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jueves, 1 de octubre de 2009

Sobre el Valle de los Caídos y los republicanos enterrados allí (en inglés y español)

Gracias a mi hermana por enviarme el enlace a esta breve noticia en inglés. La noticia contiene un enlace a un reportaje de 2005 en torno al Valle de los Caídos. Me alegra ver que se esté empezando a cubrir este tema en Estados Unidos. La noticia original, publicada en Público y otros medios españoles, aparece al final de este post.

Thanks to my sister for sending me the link to this tidbit. The piece contains a link to a 2005 report on Valle de los Caídos. I'm glad to see that this topic is starting to be covered in the U.S. The original story, published first in Público and other Spanish media, appears at the end of this post.
De: NPR (National Public Radio)

Spain Will Try To I.D. Tens Of Thousands Buried At Franco's Tomb

By Mark Memmott

Spain's government is going to try to identify tens of thousands of victims of the country's 1936-39 Civil War who were buried at a mausoleum where the remains of dictator Gen. Francisco Franco also reside.

There may be as many as 60,000 bodies -- many who were opponents of Franco's government -- interred at the site, in the Valley of the Fallen (Valle de los Caidos) outside Madrid.

According to Agence France Presse:

The mausoleum was built between 1940 and 1958 on General Franco's orders. But lacking enough bodies of his own supporters to fill it, his regime ordered that remains from the mass graves of Republican soldiers and sympathizers (Franco's opponents) should be transferred there.

Franco died on Nov. 20, 1975. A 2007 law banned what had become annual Masses held at his tomb on the anniversary of his death.

Then yesterday, the Associated Press says, the parliament "approved a proposal for the government to try to account for all the bodies within six months, and to help in exhuming them if relatives wish."

In 2005, NPR's Jerome Socolovsky filed this report for Weekend Edition Sunday
about the ongoing controversy over what to do with Franco's tomb:



De: Público

Los republicanos saldrán del Valle de los Caídos


El Gobierno se compromete a financiar la exhumación de los restos enterrados junto a Franco sin el consentimiento de sus familias. Miles de cadáveres fueron robados para rellenar nichos

DIEGO BARCALA - Madrid - 30/09/2009 19:25

El profesor Joan Pinyol ve desde hoy más cerca su deseo de pisar "una única vez" el Valle de los Caídos. Será cuando vaya a recoger los restos de su abuelo, el soldado republicano Joan Colom, robados por el Gobierno franquista en Lleida, en 1965, para rellenar los columbarios que rodean las tumbas de los golpistas Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera.

El Gobierno aceptó hoy buscar, identificar y pagar las exhumaciones de aquellas víctimas del franquismo cuyos restos reposen en el valle de Cuelgamuros sin el consentimiento de sus familias, tal y como aprobó el Congreso.

La propuesta partió de los diputados Joan Herrera (ICV) y Uxue Barkos (Nafarroa Bai). De forma imprevista, el PSOE apoyó la idea. Fue gracias al compromiso del Ministerio de Presidencia de entregar subvenciones, en el marco de la Ley de la Memoria Histórica, para hacer exhumaciones en el Valle de los Caídos. Fuentes de la vicepresidencia del Gobierno reconocieron el valor "particular" de los robos de cuerpos que "no fueron recogidos en la redacción de la ley".

El PP rechaza la devolución

El PP rechazó la devolución a las familias porque considera que el Valle de los Caídos debe regirse "como cualquier otro cementerio". Bajo este argumento, señalaron que la competencia para trasladar cuerpos "corresponde a la Comunidad de Madrid o al Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial", según defendió el diputado Jorge Fernández.

Pinyol se mostró esperanzado tras conocer el acuerdo. "Es de justicia que sea el Estado el que pague la exhumación, puesto que fue un Gobierno el que profanó la tumba de mi abuelo en Lleida", recordó. Ahora espera que la aceptación del Ejecutivo del mandato del Congreso incluya la identificación genética de los restos. El Gobierno asumirá esta petición siempre que sea a través de la subvención económica de algún proyecto.

"Es posible que los huesos estén muy deteriorados. Alguno dirá que ha pasado mucho tiempo y que no tiene sentido moverlo, pero lo mismo sirve para preguntarse por qué alguien lo sacó de la fosa 26 años después de enterrarlo", reflexiona Pinyol.

