Diálogos intergeneracionales sobre la guerra civil española y el franquismo en la España actual
Intergenerational Dialogues on the Spanish Civil War and Francoism in Contemporary Spain
No todo son malas noticias para el cine español; confío en la opinión del editor del Blog del cine español que la película "Pájaros de papel" va a ser todo un éxito (pinchar en el enlace para leer toda su reseña):
"Pájaros de papel" es, sin duda, una de las películas con mayúsculas de este año 2010. Es un film muy emotivo, con una gran historia y que trasciende tras su visionado. La película se estrena hoy en las salas de cine de España, y estoy convencido de que aparecerá en varias candidaturas de los premios Goya y, además, será un éxito de taquilla, ya que contiene todos los elementos para que así sea.
Abajo tenéis la sinopsis, que viene de la web La higuera:
Acabada la guerra, una compañía de artistas de vodevil va de pueblo en pueblo con sus actuaciones, formando una extraña y singular familia. Un hecho inesperado les pondrá a prueba, obligando a algunos de nuestros protagonistas a tomar decisiones de vida o muerte.
Este grupo está encabezado por un músico y cantante, Jorge; un ventriloquista, Enrique, y Miguel, un huérfano de 10 años, acompañados por la cupletista Rocío Moliner y Merceditas, una niña y bailarina clásica.
Ellos atravesarán, en el medio de intrigas, números musicales, momentos de tensión y hambre permanente, parte de la España de la época, tratando de vivir y sobrevivir.
Descripción de los personajes Jorge del Pino es un hombre endurecido, al que le cuesta expresar sus sentimientos, y mantiene sus emociones guardadas en un bolsillo. Pero, incapaz de ser testigo mudo ante las injusticias, su inteligencia, su carisma y su sentido de la responsabilidad, le colocarán en el lugar del padre de este grupo de cómicos que, con el tiempo, se convertirá en una gran familia, la suya.
Enrique Corgo es ventrílocuo, y conoce a Jorge desde hace mucho tiempo. El suficiente como para saber respetar el distanciamiento de Jorge, o que sus decisiones son buenas para toda la compañía. Es un amigo fiel, un apoyo, un respaldo. Un hombre soñador, lleno de humanidad, seducido por el pequeño Miguel, que desea que los tres triunfen sobre un escenario lejos de cualquier peligro.
Miguel es el pequeño artista que todos, a su edad, llevaron dentro. Es un niño listo, a veces un poco pillo, a veces tierno, y sobre todo, como cualquier niño, muy sincero. Es un superviviente que sueña con convertirse en un gran artista junto a sus nuevos compañeros, a los que se mete en seguida en el bolsillo, convirtiéndose en el hijo adoptado de toda la compañía.
Rocío es una cupletista producto de su tiempo. Una mujer buscavidas, realista, que sabe que el tiempo corre en su contra, y conoce las cartas con las que juega. Seducirá a don Ricardo, el alcalde.
El Capitán Montero les vigila en la distancia, con la ayuda de su subalterno el Teniente Quiroga, y Pastor, un joven al que han infiltrado en la compañía, y que les sirve de espía entre los cómicos. El problema es que la convivencia con ellos le abrirá los ojos, descubriendo que en la vida, ni todo es blanco, ni todo es negro.
Hace unos días mencionamos aquí el rodaje de la próxima película de Álex de la Iglesia -- ya existen fotos de algunas escenas, publicadas hoy en El País. Sigue el artículo:
El día amaneció gris franquista. Frío, sin color, como la mañana de diciembre de 1973 en que ETA voló el coche del almirante Luis Carrero Blanco. A la entrada de la calle del Españoleto, en el barrio de Chamberí, en Madrid, varios Seat antiguos y escacharrados rodeaban un cráter de pega. Álex de la Iglesia (Bilbao, 1965) simulaba ayer el atentado para su nueva película, Balada triste de trompeta, una comedia ambientada en la España franquista. En el reparto figuran, entre otros, Santiago Segura, Carmen Maura, Sancho Gracia, Terele Pávez, Manuel Tejada y José Luis Segura, que interpreta a Carrero Blanco.
Al fondo de la calle, el director dirigía circunspecto una extravagante escena en la que estaban implicados una furgoneta de helados, un payaso al volante y una chica rubia que corría desesperada. Ambientada en un circo durante la España franquista, la trama de esta nueva película del director de El día de la bestia gira en torno a dos payasos que están enamorados de la misma trapecista. El trío protagonista estará interpretado por Antonio de la Torre (Gordos), el cómico Carlos Areces (miembro de Muchachada nui) y Carolina Bang (de la serie de televisiva Plutón B.R.B. Nero).
A pocos metros, los figurantes esperaban su turno. Personajes vestidos años setenta en el señorial barrio de Salamanca, donde ocurrió el atentado, en la calle de Claudio Coello. Ellos: abrigos loden, chaquetas de tweed, mocasines. Ellas: rebecas de punto, vestidos tableados...
La mezcla resultaba desconcertante. Ese cruce entre el humor negro de Álex de la Iglesia y la España del tardofranquismo. Una chica de producción pedía silencio a los figurantes mientras se ensayaba la escena del payaso y la rubia. El reparto, que no le prestaba demasiada atención, recordaba el día que murió Carrero: "Serían los de la ETA, pero los americanos sabían lo que había".
La calle del Españoleto, donde el cineasta reproduce el atentado, se parece mucho a Claudio Coello, dicen los mayores del barrio. Estrecha y con edificios nobles. Incluso, hay una residencia universitaria de monjas bastante similar al exterior del colegio de los jesuitas que sobrevoló el Dodge Dart negro de Carrero Blanco, entonces presidente del Gobierno de Franco, para precipitarse hacia su patio interior.
La recreación es tan real que ya ha provocado algún susto. Una mujer que trabaja en una tienda entró de forma traumática en la calle: "Pensé que había sido un atentado, pero venía con la radio encendida y no comprendía porque no me había enterado". Francisco Martínez, celador de la residencia, opina otra cosa. "No creas que está tan bien hecho esto, en lo de Carrero el coche explotó en la mitad de la calle y quedaron todos los edificios destruidos, con muertos por el suelo".
Madrid no es la única parada de esta película, la primera del cineasta tras ser nombrado presidente de la Academia del Cine. El rodaje se prolongará durante nueve semanas en localizaciones de Alicante y en los estudios de Ciudad de La Luz, en la misma ciudad. Balada triste de trompeta ha pasado al primer plano de la agenda de Álex de la Iglesia tras retrasarse la financiación para La marca amarilla, adaptación del cómic homónimo, de Edgard P. Jacobs, de la serie de Blake & Mortimer (Norma Editorial).
COMIENZA EL RODAJE DE LA PELÍCULA “BALADA TRISTE DE TROMPETA” DE ÁLEX DE LA IGLESIA
Esta mañana ha comenzado el rodaje de la nueva película, con guión propio, de Álex de la Iglesia, titulada Balada triste de trompeta.
La película que se rodará durante nueve semanas en localizaciones de Madrid, Alicante y los Estudios de Ciudad de La Luz (Alicante) está producida por Tornasol Films (España), Castafiore Films (España) y La Fabrique 2 (Francia) con la participación de TVE y Canal +.
La película, protagonizada por Carlos Areces, Antonio de la Torre y Carolina Bang, cuenta con la participación de Santiago Segura, Sancho Gracia, Manuel Tallafé, Fernando Guillén Cuervo, Luis Varela, Terele Pávez, Fran Perea, Raul Arevalo, Fofito, Manuel Tejada, Enrique Villén, Gracia Olayo, Joaquín Climent y Juana Cordero, entre otros.
La sipnosis de la película Balada triste de trompeta nos sitúa en el año 1937; los monos de un circo aúllan salvajes dentro de su jaula mientras, en el exterior, los hombres se matan en otro circo: la guerra civil española, que sigue su curso. El payaso tonto del circo, reclutado a la fuerza por los milicianos, termina perpetrando, sin abandonar su disfraz, una carnicería a machetazos entre las filas del bando Nacional.
Así da comienzo esta peripecia en que Javier y Sergio, dos terroríficos y desfigurados payasos, se enfrentan a muerte por el ambiguo amor de una bailarina.
Javier, hijo del Payaso miliciano. Su padre, desde la cárcel, le advierte: nunca serás gracioso. Serás el payaso triste, el que recibe las bofetadas. La felicidad la encontrarás únicamente en la venganza.
Javier intenta rescatar a su padre condenado a trabajos forzados en las obras del Valle de los Caídos, sólo para verlo morir en sus brazos, asesinado por el despiadado Coronel Salcedo.
