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martes, 8 de junio de 2010

"Sobre tumbas, fosas y otras cuestiones" -- Artículo de opinión de Eduardo Montagut

Hace unos días dije que estaría colgando aquí dos posts de dos blogs amigos. Este es el segundo, del blog de Eduardo Montagut. Lo comparto aquí por la respuesta elocuente, apasionada e informada que le hace al diputado del PP, Jorge Fernández Díaz, ante la petición del partido de este que suspendieran fondos para las asociaciones memorialistas:
Sobre tumbas, fosas y otras cuestiones del pasado y del presente a propósito del discurso de Jorge Fernández Díaz, vicepresidente tercero del Congreso de los Diputados

Ante la noticia de la petición del PP en el Congreso, a través del diputado Jorge Fernández Díaz, de que suspendieran las ayudas económicas a las asociaciones y entidades de memoria histórica, dedicadas en su mayor parte a las exhumaciones por la crisis económica, recordé que en octubre de 2009 publiqué en el blog un artículo referente a la negativa del PP a que el Estado se hiciera cargo de la devolución de los cuerpos enterrados indebidamente en el Valle de los Caídos, negativa defendida por el mismo diputado. Recordemos que dentro del razonamiento de dicho diputado, en esa ocasión, se comparaba el Valle de los Caídos con el cementerio de Omaha Beach en Normandía donde descansan los restos de los soldados que murieron en el famoso y decisivo Desembarco. En el caso actual, el señor Fernández Díaz, según la notica de Europa Press y la entrada correspondiente del blog del diputado y vicepresidente tercero del Congreso( http://fernandezdiaz.blogspot.com/2010/05/pleno-del-congreso-de-los-diputados-11.html), reconoce y respeta el derecho de toda persona para que sus muertos sean enterrados debidamente y que apoya la apertura de tumbas, aunque no para reabrir heridas o para poner en cuestión la Transición.

Al parecer, nuestro diputado de la derecha tiene un grave problema en relación con las tumbas, los cementerios y las fosas. En el otoño nos regaló con esa “perla” comparativa, fruto o del desconocimiento de la historia o de la desfachatez de la derecha española, cuyo gran maestro en estos temas es Mayor Oreja con su peculiar análisis sobre la felicidad de los españoles en el franquismo. En esta ocasión la cuestión va de tumbas y fosas, porque, al parecer, serían lo mismo. En un sentido figurado así podría ser. El lugar donde una persona está enterrada sería una tumba; hasta el mar es la tumba de muchas personas que por distintos motivos han muerto en alta mar. Pero, hete aquí, que el Diccionario de la Real Academia nos ilustra para recordarnos que una tumba es una obra levantada de piedra en que está sepultado un cadáver, así como el armazón en forma de ataúd, que se coloca sobre el túmulo o en el suelo, para la celebración de las honras de un difunto, aunque, como bien sabemos, esto está en desuso actualmente. Pero lo importante es que se trata de una obra levantada con una finalidad, y que, tradicionalmente, familiares y/o allegados, o la administración pública levantan señalando que allí yace un ser humano. ¿Es eso una fosa? Estimada señoría, una fosa es un hueco en el suelo, en un descampado, una cuneta, debajo de un árbol, al lado de un tapia o donde pille, abierta con rapidez, y en ocasiones por sus futuros ocupantes, en el que se introduce uno o varios cuerpos de personas asesinadas, ejecutadas, fusiladas, o cómo usted quiera llamarlo. Además, se procura que no quede huella, y por tanto, no se levantan monumentos, monolitos, hitos, placas o lápidas en memoria de los seres allí enterrados y por razones evidentes que tampoco hace falta mucho detallar. Bien es cierto, que el Valle de los Caídos sí está compuesto de tumbas pero usted y el grupo parlamentario que representa tampoco quisieron el año pasado que se tocara por parte del Estado, aludiendo que en materia de cementerios las competencias no son del mismo, olvidando que estamos ante un bien del Patrimonio Nacional.

