Diálogos intergeneracionales sobre la guerra civil española y el franquismo en la España actual Intergenerational Dialogues on the Spanish Civil War and Francoism in Contemporary Spain
lunes, 23 de julio de 2012
"La memoria como práctica" ("Dealing with the Legacy of Political Violence"). Conferencia de Jo Labanyi en la Universidad de Michigan
domingo, 21 de marzo de 2010
Mis "libros de la semana"
1. Cazorla Sánchez, Antonio. Fear and Progress. Ordinary Lives in Franco's Spain, 1939-1975. Wiley-Blackwell, 2010 (ISBN: 978-1-4051-3316-6)
Este libro forma parte de una nueva serie de libros publicados sobre la experiencia de personas cuyas vidas se vieron cambiadas radicalmente por la opresión y conmoción política en la historia moderna. Pronto saldrán dos volúmenes más, uno sobre la Alemania nazi, y la otra sobre la Rusia estalinista. Según la descripción de la editorial:This series focuses on the experience of ordinary people living through times of radical upheaval and oppression in modern history. Drawing on a variety of source materials, authors explore the social, economic, and cultural interactions between different authoritarian states and their citizens. They also shed light on the importance of factors such as class, gender, age, and ethnicity in history. Above all, the books remind us of the profound, daily struggles people often faced under these regimes, and they attest to the resilience of the human spirit.El libro se divide en cinco capítulos, enfocando al principio en la política del miedo que invadió al pueblo al entrar en poder Franco. Después se tienen en cuenta la pobreza y el hambre, la emigración y el llamado "tardofranquismo." Lo que se destaca en este libro, como indica el título, es la narración de testimonios personales de la vida diaria durante el franquismo. Estas historias, que se cuentan al lado de datos "históricos," subrayan la importancia de entender lo que experimentaba la gente durante el franquismo -- la Historia no es sólo fechas, nombres, batallas, sino que se hace también de la gente "sin nombre" que vivió y sufrió por épocas autoritarias como el franquismo. El libro cuenta con una amplia bibliografía en inglés y español. El autor es profesor de Historia en Trent University.
2. Everly, Kathryn. History, Violence, and the Hyperreal. Representing Culture in the Contemporary Spanish Novel. West Lafayette, IN: Purdue UP, 2010 (ISBN: 978-1-55753-558-0) [no hay una imagen disponible suficientemente grande para subir aquí]
Kathryn Everly es profesora en Syracuse University (New York) y su nombre se vincula con muchos estudios feministas de la literatura española. Su primer libro, Catalan Women Writers and Artists: Feminist Views from a Revisionist Space (2003), es un estudio de escritoras catalanas como Carme Riera, Montserrat Roig y Mercè Rodoreda. El nuevo proyecto de Everly se enfoca en la conceptualización de la historia en la literatura española reciente.
Este libro se divide en dos secciones principales; en la primera, "History or Creating the Past," la autora vuelve a la obra de Carme Riera, esta vez en un análisis de Dins el darrer bleu (En el último azul) y La meitat de l'ànima (La mitad del alma). También trata las dos últimas novelas de Javier Cercas y La voz dormida, de Dulce Chacón. Me sentí especialmente atraída a esta sección del libro puesto que he leído y estudiado con profundidad todas las obras tratadas, menos Dins el darrer bleu. Aunque Everly esté estudiando aquí la novela histórica, no indaga precisamente en las dimensiones de qué es lo "histórico," sino cómo la novela puede usarse para representar y enseñarnos sobre la historia. Según la autora, las novelas tratadas tienen que ver con una especie de "metahistoria," en que piden que los lectores analicemos la relación del pasado con el presente y lo histórico en relación con lo imaginario (29).
La segunda sección del libro retoma la literatura de la llamada "Generación X," como las novelas Historias del Kronen o De todo lo visible y lo invisible. Hay que decir que no soy gran aficionada de esta "literatura," probablemente porque leer Historia del Kronen me dejó con un mal sabor en la boca por sus descripciones misóginas y homófobas. Como objeto, supongo que se puede leer como un síntoma interesante de un determinado momento de la historia. Como Everly comenta, hasta ahora los estudios de la literatura de "Gen X" han tendido a enfatizar el rechazo a la Historia por parte de sus protagonistas jóvenes. Sin embargo, lo que propone la autora aquí es un análisis de estas obras basado en su aproximación al momento contemporáneo. Es decir, Everly afirma que mientras que estas novelas no desean echar la vista atrás, sí se interesan profundamente por el momento actual, como vemos en las descripciones detalladas de la cultura popular. De esta manera, según la autora, estas obras "reconcilian la novela con la globalización" (111).
