sábado, 31 de enero de 2009

La cárcel de la Trinitat - Barcelona

Vista aérea de la cárcel de la Trinitat.
Foto de Javier Ortega Figueiral, en Flickr.com


Hace unos meses escribí en este blog de la demolición de la cárcel madrileña de Carabanchel, y de los esfuerzos de los ex-presos y vecinos de la zona para conservar la cúpula de la cárcel, y convertir parte de la antigua prisión en un centro para la memoria. Por los otros blogs que leo diariamente me he enterado del derribo parcial de la cárcel barcelonesa de la Trinitat (sólo van a demolir un 75% de la construcción), que empezó el pasado 25 de enero.

Esta cárcel, inaugurada en 1963, originalmente era una prisión para "rehabilitar" a las mujeres represaliadas durante el franquismo; desde los años 80 servía como una prisión para jóvenes. Fue dirigida por las "Cruzadas evangélicas de Cristo Rey" hasta los años 80. No parece haber habido con la Trinitat las manifestaciones y peticiones al Ayuntamiento del tipo que vimos con Carabanchel, aunque en los dos lugares se planea la construcción de nuevas viviendas. El alcalde, Jordi Herreu, expresó que el inicio del derribo marcó "un día grande" para la zona, y por los vídeos que he visto, los vecinos también han parecido estar de acuerdo con la decisión de "liberar" el espacio ocupado antes por la cárcel.

No sé exactamente el porqué de este contraste de reacciones, puesto que las dos cárceles -- a pesar de cumplir otras funciones después de la muerte de Franco - eran para presos políticos. Sin embargo, me imagino que tendrá mucho ver con el tratamiento distinto de los presos; la construcción posterior de la Trinitat; y el uso bastante reciente de la Trinitat en contraste con la cárcel abandonada de Carabanchel. La Trinitat no fue inaugurada hasta 1963, mientras que la cárcel de Carabanchel existía desde los años más brutales de la represión franquista. No lo he podido averiguar por cierto, pero no creo recordar haber leído de ejecuciones en la cárcel de la Trinitat. La prisión de Carabanchel también se destaca por estar totalmente vacía (menos la presencia de graffiteros y okupas) desde 1999, mientras que había reclusas hasta diciembre de 2008 en la de la Trinitat. Será interesante estudiar cómo se percibe la demolición de 2010 de la Modelo de Barcelona, otra prisión franquista (construida a principios del siglo XX); sin duda, se pueden ver en estas antiguas prisiones reflejos del debate de la memoria histórica.

Abajo pongo un vídeo del diario La Vanguardia que habla un poco sobre el derribo de la Trinitat y nos ofrece la perspectiva de algunos vecinos del proyecto de re-conversión del sitio:



Otras referencias:

26 de enero de 2009: Cortejo de la memoria en la prisión vacía
26 de enero de 2009 (con un vídeo de entrevistas con ex reclusas):
El derribo de la cárcel empieza a dibujar una nueva Trinitat Vella

jueves, 29 de enero de 2009

Españoles en los campos nazis

Cuando pienso en los españoles que terminaron en campos nazis, pienso en Els catalans als camps nazis (1977), de la escritora y periodista Montserrat Roig. Els catalans es un libro de testimonios de supervivientes catalanes de los campos. Si mal no recuerdo, el libro se enfocó en el campo de Mauthausen.

