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sábado, 21 de marzo de 2009

Proteger las fosas de la construcción urbanística

De: www.elplural.com

La Junta impedirá construir cerca de fosas comunes

EL PLURAL / ANDALUCÍA

La consejera de Justicia y Administración Pública, Evangelina Naranjo, ha destacado que el Plan Estratégico para la Recuperación de la Memoria Histórica en el que está trabajando su departamento introducirá una figura de protección para las fosas que impedirá actuaciones urbanísticas en su entorno.

Naranjo ha hecho esta afirmación en La Palma del Condado (Huelva) en la inauguración de las V Jornadas 'Mujer y Guerra Civil. Doblegadas e insurrectas', que se desarrollan hasta el próximo domingo y que están organizadas por la Asociación Memoria Histórica y Justicia de Andalucía (AMHyJA).

Creación del Consejo Andaluz de la Memoria Histórica
La consejera de Justicia ha reafirmado el compromiso de la administración andaluza "por la recuperación de la memoria colectiva" y ha destacado que el Plan Estratégico incluye la puesta en marcha del Consejo Andaluz de la Memoria Histórica, un órgano concebido para la participación. El plan recoge también la creación del Centro para la Investigación y la Documentación de la Memoria Histórica de Andalucía, que se ubicará en la actual sede de la Consejería de Justicia y Administración Pública.

El papel de las mujeres en la Guerra Civil

Las jornadas 'Mujer y Guerra Civil' se desarrollarán a lo largo del fin de semana y abordarán distintas facetas como la figura de la mujer durante la Guerra Civil, su presencia en la educación en los años del franquismo o los niños perdidos de la Dictadura.

Ponencias de expertos en la materia

A lo largo de estos tres días, comparecerán distintos ponentes especializados en la materia como la historiadora Pura Sánchez o la periodista María Luisa Chamorro. La clausura, el domingo día 22, correrá a cargo del Comisario para la Memoria Histórica de la Junta de Andalucía, Francisco Salazar.

domingo, 1 de marzo de 2009

Valle de los Caídos como "museo de los horrores"

foto de G. Fernández en Pbase.com

Artículo 16 de la Ley de Memoria Histórica explica:
1.El Valle de los Caídos se regirá estrictamente por las normas aplicables con carácter general a los lugares de culto y a los cementerios públicos.

2. En ningún lugar del recinto podrán llevarse a cabo actos de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas, o del franquismo.
La Ley de Memoria no especifica nada sobre convertir el Valle de los Caídos en un centro para la memoria, en un museo o en un centro educativo; sin embargo, recientemente, esto es precisamente lo que han propuesto dos historiadoras, Josefina Cuesta y Queralt Solé.

Cuesta, quien acaba de publicar La odisea de la memoria, dice que hay que construir un "Museo de los Horrores de la Guerra Civil, que albergue todos los elementos históricos de la Dictadura, como expresión de una época" (citada en Público el 24.2.09). También propone que las familias de Franco y José Antonio "se lleven los restos que hay en el Valle de los Caídos y los depositen en un panteón familiar."

Queralt Solé, también historiadora y especialista en fosas comunes, ha publicado Els morts clandestins. Les fosses comunes de la Guerra Civil a Catalunya (1936-1939). Como Cuesta, Solé opina que es necesario convertir el Valle de los Caídos en un lugar de la memoria:
Para mí desmantelarlo sería un error. Creo que se ha de convertir en un museo, siempre lo he pensado. Eso se está haciendo alrededor del mundo con los vestigios de dictaduras o de guerras. Aquí, en Europa, tenemos ejemplos de eso, los más claros pueden ser que sean los campos de concentración alemanes. En todos los lados lo que se hace es hacer un ejemplo de lo que no puede volver a pasar, es decir que sea una cosa educativa. (citada en una entrevista en El mercantil valenciano)
Las dos historiadoras reconocen que quedan muchas tareas pendientes antes de poder hablar de la conversión del sitio, como "reparar los daños de las víctimas de la Guerra Civil y que fueron los que sufrieron la represión" (Cuesta) y "hacer el Valle absolutamente transparente, en el sentido de que se sepa absolutamente todo sobre él, todo. Cuánto costó realmente, qué ocurrió, cómo fue su construcción, los presos que murieron levantándolo, cómo están los restos que guarda" (Solé).

