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viernes, 11 de marzo de 2011

El robo de identidad, especialmente el de niños, el enfoque de una muestra de cortos

He recibido esta noticia gracias a un comentario dejado en el blog el 9 de marzo. ¡Gracias, Gabriel!
Muestra de Cortometrajes por la Identidad-Catalunya
Barcelona, 30/XI, 1-2/XII 2011

La Associació Crear per la Identitat i la Memòria (ACIM) organiza la I Muestra de Cortometrajes por la Identidad-Catalunya y convoca a los autores a enviar sus obras. La Muestra tendrá lugar en Barcelona el 30 de noviembre y 1 y 2 de diciembre 2011, en la sede de Casa Amèrica Catalunya, y reunirá cortometrajes que aborden el tema de la identidad: su reconocimiento, cómo puede resultar secuestrada, su recuperación, y las consecuencias personales y sociales.

La Associació Crear per la Identitat i la Memòria (ACIM) promueve actividades de denuncia del robo de identidad, especialmente la de niños. Está en estrecho contacto con la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo y sus integrantes fueron los responsables de la organización de los tres ciclos de Teatro por la Identidad-Catalunya.

El secuestro de niños y cambio de identidad fue una práctica sistemática durante la última dictadura militar argentina así como durante la dictadura franquista.
ACIM considera fundamental luchar por la restitución de la identidad, que es un derecho inalienable.

La Muestra tiene el objetivo de promover a través del cine un espacio que analice y debata el tema del robo de la identidad en todas sus dimensiones culturales, psicológicas, sociales y biológicas.

sábado, 15 de enero de 2011

Un corto sobre el cine libertario, finalista para un Goya

Título original: El cine libertario: cuando las películas hacen historia
Nacionalidad: Española
Producción: Delta Films (Verónica Vigil) (Verónica Vigil)

Al estallar la guerra civil española en julio de 1936, el sindicato anarquista CNT socializó la industria del cine en España. En Madrid y Barcelona los trabajadores del cine asumieron a través del sindicato los bienes de producción y se produjeron numerosas películas. Esto dio lugar a un período único que no se ha vuelto a producir en ninguna otra cinematografía mundial. Pese a que el país estaba sumido en una cruenta guerra, entre 1936 y 1938 se rodaron y estrenaron películas de muy variada temática: dramas sociales, comedias musicales, filmes de denuncia, documentales bélicos…. componen un variado mosaico que da lugar a uno de los momentos más insólitos y originales de la cinematografía española. A través de las voces de distintos expertos, así como del testimonio en primera persona del director de fotografía y restaurador español Juan Mariné, que inició su carrera en el cine trabajando en estas películas, el documental recorre cada una de las producciones que constituyen un legado excepcional de la cinematografía española. Fue un periodo muy efímero durante el cual los guionistas, los directores, los técnicos y los actores españoles demostraron una de las máximas del mundo del espectáculo: pese a los bombardeos, el hambre y el drama de la guerra, el espectáculo debía continuar, y continuó.

Visto primero en Memoriando

lunes, 3 de enero de 2011

Resumen/reseña de "La presa," un corto documental de Jorge Rivero

Anoche vi La presa, un cortometraje evocador de Jorge Rivero del que leí por primera vez en Memoriando, un blog de cine documental muy recomendable y siempre actualizado que he citado varias veces en otras entradas. La presa, que ha aparecido en múltiples festivales internacionales de cine, ganó el primer premio de Nuevos Realizadores del Principiado de Asturias de 2007. Este corto es una delicia visual que, aunque no menciona una sola vez palabras como "dictadura" o "franquismo," es un estudio espectacular en la memoria y el olvido de una época. Aquí primero hablaré de mis impresiones generales del corto, para luego ir elaborando un poco más sobre el Salto de Salime, el lugar físico de donde parte el director.