Hoy, un estudio del gobierno catalán, la Universitat Pompeu Fabra, y Amical de Mauthausen ha indicado que unos 450 españoles, cuyos nombres se desconocían hasta ahora, también eran víctimas de los campos de concentración. Casi 9.000 republicanos eran presos en los campos, y se calcula que 59% no salieron vivos. Como explica uno de los artículos en Europa Press, la información de la investigación aporta mucho más que nombres: "se trata de un conjunto de itinerarios de los deportados --la mayoría republicanos--, incluyendo su exilio, el paso por campos franceses, el trabajo forzado, los campos de concentración y su posterior trayectoria si sobrevivían, además de la situación de sus maridos o mujeres e hijos." El estudio señala que la mayoría de los deportados era catalán, pero también había víctimas que procedían de otras regiones de España:
El 22 por ciento de los deportados eran catalanes; el 18 procedía de Andalucía; el 12 de Aragón, y el 10 por ciento venía de Castilla-La Mancha. De los 8.964 deportados, 7.347 estuvieron internados en Mauthausen, 751 en Dachau, y 638 en Buchenwald. El resto se repartió entre otros campos como Neuengamme, Flossenbürg y Ravensbrück. Sólo el 37 por ciento de los españoles deportados fueron liberados, mientras que el 59 por ciento murió y el 4 por ciento se dieron por desaparecidos.
Leer otro artículo relacionado aquí en El País. Escuchar clip: Audio

También recomiendo ver el documental El convoy de los 927, disponible en YouTube y dirigido por Montse Armengou (Els nens perduts del franquisme). El filme fue parte del ciclo de cine documental Imágenes contra el olvido (2005).

sábado, 24 de enero de 2009

El cine documental y la memoria

Bucarest, la memòria perduda, es un documental autobiográfico de Albert Solé, un periodista y cineasta nacido en el exilio en Rumania en 1962. Se estrenó hace poco más de un año ya, pero me he enterado de él sólo hoy, al leer El documental como síntoma, un editorial del director en El País. El documental ha estado nominado a los premios Goya.

Solé es el único hijo de Jordi Solé Tura, un político español encarcelado y exiliado en los años 50 por su militancia antifranquista, y el que luego se destacaría por ser uno de los padres de la Constitución y Ministro de Cultura bajo los gobiernos de Felipe González. Abajo se puede ver un fragmento de una entrevista con Albert Solé, en el que habla de darse cuenta de que su padre padecía del alzhéimer.



Solé Tura no es el primer político español para ser diagnosticado de demencia en los últimos años (Adolfo Suárez, Pasqual Maragall); en un país tan ocupado con el tema de la memoria y el olvido, esta conexión resulta muy simbólica. En EEUU sólo hay que pensar en el caso de Ronald Reagan, un hombre cuya candidatura y presidencia fueron marcadas por su empeño en devolver al país al mítico lugar del cine hollywoodiense (leáse: recordar con nostalgia una época perdida para no tener que enfrentarse con el presente), un hombre cuya frase memorable llegó a ser, "No recuerdo." Es imposible decir por cierto si su insistencia en no recordar era síntoma de su alzhéimer latente, o si le proveía con una coartada conveniente al ser cuestionado por temas de gran relevancia política, como sucedió con el escándalo Irán-contra.

Políticamente hablando, el caso de Solé Tura no tiene nada que ver con el de Reagan. Pero cuando los políticos pierden la memoria, se pierde también parte de la historia nacional, porque esa figura ya no puede comentar directamente lo que experimentó, ni especular sobre las decisiones que tomó ni por qué. La historia personal y política se apropian por los que creen poder contárnosla en su lugar, muchas veces tendiendo a mitificar al personaje. Seguramente esto pasó al morirse Reagan, cuando su cortejo fúnebre se nos presentaba en la tele como la muerte de una era entera. Y creo que también ha pasado hasta cierto punto con Adolfo Suárez, porque recuerdo estar en Madrid en verano de 2005 (cuando su hijo anunció que el padre de este sufría una demencia) y preguntarme si no se manipularía ahora aún más la memoria de la Transición.