En 1973, Javier, ya adulto, busca trabajo como payaso triste en un circo, donde coincide con un estrambótico elenco de personajes marginales, como un hombre bala, un domador de elefantes o una mal avenida pareja de amaestradores de perros. Su camino, además, se cruza allí con Sergio.
La película Balada triste de trompeta se estrenará a finales de año y es una de las apuestas fuertes del cine español para lograr una buena cuota de pantalla.
Intérpretes: Mónica López (Narrador), Lluís Marco (Cipriano Mera)
Clasificación: Pendiente por calificar
Género: Documental
Albañil, sindicalista, miembro de la CNT e, incluso, Teniente Coronel. Cipriano Mera Sanz es una de las personalidades más interesantes de la Guerra Civil. Nacido en el humilde barrio de Tetuán, fue condenado a muerte tras la derrota de su bando, pero logró salvarse. Se exilió en Francia, donde, además de seguir activamente las ideas anarquistas, se integró en las Juventudes Libertarias y luchó por acabar con la vida de Franco. En mayo del 68, no dudó en lanzarse a las barricadas callejeras.
Sé que haría mucho frío, pero cuánto me gustaría estar en Nueva York para el ciclo de cine español que tendrá lugar entre el 4 y el 20 de diciembre, en el Lincoln Center! Iría todas las noches, si pudiera, para ver una película diferente. Entre los invitados especiales serán los directores Jaume Balaguero, Daniel Monzón, Daniel Sánchez Arévalo, y los actores Elena Anaya, Unax Ugalde, y Antonio de la Torre. Hemos mencionado aquí antes la última película de Ugalde, La buena nueva (dir. Helena Taberna). La lista de películas que se darán es un poco larga, así que si vais a estar en Nueva York este mes, os animo a echar un vistazo a la página web para ver las diferentes actividades que hay. Habrá filmes "clásicos" tanto como más recientes.
La Filmoteca de Zaragoza presenta un ciclo de cine sobre la GCE hasta el 29 de noviembre. Del Periódico Diagonal: "La Filmoteca de Zaragoza continúa el ciclo de proyecciones sobre la guerra civil. Una interesante serie clasificada por bloques temáticos que albergan una extensísima lista de títulos." Estas son películas hechas durante la guerra y en muchos casos, muy difíciles de poder ver hasta recientemente.
El músico graba un nuevo disco con 13 poemas del escritor para su centenario - La pugna con los herederos ha tenido estancado el proyecto durante tres meses
JESÚS RUIZ MANTILLA - Madrid - 23/11/2009
Han sido muchos los niños o los jóvenes que escucharon por primera vez un verso de Miguel Hernández por boca de Joan Manuel Serrat. De aquella Elegía (a su amigo Ramón Sijé), a Menos tu vientre, las Nanas de la cebolla o Para la libertad han pasado casi 40 años. Pero hay poetas inagotables. Por eso, Serrat ha decidido hacer una segunda visita al armario de los versos hernandianos y ha parido un nuevo disco: Hijo de la luz y de la sombra.
También es verdad que no se le ocurría mejor idea para celebrar el centenario que comienza en 2010: componer para 13 poemas y una gira dedicada al artista muerto en 1942, con 32 años, en la cárcel de Alicante. Desapareció de este mundo tuberculoso, amargado, hambriento y con el puñal del fracaso en la frente.
Recuerda Serrat estos días cosas buenas. Cuando entusiasmado terminó su primer trabajo en 1972 y fue a enseñárselo a la viuda, Josefina Manresa. "Llegué a su casa con las canciones grabadas debajo del brazo y me dijo: '¿Cómo lo vamos a oír si no tengo tocadiscos?". El artista reaccionó como un cirujano: "No se preocupe usted, que ahora mismo bajo a una tienda, le compro uno y lo escuchamos juntos". Así fue como le presentó el disco. Era su segunda exploración en la obra de un poeta después de haberle dedicado un monográfico a Antonio Machado. Serrat encontró en Josefina Manresa a una mujer especial: "Era una señora dulce, que me transmitió mucho cariño. No había en ella ninguna aspereza, ni temor, ni desconfianza. Me mostró tanta gratitud que me sentía avergonzado".
Nada que ver con su experiencia de ahora. Sacar adelante su proyecto le ha costado bastante sudor y no menos de un desvelo. Desde el principio transmitió a los herederos lo que quería hacer. Se mostraron conformes. Lo compuso, lo grabó y cuando tenía el disco terminado, la lucha por editarlo ha sido un calvario. La sociedad Centenario Miguel Hernández, SL -que ahora representa a la familia- le planteaba unas condiciones imposibles de cumplir. Hasta que la semana pasada, llegaron a un acuerdo rápido después de varias maniobras dilatorias. Pero Serrat no quiere comentar nada sobre un asunto que pocos querían airear en los meses previos al centenario.
"Hablemos del disco...", invita el músico. "Evitemos asuntos desagradables". Pues del disco, que iba a aparecer este mes de noviembre y ha retrasado su lanzamiento por la negociación a cara de perro con los gestores del legado, dice Serrat que espera suene distinto al anterior: "Es diferente, pero me gustaría pensar que está a la altura". Son 13 poemas de diferentes épocas. "Hay creaciones de juventud como La palmera levantina, Ay del ay por el ay, El silbo del dale, Las abarcas desiertas o Tus cartas son un vino. También otros de la guerra: Canción del esposo soldado, El hambre o un homenaje que hizo a los brigadistas internacionales que he titulado simplemente Canción".
Está el Hernández inocente de la primera época, el combatiente y el desolado. "Aquel que pasó de escribir como san Juan de la Cruz a descubrir el amor y el sexo en Madrid. Con eso comprobó que la mujer, en vez de pecado, representaba la gloria". El poeta que trasciende su realidad para hacerla universal. El niño autodidacto que venció y se rebeló contra su destino de cabrero y se hizo, en cierto sentido, símbolo y profeta. "Odiaba la pobreza. No para hacerse rico, sino porque sabía que era la causa de la opresión y la incultura". Pero jamás renegó de sus orígenes. "Fíjate que cuando le cuenta a Juan Ramón Jiménez sus años cuidando cabras, le escribe: 'Soy pastor desde niño, es un oficio de dioses paganos y héroes bíblicos".
Está el amigo absolutamente leal sin dejar que las ideologías empañaran el cariño hacia personajes como Ramón Sijé, un hombre profundamente conservador, o José María de Cossío. "Una de las cosas que más me llamó la atención cuando visité a Josefina Manresa fue su gratitud hacia Cossío. Yo en aquella época era un radical cuadriculado que lo tenía todo claro. Un bobo. No entendía cómo un poeta así podía querer tanto a un tipo de derechas. A Cossío se le ha maltratado en este país por eso y Hernández nos da otra lección con su amistad incondicional".
También aparece el hombre orgulloso, el luchador y el derrotado. "Murió sin poder salvar a su hijo desde la cárcel. Podían haber evitado el final, pero nadie quiso. Le dejaron caer. Lo suyo, por falta de apoyos, fue un asesinato", dice Serrat. Pero dejó una obra importante, unos 1.200 folios de versos y teatro, además de una jugosa correspondencia. "No dejo de imaginar lo que pudo haber venido después", lamenta Serrat.
Pero lo que hay es lo que hay y no resulta poco para prender la inspiración. Su obra da pie a Serrat para montar una gira exclusivamente hernandiana. "Comenzará en Elche y me gustaría que acabará en Orihuela el 30 de octubre del 2010, justo el día que se cumplen 100 años del nacimiento". Hernández y sólo Hernández: "Es algo que a algunos puede que les resulte difícil de comprender. Pero tratamos de crear un espectáculo especial. Él tiene fuerza y vigencia como para montar algo muy digno. Al final, estoy seguro de que nadie me pedirá que cante Mediterráneo. No lo voy a hacer".
Es una gira que está preparando con mimo y con amigos entregados. No sólo músicos, sino también cineastas que han querido homenajear al poeta junto a Serrat sin cobrar un euro. Cada canción irá acompañada de un vídeo filmado por un realizador importante: Isabel Coixet, Manuel Gutiérrez Aragón, José Luis Cuerda, Jaime Chávarri, Sergio Cabrera, Javier Mariscal, Montxo Armendáriz...
Una lista grande. "Me lo pidió Joan Manuel y ni lo pensé, lo he hecho por admiración al poeta y por cariño a Serrat", asegura Coixet. Lo mismo Gutiérrez Aragón, que recalca, después de la polémica que se ha desatado por la gestión actual de los derechos del poeta: "Lo hemos hecho como un homenaje sentido, esto no se puede cobrar", comenta.
