.html

http://www.ivoox.com/memoria-historica-entrevista-miguel-angel-rodriguez-arias_md_293755_1.mp3

sábado, 6 de marzo de 2010

Reportaje: apoyo al juez Garzón en Jaén

Manifestación en apoyo a Garzón en Jaén




Fuente: Público.es

"Defender a Garzón es defender la democracia"


Unas 800 personas se solidarizan con el juez en Jaén con el respaldo del Gobierno, el PSOE e IU

JUAN ARMENTEROS - Jaén - 06/03/2010 23:13

Familiares, amigos, paisanos, compañeros de la judicatura, personalidades del mundo de las letras, del cine, de las asociaciones de memoria histórica, de la política o del sindicalismo, participaronen Jaén en el acto de apoyo al juez Baltasar Garzón. Alrededor de 800 personas, según los organizadores, se dieron cita para apoyar a Garzón en la Institución Ferial de la ciudad andaluza, que vio superada con creces su capacidad, de unas 450 personas. La jornada sirvió también para que el PSOE, IU y el Gobierno hicieran explícito -y en ocasiones muy contundente- su apoyo sin reservas al magistrado, un día después de que este denunciase una "cruel campaña" del PP contra su persona.

Faltaba, precisamente, el juez, que atraviesa una difícil situación tras admitir el Tribunal Supremo tres querellas contra él. ¿Quiénes quieren verlo en el banquillo, o alejado de la judicatura? "Organizaciones de extrema derecha aliadas con personas y partidos vinculados a procesos por corrupción", señaló Carlos Jiménez Villarejo, ex fiscal Anticorrupción, que afirmó que "defender a Garzón es defender la independencia judicial y la democracia".

En las palabras de los asistentes se mezclaban la indignación y el optimismo. Las querellas contra Garzón "no saldrán adelante", dijo Jiménez Villarejo. También se mostró tranquila y confiada la madre del juez de Torres (Jaén), María Real, que acaparó la atención de los medios a su llegada al recinto ferial. "Él está ahí porque quiso estar, y se preparó para eso. Lo demás queda por escribir. Yo estoy tranquila mientras lo tenga a él y a mis hijas". Dos de ellas, Juani y María Esther Garzón, también estaban a su lado.

Los periodistas quisieron saber, de boca de su madre, cuál es el estado anímico del juez: "Si está sufriendo, lo disimula muy bien, porque a mí no me lo dice. A su madre no la hace sufrir". María Real estaba entera, sonriente, incluso satisfecha por ver a cientos de personas apoyando a su hijo. "Estoy como en una nube", admitió ante el remolino de periodistas.

Uno de los que puso la popularidad de su voz y su rostro al servicio de la defensa de Garzón fue el actor Juan Diego.

"Si de pronto la dignidad del ser humano no está encarnada en la justicia, no podemos llamar democracia a lo que en este momento existe en este país. Así de rotundo". También Cristina Almeida arremetió contra quienes han denunciado a Garzón, así como el escritor Manuel Rivas. "Vivimos un embate de la inhumanidad y la inmoralidad. La investigación sobre el franquismo significaba un viaje de la justicia para destapar lo que se ha silenciado. ", señaló.

Los miembros de la Plataforma de Apoyo a Garzón aseguran que las movilizaciones no han hecho más que empezar, ya que pretenden emprender una campaña en favor del juez en distintas ciudades.

El Tribunal Supremo ha admitido tres querellas contra Garzón: una, por supuesta prevaricación al ignorar la Ley de Aministía en la investigación de los crímenes del franquismo, presentada por organizaciones ultraderechistas; otra, por presuntos cobros irregulares como profesor de la Universidad de Nueva York, institución que sostiene que el juez no recibió dinero; y la última, por supuesta prevaricación al autorizar las escuchas de imputados del caso Gürtel con sus abogados.

Contra Francisco Correa

El acto de apoyo a Garzón coincidió con las más explícitas declaraciones de apoyo al juez por parte del Gobierno y del PSOE. "Algo falla", dijo José Blanco, ministro de Fomento, cuando el presunto jefe de una trama corrupta, Francisco Correa, denuncia al acusador. Blanco expresó su deseo de que "resplandezca" la verdad y de que las "triquiñuelas" de los imputados en el caso Gürtel no impidan "que se juzga algo que causa estupor y repugnancia".

Al hecho de que Correa denuncie al juez que persigue sus supuestos delitos también se refirió el titular de Justicia, Francisco Caamaño, que calificó la situación como "un tanto extravagante". "Al final se hará justicia y cada uno se colocará en su lugar", pronosticó.

El aliento político más próximo para el juez Garzón le llegó desde Jaén, donde se celebraba el congreso provincial del PSOE que ponía fin a 16 años de liderazgo de Gaspar Zarrías. El secretario de Política Autonómica y Relaciones institucionales del PSOE y también secretario de Estado de Cooperación Territorial alzó la voz con contundencia. A su juicio, Garzón es víctima de una maniobra "orquestada por el PP para tapar el agujero negro del caso Gürtel". "Espero que acabe siendo sólo una broma de mal gusto, porque Garzón ha hecho un servicio imponente al país", concluyó.

El presidente andaluz, José Antonio Griñán, acusó abiertamente al PP de "usar el poder judicial" en su propio beneficio, y recordó que ya en los años 90 reaccionó al caso Naseiro atacando al juez Luis Manglano, que investigaba la supuesta financiación ilegal del partido.

Discreción en el PP

El líder de IU, Cayo Lara, afirmó que "es incomprensible que un señor que está en la cárcel [Correa] pueda personarse en una causa contra el juez que ha conseguido que se le meta en prisión". Según Lara, existe una "involución en el aparato judicial", ante la que jueces y fiscales deberían "reaccionar". "La mayoría son gente que de verdad se cree la independencia del poder judicial", dijo el coordinador federal de IU, para quien es necesario que "empiecen a salir voces desde la propia judicatura que condenen actuaciones de este tipo, que dañan la democracia y la confianza de los ciudadanos en la Justicia española".

Los apoyos a Garzón contrastaron con el hermetismo del PP. Y ello pese a que la noticia era que Garzón había denunciado una "cruel campaña" contra él encabezada por Esperanza Aguirre y Federico Trillo.

Sólo un diputado, Rafael Hernando, rompió el silencio de la formación en la Ser para calificar de "conspiración delirante" las acusaciones de Garzón, al que atribuyó "cierta animadversión" contra el PP. También subrayó que su partido no ha presentado las denuncias.

"Se preocupa y teme por su carrera"

Marcos Gutiérrez. Amigo de infancia del juez y líder de la Plataforma de Apoyo a Garzón

¿Por qué este acto? ¿Qué significado tiene?
Este acto es el inicio de un movimiento para impedir la persecución, acoso y derribo a Garzón, que tiene perplejos a cientos de miles de ciudadanos. Nosotros recogemos la voz de todas esas personas que sencillamente no entienden lo que está pasando.

¿A qué atribuye ese acoso sufrido por el juez?

A que, a lo largo de su carrera, ha perseguido con buenos resultados el crimen organizado, la corrupción, el narcotráfico y los crímenes del franquismo. Con todo ello se ha creado enemigos. Algunos de ellos ahora van a por él.

¿Cree que el PP está detrás, como ha denunciado esta semana el propio juez?
El PP como tal no, pero sí la cúpula del partido. A muchos militantes les repugna la corrupción dentro de su partido y quieren que todo se aclare. No todos son iguales. Incluso creo que hay algunos por aquí.

¿Ha hablado con Garzón? ¿Cómo se encuentra él personalmente?
Sí. Me ha trasladado su agradecimiento por este acto.

¿Qué conclusiones saca él de lo que está ocurriendo?
Él tiene la convicción moral y ética de que como juez siempre ha perseguido el mal, que ese ha sido su objetivo, y de que ahora algunos que lo han cometido se han unido y pretenden derribarlo.

Muchas voces apuntan a que esto podría suponer incluso el fin de su carrera en la judicatura. ¿Teme Garzón por su futuro?
Claro que está preocupado, porque sabe lo que está en juego y teme por su carrera.

viernes, 22 de enero de 2010

Hoy en "Olvida tu equipaje," la escritora Enriqueta de la Cruz

El blog y programa radiofónico Olvida tu equipaje nos informa de una entrevista hoy con Enriqueta de la Cruz, autora de Memoria vigilada:
Enriqueta de la Cruz nos visita en OLVIDA TU EQUIPAJE para presentarnos en directo su tercera novela, "Memoria vigilada". Ya anteriormente Enriqueta ha estado con nosotros para hablarnos de “El Testamento de la Liga Santa” (novela de investigación y análisis sobre la Transición española) y "Nada es lo que parece" (relato de acción, no exenta de análisis crítico, con el trasfondo del periodismo y de inquietantes tramas en un mundo globalizado).

