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jueves, 15 de abril de 2010

Más viñetas....

Tengo muchas ganas de que llegue el fin de semana, para poder escribir una entrada larga. Pero por ahora, me limito a incluir estas dos viñetas, la primera de El Roto, y la segunda de Peridis. Las dos se publicaron en El País:


domingo, 11 de abril de 2010

Eneko: La Transición y el franquismo

Hace poco volví del congreso al que asistí en Montréal, y en cuanto tenga un momento libre, comentaré más al respecto. Al revisar los sitios a los que subscribo en Google Reader, me he encontrado con esta viñeta de Eneko, que como sabéis, es mi dibujante favorito en lo que refiere a temas políticos en el contexto español.

Durante el congreso había mucha conversación sobre el caso contra Garzón, y muchas de las ponencias, la mía incluida, hablaban de la conexión entre lo que Vicenç Navarro (y muchos otros) han llamado la "transición inmodélica" y todo lo que está pasando ahora. De eso se puede hablar más a fondo después...por ahora, esto lo dice todo. Me parece que el primer dibujo es el llamado "consenso."

martes, 23 de marzo de 2010

Viñeta de Peridis: Garzón cazando a Franco, Franco cazando a Garzón

En: El País.com
Artista: Peridis
Fecha: 24.3.10

"Ande con cuidado, Garzón! Va usted demasiado lejos..."
"Sale usted mucho en el NoDo.....Y le tienen ganas sus compañeros."

jueves, 18 de febrero de 2010

Editorial de Vicenç Navarro / Viñeta de Vergara


(Nota: La editorial del doctor Vicenç Navarro y la viñeta de arriba de "Territorio Vergara" [7.2.10] no se publicaron juntas, pero parecen hablar de lo mismo).

De: Público.es

El Supremo, ¿cómplice del fascismo?


VICENÇ NAVARRO

Una de mis mayores sorpresas cuando volví de mi largo exilio fue ver la enorme tolerancia que había en España hacia el fascismo. En realidad, ni siquiera se utilizaba el término fascismo para definir el régimen dictatorial que existió en España durante 40 años. Se le llamaba régimen franquista, implicando que era un régimen caudillista dirigido por el general Franco, ignorando que aquel régimen fue mucho más que un régimen caudillista. En realidad, reunió todas las características de los regímenes fascistas, por mucho que politólogos procedentes de aquel régimen, como Juan Linz, y revisionistas de varias sensibilidades políticas –incluidas algunas de centro izquierda– lo nieguen. Como he documentado en otro artículo, “Franquismo o fascismo” (Público, 28-05-09), aquel régimen tenía cada una de las características del fascismo, es decir, un nacionalismo exacerbado con visiones imperialistas basado en una concepción racista que justificaba su derecho de conquista –ver “El racismo del nacional catolicismo” (Público, 14-01-10)–; un absoluto control sobre los medios que intentaba reproducir una ideología totalizante, el nacional catolicismo; una supeditación de la sociedad civil al Estado, dirigido por una persona que el régimen presentaba como dotada de méritos sobrenaturales (referido como “caudillo por la gracia de Dios”), líder supremo del partido fascista, del Estado y de sus Fuerzas Armadas, caudillo que dirigía un Estado enormemente represivo. Por cada asesinato político que cometió Mussolini, Franco cometió 10.000. Más de 200.000 personas fueron fusiladas y 114.421 desaparecieron en el periodo 1936-1951, sin que todavía hoy se conozca dónde están sus cuerpos. El mal llamado franquismo fue un régimen fascista, uno de los regímenes que cometió las mayores atrocidades y violaciones de los derechos humanos en la Europa del siglo XX.

Resultado de la manera inmodélica en que se hizo la Transición, no existe plena conciencia de lo horrible que fue aquel régimen. El silencio que siguió a la dictadura y el olvido del pasado (excepto en pequeños círculos académicos) explica que la juventud, por ejemplo, no sepa que en otros países donde existieron regímenes semejantes, como en Alemania, cualquier tolerancia al nazismo está prohibida, incluyendo la existencia del partido nazi o de asociaciones afines. No así en España, cuyo Jefe del Estado –el monarca– fue nombrado por el régimen anterior. En realidad, todavía hoy uno de los dos mayores partidos del país, el PP, muestra su rechazo a condenar aquel régimen por su nombre, excusándose en denuncias genéricas y asumiendo una equidistancia en los horrores y responsabilidades en los dos bandos de la mal llamada Guerra Civil (que, en realidad, fue un golpe militar, ayudado por Hitler y Mussolini, resistido por la mayoría de las clases populares durante tres años), que dan prueba de su falta de comprensión de lo que fue aquel régimen fascista. El PP no es antifranquista, y esto disminuye su credibilidad democrática. Y en algunas comunidades autónomas gobernadas por él, como Madrid y Valencia, sus gobiernos autonómicos todavía apoyan programas educacionales que justifican el golpe militar y el régimen que estableció.