No todas las revistas electrónicas son iguales; puede ser difícil asegurar que las de internet sean del mismo rigor intelectual como sus compañeros impresos. Una revista electrónica de la que me acabo de enterar (y cuya lectura recomiendo) es la Vanderbilt E-Journal of Luso-Hispanic Studies, publicada por el Departamento de Español y Portugués de Vanderbilt University (Tennessee, EE.UU.). Hay que ser invitado para publicar en la revista, la cual sale una vez al año.
En el número actual, titulado "España en armas: Cultures of War in the Iberian Peninsula," el editor Antonio Gómez López-Quiñones (profesor en Dartmouth) reúne artículos sobre el impacto de diversas guerras en la Península Ibérica. De interés especial para los lectores de este blog podrán ser los siguientes artículos (todos disponibles en PDF en el sitio de la revista):
1. A vueltas con la Guerra Civil: golpes de ficción en tiempos de capital indiferencia - Palmar Álvarez-Blanco
2. El recuerdo de la Guerra Civil en la construcción de una identidad franquista de Navarra - Álvaro Baraibar Etxeberria
3. La Guerra Civil española: entre fantasmas, faunos y hadas - Cecilia Enjuto Rangel
4. Hadas, maquis y niños sin escuela: la infancia romántica y la Guerra Civil en El laberinto del fauno - Antonio Gómez López-Quiñones
5. Melodramatic Victimization and the Spanish Civil War: the Cases of Raza and El lápiz del carpintero - Anne Hardcastle
6. Visión parcial del enemigo íntimo: la Gran Guerra como antesala de la Guerra Civil - Javier Krauel
7. The Comic-strip of Historical Memory: an Analysis of Paracuellos by Carlos Giménez, in the Light of Persépolis by Marjane Satrapi and Maus by Art Spiegelman - Carmen Moreno-Nuño
8. Theaters of War: Combatant Drama during the Spanish Civil War - Jason Thomas Parker
9. Construcción y destrucción de lo heroico en filmes sobre la Guerra Civil española: Sierra de Teruel, La caza y Soldados de Salamina - Christian von Tschilschke
La voz a ti debida, además del título de un poemario de Pedro Salinas, es el nombre de un nuevo documental de Antonio Girón que une pasado y presente, ofreciendo testimonios de figuras como Marcos Ana o Trinidad Gallego a la vez que acude a eventos más recientes en el movimiento de las memorias históricas, como el auto del juez Garzón en octubre de 2008. La película se estrena el 22 de noviembre, a las 20 h en los Cines Doré.
Un hijo de exiliados firma el primer gran filme sobre las fosas de la Guerra Civil
JESÚS RUIZ MANTILLA - Madrid - 30/10/2009
Recordar, desenterrar a los muertos es una cuestión de piel. De regenerar los huesos que inundan esas fosas anónimas, de cerrar heridas para no reabrirlas, de volver a revestir el olvido de dignidad. Con ese propósito, José Luis Peñafuerte, cineasta belga, hijo de exiliados españoles, se ha echado la cámara al hombro para rodar durante tres años un emocionante documental que se estrenó ayer en la Seminci de Valladolid. Se titula Los caminos de la memoria y es la primera gran película surgida al amparo de la Ley de Memoria Histórica. Un recuento del empeño por devolver la dignidad de los represaliados en el franquismo.
Peñafuerte es un tipo de principios. Un artista de esos a los que les gusta husmear sobre las injusticias pestilentes. Mezcla de asturiano y sevillana, engendrado en la diáspora, nació en Bruselas hace 36 años. Allí fue a parar gran parte del exilio y 5.000 niños despojados de sus familias que le sirvieron para hacer su primer documental. "Se titulaba Niños, y es de 2001; aún me piden que vaya a dar charlas por toda Europa con él".
Cuando lo terminó, creyó que había cumplido con la deuda con su parte española. No era suficiente. Con el proceso de desenterramiento de fosas comunes -en las que yacen, según los que saben del asunto, 130.000 muertos de la posguerra fascista- algo se le removió dentro. "Algo que iba acompañado de una necesidad. Se acababan los testimonios directos de aquellos años. Había que contarlo todo de viva voz. Era una cuestión de urgencia biológica. Se mueren", comenta Peñafuerte. Así, fue hablando con gentes que lo sufrieron en propia carne. Desde Jorge Semprún a Marcos Ana u otros presos políticos. Con ellos ha compuesto este sutil y certero fresco de la memoria rota por la guerra y la represión, el más ambicioso de los que se han rodado hasta la fecha con ese telón de fondo. En la digna estela de otros anteriores como Santa Cruz, por ejemplo, de Günter Schwaiger, La mala muerte, de Fidel Cordero y José Manuel Martín, o Las fosas del silencio, de Montse Armengou y Ricard Belis.
También le ayudaron quienes se colocan a pie de campo. Como el forense Francisco Echeverría, uno de los personajes claves en el documental y en todo el proceso de recuperación de las víctimas. O Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de Memoria Histórica. "Éste es el trabajo en el que más tiempo y recursos se han empleado hasta el momento. Parte de las fosas, pero lo proyecta de una forma intergeneracional. Va de los abuelos a los bisnietos que lo estudian ahora en los institutos, aunque no como debería hacerse. Es un horror lo que se hace con este asunto en la educación", comenta.
Entre todos han tratado de hacer un ejercicio de, define el director del documental, "reequilibrio de la memoria". Es algo que comenta Semprún en el filme: "La balanza está todavía en el lado de los vencedores". Lo asegura después de contemplar la verja de Buchenwald, donde el escritor español estuvo encerrado. El desnivel entre los bandos a la hora de resolver las cuentas es claro. Más si se tiene en cuenta que hay cientos de miles de muertos sin identificar en las cunetas. Los vencedores nunca han tenido que apartar las telarañas del miedo, ni esconderse, ni reivindicarse. Incluso en la España democrática, como muestra el documental cuando acude a actos de exaltación franquista en el Valle de los Caídos o en la plaza de Oriente. "Allí se hace la apología del terror que en otros países europeos está prohibida por ley", denucia Peñafuerte. "No es de recibo".
Es una cuestión de higiene democrática, cree Silva. "Más cuando muchas de esas defensas y muchos monumentos se mantienen con nuestros impuestos", asegura el presidente de la Asociación de Memoria Histórica.No es pesimista Peñafuerte en cambio con los últimos avances de reparación histórica que se están consiguiendo en España. En cierto modo, pese a que estos procesos de dignificación de las víctimas se han bordado en algunos países latinoamericanos, en Europa hay mucho por andar. "En el fondo, dado que yo creo que estos procesos se deben llevar desde la sociedad civil, España está resultando pionera en muchos casos. En Italia, el fascismo renace ahora porque nunca se ha abordado como debía, en Francia tampoco se ha entrado a fondo y no hay más que ver lo organizados que están, y en Alemania, la condena del nazismo se hizo por obligación", comenta.
Y añade: "Es fundamental atravesar estos procesos para consolidar el sistema de libertades. España vive la edad de su madurez democrática. Ya ha cumplido más de 30 años en libertad. Es un buen momento para afrontarlo", comenta. Se trata de una cuestión de valores. Valores primordiales, irrenunciables, esos que descansan en las declaraciones de derechos universales. "Por eso me interesaban especialmente los discursos de Marcos Ana o Semprún, porque no hablan de revancha, sino de principios. De alerta para que no se repita la historia", asegura Peñafuerte.
A pesar de las trabas, frente a los malos tragos y a las injusticias palpitantes. Que se lo pregunten al juez Garzón. El magistrado se atrevió a pisar una línea dentro de uno de los poderes del Estado no elegidos democráticamente y se lo quieren hacer pagar. "No hay nadie en los ámbitos judiciales europeos e internacionales que entienda la persecución que sufre Garzón". A no ser que se les hable de una perversa lógica de manos negras... "Si no es por eso, no entra en la cabeza".
Pájaros de papel, una película de Emilio Aragón, se estrenará en 2010. Protagonizan el filme Lluís Homar, Carmen Machi, Roger Princep (El Orfanato) e Imanol Arias. Según el Blog del cine español:
La historia que nos contará esta película será la de una compañía de artistas de vodevil que va de pueblo en pueblo con sus actuaciones acabada la guerra, formando una extraña y singular familia. Un hecho inesperado les pondrá a prueba, obligando a algunos de nuestros protagonistas a tomar decisiones de vida o muerte. [. . .] Ellos atravesarán, en el medio de intrigas, números musicales, momentos de tensión y hambre permanente, parte de la España de la época, tratando de vivir y sobrevivir.
Europa Press publicó este artículo sobre la película en marzo 2009.