Este viernes hablaremos con ella de “MEMORIA VIGILADA”. Esta novela trata la historia de una familia que puede ser cualquier familia de España posterior a la Guerra Civil. Investigar un episodio del pasado familiar se va complicando hasta revelar una terrible verdad sobre la España de la posguerra y la Transición. Se trata de un inquietante viaje a lo más oculto de los poderes e intereses que luchan por mantener en su sitio la losa del olvido y el pasado.

Es libro nos ofrece una perspectiva inédita sobre el trasfondo de la lucha por recuperar la memoria histórica democrática y romper la impunidad del franquismo.

En clave de novela negra, la autora denuncia la sórdida lucha de los oscuros poderes que intentan impedir la recuperación de la memoria, colectiva e individual, la recuperación de los valores que animaron a La República; que se reconozcan públicamente los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación y que se juzguen los crímenes contra la humanidad que basaron la dictadura.

Esta novela, viene a formar parte de una trilogía, junto con “El testamento de la Liga Santa” y “Nada es lo que parece”. Cada una con su propio lenguaje y ritmo, completan un cuadro de conjunto sobre nuestro país.

La obra, como esta misma novela también está impregnada de periodismo, de reportaje, de crónica de actualidad y lo está muy a propósito, en el lenguaje, en el planteamiento cuasi cinematográfico de algunas escenas o personajes, en el ritmo y estructura y en la inspiración de contenidos.

Enriqueta de la Cruz nació en Fuente del Maestre (Badajoz) y reside en Madrid. Ha trabajado y colaborado en diversos medios de comunicación como Radio Nacional, Cambio 16, Tribuna, Nuevo Lunes, diario Ya y Radio 80. Ha sido asesora del Ministerio de Economía. Está especializada en temas de Política, Economía, Laboral y Sociedad.

Será como siempre un placer y un honor esta nueva colaboración de Enriqueta con "Olvida tu equipaje".

martes, 22 de diciembre de 2009

"Mudanza," de Pere Portabella - una entrevista y una reseña

Hace unos días posteamos aquí una noticia sobre el nuevo corto de Pere Portabella, "Mudanza."

Aquí
se puede encontrar una entrevista con el cineasta en RTVE que se puede descargar en formato mp3 o simplemente, escuchar. Por desgracia, no funciona el enlace para poner el audio en el blog directamente.

También, la revista de cine documental, Blogs & Docs, ha publicado una reseña de la película de Portabella, que reproduzco abajo:
Mudanza

por Josep Torrell

El cineasta Pere Portabella considera que la duración de sus películas depende únicamente de la forma de hacerlas. Lo demás –por ejemplo, su sujeción a una duración establecida—, es tan sólo una mera exigencia de los distribuidores. Por ello, después de un largometraje como Die Stille vor Bach (2007) su siguiente película –que ahora se estrena— tiene sólo veinte minutos.

Por Josep Torrell

Cuando uno toma posesión de un espacio, lo primero que hace es vaciarlo. El espacio propio será un espacio desnudo, y a partir de su desnudez se puede trabajar y transformarlo. Esto es precisamente lo que hizo Pere Portabella con la Huerta de San Vicente (Granada), la Casa Museo de Federico García Lorca (lugar donde el poeta pasó los veraneos desde 1926 hasta su muerte). La vació, y la rodó. Luego, mostró, al mismo tiempo, la película y la casa vacía. La película cambia la casa; pero la casa cambia la percepción de la película.

Todo empezó cuando Portabella recibió el encargo de hacer algo con la Casa Museo de Federico García Lorca, en el marco del Everstill / Siempre todavía, que coordina Hans Ulrich Obrist. El proyecto de Portabella tenía dos partes. La primera, la filmación del vaciado de la casa. La segunda, la exhibición de la casa sin los muebles, los platos, el piano o los cuadros.

La primera parte tuvo como resultado Mudanza (2008). Su único argumento es rodar el vaciado y empaquetado del mobiliario de la casa. Lo que ocurre, no obstante, es que sus planos tienen ritmo propio. La cámara recorre la casa mediante travelín, aunque pocos reparan en la belleza del plano, porque por todas partes aparecen operarios. Pero estos obreros han sido puestos allí, y no por casualidad. Su presencia tiene que ver con eso que hemos denominado ritmo. Hay una coreografía milimétrica entre a quién vemos en el plano y el desplazamiento de la cámara.

De pronto, silencio. Cuando sacan el piano, el silencio se extiendo por la pantalla, y aguantara hasta el final. Cuando se ha hecho el vacío, llega el silencio. Las travelín se lentifican: la cámara se demora por la casa, casi hasta quedar fija. La cama de García Lorca es el último plano del principio, y volverá para servir de cierre (cuando los muebles están en una nave industrial).

Mudanza no supone una obra extraña dentro de la filmografía de Portabella. En realidad, prosigue una serie –bastante larga, por cierto— de películas cuyo rodaje era una acción o un acontecimiento. Sin ánimo de ser exhaustivos, cabría citar Miró l’altre (1969), Play back (1970), Poetes catalans (1970), Miro tapis (1973), Miro forja (1973), Advocats laboralistes (1974), El sopar (1974) o Plan hidrológico (2004). Esta larga fila de rodajes está caracterizada, además, por otra cosa: son las únicas películas cuyo guión asume él en soledad. Quizás porque el guión se condensa en una sola frase. Parece como si Portabella –en los años setenta, en la época del arte conceptual— hubiese vuelto la mirada hacía el principio del cine, hacia los Lumiére, a la Sortie des usines Lumiére, pero aprovechando todos los adelantes del cine. En Mudanza, desde el exacto movimiento de un travelín, hasta el silencio de la segunda parte, que da una gravedad a nuestra mirada.

La segunda parte del proyecto de Portabella, consistía en mostrar la película y la Huerta de San Vicente completamente vacía, en julio de 2008. Se montó un tinglado de madera antes de entrar en la casa, y allí se proyectaba su película antes de que los visitantes pasasen a la casa desposeída de sus muebles (desposeída de lo que confiere valor: valor de cambio). Estaba previsto devolver el dinero a quienes lo pidieron: sólo lo pidió una exigua minoría. Los demás quedaron encantados.

El arte conceptual exponía vacíos: huecos. Portabella –destacado miembro del equipo conceptual conocido como Grup de Treball—, era perfectamente consciente de ello, pero introdujo una variante: mezclar la exposición del espacio vacío con la proyección de Mudanza, sobre el proceso de vaciado. Entonces las sinergias explotaron como en una reacción en cadena. Al ver el espacio desnudo, se rememoraba algo, concreto y vago a la vez, que había sido visto una vez… mientras veían la película. La película pesaba mucho sobre todos los visitantes al efectuar su recorrido. Además, la casa museo de García Lorca, al estar desnuda, perdía su aura. Pero todo lo que le había sido quitada a la casa estaba, sin embargo, en la película: así adquiere sentido el plano final de la cama precintada, que deja fluir el sentido sin encorsetarlo.

Pere Portabella es un artista conceptual, por ideas y por compromiso, que teje sus obras a partir del concepto de lo mínimo (una acción), pero –y en esto estriba su radical diferencia—, pone en juego todos los procedimientos estéticos del cine, pero también su innegable maestría con ellos.

FICHA TÉCNICA
Dirección: Pere Portabella
Guión: Pere Portabella
Ayudante de dirección: Jordi Vidal Amorós
Director de fotografía: Elisabeth Prandi
Jefe Sonido: Albert Manera
Director de produccion: Pasqual Otal
Producido por: Films 59
País y año de producción: España, 2008.

