Olvida tu equipaje es un programa de Radio Utopía. Lo descubrí por casualidad hace un par de semanas cuando buscaba algo con respecto a Antonio Machado. El blog se describe así: "Programa no apto para débiles morales. Programa de radio que se emite en directo en Radio Utopía, 102.4 FM y a través de internet, en www.radioutopia.es . Blog en permanente reconstrucción. Manda tus sugerencias, comentarios, ideas, etc. a olvidatuequipaje(arroba)yahoo.es . Aviso: este blog tiende peligrosamente a blog personal."
Ayer, el blog del programa publicó esta entrevista de la tele sueca con el Padre Abad del Valle de los Caídos. El reportaje usa el español, pero pone subtítulos en inglés. Durante los nueve minutos en que el reportero conversa con el abad, se destacan estos puntos:
1. Que Franco, como "padre fundador" de la Iglesia, tiene el derecho a ser enterrado allí, al igual que cualquier otro padre fundador religioso (aquí el Abad expone el lazo inquebrantable entre la Iglesia y el régimen).
Pregunta: ¿Desde hace cuándo se denomina a Franco así?
2. Que ha sido sólo dentro de los últimos años en que varios "grupos radicales" han decidido que a Franco se tiene que llevar del Valle de los Caídos.
Pregunta: ¿estos "grupos radicales" han sido los que aprobaron la Ley de Memoria? ¿Y los grupos radicales que se manifestaban en el Valle cada 20-N? ¿Por qué no los menciona?
3. Que el Abad sigue refiriéndose a los republicanos muertos como "los rojos."
Pregunta: ¿de verdad le cuesta tanto decir "republicano" a estas alturas?
4. Que el Abad piensa que sólo los españoles han de decir qué representaba y qué representa Franco.
Pregunta: ¿No es este un pensamiento común en cualquier dictadura? (la idea de que no importa la opinión internacional).
Otros momentos reveladores: la referencia del Abad a "la Fundación;" cuando el Abad le enseña al reportero la inscripción de "Caídos por Dios y por España," y le dice que, cambiando la letra "y" por una "o," se tiene toda la historia de la guerra (??); cuando el Abad le exclama al reportero - a quien llama "Señor Sueco" -- "¡Baje usted del cielo!" ¿Qué pasaría si siguiera sus propios consejos?
No soy aficionada de este tipo de entrevistas, pero según parece, el clip del informe es parte de un documental más largo sobre las exhumaciones, y este encuentro me ha hecho pensar: ¿hay que ser periodista extranjero para que el Abad del Valle de los Caídos te conceda una entrevista?
Para leer más sobre este documental, ver el post de nuestra colega en Radio BCN del 19 de marzo. Es también gracias a ella que pongo el enlace al sinopsis/entrevista con los directores.
Diálogos intergeneracionales sobre la guerra civil española y el franquismo en la España actual Intergenerational Dialogues on the Spanish Civil War and Francoism in Contemporary Spain
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viernes, 20 de marzo de 2009
lunes, 2 de marzo de 2009
Argentina y la Guerra Civil Española
La memoria histórica como proyecto social y cultural es un blog de Eduardo Montagut Contreras. Lo leo todos los días, y muchas veces tengo la sensación de ser estudiante otra vez; las lecciones vienen frecuentemente, pero en pequeñas dosis, fáciles de digerir y con referencias para continuar la investigación. Por ejemplo, el otro día el autor nos organizó una bibliografía fantástica sobre los maquis.Es gracias a este blog que me he enterado de la publicación de Voluntarios de Argentina en la Guerra Civil española (el libro salió en junio de 2008). Reproduzco abajo una entrevista con uno de los cuatro co-autores del libro, Jerónimo Boragina, publicada originalmente en Tribuna latina. Cuando se habla de voluntarios extranjeros en la GCE, típicamente se oye hablar de franceses, británicos y estadounidenses. Desde hace mucho tengo un interés en la relación España-Argentina (más en un sentido posdictatorial), así que encontré especialmente interesante esta conexión de la que antes no sabía nada. Al buscar más información, también he encontrado estos enlacea que pueden ser de vuestro interés:
- Biblioteca argentina de la GCE
- Las relaciones con la España franquista (de la Historia General de las Relaciones Exteriores de la República Argentina)
“No sé si la España posfranquista se puede reparar con una ley”
Mariana Cantero
Setenta años después de la Guerra Civil en España, un grupo de historiadores argentinos bucea en la trayectoria de los voluntarios de su país que lucharon en el bando republicano. Después de revisar archivos, recuperar documentos y rescatar testigos, Lucas González, Ernesto Sommaro, Gustavo Dorado y Jerónimo Boragina (que conforman el colectivo Historia desde abajo) publican ahora ‘Voluntarios de Argentina en la Guerra Civil Española’ (Ed. Centro Cultural de la Cooperación). La decisión de tocar en este momento el tema, dicen, no es casual: estuvo vetado durante años por las diferentes dictaduras que asolaron el país del sur.
¿Cuáles son las motivaciones que llevaron a los argentinos a participar como voluntarios en la Guerra Civil española?