El diputado Joan Herrera argumentó su proposición no de ley girando en torno al sufrimiento de los descendientes. "La viuda de Colom acudió a la fosa a recuperar el cuerpo y alguien le dijo que estaba debajo de otros restos y que sería inútil buscarlo. Imaginad el sufrimiento de esa mujer que ponía flores en un cementerio donde no estaba su marido", relataba.


El "Omaha Beach" madrileño, según los conservadores

El diputado del PP destacó que el Valle de los Caídos es un "lugar de culto, mitad basílica, mitad cementerio, similar a lo que puede ser el cementerio de Omaha Beach" en Normandía. Argumento tan peregrino no ofendió a Pinyol, que se limitó a reflexionar: "Era previsible". El PP defendió que la idea original del Gobierno franquista era avisar a las familias del traslado y, según ellos, así se hizo.

La investigación realizada por Pinyol señala justo lo contrario. Según los documentos que se conservan en el archivo histórico de Lleida, las órdenes que el Gobierno envió a los ayuntamientos y Gobiernos civiles sí decían que se avisara a las familias. Pero se produjo un suceso inesperado. Algunas familias franquistas, como la del candidato de la CEDA asesinado en 1936 José Calvo Sotelo, el catedrático Arturo Soria o víctimas de Paracuellos del Jarama se negaron al traslado de sus cuerpos.

"Eso debió trastocar los planes y decidieron tirar de los republicanos", interpreta Pinyol, que llevó su caso a un juzgado de San Lorenzo de El Escorial junto con Fausto Canales, hijo de otro fusilado cuya fosa fue profanada para la inauguración del monumento, en 1959. Canales intentó exhumar en 2000 en un pueblo de Valladolid los restos de su padre y encontró sólo restos que los franquistas se dejaron en el traslado del cuerpo.

El Gobierno acató lo acordado en la comisión constitucional y debe ahora redactar, en un plazo máximo de seis meses, un censo de las víctimas que fueron trasladadas a Cuelgamuros. El 65% de los traslados se produjo antes de 1964 y el resto fueron produciéndose hasta 1983. El Gobierno de Felipe González decidió interrumpir el goteo de traslados con un acuerdo firmado entre Patrimonio Nacional y la abadía benedictina que gestiona el Valle de los Caídos.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Sobre el Valle de los Caídos

18.9.09
En: El Plural
Retazos

El Valle de los horrores

Coral Bravo

Durante los veranos de mi infancia solía pasar algunas semanas de vacaciones en un pueblo de la sierra de Segovia. Uno de los recuerdos imborrables que tengo de aquellos veranos es aquel trayecto en coche jalonado por la visión de una inmensa cruz que se divisaba perfectamente desde la ventanilla durante muchos kilómetros; una gigantesca cruz de piedra que parecía presidir el mundo, y que no se alejaba de la vista hasta que no se cruzaba el túnel bajo la montaña.

Ignoraba entonces el significado real de esa cruz, y, aunque me llegó a resultar familiar porque formaba parte de ese viaje anual, siempre me causó cierto temor y recelo, que entonces no sabía entender, y menos explicar. Sabía que era un símbolo, y el lenguaje de lo simbólico penetra en la mente sin argumentos ni señas de identidad; y sabía que tenía que ver con lo religioso porque ese mismo símbolo formaba, en aquellos años, parte ineludible de la vida de todos.

Tiempo después entendí muy bien el significado de esa cruz que se erige como un tótem nacional-católico, simbolizando el triunfo de la alianza entre el régimen franquista y la Iglesia católica frente a las fuerzas políticas y sociales que defendieron la República, los derechos ciudadanos y las libertades. El Valle de los Caídos era el mausoleo de un dictador narcisista que pretendió inmortalizar su tiranía con un símbolo siniestro que le trascendiera.

Y digo siniestro porque tiempo después me enteré de que ese tótem se había construido con el trabajo forzoso de muchos cientos de presos antifranquistas. Y me enteré de que allí yacen miles de republicanos, bajo la tumba de su asesino.

Tras treinta años de democracia, el símbolo más macabro del genocidio franquista continúa siendo un referente fascista, y continúa honrando la memoria de un dictador y la memoria de la alianza de Franco con la Iglesia, en un anacronismo antidemocrático intolerable; como debiera ser intolerable que, subvencionado con dinero público, ese símbolo del horror siga siendo el "altar" donde se celebran misas conmemorativas por los que siguen exaltando la figura del tirano.