Desde el 4 de diciembre se puede ver “Mudanzas” de Pere Portabella en Barcelona en los Cines Alexandra, proyectada en sesión doble junto a Singularidades de uma Rapariga Loura de Manoel de Oliviera.


sábado, 12 de diciembre de 2009

Marcos Ana en "Olvida tu equipaje"



Marcos Ana, de joven

El blog y programa de radio "Olvida tu equipaje" ha emitido hoy una entrevista con el poeta y ex-preso político Marcos Ana (se puede escuchar directamente aquí). Acabo de escuchar el programa, que dura una hora, y tengo que decir que me ha parecido más como una conversación entre amigos, que una entrevista formal con un escritor famoso, algo que me ha gustado mucho. Marcos Ana lee el poema que da título a sus memorias Decidme como es un árbol, habla de la memoria histórica, y narra algunos de sus recuerdos, como un encuentro con el poeta chileno Pablo Neruda, y la esposa de éste, Matilde Urrutia (ya que yo he estado en Isla Negra ha sido especialmente emocionante escuchar esta parte de la conversación). En enero este poeta tendrá 90 años, y como han dicho los presentadores del programa, es increíble, porque Marcos Ana tiene un espíritu y una vitalidad que se esperarían de alguien mucho más joven.Una entrevista que vale la pena escuchar.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Entrevista en inglés con Albert Solé

Hemos escrito aquí en varias ocasiones de la película Bucarest, la memoria perdida, que ganó un Goya en 2009 para mejor documental. Vertigo Magazine, del Reino Unido, ha publicado una entrevista extensa con el director, Albert Solé:
By Nancy Harrison

Spanish Journalist and documentary filmmaker Albert Solé’s early life was one of exile and subterfuge as he and his parents – major figures in the Spanish resistance -- moved around Europe in order to evade Franco’s forces. His father, Jordi Solé Tura, was head of an anti-Franco pirate radio station -- La Pirenaica – broadcasting from locations as various as Budapest, Paris and Bucharest. Upon his return to Spain Tura was a key figure in the new constitution, and remained a powerful force in Spanish politics, serving for many years as Cultural Minister.

As a result of his father’s failing health – the onset of Alzheimer’s began seriously eroding his memory – Solé decided to try to capture some of his father’s fading memories. Digging deeper into the family history, he also began to discover much more about his own roots. Brought up believing he was born in Budapest (as stated on his birth certificate), Solé later discovered that that fact, as with much of the reality of his childhood, had been part of the subterfuge. He had, in fact, been born in Bucharest. Learning this, he realized his ‘memories’ of his childhood were actually constructions, and not necessarily ‘real’. As a result, his film Bucharest, Memory Lost (Bucharest, la Memoria Perdida) (2008) became instead an examination of the concept of memory – of where the physical centre of memory lies (as he accompanies his father while he undergoes MRI brain scans), of the potency of “official” historical and political memory, the emotional force of cultural memory, and the strength of personal memory.

Nancy Harrison: The exploration of memory in the film is very thought provoking -- you explore the history of your family: personal memory, but also collective memory in the form of Spanish history. And then within collective memory, you have further gradations – for example political history which has an ‘official’ version, and then actual history – the ‘lived’ history – which do you think is the strongest force within your film?

Albert Solé: Well, I don’t really understand personal stories alone without some sort of historical background, and particularly in the case of my film. But I would say that in most life histories, you cannot understand them without the background. In my case, in the beginning, the purpose was to shoot a film about the story of my family, as simple as that. It was the film that started as a need I had, I felt I had to recover all of my father’s memories as I worried that they were about to get lost. But I believe in this combination – I knew that every single decision in my familial story was linked to History with a capital H. I didn’t have an exact idea of the combination about what part of one and the other that I wanted to put in my film. As I was working along on the film, I was working in an intuitive way, but I saw that I wouldn’t be able to keep expanding the story if I didn’t have the background. The film, and my own story, was like a work in progress -- that I finally understood when I reached the end of the film. I normally work with this improvisational method, and I build it little by little.

NH: The film examines different forms of memory. There is memory as a mechanical -- biological – function: your brain. Then there is psychological memory: your identity, your place in a larger memory of culture or nationality. And then there is emotional memory – those tiny things that stand out in our memories. For example in the film you said that you supported various footballers as a small child…

AS: Because they were Hungarian – and so was I!

NH: But that stuck in your mind. And your mother’s recollection about when she first met your father she was amazed that he was wearing white socks. These are small, purely emotional memories that have no logical grounding in any larger story. How did you find managing the tension between memory as a mechanical function -- for example your father’s neurological scans and the actual physical erosion of his memory -- and the emotional memories. Is memory more here (the head) or here (the heart)?

AS: You describe it perfectly – there is a contraction about memory. It is hard to say what is stronger. For my mother, I believe it is in small emotional details; for my father memory used to be focussed on very big ideas and events. For him, his personal story was constructed around political facts, about the structure of the state and democracy – for my mother the very important thing was the white socks. There are big contradictions in the film, and I have not really been able to have an answer to them. For instance for me the main contradiction is as you say the whole films intends to be a metaphor about the real meaning of memory, and yet at the end, after spending all the film trying to recover memories, at the end (my mother) says ‘to survive I don’t want to have memories. I don’t want to remember…’ And for me this was surprising. All this work, just to be stopped by someone who said OK, that’s the limit of remembering for me. And for me this contradiction was very useful to illustrate to understand the strange world which is memory – this strange labyrinth, where some small details are kept, yet some big experiences are lost. So, how does it work? How does the memory work? I don’t know, it’s a mystery. But I do absolutely believe that we as a generation have the mission to pass on the memory from our generation to the other. But we also have to respect the pain of the people who are not willing to have these memories. The other conclusion is that of course everybody has got their own way of understanding of how memory works. During all the processes of the movie I kept on working towards an exact definition of memory. We scanned the internet, and found ideas – you know ‘…memory is a big country…’, and it was full of bullshit. At the end, a journalist who wrote an article about the film found the exact sentence for me – something like: ‘memory is what we remember’. As simple and as subjective as this. It is a personal idea.

NH: And I expect that the doctors feel that the seat of the memory is within your brain, and a psychologist would think it was in your consciousness….Taking the point of view of memory as collective, political memory, a noticeable aspect of your childhood was the secrecy during your father’s exile, the clandestine activities – the word clandestine figures quite often in your film. There does seem to be much less secrecy now – compared against your father’s generation. Much of it is down to technology – with global telecommunications, the internet, CNN and 24 hour news broadcasts now contrasted to the ‘pirate radio’ of your father’s time. Official versions of information – in the form of propaganda – still exist in some places, but not nearly as strong a force as during that period. The film details the smuggled notes and manufactured identities – do you think that the accessibility of information now is changing the way that political memory is created, as it can not be so easily controlled and massaged into ‘official’ versions.

AS: I think so – can you imagine how it would have been to have the internet at that time? Life would have been completely changed. But right now I am working on another film – also concerning memory, for Television Espanola – where I am recovering many Franco speeches. In one of them he was saying – it was the mid 50’s, when television was starting to spread –he was advising the people not to rely on television, because television was very dangerous. And this is the exact same thing that the Chinese or the Iranian authorities are trying to do with the internet – trying to forbid people to have access, by claiming the dangers of information. So the attitude remains the same – despite the difference in technology, the fight was the same: between those who have the information, who were trying to suppress the information, and the others who are trying by any means to get to the information.

NH: Despite the political aspects, the film is very personal – its really ‘your story’ However as a journalist and a documentary maker, you are a recorder of events: an observer. As a contrast your father was a participant in events: a catalyst -- someone who made events happen. Do you think that your ‘unintentional’ early participation in events in your childhood has been something that has shaped you into an observer role?

AS: Of course. I really was an unexpected participant in many of these major events. I remember when I was 10, my father took me to a big meeting in Italy, where the Euro Communism conference was held. Where all the main leaders were attending – Georges Marchais, Santiago Carrillo -- the heads of the Communist party at the time. And I was the only kid there. For me it was so boring, but here they were debating very big issues – real history was happening then. And then suddenly in the middle of a speech everything stopped and someone said “look, there is a kid on the window ledge – he may fall down” and suddenly I realised that all the most powerful eyes in Europe were looking at me – and I was only a small person, but I was able to stop history at that moment. So yes, early on I unintentionally participated in many historic events, and grew up knowing many influential people. And this gave me a lot of difficulty in my work as a journalist, because it was felt that I might not be able to have the appropriate distance to facts. You are so much involved in everything political, you feel life much more from the viewpoint of a politician and less from the point of an independent observer. And I think that this has been the reason why I have moved away from journalism, and towards other forms of communication such as filmmaking.

NH: How old were you when you realised how important your father was?

AS: Very young. When I was eight, one day my teacher at school said something to me that was puzzling. I had taken a note from my father – I had been late, or ill or something like that – and she said "This is your father? That’s incredible!". And so I realised that my father was different. And when I was a teenager I found it a very heavy thing to carry of course – my father was the ‘Father of the Constitution’, and I think it probably took me about 30 years to finally have my head out of the water, and to find myself out of the shadow of him. And also my mother – she was also very important. She was a business person and strong politically also. And being an only child with such a strong background, I think it takes time to find yourself. And I think this film has been a big help. For years I felt kind of guilty that I was carrying such a heavy load of collective memory. Now I know how I fit into all of this.


sábado, 21 de noviembre de 2009

"La noche de los tiempos" de Antonio Muñoz Molina; entrevista en Babelia


Tengo muchas ganas de leer este libro, pero hay que ser sincera y decir que no sé si lo podré hacer. En los últimos años han salido varios libros sobre la GCE y la posguerra con una extensión impresionante -- pienso en Los libros arden mal, de Manuel Rivas, o El corazón helado, de Almudena Grandes. El de AMM es de casi mil páginas. ¿Es que los escritores están intentando escribir la novela de la guerra - cosa que a menudo se ha dicho que no existe -- o es simplemente que no puede ser de otra manera, por el tema que tratan, y la distancia temporal? La última vez que leí una novela de esta extensión fue con La Regenta. A pesar de tener que leerla para una clase, lo vi como un desafío personal como lectora. Para mí, el problema es que me gusta leer todo lo que pueda, y si leyera una novela de 960 páginas, tendría que dedicarme sólo a esa labor, y nada más. Voy a agregar este título a mi lista de lecturas pendientes, a ver qué pasa.

