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miércoles, 30 de septiembre de 2009

Javier Cercas, en El Público Lee

Suena raro, pero había un tiempo que todo lo que respiraba era Javier Cercas -- entrevistas, nuevos libros, editoriales, artículos en EPS, etc. etc. Cuando lo conocí en la Feria del Libro de Madrid en 2005, debí haberle parecido una lectora tonta, y lo que es peor, una guiri, porque por supuesto, había llegado al Retiro con la cámara puesta, y mi nuevo ejemplar de La velocidad de la luz, listo para firmar. Pero antes de dar la impresión equivocada de estar locamente enamorada del autor, os diré que mi consumo diario de Javier Cercas era el resultado de escribir un capítulo de la tesis doctoral sobre Soldados de Salamina, en versión narrativa y fílmica. Y como saben los que han escrito una tesis, raras veces hay una época de lectura tan intensa, loca, y a veces hasta innecesaria, que cuando uno está "disertando," como diríamos en inglés.

Aunque hace tiempo que no leo nada nuevo de Cercas, Anatomía de un instante es una lectura que tengo pendiente desde que salió. Y, juzgando por la cantidad de internautas que terminan en este blog después de realizar una búsqueda por este título, es así para otras personas también. Por eso, tengo muchas ganas de ver el próximo programa de El Público Lee, en que Javier Cercas es el invitado (ver noticia de abajo):
El escritor Javier Cercas, autor de “Anatomía de un instante”, es el invitado al programa EL PÚBLICO LEE, que presenta Jesús Vigorra y que se emite el domingo 4 de octubre en CANAL SUR 2 a partir de las 19:30 horas.

“Anatomía de un instante” es un relato vibrante, tenso y pormenorizado que empieza leyéndose como una novela policíaca y acaba leyéndose como una novela de terror. «Este libro es un ensayo en forma de crónica o una crónica en forma de ensayo. Este libro no es una ficción. Este libro es la anatomía de un instante: el instante en que Adolfo Suárez permaneció sentado en la tarde del 23 de febrero de 1981, mientras las balas de los golpistas zumbaban a su alrededor en el hemiciclo del Congreso de los Diputados y todos los demás parlamentarios -todos menos dos: el general Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo- buscaban refugio bajo sus escaños. Este libro es la crónica de ese gesto y la crónica de un golpe de estado y la crónica de unos años decisivos en la historia de España. Este libro es un libro inclasificable. Un libro único.»

Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962) es autor de cinco novelas que lo han consagrado como el narrador de mayor proyección de la literatura española reciente y como uno de los novelistas europeos más destacados de la actualidad: El móvil, El inquilino, El vientre de la ballena, Soldados de Salamina y La velocidad de la luz . Traducida a más de veinte lenguas, su obra, que ha obtenido numerosos premios nacionales e internacionales, consta también de volúmenes misceláneos, como Relatos reales, Una buena temporada y La verdad de Agamenón. Anatomía de un instante es su último libro, una crónica sobre el 23-F.

El actor Antonio Dechent responde a nuestras preguntas sobre gustos y pasiones literarias. En la sección Yo leo, dos lectores nos contarán lo que opinan sobre lo que han leído últimamente.

Para colgar tus opiniones literarias, entra en www.youtube.com/user/elpublicolee

lunes, 31 de agosto de 2009

La literatura y el franquismo - artículos accesibles en PDF

La revista Anales de Literatura Española (Universidad de Alicante) publica el siguiente número titulado "La memoria literaria del franquismo." Los artículos están disponibles para leer en PDF aquí.

Sumario

José Paulino Ayuso: «Los dramas de la conciencia y la memoria».

Francisco Caudet: «¿Será ya todo silencio?».

Francisco Gutiérrez Carbajo: «La memoria de Julio Diamante».

Joaquín Juan Penalva: «Diario y Los cuadernos de Segovia: La memoria póstuma de Luis Felipe Vivanco».