Por lo que he leído, el filme de Solé combina un estudio del deterioro de la memoria biológica de su padre con un intento de recuperar un pasado histórico y personal. Según comenta el director en Todo cine:
Nunca es fácil rodar un documental autobiográfico, y más cuando he estado tantos años "robando" historias ajenas para mis documentales. Sin embargo, siento que la imagen de mi padre se está desdibujando. Cada vez que avanza un paso más en su enfermedad, me doy cuenta que ese inmenso capital acumulado a lo largo de una vida intensa se está perdiendo. Siento la frustración de no poder capturar sus recuerdos, de no poder explicarle a mi hija pequeña y a las nuevas generaciones la riqueza y la complejidad que rodearon las vidas de esa generación de idealistas. Por otra parte, hay mil preguntas sobre mi propia historia que se están quedando sin respuesta, algunas de ellas afectan a la Historia con mayúsculas, otras son de índole estrictamente personal. Bucarest es, a la vez, búsqueda personal y reflexión histórica. El documental va evolucionando hacia nuevos temas. Al final, se convierte en una metáfora sobre el alzheimer y la pérdida de la memoria. Es un documental que se va construyendo sobre las informaciones que van aportando los entrevistados. Es una búsqueda difícil y a veces dolorosa, pero un viaje necesario para recomponer el puzzle de la memoria.
En el editorial de hoy, Solé considera el papel que desempeña el cine documental en la sociedad española, por un lado lamentando su visibilidad escasa en el cine y la televisión, y por otro lado notando que este pasado año ha habido un aumento en las películas documentales producidas, factor que ve como "síntoma" de un país que aún intenta "ordenar [su] álbum de fotos." Por mi parte espero que los documentales cobren valor en el ámbito público del cine español, pero por otro lado, entiendo que el cine documental siempre ha sido y será un género minoritario. El internet puede jugar un papel importante en difundir estos filmes y hacerlos llegar a espectadores inesperados. YouTube y otros servicios muchas veces contienen documentales enteros, ofreciendo acceso a los de nosotros que nunca los habríamos visto de otra manera. Pero si los documentales se pueden leer como la necesidad de una sociedad de mirarse al espejo, es problemático que sigan siendo mayormente materia del "canal Arte." El cine documental parece ser el lugar propicio para tratar con la memoria (sé que hay algunos que proponen que el cine de ficción es mejor en este sentido), especialmente cuando permite elucidar las conexiones entre lo personal y lo político y entre las diferentes generaciones que intentan recuperar un pasado que se les escapa. Este punto es uno con que se enfrenta no sólo Solé, sino muchos otros cuyos parientes sobrevivieron la GCE y el franquismo. ¿Quién contará el pasado cuando sus protagonistas ya no pueden, y cómo?

martes, 20 de enero de 2009

Presidente Obama

Forges, en El País, 20.1.09

Este no es un blog de política estadounidense. Aún así, me siento obligada de incluir el discurso inaugural del Presidente Obama abajo y contaros un poco de mi experiencia desde aquí.

Hoy he tenido que dar clase justo a la hora del discurso inaugural. Cuando entré en la sala, un grupo de estudiantes ya miraban el vídeo en vivo. Me senté con ellos, y lo escuchamos juntos. Para mantener mi pose de objetividad, en varios momentos me tuve que contener para no dejar salir un grito entusiasta o de afirmación para el Presidente Obama (qué raro aún me parece escribir ese título). En otros momentos tenía la extraña sensación de que iba a empezar a llorar de alegría (no lo hice). He votado en 5 elecciones, pero nunca, antes de esta vez, me he sentido como si "conectara" con el candidato de esta manera. No sé si es por haber aguantado, como tantos miles de otros ciudadanos del mundo, 8 años de la pesadilla del gobierno de Bush; por haber madurado en mi pensamiento político; o por la gran inteligencia, sentido de diplomacia, elocuencia, energía y tranquilidad de Obama, pero nunca he creído tanto en la posiblilidad de la política para cambiar la situación actual. Después de 8 años insoportables de política devastadora, cinismo enfermizo y política partidaria y disgregadora, por fin parece que puede haber una luz al final del túnel. Aún así, hay que reconocer que va a ser un proceso largo y penoso para empezar a arreglar el desastre de los últimos 8 años. Obama no va a hacer milagros, y el cambio no va a llegar de la noche para la mañana.

