Queridos lectores,Estoy de viaje, y no podré postear nada aquí por unos días, así que os deseo a tod@s un próspero año nuevo 2010!
"Salud y memoria."
Kathy
Diálogos intergeneracionales sobre la guerra civil española y el franquismo en la España actual. Intergenerational Dialogues on the Spanish Civil War and Francoism in Contemporary Spain
Queridos lectores,Navidad en la fosa común.
Nunca más una Navidad con fosas comunes y 'niños perdidos' en España.
Miguel Ángel Rodríguez Arias.
Desgraciadamente este artículo no tratará sobre ninguna película de Tim Burton con esqueletos parlantes, crítica a las costumbres sociales y buenos propósitos navideños… No hablaré aquí de ninguna pesadilla antes, durante o después de Navidad, sino de una pesadilla que dura todo el año – desde hace ya demasiados, además – y que tampoco se desvanece con las primeras luces del alba.
Otra Navidad encadenada a una fosa común para muchas familias españolas.
Mientras en el día de hoy, 24 de diciembre, y mañana 25, día de Navidad, la mayoría de personas podrá reunirse en torno a una misma mesa y compartir unos momentos familiares íntimos y preciados, para muchas otras, en cambio, está seguirá siendo otra Navidad más vinculada a la fosa sin nombre a la que, tras tantos años, continúa todavía encadenada la vida en común de numerosas familias en nuestro país: privadas de conocer la suerte y paradero de sus seres queridos desaparecidos, esos mismos seres queridos a los que el resto sí que podremos abrazar o llorar su pérdida visitándoles en su lugar de reposo.
Un olvidado derecho humano a la vida familiar de los familiares de los desaparecidos.
Por eso no me resulta posible olvidarme y dejarme llevar sin más por el ritual costumbrista de los adornos navideños, el discurso, la copiosa cena, los brindis y todo lo demás, que estará hoy presente en tantos hogares. No sin detenerme mínimamente al menos en el sentido recuerdo de todas esas personas y su inalienable derecho humano a la vida familiar del que, sin embargo, las autoridades de nuestro Estado continúan sin acordarse ni hoy, ni el resto del año.
¿Desaparecidos de Franco en el tradicional discurso navideño?.
Y no sé si en su tradicional discurso de esta noche el Jefe del Estado que está a punto de presidir la Unión Europea pero que no ha movido un sólo dedo en todo este 2009 para buscar a los ‘niños perdidos’ del franquismo – que se ha lavado las manos encomendando a las familias que vayan de fosa en fosa, de escenario del genocidio franquista a escenario del genocidio franquista, a identificar restos mortales de víctimas salvajemente exterminadas, en una especie de tour del horror, con el corazón en un puño mientras temen y desean encontrar a su propio ser querido – tendrá alguna buena palabra, sin más contenidos, o ni siquiera eso.
Una obligación de Estado y unas explicaciones que siguen pendientes.
Pero lo que sí que sé, es que su obligación y responsabilidad legal ante todo este drama cerrado en falso, junto a la de las restantes altas autoridades es, indiscutidamente, la de hacer que el aparato del Estado busque a las decenas de miles de desaparecidos que sigue habiendo en cientos de fosas en nuestro país y que les sean devueltos, con dignidad, a los que aún les esperan de forma tan dolorosa, impactante y prolongada. Como también tengo claro que las auto-amnistías no tienen validez jurídica alguna para las situaciones de lesa humanidad – y menos que ninguna otra para las de desaparición forzada –, que son además imprescriptibles, y que la exenciones de responsabilidad e inviolavilidades introducidas por nuestra Constitución sólo entraron en vigor a partir de Diciembre de 1978, y por eso, algún día, habrá que esperar que además de darnos discursos en Navidad el actual Jefe del Estado nos explique el grado de conocimiento que tuvo o debió tener durante su mandato como Jefe del Estado de plenos poderes – entre el 20 de noviembre de 1976 y hasta el 6 de diciembre de 1978, sin más refrendo real que el de Franco que lo puso ahí – respecto de todas esas desapariciones que durante tales dos años se siguieron consumando, día a día, en nuestro país. Incluidos los 'niños perdidos', y todas sus madres, por entonces aún vivas, a las que se acabó dejando morir sin permitirles volver a saber nada de sus pequeños tras muchas otras navidades como estas, ya en democracia.
