Diálogos intergeneracionales sobre la guerra civil española y el franquismo en la España actual
Intergenerational Dialogues on the Spanish Civil War and Francoism in Contemporary Spain
Sinopsis
La vida de David, un prestigioso neurocirujano, está a punto de cambiar. Para poder sobrevivir a un trágico accidente debe buscar un trasplante de médula lo antes posible. Para ello, debe encontrar a sus progenitores. En plena búsqueda el pasado se cruzará en su camino y le hará cambiar para siempre.
Dos historias diferentes que se cruzan en un punto y acaban siendo una. Un pasado y un presente que se juntan en este drama psicológico, situado en Cataluña, que cuenta hechos históricos situados en la década de los años 60, que salpican nuestro presente. Una historia donde los misterios y la intriga no pasan desapercibidos.
Dirigida por el director y guionista Juan Carlos Medina (‘Trinidad’). La película cuenta con la participación de Derek de Lint (‘Cuando llama a un extraño’, ‘El libro negro’) como actor protagonista. Además completar el reparto con actores nacionales como Félix Gómez (‘Las treces rosas’, ‘Agnosia’).
La película se estrenó en el Festival internacional de Toronto el pasado mes de septiembre y tiene prevista su aparición en la próxima edición del Festival de Sitges y en el London Film Festival, que se celebrará durante el mes de octubre.
Filmar el exilio desde Francia es una web sobre el cine hecho en Francia, desde el exilio, en los años 60 y 70. En su página de inicio se describe así:
Proyecto de investigación, abierto y en desarrollo, que quiere inventariar, estudiar y analizar el cine que un grupo de cineastas españoles y catalanes realizaron en París en la segunda mitad del siglo XX, dentro de los parámetros del cine underground de la época. Y de esta forma reivindicar a un grupo de cineastas que, por su extraterritorialidad, no han sido nunca tenidos en cuenta en el corpus del cine español, a pesar del indudable valor de sus películas.
Esta promete ser una página muy interesante y útil para aficionados del cine en cualquier parte. Para más información, ver artículo en la revista Blogs & Docs.
RODRIGO CARRIZO COUTO - La Chaux-de-Fonds EL PAÍS - Cultura - 30-12-2009
Suiza lo vio crecer como hijo de la emigración española de los sesenta. Y en Suiza apuntala su extraño viaje de astuto cómico a respetado cineasta. Carlos Iglesias vuelve a los nevados paisajes alpinos estos días para emprender una nueva aventura cinematográfica tras el éxito de su debut, Un franco, 14 pesetas. La temática vuelve a discurrir por los meandros de la memoria histórica. Si en el primer asalto fue su propia experiencia y la de su familia en tierras de promisión, para Ispansi, su nuevo filme, Iglesias fija su aguda y tierna mirada en el drama de los niños de la guerra.
"Entre 1937 y 1939 casi 30.000 niños huyeron de la Guerra Civil por los puertos de Bilbao, Valencia o Barcelona", explica Iglesias en una aldea perdida en las montañas del Jura, donde rueda rodeado de trenes de época, militares del Ejército Rojo y barbudos campesinos suizos que recuerdan vivamente a Dostoievski.
"De ellos, la historia más triste es la de los niños que fueron a la URSS, pues los demás, al finalizar la guerra, pudieron volver a España. Pero los niños de Rusia se convirtieron en una moneda de cambio. Stalin invirtió mucho en su educación y Franco no quería jóvenes formados en el comunismo soviético". Con una sonrisa, Iglesias aclara: "Aunque lo cierto es que vivieron en Rusia mucho mejor de lo que hubieran podido vivir en sus aldeas y pueblos de origen, pues accedieron a estudios superiores y desarrollaron carreras técnicas inimaginables en la España de entonces".
Ispansi quiere decir "españoles" en ruso. Y el palabro sonó continuamente en los cincuenta en la Unión Soviética. En 1953, al comenzar el deshielo entre Franco y la URSS, el imperio comunista permitió la vuelta de los prisioneros de la División Azul. A través de la Cruz Roja se negoció entonces la posibilidad del retorno a España de los niños y adultos que no tuvieran delitos de sangre ni hubieran ocupado cargos políticos durante los años de la cruenta Guerra Civil.
"Sin embargo, el mayor drama fue entonces el reencuentro entre esos jóvenes y unas familias que ya no les reconocían", explica Iglesias. "Eran unos adultos formados en el comunismo y que generaban sospechas. La mayoría volvió inmediatamente a la URSS para no salir ya nunca más". El cineasta agrega que sobre el telón de fondo del drama de los niños de la guerra está la historia nunca contada de los adultos que les acompañaron. "Y que es fascinante", añade con contagioso entusiasmo.
Primero la emigración, y ahora la Guerra Civil. Parece evidente que Iglesias, que alcanzó notoriedad en la televisión con personajes bien alejados de los que ahora le interesan, está abonado a buscar respuestas entre las sombras de la memoria histórica. "Yo soy el primer sorprendido de que nadie se haya ocupado de filmar estos temas, pero debe de ser porque el cine español dispone de recursos limitados, y contar una historia así es muy caro. Sólo el éxito de Un franco... me ha permitido llevar adelante este nuevo proyecto. Comenzamos a planificar esta película sin crisis, pero al levantarnos un día... nos la encontramos de lleno", comenta divertido. "En realidad, nuestra producción se ha quedado algo coja, pero es positivo en el fondo, porque nos obliga a ser creativos. No me canso de ver Plácido, de Luis García Berlanga. Ése es el espíritu que intento transmitir a mi equipo: poner imaginación y creatividad".