Juan José Lanz: «La memoria y su silencio: Descripción de la mentira (1977), de Antonio Gamoneda, y la memoria callada del franquismo y de la transición».

***

Ermitas Penas: «La vigencia de la novela de aprendizaje: un análisis de Carreteras secundarias, de Martínez de Pisón y El viento de la luna, de Muñoz Molina».

Eduardo Pérez-Rasilla: «La memoria histórica de la posguerra en el teatro de la transición. La generación de 1982».

Juan A. Ríos Carratalá: «El paraíso ibicenco y Rafael Azcona».

José Romera Castillo: «La memoria histórica de algunas mujeres antifranquistas».

Gregorio Torres-Nebrera: «Imágenes fílmicas de la España del franquismo».

Rafael Utrera Macías: «Raza, novela de Jaime Andrade, seudónimo de Francisco Franco».

martes, 11 de agosto de 2009

Festival de cine español en Londres

El London Spanish Film Festival tendrá lugar del 18 de septiembre al 3 de octubre de 2009, en el Cine Lumiere, 17 Queensberry Place, Londres. Entre las películas relacionadas con el tema de este blog son: Nedar, de Carla Subirana; Bucarest, la memòria perduda, de Albert Solé; Las cosas del querer, de Jaime Chávarri; El verdugo, de Luis García Berlanga; y Muerte de un ciclista, de Juan Antonio Bardem.

En este blog he escrito de los dos primeros títulos, documentales catalanes de 2008 que se conectan por el tema del Alzhéimer y la España franquista. Me alegra que los dos se estrenen en Londres y que también formen parte de una mesa redonda sobre la memoria colectiva en la España actual, dirigida
por el prestigioso historiador de la GCE, Paul Preston.

Preston también incluirá en su discusión
De monstruos y de faldas, cortometraje de Carolina Astudillo (24 mins., 2008). En De monstruos y de faldas, cuatro mujeres narran la experiencia de sus madres y tías, quienes fueron encarceladas en Les Corts, cárcel de Barcelona, donde actualmente existen grandes almacenes en la Diagonal.

viernes, 17 de julio de 2009

Reseña: "Bucarest, la memoria perdida," de Albert Solé

Estoy de vacaciones, y he estado viendo muchas películas últimamente, la mayoría de cine negro estadounidense. Pero ya era hora de volver a mi campo de investigación, así que anoche he visto dos españolas -- Bucarest, la memoria perdida, un documental de Albert Solé, y La buena nueva, película de ficción ("basada en hechos reales") de Helena Taberna. Aquí me gustaría reseñar brevemente la película de Solé, y en otro post hablaré de la de Taberna.

Me enteré por primera vez de Bucarest, la memoria perdida hace unos meses, y escribí aquí de la película antes de haberla visto, y antes de que ganara un Goya en la categoría de cine documental. Albert Solé, su director, es hijo de Jordi Solé Tura, uno de los padres fundadores de la Constitución de 1978. Solé Tura sufre actualmente el Alzhéimer, pero aquí, la "memoria perdida" no sólo se refiere a la de Solé Tura, sino también a la de su hijo, nacido en Rumania en 1962. Como gran parte del film nos enseña, cuando se altera o se borra la memoria de alguien que queremos, hay un cambio (a veces imperceptible hasta mucho tiempo después) en nuestra memoria e identidad también - nuestros recuerdos de quien era esa persona, o de quienes éramos nosotros con ella, chocan con nuestra imagen actual de esa persona -- y ese choque produce los recuerdos que vamos a tener algún día. Parte de nuestra identidad muere también con la inhabilidad de esa persona de relatarnos nuestra historia. Pero, como ha dicho Pablo Neruda, "es mejor recordar lo que va a suceder," y esa parece ser la labor de Albert Solé en la creación de esta película.