Quizá de tanto estudiar el tema de la guerra y el franquismo, en un principio pensé que el título de esta película se refería a una persona -- a una mujer presa. Y en efecto, la imagen de la portada del corto puede sugerir, como vemos abajo, que la película trata el tema de encarcelados. Pero también es posible que, como hablante no nativa del español, tienda a leer un significado que simplemente no existe.
La presa no es sobre una persona, sino que se centra en un embalse construido en Asturias en 1946, en plena posguerra. En cierto sentido, "presa" adquiere un doble sentido, porque además de describir el tema del corto, señala un lugar que, como veremos, sí que parece ser presa -- presa del tiempo, del olvido y de su propio paisaje. En la sinopsis del corto leemos lo siguiente:
En 1946 se comenzó uno de los proyectos más colosales llevados a cabo en Europa: la construcción del embalse del Salto de Salime, en una remota y escarpada comarca de Asturias. Joaquín Vaquero Turcios llegó allí con 22 años para pintar el mural de la sala de turbinas, una experiencia que le cambió para siempre y marcó su trayectoria personal y artística.
El corto empieza con una cámara que hace un zoom lento sobre un cuerpo de agua, como si estuviéramos en un barco. Vemos un paisaje nublado y montañoso y oímos una música misteriosa y sin palabras -- ¿o es, en realidad, música? -- luego, el sonido parece ser emitido por un motor. Vamos acercándonos más y más hacia la presa, hasta que la cámara se detiene, dejando la pantalla en negro un segundo, antes de presentarnos con la magnitud de la presa, que contemplamos desde hacia abajo.

A unos 2 minutos desde el inicio del corto, un hombre empieza a hablar. Nunca vemos su cara; en cambio, su voz parece existir sólo para hacer que dialogue la memoria con el olvido, puesto que mientras los espectadores observamos la desolación o el silencio del valle, el hablante recuerda sus impresiones de estar allí -- no ahora, sino en los años 40: "a mí me recordaba más que una obra del futuro, una obra del pasado, incluso una visión de la Ilíada, o de la murallas de Troya..." Recuerda la oscuridad, el tamaño monumental de la estructura y "a las turbas de condenados, digamos, decir, los trabajadores cargados de sus herramientas." La humedad y la nubosidad que permiten entrever la presa construida contribuyen a una sensación de observar un lugar silenciado durante muchos años.

El hablante, recordando los poblados de trabajadores, los compara con el Wild West de las películas norteamericanas: "había una calle principal y la gente paseaba por esa calle, había unos bares, y tascas y salunes a lo película americana también, naturalmente, con sus mujeres de todo tipo." Mientras habla, vemos las cáscaras de casas sin techo, cuyas paredes se han convertido en el lugar propicio para la hiedra. Miramos por unas ventanas sin vidrio y la cámara se detiene para contrastar el crecimiento de plantas con el hormigón gris y frío de muros abandonados. En una escena que podemos encontrar al minuto 7,50 del corto, se destaca la imagen de un cielo azul, una cuesta y dos árboles vistos por medio de lo que debió haber sido en un tiempo una ventana. Los muros grises forman un marco del pasado para el paisaje actual que nos da la impresión de estar viendo una pantalla fílmica. La imagen de abajo viene del archivo de fotos disponible aquí:
Hay una falta total de personas o vida humana en lo que vemos. En cambio, lo que permanecen son huellas fantasmagóricas u oníricas y la voz del hablante que nos guía por el abandono aparente del lugar y nos puebla la imaginación con sus recuerdos de la vida experimentada allí -- hasta que la presa empezó a funcionar y "en el valle quedó solamente el silencio."

Cuando termina de hablar, a unos 9 minutos desde el principio, empieza a cantar una voz a capella. No puedo distiniguir ninguna palabra menos, creo, nieve. De hecho, la letra no parece cantarse en español. Ahora vemos un cambio de estación: la nieve cae pesadamente y el hormigón parece casi azul, tiritando bajo el efecto del frío y tan conmovido como podemos estar nosotros por la voz del cantante. Otra vez, como antes, al terminar la canción, oímos el viento y vemos una pantalla negra. Después, se inicia el último fragmento del corto.

Si hemos leído antes la sinposis, sabemos de antemano que el corto se narra por el artista Joaquín Vaquero Turcios, quien pintó murales en Grandas de Salime en 1955. Antes, ha hablado brevemente en el corto del cambio de planes para su proyecto artístico, diciendo que había pensado crear un mural abstracto que terminó siendo figurativo.