La ley de Memoria obliga a retirar los símbolos franquistas a cualquier institución (incluída la Iglesia) que pretenda mantener las subvenciones estatales. Es por eso que este año será, con toda probabilidad, el primer año en el que no se hará la conmemoración fascista del 20-N en la necrópolis de El Escorial. Porque, para algunos, el dinero es el dinero, por encima, incluso, de la nostalgia de la dictadura.

Tras el Valle de los Caídos, que es realmente un “valle de los horrores”, se vislumbra la megalomanía, la oligofrenia mental, el simplismo ideológico, y el estúpido servilismo religioso de un dictador que no dudó en masacrar a media España en pos de una cruzada medieval, de unas ideas crueles, integristas y deformadas por una visión dogmática, beata e irreal de la España que decía amar, pero que, junto a sus aliados y mentores, no dudó en someter y destrozar.

José María Calleja, en su libro “El Valle de los caídos” dice que “ (...) este parque temático del franquismo debería dejar de ser el certificado del triunfo del dictador, y pasar a convertirse en un lugar que sirva para explicar la perversión de la dictadura, de Franco y de su régimen aniquilador”. Y, efectivamente, tras treinta y cuatro años de domocracia, las nuevas generaciones de españoles se merecen conocer con objetividad el significado profundo y real de ese mausoleo esperpéntico que debiera dejar de ser un oratorio fascista para transformarse, como han hecho los alemanes con el campo de concentración de Auschwitz, en una muestra del horror, y en una cicatriz más, ojalá que ya cerrada, de la historia.

Coral Bravo es Doctora en Filología y miembro de Europa Laica

viernes, 20 de marzo de 2009

Vídeo-entrevista con el Padre Abad del Valle de los Caídos

Olvida tu equipaje es un programa de Radio Utopía. Lo descubrí por casualidad hace un par de semanas cuando buscaba algo con respecto a Antonio Machado. El blog se describe así: "Programa no apto para débiles morales. Programa de radio que se emite en directo en Radio Utopía, 102.4 FM y a través de internet, en www.radioutopia.es . Blog en permanente reconstrucción. Manda tus sugerencias, comentarios, ideas, etc. a olvidatuequipaje(arroba)yahoo.es . Aviso: este blog tiende peligrosamente a blog personal."

Ayer, el blog del programa publicó esta entrevista de la tele sueca con el Padre Abad del Valle de los Caídos. El reportaje usa el español, pero pone subtítulos en inglés. Durante los nueve minutos en que el reportero conversa con el abad, se destacan estos puntos:

1. Que Franco, como "padre fundador" de la Iglesia, tiene el derecho a ser enterrado allí, al igual que cualquier otro padre fundador religioso (aquí el Abad expone el lazo inquebrantable entre la Iglesia y el régimen).
Pregunta: ¿Desde hace cuándo se denomina a Franco así?

2. Que ha sido sólo dentro de los últimos años en que varios "grupos radicales" han decidido que a Franco se tiene que llevar del Valle de los Caídos.
Pregunta: ¿estos "grupos radicales" han sido los que aprobaron la Ley de Memoria? ¿Y los grupos radicales que se manifestaban en el Valle cada 20-N? ¿Por qué no los menciona?

3. Que el Abad sigue refiriéndose a los republicanos muertos como "los rojos."
Pregunta: ¿de verdad le cuesta tanto decir "republicano" a estas alturas?

4. Que el Abad piensa que sólo los españoles han de decir qué representaba y qué representa Franco.
Pregunta: ¿No es este un pensamiento común en cualquier dictadura? (la idea de que no importa la opinión internacional).

Otros momentos reveladores: la referencia del Abad a "la Fundación;" cuando el Abad le enseña al reportero la inscripción de "Caídos por Dios y por España," y le dice que, cambiando la letra "y" por una "o," se tiene toda la historia de la guerra (??); cuando el Abad le exclama al reportero - a quien llama "Señor Sueco" -- "¡Baje usted del cielo!" ¿Qué pasaría si siguiera sus propios consejos?