3. Jerez-Farrán, Carlos and Samuel Amago, eds. Unearthing Franco's Legacy. Mass Graves and the Recovery of Historical Memory in Spain. Notre Dame, IN: U of Notre Dame P, 2010. (ISBN 13: 978-0-268-03268-5)
De todos los libros citados aquí, este es el que más me interesa. Como indica el título, el libro tiene que ver con las fosas comunes y la recuperación de la memoria histórica en España. El libro surgió de un simposio, "Franco's Mass Graves: An Interdisciplinary International Investigation," organizado por uno de los editores en 2005, en la Universidad de Notre Dame (Indiana, Estados Unidos). Los autores de los ensayos representan nombres destacados en el hispanismo (Jo Labanyi, Joan Ramon Resina y Gina Herrmann), al igual que la historia (Paul Preston, Julián Casanova) y la antropología (Francisco Ferrándiz), haciendo que este libro sea realmente interdisciplinario, y que se apele a una variedad de públicos. En otro momento, después de haber leído detenidamente este libro, quizá lo reseñe aquí. Por ahora, decir que sin duda, representa una publicación significativa en torno a la memoria histórica en España. El hecho de que esté en inglés significa que estudiosos no hispanohablantes en este país tienen la oportunidad de conocer mucho más profundamente la historia española reciente. Me interesa especialmente la sección que considera el cine documental y su relación con la exhumación de fosas.
miércoles, 18 de marzo de 2009
Modificar la Ley de Memoria Histórica

No es una noticia tan impactante como la de que el Gobierno no asumirá las exhumaciones de las fosas, pero hubo otro intento de modificar la Ley de Memoria Histórica esta semana pasada. Esta vez la petición venía de los "populares." Maria Jesús Sainz, senadora "popular" de A Coruña, había propuesto que todos los descendientes de emigrantes españoles accedieran la nacionalidad española. Según la senadora, el lenguaje inscrito en el apartado de la ley de memoria (denominada la "Ley de Nietos") discriminaba políticamente en contra de otros hijos y nietos de emigrantes españoles. Ayer, el Senado ha rechazado su petición de revisar la Ley (leer artículo aquí).Para mí está claro que Sainz vio una oportunidad de ganar más apoyo político al extranjero. Aunque haya ganado su partido estas últimas elecciones en Galicia, ha sido el PSOE que ha ganado el voto exterior gallego. Puede que me equivoque, pero me parece que, hasta el momento, la mayoría de las quejas frente a la lay ha venido de la izquierda ideológica (este es tema para otro post). ¡Es de notar, en el caso de Sainz, que su partido ni siquiera votara a favor de la Ley (es verdad que el PP sí había votado a favor de ciertos artículos)! Entonces, ¿no será un poco absurdo que proponga una moción para modificarla, especialmente con un detalle como el que cita?
Sin duda la Ley de Memoria tiene muchos defectos. Será interesante ver cómo se evoluciona, y si en algún momento habrá cambios notables. La cuestión es quién corregirá los errores, y si es que sí, ¿cuándo? El hecho de que el Gobierno no va a asumir las exhumaciones parece ser mala señal.
¿Qué significaría depender del Estado en lo que se refiere a las exhumaciones? Desde mi perspectiva en España se puede hablar del movimiento (creo que a estas alturas se puede llamar así) de la recuperación de la memoria histórica como una labor principalmente "grassroots," la cual sólo dentro de los últimos años ha podido contar -- y sólo hasta cierto punto -- con el apoyo estatal. Decir que la labor de la memoria es "grassroots" significa que se ha iniciado desde la fuente, o desde la iniciativa que han tomado los individuos y comunidades afectados. Es decir, el estado de la memoria en España hoy se debe mucho, si no todo, al esfuerzo de familiares valientes que han decidido hablar públicamente, buscar a sus seres queridos, asistir a manifestaciones, firmar peticiones, revisar los archivos, etc. Por supuesto también hay que reconocer a los historiadores, antropólogos forenses, profesores, escritores, blogueros y demás que han ayudado a difundir el tema, cuando parecía que no había quien lo quisiera tratar.