Haber leído estos dos artículos me hace preguntar cómo se vería un museo como el que imaginan Cuesta y Solé. Cuando recuerdo mi primera y única experiencia en el Valle de los Caídos, lo que se destaca es la frialdad y el silencio del lugar, y como he dicho en otro post, la sensación de que sólo visitaban aquel lugar los extranjeros como yo. Es bien sabido que el Valle de los Caídos ha sido un lugar de memoria para la ultraderecha y un "lugar de no memoria" para los turistas que se fotografían sonriendo enfrente de la enorme cruz. Pero para los españoles a los que conozco yo, muy pocos han puesto los pies en el terreno de este lugar, y se entiende por qué. Cabe preguntarse, entonces, ¿qué tendría que pasar para que los españoles quisieran visitar el Valle de los Caídos? Al fin y al cabo, este lugar no puede ni debe representar la historia del franquismo para extranjeros, sino para la población que ha vivido con la conciencia de este monumento durante tantos años.

Algo que no mencionan Cuesta y Solé (pero algo que seguramente habrán considerado) es la presencia de la Iglesia en el Valle. No puede haber nunca un "museo de los horrores" cuando uno de los presuntos implicados en dichos horrores permanece hospedado en el sitio y se niega a admitir su papel en la represión franquista o a pedir disculpas por él. Entonces, no sólo hay que pensar en la devolución de los restos de Franco y José Antonio a sus familiares, sino también el traslado (si es posible, no lo sé) de la Basílica a un lugar más apropiado. Tal vez esta sería una tarea imposible, ya que la cruz quedaría después como vestigio permanente del matrimonio entre el Estado y la Iglesia. Pero si se va a hacer del sitio un sitio conmemorativo, entonces la memoria institucional de la Iglesia no puede ser la que domina allí.

¿Es demasiado temprano para empezar a articular una visión para el Valle de los Caídos que va más allá de lo que representa hoy? Artículo 16 es un buen principio, pero para que el sitio se transforme en una oportunidad didáctica que afectará a las presentes generaciones y las venideras, aún queda mucho trabajo. Enrique Ventura ha interpretado a su manera el tema del "nuevo Valle,"escribiendo esta descripción del cómic de abajo (20.1.09) en su sitio web : "Sería algo magnífico que algún día, no muy lejano, el Valle de los Caídos dejara de ser ese foco de crispación y disputas del pueblo español y fuera un monumento a la reconciliación con Zapatero y Rajoy como representantes de todo el país":

domingo, 30 de noviembre de 2008

La estatua de Franco en Santander

En 2005, unos meses después de la retirada de la última estatua de Franco de Madrid (arriba), estuve en Nuevos Ministerios tomando algo con un amigo cuyas creencias políticas, por casualidad, difieren radicalmente de las mías. Estuvimos, que yo recuerde, más o menos al otro lado de la calle de donde había estado la estatua ecuestre hasta marzo 2005. En ese momento, había un pedestal sin nada encima: era obvio que algo importante había ocupado su lugar hasta hace poco. Me iba a atrever a comentar algo al respecto, pero al ver la mirada de mi amigo, me detuve. Lo estábamos pasando bien, y no lo quería estorbar.

La retirada de la estatua ocurrió de madrugada, y para algunos, parecía haber pasado sin previo aviso. Me acuerdo de que ese acontecimiento, por pequeño que fuera en la historia de España, para mí parecía resumir el debate entero relacionado con la memoria histórica. Fuera por motivos políticos o no, la retirada representó una ruptura con (o un intento a romper con) el pasado franquista. Una de las imágenes que he almacenado de los artículos publicados el día después es la de un hombre mayor, fotografiando en su móvil la retirada. Como espectadores, vemos el marco de unos testigos actuales que tratan de captar la despedida involuntaria del dictador.