Resumen de Seix Barral:
Un día de finales de octubre de 1936 el arquitecto español Ignacio Abel llega a la estación de Pennsylvania, última etapa de un largo viaje desde que escapó de España, vía Francia, dejando atrás a su esposa e hijos, incomunicados tras uno de los múltiples frentes de unpaís ya quebrado por la guerra.

Durante el viaje recuerda la historia de amor clandestino con la mujer de su vida y la crispación social y el desconcierto que precedieron al estallido del conflicto fratricida. La noche de los tiempos es una gran novela de amor ambientada en el año previo al inicio de la guerra civil española. Por ella transitan personajes reales (Negrín, Moreno Villa, Bergamín...) y personajes de ficción, tejiendo una red colectiva que contextualiza la vivencia personal de un solo individuo y que convierte la narración en una sinfonía de asociaciones y sugerencias, en la caja de resonancia de toda una época.

Este libro inolvidable es el máximo empeño literario de Antonio Muñoz Molina, y, sin duda alguna, un texto único sobre las raíces de la sociedad en que vivimos: la confrontación entre la desvalida necesidad personal de amor y la feroz carnavalada sangrienta de los fanatismos ideológicos que arrasan el mundo moderno.
De: Babelia, El País

ENTREVISTA: EN PORTADA - Entrevista

Contra los fanatismos

Casi mil páginas y tres años de trabajo. Antonio Muñoz Molina publica La noche de los tiempos, una novela sobre los traumas de la República, la guerra y el exilio. "Es mentira que estuviéramos abocados a un final así".

JESÚS RUIZ MANTILLA 21/11/2009

Probablemente, 958 páginas sean pocas para dirimir ciertas cosas. Más cuando se trata de la República, la Guerra Civil, el exilio y aquellos traumas aún sangrantes en la conciencia de los españoles. Pero cuando algunos asuntos importantes aparecen desdibujados por debates enconados conviene afrontar un exhaustivo examen de conciencia. Es lo que ha tratado de hacer Antonio Muñoz Molina en La noche de los tiempos (Seix Barral). Honestamente. Sin evadir verdades dolorosas, desplegando sobre planteamientos profundamente cívicos hechos que, no por haberse diluido en idealismos y nostalgias, dejan de resultar menos crudos ni dolorosos.

¿Por qué aquel sueño de la República nos fue arrebatado de cuajo? ¿Por qué entre dos bandos fanatizados perdieron quienes quedaban en medio? ¿Qué hizo que el sentido común resultara la más desautorizada de las utopías? ¿Quién tuvo la culpa de que la decencia, la democracia, el progreso descarrilaran en aquel tren que después llegó con un interminable retraso histórico? ¿Por qué unos se fueron y otros se quedaron? ¿Cómo afrontamos hoy todo aquel desastre? ¿Qué estamos dispuestos a admitir? ¿Continúa la derrota?...

En el Hungarian Pastry Shop, un café encantador de su barrio neoyorquino donde el autor ha escrito parte de su novela, Muñoz Molina (Úbeda, Jaén, 1956) sigue preguntándose esas y otras cosas. Son cuestiones sobre las que el escritor ha navegado buscando respuestas que todavía se nos escapan. Lo ha hecho para construir una novela de amor y odio. Junto a un personaje complejo y lleno de claroscuros como es el arquitecto Ignacio Abel. A su lado, en un exilio americano hacia donde huye al principio de la guerra en busca de Judith Biely, su amante perdida, Muñoz Molina crea personajes de ficción en los que remueve a fondo el conflicto y sus contradicciones.

Pero también, por La noche de los tiempos desfilan otros reales: desde políticos como Juan Negrín y Manuel Azaña a nombres de la cultura como el escritor activista José Bergamín, el pintor José Moreno Villa, Zenobia Camprubí, la mujer de Juan Ramón Jiménez, o Rafael Alberti. Unos salen mejor parados que otros. Pero es que ciertas verdades institucionalizadas necesitan de revisiones, aunque vayan a levantar ampollas.

"No soy belicoso", avisa el escritor. De lo que no hay duda es de que este libro le ha costado sufrimiento, angustia y sudores. Ha buceado con plena honestidad en simas a las que no todo el mundo está dispuesto a llegar. Menos desde la izquierda. Si hay algo que ha sacado en claro después de haber logrado una de las prosas más poderosas de su carrera es una cosa: "Es mentira que estuviéramos abocados a un final así. Aquello nunca debió haber ocurrido".

PREGUNTA. Esta novela suya es un auténtico examen de conciencia republicano. ¿Así se lo ha planteado?

RESPUESTA. Sí, hasta cierto punto, eso es verdad. Pero las novelas no se hacen con posiciones políticas. Para hacer un examen de conciencia no necesitas hacer una novela. Es importante precisarlo. Lo más difícil de ésta era ponerse en el lugar. En un tiempo y un espacio que yo no he vivido, pero que debía hacer míos también.

P. ¿Como una especie de literatura del método, si lo trasladamos a términos actorales?

R. Algo así, necesitaba una identificación. Debía conseguir que lo que cuento no resultara retrospectivo, sino que fuera percibido como algo inmediato. Por eso la novela está contada en presente. El examen de conciencia aquí consiste en intentar quitar las capas de la ignorancia, la ideología, la pereza mental para intentar saber cómo se siente una persona que vive una experiencia así, cómo ha sido la vida para la gente que no deseaba eso. Es muy fácil juzgar a posteriori, dividir el mundo entre los justos y quienes no lo son, pero las cosas son mucho más complicadas. Hay que hacer un esfuerzo y consiste en imponer, más que nuestra mirada o nuestras opiniones caprichosas, las preguntas. A quienes lo vivieron y a nosotros mismos: ¿tú qué habrías hecho?

P. Pues mire, eso era lo que le pensaba preguntar al final, pero ya que lo saca.

R. Debemos plantearnos eso. Ésa es la cuestión. Son dos partes. Una enterarnos de cómo eran las cosas. Leer y recordar qué nos han contado para entender. Ese mundo, cuando yo era niño, lo recordaba vivamente y la gente de mi entorno lo contaba sin prejuicios ideológicos. Ese sustrato no ideológico me ha servido. También los testimonios de personas honradas, sin tergiversaciones.

P. Como quién.

R. Ignacio Abel le debe mucho a Arturo Barea, sobre todo al tercer tomo de sus memorias, La llama. Empieza cuando arranca el conflicto y acaba en 1938, cuando se va a Londres con una mujer a la que conoció. Era hijo de una lavandera y ascendió de clase social. Tenía una militancia socialista y sindicalista muy fuerte y vivió con el conflicto del hombre que ha ascendido socialmente, de quien tenía zapatos donde los demás calzaban alpargatas. La descripción del 19 de julio, cuando Abel atraviesa la ciudad en busca de su amante, le debe mucho a él, ese surrealismo de feria y carricoches, era así.

P. También esa parte le debe algo al San Camilo

1936

de Cela. ¿Puede ser?

R. Cela utilizó unas técnicas, como las de mezclar los anuncios en el relato. Esa novela de Cela es muy importante. Pero también me sirvió mucho la técnica de collage de Manhattan Transfer, de John Dos Passos, o el Ulises, de Joyce. Como novelista, soy deudor de los grandes maestros del siglo XX. Ellos nos han enseñado que podemos atrevernos a escapar de los corsés y ahora nos beneficiamos de esas invenciones. Yo me aprovecho de eso, también de Faulkner, Virginia Woolf, novelas suyas como Mrs. Dalloway o Alfaro. Durante un tiempo me consideré un absolutista de la novela. Pero tampoco quería hacer una obra que llamara la atención sobre sí misma, sino que lo crucial eran los personajes, la historia. Algo que me obsesionaba era saber de verdad cómo eran las cosas cotidianas. Porque la verdad es que son las primeras que desaparecen y cuando intentas revivir una época...