Ya se sabe…
Pero suficiente con tales cuestiones tan políticamente incorrectas e incomodantes para algunos de los que sí que van a poder tener felizmente a todos sus seres queridos consigo esta noche, o, por lo menos, saber dónde están dignamente enterrados los que les falten. Que, afortunadamente, la pajita más corta no les ha tocado a ellos y ya se sabe que el mundo no es perfecto, no es cuestión de amargarse las navidades...
Feliz Navidad en familia, a ellos que pueden.
Así que, como es de rigor, a las Vicepresidentas de Gobierno responsables de leyes de la memoria infames, a todos los miembros del Consejo de Ministros que las aprobaron y que, afortunadamente para ellos, no tienen a su propio padre ni a ningún otro familiar en ninguna fosa común - ni a ningún hermano desaparecido sin la más mínima mención en su articulado -, a los magistrados que todavía no se han retractado de su juramento de lealtad a Franco y por cuyas manos habrá de pasar la decisión jurídica imparcial de asuntos de importancia en la lucha contra la impunidad, a los Defensores del Pueblo auto-desaparecidos ellos mismos, y al Rey de España, que lo es por tanto también de todas sus fosas, a todos ellos, Feliz Navidad.
Que la disfruten, ellos que pueden, junto a todos sus seres queridos, por mucho que hayan permitido que ese mismo derecho humano se les vaya a seguir negando en el día de hoy, de mañana, a tantas y tantas familias.
Nunca más una Navidad con fosas comunes y 'niños perdidos' en España.
Y que en el año entrante rectifiquen y cumplan finalmente, una por una, con todas sus obligaciones jurídicas en materia de derechos humanos hacia estas familias, para que nunca jamás vuelva a haber una Navidad con fosas comunes y 'niños perdidos' en España. Que ese es su alto deber como autoridades del Estado, no el de las familias ni el de ninguna asociación.
Pero, sobre todo, que los días pasen rápidos y compasivos para todos los que aún esperan; que su sobrecogedora soledad y su dolor encuentre toda la paz y el consuelo posible en estas fechas y que sepan que tienen el cariño y el recuerdo permanente en la distancia de muchos, por muy poco que sea.
Mudanza
por Josep Torrell
El cineasta Pere Portabella considera que la duración de sus películas depende únicamente de la forma de hacerlas. Lo demás –por ejemplo, su sujeción a una duración establecida—, es tan sólo una mera exigencia de los distribuidores. Por ello, después de un largometraje como Die Stille vor Bach (2007) su siguiente película –que ahora se estrena— tiene sólo veinte minutos.
Por Josep Torrell
Cuando uno toma posesión de un espacio, lo primero que hace es vaciarlo. El espacio propio será un espacio desnudo, y a partir de su desnudez se puede trabajar y transformarlo. Esto es precisamente lo que hizo Pere Portabella con la Huerta de San Vicente (Granada), la Casa Museo de Federico García Lorca (lugar donde el poeta pasó los veraneos desde 1926 hasta su muerte). La vació, y la rodó. Luego, mostró, al mismo tiempo, la película y la casa vacía. La película cambia la casa; pero la casa cambia la percepción de la película.
Todo empezó cuando Portabella recibió el encargo de hacer algo con la Casa Museo de Federico García Lorca, en el marco del Everstill / Siempre todavía, que coordina Hans Ulrich Obrist. El proyecto de Portabella tenía dos partes. La primera, la filmación del vaciado de la casa. La segunda, la exhibición de la casa sin los muebles, los platos, el piano o los cuadros.