En tierra extraña es una película documental sobre el exilio de los almerienses a Francia. Según la sinopsis en Vimeo:
El 1 de abril de 1.939 no llegó la paz. Llegó la victoria.La victoria de una parte de España contra la otra. Y mientras unos la celebraban, otros en barco, en tren o, la mayoría de las veces, a pie huían desesperados a tierras siempre extrañas. EN TIERRA EXTRAÑA, Exiliados republicanos almerienses en Francia, es un documental que trata de escuchar las respuestas a las preguntas que durante demasiado tiempo nadie hizo a estos exiliados almerienses.
El otro documental lo he visto en otros blogs, pero nunca lo he mencionado aquí. Se trata de Bombas y olvidos, que narra el bombardeo alemán de 1937 de la ciudad de Almería. El tráiler está abajo, junto con la sinopsis del filme de Vimeo:
El 31 de mayo de 1937, en plena guerra civil española, cinco barcos de guerra alemanes bombardearon durante sesenta minutos e indiscriminadamente la ciudad de Almería, disparando más de 200 obuses de gran calibre. Hubo 30 muertos y un centenar de heridos, cincuenta casas fueron destruidas y causaron daños en doscientas más. No perseguían objetivo militar alguno, sólo sembrar el terror. Bombas y Olvidos. Almería 1937 recuerda aquellos hechos a través de testigos directos del bombardeo -los "niños de la guerra"- en una tierra de retaguardia y acogida, marcados por la infancia bajo las bombas pero siempre con Almería en el corazón.
Con un esguince de segundo grado en un tobillo, Mario Casas salta y se revuelca para evitar los balazos del enemigo sin reparar en la lesión. "¡Valentinilla, Valentinilla!", llama a su mula con la boca llena de hierbajos.
El actor coruñés, de 23 años, tiene ya bastante controlado el acento de Andújar (Jaén) de Juan Castro, el humilde acemilero que se arrastra, sucio y asustado, por los campos andaluces en plena Guerra Civil, convirtiéndose casi a su pesar en absurdo héroe condecorado por el mismísimo general Franco por sus servicios al bando rebelde.
¿Puede La mula, el nuevo filme de Michael Radford, ser un punto de inflexión en la carrera de Casas? El taquillero actor de la serie Los hombres de Paco y las películas Mentiras y gordas y Fuga de cerebros, el ídolo de adolescentes forjado en la factoría de mitos pasajeros de la televisión, responde con toda prudencia, apoyado en la muleta que utiliza durante los descansos del rodaje. "Yo sólo espero que la gente diga: Hostia, mira el chavalito cómo se lo curra haciéndose un hueco", dice. Luego añade: "Tendré parones, seguro. Me lo advierten incluso los más grandes. Pero yo sigo currando y que me quiten lo bailao".
Público asistió el jueves al rodaje de La mula, la adaptación cinematográfica de Michael Radford (Nueva Delhi, India, 1946) de la novela homónima del jienense Juan Eslava Galán. Con casi ocho millones de euros de presupuesto, la cinta se rueda estos días en Las Alcornocosas, una finca en la Sierra Morena cordobesa que el equipo ha jalonado de trincheras y que Reyes Abades ha ayudado a trasladar al frío enero de 1939.
Ganar acentos, perder kilos
Radford botas de agua, gorra y gafas de sol da indicaciones en voz inaudible a Casas, que asiente, afinando el acento y trabajándose el modo de acercarse a la mula, cuyo destino constituye la principal preocupación del cabo Juan Castro, ajeno a bandos e ideologías. "Michael lo dice todo con mucha educación, pero logra trasladarte una exigencia brutal", cuenta Jorge Suquet, que interpreta a un alférez del ejército rebelde con dudas morales.
A su lado está Secun de la Rosa, popular por su papel de locaza en Aída. Secun explica que hay una exigencia del director que le ha costado más que aportarle un acento sureño sin imposturas a su personaje, El Chato, un trasunto paleto de Paco El Bajo, Alfredo Landa en la película Los santos inocentes. "Ha sido peor que me pidiera perder diez kilos", sonríe a medias.
Completa el reparto María Valverde (Melissa P. y La flaqueza del bolchevique), que interpreta a Conchi, la chica de la que se enamora Castro. "Es la guapa del pueblo, lo sabe y se beneficia de eso", explica Valverde.
Hay una opinión unánime en el rodaje: Mario vive ajeno a su fama sus visitas al pueblo, según cuentan, se convierten en correrías de chiquillas para dejarse la piel (y un tobillo) en ponerle carne a su acemilero.
Casas afirma que, en parte porque dejó los estudios a los 16, sabe poco de la Guerra Civil. "Los pobres se comían la guerra y otros comían estupendamente", resume. Cuando acabe el rodaje, se va a "poner con la cultura general". Y con el inglés. "Soy cabezón", advierte. "Si me pongo con algo, creo que puedo conseguirlo".
Un libro analiza los motivos de los censores y sus problemas para juzgar los filmes de género fantástico
CARLOS PRIETO - Madrid - 18/10/2009 08:00
Se abre el telón y aparece la siguiente reseña: "Extraño y extravagante relato, absolutamente amoral, con escenas de crudo realismo, una de ellas pornográfica, todo ello demoledor y deprimente". ¿Cómo se llama la película? ¿Sodoma y Gomorra? No. ¿Sueca bisexual busca semental? Tampoco. La respuesta correcta es Desayuno con diamantes (Blake Edwards, 1961).
Se preguntarán cómo es posible que la historia protagonizada por la delicada Audrey Hepburn pudiera provocar semejantes calificativos. La respuesta tiene que ver con la tosecita de Francisco Franco: cuenta la leyenda que cuando el generalísimo veía una película, expresaba su desagrado hacia ciertas escenas con una imperceptible tosecilla. De que la tos del caudillo no desembocara en bronquitis o ataque de ira se encargaba un ejército de censores, que formaron "una de las maquinarias más implacables, extensas y arbitrarias del siglo XX", como cuenta Alberto Gil en La censura cinematográfica en España (Ediciones B, 2009).
El ensayo arroja nueva luz sobre el asunto al reproducir extensamente los informes de los censores que agrupados y vistos con la perspectiva del tiempo vienen a formar una guía moral del cine del siglo XX que bascula entre el disparate y el humor involuntario.
Todo está bajo sospecha
Los enemigos de la patria y los amigos del libertinaje aparecían en las películas más insospechadas a ojos de la censura. Analicemos, por ejemplo, la acogida de La gran aventura de Tarzán (John Guillermin, 1959). Bajo la fachada de un filme familiar de aventuras, se escondía en realidad una espeluznante fantasía gay. "La admiración física hacia el arquetipo masculino puede dañar psíquicamente a los adolescentes poco diferenciados, acentuando su complejo de timidez o de angustia sexual, desviando peligrosamente su atención de la sexualidad femenina", escribió un censor.
El exceso de celo y la arbitrariedad también se llevaron por delante películas como la mexicana La ambiciosa (Alfredo B. Crevenna, 1955): "Gestación y parto de un conyugicidio. Desarrollo impúdico y pegajoso. No hay la menor posibilidad de poder autorizar este engendro cinematográfico.
Todo el clima de la película es sucio, inmoral y de la peor ralea. Inadmisible y lamentable". La francesa La verdad está prohibida (Robert Hossein, 1961): "En el ambiente receloso y sombrío de una soirée, concurren una serie de personajes, hombres y mujeres, moralmente tarados todos ellos". O la italiana Seducida y abandonada (Pietro Germi, 1964): "Los personajes que representan el bien, son feos, gordos, sucios, desdentados, se hurgan las narices y las orejas".
Hurgarse las orejas, un motivo tan razonable como cualquier otro para prohibir una película. Visto que los criterios eran bastante extravagantes, era inevitable que surgieran discrepancias entre los censores, como sucedió con La hora final (Stanley Kramer, 1959), una historia sobre un holocausto nuclear protagonizada por Gregory Peck.
Las dudas de la censura provocaron la intervención del consejero de Información de la Embajada de España en Washington, que exigió que se mantuviera la prohibición del filme en una hilarante misiva enviada al director general de Cinematografía: "Los personajes, al saber que se acerca el momento en el que han de morir por causas irremediables, consecuencia de la explosión de bombas atómicas, y de la consiguiente radiación letal, deciden suicidarse colectivamente sin entrar en consideraciones morales o religiosas y entregándose a la borrachera y al amor libre en vez de rezar y encomendar sus almas a Dios". Una vergüenza, vamos.
Pero el delirio total y absoluto llegó al juzgar las películas de terror y serie B, cuyas fantasiosas y disparatadas tramas eran interpretadas literalmente. La incapacidad para diferenciar entre realidad y ficción se hizo palpable tras el visionado de la oscarizada El difunto protesta (Alexander Hall, 1941).
La obra narraba en clave de comedia la vida de un boxeador que muere antes de tiempo y al que un ángel adjudica un nuevo cuerpo, pero al censor eclesiástico no le hizo ninguna gracia. "Ridícula desde bajo el punto de vista moral. Se admite la metempsicosis, reencarnaciones y adaptación de cuerpos. Por su extrema fantasía, debería prohibirse".