No soy aficionada de este tipo de entrevistas, pero según parece, el clip del informe es parte de un documental más largo sobre las exhumaciones, y este encuentro me ha hecho pensar: ¿hay que ser periodista extranjero para que el Abad del Valle de los Caídos te conceda una entrevista?

Para leer más sobre este documental, ver el post de nuestra colega en Radio BCN del 19 de marzo. Es también gracias a ella que pongo el enlace al sinopsis/entrevista con los directores.

domingo, 1 de marzo de 2009

Valle de los Caídos como "museo de los horrores"

foto de G. Fernández en Pbase.com

Artículo 16 de la Ley de Memoria Histórica explica:
1.El Valle de los Caídos se regirá estrictamente por las normas aplicables con carácter general a los lugares de culto y a los cementerios públicos.

2. En ningún lugar del recinto podrán llevarse a cabo actos de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas, o del franquismo.
La Ley de Memoria no especifica nada sobre convertir el Valle de los Caídos en un centro para la memoria, en un museo o en un centro educativo; sin embargo, recientemente, esto es precisamente lo que han propuesto dos historiadoras, Josefina Cuesta y Queralt Solé.

Cuesta, quien acaba de publicar La odisea de la memoria, dice que hay que construir un "Museo de los Horrores de la Guerra Civil, que albergue todos los elementos históricos de la Dictadura, como expresión de una época" (citada en Público el 24.2.09). También propone que las familias de Franco y José Antonio "se lleven los restos que hay en el Valle de los Caídos y los depositen en un panteón familiar."

Queralt Solé, también historiadora y especialista en fosas comunes, ha publicado Els morts clandestins. Les fosses comunes de la Guerra Civil a Catalunya (1936-1939). Como Cuesta, Solé opina que es necesario convertir el Valle de los Caídos en un lugar de la memoria:
Para mí desmantelarlo sería un error. Creo que se ha de convertir en un museo, siempre lo he pensado. Eso se está haciendo alrededor del mundo con los vestigios de dictaduras o de guerras. Aquí, en Europa, tenemos ejemplos de eso, los más claros pueden ser que sean los campos de concentración alemanes. En todos los lados lo que se hace es hacer un ejemplo de lo que no puede volver a pasar, es decir que sea una cosa educativa. (citada en una entrevista en El mercantil valenciano)
Las dos historiadoras reconocen que quedan muchas tareas pendientes antes de poder hablar de la conversión del sitio, como "reparar los daños de las víctimas de la Guerra Civil y que fueron los que sufrieron la represión" (Cuesta) y "hacer el Valle absolutamente transparente, en el sentido de que se sepa absolutamente todo sobre él, todo. Cuánto costó realmente, qué ocurrió, cómo fue su construcción, los presos que murieron levantándolo, cómo están los restos que guarda" (Solé).

Haber leído estos dos artículos me hace preguntar cómo se vería un museo como el que imaginan Cuesta y Solé. Cuando recuerdo mi primera y única experiencia en el Valle de los Caídos, lo que se destaca es la frialdad y el silencio del lugar, y como he dicho en otro post, la sensación de que sólo visitaban aquel lugar los extranjeros como yo. Es bien sabido que el Valle de los Caídos ha sido un lugar de memoria para la ultraderecha y un "lugar de no memoria" para los turistas que se fotografían sonriendo enfrente de la enorme cruz. Pero para los españoles a los que conozco yo, muy pocos han puesto los pies en el terreno de este lugar, y se entiende por qué. Cabe preguntarse, entonces, ¿qué tendría que pasar para que los españoles quisieran visitar el Valle de los Caídos? Al fin y al cabo, este lugar no puede ni debe representar la historia del franquismo para extranjeros, sino para la población que ha vivido con la conciencia de este monumento durante tantos años.

Algo que no mencionan Cuesta y Solé (pero algo que seguramente habrán considerado) es la presencia de la Iglesia en el Valle. No puede haber nunca un "museo de los horrores" cuando uno de los presuntos implicados en dichos horrores permanece hospedado en el sitio y se niega a admitir su papel en la represión franquista o a pedir disculpas por él. Entonces, no sólo hay que pensar en la devolución de los restos de Franco y José Antonio a sus familiares, sino también el traslado (si es posible, no lo sé) de la Basílica a un lugar más apropiado. Tal vez esta sería una tarea imposible, ya que la cruz quedaría después como vestigio permanente del matrimonio entre el Estado y la Iglesia. Pero si se va a hacer del sitio un sitio conmemorativo, entonces la memoria institucional de la Iglesia no puede ser la que domina allí.