Puse la viñeta de Forges porque creo que ha retratado perfectamente la situación con la que se enfrenta Obama -- el desorden y el caos que ha heredado de Bush Jr. Allí está el nuevo Presidente, jurando por sobre la Biblia, mientras que todos los escépticos y problemas monstruosos del mundo (es mejor la palabra "naysayer" en inglés) lo rodean, listos para hundirlo en cualquier momento, aunque ni siquiera haya empezado la Presidencia. Por otro lado, vemos a un Obama tranquilo y estable, más que capaz de aguantar y liderar.

He votado en cada elección posible, y soy demócrata de toda la vida. Si me encuentro yo tan increíblemente feliz hoy, ¿qué estarán sintiéndose los que experimentaron a primera mano la discriminación y el racismo, o los que lo siguen experimentando hasta el día de hoy? ¿Cómo se sienten los afroamericanos que recuerdan hablando a King cuando seguía vivo? ¿Cómo perciben este momento los que lucharon por derechos civiles, o los que conocieron a alguien que murió luchando por ellos?

Hoy, que callen las preguntas, las dudas, las críticas que han venido con cada decisión que ha tomado Obama hasta el momento. Disfrutémonos de este momento, de lo que significa para la historia de este país -- su historia del pasado, tanto como del futuro.

Aquí tenéis, por si no lo habéis visto antes, el vídeo y el discurso de hoy, traducido al español, en El País (no parece que han identificado al traductor/a). Si quisierais dejar un comentario con respecto a la inauguración, por favor, os animo a escribir algo (con tal de que sea respetuoso, por supuesto!).


Hacer clic en el enlace para leer el discurso en español

viernes, 16 de enero de 2009

Benjamín Prado - "¿Será usted un niño robado por el franquismo?"

En este momento me encuentro leyendo la novela de Benjamín Prado Mala gente que camina, novela cuyo título viene de un poema machadiano ("Mala gente que camina y va apestando la tierra"). Es la primera novela que leo de este autor, y no he llegado muy lejos con la lectura, pero ya me intriga por la conexión que sugiere con mujeres como Carmen Laforet y Mercedes Sanz Bachiller. Como dije en otro post, cuando uno está investigando algún tema, a veces puede ser rara la manera en que todo parece coincidir (por ejemplo, sólo ayer salió la noticia sobre el nuevo libro publicado por la hija de Laforet, Cristina Cerezales). Sabía de qué iba la novela de Prado, y por eso la compré. Pero en este post no es mi intención comentar el libro, sino dirigiros a un editorial del autor que El País ha publicado hoy sobre los niños robados del franquismo, un tema importantísimo que seguramente volverá a aparecer aquí cuando termine la novela:

de: El País, 16.1.09
¿Será usted un niño robado por el franquismo?

Cuando en el año 2006 publiqué mi novela Mala gente que camina, cuyo tema central es el de los niños robados por la dictadura a los vencidos de la Guerra Civil, muchos pensaron que la historia que contaba era inventada, o al menos que había exagerado las dimensiones de aquella tragedia. Ahora, la causa contra el franquismo iniciada por el juez Baltasar Garzón y abatida por el fuego amigo y enemigo del Gobierno y de los magistrados conservadores de la Audiencia Nacional les ha puesto un número a esos secuestros, al hablar de más de 30.000 niños segregados de sus familias y dados en adopción a personas afectas al Régimen o internados en centros del Auxilio Social, hospicios, conventos o seminarios, en donde se los reeducaba según los ideales del fantasmagórico Movimiento Nacional.