Se dieron diferentes causas, tanto ideológicas como sociales. La inmigración española, junto a la italiana, era mayoritaria en la Argentina y las ideas republicanas se diseminaron rápidamente. El primer Centro Republicano Español de Buenos Aires se creó en 1907, junto a centenares de instituciones regionales que difundían la cultura y por lo tanto la política española. Y en Buenos Aires los partidos de izquierda (que aglutinaban a socialistas, comunistas y anarquistas) estaban al alza y movilizados contra la dictadura del general Uriburu (que hizo un golpe de estado en 1930). Es decir, que esta mezcla de antifascismo que se vivía en Argentina por el movimiento obrero y las diferentes colectividades de inmigrantes, al lado de los fuertes lazos sociales y culturales con España, crearon el ambiente necesario para que miles de hombres y mujeres se comprometieran en la solidaridad con la causa republicana. Fue realmente fuerte la repercusión, una inmensa marea solidaria de recursos y medios que se brindaron a la República. También salieron del país (Argentina) más de 540 voluntarios que participaron de la contienda (española) en diferentes tareas.
Usted explica en su libro que Buenaventura Durruti vivió, de hecho, en la Argentina ...
Sí, cuando en 1925 la CNT entra en la ilegalidad, Durruti decide marcharse a Latinoamérica organizando la recolección de dinero para la autodefensa obrera. Llega a nuestro país con diversos compañeros de "Los Solidarios", entre los cuales estarían Gregorio Jover, Antonio Rodríguez, Francisco Ascaso y su hermano Alejandro. Intentan trabajar en diferentes oficios, pero cambian de dirección y el 18 de enero de 1926 roban el Banco Provincia de la sucursal San Martín, acción en la cual se supone contaron con el apoyo del anarquista argentino Horacio Badaraco. Después ante el peligro a ser capturados deciden marcharse a Montevideo, Uruguay.
Y algunos de los que colaboraron con Durruti en Argentina lucharon después a su lado en España...
Sí. Paradójicamente, fue el mismo Badaraco quien acompañó a Durruti en su columna durante meses, colaborando como redactor de la publicación anarquista ‘Solidaridad obrera’. Asimismo, hubo muchos milicianos argentinos que participaron en su columna marchándose hacia Teruel.
¿Cómo se organizó el envío de contingentes de voluntarios y qué requisitos tenían que cumplir?
La Internacional Comunista da indicaciones a nivel mundial de reclutar voluntarios para luchar en España contra el fascismo. Eso hizo que el Partido Comunista Argentino llevara adelante estas directivas y empezara el reclutamiento formalmente, pero en la clandestinidad porque la persecución del régimen dictatorial era muy eficaz. Es así como en todo el país se intentó atraer a jóvenes que tuvieran experiencia militar, con claros antecedentes políticos antifascistas y, en tanto que fuera posible, sin cargas familiares. El movimiento anarquista argentino también envió dirigentes a España, pero priorizó la ayuda material y no la de milicianos. No obstante, es muy dificultosa la individualización de los anarquistas, que mayoritariamente calaron en zona catalana, donde tenían la mayor influencia. Después socialistas y republicanos, informalmente y por decisiones más individuales que institucionales, dieron apoyo al envío de decenas de militantes a combatir, pero fue sin duda el Partido Comunista el que pudo organizar y enviar mayor cantidad de voluntarios.
¿Qué tareas se les asignaba una vez en España?, ¿eran enviados a alguna zona en particular?
En España se le daba mucha importancia a la experiencia y habilidades de los voluntarios. Había muy buenos dirigentes comunistas que fueron comisarios políticos, como Ángel Ortelli o Juan J. Real. También traductores de las Brigadas Internacionales, como Nicolás Steinmetz, Lilia Bondareva o Sonia Besmertnaia; o médicos, como Gregorio Bergman, Juan Golstraj o Milan Matkovich. Muchos eran actores, enfermeros, estudiantes, pero el grueso se desempeñaba como trabajadores y obreros en nuestro país. Lo cierto es que el grupo de voluntarios argentinos se encontraba repartido entre el Ejercito Republicano y las Brigadas Internacionales. Al comienzo muchos eran parte de las milicias populares, principalmente en zona catalana para los anarquistas. Socialistas y comunistas participaron en el naciente Ejército Republicano y luego algunos fueron transferidos a las Brigadas Internacionales, principalmente la numero XV, en el Batallón 24.
¿Cuál fue el destino de estos voluntarios en cuanto a campos de concentración?, ¿se sabe cuántos murieron o fueron presos y cuántos regresaron a Argentina?
Cuando la República decide retirar a los brigadistas, éstos van a parar a los campos de concentración en Francia, sobre todo a Saint Cyprien, Argeles Sur Mer y a Gurs. Ángel Ortelli, que fue comisario político de la Segunda División, describe en una nota para el diario ‘Crítica’ del 7 de mayo del 39 la situación en el campo de Saint Cyprien: “(…) es de arena y está junto a una laguna maloliente (…) no había comida, ni habitaciones ni ropa para abrigarse. Durante cinco días no se entregó alimentos y recién después y tras llenar el formulismo exigido comenzó a dárseles un pan para cada 25 personas como comida diaria...”. Otro grupo tuvo mejor suerte y logró ser repatriado en mayo y junio de 1939 por la cancillería Argentina. En cuanto a muertos, los datos son muy inexactos, aproximadamente se puede establecer la muerte o desaparición de un tercio de voluntarios, pero la falta de registros escritos e inclusive su ubicación en una fosa o cementerio, complican todo tipo de registro y cálculo. Varios argentinos también permanecieron más de 20 años presos, como Luis A. Quesada, Juan Arhancet, o Manuel Villar, que permaneció preso en el campo de Albatera y luego en la Modelo de Barcelona, totalizando 18 años.
¿Qué valoración hace de la Ley de Memoria Histórica? ¿Cree que sirve realmente para compensar a las familias de los voluntarios?