¿Es demasiado temprano para empezar a articular una visión para el Valle de los Caídos que va más allá de lo que representa hoy? Artículo 16 es un buen principio, pero para que el sitio se transforme en una oportunidad didáctica que afectará a las presentes generaciones y las venideras, aún queda mucho trabajo. Enrique Ventura ha interpretado a su manera el tema del "nuevo Valle,"escribiendo esta descripción del cómic de abajo (20.1.09) en su sitio web : "Sería algo magnífico que algún día, no muy lejano, el Valle de los Caídos dejara de ser ese foco de crispación y disputas del pueblo español y fuera un monumento a la reconciliación con Zapatero y Rajoy como representantes de todo el país":

domingo, 23 de noviembre de 2008

"El Follonero" en El Valle de los Caídos

Si en "20-N: los últimos días de Franco," el enfoque caía en la figura del dictador, parece que ha recibido más prensa una excursión al Valle de los Caídos que apareció en el programa Salvados, dirigido por Jordi Évole (conocido en la tele como "El Follonero"). En el programa hacemos un recorrido turístico por los terrenos del Valle de los Caídos, mientras que El Follonero observa con asombro la arquitectura fascista por dentro y por fuera, conversa con grupos de turistas extranjeros sobre la relevancia del sitio (al final y al cabo, hay muchos visitantes de países foráneos como el mío), y deja un ramo de flores en la tumba del dictador: "Un baile de unos gays falangistas, un ramo de flores republicanas, esto sí es reconciliación!" Para poder apreciar mejor esta cita, hay que ver seguidos los 3 vídeos de abajo (hay 3 más disponibles en YouTube). Aquí tienen un breve resumen:
En el reportaje, tras enviar a una pareja gay al Valle de los Caídos en una parodia del concurso de Cuatro Pekín Express, el Follonero se dirigió a la tumba del dictador y realizó el siguiente monólogo: "Paco, te voy a contar cómo está España. ¿Sabes quién manda? El nieto de un republicano. Y a los invertidos les llaman gays y se pueden casar, ¡y el Real Madrid lo han eliminado de tu Copa, bueno, la tuya no, la del rey. Lo ha eliminado un equipo vasco!" ("La Falange no amenaza, demanda").
Por su parte, la Falange ha expresado en un comunicado su decisión de denunciar a los productores del episodio "ante los juzgados."



domingo, 7 de septiembre de 2008

La Iglesia y la memoria de la guerra

La primera y la única vez que estuve en el Valle de los Caídos fue cuando tenía 24 años. En aquella época aún no había cursado estudios de doctorado, y sabía poco de la GCE - sólo algunas cuantas fechas, cosas que había leído en un puñado de libros.

Cuando decidí hacer la visita, como cualquier otro guiri, al Valle de los Caídos, creo que lo hice porque me parecía una visita obligatoria - ver una cruz enorme, sacar fotos, parar también en El Escorial. Ninguno de mis amigos se opuso exactamente a que yo fuera allí, pero recuerdo que tampoco querían acompañarme. Terminé yendo con un amigo poco convencido de la necesidad de la excursión; cuando llegamos, hizo que subiéramos caminando hasta la estructura enorme. Lo que recuerdo de estar allí es la sensación de frío que había en todo - el frío del viento, el frío de los colores del mausoleo. Y recuerdo haber visto las tumbas de José Antonio Primo de Rivera y Francisco Franco: hasta en aquel entonces, se me habría ocurrido preguntarme por qué los dejaba descansar así la Iglesia.