P. Conviene ir al detalle, a cierto puntillismo.

R. Sí, yo quería saber cómo era un billete, una postal. Una clave fundamental fue introducir mi propio deseo de plasmar aquello. Qué había en los bolsillos de ese señor, qué se sentía al tocar un periódico. Me invadió una forma insensata de romper la barrera del tiempo. No podía ser una reconstrucción tranquila, no conflictiva, debía transparentarse la dificultad, el esfuerzo de saltar a otra época. Porque, además, la gente no sabía qué estaba pasando.

P. Pero sí percibes el miedo a lo que creían que iba a pasar.

R. El miedo estaba en mucha gente, pero todavía nadie se atrevía a llamar a aquello guerra. También aprendí mucho al leer las memorias de Julián Marías. Un hombre íntegramente republicano, pero católico. Muchos vivían ese conflicto. Zenobia Camprubí, también. Sus testimonios me sirvieron mucho. ¿Qué hacían? ¿Cuál era su posición? Cuando hablábamos del examen de conciencia, entra el deseo de ir más allá de las versiones simplificadoras que se siguen propagando en España tanto tiempo después.

P. ¿El problema es el victimismo? ¿No nubla demasiado ciertas cosas?

R. Lo que tenemos que conocer es la historia. Hay que diferenciar la historia del tebeo y del mitin. Pero yo quería contar cuál es la percepción de las cosas cuando no son historia todavía. Las personas vivieron en presente y tuvieron un orden de prioridades. Pero eso cambia y cada uno tiene asuntos personales que se imponen. Lo que quiere Ignacio Abel, el 18 de julio, es encontrar a su amante. Su desgarro no es la guerra. Nadie sabe qué nombre tiene lo que está pasando. Esa palabra tarda en salir en los periódicos. ¿Qué sabía nadie entonces?

P. Y así ha pasado tres años de trabajo, obsesivos. Al ver el resultado, ¿ha encontrado a un escritor distinto?

R. No pienso en esos términos. Para mí era una cosa más perentoria e inmediata. Empecé sin saber adónde iba, ni el grado de dificultad que fue adquiriendo, de una manera muy caótica. Cuando llevaba 400 páginas tuve que volver al principio. Yo sabía muy poco sobre la novela al meterme en ella.

P. ¿Qué sabía?

R. Que iba a centrarse en un personaje con una encrucijada fundamental como la que tuvo Pedro Salinas, más personal. Y otra política, como la de mucha gente que no cuadraba en ninguna de las simplificaciones que se impusieron a posteriori. No hay dos Españas, como en un partido de fútbol siniestro, que al final entran en guerra. Hay una situación política muy confusa, muy rica, en la que lo más difícil era que se formaran bandos congruentes. Sólo dentro del PSOE había dos bandos. ¿Qué tenían que ver los anarquistas con los socialistas de Julián Besteiro, los de Largo Caballero, los republicanos de Azaña, de Miguel Maura, de Alcalá Zamora, un mundo muy fluido que no debía haber acabado en eso? Era un bando muy caótico. Por eso, en parte, se pierde la guerra. Se empeñaron casi en perder. Es muy fácil saber eso. Lo único que hay que hacer es leer. En España se puede saber todo. Los historiadores de verdad han hecho su trabajo. Y lo han hecho bien.

P. Los personajes históricos que ha elegido están ahí para explicar esa encrucijada. Pero se destruyen algunos mitos. ¿Le preocupan las reacciones?

R. Ésos fueron saliendo. Todo fue un proceso de descubrimiento. Tanteas a ver qué aparece. Todas las novelas son así. Luego se ve tan largo el libro y parece hecho a propósito, pero no es así. Los personajes van surgiendo. Por ejemplo, convertir a Ignacio Abel en arquitecto me llevó a otras vertientes, al proyecto de la Ciudad Universitaria, tan utópico y tan práctico a la vez. A quienes buscaban una idea de progreso. La República es un proyecto político, cultural y social que venía de mucho antes, de una idea liberal, de la Institución Libre de Enseñanza o de personajes que estaban en la Junta de Ampliación de Estudios, como Ramón y Cajal, que con eso impulsa una formación europeísta de la que después vienen Negrín, Antonio Machado, Ortega y Gasset, Francisco Ayala... Ignacio Abel pertenece a ese mundo, el de la modernización social de España.

P. ¿Por eso es un personaje que huye de toda aquella violencia? ¿Aunque lo haga con mal cuerpo?

R. La novela comienza cuando él escucha una voz que lo llama en la estación. ¿Cuál es esa voz?

P. ¿La de su conciencia? De ahí parte el examen que usted realiza.

R. Yo creo que él al huir busca que no le maten, algo más primitivo. Marcharse. Tengo esa impresión. Pero no hay manera de despojarse de la vida que dejas atrás. Durante su existencia ha adquirido cosas, ha pasado de una portería en la calle Toledo a un piso en el barrio de Salamanca y, de repente, no tiene nada. Pero la carga la lleva. Eso y lo que tiene en la maleta y los bolsillos. La experiencia del despojamiento la sufrió mucha gente y la siguen sufriendo en otros países. Por eso hay que ver en ello una clave no española. En Estados Unidos, tengo que rebelarme muchas veces tanto entre progresistas y reaccionarios con que la desgracia española es específica, como la fiesta de los toros, y no es así. Es parte de la crisis europea que se resuelve en un conflicto global como la Segunda Guerra Mundial y si no entendemos eso, no entendemos nada.

P. Pero usted también parece haber hecho cierta introspección en esta novela. Hay reflexiones sobre la paternidad cruciales. Por cierto, ¿sus hijos son buenos lectores suyos?

R. Sí. Muy buenos, muy acertados. Me interesan mucho sus lecturas. Son muy atentos. Ahora, yo soy mejor padre que Ignacio Abel. Pero sí es cierto que hay reflexiones íntimas sobre la paternidad. En esta novela hay pluralidad de mundos. La tentación de convertir a un personaje en un héroe se borra cuando te encuentras a su hijo observándolo. También cuando aparece el contrapunto de una amante que se niega a ser la querida de un varón español.

P. ¿También hay un Muñoz Molina que se siente en el exilio?

R. En el exilio no. Tenemos que ser muy cuidadosos con las palabras.

P. Tiene razón. ¿Un Muñoz Molina nómada, mejor dicho?

R. Mejor eso. No podemos usurpar con nuestro narcisismo el sufrimiento de otros. El exilio es el exilio. Yo me siento alguien de ida y vuelta entre Madrid y Nueva York. Voy de mi casa a mi casa. Lo que me gusta es poner distancia. España es un país en el que estamos todos muy apretaos. Es muy fácil ser demasiado visible y a mí no me gusta ser un personaje público. De mi oficio me interesa el hecho de escribir y leer.

P. ¿Está preparado para recibir su leña desde la izquierda? Porque algunos le darán.

R. Pues, lo siento. Yo soy una persona de izquierdas. Me da igual lo que digan. En la novela no hay nada que no hayan escrito o manifestado y pensado gente de izquierda. Mis guías políticos en la novela han sido progresistas como Barea, José Zugazagoitia, Moreno Villa o Manuel Chaves Nogales.

P. Pero hay grandes sacrosantos de ese bando que no quedan en buen lugar, como Alberti o Bergamín.

R. Es lo que es. No resulta lo mismo, por ejemplo, Miguel Hernández que otros. Él estuvo en lugares donde silbaban las balas mientras otros estaban en bailes de disfraces y comilonas de la Alianza de Escritores Antifascistas. Es así.

P. Entonces, ¿se va a remangar bien para responder en todos los frentes? Hasta en las Cartas al Director,

como hace a veces.

R. No, no. En este caso no.

P. Eso le va, no me lo niegue.

R. No. Yo no soy belicoso. Lo que a veces me subleva es que, siendo tan fácil conocer las cosas como fueron o como son se mienta. Pero en fin, esto es una novela y ya está. No he contado nada que no proceda de testimonios directos. Las cosas que dice Bergamín están sacadas de cosas firmadas por él. ¡Qué le vamos a hacer! Se dijeron barbaridades atroces y las consecuencias fueron terribles. Las palabras, en vez de construir, servían para destruir. Hay un enloquecimiento ideológico, un delirio en los dos bandos. También hay que preguntarse por qué después de 70 años no existe un acuerdo básico sobre lo que pasó. Que no se haya implantado la concordia fundamental sobre esos hechos.

P. No sé si ha caído en que grandes novelistas de su generación: usted, Javier Marías o Almudena Grandes, han escrito últimamente a lo grande sobre la Guerra Civil. ¿Era una deuda pendiente?

R. No lo sé. En mi caso, ese hilo lo he cultivado desde mi primera novela. A lo mejor, ahora lo estamos abordando con más profundidad.