No sé si habría que analizar sólo una ley. ¿Qué hay de la educación en las escuelas, del legado cultural y simbólico que en muchos casos aún perdura? Fue tan nefasto el periodo que vivió la España posfranquista hasta 1960, que no sé si se puede reparar con una ley. Fueron torturados, desaparecidos, fusilados; perdieron sus trabajos y sus propiedades cientos de miles de hombres y mujeres. La ley podrá lograr algún avance a nivel jurídico, pero lo peor es la falta de reconocimiento hacia el pueblo, el ocultamiento de la verdad, la humillación y el exilio, y eso no creo que pueda tratarse todo en una ley. Desde aquí convivo con los viejos militantes y luchadores españoles y la ley todavía no ha tenido mayores implicaciones. Por otro lado, creo que podría abarcar más a nivel económico y saldar una deuda histórica, principalmente con los exiliados que no pudieron volver a su tierra. Por el momento tiene sabor a poco, y esperemos que no sea una ley final, sino el punto de partida para mejorar la situación.
¿Por qué en Argentina se ha olvidado esta historia?
Hasta la llegada de la democracia en 1983, se le dio a la sociedad argentina una visión un tanto demoníaca de la Guerra Civil Española. Se la mostró como un derramamiento de sangre entre hermanos, una guerra fraticida que se podría haber evitado. Gran cantidad de políticos argentinos citaban la Guerra Civil que ocurrió en España como visión apocalíptica de lo que podía pasar en nuestro país. Claro que casi nunca se aclaraba que hubo un golpe de Estado, que el pueblo se defendió ante dicho golpe preservando la democracia, y que en esta guerra no hubo solo hermanos, sino también cientos de miles de extranjeros en uno u otro bando.
Hay inclusive militantes de la Juventud Democrática Española desaparecidos por la dictadura militar Argentina. También escasean las publicaciones sobre Argentina y la Guerra Civil.
¿Cuáles son las motivaciones que llevaron a los argentinos a participar como voluntarios en la Guerra Civil española?
Se dieron diferentes causas, tanto ideológicas como sociales. La inmigración española, junto a la italiana, era mayoritaria en la Argentina y las ideas republicanas se diseminaron rápidamente. El primer Centro Republicano Español de Buenos Aires se creó en 1907, junto a centenares de instituciones regionales que difundían la cultura y por lo tanto la política española. Y en Buenos Aires los partidos de izquierda (que aglutinaban a socialistas, comunistas y anarquistas) estaban al alza y movilizados contra la dictadura del general Uriburu (que hizo un golpe de estado en 1930). Es decir, que esta mezcla de antifascismo que se vivía en Argentina por el movimiento obrero y las diferentes colectividades de inmigrantes, al lado de los fuertes lazos sociales y culturales con España, crearon el ambiente necesario para que miles de hombres y mujeres se comprometieran en la solidaridad con la causa republicana. Fue realmente fuerte la repercusión, una inmensa marea solidaria de recursos y medios que se brindaron a la República. También salieron del país (Argentina) más de 540 voluntarios que participaron de la contienda (española) en diferentes tareas.
Usted explica en su libro que Buenaventura Durruti vivió, de hecho, en la Argentina ...
Sí, cuando en 1925 la CNT entra en la ilegalidad, Durruti decide marcharse a Latinoamérica organizando la recolección de dinero para la autodefensa obrera. Llega a nuestro país con diversos compañeros de "Los Solidarios", entre los cuales estarían Gregorio Jover, Antonio Rodríguez, Francisco Ascaso y su hermano Alejandro. Intentan trabajar en diferentes oficios, pero cambian de dirección y el 18 de enero de 1926 roban el Banco Provincia de la sucursal San Martín, acción en la cual se supone contaron con el apoyo del anarquista argentino Horacio Badaraco. Después ante el peligro a ser capturados deciden marcharse a Montevideo, Uruguay.
Y algunos de los que colaboraron con Durruti en Argentina lucharon después a su lado en España...
Sí. Paradójicamente, fue el mismo Badaraco quien acompañó a Durruti en su columna durante meses, colaborando como redactor de la publicación anarquista ‘Solidaridad obrera’. Asimismo, hubo muchos milicianos argentinos que participaron en su columna marchándose hacia Teruel.
¿Cómo se organizó el envío de contingentes de voluntarios y qué requisitos tenían que cumplir?
La Internacional Comunista da indicaciones a nivel mundial de reclutar voluntarios para luchar en España contra el fascismo. Eso hizo que el Partido Comunista Argentino llevara adelante estas directivas y empezara el reclutamiento formalmente, pero en la clandestinidad porque la persecución del régimen dictatorial era muy eficaz. Es así como en todo el país se intentó atraer a jóvenes que tuvieran experiencia militar, con claros antecedentes políticos antifascistas y, en tanto que fuera posible, sin cargas familiares. El movimiento anarquista argentino también envió dirigentes a España, pero priorizó la ayuda material y no la de milicianos. No obstante, es muy dificultosa la individualización de los anarquistas, que mayoritariamente calaron en zona catalana, donde tenían la mayor influencia. Después socialistas y republicanos, informalmente y por decisiones más individuales que institucionales, dieron apoyo al envío de decenas de militantes a combatir, pero fue sin duda el Partido Comunista el que pudo organizar y enviar mayor cantidad de voluntarios.
¿Qué tareas se les asignaba una vez en España?, ¿eran enviados a alguna zona en particular?