A unos 4 minutos del fin del corto, la cámara se enfoca en el mural de Vaquero Turcios, girando lentamente de izquierda a derecha, revelando así una obra que parece ser igual de gigantesca a la presa. Los colores y las actividades de la gente retratada en la pintura mural contrastan fuertemente con el paisaje que acabamos de ver. De esta manera, el mural, como la voz del artista, re-vigoriza el paisaje abandonado que hemos visto en la primera parte del corto. El mural retrata escenas de trabajo, avances científicos o tecnológicos, y es con esta vista que termina el documental.

He visto dos veces La presa y me gusta bastante. Es misterioso, transmitiendo la soledad o el silencio del lugar, mientras que al mismo tiempo intenta recuperar parte de su historia (sin ahondar en las razones por la construcción de la presa, o en el estado actual del lugar) por medio de la imagen visual y la narración del artista. Recomiendo ver el corto íntegro (abajo), antes de seguir leyendo el resto de este post.



Puede que la presa del Salto de Salime sea algo bastante conocida en el norte de España, o en la historia arquitectural española (y europea) en la primera mitad del siglo XX. Pero yo no sabía nada de ella hasta ver el corto e investigar un poco más en internet. Es muy interesante comparar el corto con el nodo (año desconocido) de abajo:



A pesar de tener dos propósitos totalmente diferentes, los dos vídeos subrayan la construcción de la presa, pasando por alto a los hombres que la hicieron. Según lo que he podido averiguar en internet, durante la construcción del Salto de Salime, perdieron la vida más de 100 hombres. No he podido encontrar mucha información sobre los que trabajaron allí, excepto que muchos eran andaluces y que había unos 3500 obreros en total. Se puede consultar más aquí y aquí. Dado que el embalse se empezó a construir a unos pocos años después del "fin" de la guerra, me gustaría saber más sobre el estatus de los obreros (en ningún lugar se habla de la construcción como un trabajo forzado o de presos políticos) y el uso propandístico del proyecto, como el que vemos en el nodo. Tal vez, uno de los motivos del corto es apuntar ciertos silencios y hacernos preguntar por esa gente que falta en un paisaje que retrata tanto poder físico. ¿Qué es la memoria cuando lo único que queda es la geografía y su peculiar monumento al pasado?

En mi opinión, La presa es un corto estupendo en que el paisaje asturiano desempeña un papel central. Me inspira a querer visitar el lugar, aunque seguramente se prohíbe.

martes, 22 de diciembre de 2009

"Mudanza," de Pere Portabella - una entrevista y una reseña

Hace unos días posteamos aquí una noticia sobre el nuevo corto de Pere Portabella, "Mudanza."

Aquí
se puede encontrar una entrevista con el cineasta en RTVE que se puede descargar en formato mp3 o simplemente, escuchar. Por desgracia, no funciona el enlace para poner el audio en el blog directamente.

También, la revista de cine documental, Blogs & Docs, ha publicado una reseña de la película de Portabella, que reproduzco abajo:
Mudanza

por Josep Torrell

El cineasta Pere Portabella considera que la duración de sus películas depende únicamente de la forma de hacerlas. Lo demás –por ejemplo, su sujeción a una duración establecida—, es tan sólo una mera exigencia de los distribuidores. Por ello, después de un largometraje como Die Stille vor Bach (2007) su siguiente película –que ahora se estrena— tiene sólo veinte minutos.

Por Josep Torrell

Cuando uno toma posesión de un espacio, lo primero que hace es vaciarlo. El espacio propio será un espacio desnudo, y a partir de su desnudez se puede trabajar y transformarlo. Esto es precisamente lo que hizo Pere Portabella con la Huerta de San Vicente (Granada), la Casa Museo de Federico García Lorca (lugar donde el poeta pasó los veraneos desde 1926 hasta su muerte). La vació, y la rodó. Luego, mostró, al mismo tiempo, la película y la casa vacía. La película cambia la casa; pero la casa cambia la percepción de la película.