P. En esta novela se ha retado usted hasta un límite obsesivo. ¿Ha querido ser más perfeccionista que en otras?

R. Siempre pasa lo mismo. Yo a veces tenía la sensación de no haber exprimido suficientemente todas las posibilidades. Pero con esta novela pasará lo mismo que con otras. Mientras lo haces pones los cinco sentidos. Pero dentro de un tiempo creeré que podía haber ido más allá.

P. ¿Dentro de unos años?

R. Qué va. En dos meses... Por otra parte, ya está. No me gusta regodearme.

P. ¿Pero se ha llegado a arrepentir de algo? ¿Ha tenido la tentación de desheredar alguna obra suya? No entremos en títulos.

R. El arrepentimiento varía. Viene por épocas.

P. De Beltenebros

tengo la impresión de que usted se ha arrepentido.

R. No. Me he arrepentido de no haber sabido hacer esa novela con toda la complejidad que requería. No supe en su momento. Pero bueno, esa novela tiene sus lectores.

P. Por último. Echo de menos una respuesta. Se lo pregunté antes pero no me contestó. Insisto. Usted, en aquellos días, ¿qué hubiera hecho?

R. Es que no lo sé. Nadie sabe cómo se reacciona en una situación de extremo peligro y de pánico. Me lo he preguntado muchas veces mientras escribía este libro. Pero hay que tener la humildad de no responderse. La novela, como género, nos enseña que debemos tener un fondo de respeto sobre el ser humano. Que hay cosas que podemos saber pero otras no: ni sobre otros, ni sobre nosotros mismos.

viernes, 16 de octubre de 2009

HOY - primer programa de la cuarta temporada de "La Memoria"

Programa "La Memoria" vuelve a emitir esta noche, a las 21,30 h en Radio Andalucía (para los lectores del CST en Estados Unidos, serían las 14,30 h). Si tenéis la oportunidad de escuchar, por favor, apoyad el programa por pasar por su web, escucharlo en internet, o dejar un comentario en el blog. Hace unas semanas un grupo de personas - yo, incluida - hicimos una petición a Canal Sur Radio y RTVA para que no se retirara el programa, que llevaba 3 años emitiendo noticias en torno a la recuperación de la memoria histórica en España. Este programa es una fuente valiosa de información para todos, y sigue siendo el único espacio radiofónico en España que aborda temas así. Ayudemos a que se siga emitiendo!

Esta noche Begoña Álvarez, consejera de Justicia del Gobierno andaluz, hablará con el presentador Rafael Guerrero sobre la apertura de la "fosa de Lorca.

The radio program "La Memoria" is back on the air tonight, broadcasting at 9:30 pm on Radio Andalucía (for those readers in CST in the U.S., I believe that would be 2:30 pm - before the clocks change this fall). If you have the chance to listen, please support the program by visiting its website, listening to it online, or leaving a comment on the blog. A few weeks ago, a group of people - myself included - made a request to Canal Sur Radio and RTVA to keep the program on the air, which has been broadcasting for 3 years on news related to the recovery of historical memories in Spain. This show is a valuable source of information for all, and it continues to be the only airspace dedicated to this topic in Spain. Let's help keep it on the air!

Tonight, host Rafael Guerrero will speak with Begoña Álvarez, advisor on Justice in the Government of Andalusia, regarding the opening of the "Lorca's grave."

miércoles, 14 de octubre de 2009

Entrevista con Dan Bessie, hijo de Alvah Bessie, brigadista del Lincoln

En El País:
ENTREVISTA: ALMUERZO CON... DAN BESSIE
"Pasé 40 fabulosos años en el cine sin ganar ni un duro"

J. M. MARTÍ FONT 14/10/2009

Dan Bessie (Vermont, 1932) es hijo de Alvah Bessie, personaje legendario donde los haya; miembro de la Brigada Lincoln en la Guerra Civil española, y uno de los llamados Diez de Hollywood, guionistas e intelectuales víctimas de la caza de brujas al inicio de la guerra fría, que acabaron en la cárcel y en la lista negra de los estudios cinematográficos por defender sus derechos democráticos; concretamente al silencio cuando fueron acusados de comunistas.

Está en Barcelona para ir al estreno de Hollywood contra Franco, el documental dirigido por Oriol Porta basado en el recorrido vital de Alvah Bessie que rescata el eco que la contienda española tuvo en la meca del cine. Un relato que pasa por la forzada "neutralidad" de los treinta a la euforia antifascista de los años de la II Guerra Mundial, para desembocar en la negra represión del macartismo.

A Dan, el forzado destierro a que fue sometido su padre, no le influyó a la hora de labrarse una carrera en Hollywood; primero como dibujante de animación, en los estudios MGM; luego con su propia productora. De esta parte central de su vida ha salido un libro que sintetiza en "cómo pasé 40 fabulosos años en el mundo del cine y nunca conseguí ganar ni un duro". Un tipo de vida que ha dejado atrás para instalarse junto a su esposa Jeanne Johnson, una inglesa que conoció por Internet, en la Francia más bella, en el pueblo de Brantome. Disfrutan de la vida. Los extraordinarios rovellons (níscalos) y el plato de chanquetes que abren el almuerzo son saboreados con parsimonia y delectación.

"Estoy más orgulloso de haber participado en la Guerra Civil española que de cualquier otra cosa que haya hecho en mis ochenta años", proclama el narrador, que no es otro que Alvah Bessie, al inicio de la cinta. Dan tenía cinco años cuando su padre partió hacia París, primero, y luego hacia España para unirse a la Brigada Lincoln. No tiene memoria de ese momento, pero sí de cuando regresó, hacia la Navidad de 1938. Era una familia de activistas. "Recuerdo aquel día con precisión. Mi padre quería contarlo todo en una hora".

La lubina salvaje y la ternera con setas obtienen una ovación. Joanna es adicta a la crema catalana, Dan opta por una sublime mousse de Jijona. "La mejor crema catalana que he probado", suelta Dan, "la comí en Hawai, aunque parezca mentira".

Durante el rodaje del documental, Dan estuvo en los parajes en los que tuvo lugar la batalla del Ebro.Estuvo donde El Campesino dirigía a las tropas republicanas. "Mi padre me contó que en un viaje a Francia, ya jubilado, fue al castillo de Chinon, donde Juana de Arco reconoció al delfín de Francia". Llovía a mares, explica, pero la verja estaba abierta. "Según bajó del coche, se abrió un claro y salió el sol. Visitó el lugar durante dos horas. Volvió al coche, las nubes se cerraron y volvió a diluviar". "Exactamente lo mismo me sucedió en el Ebro, en el balcón de El Campesino", asegura.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Juan Camacho Ferrer, último superviviente andaluz del campo de Mauthausen

Ha fallecido el último superviviente andaluz del campo de Mauthausen, Juan Camacho Ferrer. No sé por qué, pero se me ocurre una cita de la novela de Javier Cercas, Soldados de Salamina, en que el narrador-protagonista reflexiona sobre la muerte de su padre: "Pensé que, aunque hacía más de seis años que había fallecido, mi padre todavía no estaba muerto, porque todavía había alguien que se acordaba de él. Luego pensé que no era yo quien recordaba a mi padre, sino él quien se aferraba a mi recuerdo, para no morir del todo" (187).

La historia de Juan Camacho está abajo, pero gracias en parte a Rafael Guerrero y al equipo de Programa la Memoria, también tenemos grabada la voz de este superviviente, quien relató su experiencia en la radio el 30 de mayo de 2008. Se puede descargar aquí en mp3 el contenido de este segundo programa radiofónico (de cuatro en total) sobre este tema. "Andaluces en los campos nazis" fue galardonado el primer premio en la modalidad de la radio por el Consejo Asesor de Radio Televisión Española en Andalucía. Para muchos, sin duda, estos programas y entrevistas especiales fueron la primera oportunidad de escuchar testimonios de estos hombres valientes, que sufrieron por múltiples guerras y campos y "vivieron para contarlo." Los dos primeros episodios incluyen viajes narrados a Mauthausen.

Para más información, ver la entrada en Google Books para Andaluces en los campos de Mauthausen, un libro de Sandra Checa, Angel del Río y Ricardo Martín, con prólogo de Carlos Castilla del Pino.

Juan Camacho Ferrer luchó contra el fascismo en España y Francia

Adiós al último andaluz que sobrevivió al campo de concentración de Mauthausen

IRAM MARTÍNEZ / EL PLURAL

La historia de Juan Camacho Ferrer es la de muchos españoles que, una vez terminada la guerra fraticida, decidieron unirse a las fuerzas francesas para combatir la epidemia nazi que ya había invadido buena parte de Europa. Camacho falleció el pasado 19 de agosto en Montevideo, y fue uno de los últimos andaluces que sobrevivieron a los campos de concentración durante la II Guerra Mundial.