En España se le daba mucha importancia a la experiencia y habilidades de los voluntarios. Había muy buenos dirigentes comunistas que fueron comisarios políticos, como Ángel Ortelli o Juan J. Real. También traductores de las Brigadas Internacionales, como Nicolás Steinmetz, Lilia Bondareva o Sonia Besmertnaia; o médicos, como Gregorio Bergman, Juan Golstraj o Milan Matkovich. Muchos eran actores, enfermeros, estudiantes, pero el grueso se desempeñaba como trabajadores y obreros en nuestro país. Lo cierto es que el grupo de voluntarios argentinos se encontraba repartido entre el Ejercito Republicano y las Brigadas Internacionales. Al comienzo muchos eran parte de las milicias populares, principalmente en zona catalana para los anarquistas. Socialistas y comunistas participaron en el naciente Ejército Republicano y luego algunos fueron transferidos a las Brigadas Internacionales, principalmente la numero XV, en el Batallón 24.
¿Cuál fue el destino de estos voluntarios en cuanto a campos de concentración?, ¿se sabe cuántos murieron o fueron presos y cuántos regresaron a Argentina?
Cuando la República decide retirar a los brigadistas, éstos van a parar a los campos de concentración en Francia, sobre todo a Saint Cyprien, Argeles Sur Mer y a Gurs. Ángel Ortelli, que fue comisario político de la Segunda División, describe en una nota para el diario ‘Crítica’ del 7 de mayo del 39 la situación en el campo de Saint Cyprien: “(…) es de arena y está junto a una laguna maloliente (…) no había comida, ni habitaciones ni ropa para abrigarse. Durante cinco días no se entregó alimentos y recién después y tras llenar el formulismo exigido comenzó a dárseles un pan para cada 25 personas como comida diaria...”. Otro grupo tuvo mejor suerte y logró ser repatriado en mayo y junio de 1939 por la cancillería Argentina. En cuanto a muertos, los datos son muy inexactos, aproximadamente se puede establecer la muerte o desaparición de un tercio de voluntarios, pero la falta de registros escritos e inclusive su ubicación en una fosa o cementerio, complican todo tipo de registro y cálculo. Varios argentinos también permanecieron más de 20 años presos, como Luis A. Quesada, Juan Arhancet, o Manuel Villar, que permaneció preso en el campo de Albatera y luego en la Modelo de Barcelona, totalizando 18 años.
¿Qué valoración hace de la Ley de Memoria Histórica? ¿Cree que sirve realmente para compensar a las familias de los voluntarios?
No sé si habría que analizar sólo una ley. ¿Qué hay de la educación en las escuelas, del legado cultural y simbólico que en muchos casos aún perdura? Fue tan nefasto el periodo que vivió la España posfranquista hasta 1960, que no sé si se puede reparar con una ley. Fueron torturados, desaparecidos, fusilados; perdieron sus trabajos y sus propiedades cientos de miles de hombres y mujeres. La ley podrá lograr algún avance a nivel jurídico, pero lo peor es la falta de reconocimiento hacia el pueblo, el ocultamiento de la verdad, la humillación y el exilio, y eso no creo que pueda tratarse todo en una ley. Desde aquí convivo con los viejos militantes y luchadores españoles y la ley todavía no ha tenido mayores implicaciones. Por otro lado, creo que podría abarcar más a nivel económico y saldar una deuda histórica, principalmente con los exiliados que no pudieron volver a su tierra. Por el momento tiene sabor a poco, y esperemos que no sea una ley final, sino el punto de partida para mejorar la situación.
¿Por qué en Argentina se ha olvidado esta historia?
Hasta la llegada de la democracia en 1983, se le dio a la sociedad argentina una visión un tanto demoníaca de la Guerra Civil Española. Se la mostró como un derramamiento de sangre entre hermanos, una guerra fraticida que se podría haber evitado. Gran cantidad de políticos argentinos citaban la Guerra Civil que ocurrió en España como visión apocalíptica de lo que podía pasar en nuestro país. Claro que casi nunca se aclaraba que hubo un golpe de Estado, que el pueblo se defendió ante dicho golpe preservando la democracia, y que en esta guerra no hubo solo hermanos, sino también cientos de miles de extranjeros en uno u otro bando.
Hay inclusive militantes de la Juventud Democrática Española desaparecidos por la dictadura militar Argentina. También escasean las publicaciones sobre Argentina y la Guerra Civil.
miércoles, 18 de febrero de 2009
Entrevistador entrevistado: Rafael Guerrero de "Programa la Memoria"
Mis colegas y los lectores frecuentes de este blog saben cuánto me gusta escuchar Programa La Memoria, el primer y único programa radiofónico dedicado exclusivamente al tema de la memoria histórica. Suelo escucharlo los sábados por la mañana en internet, mientras me tomo el café y me pongo al tanto con los blogs. Hace un par de semanas tuve la fortuna de poder hablar por teléfono con el director del programa, Rafael Guerrero, quien ha sido tan amable de contestarme algunas preguntas que le envié por email en un cuestionario (en amarillo en la entrevista a continuación).* Gracias, Rafael, por tus respuestas tan detalladas y ponderadas. Y gracias a todo el equipo de Programa La Memoria.
Programa la Memoria ha recibido numerosos premios prestigiosos. En la foto de abajo vemos al Presidente del Gobierno andaluz, Manuel Chaves, con el director del programa, Rafael Guerrero, después de haber sido galardonado el Premio Andalucía de Periodismo en diciembre 2008. En el audioclip que sigue se puede escuchar al Presidente Chaves y su discurso elocuente sobre la labor del programa.
Entrevista con Rafael Guerrero
De: Kathy Korcheck
Programa la Memoria empezó a emitirse a fines de noviembre 2006. ¿Cómo decidió crear un programa así? ¿Ud. trabajaba antes en la radio?
