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domingo, 11 de septiembre de 2011

Nadie pudo con ellos, un ensayo de Nativel Preciado

De la web de la autora:
"Un relato sobre la lucha por la democracia y la libertad en los momentos más duros de la historia de España, a través del testimonio de Josefina Samper, viuda de Marcelino Camacho".
Hubo muchos españoles que nunca se doblegaron, ni se acobardaron, ni se sometieron al poder de un hombre que impuso su propia ley por la fuerza. Cuando en España llovían piedras, aguantaron la tormenta, soportaron palizas, golpes físicos, morales y políticos, pero siempre se mantuvieron de pie. Este libro nace de la curiosidad que despiertan esos seres humildes y extraordinarios que se juegan la vida por los demás, que no se abandonan a la desesperanza, a la amargura o al cansancio. Admiramos su generosidad, pero nos abruma su grandeza. ¿De qué pasta están hechos los héroes que resisten huelgas de hambre, torturas y años de cárcel? ¿Por qué hay personas capaces de trascender y elevarse por encima de un destino atroz, y otras, sin embargo, se comportan como sabandijas? ¿Por qué unos se rebelan y otros se someten?

Hoy, muchos jóvenes han tomado las calles para provocar una insurrección pacífica contra ciertas injusticias. En tiempos más difíciles, los protagonistas de esta historia tuvieron un enemigo peor y resistieron. A pesar de los pronósticos más fatalistas, la actual generación no está perdida. Como en el verso de Rilke, Nadie pudo con ellos relata uno de los periodos más turbulentos de la historia de España, a través del testimonio de una mujer muy especial, Josefina Samper, viuda del líder sindical Marcelino Camacho. Pertenecen a un momento histórico y a una clase social que padeció hambre, miseria, el exilio, una guerra civil y una represión política durante cuatro décadas. Sus testimonios sobre la resistencia reflejan la dureza de la vida clandestina, los esfuerzos de quienes lucharon contra la dictadura, los acontecimientos que la censura trató de ocultar y los sueños que se perdieron por el camino. ¿Quién habla de victorias? Resistir lo es todo.

domingo, 21 de marzo de 2010

Mis "libros de la semana"

Hace una semana que estoy de vacaciones, pero mañana vuelvo al trabajo, así que voy a aprovechar estas últimas horas para recomendar algunos libros importantes, que, aunque estén en inglés, puedan interesarle a alguno.

1. Cazorla Sánchez, Antonio. Fear and Progress. Ordinary Lives in Franco's Spain, 1939-1975. Wiley-Blackwell, 2010 (ISBN: 978-1-4051-3316-6)

Este libro forma parte de una nueva serie de libros publicados sobre la experiencia de personas cuyas vidas se vieron cambiadas radicalmente por la opresión y conmoción política en la historia moderna. Pronto saldrán dos volúmenes más, uno sobre la Alemania nazi, y la otra sobre la Rusia estalinista. Según la descripción de la editorial:
This series focuses on the experience of ordinary people living through times of radical upheaval and oppression in modern history. Drawing on a variety of source materials, authors explore the social, economic, and cultural interactions between different authoritarian states and their citizens. They also shed light on the importance of factors such as class, gender, age, and ethnicity in history. Above all, the books remind us of the profound, daily struggles people often faced under these regimes, and they attest to the resilience of the human spirit.
El libro se divide en cinco capítulos, enfocando al principio en la política del miedo que invadió al pueblo al entrar en poder Franco. Después se tienen en cuenta la pobreza y el hambre, la emigración y el llamado "tardofranquismo." Lo que se destaca en este libro, como indica el título, es la narración de testimonios personales de la vida diaria durante el franquismo. Estas historias, que se cuentan al lado de datos "históricos," subrayan la importancia de entender lo que experimentaba la gente durante el franquismo -- la Historia no es sólo fechas, nombres, batallas, sino que se hace también de la gente "sin nombre" que vivió y sufrió por épocas autoritarias como el franquismo. El libro cuenta con una amplia bibliografía en inglés y español. El autor es profesor de Historia en Trent University.

