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martes, 25 de mayo de 2010

¿Es el PP franquista? - editorial de Vicenç Navarro

Es la pregunta que muchas personas sugieren desde hace algún tiempo, y la que otros nunca se han atrevido a hacer públicamente. Hoy el Dr. Vicenç Navarro nos plantea una pregunta que parece destinada a generar polémica, como el propio profesor reconoce en la primera oración de su artículo. En este blog hemos hablado en otras ocasiones de la "herencia" franquista del PP, pero que yo sepa, esta es la primera vez que colgamos un post sobre este tema de un investigador tan conocido como el Dr. Navarro. Hay ciertos estudiosos cuya obra siempre leo, y el profesor Navarro es uno de ellos. Debo añadir que aprecio especialmente su perspectiva sobre la política estadounidense.

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 24 de mayo de 2010

¿Es el PP franquista?


Este artículo critica la incoherencia del Partido Popular que, por una parte, niega cualquier identificación con el franquismo pero por otra parte se opone al enjuiciamiento de los asesinatos cometidos por aquella dictadura. El artículo señala que lejos de ser un partido homologable a las derechas conservadoras y liberales europeas (cuyos medios han denunciado al Tribunal Supremo español por haber inhibido la investigación de los crímenes cometidos por la dictadura, realizada por el Juez Garzón), el PP es un partido más próximo a la ultraderecha europea que a la derecha democrática de nuestro continente. El artículo analiza las consecuencias de este hecho para la democracia española.

A primera vista tal pregunta parecería una provocación, pues el Partido Popular es un partido que se define como demócrata, participando en la vida política según las reglas del juego electoral definido en el Parlamento español, las Cortes, que según la narrativa oficial es la máxima expresión de la voluntad popular. Añádase a ello el hecho de que tal partido condenó, en las Cortes Españolas (el día 17 de Noviembre del año 2002), junto con los demás partidos, el golpe militar del 18 de Julio de 1936 en una resolución en la que se reconocía a quienes padecieron la represión de la dictadura. Parecería, pues, que el PP no se considera heredero del franquismo, al cual ha condenado, siendo un partido demócrata como cualquier otro. Hasta aquí el entendimiento reproducido por la sabiduría convencional del país.

Sin embargo, hay múltiples indicadores de que hay una distancia entre la narrativa oficial y la realidad que tal narrativa intenta describir, comenzando ya por su oposición a referirse al franquismo de una manera explícita en aquella resolución condenatoria, limitándose a la utilización de un rechazo genérico a todos los “intentos de utilizar la violencia con la finalidad de imponer sus convicciones políticas y establecer regimenes totalitarios narrativa que tuvo que excluir referencias al golpe militar de 1936 para que el PP aprobara tal resolución. Implícita en aquella resolución existía, también, el supuesto de que en España habría podido aparecer una dictadura de opuesta ideología, supuesto erróneo que no quedaba avalado por ninguna evidencia. El PP, pues, nunca ha condenado el golpe militar y la dictadura que estableció, llamándola por su nombre.

El segundo indicador de sus raíces en el pasado franquista es que, a pesar de su discurso de apoyo a las víctimas de aquel régimen totalitario, en la práctica tal partido se ha opuesto a que se entierren y honren a los 150.000 asesinados por el bando golpista cuyos cuerpos están enterrados sin que se conozca todavía hoy -treinta años en democracia- el lugar donde se encuentran. Es fácil de entender que las familias de los desaparecidos no podrán encontrar, enterrar y homenajear a sus seres queridos, sin un mandato del Estado. El PP lo sabe y, a pesar de ello, se opone a que sea el Estado quien instruya tal mandato. Era fácil de prever que cuando el Tribunal Supremo admitió la denuncia de la Falange (el partido fascista de los golpistas) para enjuiciar al Juez Garzón por su intento de encontrar tales cuerpos y a los responsables de aquellos asesinatos, los jueces de instancias inferiores detendrían la búsqueda de los desaparecidos, tal como ha ocurrido. El PP no puede alegar ignorancia de las consecuencias de su apoyo al enjuiciamiento de Garzón. Y no se encontró incómodo en que fuera precisamente la Falange la que llevara a los tribunales al Juez Garzón. Antes al contrario, utilizó a la Falange para hacer el trabajo sucio que ellos deseaban que se hiciera. El PP quería y quiere parar el caso Gürtel, que muestra el grado de corrupción en el que se encuentra tal partido.