Momias del demonio
Y, claro, si una comedieta con reencarnaciones no era bien recibida, cómo iba a serlo una cinta protagonizada por criaturas tan poco cristianas y españolas como los hombres lobos, los vampiros y las momias. El hombre lobo (George Waggner, 1941), protagonizada por los míticos Lon Chaney y Bela Lugosi, fue calificada de "mezcla tan burda de superstición y religión que no parece admisible".
Drácula (Terence Fisher, 1958) era una obra para "deficientes mentales", que debía prohibirse por "morbosa" y por ser un "peligro para los psicológicamente débiles"; además, por supuesto, de por "fomentar un género que debe evitarse".
La paranoia contra el cine fantástico tocó techo con la mexicana La momia azteca (Rafael Portillo, 1957), vapuleada por tres censores al unísono. "Siembra de confusión y errores para las masas sin cultura, que son la mayoría". "Propia del infantilismo cultural de los mexicanos. La tradición religiosa azteca se trata torpemente con arreglo a las prácticas de las ciencias ocultas. Es un disparate para públicos indios, a base de reencarnación, transmigración y otras zarandajas. No es que la crea nociva, es que la creo imbécil y para públicos analfabetos". Vamos, que no les gustó.
Over the summer, I ordered a copy of Camino, the Goya award-winning film directed by Javier Fesser. While I had glanced at the stellar reviews the film had received in the Spanish press, to be honest, I had little interest in actually seeing this movie -- mostly, I ordered the film in order to study it. Perhaps my resistance to watching it was due to something as insignificant as the DVD cover, which I kept staring at as I put off watching the film yet another night.
The image of young actor Nerea Camacho, alternately ghostly, angelic, and martyr-like, conjures images of a young nun-in-training. Lying in a hospital bed, bald head covered with a white cloth, Camacho looks instead to be wearing a habit, as if she were illumined from within by a supernatural power. The red slash on her neck and sore on her lip, which can most certainly be read as a kind of stigmata, also made me fear that the film would be replete with graphic hospital scenes of a suffering child, something I don't think anyone can tolerate watching for long.
The image of this young child, and the quote beneath her smiling gaze on the movie poster, "Do you want me to pray for you to die too?," did not intrigue me (as a side note, my DVD copy has the banal phrase "A love story that will touch your heart"). Rather, they caused me to resist opening the DVD for several months. I often do this with films that, deep down, I am probably curious about, but have a certain degree of dread about viewing. A perfect example would be Pan's Labyrinth, which sat in its little Netflix envelope for weeks before I finally got the nerve to watch it (unlike most of my students, I was not impressed by Pan's Labyrinth - I liked El espinazo del diablo better).
On Friday night, around midnight, I finally got the nerve to sit down and digest this film. I knew it would require a bit of extra viewing time (140 mins.), but I had a feeling it would also require patience. And, because Camino does not yet have English subtitles -- something I found strange for such a successful film -- I knew I would have to watch it by myself. I am pleased to report that my review is exceedingly favorable, and I am very glad I had the opportunity to see "Camino." This is a film that is sure to feed active scholarly imaginations from any number of angles, including gender, religion, the body, films featuring child protagonists, fairy tales, etc. etc. Here, it is not my intent to run through the entire film, but rather to note a few significant elements I hope to explore further later on and in a different context.
As is well-known by now, the title of the film, "Camino," has at least three meanings, if not more. As one reviewer put it in ABC, "Camino is the name of the child protagonist. Camino is the title of a work by Josemaría Escrivá de Balaguer, founder of the Opus Dei. Camino is the title of the film by Javier Fesser...." I will add here that "Camino" is, by the way, "The Way," as in the path to salvation. But, thinking for a moment like the professor of Spanish language that I am, interestingly, "Camino" is also the first-person singular of the verb "caminar," which we can take literally and metaphorically here. After the opening scenes of the film, the child Camino does little physical walking, and this is not only due to the effects of the tumor in her spine. Camino's steps, herpath, are guided primarily by stories of the lives of the female saints (Bernadette, in particular), her mother - who reminds her daughter Camino that she must thank God for her illness -- and sister-in-absentia, Núria, who is living as an Opus Dei numerary in Salamanca. The other "walking" that Camino does, she does in her imagination, with her father's help, in dreams - and sometimes, in terrifying nightmares - or under the effects of powerful medications to treat her illness.
Though Javier Fesser's screenplay is based on a true-life story, the child at the center of the story was not named Camino, but Alexia (this is not the place for it, but Camino's release generated a great degree of outrage by Alexia's family, as well as the Opus Dei). Although the filmic story takes place in 2001, Alexia died in 1985, and it is in her memory that the film is dedicated, as we see at the end of the film. The poetic license taken by Fesser with the child's name allows us to link Camino's story, albeit tangentially, to the decades prior to her birth.
It is difficult, if not impossible, to ignore that what we have here is a child named after a book published in 1939 (it first appeared in the mid-30s) by the priest (known today as the "Saint of Everyday Life") Josemaría Escrivá de Balaguer (click here for the contents of the book in English). Though the Franco regime and Opus Dei may have had their share of differences, the link between the two cannot be ignored, as we see in this letter addressed by Escrivá de Balaguer to the dictator (my emphasis added):
To his Excellency Francisco Franco Bahamonde, Head of State of Spain
Your Excellency:
I wish to add my sincerest personal congratulation to the many you have received on the occasion of the promulgation of the Fundamental Principles.
My forced absence from our homeland in service of God and souls, far from weakening my love for Spain, has, if it were possible, increased it. From the perspective of the eternal city of Rome, I have been able to see better than ever the beauty of that especially beloved daughter of the church which is my homeland, which the Lord has so often used as an instrument for the defense and propagation of the holy, Catholic faith in the world.
Although alien to any political activity, I cannot help but rejoice as a priest and Spaniard that the Chief of State’s authoritative voice should proclaim that, “The Spanish nation considers it a badge of honor to accept the law of God according to the one and true doctrine of the Holy Catholic Church, inseparable faith of the national conscience which will inspire its legislation.” It is in fidelity to our people’s Catholic tradition that the best guarantee of success in acts of government, the certainty of a just and lasting peace within the national community, as well as the divine blessing for those holding positions of authority, will always be found.
I ask God our Lord to bestow upon your Excellency with every sort felicity and impart abundant grace to carry out the grave mission entrusted to you.
Please accept, Excellency, the expression of my deepest personal esteem and be assured of my prayers for all your family.
Most devotedly yours in the Lord, Josemaría Escrivá de Balaguer Rome, May 23, 1958
While director Javier Fesser makes no overt references to the war, postwar or Francoism, he seems intent on reminding his viewers that, for the duration of the film, we will live with Camino, her parents and sister in what is, in many ways, an anachronistic realm -- the spaces Fesser portrays often reflect inherently Francoist ideologies regarding gender roles and religion. Several elements help foster this impression, such as the use of black and white; conservative dress (particularly by female characters); the emphasis on domestic chores; gender segregation and the exaltation and banning of certain books. For example, writings by Saint Teresa of Avila -- a figure who, like Isabel la Católica, was continuously promoted under Francoism as the ideal woman -- are emphasized ("Nada te turbe, nada te espante....Sólo Dios basta"), while in one scene, Cela's La colmena (significantly, also the name of the children's school) is thrown into the box marked "No aptos."
Initially, the film's use of black and white took me by surprise, since the DVD cover is in color, as are the scenes portrayed on the back. However, black and white is an essential part of the film's appeal. In the first scenes, I was momentarily tricked into thinking Camino was set in the Francoist 50s. I also expected a gradual shift to color, which did not happen. The opening image of a conservatively-dressed woman carefully ironing a stack of clothing harkens back to photos of members of the Sección Femenina, not of modern women in the early 21st century. I think that this is, in fact, Fesser's point, which I feel he handles quite masterfully. I was impressed that Fesser did not need to (or want to?) allude directly to Francoism -- though perhaps softer here, there are certainly trace elements of the stifling environments found in novels of 50s Spain, like Nada or Entre visillos, particularly in the panoptic role played by Carme Elias, Camino's mother, and in representations of female abnegation throughout the film.
In many ways, Camino is really less about a suffering child of the Opus Dei -- and I am hesitant to call it a "love story" as my DVD cover puts it - and more about the different ways in which people respond and relate to death and dying. Thankfully, the film leaves viewers with a certain degree of mystery regarding Camino's "afterlife."