2. Everly, Kathryn. History, Violence, and the Hyperreal. Representing Culture in the Contemporary Spanish Novel. West Lafayette, IN: Purdue UP, 2010 (ISBN: 978-1-55753-558-0) [no hay una imagen disponible suficientemente grande para subir aquí]

Kathryn Everly es profesora en Syracuse University (New York) y su nombre se vincula con muchos estudios feministas de la literatura española. Su primer libro, Catalan Women Writers and Artists: Feminist Views from a Revisionist Space (2003), es un estudio de escritoras catalanas como Carme Riera, Montserrat Roig y Mercè Rodoreda. El nuevo proyecto de Everly se enfoca en la conceptualización de la historia en la literatura española reciente.

Este libro se divide en dos secciones principales; en la primera, "History or Creating the Past," la autora vuelve a la obra de Carme Riera, esta vez en un análisis de Dins el darrer bleu (En el último azul) y La meitat de l'ànima (La mitad del alma). También trata las dos últimas novelas de Javier Cercas y La voz dormida, de Dulce Chacón. Me sentí especialmente atraída a esta sección del libro puesto que he leído y estudiado con profundidad todas las obras tratadas, menos Dins el darrer bleu. Aunque Everly esté estudiando aquí la novela histórica, no indaga precisamente en las dimensiones de qué es lo "histórico," sino cómo la novela puede usarse para representar y enseñarnos sobre la historia. Según la autora, las novelas tratadas tienen que ver con una especie de "metahistoria," en que piden que los lectores analicemos la relación del pasado con el presente y lo histórico en relación con lo imaginario (29).

La segunda sección del libro retoma la literatura de la llamada "Generación X," como las novelas Historias del Kronen o De todo lo visible y lo invisible. Hay que decir que no soy gran aficionada de esta "literatura," probablemente porque leer Historia del Kronen me dejó con un mal sabor en la boca por sus descripciones misóginas y homófobas. Como objeto, supongo que se puede leer como un síntoma interesante de un determinado momento de la historia. Como Everly comenta, hasta ahora los estudios de la literatura de "Gen X" han tendido a enfatizar el rechazo a la Historia por parte de sus protagonistas jóvenes. Sin embargo, lo que propone la autora aquí es un análisis de estas obras basado en su aproximación al momento contemporáneo. Es decir, Everly afirma que mientras que estas novelas no desean echar la vista atrás, sí se interesan profundamente por el momento actual, como vemos en las descripciones detalladas de la cultura popular. De esta manera, según la autora, estas obras "reconcilian la novela con la globalización" (111).

3. Jerez-Farrán, Carlos and Samuel Amago, eds. Unearthing Franco's Legacy. Mass Graves and the Recovery of Historical Memory in Spain. Notre Dame, IN: U of Notre Dame P, 2010. (ISBN 13: 978-0-268-03268-5)

De todos los libros citados aquí, este es el que más me interesa. Como indica el título, el libro tiene que ver con las fosas comunes y la recuperación de la memoria histórica en España. El libro surgió de un simposio, "Franco's Mass Graves: An Interdisciplinary International Investigation," organizado por uno de los editores en 2005, en la Universidad de Notre Dame (Indiana, Estados Unidos). Los autores de los ensayos representan nombres destacados en el hispanismo (Jo Labanyi, Joan Ramon Resina y Gina Herrmann), al igual que la historia (Paul Preston, Julián Casanova) y la antropología (Francisco Ferrándiz), haciendo que este libro sea realmente interdisciplinario, y que se apele a una variedad de públicos. En otro momento, después de haber leído detenidamente este libro, quizá lo reseñe aquí. Por ahora, decir que sin duda, representa una publicación significativa en torno a la memoria histórica en España. El hecho de que esté en inglés significa que estudiosos no hispanohablantes en este país tienen la oportunidad de conocer mucho más profundamente la historia española reciente. Me interesa especialmente la sección que considera el cine documental y su relación con la exhumación de fosas.

sábado, 6 de marzo de 2010

A la intemperie: libro de Jordi Graci sobre el exilio

Ficha del libro: 2010 - Editorial Anagrama S.A; 1ª Edición / 256 págs. / Rústica / Castellano / ISBN10 8433963015; ISBN13 9788433963017