Todo empezó cuando Portabella recibió el encargo de hacer algo con la Casa Museo de Federico García Lorca, en el marco del Everstill / Siempre todavía, que coordina Hans Ulrich Obrist. El proyecto de Portabella tenía dos partes. La primera, la filmación del vaciado de la casa. La segunda, la exhibición de la casa sin los muebles, los platos, el piano o los cuadros.

La primera parte tuvo como resultado Mudanza (2008). Su único argumento es rodar el vaciado y empaquetado del mobiliario de la casa. Lo que ocurre, no obstante, es que sus planos tienen ritmo propio. La cámara recorre la casa mediante travelín, aunque pocos reparan en la belleza del plano, porque por todas partes aparecen operarios. Pero estos obreros han sido puestos allí, y no por casualidad. Su presencia tiene que ver con eso que hemos denominado ritmo. Hay una coreografía milimétrica entre a quién vemos en el plano y el desplazamiento de la cámara.

De pronto, silencio. Cuando sacan el piano, el silencio se extiendo por la pantalla, y aguantara hasta el final. Cuando se ha hecho el vacío, llega el silencio. Las travelín se lentifican: la cámara se demora por la casa, casi hasta quedar fija. La cama de García Lorca es el último plano del principio, y volverá para servir de cierre (cuando los muebles están en una nave industrial).

Mudanza no supone una obra extraña dentro de la filmografía de Portabella. En realidad, prosigue una serie –bastante larga, por cierto— de películas cuyo rodaje era una acción o un acontecimiento. Sin ánimo de ser exhaustivos, cabría citar Miró l’altre (1969), Play back (1970), Poetes catalans (1970), Miro tapis (1973), Miro forja (1973), Advocats laboralistes (1974), El sopar (1974) o Plan hidrológico (2004). Esta larga fila de rodajes está caracterizada, además, por otra cosa: son las únicas películas cuyo guión asume él en soledad. Quizás porque el guión se condensa en una sola frase. Parece como si Portabella –en los años setenta, en la época del arte conceptual— hubiese vuelto la mirada hacía el principio del cine, hacia los Lumiére, a la Sortie des usines Lumiére, pero aprovechando todos los adelantes del cine. En Mudanza, desde el exacto movimiento de un travelín, hasta el silencio de la segunda parte, que da una gravedad a nuestra mirada.

La segunda parte del proyecto de Portabella, consistía en mostrar la película y la Huerta de San Vicente completamente vacía, en julio de 2008. Se montó un tinglado de madera antes de entrar en la casa, y allí se proyectaba su película antes de que los visitantes pasasen a la casa desposeída de sus muebles (desposeída de lo que confiere valor: valor de cambio). Estaba previsto devolver el dinero a quienes lo pidieron: sólo lo pidió una exigua minoría. Los demás quedaron encantados.

El arte conceptual exponía vacíos: huecos. Portabella –destacado miembro del equipo conceptual conocido como Grup de Treball—, era perfectamente consciente de ello, pero introdujo una variante: mezclar la exposición del espacio vacío con la proyección de Mudanza, sobre el proceso de vaciado. Entonces las sinergias explotaron como en una reacción en cadena. Al ver el espacio desnudo, se rememoraba algo, concreto y vago a la vez, que había sido visto una vez… mientras veían la película. La película pesaba mucho sobre todos los visitantes al efectuar su recorrido. Además, la casa museo de García Lorca, al estar desnuda, perdía su aura. Pero todo lo que le había sido quitada a la casa estaba, sin embargo, en la película: así adquiere sentido el plano final de la cama precintada, que deja fluir el sentido sin encorsetarlo.

Pere Portabella es un artista conceptual, por ideas y por compromiso, que teje sus obras a partir del concepto de lo mínimo (una acción), pero –y en esto estriba su radical diferencia—, pone en juego todos los procedimientos estéticos del cine, pero también su innegable maestría con ellos.

FICHA TÉCNICA
Dirección: Pere Portabella
Guión: Pere Portabella
Ayudante de dirección: Jordi Vidal Amorós
Director de fotografía: Elisabeth Prandi
Jefe Sonido: Albert Manera
Director de produccion: Pasqual Otal
Producido por: Films 59
País y año de producción: España, 2008.