foto de Jordi Solé Tura, en EcoDiario
Bucarest, la memoria perdida narra la vida política del padre, un militante antifranquista, que, tras varios exilios, vuelve a España y es instrumental en el desarrollo democrático del país. Entrevistas personales muy emotivas con familiares de Solé contrastan con los recuerdos de figuras políticas destacadas como Jorge Semprún, Santiago Carrillo, y hasta Manuel Fraga. Fragmentos audiovisuales de la época franquista, tanto dentro como fuera de España (las emisiones de Radio Pirenaica, por ejemplo), recorren varias décadas de la historia española, ayudando a establecer la identidad de un hombre que está perdiendo todo sentido de sí mismo y su historia. El director explora la identidad intelectual y política de Solé Tura más que su papel como esposo y padre, pero no es decir que estas posiciones -- la familiar y la política -- no se mezclen, una interfiriendo en, o mejor dicho, informando a la otra.

El tema del exilio es el hilo conductor del documental de Solé -- el exilio exterior e interior y el auto-exilio provocado por el Alzhéimer. La película empieza señalando la inestabilidad de la identidad, sobre todo de la vida empezada en el exilio: Solé no sabía hasta que tenía 9 años que no había nacido en Hungría, el país que siempre habían mencionado sus padres (nos enteramos después que se intercambió Budapest por Bucarest en el certificado de nacimiento de Solé, para mantener la clandestinidad de la familia). La existencia se define por múltiples apellidos, documentos falsificados, mudanzas cuyo destino se desconoce por los propios viajeros.

Los paralelos que crea Solé entre esta vida y la de su padre ahora, luchando por reconocerse, y por reconocer a su propio hijo y mujer, es lo que hace que este film sea tan maravillosamente concebido. Esta no es una película sobre el Alzhéimer y los efectos desastrosos de esta enfermedad -- no se trata de definir en quien se ha "convertido" Jordi Solé Tura o en explotar su condición debilitada. Bucarest, la memoria perdida es un intento de recuperar un pasado que ya no se puede verificar por su propio autor, de reconstruir una identidad que va más allá del ámbito familiar y permite apreciar y entender los esfuerzos de otra generación para derribar el fascismo. Al mismo tiempo, el documental ofrece un "álbum familiar" para transmitir la historia del abuelo a la hija del director, a quien va dedicada la película.

Albert Solé, en los Goya 2009, en http://www.daylife.com/photo/0bXY6IL2dy124

El director termina su obra elegíaca contrastando las perspectivas de dos mujeres: la segunda esposa de su padre, y Noa, la hija de Albert Solé. La esposa de Solé Tura le dice al director que es mejor no recordar quien era su marido antes. Duele demasiado recordar, y entre lágrimas, admite que olvidar es la única manera de seguir adelante. Para ella, el olvido de su esposo es contagioso; parece ser que la única manera de acompañarlo es por vivir con él, y con el Alzhéimer, día a día. En seguida después de esta entrevista, la última secuencia del film se nos presenta con una vista desde arriba de un laberinto, el que está en la portada del DVD. Oímos la voz de una niña - es Noa, la hija del director -- buscando a su abuelo. "Jordi," le llama, "¿dónde estás?" Noa intenta explicarle cómo salir del laberinto, y es esta imagen poderosa con la que termina el film. El padre-director provee el enlace entre pasado y futuro, enfatizando la necesidad de transmitir el pasado de una generación a otra. De la misma manera que Albert Solé empieza el film deseando indagar en quien era su padre, así lo acaba su propia hija. Los dos tienen en común el deseo de revelar a Solé Tura, para conocer sus orígenes, y así ayudar a salir del laberinto la memoria.


Bucarest, la memoria perdida es un documental serio, y con eso quiero decir que es una obra pulida y profesional. Las escenas fluyen de una a otra sin transiciones torpes o intervenciones inapropiadas por parte del director. La voz en off es justo lo suficiente para no estorbar, y las entrevistas mantenidas con los familiares de Solé Tura nunca parecen explotar la gravedad de la situación en que se encuentran.