La película es una coproducción hispanosuiza. Y gran parte del equipo de Un franco, 14 pesetas repite -incluido el director de fotografía, Tote Trenas, o actrices como Isabel Blanco- para añadir al rodaje una reconfortante sensación de familiaridad en medio del invierno suizo.
"Hay un mensaje en Ispansi: intentar crear un puente entre las dos Españas. Tenemos una historia común y necesitamos que se nos cuente desde la distancia y con equilibrio. Esta historia ocurrida hace setenta años tiene un claro mensaje para nuestro tiempo, pues la crispación y división son, en muchos aspectos, similares", dice su director.
Para un reportaje más extenso de la prensa suiza (en español), hacer clic aquí
El blog de cine español ha informado hoy sobre "Paisito," una película coproducción Uruguay-España-Argentina sobre dos niños -- la una, uruguaya, y el otro, español -- de 12 años que, 20 años más tarde, vuelven a encontrarse en España. Por desgracia, en palabras del autor del blog: "Se estrenará con pocas copias y nula publicidad por lo que todos sabemos que su paso por los cines será meramente un cero a la izquierda. Siento ser tan duro pero es la verdad." Es una lástima ver que la película no parece tener un sitio oficial, sólo en la web de la producción Latido Films. Creo que muchas películas podrían alcanzar un público más amplio si sólo tuvieran una web dinámica, algo que no cuesta demasiado para montar estos días.
Por supuesto, aún no he visto la película, pero en contraste con otras estrenadas recientemente en España, esta ya ha salido en Estados Unidos. De hecho, hace pocos meses se estrenó en el 34º festival de cine internacional en Cleveland, Ohio, región de donde soy originaria. No sé qué tal conocido es este festival, pero es interesante que ya haya aparecido por aquí, mientras que en España tenga tan poca esperanza de tener el más mínimo éxito. Según la web de la película, en 2008 ha participado en estos festivales: Málaga - Competición Oficial; Festival de Taormina; Festival de Montreal; AFI Fest; Festival de Biarritz y Festival de Rio de Janeiro.
No sé qué esperar de Paisito, pero cuando leí la sinopsis agregué mentalmente la peli a mi lista de films para ver. Hay que admitir que no soy exactamente esnob de cine, porque si una película tiene un argumento remotamente relacionado con lo que me gusta investigar, me puedo esforzar a sentarme 90 minutos para verlo, aunque sea mala. Pongo como ejemplo "Libertarias," que no me gustó para nada. Pero como se trataba de la GCE, la vi hasta el final, el que encontré demasiado brutal e incluso innecesario para ilustrarnos lo que tuvieron que sufrir las mujeres.
Según la web deLatido Films, la sinopsis de Paisito es la siguiente:
Montevideo, 1973: tener doce años, ser distinto y estar enamorado una semana antes del más sangriento golpe militar del país más pequeño de Suramérica.
Nada más pisar la tierra de sus padres, Xavi, el nuevo fichaje del Osasuna de Pamplona, se da de bruces con el pasado.
A sus treinta y tantos acaba de poner por primera vez los pies fuera del Paisito y se reencuentra con Rosana, que entre el amor y el odio se ha pasado veinte años esperando que Xavi viniera a buscarla y le explicara sus recuerdos de aquel Uruguay de 1973. Aquel Uruguay en el que su famosa democracia y sus millones de cabezas de ganado no podían ocultar el descontento del pueblo, la corrupción endémica de los políticos, los tupamaros, los milicos o el golpe de estado que ya se sabe que van a dar. En medio de todo aquello, el padre de Rosana y el de Xavi no querían otra cosa que proteger a sus hijos y vivir una vida consecuente con sus ideas... y ver fútbol, claro. Porque en el Paisito el fútbol lo es todo, incluso en tiempos de guerra.
Según el blog de cine español, Xavi es "hijo de un zapatero navarro de raíces republicanas emigrado a Uruguay en la segunda posguerra" y Rosana, que se exilia a España, "era hija del Jefe de Policía de Montevideo." Es este cruce de caminos que más me interesa - lo transnacional, lo posdictatorial y lo intergeneracional -- especialmente a vista del papel importante que están jugando actualmente los "hijos y nietos" en la recuperación de las memorias históricas y con el apartado especial a la Ley de Memoria, "la Ley de Nietos." Típicamente, cuando se piensa en hijos de republicanos exiliados, se piensa en la Argentina o Cuba, pero es cierto que también en Uruguay el exilio tuvo su alcance, como señala un reportaje de principios de enero 2009, que calcula que unos 200.000 uruguayos podrían optar para la nacionalidad española gracias a la Ley de Nietos (desde luego, como hemos visto en el post del otro día, la crisis ha tenido un impacto en esta ley, por lo menos en el caso argentino). Y, aunque no se suele citar tan comunmente como la dictadura militar argentina o chilena, la película recuerda que Uruguay también pasó por su propia dictadura, empezando en 1973. Como explica la directora, Ana Díez, "fue igual de cruel que las demás" y Paisito "podría servir como metáfora para los demás" (citada en Público, "'Paisito', un viaje al Uruguay de la dictadura militar, llega a la cartelera"). Díez no menciona la de España, pero para mí está claro que examinar las dictaduras del Cono Sur en una coproducción latinoamericana-española, necesariamente involucra hacer una reflexión sobre la memoria y el olvido en España, sobre todo en los casos donde aparecen personajes que son hijos o nietos de exiliados españoles.
Os dejo con una entrevista de RTVE con la directora y uno de los protagonistas del film, Emilio Gutiérez Caba, y el tráiler de la peli.