Desde el 4 de diciembre se puede ver “Mudanzas” de Pere Portabella en Barcelona en los Cines Alexandra, proyectada en sesión doble junto a Singularidades de uma Rapariga Loura de Manoel de Oliviera.


martes, 15 de diciembre de 2009

"Mudanza," un cortometraje de Pere Portabella

Pere Portabella. Foto de Consuelo Bautista

De: Público

El entierro simbólico de Federico García Lorca


Portabella filma en Mudanza la operación de vaciado de la Huerta de San Vicente

SARA BRITO - MADRID - 15/12/2009 08:00

En la que es quizás la secuencia central de Mudanza, dos profesionales envuelven con esmero el famoso retrato de Federico García Lorca que pintó Gregorio Toledo y que cuelga de una de las paredes de la Huerta de San Vicente (Granada), la casa de veraneo de la familia del poeta. Lo meten en una caja de embalaje y la cierran a conciencia. Como si se tratara del funeral que Lorca no tuvo.

El director de la pieza, Pere Portabella, aclara: "Mientras en la fosa común en la que lo están buscando no dan con sus restos, en la película se encuentra una manera de volver a enterrarlo. La secuencia del embalaje del cuadro cobra una dimensión ritual. Es como si lo encontráramos por fin y se le diera tierra", explica.

El viernes llega a cinco salas de cine españolas Mudanza, el cortometraje de 20 minutos en el que Portabella desvalijó la casa de Lorca, en un intento de "recuperar su presencia al hacer evidente la ausencia".

Como un fantasma (podría ser el del propio Lorca), la cámara recorre primero la casa amueblada, para luego ser testigo del despojo progresivo de los muebles. La cama de Lorca, el piano de cola, el sofá, las plantas... van desapareciendo en un proceso meticuloso y ordenado de desalojo que va dando lugar a un frío vacío.

"Quise darle la vuelta al concepto de casa-museo decimonónico, que coloca los objetos en primer término de manera fetichista. Quise recuperar el silencio y evocar la mística antropológica de los espacios vacíos", asegura el director de El puente de Varsovia (1989), que cierra la intervención con una toma de los muebles plastificados y amontonados en un almacén.

El cortometraje de Portabella, que hace ya un año se presentó por primera vez en la Huerta de San Vicente durante el ciclo de intervenciones que comisarió Hans Ulbrich Obrist, viene acompañado de la obra de otro autor independiente y veterano. Mudanza precede a Singularidades de una chica rubia, la última película de Manoel de Oliveira. Dos filmes entre los que, según Portabella, se establece "una buena convivencia desde la diferencia".

Para más información:

domingo, 6 de septiembre de 2009

Las obras de García Lorca inspiran otras

Visto en: El Plural.es

"Mudanza” muestra al público la vida del poeta basándose en los objetos que lo rodearon

Lorca presente en al Mostra de Venecia

EL PLURAL / ANDALUCÍA

Un emotivo recuerdo al poeta Federico García Lorca planea sobre el Festival Internacional de Cine de Venecia, en el que el director español Pere Portabella presentó hoy su filme "Mudanza", lleno de silencios y de elementos simbólicos en homenaje al literato granadino.

La cinta, de veinte minutos de duración, recoge, con sonido ambiente y sin ningún tipo de diálogo, el traslado de los objetos que alberga la Huerta de San Vicente, residencia de verano de los García Lorca en Granada, para acoger la exposición temporal "Everstill/Siempre todavía" en ese mismo lugar, que es hoy la Casa-Museo Federico García Lorca.

Presentado por el autor y la sobrina del poeta
El filme, que se exhibe dentro de los eventos paralelos de la sección "Orizzonti" y que se proyecta este sábado por primera vez para el público que acude a la Mostra, fue presentado hoy por el propio autor, a quien acompaña en Venecia la sobrina del poeta Laura García Lorca, sensiblemente emocionada con este homenaje.

Homenaje a Lorca
La cinta de Portabella es una película de símbolos y de vacío, de silencio, para conseguir que el espectador alcance su propia interpretación particular de las imágenes y rinda su propio homenaje al poeta.