Si tuviera que hacer una crítica del documental, diría que huye de ser más crítico para con la información recibida (para con los recuerdos de los otros, en otras palabras). Aquí, el director parece aceptar todo lo que le dicen sin cuestionar nada de la biografía de su padre. Entiendo que dada la condición cognitiva de Jordi Solé Tura, el director tiene que depender de las perspectivas de los amigos y conocidos de su padre, pero a mi parecer confía demasiado en ellas y nunca las cuestiona, prefiriendo dejarlos hablar y soltar sus recuerdos para la cámara. Los entrevistados terminan creando un retrato más o menos unidimensional de Solé Tura, un retrato que apoya la labor del director y no va en su contra. En otros documentales que he visto en torno a la memoria familiar-política, los directores -- también de la generación de los hijos o nietos de la guerra -- han tendido a cuestionar más las versiones narradas por sus entrevistados, sobre todo cuando no corresponden con las mantenidas por los documentalistas. Son documentales más auto-reflexivos o metafílmicos. Aquí, es como si la imagen de Solé Tura promovida por su hijo-director se centrara casi exclusivamente en su vida política, y los entrevistados sirven para confirmar y elaborar ese retrato, no queriendo desviar de cierto camino pre-establecido. He notado muy pocas críticas de Solé Tura; en cambio, los espectadores reciben una visión muy admirable del ex-militante antifranquista. Hay algunos momentos que indican las divisiones internas entre los comunistas de aquel entonces, incluyendo el alejamiento de Solé Tura del PCE, pero más que nada Bucarest, la memoria perdida nos enseña un Jordi Solé Tura sumamente inteligente, políticamente comprometido, esencial para el movimiento antifranquista y en la Transición, y admirado por todos. Tal vez fuera así, y mis dudas son mal razonadas, pero estudiar el cine documental me ha hecho desconfiar más de las técnicas empleadas para contar una historia.

Por un lado, se puede decir que esta película indaga en la fragilidad de la identidad y la memoria. Pero por otro lado, es un intento de presentar (¿estabilizar? ¿confirmar?) ciertos recuerdos para llenar el vacío dejado por la memoria perdida de Solé Tura. Para él, la historia está acabando o ha acabado ya. Pero para su hijo y su nieta, sigue transformándose. Bucarest, la memoria perdida es, entonces, una película sobre la herencia del pasado y el deber de recordar. Vincula, en este caso, la transmisión del pasado familiar con la del pasado reciente de España. Se lo recomiendo mucho a todos los que están interesados en la historia reciente de España, sobre todo en el exilio, la vida clandestina, y el tardofranquismo. El éxito de Bucarest, la memoria perdida apunta el interés en el tema de la memoria, y también ejemplifica el florecimiento del documental en España en años recientes, punto que espero explorar más tarde en este blog. Espero que continúe este fenómeno!

jueves, 9 de julio de 2009

La Complutense organiza un programa sobre la Ley de Memoria

Un año de vigencia de la ley de memoria histórica: balance y perspectivas de futuro (RI §1036688)

De: http://www.iustel.com/v2/diario_del_derecho/noticia.asp?ref_iustel=1036688

09/07/2009
La Universidad Complutense de Madrid organiza, dentro de su programa de Cursos de Verano de El Escorial 2009, el encuentro “Un año de vigencia de la ley de memoria histórica: balance y perspectivas de futuro”. Se celebrará del 13 al 17 de julio.

PROGRAMA

LUNES, 13 DE JULIO

10.30 h. José Antonio Martín Pallín

Inauguración

12.00 h. José Antonio Martín Pallín

Derecho y memoria histórica: dos variables interdependientes

16.30 h. Mesa redonda: ¿Existe un derecho ciudadano a la memoria histórica?