Pero esta tolerancia ha llegado a un extremo que es vergonzoso. Las fuerzas herederas de aquel fascismo quieren llevar a los tribunales al único juez, Baltasar Garzón, que ha intentado llevar a los tribunales al franquismo. Tal situación es impensable en cualquier país democrático europeo que vivió y sufrió el fascismo. Y lo que es vergonzoso es que el Tribunal Supremo esté dispuesto a considerar esta acusación, utilizando además el argumento, defendido por uno de sus miembros, el juez Varela, de que la Ley de Amnistía firmada al final de la dictadura ofreció inmunidad a los dirigentes de aquel régimen, ignorando también que el Estado español firmó tratados internacionales que exigen el juicio de los responsables de aquellas atrocidades. No puede verse hoy en Europa un hecho semejante y cubre a España de vergüenza. ¿Cómo pueden los miembros del Tribunal Supremo (presidido por un juez que juró lealtad al fascismo) llegar a este extremo de insensibilidad democrática? ¿Cómo pueden llegar a legitimar a los herederos del régimen que asesinó al mayor número de españoles y demócratas en el siglo XX, aceptando su demanda? Tal comportamiento ofenderá una vez más a los millones y millones que perdieron todo lo que tenían en su defensa de la democracia. ¿Y donde están las derechas, siempre listas ellas para defender el honor de España, en un momento y en un hecho que cubre de vergüenza al país? Su hipocresía sobre el terrorismo queda evidenciada cuando excluye de su homenaje al enorme número de víctimas del terrorismo fascista, que fue mucho mayor en número que el cometido por el terrorismo de ETA. ¿Cómo es que el príncipe Felipe, en representación del monarca, presidiera los actos de homenaje a los últimos y nunca ha presidido ninguno de los primeros?

El argumento que se ha utilizado para definir lo que estamos viendo es que es un mero conflicto entre dos jueces, uno de ellos molesto por el excesivo protagonismo del otro. El juez Varela que intenta penalizar a Garzón es cómplice de aquella demanda y como tal merece el mayor rechazo por parte de todas las personas demócratas. Su animosidad hacia Garzón y el protagonismo de Garzón son temas irrelevantes. Es una enorme frivolidad ver lo que está ocurriendo como un mero conflicto de personalidades. Al contrario, este comportamiento del Tribunal Supremo (en caso de aceptarse la petición del juez Varela), le haría cómplice del fascismo, mostrando un indicador más de lo inmodélica que fue la Transición de la dictadura a la democracia y de la escasa sensibilidad democrática del Estado español. El fascismo continúa vivo y presente en España.

Vicenç Navarro es catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

martes, 1 de septiembre de 2009

Viñeta de El Roto: memoria histórica

A veces encontramos cosas interesantes donde menos las esperamos -- en este caso, esta viñeta de El Roto, uno de mis favoritos, en un blog que nunca habría leído si no fuera por el enlace que me condujo allí. Lamento no saber la fecha de su publicación, pero me pareció un comentario relevante dados los artículos publicados en los últimos días con respecto a los desaparecidos del franquismo.

lunes, 27 de abril de 2009

De estatuas

"Cuando las estatuas mueren, conviene enterrarlas para que no huelan."
El Roto, El País, 27.4.09

Este dibujo de El Roto me hace pensar en la retirada de la última estatua ecuestre de Franco en marzo 2005. ¿Dónde están el dictador de piedra y su caballo actualmente? ¿Qué hacen ahora que ya no ocupan su pedestal en Nuevos Ministerios? ¿Quién los vigila? ¿Qué significa "enterrar" una estatua? ¿Ojos que no ven, corazón que no siente?

domingo, 2 de noviembre de 2008

Viñetas: el barómetro del pueblo

Lo primero que reviso por la mañana son mis varias cuentas de correo-e. Luego casi siempre paso a El País, donde suelo mirar "España," "Cultura," y "Opinión." A veces puede ser difícil manejar la cantidad de información que sale sobre la guerra civil, el franquismo y todo lo que está relacionado con estos temas. Tal vez es por eso que desde hace unos meses, también me he estado fijando más y más en las viñetas: no requieren el mismo esfuerzo de lectura a las 7 y pico de la mañana.

De El País generalmente prefiero ver las viñetas de Peridis: me encantan las caricaturas que hizo de Rajoy y Aznar, o el ZP, en que la cabeza del presidente salía de una enorma zeta, como una especie de minotauro. Las de El Roto, por lo general, no me suelen gustar en un nivel estético. Por alguna razón que no me explico del todo, las encuentro un poco amenazantes. Oscuras. De un humor negro. Pero también resulta que son las que más tiempo se me quedan en la mente.

Hace unos meses, una estudiante mía encontró una viñeta que yo no había visto antes. Fue de "El Roto." En clase habíamos leído un fragmento de Las fosas de Franco, el libro de Emilio Silva sobre la búsqueda de la fosa de su abuelo y la fundación de la ARMH en 2000. Fue la primera vez que muchos habían sabido de la ARMH y de la existencia de fosas comunes en España, y tal vez por eso, esta viñeta en particular le llamó mucho la atención a mi estudiante (y a mí):

Durante estas últimas semanas, las viñetas han retratado frecuentemente la crisis económica. De vez en cuando vi unas que representaban al juez Garzón, pero la gran mayoría parece haber sido de la crisis. Esta noche, sin embargo, ha aparecido esta:

No sé si era por la figura del esqueleto, pero otra vez, me sentí como si no pudiera quitarme de la cabeza esta imagen. Y viendo las dos aquí, una encima de la otra, se puede percibir el impacto del blanco y negro, las calaveras expuestas al espectador. Hay también un tono similar satírico entre las dos.

Una de las revistas que más me gusta - aunque sea un poco elitista, eso sí - es el New Yorker. Hace unos años los editores juntaron en DVD un archivo de todas las viñetas publicadas desde el inicio de la revista en 1925. Estudiándolas de año en año, se puede percibir todos los cambios que se tenían lugar en el mundo: la Gran Depresión, la importancia de la radio (y cómo la tele llega a reemplazarla), la II Guerra Mundial, la moda. De una forma similar, las viñetas de arriba - sobre todo si se evalúan juntas - reflejan las exhumaciones de fosas comunes en España.

No sé mucho sobre el uso de viñetas en la prensa actual, ni cómo se evalúa este medio visual en un contexto crítico y/o teórico. Sin embargo, creo que la prensa es el medio olvidado cuando se habla de la(s) memoria(s) histórica(s), y me gustaría compartir más viñetas como las de arriba en este blog.
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