Como se ve, lo que se contaba en aquel libro era una recreación de la verdad, no un invento, ni mucho menos una suposición, pero esa certeza nos lleva a una pregunta que hoy día, tras más de 30 años de democracia, resulta hiriente: ¿cómo es posible que un drama de semejantes dimensiones se haya mantenido oculto tanto tiempo y que, aún hoy, se dificulte o prohíba su investigación desde las alturas del Estado de derecho? Tal vez sea porque esas alturas siempre están cubiertas por la nieve incontestable de la Transición, que con tanta eficacia decora, idealiza y cubre todo lo que está debajo de ella.

Garzón, que ha intentado salvar parte de su proceso inhibiéndose de él en favor de las salas de instrucción territoriales de toda España, ha remitido también la investigación sobre los niños perdidos a los juzgados decanos de Barcelona, Burgos, Valencia, Vizcaya, Madrid, Málaga y Zaragoza, que tendrán que decidir si los delitos que se pretende perseguir, y que el auto califica de "desapariciones legalizadas", son crímenes contra la humanidad, lo cual impediría que pudiesen prescribir. El juez sabe bien lo que dice y cómo decirlo, porque esa palabra, "legalizadas", es el centro del problema.

Los golpistas de 1936 no sólo pretendían exterminar a sus rivales, como demuestran las más de 150.000 personas enterradas en las fosas comunes que el Tribunal Supremo le impide abrir a Garzón, sino también erradicar su ideología. Para conseguirlo, pensaron en quitarles a los republicanos sus hijos para poder sembrar en ellos la doctrina nacionalsindicalista y el odio a las ideas de sus familiares. En esa ciénaga moral hicieron fortuna personajes como el militar y psiquiatra Antonio Vallejo Nájera, que había explicado en sus absurdos libros una teoría según la cual el marxismo es una enfermedad mental y contagiosa, por lo cual era necesario separar el grano de la paja, como les gustaba decir a los heraldos negros del Régimen. Cuando los hospicios del Auxilio Social, la organización caritativa fundada por Mercedes Sanz Bachiller, viuda del líder falangista Onésimo Redondo, se llenaron de huérfanos o hijos de presos, y las cárceles acogieron a cientos de mujeres embarazadas o con menores a su cargo, los ladrones de niños tuvieron lugares de sobra donde escoger su botín. Para que el asunto se revistiese de esa legitimidad de la que habla Garzón, al poco de acabar la guerra Franco dictó dos leyes, según las cuales la patria potestad de todos los niños que entraban en el Auxilio Social pasaba a manos del Estado, que de esa manera podía cambiarles el nombre y entregarlos a quien quisiese. A otros se los llevaban recién nacidos, horas antes de fusilar a sus madres, de centros como la Prisión de Madres Lactantes de Madrid, que habían montado junto al río Manzanares. Y a muchos los fue a raptar al extranjero el Servicio Exterior de la Falange, a menudo, a los campos de concentración donde habían ido a parar los exiliados. Según datos recopilados por el historiador Ricard Vinyes, de 32.037 niños enviados por sus padres al exterior fueron repatriados 20.266.

Con los años se han ido reuniendo numerosos testimonios de los supervivientes de aquel horror, unos esbozados en libros pioneros como los de la militante comunista Tomasa Cuevas, y otros debidos al trabajo de historiadores como Miguel Ángel Rodríguez Arias, reciente autor de El caso de los niños perdidos del franquismo: crimen contra la humanidad, o el propio Vinyes, que ha asesorado a Garzón y que fue el inspirador del documental Los niños perdidos del franquismo, realizado por Montse Armengou y Ricard Bellis, que puso sobre la mesa ese espanto que sigue entre nosotros, porque como señala Garzón, "las víctimas (los hijos y algunos progenitores) podrían estar vivas".