Desde 2005, ha habido múltiples esfuerzos para retirar la simbología franquista a través de España. Además de la Ley de Memoria, existen varios grupos que operan para quitar nombres franquistas de calles y edificios del estado. En ciertos casos parece haber sido una campaña lanzada desde internet, como se ha visto con el Mapa de la Memoria. Una estatua que aún permanece de pie es la que está situada en la plaza del Ayuntamiento en Santander. Según un artículo del diario Público, en dos días desaparecerá también, aunque esta vez será sólo un elemento de un proceso más grande de "remodelación de la plaza."

Esta noche, gracias a la ayuda de uno de mis colegas, por fin he podido ver el documental Entre el dictador y yo, estrenado el 20-N de 2005. Más vale tarde que nunca. El filme es una serie de cortometrajes de jóvenes directores; dura unos 60 minutos y es una reflexión extendida que surge de la pregunta, "¿Cuándo fue la primera vez que oí hablar de Franco?" Por medio de conversaciones telefónicas, fotografías y vídeos familiares, los directores intentan recuperar una memoria que nunca ha sido suya -- más que memoria, es la transmisión del silencio.

Muchas veces tuve la sensación de oír voces despersonalizadas, como si no encajaran del todo con las imágenes que se nos presentaban. En una de las escenas oímos la voz monótona de una guía que nos apunta detalles de la ciudad (si mal no recuerdo, es Pamplona), mientras que la cámara vuelve su mirada sobre una estatua de Franco. La estatua parece permanecer invisible para la guía y los turistas, pero no para nosotros los espectadores, o para los que vemos sacándose fotos enfrente de ella. Es como un comentario con respecto a la invisibilidad que producen, después de tantos años, símbolos así. Pero también apunta la importancia de alzar la conciencia del público de lo que representan estos objetos.

Conozco los dos lados del argumento con respecto a estos símbolos: la idea de que también forman parte de la historia nacional, y así, deben permanecer donde están, y la que dice que hay que retirarlas todas ahora que España goza de unos 30 años de democracia. Opino que hay que retirarlas y guardarlas para usar en la enseñanza del pasado. En Cantabria de momento se dice que la estatua terminará en un museo que aún no existe.

domingo, 28 de septiembre de 2008

La cárcel de Carabanchel

Lieux de mémoire originate with the sense that there is no spontaneous memory, that we must deliberately create archives, maintain anniversaries, organize celebrations, pronounce eulogies, and notarize bills because such activities no longer occur naturally. The defense, by certain minorities, of a privileged memory that has retreated to jealously protected enclaves in this sense intensely illuminates the truth of lieux de mémoire - that without commemorative vigilance, history would soon sweep them away. We buttress our identities upon such bastions, but if what they defended were not threatened, there would be no need to build them. Conversely, if the memories they enclosed were to be set free they would be useless; if history did not besiege memory, deforming and transforming it, penetrating and petrifying it, there would be no lieux de mémoire. Indeed, it is this very push and pull that produces lieux de mémoire - moments of history torn away from the movement of history, then returned; no longer quite life, not yet death, like shells on the shore when the sea of living memory has receded. (12)
~ Pierre Nora: "Between Memory and History: Les Lieux de Mémoire" (1989): 7-24

La cárcel de Carabanchel, en Madrid, se está convirtiendo - o ya se ha convertido -- en un "lugar de memoria" por excelencia. Nunca he visto en persona esta construcción, pero durante el verano, mientras buscaba imágenes de la GCE en Flickr, encontré por casualidad una enorme colección de fotos de esta vieja prisión. Se puede ver más de 1.000 aquí. Descubrí, al leer más, que hay un conflicto sobre qué hacer con la cárcel - derribarla para construir nuevas viviendas, o convertir parte de ella en un centro para la memoria. Hoy, en Cadena Ser ha aparecido esta noticia:

Cientos de personas piden que la antigua cárcel de Carabanchel se convierta en un centro para la memoria
Han acudido numerosos ex presos políticos del franquismo que, ya octogenarios, han rememorado su historia
Cientos de personas se han manifestado en la cúpula central de la antigua cárcel de Carabanchel, en Madrid, para reclamar que la prisión no sea derribada en su totalidad y se utilicen los terrenos para infraestructuras sociales. Un hospital, un museo o un centro universitario son algunas de las reivindicaciones de los vecinos acompañados por varios ex presos políticos que cumplieron condena en esas celdas.