Sinopsis
: A Luis Buñuel no se le parte el corazón cuando reconoce en 1947 que su hijo es más americano que Lincoln, pero a Pedro Salinas se le parte sólo con pensar en las condiciones de vida bajo el franquismo de algunos de sus amigos, como Dámaso Alonso o Vicente Aleixandre. Y aunque Ramón J. Sender no se siente a gusto en Estados Unidos, escribe incesantemente, mientras que tanto Juan Ramón Jiménez como Cernuda se sienten mucho más de acuerdo consigo mismos fuera de la España de Franco. Éstos son sólo algunos de los protagonistas de un ensayo que propone perspectivas complementarias sobre el exilio: evoca conductas y sentimientos de exiliados aclimatados a sus destinos, señala rutas discretas de regreso a España y asume que el exilio intempestivo del origen pudo reconvertirse en una vida fecunda después (y en ningún caso con España como esperanza de una vida mejor). No trata tanto de la vida en vilo del exilio como de la vida de veras gracias al exilio.

Artículo en Babelia, hoy, 6 de marzo:

El lugar del exilio de 1939

JOSÉ-CARLOS MAINER 06/03/2010

A la intemperie, de Jordi Gracia, tiene una seguridad y un brío narrativos que cautivan. Es un libro fluyente y calculado que oímos respirar, buscar, moverse inquieto -como su autor- entre el espigueo de las citas espléndidas y la comezón de definir con brillantez

Ensayo. No andamos tan sobrados de polémicas de hondura como para desdeñar una que concierne al lugar del exilio intelectual de 1939 en la historia de la literatura española. Hace ya tiempo el inolvidable Claudio Guillén apuntó en El sol de los desterrados que los trabajos sobre su recuerdo debían pasar del "ámbito de los temas" al de los "problemas". Y hace tres años, un libro de María Paz Balibrea, Tiempo de exilio -"un punto obcecado", como apunta con razón Jordi Gracia-, lamentaba que el "no lugar" del destierro respondiera a que "la opinión democrática del antifranquismo se edifica sobre los cimientos inamovibles del desarrollismo franquista". Jordi Gracia, aludido negativamente en aquellas páginas, argumenta aquí su deseo de "comprender la cultura española desde 1939 en un solo cauce", pero también concluye que en lo que toca al exilio, "sus posibilidades de intervención se agotaron por razones políticas, pero también de pura consunción biológica y de anacronía o desfase histórico". Y si es cierto que el exilio "concentró con potencia el valor simbólico de la derrota", también lo es que, entre 1965 y 1980, cuando más intensamente se hablaba de una deuda colectiva, en el fondo preferíamos -además de Cortázar y García Márquez- el humor de Eduardo Mendoza que no estaba en Max Aub, aquella "precisión emotiva" de Marsé que no se hallaba en Arturo Barea o la "insolencia lírica de Umbral", mejor que la de Rosa Chacel.

Puede que no haya incompatibilidades tajantes en elecciones que algunos nunca hicimos. Pero la ley del ensayo -y como ensayo se define este libro- es a veces la hipérbole provocativa. Y, en cambio, su mejor defensa siempre estriba en el grado de coherencia emocional que se percibe en su andadura. Y A la intemperie es un libro fluyente y calculado que oímos respirar, buscar, moverse inquieto -como su autor- entre el espigueo de las citas espléndidas y la comezón de definir con brillantez. Lo consigue. No tiene nada que ver con la pataleta de Francisco Umbral que exaltó la figura de Camilo J. Cela contra la de los desterrados, beneficiarios del "misticismo devoto del exilio" donde casi todo ha sido "ruido y Academia" (Las palabras de la tribu). Con razones verdaderas, Jordi Gracia ha hablado de una "democracia caníbal", aunque "benigna", y de un balance lleno de matices. Y su actitud nos señala un rumbo nuevo: asistimos al "reencuentro de los nietos", interesado pero también justiciero, conmovido pero deseoso de lucidez, y nos hace pensar inevitablemente en las páginas y las autoficciones de Antonio Muñoz Molina, Ignacio Martínez de Pisón y Javier Cercas, sus coetáneos, que se citan oportunamente en las últimas páginas de A la intemperie.