Usted pide la retirada de fondos públicos para las exhumaciones y, por otro lado, respeta el derecho de familiares y allegados a enterrar debidamente –esto es, en tumbas, no en fosas, por si le había olvidado- a sus muertos, ¿podría usted decirme quién sufraga las exhumaciones? Pero no me conteste, por favor, porque si lo que me va a decir es que lo hagan los interesados el insulto a los mismos puede rayar en la indecencia política y moral más abyecta. Primero se les fusila y luego que sus familiares y amigos paguen la localización, la exhumación y la identificación de los cadáveres; el muerto que se lo pague cada uno. A fin de cuentas, como no son votantes de la derecha que más da. Esto tiene relación con el argumento sobre lo que es, realmente importante para los españoles, que también aparece en su discurso, obviando que esos ciudadanos tienen DNI expedido por una oficina del Ministerio del Interior español. Ustedes siempre hablan por todos los españoles, en eso tienen mucha práctica y costumbre desde tiempo inmemorial; ya estamos acostumbrados que no resignados.

¿Cuesta mucho dinero emprender las exhumaciones, y consume tiempo y energía a los responsables políticos, necesarios para temas de candente actualidad, como no se cansan de decir en los plenos de los ayuntamientos cuando hay que debatir sobre el cambio de la nomenclatura de calles y plazas? Mire, cuesta muy poco, realmente, y ese ahorro no arreglaría nada. ¿A ver si la crisis se va a convertir en el argumento para terminar con todo?. Prefiero que una factura no se abulte o se den tratos de favor, ¿o lo de Gürtel no vale? Tampoco se necesita perder mucho tiempo en lo otro. Se presenta una propuesta, se discute y se vota. Se tarda mucho más cuando ustedes no quieren que el “generalísimo” desaparezca de una placa. Es facilísimo. Si no quieren no nos cuenten “milongas”, digan la verdad, y no pasa nada. Eso sí, cierto es que no todos ustedes piensan igual, no se apure, uno sabe distinguir en una formación política tan grande como la que usted representa, ya que en este país ha habido siempre gente conservadora respetuosa con los demás y antifranquista. Algunos lo fueron siempre y otros lo comprendieron cuando vieron lo que hacía Franco: Ruiz-Giménez, Ridruejo, etc.. Del mismo modo, tienen votantes con esa misma sensibilidad antifranquista, ya sea fruto de un sincero cristianismo, ya por congruencia moral ante el horror que causan todas las dictaduras. No se apure, desde mi distancia ideológica y actitud ante la vida, le puedo asegurar que la dictadura castrista no me gusta nada de nada, ni las políticas contra la libertad de información de Chaves tampoco. No creo que fuera muy congruente defender violaciones de derechos humanos en otros lares y atacar los que se han sufrido en este país.

En su intervención toca otro de los argumentos sobre el pasado y el presente, aludiendo a Lot y las estatuas de sal, a la supuesta reapertura de heridas y a la Transición. La derecha española ha decidido que el pasado no se toca porque si se hace es para reabrir heridas e intentar desmoronar la sacrosanta Transición. Quien hace eso, a saber, desde los socialistas hasta los anarquistas, pasando por comunistas, sindicalistas, otras gentes de izquierda y nacionalistas no españolistas, quiere destruir la democracia y poner todo en cuestión. En primer lugar, en una democracia todo se puede discutir y cuestionar y nadie puede impedir debate alguno; las democracias se agostan con los silencios, y los velos sin correr, no en el sereno o vehemente, pero siempre respetuoso, debate. Esos resabios de intolerancia siguen en la mente de muchos. Como no se puede callar a la gente, ni meterlos en la cárcel, o depurarlos, se opta por dos opciones: cuestionar a quienes defienden la justicia, la verdad y la reparación de las víctimas de la guerra civil y del franquismo, con todo tipo de calificativos denigratotrios y, por otro lado, se defenestra al juez Garzón.