La idea del programa LA MEMORIA se gestó a comienzos de 2006, año declarado por las Cortes Españolas como de la Memoria Histórica, para satisfacer la creciente demanda social acerca de la temática relacionada con la memoria histórica, considerando como tal el periodo de la Guerra Civil y el franquismo, especialmente en su primera etapa de la postguerra. Y en octubre comenzó el proyecto su andadura con media hora cada viernes en Radio Andalucía, la emisora dedicada a la información del grupo público Radio Televisión de Andalucía (RTVA). Al año siguiente, y dada la creciente aceptación entre la audiencia, aumentó su horario a una hora y se emitió también en el primer canal de la radio pública andaluza Canal Sur Radio.
El reto principal fue emprender un proyecto mediático sin que hubiera ningún tipo de precedente sistemáticamente dedicado en cualquier medio de comunicación al tema de la memoria histórica. Como diría Machado, tuvimos que “hacer camino al andar”. Pero la ilusión inquebrantable, el compromiso con los olvidados y con el proceso de recuperación de la memoria histórica y el ánimo de la audiencia nos sirvió para encarar el futuro y ya llevamos tres temporadas y casi un centenar de programas emitidos.
Es el reconocimiento más importante que hemos recibido en forma de galardón, ya que es el más importante de los que cada año se conceden en la comunidad autónoma de Andalucía. Fue para todo el equipo del programa un honor y una gran satisfacción recibir de manos del presidente del Gobierno andaluz este reconocimiento, así como escuchar sus palabras de elogio que pueden escuchar en el audio adjunto. Además, fue un espaldarazo a la incansable y meritoria labor que realizan todas las organizaciones y familiares que trabajan en pos de la recuperación de la memoria histórica.
Pero además no es el único premio que hemos recibido. Hace un año la Asociación de la Prensa de Granada nos distinguió con el premio al mejor trabajo periodístico del año 2007 y hace una semana el Consejo Asesor de Radio Televisión Española en Andalucía nos ha otorgado el primer premio en la modalidad de radio por la serie de programas dedicados a los “Andaluces en los campos nazis”
En efecto, sigue siendo el único programa dedicado a la memoria histórica española en la radio de habla hispana. A través de statcounter.com podemos comprobar el origen de las visitas que se realizan a nuestro blog programalamemoria.blogspot.com y nos informa de que nos aproximamos ya a las 20.000 visitas desde que el blog se puso en marcha en mayo de 2007. Las consultas son crecientes y en un 70 por ciento proceden de España. En cuanto al extranjero, Europa y América se llevan la palma, por el efecto de la descendencia del exilio tras la Guerra Civil. Y me llama la atención el creciente interés de visitantes procedentes de los Estados Unidos. Como dato acumulado, puedo decir que hemos recibido visitas de un centenar de países de los cinco continentes del mundo.
LA MEMORIA es el programa de la radio pública andaluza más descargado a través de internet. No deja de ser paradójico al tiempo que ilusionante que un programa que mira al pasado “sin ira” se apoye en las nuevas tecnologías para ampliar su difusión y su influencia por el mundo. Y que lo consiga. Las nuevas tecnologías constituyen una herramienta imprescindible para globalizar el mundo de la comunicación y en un tema como el de la memoria histórica, permiten interconectar a gente interesada de muchos países con la apasionante realidad española que se vive en torno a la recuperación de la memoria histórica, un tema que sigue despertando mucha polémica entre la sociedad.
Somos conscientes de que afrontamos cada semana un tema polémico sobre el que no hay consenso entre la población española, con sensibilidades a flor de piel pese al largo tiempo transcurrido, pero tenemos claro que no estamos aquí para pontificar, sino para informar, para facilitar que fluyan las informaciones y las opiniones, para ayudar a una mejor comprensión de nuestro pasado en torno a la Guerra Civil y el franquismo. Porque no hay una sola memoria, sino muchas memorias, muchas impresiones, muchos recuerdos. Tantas memorias como testigos de aquellos tiempos difíciles, tantas memorias como herederos de aquellos protagonistas que ya no pueden contarlo. Y ya que hablamos en plural, pretendemos tratar temas controvertidos sin complejos, pero con respeto. Porque somos conscientes de estamos ante una temática histórica polémica.
Por lo demás, nos hemos encontrado algunos problemas cuando hemos querido abordar el tema de la memoria histórica de la Iglesia. Como ejemplo, valga decir que una vez que quisimos entrevistar a monjas de clausura ancianas para que nos contaran su visión y sus recuerdos sobre la República y la Guerra Civil, desde el Arzobispado de Granada se les prohibió hablar para el programa. Pero también nos hemos encontrado con serias dificultades de interlocución con el Ministerio de Defensa, que no ha respondido a nuestros reiterados requerimientos en relación con la permanencia en Sevilla de un cuartel dedicado a Queipo de Llano y con las dificultades que investigadores y particulares tienen para consultar los archivos militares de la Guerra Civil.
Como dice Paul Preston, el franquismo promovió durante cuatro décadas un auténtico “lavado de cerebro colectivo” y todavía quedan muchas secuelas. Y eso no solo afecta al PP de lleno, sino también a algunas instancias del PSOE. El problema estriba en lo mucho que duró en España la dictadura y en que Franco murió en la cama. Aquí no hubo una catarsis como sucedió con los totalitarismos de Alemania y de Italia, donde a nadie –o a muy pocos- se les ocurre reivindicar a Hitler o a Mussolini.