He intentado pensar en una buena traducción para "grassroots" (lit. "raíces de la hierba") pero lo único que encuentro en el diccionario español-inglés es "las bases," algo que para mí sencillamente no sugiere lo mismo que su compañero inglés. En inglés "grassroots" lo dice todo: algo que crece de la tierra, pero que sigue con las raíces firmemente plantadas bajo el suelo. Simboliza un contacto físico, elemental, desde cerca y desde el origen. Lejos, en otras palabras, de grandes empresas, políticos corruptos, la burocracia, y el papeleo.
Es importante entender y enfatizar el papel de la participación civil en el proceso de la recuperación de la memoria histórica, pero al mismo tiempo, se debe considerar lo que implica del estado democrático tal participación. Es decir, ¿qué dice de la democracia española que la labor de las exhumaciones la tienen que asumir organizaciones como la ARMH e incluso otros grupos menos conocidos, o que dichas organizaciones siguen teniendo que depender de voluntarios? ¿O que se tiene que parar una exhumación por una falta de fondos?
El PSOE apuntó la semana pasada en su rechazo que "el Ministerio de Presidencia ha entregado casi diez millones de euros para 'proyectos y actividades relacionados con las víctimas' (ver artículo en Público). ¿Es una cuestión de dinero, entonces, o algo más? Estas dos primeras oraciones del artículo citado antes lo explican en estos términos: "El Gobierno no está dispuesto a organizar y costear de manera directa y rápida la búsqueda e identificación de los restos de las víctimas del franquismo que permanecen en fosas comunes. Tampoco está por la labor de compensar económicamente a las familias republicanas a las que Franco expolió sus ahorros." ¿Piensa el Gobierno que ya hizo lo suficiente al proponer y aprobar la Ley? Parecería que sí.
Sigue habiendo tensión entre la memoria personal o privada y la colectiva porque el Estado no ha delineado bien su papel. El preámbulo de la ley dice: "No es tarea del legislador implantar una determinada memoria colectiva. Pero sí es deber del legislador, y cometido de la ley, reparar a las víctimas, consagrar y proteger, con el máximo vigor normativo, el derecho a la memoria personal y familiar como expresión de plena ciudadanía democrática. . ." Como si respondiera directamente a estas líneas, Georgina Blakeley, autora de un análisis reciente de la ley, explica, "While a state guarantee of the individual right to private memory is unnecessary, a state guarantee of the collective right to public memory is" (16). Está bien que la Ley mencione la importancia de la memoria privada o familiar, pero estoy de acuerdo con Blakeley en que la ley parece seguir negándose a entender la memoria como un asunto colectivo, que es lo que más hace falta todavía.
¿Por qué reconocer el trauma de la guerra civil y el franquismo tiene que ser equivalente a "implantar una determinada memoria"? La memoria colectiva no significa que todos tengan la misma memoria del pasado, sino que, como explica Jo Labanyi, "the shared (and contested) understandings of the past that comprise it do connect individuals with the past, and are transmitted across generations in the same way that private memories are" (121-22). Y, hablando de generaciones, cuando se trasmita la trayectoria de la memoria histórica en España, ¿qué podrá decirse del papel de este gobierno democrático? Esta es una pregunta importante para una democracia joven. Ha sido un logro importante establecer la ley 52/2007. Pero esta ley, y todo lo que representa, tiene mucho que perder o ganar, ya que, de acuerdo a Blakeley, tiene la capacidad de mejorar la imagen del Estado desde la perspectiva de su pueblo: "the Law of Historical Memory is perhaps at its most useful in aiding the State to restore its own reputation as a faithful representative of the people" (16).