Participan: José Antonio Martín Pallín; Rafael Escudero Alday, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid; Antonio Baylos Grau, catedrático de Derecho del Trabajo, Universidad Castilla - La Mancha

MARTES, 14 DE JULIO

10.00 h. Rafael Escudero Alday

El desarrollo reglamentario de la Ley de Memoria Histórica

12.00 h. Julián Casanova Ruiz, catedrático de Historia Moderna y Contemporánea, Universidad de Zaragoza

Las políticas de la memoria y memorias de la política

16.30 h. Mesa redonda: Memoria histórica y partidos políticos

Participan: José Antonio Martín Pallín; Daniel Fernández González, Miembro de la Comisión Ejecutiva del PSC y del Comité Federal, PSOE; Ana Pastor Julián, secretaria ejecutiva de la Política Social, PP; Jordi Xuclá i Costa, diputado por Girona del Grupo Parlamentario Catalán (CIU); Joan Tardá y Coma, representante de IU, ICV-ERC; Joan Herrera Torres representante de IU; Aitor Esteban Bravo, diputado del PNV

MIÉRCOLES, 15 DE JULIO

10.00 h. Amaya Olivas Díaz, jueza de Instrucción de Primera Instancia, Barcelona Las obligaciones del poder judicial: las fosas y los protocolos de exhumación

16.30 h. Mesa redonda: La memoria, el espacio público y la sociedad civil: la labor de las asociaciones

Participan: José Antonio Martín Pallín; Amaya Olivas Díaz; Emilio Silva Barrera, Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica; José Antonio Moreno Díaz, Asociación Foro por la Memoria

JUEVES, 16 DE JULIO

10.00 h. Federico Mayor Zaragoza, presidente de la Fundación Cultura de Paz

12.00 h. Alicia Gil y Gil, profesora titular de Derecho Penal, (UNED)

La justicia de transición en España: de la amnistía a la memoria histórica

16.30 h. Mesa redonda: Crímenes de guerra, genocidio y jurisdicción universal: el caso español

Participan: José Antonio Martín Pallín; Francisco Espinosa Maestre; Alicia Gil y Gil; José María Sauca Cano, profesor titular de Filosofía del Derecho UC3M; Fernando Magán Pineño, abogado de los que pusieron la demanda en la Audiencia Nacional

VIERNES, 17 DE JULIO

10.00 h. Francisco Espinosa Maestre, historiador y coordinador del proyecto “Todos los Nombres”

La violencia en la dictadura franquista: represión y plan de exterminio

12.00 h. José Antonio Martín Pallín

Clausura y entrega de diplomas

domingo, 26 de abril de 2009

30 años no es nada - la muerte de Ángel Almazán

Hoy es la primera vez que he sabido de Ángel Almazán Luna, un joven de 18 años que murió el 20 de diciembre de 1976 en Madrid, 5 días después de haber sido golpeado brutalmente durante una manifestación "a favor de la abstención en el referéndum de la Ley para la Reforma Política." Como explica el artículo en Público (aquí), "aquel día, el joven recibió el impacto de una pelota de goma policial y, pese a su estado, los agentes le dieron una paliza y le custodiaron los cinco días que agonizó en un hospital. La Justicia militar determinó que había muerto al golpearse contra una farola."

El hermano menor de Ángel, Javier, que tenía sólo 13 años en 1976, está reclamando una indemnización en nombre de sus padres, citando la Ley de Memoria Histórica. Reconoce que probablemente vaya a ser difícil, especialmente dado el hecho de que antes no ha habido "ninguna petición de este tipo por una muerte en una manifestación." El artículo es un buen recordatorio de que no todo terminó con la muerte de Franco -- había también víctimas de la transición, muchas de las cuales eran estudiantes. Para más información al respecto, se puede consultar esta lista de fallecidos en la transición:

www.geocities.com/atrefu/Atrefu_caidos_transicion.doc

Vale la pena volver al archivo periodístico de 1976 para saber cómo se relata la noticia de la muerte de Almazán. Por ejemplo, en este artículo breve publicado en La Vanguardia el 21 de diciembre de 1976, leemos que ingresó con traumatismo "herido por causas aún no determinadas." La frase "causas. . .no determinadas" es un eufemismo, igual que cualquier otro utilizado durante la represión franquista en los certificados de defunción. Es una manera de ocultar la culpabilidad de los que hirieron de muerte a este joven.