Parece evidente que mientras que la derecha no se sacuda la mala conciencia de considerarse heredera del franquismo, será difícil que acepte que romper definitivamente lazos con la dictadura, a la que algunos dirigentes del PP como el eurodiputado Jaime Mayor Oreja considera como “un remanso de paz y tranquilidad social”.
Varios editoriales que yo he leído en la prensa española han citado el caso de Alemania, o las posdictaduras argentinas y chilenas, para criticar que en España nunca haya habido, por ejemplo, una “comisión de la verdad y la reconciliación.” ¿Puede responder estas conexiones que surgen de vez en cuando? Seguramente, aunque haya ciertos elementos en común, en España hay la complicación de una dictadura de 36 años.
Insisto en que el problema de España es el largo tiempo que duró la dictadura. La Ley de la Memoria Histórica ha sido un logro, aunque a muchos descendientes de las víctimas no acabe de convencer su excesiva moderación, su falta de desarrollo reglamentario y, sobretodo, que no incluya la anulación de los juicios franquistas para garantizar una auténtica y no solo retórica reparación de las víctimas, y que se refiera a ellos con la descafeinada calificación de ilegítimos.
Un papel fundamental y decisivo, ya que han promovido e impulsado un proceso social desde la base. Han sido los nietos de las víctimas quienes, hartos de silencios impuestos de puertas adentro y sin el miedo que atenazaba a sus padres y abuelos, han decidido reivindicar la verdad y la honorabilidad de las víctimas. Por tanto, el proceso de recuperación de la memoria histórica en España no se debe a Zapatero. No es un impulso político, sino que surge con este tercer milenio tratándose de alejar del “compromiso histórico” que en la Transición democrática española quiso pasar página y hacer tabla rasa con el pasado. La derecha española argumenta para oponerse que se están abriendo heridas. No es verdad, porque las víctimas de la derecha fueron homenajeadas sobradamente y ahora, en justicia, les toca el turno a las víctimas del franquismo que en número de decenas de miles yacen olvidadas en fosas comunes y cunetas. Ellos sí que tienen las heridas abiertas y todo el derecho del mundo a cerrarlas definitivamente. Se trata, por lo tanto, de la “rebelión de los nietos”. Es una rebelión pacífica y sin rencor ni ánimo de revancha. Es de justicia.
Insisto en el terrible efecto sociológico del lavado de cerebro colectivo, al que hay que añadir la ausencia en los planes de estudio de enseñanzas medias sobre la historia reciente de España. En los libros de texto se sigue hablando de equidistancia entre los golpistas y los demócratas republicanos y de que la Guerra Civil fue un conflicto fratricida. Y todo eso después de que durante 40 años nos hayan machacado con la idea de buenos y malos, del Caudillo por la gracia de dios y de los rojos con rabo y cuernos. Así se explica que algunos pseudohistoriadores que distorsionan y novelan a su antojo la verdad histórica vendan libros como rosquillas y que desde medios de comunicación como la cadena de radio COPE, propiedad de la Conferencia Episcopal, se sigan lanzando arengas desestabilizadoras contra la democracia. En el programa La Memoria hemos tenido mucho cuidado con dar cancha a estos falseadores de la verdad, porque no contribuyen al esclarecimiento de los hechos ni a la concordia.
Mi libro favorito ya es antiguo: “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez. Pero ahora, lógicamente con el programa devoro libros sobre historia, tratados sobre la memoria y incluso de ficción, como el que me está deleitando ahora de la escritora catalana Emma Riverola “Cartas desde la ausencia”, una novela que nos recuerda la Guerra Civil vivida en el norte de España a través de una sucesión de cartas verosímiles, que me recomendó un colega periodista de El Periódico de Cataluña, que conoció de la existencia del programa a través de tu fantástico blog “(Re) Generando Memorias”. Lo que es la globalización ¿no crees Kathy? Y en cuanto las películas, hay muchas como “Tierra y libertad” de Ken Loach o “Soldados de Salamina” de Trueba.
Poco más, estimada Kathi, salvo felicitarte por tu elaborado y cuidado blog, y agradecerte que te hayas fijado en este modesto proyecto mediático elaborado desde Andalucía para todo el mundo que es el programa LA MEMORIA.
Programa la Memoria ha recibido numerosos premios prestigiosos. En la foto de abajo vemos al Presidente del Gobierno andaluz, Manuel Chaves, con el director del programa, Rafael Guerrero, después de haber sido galardonado el Premio Andalucía de Periodismo en diciembre 2008. En el audioclip que sigue se puede escuchar al Presidente Chaves y su discurso elocuente sobre la labor del programa.
foto gracias a www.programalamemoria.blogspot.com
Entrevista con Rafael Guerrero
De: Kathy Korcheck
Programa la Memoria empezó a emitirse a fines de noviembre 2006. ¿Cómo decidió crear un programa así? ¿Ud. trabajaba antes en la radio?
La idea del programa LA MEMORIA se gestó a comienzos de 2006, año declarado por las Cortes Españolas como de la Memoria Histórica, para satisfacer la creciente demanda social acerca de la temática relacionada con la memoria histórica, considerando como tal el periodo de la Guerra Civil y el franquismo, especialmente en su primera etapa de la postguerra. Y en octubre comenzó el proyecto su andadura con media hora cada viernes en Radio Andalucía, la emisora dedicada a la información del grupo público Radio Televisión de Andalucía (RTVA). Al año siguiente, y dada la creciente aceptación entre la audiencia, aumentó su horario a una hora y se emitió también en el primer canal de la radio pública andaluza Canal Sur Radio.
¿Cuál ha sido uno de los retos con que se ha enfrentado al decidir hablar de la guerra civil y el franquismo en la radio? ¿Uno de los beneficios?