Durante la dictadura, los grupos económicos y financieros, así como los grupos corporativos, como la Iglesia (que también era, por cierto, un grupo económico, pues era uno de los mayores terratenientes afectado por la Reforma Agraria llevada a cabo por la República) que realizaron el golpe militar de 1936 y controlaron la dictadura (conocida como una de las más corruptas que ha habido en Europa) utilizaron a la Falange para hacer el trabajo sucio (el de asesinar a los que sostenían el estado demócrata de aquel tiempo). Salvando las distancias (pues existía una dictadura entonces y hay una democracia –aunque muy limitada- ahora) la relación entre la derecha española y la Falange (siendo esta última la responsable de silenciar a los adversarios) continúa. El instrumento político de las derechas utiliza ahora al partido fascista para silencias a sus adversarios. La oferta de ayuda a las familias de los vencidos, llevada a cabo incluso por la Presidenta de la Comunidad de Madrid, la Sra. Esperanza Aguirre, y realizada en un tono condescendiente e insultante (de lo cual es probable que ni ella fuera consciente), es un hecho que no puede ocultar la sistemática oposición que el PP ha expresado hacia tales ayudas, como también lo demuestra que no hayan colaborado con el gobierno central en la preparación del mapa de las tumbas de los cuerpos desaparecidos, y se haya votado en contra de la enmienda a la Ley de la Memoria Histórica que instruía al estado a encontrar a los desaparecidos y homenajearles.. Ni que decir tiene que hay excepciones y ha habido autoridades de tal Partido que han ayudado a las familias a encontrar a los desaparecidos. Pero la gran mayoría no lo ha hecho.

Tal comportamiento, sin embargo, es comprensible. Esta oposición del PP a que sea el Estado el que se encargue de facilitar el enterramiento de los desaparecidos es predecible, pues desenterrar estos cuerpos y darles el honor merecido incluye inevitablemente la crítica y la denuncia de aquellos que los asesinaron y el régimen que apoyó tales asesinatos. Y ello escocería al PP. En realidad, el mejor indicador de que el PP es un partido con identificación, simpatías y raíces franquistas es que se opone sistemáticamente a que se mire el comportamiento de aquel régimen, en el que sus antecesores (no sólo biológicos sino ideológicos) son responsables de aquellos crímenes. Estos descubrimientos debilitarían la fuerza del partido, a lo cual, lógicamente, se oponen.

Cuando el PP indica que no hay que mirar al pasado y centrarnos en el presente, está diciendo que desea continuar su enorme poder intelectual-cultural-político en este país, cuya vida política está más a la derecha que el resto de la UE, como consecuencia de que la derecha española se corresponde a la ultraderecha europea. Hoy la gran mayoría de fuerzas conservadoras y liberales en Europa (sean del signo que sean), y los medios próximos a ella, han condenado sin paliativos el hecho de que el Tribunal Supremo impidiera al Juez Garzón que investigara los crímenes políticos cometidos bajo el régimen franquista, que aún permanecen impunes. No así en España. La dirección del PP, unánimemente, se ha opuesto, como también lo ha hecho el 53% de sus votantes (según la encuesta Publicoscopico). La esperanza de las fuerzas democráticas es que la minoría de votantes de tal partido, el 34% que favorece tal investigación, llegue un día a convertirse en mayoría y que cambie la dirección ultraderechista de aquel partido, convirtiéndose en la derecha democrática europea, que España se merece, pero que todavía no tiene. Esperemos que, por el bien de todos, ello ocurra.