Juan nació el 15 de febrero de 1919 en Gádor (Almería), aunque emigró junto a su familia a Francia para buscar oportunidades. Con apenas 17 años y recién iniciado el levantamiento fascista en España, decide volver a Barcelona para alistarse en el ejército republicano y defender sus ideales.

Defendiendo la República
Con la 27 división de ejército participó activamente en la Guerra Civil. Su último combate lo hizo en la Batalla del Ebro en donde vio caer a muchos de sus compañeros de armas incluido su hermano.

Se alista en el ejército francés
Ante el avance de las tropas franquistas, Juan decide exiliarse en Francia, concretamente en el campo de Argelès. En el campo de refugiados s ele presentan tres opciones: ser devuelto a España en donde pronto caería preso; continuar en Argelès y arriesgarse a una muerte segura por hambre, frío y disentería o alistarse en el Ejército francés para luchar contra la invasión nazi.

Apresado por los alemanes
Su intervención con el ejército francés dura poco ya que en junio de 1940 es detenido por los alemanes y enviado a un campo de prisioneros. Tras el armisticio que divide a Francia, Alemania decide enviar a los republicanos españoles a los campos de concentración, decisión que el gobierno de Vichy acepta con sumisión.

Llegada a Mauthausen
Camacho Ferrer llega a Mauthausen el 31 de agosto de 1941 en un vagón abarrotado de detenidos, varios de ellos inconscientes o desfallecidos por las pésimas condiciones de los campos y el calor que se vivió durante aquel mes.

Ante el rigor nazi
Las tropas de las SS encargadas de Mauthausen alinearon a los detenidos en al plaza principal del campo. “Allí dejé la ropa, la documentación, las cartas y las fotografías que nunca más recuperé… lo que más me impresionó fue ver aquella multitud de prisioneros en perfecta formación marcando el paso. Comprendí que la rígida disciplina militar de los alemanes iba a acabar con nosotros”. Recordaba Camacho

186 escalones
Marcado con la matrícula nº 3.760, Juan fue destinado como tantos otros españoles a las tareas de cantera, donde tuvo que subir infinidad de veces los 186 peldaños de la llamada “Escalera de la Muerte” con pesadas piedras de granito a cuestas. Y es que luchar contra el fascismo dos veces tenía un precio alto que las SS se ocupaban de cobrar.

Acusado de "comunista"
Juan salvó la vida cuando los alemanes lo acusaron de comunista para enviarlo al anexo de Gusen, el centro de extermino dedicado a los republicanos españoles. Su liberación llegó el día 5 de mayo de 1945, cuando las tropas aliadas entraron en Mauthausen.

Destronando al águila nazi
Juan recordaba con entusiasmo ese día y sobretodo su colaboración tirando de la cuerda para destronar el águila nazi que coronaba la entrada del garaje y cuya caída, representaba el desmoronamiento del régimen de opresión y muerte que habían soportado en aquel infierno.

Pasa el resto de su vida en América
Tras la repatriación, se instaló momentáneamente en Lyon, y Paris para posteriormente cruzar el océano y establecerse en la capital de Uruguay, Montevideo, donde formó familia y residió hasta su muerte, lejos de la tierra que lo vio nacer.

Biografía y documental sobre los republicanos en Mauthausen
Dentro de poco saldrá publicada una biografía, escrita por David Serrano y un documental que han preparado el investigador Ángel del Río -coautor del libro Andaluces en los campos de Mauthausen- y el realizador Eduardo Montero.

imartinez@elplural.com

miércoles, 29 de julio de 2009

Entrevista al historiador Francisco Espinosa Maestre; Nuevo libro - CALLAR AL MENSAJERO


Me enteré del nuevo libro del historiador Francisco Espinosa Maestre, Callar al mensajero (Península), al leer el otro día el blog Dignidad y Memoria. El resumen del libro, escrito por los autores del blog, me hizo pensar en una película documental que había visto, y lo comenté. Un día después me quedé sorprendida al encontrar que Francisco Espinosa había respondido directamente en el post que había comentado. Así son los blogs, y por eso me encantan. Fue un placer leer un comentario de este autor, a quien conozco por el libro Contra el olvido. Historia y memoria de la Guerra Civil (Crítica, 2006), un estudio importantísimo para entender la trayectoria de la memoria histórica en España. He agregado su nuevo libro a mi lista de lectura, porque promete ser otra aportación valiosa, esta vez con un enfoque en lo jurídico y en la historia oral.

Según la sinopsis del libro en la web de la editorial, el libro presenta "Doce casos concretos de represión detallados y analizados a la luz de la situación jurídica actual." Memoria Libertaria va un poco más allá y explica que el libro examina, en parte, casos de personas que "contaron lo ocurrido con nombres y apellidos" -- o sea, nombraron a los asesinos -- y fueron denunciadas por ello:
Fernando Ruiz Vergara y su documental Rocío, que ofreció las claves de la represión en Almonte (Huelva); Isidoro Sánchez Baena, envuelto en la vorágine judicial por dar el nombre de un asesino de Luque (Córdoba); José Casado Montado, por contar por escrito historias de San Fernando (Cádiz) que todos conocían; Fabien Garrido, al que un juez cerró una página Web que recogía la memoria de su padre por mencionar el papel jugado en la represión por cierto alcalde de O Grove (Pontevedra); Marta Capín, cuyo relato de la matanza de Valdediós llevó a la familia de un médico implicado a ponerle una demanda; Santiago Macías, a quien dos de las historias narradas en Las fosas de Franco han llevado a los tribunales; Dionisio Pereira, al que la familia de otro ex alcalde franquista ha intentado tapar la boca y con él a quienes le contaron viejas historias de Cerdedo (Pontevedra), y Alfredo Grimaldos, denunciado por la familia Rosón, ya experta en esto de llevar ante la justicia a quienes los relacionen con la represión fascista en Galicia.

Para completar el panorama se estudian cuatro casos más. La historia de Violeta Friedman y su lucha contra el nazi belga afincado en España León Degrelle, una buena muestra de que la misma Justicia que amparaba el honor de los franquistas frente a la libertad de información podía perfectamente amparar el honor de una judía frente a la libertad de expresión de un nazi. O la historia del documental Sumarísimo 477, de Dolors Genovés, envuelta en un larguísimo proceso por sacar en pantalla los nombres y las palabras de los fascistas catalanes que intervinieron en el consejo de guerra contra Manuel Carrasco i Formiguera, dirigente catalán, republicano y católico. También un caso que no pudo ser y que muestra las dificultades que los vencidos tienen para acogerse al derecho al honor: la historia del intento frustrado de los familiares de Amparo Barayón, esposa de Ramón J. Sender, asesinada en Zamora en 1936, por restablecer su honor tras ser calumniada en la prensa zamorana por alguien que buscó vengarse del libro Muerte en Zamora, escrito por Ramón Sender Barayón muchos años antes. Finalmente se expone una historia que muestra los excesos a los que ha conducido en ocasiones el boom de la memoria. En este caso fueron una periodista y un viejo falangista los que fraguaron otra calumnia: acusar a un inocente, Antonio Martínez Borrego, de ser el delator que provocó una importante redada en 1948.

No puedo comentar el libro de Espinosa Maestre sin haberlo echado un vistazo en persona. Pero el resumen de arriba me ha hecho pensar en estos casos: 1) los "escraches" en la Argentina, un término definido en Wikipedia como "el nombre dado en el Río de la Plata, principalmente Buenos Aires y Montevideo, a un tipo de manifestación en la que un grupo de activistas se dirige al domicilio o lugar de trabajo de alguien a quien se quiere denunciar por diferentes motivos, de modo que se hagan conocidos a la opinión pública" y 2) la persecución de criminales nazis, por ejemplo en el caso bien conocido de John Demnanjuk, el ex-guardia de la SS, de 89 años. Los "escraches" se han empleado para avisarle al público de criminales asociados con la dictadura militar argentina -- por ejemplo, para señalar dónde está viviendo y de qué le acusan. Demnanjuk ha estado al centro de un debate, por lo menos en el noroeste de Ohio, de donde soy yo (y donde se había ido a vivir este señor): por un lado, hay los que apoyan que le juzguen por fin en un tribunal, y por otro lado, hay los que dicen que se debe dejarlo en paz, por ser un anciano enfermo, y por haber pasado tantos años desde los presuntos delitos. Su familia insiste en que no participó de lo que le acusan.