El reto principal fue emprender un proyecto mediático sin que hubiera ningún tipo de precedente sistemáticamente dedicado en cualquier medio de comunicación al tema de la memoria histórica. Como diría Machado, tuvimos que “hacer camino al andar”. Pero la ilusión inquebrantable, el compromiso con los olvidados y con el proceso de recuperación de la memoria histórica y el ánimo de la audiencia nos sirvió para encarar el futuro y ya llevamos tres temporadas y casi un centenar de programas emitidos.
Programa la Memoria fue galardonado con el Premio Andalucía de Periodismo en la modalidad de la radio. ¿Nos puede hablar un poco sobre lo que significó este premio para Ud., para el programa y sus participantes, y para el público al que sirve?
Es el reconocimiento más importante que hemos recibido en forma de galardón, ya que es el más importante de los que cada año se conceden en la comunidad autónoma de Andalucía. Fue para todo el equipo del programa un honor y una gran satisfacción recibir de manos del presidente del Gobierno andaluz este reconocimiento, así como escuchar sus palabras de elogio que pueden escuchar en el audio adjunto. Además, fue un espaldarazo a la incansable y meritoria labor que realizan todas las organizaciones y familiares que trabajan en pos de la recuperación de la memoria histórica.
Pero además no es el único premio que hemos recibido. Hace un año la Asociación de la Prensa de Granada nos distinguió con el premio al mejor trabajo periodístico del año 2007 y hace una semana el Consejo Asesor de Radio Televisión Española en Andalucía nos ha otorgado el primer premio en la modalidad de radio por la serie de programas dedicados a los “Andaluces en los campos nazis”
Programa la Memoria fue el primer – y que yo sepa, sigue siendo el único -- programa radiofónico para tratar este tema. ¿Tiene alguna idea del origen geográfico de sus oyentes? ¿Cree que la mayoría escucha desde Andalucía, o procede también de otras regiones nacionales e internacionales?
En efecto, sigue siendo el único programa dedicado a la memoria histórica española en la radio de habla hispana. A través de statcounter.com podemos comprobar el origen de las visitas que se realizan a nuestro blog programalamemoria.blogspot.com y nos informa de que nos aproximamos ya a las 20.000 visitas desde que el blog se puso en marcha en mayo de 2007. Las consultas son crecientes y en un 70 por ciento proceden de España. En cuanto al extranjero, Europa y América se llevan la palma, por el efecto de la descendencia del exilio tras la Guerra Civil. Y me llama la atención el creciente interés de visitantes procedentes de los Estados Unidos. Como dato acumulado, puedo decir que hemos recibido visitas de un centenar de países de los cinco continentes del mundo.
Una de las características que más me gusta de Programa la Memoria es poder escuchar en línea y recibir actualizaciones electrónicas del programa. La estación también nos da la posibilidad de guardar en mp3 el archivo (muy conveniente para los de nosotros que nos encontramos en otros países). ¿Existía la opción de escuchar en internet desde el principio? ¿Nos puede comentar un poco cómo ve la conexión entre el tema de la memoria histórica en España y los medios electrónicos (como los blogs, por ejemplo)?
LA MEMORIA es el programa de la radio pública andaluza más descargado a través de internet. No deja de ser paradójico al tiempo que ilusionante que un programa que mira al pasado “sin ira” se apoye en las nuevas tecnologías para ampliar su difusión y su influencia por el mundo. Y que lo consiga. Las nuevas tecnologías constituyen una herramienta imprescindible para globalizar el mundo de la comunicación y en un tema como el de la memoria histórica, permiten interconectar a gente interesada de muchos países con la apasionante realidad española que se vive en torno a la recuperación de la memoria histórica, un tema que sigue despertando mucha polémica entre la sociedad.
La descripción del programa en la web dice que “aborda con estilo sereno, respetuoso y ponderado una temática histórica polémica y controvertida.” ¿Cómo mantiene un tono tan respetuoso en el programa? ¿Alguna vez ha tenido algún conflicto con los que han llamado al programa (para discutir o disputar un punto con un invitado, por ejemplo)?
Somos conscientes de que afrontamos cada semana un tema polémico sobre el que no hay consenso entre la población española, con sensibilidades a flor de piel pese al largo tiempo transcurrido, pero tenemos claro que no estamos aquí para pontificar, sino para informar, para facilitar que fluyan las informaciones y las opiniones, para ayudar a una mejor comprensión de nuestro pasado en torno a la Guerra Civil y el franquismo. Porque no hay una sola memoria, sino muchas memorias, muchas impresiones, muchos recuerdos. Tantas memorias como testigos de aquellos tiempos difíciles, tantas memorias como herederos de aquellos protagonistas que ya no pueden contarlo. Y ya que hablamos en plural, pretendemos tratar temas controvertidos sin complejos, pero con respeto. Porque somos conscientes de estamos ante una temática histórica polémica.
Por lo demás, nos hemos encontrado algunos problemas cuando hemos querido abordar el tema de la memoria histórica de la Iglesia. Como ejemplo, valga decir que una vez que quisimos entrevistar a monjas de clausura ancianas para que nos contaran su visión y sus recuerdos sobre la República y la Guerra Civil, desde el Arzobispado de Granada se les prohibió hablar para el programa. Pero también nos hemos encontrado con serias dificultades de interlocución con el Ministerio de Defensa, que no ha respondido a nuestros reiterados requerimientos en relación con la permanencia en Sevilla de un cuartel dedicado a Queipo de Llano y con las dificultades que investigadores y particulares tienen para consultar los archivos militares de la Guerra Civil.
