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martes, 14 de septiembre de 2010

Paco Roca y El ángel de la retirada, un nuevo cómic sobre la guerra civil

Esta es la segunda vez que Paco Roca aparece en este blog. La primera fue cuando ganó el Premio Nacional del Cómic para Arrugas, sobre el Alzhéimer. Ahora vuelve con otra obra sobre la memoria, esta vez desde un punto de vista histórico. Sus comentarios me hacen pensar que sería interesante hacer una comparación entre esta obra nueva, y los cómics de otras generaciones, porque seguramente tratan de una manera diferente el tema de la guerra y cómo se recuerda (u olvida).

De: Público.com
Paco Roca no quiere olvidar la vergüenza
El dibujante recupera un triste episodio de la Guerra Civil

PEIO H. RIAÑO MADRID 14/09/2010 08:20 Actualizado: 14/09/2010 09:27
En la nueva novela gráfica de Paco Roca, Premio Nacional de Cómic con Arrugas (Astiberri), da su versión del significado de memoria histórica. Con guión de SergueiDounovetz, la mano del autor dibuja la marcha de los españoles amenazados por el ejército rebelde tras la toma de Barcelona. "La Guerra Civil ya es un género más. Cada generación lo redescubre: no es lo mismo la posguerra que contaba Carlos Giménez que la visión de cualquiera de los nuevos. Cada uno mirará ese capítulo de la historia de una manera diferente", comenta a Público el autor de El ángel de la retirada, que acaba de publicar la editorial Bang.

No es la primera vez que el reconocido autor se acerca al episodio más sangriento de nuestra historia; en El faro (Astiberri) ya dejó entrever algún pasaje relacionado. Reconoce que el tema le interesa, tanto por sus múltiples ángulos narrativos como por sus reivindicaciones. En este caso se ha interesado por el poso del pasado español en el sur de Francia, recorrido por la nieta de uno de aquellos hombres que escapó de la represión por las montañas y las vías de Port Bou.

Del capítulo apenas encontró documentación. Cree que en España nunca interesó el tema y en Francia es un tema tabú todavía: "Siempre quise contar el trato indigno que dieron en Francia a nuestros refugiados. Lo que pasó en aquellos campos fue algo vergonzoso".

Entre las escasas fuentes que ha encontrado que traten el asunto destaca la documentación gráfica que pudo desarrollar el fotógrafo Agustí Centelles, refugiado en el campo de Bram, fugado también por Argelès-sur-Mer, y único fotógrafo en retratar la degradante vida del refugiado en esos campos. "Los refugiados somos una atracción. Hacen pagar seis francos para visitarnos (sin comentarios)", escribe Centelles en uno de sus diarios (que ha publicado la editorial Península). "¿Qué hacemos, pues, aquí encerrados, escarnecidos, tiranizados? ¿Hasta este punto se está jugando con nosotros?", en otro momento.

Ser del pasado


El libro reclama la identidad como algo más allá de las fronteras. El pasado es más importante que el lugar de nacimiento parece decirnos en su búsqueda la nieta francesa del asesinado, con quien tiene encuentros desde el más allá. Fantasía, el arma secreta de Paco Roca. "Para mí es importante. La fantasía es la única manera de solucionar los problemas de la realidad. El cómic es un medio perfecto para reivindicar estas lecturas. Además de ser absolutamente libre para hablar de temas complicados sin concesiones, narrativamente te permite pasar de lo realista a lo fantástico, de la intimidad a la distancia", asegura.

De ahí la escena más dramática del libro, donde la joven protagonista camina por la cola de los refugiados que pasan junto al campo de concentración y una anciana le grita: "¡Es el campo de la vergüenza! ¡El campo del desprecio!" ¡Dilo! ¡Donde vayas, dilo!", como si se lo dijera al autor de este cómic. Roca se entrega a esta recuperación: "La memoria histórica está ayudando a aceptar nuestro pasado. En este momento podemos mirar atrás y llevarnos bien con el pasado".

miércoles, 19 de noviembre de 2008

"Arrugas" de Paco Roca

No soy lectora de los tebeos, pero últimamente, me encuentro leyéndolos más y más frecuentemente. Tal vez sería mejor decir echándolos un vistazo, porque parece que soy más bien tradicional -- aún no me he acostumbrado a "leerlos." Puede ser porque en Estados Unidos nunca ha existido una "cultura" del tebeo como en España.

Mi primera experiencia con los tebeos fue con la gran obra de Art Spiegelman, Maus. Luego me enteré de Carlos Giménez. Luego volví a Spiegelman, cuando salió In the Shadow of No Towers. Entonces supe de Cuerda de presas, de Jorge García y Fidel Martínez. El hilo conductor de todos estos textos es la memoria: la memoria del Holocausto, del 11-S, y de la Guerra Civil.

Hoy me he enterado de Arrugas, una obra de Paco Roca que ha ganado el Premio Nacional del Cómic. Roca afirmó que Arrugas es para la gente que no se siente aficionada a los cómics, como a sus padres. Tengo que admitir que empecé a leer el artículo sobre Arrugas sólo porque vi la palabra "memoria." Después de enfocarme a diario en este término, suelo hacer clic en cualquier titular que lo mencione.

Muy generalmente hablando, Arrugas es un cómic sobre la memoria -- o sobre la pérdida de ella. Sin embargo, en contraste con los tebeos mencionados arriba, aquí la memoria no se refiere a la histórica, a la colectiva, o a otra de las miles de designaciones que hay para este tema. Aquí, Roca aborda el tema del Alzheimer. En la portada del libro se ilustra de una forma magistral la facilidad con que se puede escapar el contacto entre el ser humano y su pasado. Las fotos familiares, también utilizadas en la obra de Spiegelman, representan la frontera entre quienes éramos y quienes somos ahora, pero también señalan lo que pudo haber sido y no fue. Aquí, parecen simbolizar la pérdida de la conciencia del yo. El tren sigue su rumbo, y no hay manera de parar.
En la novela La mitad del alma (Carme Riera, 2004), la narradora, C., explica: "sin la memoria estamos muertos." Este comentario también es algo que ha dicho la autora en una entrevista. La memoria es la identidad.

Por casualidad, en la novela de Riera -- una indagación en la España de la posguerra -- hay también un personaje con Alzheimer. Y en Soldados de Salamina, el filme de David Trueba basado en la novela homónima de Javier Cercas, hay un padre con demencia senil que se olvida de su pasado cuando su hija le pregunta por la guerra. "¿Qué guerra,?" dice, cuando ella le enseña un artículo que ha escrito sobre Antonio Machado. Hasta se olvida de su propia participación en la contienda, aunque su hija estudia una foto en blanco y negro en que el padre escribió un año definido y los nombres de sus amigos.

A pesar de que el cómic de Roca no tenga nada que ver con la memoria de la GCE o el franquismo, no se puede fingir que no exista un discurso de la memoria en España al considerar el tema del libro. Las fotos que se escapan de la cabeza del hombre en la portada pueden servir como metáfora con la que leer la necesidad de "recuperar" las memorias históricas. Porque la memoria autobiográfica y personal se entrelaza con la colectiva, y sin una, no se puede entender la otra.
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