domingo, 8 de noviembre de 2009

"Las serpientes ciegas," Premio Nacional de Cómic

Artículo publicado en: El Plural
Fecha: 5 de nov. de 2009

Las serpientes ciegas tiene como fondo la contienda española y la Gran Depresión neoyorkina

Los creadores de una obra sobre la Guerra Civil reciben el Premio Nacional de Cómic

ELPLURAL.COM/EFE

El guionista Felipe Hernández Cava y el ilustrador Bartolomé Seguí han obtenido este jueves el Premio Nacional de Cómic, dotado con 20.000 euros, por su obra Las serpientes ciegas, una historia de venganzas con la Guerra Civil española y el Nueva York de la Gran Depresión como telón de fondo.

Para los ganadores, este premio, que cumple ya su tercera edición, ha servido para que la historieta goce de reconocimiento oficial "del que ha carecido durante muchos años", según Hernández Cava, y realza un género que desde los años ochenta sufre "una especie de enfermedad crónica, pero no acaba de morir", ha asegurado Seguí. Ambos galardonados coinciden en que en el cómic hay un desequilibrio entre talento e industria.

Premiados en Barcelona
Las serpientes ciegas, que recibió el premio a la Mejor Obra y al Mejor Guión en la pasada edición del Salón Internacional de Cómic de Barcelona, es un viaje en color al final de los años treinta, que mantiene dos tramas paralelas. Mientras se construye un discurso que cuestiona la autoridad de las grandes ideologías, transcurre una trama policíaca, de intriga, protagonizada por un misterioso personaje que busca a Ben Koch, antiguo combatiente de las Brigadas Internacionales, para ajustar cuentas del pasado.

Entre Nueva York y la Batalla del Ebro
Hernández Cava, historietista y licenciado en Historia del Arte, ha querido "dejarle al lector la idea de que los totalitarismos, sean del signo que sean, son unas máquinas terribles que con el nombre de utopías lo único que hacen es triturar a miles de inocentes". "Son un monstruo que anida en el interior de cada ser humano, que sólo puede combatirse mediante la instrucción y el autocontrol", asegura el guionista, que confiesa "detectar una amenaza" en cada "brote nacionalista" y en "el descrédito en el que está cayendo la clase política en los países democráticos, que abre una puerta a movimientos de cariz populista que conducen a las masas a cometer excesos". Entre 1936 y 1939, entre el Nueva York de la crisis económica y la Batalla del Ebro, el lector descubrirá lo que esconden estos personajes rodeados de ilusiones e ideales, pero también de rencores y venganzas, en una historia que, en palabras de Seguí (Palma de Mallorca, 1962), es "densa", pues fue creada "para un público adulto".

"Medio adulto desde que nació"
Las serpientes ciegas, publicada por BDbanda en España, también tiene su expresión francesa con una edición de Dargaud, una de la editoriales de cómic más importantes de Europa. Una demostración de que "el mercado francés no es un coto tan privado", en opinión de Seguí, aunque sí "más exigente, porque el público está más acostumbrado a leer historietas, sin ningún tipo de complejo". Los autores defienden la historieta como un medio de reflexión que está a la altura de cualquier otro. "Este medio es adulto desde que nació, y nadie dice que el cine sea para adultos porque su peso gravite sobre la imagen", sostiene Hernández Cava, cofundador, en 1972, del colectivo El Cubri, destinado a producir el cómic político perseguido por la censura.

"Cierta autocensura"
Hernández Cava ha lamentado que los dibujantes "sigan ejerciendo cierta autocensura", y que "midan sus pasos" con temas relacionados con el terrorismo de ETA o el fundamentalismo islámico. En su opinión, esa es, junto a "la llamada corrección política", una de las dos "espadas de Damocles" que aún hoy pesan sobre los dibujantes.

Escena del cómic:

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