Victor García / CADENA SER 27-09-2008

Probablemente la cárcel de Carabanchel no ha albergado a tanta gente desde que dejó de funcionar como prisión hace casi una década. Cientos de personas se han concentrado en el patio central, el lugar donde antaño se distribuía a los reos a sus celdas, para reclamar que la instalación penitenciaria se transforme en un Centro para la Paz y la memoria. Entre esas personas, muchos ex presos políticos del franquismo que, ya octogenarios, han rememorado su historia.
"Salimos con petición de pena de muerte, nos metieron en las celdas de condenados a muerte, hasta que vino confirmación después de que habíamos sido indultados", relataba a la Cadena SER uno de los manifestantes.
Armando Lopez Salinas finalista del premio Nadal de Literatura, Marcelino Camacho fundador de Comisiones Obreras o Gervasio Puerta, presidente de la asociación de ex presos políticos, son algunos de aquellos hombres que fueron privados de su libertad durante la post guerra y que han querido apoyar a los vecinos de Carabanchel.
Según el cartel que se publicó en el sitio web de la Asociación de vecinos de Aluche (arriba), no es casualidad que se eligiera el 27 de septiembre para convocar la manifestación a favor del centro para la memoria, puesto que el 27 de septiembre es el "aniversario de los últimos fusilamientos del franquismo." El 27 de septiembre de 1975, sólo meses antes de la muerte de Franco, fueron fusilados tres miembros del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota) y dos de ETA.

Construida en 1940, inaugurada oficialmente en 1944, la cárcel de Carabanchel se cerró en 1998. El día después de su cierre, apareció en El mundo un artículo que aseguró que "[d]entro de unos meses. . .la prisión desaparecerá del mapa madrileño y sólo será recordada por ser el pudridero de los presos políticos de la dictadura franquista" (ver artículo original aquí). Como para contradecir esa predicción precipitada, unos 10 años después, continúa en pie la construcción abandonada; es más, la Asociación de los vecinos de Aluche pide explícitamente que "parte del edificio se mantenga para construir un equipamiento cultural que incluya un espacio para le memoria histórica de lo que representó el edificio" (ver el documento entero aquí).

(vista aérea de la cárcel)

Uno de los ejemplos más conocidos de la transformación de un sitio traumático de la memoria es la ESMA, lugar de detención, tortura y ejecución durante el Proceso. En 2004, como se puede ver en la foto de abajo, se convirtió en un "Espacio para la memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos."


Se ha hablado -- pero no parece que va a ocurrir - de hacer algo parecido con el Valle de los Caídos. Es obvio que para los que luchan por mantener viva la memoria de los ex-presos de la cárcel de Carabanchel, hay que preservar el espacio físico que está tan íntimamente vinculado con la época del franquismo, y con quienes la padecieron al construir esta cárcel y al vivir y morir dentro de ella. Un artículo de junio de 2008 en El País explica que la cárcel será demolida en octubre, pero eso no significa que no haya los que protestan la destrucción de este edificio y todo lo que representaba. Y tal vez, todo lo que aún representa:
Julián Rebollo, portavoz de la agrupación vecinal de Aluche, fue especialmente claro a la hora de mostrar su rechazo: "Nos pondremos delante de las máquinas cuando quieran derribar la cárcel. Hemos sufrido mucho con esa puta cárcel y no se puede derribar totalmente". Su propuesta es que la cúpula central de la prisión se convierta en un centro para la memoria histórica. El proyecto no contempla esta concesión, pero sí un monolito conmemorativo. ("Interior obtendrá. . .")
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