¿No pueden los ciudadanos, partidos, entidades, historiadores, y demás cuestionar la Transición?, ¿por qué?, ¿estamos ante otro mito histórico español del calibre del Cid, la Reconquista, los Reyes Católicos, el Imperio de los Austrias, etc..? Al final, esos personajes y períodos terminaron siendo tergiversados por intereses presentistas, el gran mal que puede acechar al trabajo de un historiador para convertirlo en un panfletista como alguno de esos señores que escriben propaganda política en libros sobre el franquismo. Si la historiografía seria ya lleva desde los años sesenta desmontando mitos del pasado remoto, también lo está haciendo con el más cercano, y a la Transición le está tocando, como a cualquier época. En aras de la moderación creo que podemos hasta comprender lo que pasó y se hizo durante esos años y no me parecería bien que se pidieran cuentas ahora a sus protagonistas. Es muy fácil hablar desde la distancia del tiempo pero eso no es obstáculo para comprobar que no es oro todo lo que reluce o relucía. La propia Ley de Amnistía se hizo para que los presos políticos salieran pronto después de sufrir tanta ignominia y se cedió en su redacción. Ahora la extrema derecha emplea la ley con fines espúreos y muy distintos para los que se proyectó. Al final, con los años se termina por aprender. Con algunos de ustedes no se puede ceder en nada, y digo algunos, no generalizo, vicio del que abomino. Podríamos poner más ejemplos de cesiones, de concesiones y hasta de claudicaciones, pero lo que quisiera resaltar e insistir es que los mitos no resisten un riguroso análisis.

¿Reabrir heridas?, ¿se refiere a las que no se han cerrado aún? Eso se lo dice a un señor de 74 años que todavía no sabe dónde está su padre o su tío enterrado. ¿Está mal saber la verdad de lo que pasó?, ¿eso es prevaricar?. ¿A quién se le reabren las heridas por decir que el franquismo ha sido una de las etapas más terribles de la historia contemporánea española? No se trata de obviar los horrores causados en la retaguardia republicana. No se trata de cuestionar y olvidar el espanto de Paracuellos, claro que no, ni el de los religiosos muertos por serlo. Si alguien en la izquierda negara eso sería un mentiroso o un cómplice de la ignominia. Se trata de saber y de entender lo que pasó, de reparación y homenaje para los que durante muchos años sufrieron lo indecible, de anular las sentencias judiciales arbitrarias, las depuraciones profesionales, las penas de cárcel, para entender y procurar que eso no puede volver a pasar. En fin, se hace para construir una sana y vigorosa democracia que honre a quien dio su vida o penó por ella, ya fuera por sus acciones, ya por negarse, con una valentía encomiable, a doblegarse. Y eso, estimada señoría, lo pensamos muchos ciudadanos, los que creemos en una democracia levantada sin mentiras ni tabúes, ciudadanos que estamos angustiados por la crisis y el paro, preocupados por la educación, y por tantos problemas que abruman a todos aquí y más allá de nuestras fronteras.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Memoria histórica en El Festival de Cine Documental de Jaén

Es gracias a Memoriando, un blog estupendo de cine documental, que he visto esta noticia.

De: www.ideal.es

'El Perdón' y 'El fin de la espera' atrapan al público del Festival de Cine Documental de Jaén

La vida de un asesino y la memoria histórica, centran otra jornada del Festival de la capital

R. I. | JAÉN

La faceta más íntima y personal del autor de uno de los crímenes más mediatizados, el 'Asesinato de La Ballesta', y la primera exhumación de una fosa común en una prisión franquista, fueron ayer los temas centrales de los dos largometrajes que se exhibieron dentro del II Festival de Cine Documental de Jaén que organiza el Ayuntamiento de la capital.

El director de 'El Perdón', Ventura Durall visitó ayer el festival para hablar sobre este trabajo documental sobre la figura de Andrés Rabadán (conocido como el 'Asesino de la Ballesta'), que recientemente ha desembocado también en una película de ficción, que lleva el título de 'Las dos vidas de Andrés Rabadán'. El director comentó como el proyecto documental nació en el año 2000, tras ver una exposición de cuadros de Rabadán, «porque me despertó el interés ver como alguien que había cometido esos actos tan terribles, podía haber materializado un arte tal». Ahí comenzaron las primeras comunicaciones por carta, los primeros contactos. El director señaló que le costó mucho convencer al protagonista del trabajo para que se prestase, le abriese su círculo más cercano, etc. «Lo más especial que descubrí y que me sorprendió es que es una persona muy normal, con buen sentido del humor, sensibilidad artística. en el fondo nos encontramos en un momento, porque para los dos era un viaje para ver porque había llegado a cometer esos actos».