Como ellos, el autor ha querido ver la llaga desde dentro y no es casual que la mayor parte de las citas provengan del importante caudal de epistolarios que vamos atesorando y que no falten las de testimonios clásicos como el madrugador ensayo Para quién escribimos nosotros, de Ayala; La gallina ciega, de Aub, y Drama patrio, de Gil-Albert. Desde dentro, se recuentan aquí los desgarrones que se saldaron con sufrimiento (los suicidios de Eugenio Ímaz o Ramón Iglesia Parga, o el dolor y la desorientación de Rosa Chacel), los "regresos inciertos" y tempranos (principalmente de exiliados catalanes), las acomodaciones felices y fecundas (las de Pedro Salinas, Adolfo Salazar, Josep Lluís Sert o Luis Buñuel), los intentos de diálogo con el antifranquismo del interior (visibles en las referencias del Boletín de Información de la Unión de Intelectuales Españoles, que acaba de editar Manuel Aznar Soler) y la presencia de quienes fueron, desde España, abnegados albaceas del exilio (Rafael Lapesa o José Luis Cano).

A la intemperie tiene una seguridad y un brío narrativos que cautivan. La primera obedece, sin duda, a que forma parte de una trayectoria vocacional de singular coherencia que se inició con una indagación sobre la restitución del diálogo intelectual bajo el franquismo (Estado y cultura y La resistencia silenciosa); en medio hubo una panorámica del presente, Hijos de la razón, y al final, un par de memorables volúmenes sobre Dionisio Ridruejo, que estuvo en todas partes, incluida la intemperie. Ahora llega, casi necesariamente, un importante ensayo sobre el exilio pero también, por qué no, sobre nosotros.

martes, 20 de octubre de 2009

Nuevo libro sobre el final de la II República

De: El País

Ángel Viñas y Fernando Hernández reconstruyen el desastre republicano en la Guerra Civil, centrado en el golpe del coronel Casado y el mito del dominio comunista sobre Negrín

18/10/2009

Sobre el final de la Guerra Civil se dispone de una abundante literatura. Está, en gran medida, teñida por los testimonios de vencedores y vencidos. Entre los primeros predominan el júbilo y la mitologización. A la alegría de la VICTORIA se unieron las múltiples y variadas leyendas que presentaron el conflicto como una lucha por la salvación de España y para evitar que la PATRIA (siempre con mayúsculas) fuese a caer en las garras de Moscú. Entre los segundos dominan las querellas durante los largos años del exilio; la angustia por determinar las responsabilidades de la derrota y los intentos de echarlas, en la mayor medida posible, sobre los demás.

(...) La guerra fría, con sus exigencias políticas, ideológicas y militares, indujo a una amplia gama de historiadores, politólogos y simples propagandistas a presentar la guerra española no como un fenómeno precursor de la mundial sino como una muestra, afortunadamente fracasada, de la pugna sistémica. La Unión Soviética habría tendido a establecer en España una República popular avant la lettre, un anticipo de lo que el Ejército Rojo impuso en la Europa central y oriental por la fuerza de las bayonetas. Aunque dictador con rasgos a veces poco recomendables, Franco habría sido el "centinela de Occidente", el visionario que había sabido infligir la primera derrota al comunismo por la fuerza de las armas. En extraña coyunda, conservadores, libertarios, un amplio sector socialista, renegados comunistas, trotskistas y poumistas de gran imaginación llevaron a la literatura una interpretación sobre la Guerra Civil y su final que convenía y alegraba a todos, también a los franquistas. Culminó en tres mitos esenciales:

1. Los republicanos -bajo la férula del PCE y formalmente bajo un Gobierno dirigido por Negrín- mantuvieron la resistencia cuando ya nada quedaba por hacer. Sobre ellos recaen los muertos y la sangre derramada en los últimos meses de la contienda.

2. Ante la repulsa que en los mandos militares y en las organizaciones políticas despertaba tan absurda estrategia, Negrín preparó, en connivencia con los comunistas, un golpe de fuerza que le habría permitido poner bajo su control a los restos del Ejército Popular para así proseguir una resistencia desesperada, que sólo convenía a la URSS.

3. Afortunadamente, gente que no estaba tan alocada y era más sensible a las exigencias de la realidad preparó un golpe destinado a cortar tal deriva.

(...) Todavía hoy destacados historiadores del conservadurismo de habla inglesa argumentan que Negrín, el hombre de la resistencia contra Franco, habría sido, quisiéralo o no, un instrumento del PCE. Los comunistas españoles, lacayos de la Unión Soviética, se habrían comportado como vehículos transmisores de los deseos de Stalin a través de la Internacional Comunista (...).