Hablando del diálogo, ¿cree que sea posible entre el PSOE y el PP una conversación abierta y sincera sobre la guerra civil y el franquismo? Si no, ¿qué tiene que ocurrir para que eso suceda?
Como dice Paul Preston, el franquismo promovió durante cuatro décadas un auténtico “lavado de cerebro colectivo” y todavía quedan muchas secuelas. Y eso no solo afecta al PP de lleno, sino también a algunas instancias del PSOE. El problema estriba en lo mucho que duró en España la dictadura y en que Franco murió en la cama. Aquí no hubo una catarsis como sucedió con los totalitarismos de Alemania y de Italia, donde a nadie –o a muy pocos- se les ocurre reivindicar a Hitler o a Mussolini.
Parece evidente que mientras que la derecha no se sacuda la mala conciencia de considerarse heredera del franquismo, será difícil que acepte que romper definitivamente lazos con la dictadura, a la que algunos dirigentes del PP como el eurodiputado Jaime Mayor Oreja considera como “un remanso de paz y tranquilidad social”.
Insisto en que el problema de España es el largo tiempo que duró la dictadura. La Ley de la Memoria Histórica ha sido un logro, aunque a muchos descendientes de las víctimas no acabe de convencer su excesiva moderación, su falta de desarrollo reglamentario y, sobretodo, que no incluya la anulación de los juicios franquistas para garantizar una auténtica y no solo retórica reparación de las víctimas, y que se refiera a ellos con la descafeinada calificación de ilegítimos.
Ud. ha tenido en su programa a varios hijos y nietos de padres que fueron exiliados, desaparecidos o fusilados. Personas como el Presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y Emilio Silva, el fundador de la ARMH, son descendientes de “abuelos republicanos” fusilados. Representan a una “tercera generación,” y han pasado la mayoría de sus vidas en una España democrática. ¿Nos puede hablar del papel que desempeñan los hijos y nietos en lo que se refiere al tema de la memoria histórica?
Un papel fundamental y decisivo, ya que han promovido e impulsado un proceso social desde la base. Han sido los nietos de las víctimas quienes, hartos de silencios impuestos de puertas adentro y sin el miedo que atenazaba a sus padres y abuelos, han decidido reivindicar la verdad y la honorabilidad de las víctimas. Por tanto, el proceso de recuperación de la memoria histórica en España no se debe a Zapatero. No es un impulso político, sino que surge con este tercer milenio tratándose de alejar del “compromiso histórico” que en la Transición democrática española quiso pasar página y hacer tabla rasa con el pasado. La derecha española argumenta para oponerse que se están abriendo heridas. No es verdad, porque las víctimas de la derecha fueron homenajeadas sobradamente y ahora, en justicia, les toca el turno a las víctimas del franquismo que en número de decenas de miles yacen olvidadas en fosas comunes y cunetas. Ellos sí que tienen las heridas abiertas y todo el derecho del mundo a cerrarlas definitivamente. Se trata, por lo tanto, de la “rebelión de los nietos”. Es una rebelión pacífica y sin rencor ni ánimo de revancha. Es de justicia.
Figuras como Pío Moa han sido criticados por ser “historiadores revisionistas” de la guerra civil. Al mismo tiempo, libros como el de Moa, Los mitos de la guerra civil, han tenido mucho éxito, vendiendo muchos ejemplares. ¿Cómo se explica este fenómeno revisionista y su atracción?
Insisto en el terrible efecto sociológico del lavado de cerebro colectivo, al que hay que añadir la ausencia en los planes de estudio de enseñanzas medias sobre la historia reciente de España. En los libros de texto se sigue hablando de equidistancia entre los golpistas y los demócratas republicanos y de que la Guerra Civil fue un conflicto fratricida. Y todo eso después de que durante 40 años nos hayan machacado con la idea de buenos y malos, del Caudillo por la gracia de dios y de los rojos con rabo y cuernos. Así se explica que algunos pseudohistoriadores que distorsionan y novelan a su antojo la verdad histórica vendan libros como rosquillas y que desde medios de comunicación como la cadena de radio COPE, propiedad de la Conferencia Episcopal, se sigan lanzando arengas desestabilizadoras contra la democracia. En el programa La Memoria hemos tenido mucho cuidado con dar cancha a estos falseadores de la verdad, porque no contribuyen al esclarecimiento de los hechos ni a la concordia.
¿Cuál es su libro favorito (de ficción o no ficción) sobre la guerra civil o el franquismo? ¿Una película?
Mi libro favorito ya es antiguo: “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez. Pero ahora, lógicamente con el programa devoro libros sobre historia, tratados sobre la memoria y incluso de ficción, como el que me está deleitando ahora de la escritora catalana Emma Riverola “Cartas desde la ausencia”, una novela que nos recuerda la Guerra Civil vivida en el norte de España a través de una sucesión de cartas verosímiles, que me recomendó un colega periodista de El Periódico de Cataluña, que conoció de la existencia del programa a través de tu fantástico blog “(Re) Generando Memorias”. Lo que es la globalización ¿no crees Kathy? Y en cuanto las películas, hay muchas como “Tierra y libertad” de Ken Loach o “Soldados de Salamina” de Trueba.
¿Cualquier cosa que quisiera agregar para terminar?
Poco más, estimada Kathi, salvo felicitarte por tu elaborado y cuidado blog, y agradecerte que te hayas fijado en este modesto proyecto mediático elaborado desde Andalucía para todo el mundo que es el programa LA MEMORIA.
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