Después le llegó el turno a 'El fin de la espera', que también contó ayer con la presencia de sus dos directores, Antonio Pérez Molero y Jesús Sanjurjo. El documental de los dos realizadores se mete de lleno en el tema de la búsqueda de las víctimas de la Guerra Civil y del Franquismo, a través del nacimiento, en 2005, de una asociación que perseguía recuperar los restos de centenares de represaliados que se presumía, estaban enterrados en las inmediaciones del Monasterio de Uclés, en Cuenca. Tras contactar con el grupo de familiares y simpatizantes de la asociación, siguieron su historia, «que empezó como algo muy pequeño -comenta Sanjurjo- y fue creciendo poco a poco». El documental hace un seguimiento a las distintas fases de acción de la asociación, y también se centra en los testimonios de muchas personas, ya de avanzada edad, que desde hacía décadas buscaban los restos de sus familiares y que durante años habían tenido que permanecer callados. Al final se encontraron restos de más de 400 personas en esa primera exhumación.

Tráiler: "El fin de la espera"



Para más información sobre "El perdón," hacer clic aquí

martes, 27 de octubre de 2009

Soitu: "Los 'paseados' con Lorca

La revista digital Soitu cierra sus puertas digitales, pero termina con dos reportajes importantes para nosotros -- este, y "Recordando a 'las alas de la República'." Si desaparece el enlace original, ya tenemos aquí el artículo.

Los 'paseados' con Lorca sacarán a la luz los restos del poeta


* El autor investigó a los tres asesinados junto al poeta el 18 de julio de 1936
* Al maestro Dióscoro Galindo le mataron por "negar la existencia de Dios"
* Los banderilleros Francisco Galadí y Juan Arcollas lucharon junto a la CNT

Por FRANCISCO VIGUERAS ROLDÁN*
Actualizado 27-10-2009 11:04 CET

Sobre Federico García Lorca se han escrito ríos de tinta, pero sobre sus compañeros de infortunio apenas sabíamos nada. El maestro Dióscoro Galindo González y los banderilleros Francisco Galadí Melgar y Juan Arcollas Cabezas siempre habían sido personajes secundarios del drama lorquiano, casi anónimos, que nunca tuvieron una biografía propia.

Tal era el desinterés por estos personajes, que el investigador José Luis Vila San Juan cambió el nombre de Dióscoro Galindo a quien llamaba "Diósporo" e incluyó erróneamente al hijo del maestro, Antonio Galindo, entre los fusilados en Alfacar. El propio Antonio Galindo tuvo que pedirle que rectificara su error porque seguía vivo. También responde a ese desinterés el hecho de que sigan llamando "Joaquín" al segundo banderillero, cuando su verdadero nombre es Juan Arcollas Cabezas.

Ni Gerald Brenan, ni Agustín Penón, ni Claude Couffón, ni Marcail Oclair, ni Enzo Cobelli... Prácticamente ningún investigador se interesó por los personajes que compartieron verdugos y fosa con Lorca. Sólo Ian Gibson puso, por primera vez, nombre y apellidos al maestro y a los dos anarquistas-banderilleros, aportando los primeros datos sobre estos personajes, pero acabaría dejando la investigación para entregarse en cuerpo y alma a la biografía del poeta, la gran pasión de su vida. Por eso, sentí la necesidad de investigar a "los otros", continuar la investigación donde Gibson la había dejado.

El maestro cojo: fusilado por negar la existencia de Dios


Quería saber más sobre Dióscoro Galindo González, maestro de Pulianas y Santiponce, fusilado por los fascistas granadinos al comienzo de la Guerra Civil, por defender la escuela laica y popular. El hecho de que Dióscoro Galindo compartiera verdugos y fosa con Federico García Lorca lo ha convertido en un símbolo de los maestros republicanos, represaliados por el régimen de Franco. Recordemos que el magisterio fue uno de los colectivos más perseguidos por la represión franquista, ya que la República le había confiado la difícil tarea de reformar el sistema educativo en un país donde el 90% de la población era analfabeta, sobre todo en las zonas rurales.