Más que un retrato audiovisual
Todo en las imágenes de "Mudanza" contiene un significado y un sentido que va más allá del mero retrato audiovisual con movimientos de panorámica y de "steady cam" del traslado de unos objetos que aún hoy siguen emocionando a Laura García Lorca y a su familia.

Símbolos y silencio

De entre todos los símbolos, destaca la ausencia de cualquier diálogo o música, ya que el sonido ambiente es el único acompañante del espectador en este paseo por los recuerdos de uno de los más importantes literatos españoles. Los gritos de unos niños que parecen provenir del jardín de la Huerta de San Vicente o el canto de unos pájaros que se agolpan fuera de la casa serán los introductores del público en este paseo por la residencia de verano, para después dar paso, progresivamente al más absoluto silencio.


Ver también, en El Periódico:

Portabella revive en Venecia el espíritu de García Lorca

  1. El rupturista director catalán presenta fuera de concurso el corto ‘Mudanza’
  2. «Él, Dalí y Buñuel son básicos en el arte contemporáneo», afirma el cineasta
NANDO SALVÀ
VENECIA

Que un hombre de de 79 años sea este año el presidente del jurado de la sección Orizzonti de la Mostra de Venecia –en ella, después de todo, se da cancha a las últimas tendencias e innovaciones del lenguaje fílmico– tendría guasa de no ser porque ese señor se llama Pere Portabella. Y es no solo una de las figuras claves de la cultura catalana moderna, sino uno de los autores más rupturistas e iconoclastas de la historia del cine español.

«Siempre he tratado de apoyarme en lo que hicieron las vanguardias artísticas y de romper con los códigos aristotélicos de la narración», explicaba ayer Portabella en Venecia. «Lo que más me gratifica como cineasta es captar el silencio, lo que no se dice pero se piensa, lo que no se ve pero está ahí. La imprecisión de los textos es para mí la esencia del arte», añadió en alusión no a su labor como juez en la Mostra, sino a su nueva película, presentada fuera de competición.

Mudanza, cortometraje de 20 minutos, es esencialmente un homenaje al poeta Federico García Lorca. En él se retrata el traslado de los muebles de la casa de la Huerta de San Vicente de Granada (residencia de verano del escritor y su familia hoy convertida en la Casa-Museo Federico García Lorca), para así dejar espacio a la exposición temporal Everstill/Siempre todavía, celebrada el año pasado y en la que participaron Portabella y otros 29 artistas contemporáneos.

Obviamente, en Mudanza los objetos adquieren un importante significado simbólico. «Quería sacar todo el fetichismo de la casa, todo lo que estorba», afirma el director de El puente de Varsovia (1990) y El silencio antes de Bach (2007). «No quería que nada interfiriera en la relación que se crea entre el espectador y la personalidad de Lorca». Reconoce que, para su generación, el granadino ha sido un referente esencial. «Tanto él como Salvador Dalí y, sobre todo, Luis Buñuel, son tres personajes básicos del arte contemporáneo, sobre todo por el modo en que pelearon para reestructurar los códigos».

PERTINAZ LUCHA / El objetivo de la película, aclaraba ayer Portabella ante la atenta mirada de Laura García Lorca, sobrina del poeta y presidenta de la fundación que lleva su nombre, «era dejar al espectador enfrentado al vacío y empujarlo así a hacer su propia interpretación. Como decía Eisenstein, el argumento no está en la película, sino entre esta y la mirada del espectador, que debe ser el encargado de construir la historia a partir de las pistas que desde la pantalla se le ofrecen. Sin embargo, el cine habitualmente hace lo contrario. No deja espacios. Se llena de ruidos que explicitan pensamientos y reflexiones».

Sin duda, es por su pertinaz lucha contra esas convenciones reaccionarias que Portabella, confesó ayer, se siente mejor tratado por el mundo del arte que por el del cine. «Muchísimo más. Y eso que los artistas nunca nos han tomado en serio, siempre han percibido el cine como un mero divertimento. Pero, pese a que utilizo un lenguaje cinematográfico y uso grúas y travelines, perciben que estoy en su territorio».

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