La primera parte tuvo como resultado Mudanza (2008). Su único argumento es rodar el vaciado y empaquetado del mobiliario de la casa. Lo que ocurre, no obstante, es que sus planos tienen ritmo propio. La cámara recorre la casa mediante travelín, aunque pocos reparan en la belleza del plano, porque por todas partes aparecen operarios. Pero estos obreros han sido puestos allí, y no por casualidad. Su presencia tiene que ver con eso que hemos denominado ritmo. Hay una coreografía milimétrica entre a quién vemos en el plano y el desplazamiento de la cámara.
De pronto, silencio. Cuando sacan el piano, el silencio se extiendo por la pantalla, y aguantara hasta el final. Cuando se ha hecho el vacío, llega el silencio. Las travelín se lentifican: la cámara se demora por la casa, casi hasta quedar fija. La cama de García Lorca es el último plano del principio, y volverá para servir de cierre (cuando los muebles están en una nave industrial).
Mudanza no supone una obra extraña dentro de la filmografía de Portabella. En realidad, prosigue una serie –bastante larga, por cierto— de películas cuyo rodaje era una acción o un acontecimiento. Sin ánimo de ser exhaustivos, cabría citar Miró l’altre (1969), Play back (1970), Poetes catalans (1970), Miro tapis (1973), Miro forja (1973), Advocats laboralistes (1974), El sopar (1974) o Plan hidrológico (2004). Esta larga fila de rodajes está caracterizada, además, por otra cosa: son las únicas películas cuyo guión asume él en soledad. Quizás porque el guión se condensa en una sola frase. Parece como si Portabella –en los años setenta, en la época del arte conceptual— hubiese vuelto la mirada hacía el principio del cine, hacia los Lumiére, a la Sortie des usines Lumiére, pero aprovechando todos los adelantes del cine. En Mudanza, desde el exacto movimiento de un travelín, hasta el silencio de la segunda parte, que da una gravedad a nuestra mirada.
La segunda parte del proyecto de Portabella, consistía en mostrar la película y la Huerta de San Vicente completamente vacía, en julio de 2008. Se montó un tinglado de madera antes de entrar en la casa, y allí se proyectaba su película antes de que los visitantes pasasen a la casa desposeída de sus muebles (desposeída de lo que confiere valor: valor de cambio). Estaba previsto devolver el dinero a quienes lo pidieron: sólo lo pidió una exigua minoría. Los demás quedaron encantados.
El arte conceptual exponía vacíos: huecos. Portabella –destacado miembro del equipo conceptual conocido como Grup de Treball—, era perfectamente consciente de ello, pero introdujo una variante: mezclar la exposición del espacio vacío con la proyección de Mudanza, sobre el proceso de vaciado. Entonces las sinergias explotaron como en una reacción en cadena. Al ver el espacio desnudo, se rememoraba algo, concreto y vago a la vez, que había sido visto una vez… mientras veían la película. La película pesaba mucho sobre todos los visitantes al efectuar su recorrido. Además, la casa museo de García Lorca, al estar desnuda, perdía su aura. Pero todo lo que le había sido quitada a la casa estaba, sin embargo, en la película: así adquiere sentido el plano final de la cama precintada, que deja fluir el sentido sin encorsetarlo.
Pere Portabella es un artista conceptual, por ideas y por compromiso, que teje sus obras a partir del concepto de lo mínimo (una acción), pero –y en esto estriba su radical diferencia—, pone en juego todos los procedimientos estéticos del cine, pero también su innegable maestría con ellos.
FICHA TÉCNICA
Dirección: Pere Portabella
Guión: Pere Portabella
Ayudante de dirección: Jordi Vidal Amorós
Director de fotografía: Elisabeth Prandi
Jefe Sonido: Albert Manera
Director de produccion: Pasqual Otal
Producido por: Films 59
País y año de producción: España, 2008.Desde el 4 de diciembre se puede ver “Mudanzas” de Pere Portabella en Barcelona en los Cines Alexandra, proyectada en sesión doble junto a Singularidades de uma Rapariga Loura de Manoel de Oliviera.