La reforma educativa incluía las llamadas "misiones pedagógicas", que llevaban la cultura a los pueblos, y las campañas de alfabetización, en las que participó activamente Dióscoro Galindo, que incluso daba clases nocturnas a los jornaleros, cuando regresaban de las faenas del campo. Y aquí, miles de maestros como Dióscoro Galindo se toparon con la Iglesia, que utilizaba la escuela para adoctrinar a las jóvenes generaciones en la fe católica y garantizarse así el monopolio religioso del país. Resulta significativo que los franquistas condenaran a muerte a Dióscoro "por negar la existencia de Dios". Ésa fue la principal acusación que hicieron contra el maestro en su expediente de depuración, que resultó ser una auténtica farsa para justificar el crimen.

Uno de los momentos que más me afectó en mi investigación fue cuando llegó a mis manos el expediente de depuración abierto contra el maestro Dióscoro Galindo, días después de ser asesinado. Me resultó indignante ver el cinismo y la mezquindad de la Comisión Depuradora del Magisterio Nacional, presidida por el escritor falangista José María Pemán, que todavía tiene un monumento en Cádiz. Los miembros de la comisión reunieron testimonios acusadores contra Dióscoro por parte del alcalde, el cura, la Guardia Civil y algunos vecinos de Pulianas. Posteriormente, le dieron un plazo de diez días para que hiciera alegaciones en su defensa, a sabiendas de que no podía defenderse porque ya lo había matado. A continuación, le comunicaron que quedaba suspendido de empleo y sueldo, a pesar de que ya lo habían "suspendido" de la vida. No conformes con eso, le pidieron a su familia que desalojara la casa y al maestro que entregara las llaves de la escuela con inventario del material escolar. Finalmente, el Ministerio de Educación Nacional aprobó su "separación definitiva del servicio", dando por concluida la macabra farsa contra Dióscoro. Habían pasado casi cinco años desde que su cadáver fue localizado en el barranco de Víznar.

Sin embargo, recuerdo con emoción las entrevistas que hice a los antiguos alumnos de Dióscoro, abuelos octogenarios que me hablaban con auténtica veneración y respeto hacia el maestro que les había enseñado a leer y a escribir, a pensar y a ser hombres libres. Tampoco podré olvidar el momento en que Nieves García Catalán, nieta adoptiva de Dióscoro Galindo, me mostró el reloj de bolsillo del maestro republicano que guardaba como un auténtico tesoro. Siempre estaré agradecido a Nieves por su lealtad a la memoria de Dióscoro y su empeño en cumplir el último deseo de su padre, Antonio Galindo, que, antes de morir, le pidió que recuperase los restos del maestro para darles una sepultura digna. El hecho de que Dióscoro Galindo fuera cojo será, sin duda, de gran valor para los antropólogos en el proceso de identificación.
Los banderilleros anarquistas a los que olvidó el mundo taurino

En cuanto a los banderilleros Francisco Galadí Melgar y Juan Arcollas Cabezas, he tenido la suerte de contar con el testimonio de Francisco Galadí Marín, nieto del histórico anarquista, que ha sido mi principal fuente de información. He completado esta investigación con distintos trabajos sobre la historia del sindicato CNT. Tengamos en cuenta que Galadí y Cabezas han pasado a la historia como los dos banderilleros que fusilaron junto a Lorca, pero a ellos no los mataron por ser banderilleros, sino por ser anarquistas.

Eran de los llamados "hombres de acción" de la CNT-FAI, la sección más combativa del sindicato anarquista, que defendía los derechos de los trabajadores frente a una patronal despótica y prepotente, acostumbrada a incumplir la legislación laboral y que no dudó en financiar la sublevación militar contra la República. Precisamente Galadí y Cabezas organizaron la resistencia popular contra los militares golpistas en el Albaicín, que apenas duró dos días porque estaban mal armados.

Los dos anarquistas burlaron el cerco del Albaicín, pero Francisco Galadí quiso despedirse de su hijo antes de pasar a zona republicana para seguir combatiendo. Aquel encuentro se convirtió en una trampa. Un chivatazo permitió a los franquistas detenerlo, junto a su compañero inseparable Juan Arcollas Cabezas. El nieto de Galadí me dice que eran conocidos por su fervor político y por su pasión en el ruedo, y hubieran sido toreros famosos de no haber elegido el bando de los vencidos. Eran dos banderilleros de izquierdas en un mundo taurino de derechas, por eso no triunfaron en el ruedo e intentaron borrar su memoria. Eran tan populares que hasta el enterrador Manuel Castilla —'Manolillo, el comunista'— reconoció sus cadáveres cuando fue a enterrarlos en la fosa de Alfacar.