Ayer, en un reportaje de la Cadena SER, el abogado de la ARMH, Fernando Magán, habló sobre las iniciativas de Baltasar Garzón para documentar a los desparecidos de la GCE y el franquismo. Magán enfatizó la necesidad de colaboración con la Iglesia, ya que, según el abogado, la Conferencia Episcopal mantiene en sus parroquias listados de "fallecidos de la época." La cifra de desaparecidos se ha aproximado alrededor de 30.000 personas, pero hay otras fuentes que calculan aún más. Según Magán, la cifra puede alcanzar más de 130.000 desaparecidos. Se puede escuchar parte de la entrevista aquí:


Aquí me interesa, más que las cifras (que siempre se disputan), hablar un poco del papel de la Iglesia, no tanto durante la guerra y el franquismo, sino en la actualidad. Aunque no siempre sea evidente, la Iglesia Católica sigue siendo una fuerza dominante en la política del país. Y la memoria -- principalmente por parte de la izquierda -- de la Iglesia como aliada íntima de Franco es una razón poderosa para el antagonismo que se expresa en su contra. Cada vez que se habla de asuntos como la separación de la Iglesia y el Estado, el aborto, el matrimonio gay y la memoria histórica, surgen en algún lugar editoriales recordando a los lectores de la relación incestuosa de la Iglesia con el régimen. Una imagen que siempre se me viene a la cabeza es una viñeta de El roto de enero de 2008, en que se ve a un arzobispo solemne, de cuya mitra sale un Franco pequeño e inconfundible.

Como casi siempre cito aquí noticias de El país, pensé que me hacía falta investigar un poco qué decían en otros medios sobre la pedida de Garzón con respecto a crear un registro de desaparecidos. Así que primero busqué información en ABC, y luego en La razón. Quería saber cómo se acercaba al tema de la Iglesia en estos diarios. En La razón encontré un artículo revelador: "La memoria que no se quiere recordar olvidar," con un subtítulo de, "La iglesia católica, a la que Garzón reclama datos de sus archivos, sufrió durante la Guerra Civil la 'mayor persecución religiosa de la historia.' Cuatro mil sacerdotes y dos mil religiosos fueron asesinados."

El autor del artículo, José R. Navarro Pareja, comienza tachando de paradójica la pedida de Garzón de cooperación de la Conferencia Episcopal. Según Navarro, "en realidad, la Iglesia católica fue la institución que más sufrió la violencia de aquellos años. Una represión que desencadenó la mayor persecución religiosa de la historia y que los que ahora reivindican la 'memoria histórica' parecen querer olvidar." Cuando la derecha habla de las víctimas de la GCE, casi siempre apunta al clero asesinado brutalmente por los republicanos (el llamado "terror rojo"). Navarro sigue esta fórmula, empeñándose en documentar, de forma casi hagiográfica, varios ejemplos de la violencia ejercida en contra del clero. El artículo va acompañado de una foto de "fieles en la peregrinación de los mártires en Roma."

En octubre de 2007, la Iglesia beatificó al mayor número en masa en su historia - casi 500 "mártires" de la GCE, un grupo que consistía no sólo en sacerdotes y monjas, sino también en gente laica perseguida por creencias religiosas. No fue por casualidad que tal beatificación ocurriera durante el mismo mes en que se aprobó la Ley de Memoria - de hecho, sólo unos días antes de su aprobación oficial. Sin duda, no se puede pasar por alto los asesinatos de unos 6.000 religiosos cuando se habla de los años de la guerra. Pero se tiene que considerar también la manipulación de estas escenas de violencia, durante muchos años, por parte de los franquistas. Como explican Montse Armengou y Ricard Belis en Las fosas del silencio, "[e]l estupor sincero de una parte de creyentes por el asesinato de unos seis mil religiosos fue convenientemente utilizado por el aparato franquista. La necesidad de documentar aquella violencia revolucionaria - la real y la inventada - para poder justificar la propia se traduciría en una nueva herramienta de propaganda: así fue como nació la Causa General" (101).

Si la Iglesia gozara, durante tanto tiempo, de un tratamiento excepcional por el régimen. . .si todo lo que hacía la Iglesia fuera politizada, y todo lo que hacía el régimen recibiera una buena dosis de religiosidad (sólo hay que pensar en la imagen de Franco como soldado en la Cruzada). . .entonces, ¿por qué insiste tanto ahora la Iglesia en quejarse por la persecución que sufría en aquel entonces, y en la que, aparentemente, sigue sufriendo ahora?

Muchos han denunciado el hecho de que la Iglesia - o mejor, la Conferencia Episcopal española - nunca haya pedido perdón por el papel que cumplió durante la GCE y la dictadura franquista - hasta frente a las protestas por el Vaticano mismo. La pedida de Garzón es una nueva oportunidad para reconocer públicamente una pequeña porción de la historia de la relación de la Iglesia católica española con su propia gente.
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