In what I found to be one of the most disturbing scenes, at the end of the film, doctors, nurses, priests and family members surround Camino's bedside as if they are watching a reality TV show. When Camino speaks, semi-conscious, near death, in response to what she sees before her - in her mind - one of the priests at her bedside begins to clap and is joined by others in the room. The crowd's response is shaped by what it expects to hear -- perhaps, what it needs to hear -- from Camino. Is this faith? It would not seem to be an appropriate definition of this term. It is significant that the director allows viewers to share Camino's vision, which does not correspond to the narrative put forth throughout the film by patriarchal Church figures and its followers. Camino's body, like that of a martyred saint, is a sacrificial offering. And in many ways, Camino has also had to sacrifice her autonomy of mind and spirit. It is difficult to see how this process could be voluntary in a child. But as Fesser reminds us, Camino's thoughts and words -- her ending -- ultimately still belong to her.
La censura cinematográfica en España (Ediciones B) es el título del nuevo libro de Alberto Gil. Según el blog Literaturas Noticias:
"¿Qué es lo que tuvo de esperpento la censura cinematográfica en España? ¿Según qué criterio arbitrario actuaba? ¿Qué contratiempos implicaba el papel de los censores en la ya de por sí precaria industria cinematográfica española de aquellos años? ¿Qué decir sobre tabúes como el del ombligo o el momento histórico de la aparición del primer bikini en las pantallas españolas?
Alberto Gil, además de dar respuesta a todas estas preguntas, nos cuenta quiénes fueron los principales censores, qué los ponía más nerviosos, qué opinaban sobre su tarea el público o la industria del cine y cómo los productores intentaban burlar su vigilancia.
La censura cinematográfica en España es un ensayo lleno de anécdotas curiosas que giran entorno a tres grandes ejes temáticos - el amor y el sexo, la moral y la religión y la política y la sociedad -, a través del cual su autor nos muestra la brutalidad de las normas vigentes y la extravagancia de su ejecución que acabaron por reducir el cine español a un clima de supervivencia."
Hace unos veranos vi la película La luz prodigiosa, dirigida por Manuel Hermoso (2002). Andaba deseando verla desde que terminé la novela homónima de Fernando Marías, un libro que me había parecido hecho más para el cine que para la novela. La luz prodigiosa relata la historia de un encuentro entre un pastor andaluz y un hombre víctima de un fusilamiento fracasado que se encuentra en un estado casi vegetal.
El filme recoge esta historia, situándola unos 40 años después en 1980 cuando este mismo hombre vaga por las calles de Granada, sin casa, sin hablar, esta vez con una barba blanca de Santa Claus. El joven pastor, ya mayor, ha vuelto a su pueblo, y vuelve a encontrarse con esta figura enigmática. Todo nos dice que el anciano es nada más y nada menos que Federico García Lorca, quien sobrevivió su propio fusilamiento y terminó viviendo como los sin casa en las calles granadinas. Como un fantasma. Como un muerto en vida. El pastor quiere que el hombre recuerde lo que le pasó -- quiere que se recuerde a sí mismo.
En muchos sentidos, La luz prodigiosa es más una película sobre la memoria y la amnesia que Federico García Lorca, pero nos invita a pensar en por qué hay tanta necesidad de saber qué le pasó y donde está enterrado. Aquí vemos una escena de la película, seguida por un reportaje de Natalia Junquera. El reportaje de Junquera apunta el deseo de proteger y ocultar los secretos de la fosa de Lorca, mientras que la película subraya la necesidad de rescatar a García Lorca y hacerlo hablar en su propia voz (no en la de los que ahora tienen que "hablar" por él):
A punto de abrirse la fosa donde se cree que yace el poeta, los arqueólogos firman un contrato de silencio. ¿Qué quieren esconder los que se oponen desde hace 13 años a esta exhumación?
NATALIA JUNQUERA DOMINGO - 11-10-2009
Yo lo enterré". -¿Dónde está exactamente? ¿Lo recuerda?
-¿Cómo me podría olvidar de una cosa así? Está cerca de la fuente, en el camino que lleva a Víznar, a la izquierda. Es un olivar pequeño, al lado de un barranquillo, cerca de un olivo, a tan sólo diez metros de la carretera. Allí está, casi debajo del olivo.
El diálogo tiene lugar en Granada en 1955 entre Manuel Castilla, Manolo el Comunista, el hombre que enterró a Federico García Lorca la madrugada del 18 de agosto de 1936, y Agustín Penón, el hijo de una pareja de exiliados españoles que ha llegado desde EE UU para investigar la muerte del poeta español más famoso en el mundo. El primero -el enterrador de Lorca- llevó 10 años después al hispanista Ian Gibson al mismo lugar. El segundo regresó en 1956 a Nueva York sin un céntimo y con una maleta con la más completa investigación sobre la muerte del poeta, incluida una entrevista con el hombre que había ido a detenerle y que 15 años después del asesinato conservaba en su estantería un volumen de las obras completas de Lorca. Pero Penón nunca se atreverá a escribir la historia.
Ahora, 73 años después del asesinato del poeta, y casi 54 desde aquel diálogo entre enterrador e investigador, un equipo de arqueólogos se prepara para abrir la tierra en ese mismo lugar y comprobar si a Manolo el Comunista no le falló aquel día la memoria y si, como le confesó a Penón, Lorca no había muerto solo. Le acompañaban "el maestro cojo de Pulianas", Dióscoro Galindo, y dos banderilleros, Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, afiliados a la CNT.
Casi una vida después y tras múltiples intentonas, por la vía judicial y administrativa, la Junta de Andalucía ha decidido realizar la exhumación más problemática de asesinados durante la Guerra Civil de las más de 130 practicadas hasta ahora. Desembolsará 60.000 euros y exigirá confidencialidad por contrato a quienes participen en los trabajos. La fosa se abrirá a finales del presente mes, tras una larga e intensa lucha entre quienes deseaban conocer la verdad y quienes preferían conservar el mito y que ahora, ante la inminencia de la apertura, pugnan por establecer sus condiciones.
Pero cuando la tierra se abra bajo ese olivo, el mundo entero estará observando. De todas partes han llegado peticiones de expertos para participar en el proceso sin remuneración alguna. La consejera de Justicia del Gobierno andaluz, Begoña Álvarez, calla los nombres, porque ha contestado negativamente a célebres universidades y centros de investigación extranjeros que se han puesto en contacto con ella. Desde el mismo despacho en el que el general Gonzalo Queipo de Llano dio la orden de dar muerte al poeta, la consejera cuenta que el miércoles firmará un convenio con la Universidad de Granada, el Ayuntamiento de Alfacar, la Diputación de Granada y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica para perfilar el equipo que se encargará de los trabajos. Después, se colocará una enorme carpa alrededor de la valla que ya impide el paso a los 300 metros delimitados para que los expertos empiecen a buscar. "Será un equipo pequeño, precisamente para garantizar la confidencialidad, al que le hemos pedido que hagan el mayor sacrificio que puede hacer un científico: el silencio", afirma Álvarez. "Casi todos serán andaluces", añade. Hay ya dos nombres seguros: el del arqueólogo Francisco Carrión y el de José Antonio Lorente, director del Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada, autor, entre otros, de la identificación de los restos de Cristóbal Colón. Todos serán registrados al entrar. "No podrán llevar móviles o cámaras", puntualiza la consejera. Habrá guardias día y noche vigilando el lugar para evitar, como ha solicitado la familia de Lorca, que los restos sean exhibidos.
La Junta asegura que sólo difundirá los datos que le permitan hacer públicos las familias de las víctimas. Y la de Lorca, que siempre se ha opuesto a la apertura, se asegura ahora "el derecho a identificar los restos" del poeta.
Pero para cuando los arqueólogos se arrodillen finalmente bajo aquel olivo habrán pasado 73 años de miedo, olvido y fantasía. Y entre las vallas, bajo la carpa, aunque no estén presentes, habrá un hispanista irlandés que se reconoce "obsesionado" con Lorca, que se juega su prestigio profesional y que promete hacer las maletas y marcharse de España si el contrato de silencio le impide morirse sin saber si tenía razón. También, el fantasma de un perdedor, que teniendo en una maleta la fama y la fortuna, nunca se atrevió a abrirla y enseñársela al mundo. Y una mujer rota, adoptada por el hijo de una de las víctimas a los tres días de nacer, que lleva 13 años luchando por recuperar los restos de su abuelo y que ahora, en la recta final, sabe que no podrá hacer nada para identificarle porque su hermanastra asegura que ella no les representa y no ofrecerá su ADN.
Y la presión de una familia que ha luchado contra viento y marea para evitar este momento y a la que se le acaban los derechos de explotación de una herencia cultural multimillonaria -no hay día que no se represente en alguna parte del mundo una obra de Lorca y la familia suele recibir el 10% de la taquilla- en 2016. Amén de un juez estrella, Baltasar Garzón, que podría ser apartado de la carrera judicial por haber abierto una causa al franquismo y ordenar la apertura de esta fosa. ¿Aguantará la lona del secreto tanto peso?