jueves, 8 de enero de 2009
Los niños del franquismo


Es verdad que no todas las películas de arriba tienen que ver con la GCE y/o el franquismo, pero su enfoque en desapariciones infantiles o fantasmas que se aparecen a los vivos no me parece casual dadas las circunstancias de los últimos años con respecto a la recuperación de la memoria histórica.Mientras que han ido ganando cobertura informativa muchos temas relacionados con la GCE y el franquismo - las fosas comunes, las cárceles franquistas, los campos de concentración -- la cuestión de los niños y la guerra es uno que no se ha hablado tanto (ver el artículo de Vincenç Navarro). El documental y libro Els nens perduts del franquisme (Montse Armengou y Ricard Belis) sirven como un buen punto de partida para entender más sobre este tema. Yo no he leído el libro, pero se puede ver el documental entero en YouTube (hacer clic aquí para ver el primer clip; en catalán y español). Los dos textos se enfocan en la re-educación de niños de madres republicanas, presas en cárceles franquistas, y también abordan la repatriación de estos niños a España, acabada la guerra. Este último tema es uno que surge en la novela de Emma Riverola. La novela explora los efectos distintos de esta repatriación en los niños Andreu y Victor, personal y políticamente. El régimen franquista se aprovechó de la repatriación de los niños. Según Armengou y Belis:
Como apuntan los autores luego, la aprobación de una ley en 1941 permitió que se cambiaran los apellidos de los menores: "La excusa era dar una identidad a los niños perdidos durante la guerra. Pero, en realidad, dificultaba todavía más que las familias legítimas pudieran encontrar a sus hijos y dejaba la puerta abierta a adopciones irregulares." Se ha hablado mucho de los hijos y nietos de desaparecidos de la dictadura argentina que fueron adoptadas por padres que, en algunos casos, estuvieron directamente ligados con la dictadura. Las películas argentinas La historia oficial, Cautiva, y Nietos: Identidad y memoria examinan lo que pasa cuando esos hijosy nietos saben que sus padres (adoptivos) no son quienes pensaban que eran. Desde luego , por muchas razones no se puede comparar el contexto argentino con el español. Pero sí en el sentido de que en los dos países se puede hablar de adopciones ilegales durante dictaduras. El auto de Garzón, el que luego fue declarado incompetente, citó el caso de "niños perdidos" que fueron adoptados por familias franquistas: "los niños perdidos son también parte de las víctimas del franquismo: se trata de hijos de presos cuyos apellidos fueron modificados para permitir su adopción por familias adictas al régimen. Varios miles de hijos de obreros fueron también enviados a instituciones del Estado, porque el régimen consideraba su familia republicana como 'inadecuada' para su formación."Pero el régimen de Franco no se conformó solo con los hijos de los “rojos” en territorio español. Durante la guerra civil, muchos padres tuvieron que tomar la difícil decisión de confiar sus hijos a la República para que los evacuara al extranjero. Confiaban en que sus hijos, terminada la guerra, podrían regresar a una España liberada del fascismo. Pero la guerra la gana Franco y decide que todos estos niños tienen que regresar a España, con o sin la autorización de sus padres. El régimen convierte la repatriación de los menores en una gran operación propagandística. “Franco devuelve a las madres de España la alegría y el cariño de los que un día, por orden del Gobierno marxista, fueron arrancados de su patria y entregados a la tutela de las más antiespañolas instituciones internacionales”, decía el narrador de una película propagandística de la época. En muchos casos, sin embargo, el menor no era entregado a sus familias e iba a parar directamente a un asilo. Una ley de 1940 establecía que la patria potestad de los niños que estaban en centros de Auxilio Social pasaba automáticamente a la institución. Esto creaba un gran riesgo de que los padres perdieran la pista del niño para siempre.
De entre todos los niños españoles en el extranjero, el régimen franquista tenía especial interés en los que estaban evacuados en la Unión Soviética. Para Franco, era un triunfo sacarlos del país donde había triunfado la revolución comunista. Pero, al mismo tiempo, el Caudillo veía a estos niños como elementos peligrosos. Habían estado en contacto con el comunismo, estaban contaminados y hacía falta ingresarlos en un centro que garantizara su reeducación. Néstor Rapp, evacuado a la Unión Soviética antes de que terminara la guerra, fue repatriado a España en 1943. Su familia no había pedido su repatriación y se entera del regreso de su hijo por el periódico. Cuando solicitan que se les entregue el menor, el delegado de la Junta de Protección de Menores les dice que tiene orden de Madrid de no entregarlo y Néstor ingresa en un centro de Auxilio Social. Muchos años después, con la llegada de la democracia, la familia Rapp tiene conocimiento de un informe donde se dice textualmente que el menor no se entregó a la familia porque ésta “no ofrecía ninguna garantía sobre su educación”.
Hoy, según El País, el juez Baltasar Garzón ha pedido que siete juzgados investiguen "la existencia de un plan sistemático y preconcebido de eliminación de oponentes políticos a través de múltiples muertes, torturas, exilio y desapariciones forzadas (detenciones ilegales) de personas a partir de 1936, durante los años de Guerra Civil y los siguientes de la posguerra, producidos en diferentes puntos geográficos del territorio español" ("Garzón insta a siete juzgados a investigar los 'niños robados' del franquismo"). No está claro qué pasará una vez inciada tal investigación (o si los juzgados la continuarán), pero por lo menos parece que tendría que incluir el caso de los "niños perdidos," algunos de los cuales incluso pueden seguir vivos y no saber nada de su identidad verdadera.