¿Cuántas personas de este país no son quienes creen ser ni vienen de donde creen venir? Según los datos que obran en el sumario, la cifra de hijos de presas tutelados por el Estado llegó en 1955 a casi 31.000, tal y como le comunicó al propio Franco el Patronato Central de Nuestra Señora de la Merced para la Redención de Penas. Algunas víctimas recuerdan haber sido entregadas en adopción y devueltas por quienes se los habían llevado hasta cuatro veces, y haber tenido, por tanto, cuatro apellidos diferentes. Y en un documento interno de Auxilio Social se reconoce que el asunto se les está yendo de las manos, porque muchos no se llevan a los niños para criarlos como hijos, sino para trabajar en sus tierras o sus casas prácticamente como esclavos.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica le ha pedido a Garzón que ordene de inmediato que se hagan pruebas de ADN a las víctimas, alegando su edad, porque esa urgencia justificaría que se ocupase del asunto la Audiencia Nacional, y argumenta que aunque la Sala de lo Penal declaró que Garzón no es competente para investigar el genocidio franquista, dejó abierta la puerta a la realización de pruebas inaplazables para averiguar el delito. Para demostrar que el tiempo se acaba, la ARMH recuerda a dos mujeres, Emilia Girón y Marina Álvarez, que murieron el año pasado sin llegar a encontrar a su hijo y a su hermana, y pide que se evite que eso ocurra en otros casos, los de Agustina Gómez, de 100 años, Julia Manzanal, de 93, y los hermanos José y María Setefilla Sánchez, de 75 y 73, que también buscan a sus familiares. Además, consideran clave el testimonio de Trinidad Gallego, de 95 años, que ejerció de matrona en varios penales, por lo que puede dar fe de cómo los niños eran robados a sus madres.

Será difícil que la iniciativa prospere, porque nuestro país se ha acostumbrado a considerar el abandono que sufren muchos represaliados por la dictadura una especie de mal necesario, cuando no a verlos a ellos como una presencia molesta que enturbia la imagen luminosa que la admirable democracia española quiere dar de sí misma, y olvidando en ocasiones que su meta no es parecer infalible, sino ser justa. ¿Seré yo una niña o un niño robado a mis padres por la dictadura? Esa pregunta se la podrían hacer muchas personas que tal vez sospechen de su pasado, hoy mismo, mientras se arreglan frente al espejo, y no es bueno que su país no quiera responderles.

Benjamín Prado es escritor.

jueves, 15 de enero de 2009

Web recomendada - Gipuzkoa 1936 - Día a día

Siguiendo con el tema de ayer, aquí os apunto otro encuentro al azar. . .la maravillosa página web de Gipuzkoa 1936 Día a día. Aquí, como explica el título, se puede consultar día a día y mes a mes la prensa de la época, incluyendo fotos y anuncios publicitarios. La característica que más me gusta es poder hacer clic en la portada del diario para leer secciones de artículos. Da un poco la impresión de consultar una hemeroteca desde el ciberespacio; para los de nosotros que típicamente no tenemos acceso a este tipo de archivo, la web es una herramienta valiosa para apreciar los medios de comunicación de la época. Hay diarios republicanos junto con falangistas, y en muchos casos alguien se ha molestado en transcribir los artículos para que se puedan leer en forma íntegra. Provoca una sensación rara leer cualquier diario antes del 14 de julio, y saber lo que se podía esperar. Hay, además, dos libros de especialistas disponibles para leer y ayudar a contextualizar el resto de los materiales. Aquí tenéis una descripción de la web misma:
En esta web pretendemos ofrecer la posibilidad de conocer, de forma directa, la realidad convulsa de un año que transformó Gipuzkoa. Utilizando los documentos de la época, diarios y otras publicaciones periódicas, así como dos libros que versan sobre ese período, pretendemos que cualquiera pueda acceder directamente a la realidad, a los hechos de aquellos días. Para ello hemos utilizado, principalmente, prensa publicada en Gipuzkoa que, de manera puntual, ha sido completada con periódicos de Bilbao. De ella hemos sacado los titulares de cada día y una noticia, elegida con bastante aleatoriedad, que muestre la realidad cotidiana reflejada en la prensa. Además hemos destacado anuncios publicitarios y algunas imágenes que recreen, de alguna manera, el ambiente de aquel año.