Gibson cree que no. "Si conozco bien este país", dice el hispanista, "la exigencia de confidencialidad no triunfará. Los implicados se lo contarán a sus familias y terminará conociéndose lo que ha ocurrido ahí. Tiene que ser así". ¿Y si se equivoca? "Me voy de España". Asegura que no iría a ver la exhumación aunque le dejaran hacerlo -"mi corazón no lo resistiría y no es una forma de hablar"-. "Casi me volví loco. Vine a Granada para hacer una tesis y la tesis se convirtió en una investigación detectivesca. Estaba dispuesto a todo por averiguar cosas, incluso a robar documentación. Los Lorca creen que el desaparecido más célebre de la Guerra Civil, el segundo embajador español más importante después de Cervantes, es de su propiedad. Y no es cierto. Lorca es propiedad del mundo. Todo escritor es un exhibicionista, publicar es hacer público. Lorca quería ser famoso, llegar a la gente, y estoy convencido de que se rebelaría ante su familia si pudiera. Todo lo que queremos los que le admiramos es saber cómo murió".
Nieves García, sin embargo, sabe que ya no puede hacer nada para cambiar los futuros acontecimientos. "Siento una pena terrible porque no le vayan a identificar", dice la nietastra del maestro Dióscoro Galindo. "Su hijo me adoptó a los tres días de nacer porque mi madre, que estaba sola, no podía mantenernos a cuatro hermanos. A los 9 años me dijeron que era adoptada. Para mí, él era mi padre y Dióscoro ha sido siempre mi abuelo, aunque ahora mi hermana Nieves diga que no soy de la familia y que mi ADN no sirve para identificarle. Mi padre me contó muchísimas veces que fueron a por mi abuelo por ser maestro nacional y laico, y que lo enterraron con Lorca y dos banderilleros. Él se murió con la pena de no haber podido recuperar los restos y mi madre también. Recuerdo cuando Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, vino a contarnos que había recuperado a su abuelo, ¡y eso nos pareció un sueño! Desde entonces he ido de una puerta a otra intentándolo. ¡Con Garzón estuve tan cerca...!".
El padrastro de Nieves García nunca se atrevió a acercarse al lugar donde todos le habían dicho que estaba enterrado su padre, el maestro rojo de Pulianas. "Tenía mucho miedo. Incluso en democracia. Yo le decía: 'Papá, ahora ya no pasa nada'. Y él me contestaba: 'Los que estaban, siguen estando y no se sabe por dónde pueden salir".
Algo parecido le ocurre aún a la madre de Francisco Galadí, el nieto del banderillero del mismo nombre, que lleva ocho años contemplando con envidia cómo se abrían y cerraban fosas sin más aspavientos que la voluntad de una familia porque la víctima no había hecho el último paseo junto al poeta español más famoso de todos los tiempos. "Mi madre es muy mayor y para ella es como si no hubiese terminado la guerra. Cuando me ve hablando de recuperar los restos de mi abuelo, le entra una enfermedad. Piensa que le puede pasar a su hijo lo mismo que al padre de su marido", explica.
Es la dosis de olvido (o ganas de olvidar) y de miedo -de un terror tan arraigado que ha sobrevivido al hombre que lo provocó y murió en la cama-, contenida en esta fosa. La porción de fantasía está llena de teorías sobre la muerte de Lorca, incluida la que dice que sobrevivió a su fusilamiento, pero perdió el habla y no pudo decirle a nadie que él era el autor del Romancero gitano. Otra que cuenta que la familia rescató su cuerpo de la fosa al día siguiente de haber sido fusilado e incluso la que dice que fue denunciado por pederastia. Todo el mundo parece tener una versión sobre lo ocurrido, y también sobre quienes quisieron averiguarlo. "Cuando llegué a Granada todos me preguntaban por Penón. Había quien decía que era de la CIA y que lo había detenido la policía por espía", recuerda Gibson.
El hispanista recibió en 1980 la maleta de Penón de manos de William Layton, un escritor amigo que la había heredado a su muerte, con el encargo de hacer el libro que él no había podido escribir. Gibson publicó en 1990 Diario de una búsqueda lorquiana con sólo parte de los hallazgos de Penón. El libro pasó inadvertido y en 1991 Layton recuperó el material. Murió cuatro años más tarde, pero en su testamento había dejado en herencia nuevamente la maleta. Esta vez a una actriz y escritora de cuentos infantiles muy amiga de ambos, Marta Osorio, que, tras 12 años analizando la documentación, publicaría en 2009 un volumen de 781 páginas, con los hallazgos de Penón, titulado Miedo, olvido y fantasía.
"Al regresar a Nueva York, Agustín Penón se dio cuenta de que había gastado toda su fortuna en Granada, invitando a unos y otros. Tuvo que ponerse a trabajar en una fábrica de coches y de camarero en un restaurante italiano. Y tuvo muchas dudas. Agustín temía que le pasara algo a las personas que le habían ayudado a saber, y temía que su libro no estuviera a la altura de lo que había averiguado, que no le gustara a Lorca. Le faltó alguien que le apoyara", relata Osorio.
Un malentendido en el día y la hora de la cita impidió que Penón se encontrara con un amigo escritor al que le rogaba, desesperado, en una carta precisamente ese empujón: "Querido, recordado Toño : hace tres meses que regresé de España con una maleta en la mano llena de Federico y su trágica historia. (...) Tengo en mis archivos 1.300 páginas de notas adquiridas durante dos años de investigación (...) Todo late en mis archivos como un corazón gigante y salvaje que a veces me impide dormir con su intensidad. He pasado los últimos dos meses buscándole un latido comunicable... pero tengo dudas, Toño, dudas que me paralizan".
En esas 1.300 páginas figuraba la entrevista con Manuel Castilla, miembro del "pelotón de enterradores" al que despertaban de madrugada antes de que las víctimas fueran paseadas y que, según describió Penón, "se vestían siempre con la duda de si iban a enterrar a otros o serían ellos mismos los enterrados". Manuel Castilla le explicó que "el grupo de Federico" fue llevado al lugar de la fosa en un vehículo requisado al doctor Alejandro Otero, de siete plazas. "En cuanto el coche con las víctimas arrancaba, nosotros, los enterradores, los seguíamos en otro coche. Las herramientas para nuestro trabajo, piochas, azadas y palas, iban en el coche de las víctimas pues se les decía que iban a trabajar", relató Castilla a Penón.
También recoge el libro la entrevista con Ramón Ruiz Alonso, el hombre que fue a detener a Lorca a casa de los Rosales, una familia de falangistas entre los que se había escondido, y que le espetó a Penón: "Es usted el primer hombre que ha tenido las agallas de acudir a mí, que soy la principal fuente de información, para preguntarme lo que ocurrió", antes de deshacerse en una poco creíble versión sobre un error fatal que había terminado en fusilamiento. En su despacho, Ruiz Alonso tenía las Obras completas de Lorca. "Aunque sé que es demasiado insensible para sentir remordimientos, aunque sé que la presencia de este libro en la estantería sólo habla de su crueldad y de su cinismo, no puedo evitar sentir un débil impulso de piedad hacia un hombre condenado para siempre a ser perseguido por el resplandor de su víctima", escribió Penón.
En aquella maleta llena de Federico había sitio también para "el suspiro romántico de una mujer granadina que le quiso demasiado", la burguesa e inteligente Emilia Llanos Medina, pese a que ésta nunca sería correspondida. "Penón hizo en año y medio la investigación más completa sobre Lorca. Nadie averiguó después de él nada nuevo. Fue el primero, por ejemplo, en hablar de su homosexualidad", asegura Osorio.
Fue esa cuestión la que rompería años más tarde la relación entre Gibson, el investigador oficial del poeta, y la familia Lorca. "Le escribí a Isabel García Lorca comentándole mi idea de hacer una biografía y me respondió: 'Estupendo, así me ayudarás a ordenar el archivo'. La publiqué, tocando, naturalmente, el tema de la homosexualidad, y entonces la relación se torció. El padre de Lorca era homófobo, pero de la misma manera que no se puede hablar de la obra de Wilde o de Proust sin hablar de su homosexualidad no se puede hablar de Lorca sin mencionarlo. ¡El tema de su obra es el amor imposible!", explica Gibson.