Tales mitos, que siguen teniendo plena vigencia hoy en día entre los autores pro franquistas y muchas de cuyas manifestaciones asume acríticamente una cierta corriente de historiadores, son el objeto del presente libro. (...) Negrín fue lo más próximo que los españoles de la época tuvieron a una figura de la talla del líder francés (Charles de Gaulle) o a la de un Winston Churchill. Si España no continuara siendo la proverbial madre amarga y su política fuera menos cainita es verosímil que la memoria de Negrín hubiese sido rehabilitada hace tiempo con todos los honores. Aunque ello no haya sido así, como tampoco lo ha sido la épica lucha que una parte sustancial del pueblo español mantuvo contra el expansionismo fascista, ofrece cierto consuelo el que al menos, en el año 2008, su partido decidiera readmitirle póstumamente a la militancia junto con treinta y cinco de sus partidarios, expulsados ignominiosamente de éste en 1946 en los albores de la guerra fría.

(...) Tras dos años y medio de resistencia la República fue derrotada debido a la superioridad y mayor disciplina del adversario y a la continuada retracción de las democracias. Pero su derrota en concreto se configuró también por la desintegración derivada de una dinámica de discordia interna que fue creciendo en intensidad y que dio al traste con cualquier posibilidad de salvación de un mayor número de vidas republicanas.

(...) Demostramos, con documentos en la mano, que Negrín no fue un instrumento de los comunistas; que, al contrario, estos últimos se encontraban en una relación de dependencia cuando no de supeditación con respecto a él; que si bien uno y otros caminaron juntos un largo trecho, hubieron de divergir en el tramo postrero sin que el PCE pudiera hacer nada por evitarlo; que ambos fueron víctimas de los prejuicios y del clima en el momento histórico en que les tocó desarrollar su acción y que, en definitiva, tanto la Guerra Civil como su conclusión deben reinterpretarse desde coordenadas muy diferentes a las utilizadas por la historiografía pro franquista o anticomunista de la guerra fría.

[En la última fase de la guerra] no hubo nunca dos conspiraciones en paralelo, aunque opuestas. Sólo hubo una, la casadista, a la cual se unieron ciertos sectores procedentes de un Frente Popular local relativamente aislado, como era el madrileño. Sus componentes ni representaban a sus partidos y organizaciones nacionales, ni contaban con el menor átomo de autorización, salvo en el caso notorio de los libertarios, brazo armado de la insurrección. En puridad (...) podría hablarse de una conspiración anarco-casadista.

Casado manipuló las esperanzas e ilusiones de los mandos del Ejército Popular, muchos de ellos preocupados por resolver su "pequeño problema personal", y otros deseosos de creer en la posibilidad de una sintonía entre "compañeros". Se basaron en el espíritu corporativo, en la noción de que la política de resistencia sólo hacía el caldo gordo a los comunistas y a los presuntos intereses soviéticos, en la crítica sistemática a Negrín y en la animosidad contra el PCE y que éste se había ganado a pulso. Aprovecharon al máximo la anómala situación constitucional creada por la dimisión de Azaña y el conocimiento por parte de Casado de los movimientos tácticos del presidente del Gobierno, tras recibir alguna de sus confidencias e interceptar sus comunicaciones.

(...) Las razones de la insurrección casadista están claras. Ante todo, la creencia de que al ofrecer en almoneda la cabeza de Negrín y el poder comunista a Franco, éste podría mostrar condescendencia. Pero hubiese bastado con leer, como hizo un diplomático chileno, aquel monumento a la monstruosidad jurídica que fue la Ley de Responsabilidades Políticas -promulgada cuando ya Casado cabildeaba con los emisarios de Franco-, que perseguía con efectos retroactivos (que iban ¡hasta octubre de 1934!) conductas perfectamente amparadas por la legalidad republicana y derivaba de ellas responsabilidades criminales, para darse cuenta de qué forma se manifestaría la proverbial "magnanimidad" del Caudillo.

El desplome de la República, de Ángel Viñas y Fernando Hernández Sánchez. Editorial Crítica. A la venta el 22 de octubre. Precio: 35 euros.
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