Por otro lado, el periódico Frente Popular, experiencia insólita que se editó del 27 de julio al 13 de septiembre, está digitalizado a texto completo, facilitando su consulta.

miércoles, 14 de enero de 2009

"Los antepasados" de Maite Pagazaurtundúa

Cuando los muertos hablan.

Me encantan las bibliotecas - el silencio, y ese olor que producen los libros viejos. Aún más, me gusta vagar por las estanterías, buscando el libro exacto para estimular mis ideas, o abrir mi pensamiento a la razón o a la duda. Suelo descubrir lo que quiero leer al buscar el título de otro libro que no tiene nada que ver con el que intentaba encontrar. Aunque a veces me quejaba de ella cuando no encontraba lo que necesitaba, ahora echo de menos aquella biblioteca enorme de mis estudios de doctorado, cuyos donantes bien dotados la llenaban siempre de nuevos libros inesperados. No es exactamente lo mismo, pero viviendo donde vivo ahora también me da acceso a una biblioteca universitaria cercana, y desde hace meses voy allí para sacar lo último o tropezarme con algo un poco más fuera del radar. Fue así como descubrí El viudo sensible y otros relatos, de Maite Pagazaurtundúa.
(foto de la autora de Ernesto Agudo, ABC, 23.4.05)

De este libro me llamó la atención el hecho de que eran relatos, algo que no tardaría mucho en leer. Me encanta la novela, pero durante el semestre típicamente leo relatos y poesía por la cuestión del tiempo. No me gusta dejar abandonada una novela de la que sólo he leído la mitad para retomarla después.

Lamentablemente, de la "literatura vasca" sé muy poco, excepto por lo que he leído de Bernardo Atxaga. Cuando me puse a investigar sobre la autora de El viudo sensible, me enteré de que a su hermano Joxeba, un sargento de la Guardia Municipal de Andoain, lo había fusilado ETA en 2003. También, que ella ayudó a fundar ¡Basta ya!, y que, además de ser filóloga, es ahora Presidenta de la FVT (Fundación de Víctimas del Terrorismo).

Hay que admitir que el relato que más me atrajo de El viudo sensible y otros relatos era "Los antepasados," una historia sobre los fantasmas de la guerra civil que habitan una playa en San Sebastián, y la primera obra de ficción que he leído que alude a la recuperación de la memoria histórica en la actualidad.

Lo primero en que pensé al empezar a leer este relato fue que me recordó temáticamente uno de Javier Marías por la cuestión de fantasmas que narran (ver "Cuando fui mortal," en el libro homónimo, 1996). Pero aquí, a diferencia del relato de Marías, se mantiene un diálogo de fantasmas, que recién se han despertado de un largo silencio, como explica el narrador, un preso fusilado en la cárcel de Ondarreta el 16 de noviembre de 1936: "Por fin pude dormirme. Necesitaba pensar que las voces y los murmullos de los presos desaparecían también. Y los tiros. Y la miseria. Estuve adormilado mucho tiempo" (170).

Como muchas otras obras contemporáneas sobre la GCE y el franquismo, el relato de Pagazaurtundúa mezcla elementos de la realidad histórica de la época con los ficticios. La cárcel Ondarreta era una cárcel en San Sebastián, demolida a fines de los años 40. Según un artículo de Mikel G. Gurpegui en El Diario Vasco, "sus cimientas aún asoman entre las arenas." La autora de "Los antepasados" ha incorporado un detalle similar en su relato, cuando el narrador ex-preso nos cuenta, "Tal vez sentía de forma vaga el rumor de las olas que azotaban mis piedras enterradas bajo la arena. Tal vez lo sentía, y tal vez me influía, pero no puedo dar fe de ello. Tal vez pasó como en el sueño del coma cerebral, pero era distinto, lógicamente" (170). Aunque estos fantasmas de la guerra han estado "dormidos" (léase olvidados, o mejor dicho, aún no "recuperados" de la historia), ahora parece que algo los ha resucitado (pero resucitado no, ya que nunca estaban del todo muertos - algo los ha revivido o despertado) y los está llamando para convocarse. Es así que el narrador y ex-preso Blas Blanco se encuentra con el ex-capitán socialista Juan Rodríguez Lozano, nadie menos que el abuelo del Presidente del gobierno, fusilado el 20 de agosto de 1936, igual que relata "Los antepasados" (aunque sin mencionar un segundo que esta figura se relaciona con ZP).