La Consejería de Justicia hace honor a su nombre

Setenta y tres años después, la Junta de Andalucía ha aceptado abrir las fosas de Alfacar a petición de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica. Después de varios años de polémica, hay que decir que la Consejería de Justicia, encargada de velar por el Estado de Derecho, ha hecho honor a su nombre. La AGRMH ha puesto en marcha un proyecto arqueológico, avalado por la Universidad de Granada, que garantiza el rigor científico y la intimidad que piden todas las familias, tanto las que desean recuperar los restos de sus desaparecidos, como las que no.

También podremos confirmar si el enterrador Manuel Castilla Blanco estaba en lo cierto cuando señaló, primero a Agustín Penón y después a Ian Gibson, las fosas donde fueron enterrados Lorca, Galindo, Galadí y Cabezas. La arqueología, la antropología, la medicina forense y la genética se ponen al servicio de la Historia para documentar un crimen que conmocionó a la opinión pública internacional y se convirtió en símbolo de la represión franquista durante la Guerra Civil.

* Francisco Vigueras Roldán es miembro fundador de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica y autor del libro: 'Los "paseados" con Lorca. El maestro cojo y los dos banderilleros'.

sábado, 5 de septiembre de 2009

San Sebastiáan: crean una asociación para familiares de víctimas del franquismo.

Gracias a un lector de este blog por avisarme hoy de la siguiente noticia.

Crean en S.Sebastián una asociación de familiares de víctimas del franquismo

EFE , San Sebastián | 04/09/2009 - visto en: ADN.es

La Asociación de Víctimas del Genocidio, de la que forman parte más de sesenta personas, ha sido constituida recientemente en San Sebastián con el objetivo de reconocer a los que fallecieron en la capital guipuzcoana o se exiliaron durante el franquismo y "reconfortar" a sus descendientes.

El historiador y portavoz de esta nueva asociación, Mikel Egaña, ha informado hoy en una rueda de prensa de que los sesenta miembros con los que cuenta esta agrupación son hijos de donostiarras que fueron fusilados entre 1936 y 1937.

Ha explicado que la asociación pretende además que se hagan públicos todos los documentos oficiales con información sobre estos hechos históricos, así como "profundizar en el concepto de justicia" y lograr que los descendientes de estas víctimas se sientan "reconfortados", dado que actualmente "la sociedad está más sensibilizada" con este tipo de asuntos.

Egaña ha lamentado que la sociedad "todavía no ha sido capaz de valorar este genocidio en su justa medida" y ha anunciado que la asociación desarrollará una serie de actos en recuerdo de las víctimas el próximo día 12 al mediodía en la capital guipuzcoana.

El historiador ha recordado que San Sebastián contaba con 80.000 habitantes en 1936, cuando entraron las tropas de Franco en la ciudad, lo que provocó que "más de la mitad de la población" se exiliara hacia Vizcaya y Francia, por lo que únicamente quedaron entre 30.000 y 34.000 habitantes, de los cuales 385 fueron fusilados.

Ha señalado que casi 6.000 "gudaris" y milicianos donostiarras se alistaron en el ejército vasco para defender la república en esos años y 470 de ellos "fallecieron en el campo de batalla".

Otros 776 niños fueron exiliados en septiembre de 1936 hacia Francia, y en los años posteriores se trasladaron a Gran Bretaña, la Unión Soviética, Bélgica, Luxemburgo y Holanda, entre otros destinos.

Ha relatado asimismo que 21 donostiarras exiliados murieron en las cámaras de gas de los campos de exterminio nazis durante la II Guerra Mundial, y en el verano de 1937, cuando la capital guipuzcoana fue asediada por las tropas franquistas, murieron otras 17 personas como consecuencia de los bombardeos.

Ha indicado que en los años posteriores al fin de la guerra murieron 561 donostiarras más que sufrieron condenas de prisión prolongadas hasta 1958.

Egaña ha equiparado estas cifras con las del holocausto nazi que se produjo en poblaciones centroeuropeas durante la II Guerra Mundial y ha justificado así que la denominación de esta nueva Asociación incluya el término "genocidio".
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