Desconozco, en los dos casos, si ha habido también personas que han defendido los derechos de los acusados (por ejemplo, si en algún momento se ha hablado de la difamación personal o familiar). Pero los dos casos hacen surgir esta pregunta, creo: ¿Dónde está la línea entre encontrar justicia para las violaciones graves contra derechos humanos y proteger el derecho a la privacidad y, lo que es tal vez más importante, el derecho a llevar el caso al juicio para que sea juzgado legalmente y en un tribunal democrático? ¿Qué pasa si es imposible llevarlo al juicio como resultado del paso del tiempo, y de la muerte de los asesinos? Por eso, a mi parecer, era tan devastador todo lo que pasó -- o no pasó -- con respecto al auto de Garzón. Habría significado mucho para reparar, hasta simbólicamente, a las víctimas y sus familias.

¿Por qué el enfoque cae en lo que han sufrido los denunciados en vez de en las víctimas verdaderas? ¿Tenemos un deber de considerar también los derechos de los que son descendientes de nazis, franquistas, pinochetistas, etc., que no tuvieron nada que ver con las decisiones de sus padres o abuelos? Si nunca ha habido ocasión para juzgar, por ejemplo, a militares que firmaron penas de muerte o participaron en la detención, el secuestro, la tortura y el asesinato, entonces es de esperar que va a haber algunos (víctimas, o tal vez, más comunmente, descendientes de víctimas) que desean retomar la cuestión de la justicia y nombrar públicamente a los presuntos autores del crimen. Es sintomático de un país que no ha tenido -- ni probablemente va a tener -- una comisión para la Verdad y la Reconciliación.

Recuerdo una escena de un documental que vi hace poco: un hombre le está dando al director su testimonio sobre quienes mataron a un grupo de hombres en un pueblo de Andalucía en los años 40. Pero el director, en vez de dejar que se nos revelen esos nombres, se inserta en el testimonio, callando la voz del anciando, y usando voz en off, y explica que el propósito de su documental no es ese. El director no oculta el deseo del superviviente de ofrecerle los nombres de asesinos, pero deja que los espectadores consideremos cuáles son los motivos tras la película, y nos enseña su consciencia sobre las cuestiones éticas que pueden surgir en situaciones así.

Está claro que no tengo entrenamiento jurídico, ni mucho menos (ni siquiera estoy segura si decir "crimen" o "delito" en estos casos!); mis preguntas les pueden parecer muy ingenuas o inconsecuentes para los que sí son investigadores de estos temas. De momento, habrá que esperar leer Callar al mensajero, y ver cómo aborda los asuntos de arriba. También me interesa explorar cómo han cambiado o no las cosas desde los años 80 (cuando fue publicado el libro de Ramón Sender Barayón que cita el historiador -- otro en mi lista de lectura para el verano que aún no he terminado).

Aquí tenéis la entrevista con Francisco Espinosa Maestre, junto con un enlace a otro artículo sobre el libro.

Encontrado en: Kaos en la red

Publicado originalmente en: Público

Entrevista al historiador Espinosa Maestre: "La justicia se ha quitado la careta con Garzón"

El autor de ‘Callar al mensajero' cree que el "núcleo conservador" de la justicia frena cualquier intento de deslegitimar el franquismo

Ángel Munárriz

Tras reconstruir en sus obras el avance del bando nacional y la represión en Huelva, Sevilla y Badajoz, el historiador Francisco Espinosa lleva a las librerías Callar al mensajero (Península), donde documenta 12 casos de víctimas del franquismo, testigos, documentalistas o historiadores cuyas voces fueron silenciadas en plena democracia, en ocasiones con la complicidad del Estado.

¿Sigue habiendo tabúes sobre la represión?

Sí, pero se han roto muchos. Ya desde ante del inicio del movimiento de memoria, hubo desde los 80 varias investigaciones importantísimas, porque constituían el acta de desaparición del abuelo, el padre...

¿Garzón quiso entrar en un jardín prohibido?

Es evidente. Pero su intento tiene un mérito: puso en términos jurídicos lo que estaba dicho en palabras de historia sobre lo ocurrido tras el 18 de julio. La justicia se ha quitado la careta, como cada vez que ha hecho falta. Ya lo hizo con Ruiz Vergara [autor de la película Rocío, censurada por el Supremo en el 84]. Entonces era abiertamente franquista. Ahora, aunque disimulado, tiene un núcleo conservador.

¿Hay miedo en la derecha a deslegitimar el franquismo?

La derecha española no puede ser como la alemana porque tiene conciencia de ganadora. A diferencia de Alemania, Italia o Austria, en España el fascismo ganó y se perpetuó, controlando la transición mediante el ejército. Aquí se ha logrado evitar que Garzón demostrase la criminalidad del franquismo con la lógica jurídica.

¿Cree que no hubo un cambio democrático real?

¿Cuándo? Franco murió en el 75. ¿Fue entonces, o en el 78? ¿Fue con la Constitución, con el harakiri de las Cortes? No hay punto de cambio. La gente se quita la camisa azul, se pone la otra y se presenta como demócrata de toda la vida.

¿Lo atribuye al vínculo familiar de la clase política con el franquismo?

Pero eso pasa a todos los niveles, y mientras a un nivel más alto te muevas, más. ¿Quién estudiaba en España? La mayoría era de familia burguesa, es de cajón. Mira la judicatura. La mayoría, incluso de los que hemos investigado la represión, somos de familias de derechas. Incluso los jueces progresistas lo son. Se puede saltar ese condicionante.

¿Ha hecho mella en la percepción de la historia el repunte del revisionismo?

No sé dónde hubiera llegado si el PP gana en 2004, porque tras los primeros síntomas a finales de los 90, en 2000 se quitaron la careta con una recuperación del franquismo y una crítica absoluta de la experiencia democrática republicana, sirviéndose de propagandistas como Pío Moa o César Vidal.

¿Qué supondría una sentencia en Estrasburgo favorable a la familia de Luis Dorado Luque?

Sería muy importante y abriría nuevas puertas. Es algo que se puede conseguir en cualquier momento, o también que no se consiga nunca. Pasa como con la inhibición de Garzón, que a mí me parece fatal, pero que puede hacer que hayas jueces que abran otras vías.

¿Qué suscita su interés por las voces acalladas, recogido en Callar al mensajero?

Es algo que conocemos de sobra los investigadores. Recuerdo el impacto que produjo la película Rocío, de Fernando Ruiz Vergara. La pantalla se quedaba en negro varias veces por una sentencia de 1984 Supremo que obligaba a suprimir las partes en que se identificaba a José María Reales, con nombres y apellidos, como el principal represor en Almonte. En cuanto empezó a circular, su familia, de terratenientes, lo cortó.

La película se exhibió otra vez en Huelva en 2005.

Pero no íntegra. Le hacíamos un homenaje a Ruiz Vergara, que traía las dos versiones: la original y la otra. La hermandad del Rocío y el Partido Andalucista empezaron a movilizarse en contra. Los medios le ponían el micrófono a la familia Reales, clientes de El Monte, en cuya sala se iba a exhibir la película.

Usted tuvo problemas para presentar La justicia de Queipo en Sevilla. ¿Hubo ocultación?

Hubo un deseo de no presentarlo. Fue un libro que hice con materiales del archivo militar, abierto en el 97. Los pocos historiadores que entramos vimos que lo que había era impresionante. Por entonces, el archivo no ponía trabas de acceso, algo impensable. Cuando lo leíamos entonces, pensábamos: Esto nunca va a salir. Al final busqué una imprenta y lo edité yo mismo. Para presentarlo, contacté con la Casa de la Provincia [Diputación]. Primero parecía que sí, pero al final lo leerían y no les haría gracia, supongo. Empezaron a darme largas. Y no se presentó. En 2006 lo recuperó Crítica.

¿Existe suficiente libertad de acceso a los archivos?

Se ha abierto mucho, pero falta una política archivística racional. Cuando incorporaron archivos militares a la estructura civil, permitieron que los siguieran controlando los militares. Sigues dependiendo de ellos.

¿La Iglesia ha aportado su información disponible?

Por la Ley de Patrimonio Documental, debería. Pero hay un problema: la documentación la controlan y catalogan ellos, y no personal del Cuerpo de Archiveros del Estado, que para eso está. De la otra forma, cuando hay un papel delicado, lo ponen en la caja B. O lo pueden quemar perfectamente.

Queda poco para que desaparezca la generación que vivió la guerra. ¿Qué supone eso para España?

Es una pérdida de memoria absoluta. La actitud del poder durante los años 80 y 90 ha sido fundamental para tapar su testimonio. Había mucha gente que tenía escritas memorias, pero las tiraron al ver que el tema no interesaba. Da la impresión de que la Ley de Memoria Histórica se hizo para cerrar el tema. No se tocaron los aspectos básicos, como que el Estado asuma las exhumaciones.
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