Además de estos hombres, se juntan otros personajes fantasmas, como Joxepa y Juana, la esposa de Blas, que está esperando que él la encuentre: "Estoy muy atenta, porque a lo mejor con los ecos de las voces encuentra el camino. Lo espero desde que llegué. Pasé muchos años sin recordarlo y me parecía un sueño que hubiese parido una hija suya, ya ves qué olvidado lo llegué a tener" (172).

¿Qué son las "voces" a las que se refieren los personajes de "Los antepasados"? ¿A quiénes pertenecen? Hay evidencia de que son de los descendientes de los fusilados. Cuando conversan Blas y Juana, él le habla de lo que ha oído: "la voz contaba nuestra historia sin desgarro, como un relato antiguo" (178). Juana teoriza entonces que la voz es de "tu nieto Iñaki y sus crías" (179) y le cuenta a su marido cómo la hija de ambos pudo transmitir a sus cinco hijos la historia de sus abuelos.

Creo que la voz que oye Blas no es necesariamente singular, porque también tiene en cuenta una colectividad; "Los antepasados" alude a los actos de homenaje que recuerdan a los muertos de la GCE. Por ejemplo, Juana le comenta a Blas, "yo sabía que mi memoria era muy débil pero empecé a echarte de menos cuando llegué aquí y no quise perder los sentidos, por eso, por esperarte, y cuando escuché el homenaje bastante cerca de este nicho algo acerté a ver y cuando comprobé que te recordaban hasta los políticos, en voz alta, el día 14 de abril y con megáfono, imaginé que te llegaría el eco, con el viento. . ." (179).

Uno de los elementos más interesantes de "Los antepasados" - y de este libro en particular - es la inclusión de una "contrahistoria"al final de cada relato. En "Los antepasados" se puede leer la contrahistoria como una nota medio auto-reflexiva de la autora, "la mujer [que] envió a su paciente editora madrileña la historia que le confiaron las almas de aquella cárcel varada en la playa" (180). En la contrahistoria se narra también un extraño suceso - la "preocupante falta de arena en las playas donostiarras" (180), que preocupa por las implicaciones para el turismo a la zona. En "La contrahistoria" otra persona narra -- alguien que no estuvo presente antes, cuando hablaban los fantasmas. Es 2004, y este narrador resume las noticias televisivas sobre la arena escasa; parece que sólo él (¿ella?) entiende las razones tras esta desaparición o perturbación de la playa: "La mujer sonrió ante la ignorancia de los periodistas y políticos locales. No sabían que los niños y las mareas los habían despertado. A Blas, a Josefa, a tantos otros" (181).

La contrahistoria, en el sentido foucauldiano, es recuperar y re-escribir la historia desde el punto de vista de los "vencidos," y ese es el efecto de "Los antepasados." Pero no por eso significa que la historia se contenga dentro del pasado. Esta es una historia literalmente construida por sobre el pasado, que mira hacia el futuro. Los muertos empiezan a hablar cuando los vivos los reconocen e identifican como suyos, cuando los vivos tienen la necesidad de preguntar por ellos. Aquí, "Los antepasados" no se refiere a los antepasados particulares de una sola familia, sino a esa colectividad humana de la que descendemos todos.
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