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viernes, 15 de enero de 2010

Críticas de eurodiputados alemanes e italianos por la simbología franquista de la Eurocámara

En España, hemos visto cómo diversos colectivos memorialistas han citado ejemplos de otros países posdictatoriales, como la Argentina o Chile, para ilustrar cómo éstos han manejado la memoria de las dictaduras respectivas en contraste con el caso de España. No, por supuesto que no son lo mismo, empezando con la duración de los regímenes; sin embargo, sí se pueden establecer muchos paralelos, empezando con las desapariciones, que en España se hicieron clandestinamente, mientras que en la Argentina, eran los Ford Falcons que secuestraban públicamente a la gente. Quizá no sea así, pero cada vez que leo en la prensa española sobre algún ex policía argentino extraditado, por ejemplo, o de la apertura del museo de la memoria en Chile, me es imposible no detectar las conexiones implícitas que se hacen con España (que nunca pudo castigar a los culpables del franquismo, ni tiene todavía un museo nacional de la memoria). Pasó lo mismo el otro día cuando el abogado de Garzón dijo -- y estoy parafraseando -- que en Alemania no se podría imaginar un caso como la querella contra Garzón por parte de Falange.

Para mí, parte del problema con el "reconocimiento" de las secuelas de la dictadura franquista - secuelas aún muy visibles, como las fosas, o como la simbología franquista -- viene de la idea, todavía dominante hasta en círculos "académicos," que la dictadura franquista no era tan cruel como otros regímenes. Pero sí ha tenido un efecto todo el trabajo que se ha hecho dentro y fuera de España estos últimos años para informar al público de los crímenes franquistas. Por ejemplo, en Estados Unidos también puedo leer de la "memoria histórica," el caso de Lorca, o el de Garzón, cuando antes no se veía nada o muy poco en los medios sobre estos temas.

A veces, cuando las leyes no se cumplen, o cuando se cumplen mal, las críticas internacionales pueden provocar un cambio en los procedimientos típicos. Un caso extremo es el país de Uganda, que está promoviendo la aprobación de una ley -- la que se ha vinculado con grupos evangélicos y ultra conservadores en Estados Unidos - que podría recomendar la pena de muerte para homosexuales. Las críticas de esta ley han arrojado luz sobre los derechos gay y derechos humanos en Uganda, ganando la atención de políticos de izquierda y derecha en EE.UU. y muchos otros países, y en la ONU, que hoy ha avisado que se retire el proyecto de ley. Nada tiene que ver España con Uganda. Sin embargo, pongo el ejemplo para apuntar que a veces, tiene que ser por medio de otro país que se resuelve un asunto interior.

Hoy hemos visto un ejemplo de representantes de otros países que han pedido la retirada de la simbología franquista de la Eurocámara. Según informa La Vanguardia en el artículo de abajo, un eurodiputado alemán y otro italiano han reclamado que sigan habiendo en Bruselas símbolos franquistas. Se ha citado el ejemplo alemán, que prohíbe estrictamente el uso de símbolos esvásticos. Del artículo de abajo copio esta cita importante: "De los tres estados europeos que fueron víctimas del fascismo, sólo el español no prohíbe el uso de símbolos fascistas a la ley fundamental." Lo que pasó en España durante la dictadura no es un asunto doméstico, es un asunto global porque involucra la violación de derechos humanos. Si Alemania e Italia pueden prohibir símbolos fascistas, ¿por qué no en España?
Eurodiputados alemanes e italianos reclaman que se retire la simbología franquista de la Eurocámara

Cuando Federico Trillo presidía la cámara, se envió un original de la Constitución de 1978 con el águila, el yugo y las flechas

15/01/2010 | Actualizada a las 11:10h | Política

Bruselas (ACN).- Eurodiputados alemanes e italianos reclaman que se retire la simbología franquista que hay en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas. 'Es una catástrofe que en la Eurocámara haya un símbolo franquista. En Alemania sería totalmente imposible que una esvástica estuviera visible en un edificio así', dice la eurodiputada alemana Cornelia Ernst, que lamenta que en la Eurocámara se exhiba una Constitución española con el águila franquista.