Se ha diagnosticado una enfermedad en el cine español - muchas películas, aún antes de salir, están destinadas a ganar poco en la taquilla, o a nunca conocerse por la gran mayoría de los espectadores. Para salir bien, o tienen que ser de Almodóvar, o tienen que ser coproducciones. Es una lástima, especialmente para los de nosotros que nos gusta ver cine español. Parecería que el cine de hoy está lejos de los efectos de la censura franquista -- pero cuando se lee un reportaje como el de abajo, es difícil no percibir las secuelas de esta época. Llama la atención la gran ironía de un régimen que intentaba censurar de la gran pantalla escenas violentas, cuando en realidad las practicaba en vida sin ningún pudor.
‘La censura cinematográfica en España’ destapa los vetos, cambios de guión y comentarios que perpetraron los censores durante la dictadura
NÚRIA MARRÓN BARCELONA
Ejem, ejem. Una mirada aviesa. Ejem, ejem. "Un beso de boca abierta". Ejem, ejem. Una idea peligrosa. En la oscuridad de la sala, Franco y su semblante hierático solo daban muestras de desagrado con leves golpes de tos seca. Ejem, ejem. Al menos, eso cuentan los supervivientes de aquellos cineforums que se celebraban en el Pardo. Durante 40 años, la implacable y arbitraria maquinaria de la censura se encargó de evitar que el general diera excesivas muestras de carraspera y de que el público viera películas que emponzoñaran el glorioso espíritu nacional. "Película totalmente morbosa –se lee en el expediente de La tentación vive arriba–. No hay por donde cogerla".
La sección 121 del Archivo General de la Administración –la que recoge los expedientes de la censura cinematográfica– está preñada de vetos, tachaduras, cortes y cambios en los diálogos que ahora afloran en La censura cinematográfica en España (Ediciones B). Durante dos años, el periodista Alberto Gil García buceó en territorio torquemada –"había tanto polvo que a veces trabajaba con mascarilla"–, y recopiló más de 2.000 expedientes. La inmersión entre ácaros ha permitido que ahora "los jóvenes puedan acercarse a este retrato de la trastienda de la dictadura –dice–. Las tachaduras y las notas de puño y letra de los censores dan cuenta de las obsesiones, los miedos y la perversión del régimen."
Carne, homosexualidad, divorcio, adulterio, aborto, suicidio, iglesia, psicoanálisis y comunismo eran palabras vade retro que llevaban a la rebanada y a que movimientos como el free cinema, la nouvelle vague y el neorrealismo italiano no pisaran las plateas. A continuación, un paseo guiado por los expedientes. Un tour, en palabras de Gil García, a ratos "risible" y a ratos "bochornoso".
LA CARNE ES MALA y, si es de Tarzán, mucho más. Los censores hicieron un preciso inventario de besos prohibidos –"besuqueos, besos de boca abierta, besos mordidos, besos giratorios y con lengüeteo"– y de posiciones ("evitar la situación horizontal de la pareja", dice la carpeta de Los tártaros). Y, cómo no, se vetó toda forma femenina. En ese extendido delirio machista de creer que todo cuerpo femenino existe para llamar al deseo, se cortaron incluso planos de la escena de la bañera de Psicosis, no fuera que las formas de la acuchillada Marion provocaran fantasías. Todo signo de homosexualidad se cubría con un manto, e incluso se prohibió que los niños se expusieran a los pectorales de Tarzán. "La admiración física hacia el arquetipo puede dañar psíquicamente a los adolescentes poco diferenciados, acentuando su complejo de timidez o de angustia sexual, desviando peligrosamente su atención de la sexualidad femenina", dice el veredicto de La gran aventura de Tarzán.
LA FAMILIA FRANQUISTA repudia el divorcio. Y el adulterio. Y la eutanasia. Y el aborto. Y el suicidio. Y el vicio. Y si no, ahí estaba la corte de bolis rojos para recordar que el cine no había nacido para explorar el alma humana, sino para dar lecciones de buenas costumbres. Un ejemplo. Tras el visionado de La ambiciosa, filme mexicano protagonizado por Sara Montiel, un censor de criterio esquizoide escribió: "Gestación y parto de un conyugicidio. Desarrollo impúdico y pegajoso aunque interesante. Inadmisible y sin arreglo posible aunque realizada con buena intención".
Clásico entre los clásicos es el caso de Mogambo, en el que los censores, para evitar un adulterio, se inventaron un incesto. Tal fue el bochorno que los expedientes posteriores están llenos de "prohibir mejor que cortar o cambiar, que no vuelva a pasar como en 'Mogambo'".
Los veredictos, a veces, eran de una virulencia extrema. Para compensar la hiperventilación que había sufrido con un visionado, un censor escribió lo siguiente: "Crimen de lesa humanidad y, en consecuencia, la cabeza que produce tales engendros debería estar colgada en un palo muy alto plantado en la mismísima plaza londinense de Trafalgar". La cabeza que había producido tal engendro es el director Michael Powell. Y el tal engendro, la película El fotógrafo del pánico.
MEMÓCRATAS, filocomunistas y jornalisteros son términos que se propagan en epidemia por el 121. Tras la sesión de peluquería, Tiempos modernos quedó convertida "en una más del tipo cómico que ha realizado el popular actor y director", se lee en su dosier. Y Don Camilo fue prohibida porque hace creer en la existencia de "comunistas buenos".
Hay dos expedientes cuyo grosor es directamente proporcional al barullo que se armó. Expediente número uno: Gilda. Aún no se sabe por qué, pero fue permitida, sin prever la furiosa lluvia de telegramas virulentos que llegaron de los obispos y las juventudes católicas. A la vez que arreciaba el linchamiento, empezó a correr una leyenda urbana que mantenía que, tras el guante, llegaba el estriptís total. Y expediente número dos: Viridiana. Tras algunos cortes en el guión, la película de Buñuel sorteó la censura y ganó en Cannes. Pero el horror que causó en el Vaticano se saldó con la cabeza del director general de Cinematografía y con el inicio de una campaña diplomática para que la película se prohibiera en países como Argentina. Asaeteado como estaba, no es de extrañar el veredicto que en los años 50 soltó Juan Antonio Bardem: "El cine español es políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico".
Hoy El Blog de Cine Español ha informado que el director Mario Camus rodará una película sobre Antonio Machado. Como el autor del blog, lamento decir que tampoco confío en que sea una película exitosa -- pero ojalá que lo sea. Sí me interesa el título, para saber cómo tratarán el tema del poeta tanto tiempo después de su muerte. Como se sabe, la figura de Antonio Machado sigue siendo muy reverenciada tanto cultural como políticamente, y su exilio y muerte en Francia han causado un poco de controversia (que si se deben trasladar sus restos de Francia a España, etc.) últimamente en el ámbito memorialista.
Hoy la noticia del cine español en los medios es que Mario Camus está preparando una película sobre la vida del poeta español Antonio Machado que se titulará 70 años después, Antonio Machado.
El guión de esta película corre a cargo del propio director y de Joan Álvarez mientras que la dirección artística la llevará Gil Parrondo. La productora no ha querido dar nombres de los actores principales pero asegura que constará de un reparto de primer nivel.
Sinceramente, miedo me da esta nueva película del veterano director Marios Camus pues sus últimas películas (El prado de las estrellas, La ciudad de los prodigios, La vuelta del Coyote) fueron películas bastante desastrosas y ni siquiera la crítica las salvó de la quema.
Esperemos que esta película esté más cerca de sus mejores obras como La Colmena y Los Santos Inocentes.
El rodaje comenzará a primeros del año próximo por lo que, seguramente, la podamos disfrutar en cines a finales del mismo.
La revista Anales de Literatura Española (Universidad de Alicante) publica el siguiente número titulado "La memoria literaria del franquismo." Los artículos están disponibles para leer en PDF aquí.
SumarioJosé Paulino Ayuso: «Los dramas de la conciencia y la memoria».
Francisco Caudet: «¿Será ya todo silencio?».
Francisco Gutiérrez Carbajo: «La memoria de Julio Diamante».
Joaquín Juan Penalva: «Diario y Los cuadernos de Segovia: La memoria póstuma de Luis Felipe Vivanco».
Juan José Lanz: «La memoria y su silencio: Descripción de la mentira (1977), de Antonio Gamoneda, y la memoria callada del franquismo y de la transición».
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Ermitas Penas: «La vigencia de la novela de aprendizaje: un análisis de Carreteras secundarias, de Martínez de Pisón y El viento de la luna, de Muñoz Molina».
Eduardo Pérez-Rasilla: «La memoria histórica de la posguerra en el teatro de la transición. La generación de 1982».
Juan A. Ríos Carratalá: «El paraíso ibicenco y Rafael Azcona».
José Romera Castillo: «La memoria histórica de algunas mujeres antifranquistas».
Gregorio Torres-Nebrera: «Imágenes fílmicas de la España del franquismo».
Rafael Utrera Macías: «Raza, novela de Jaime Andrade, seudónimo de Francisco Franco».