Eso tampoco sería posible en Italia, como explica el europarlamentario socialista Rosario Crocetta. De los tres estados europeos que fueron víctimas del fascismo, sólo el español no prohíbe el uso de símbolos fascistas a la ley fundamental.

En Alemania 'está prohibido por ley mostrar símbolos nazis en lugares públicos y decir 'Heil Hitler' no está permitido. Tendría que ser así en todos los países de Europa y, por descontado, también aquí en el Parlamento Europeo', reclama Ernst, europaramentària del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea- Izquierda Verde Nórdica y miembro de la comisión europarlamentaria de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos Internos, en declaraciones el ACN.

En la misma línea, el eurodiputado del Grupo de los Verdes- Alianza Libre Europea Jan Philipp Albrecht considera que 'es muy importante tener una ley penal de este tipo porque no queremos vivir el nazismo otra vez'. Y es que, para Albrecht, mostrar en público este tipo de símbolos 'insulta los sentimientos de la gente que vivir durante el periodo del régimen nazi'.

Asimismo, añade Crocetta, 'un artículo concreto de la Constitución italiana prohíbe la reconstitución del partido fascista y todos los símbolos que hacen referencia al fascismo, de manera que es imposible reproducirlos, y por eso se ha sacado de todos los edificios públicos tanto el haz romano, el elemento que distinguía el fascismo, como los lemas de 'Viva il Duce y todas las inscripciones de exaltación de la guerra o contra los judíos'.

Después de la desaparición del régimen totalitario, Italia vivió un periodo de 'desfeixisització' de las instituciones y la sociedad, explica Crocetta en una entrevista en el ACN.

'El de las instituciones fue muy rápido, mientras que el de la sociedad, que tiene que ver con la ideología y las estructuras mentales de cada uno, fue más complejo y todavía hoy hay impulsos peligrosos con elementos propios del fascismo,' puntualiza el eurodiputado haciendo referencia a los comportamiento de algunos partidos italianos de ultraderecha, como la Liga Norte.

'En cambio, este proceso en España fue más lento y eso permitió que se metabolizara mejor, de manera que España hoy no es fascista y por eso hay que eliminar este símbolo del régimen anterior, que no la representa', reclama.

'Los símbolos no son secundarios sino importantes, y más porque la Constitución donde hay este viejo símbolo fascista es totalmente contraria a lo que representa el símbolo', sentencia.

Quejas formales

Fuentes parlamentarias han argumentado la presencia de los símbolos franquistas en el edificio de la Eurocámara alegando que, cuando se pidió en los estados miembros un 'objeto representativo de su vida política, parlamentaria o ciudadana', el Congreso de los diputados decidió enviar una copia original de la Constitución, y en todos los originales está el mismo escudo, el franquista, que es el que era vigente en la época.

El Senado belga, por ejemplo, regaló a los eurodiputados una silla de su hemiciclo, el italiano uno máquina estenogràfica y el francés un busto de Victor Hugo y el manuscrito de su proyecto de ley de amnistía de 1876, con sus anotaciones personales.

'Parto de la idea de que retirarán este símbolo y si no lo hacen nos quejaremos al presidente de la Eurocámara, Jerzey Buzek, y lo haremos público a los medios de comunicación', amenaza la europarlamentaria Ernst.

De hecho, ya este jueves el eurodiputado de ERC, Oriol Junqueras, ha presentado una queja formal en el Parlamento Europeo por la exposición de los símbolos fascistas, mientras que CiU y ICV han anunciado que pedirán explicaciones y el PSC se ha comprometido a reclamar al gobierno español que retire la simbología preconstitucional y envíe a Bruselas un nuevo ejemplar de la Constitución.
Para más información, ver "Un águila franquista en la Eurocámara"
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