También he encontrado esta carta de un lector, M.A. Chao, enviada el 29 de diciembre de 1976 a los editores de El País. Las últimas oraciones me llaman especialmente la atención, porque se escriben a la luz de la recién nacida "democracia," y porque, a unos 30 años después de la muerte del joven, aún se intenta cicatrizar las heridas (por eso parece mentira que ciertos políticos sigan empeñándose en hablar de "no abrir heridas" -- ¿de quiénes son?).

El conocimiento de la muerte del joven Angel Almazán Luna, brutalmente agredido en una manifestación el pasado día 15 (ya tristemente célebre), me mueve a escribir esta carta, en la que la indignación ocupa un lugar preferente.Que la muerte del joven Angel Almazán esté relacionada estrechamente con el pasado referéndum; que el «triunfo» del presidente Suárez (como ha dado en calificar el la prensa española, y en particular EL PAÍS) haya costado la vida de una persona que no ejercía en su momento otra cosa que lo que teóricamente es un derecho (que de haberse producido como tal, hubiera legitimado el preciado reformista), es algo que, a la luz de los hechos y de los acontecimientos pasados (represión, detenciones, multas, agresiones «ultras», intimidación, etc.),no sólo no legitima el sí, vale decir, el referéndum, sino que lo invalida, simple y llanamente.

Pretendo, pues, con esta carta, manifestar mi repulsa (que siento íntimamente no es sólo mía) de tan dramático suceso y de todo lo que de oscuro y antidemocrático ha acompañado al referéndum, externa e internamente.

Guardé y guardaré mi voto, casi «religiosamente», para la verdadera democracia. Que llegará, es decir: se obtendrá, no lo dudo.

Se ha hablado mucho de la Ley de Memoria en términos de las fosas comunes, Valle de los Caídos y la retirada de simbología franquista. Pero el caso que presenta Javier Almazán lleva a preguntarnos donde caben los casos de muertos en la transición, especialmente ya que la Ley de Memoria realmente se titula: "Ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura" (énfasis mío). Habrá quienes critican a Almazán y a otros como él, diciendo que sólo quieren aprovecharse de la ley para razones económicas. Pero el dinero nunca reemplazará la pérdida de una vida, especialmente en circunstancias como esta.

jueves, 19 de marzo de 2009

"Anatomía de un instante" de Javier Cercas

Sale el nuevo libro de Javier Cercas el 8 de abril, justo a tiempo para el Día del Libro. Se llama Anatomía de un instante (Mondadori), y trata el 23-F, un acontecimiento tan impactante en la historia de España que requiere 430 páginas para contar. ¡Estoy lista para mi lectura de verano! Vamos, estoy lista para verano.

He leído mucho de Cercas (es decir, más que Soldados de Salamina), y aunque el autor especifica que esta vez recurre a la no ficción, es interesante ver surgir en sus comentarios sobre Anatomía algunas de las mismas preocupaciones que se encuentran en torno a libros como Soldados, La velocidad de la luz, y Relatos reales -- ¿qué es, y cómo se define un héroe? ¿Dónde se vuelve borrosa la frontera entre la realidad y la ficción? ¿Cómo se ha manipulado en la actualidad la memoria de momentos como el 23-F?

Creo que esta última es la pregunta que más me interesa a mí, porque no se puede pasar por alto el 23-F y la Transición en sí cuando se habla de la memoria de la guerra civil y el franquismo en la España actual. Como ya han afirmado estudiosos diversos, la memoria de la Transición influye directamente en el discurso actual sobre la llamada recuperación de la memoria histórica (tal vez fue la primera en señalar esta conexión Paloma Aguilar, en su libro Memoria y olvido de la guerra civil española, pero también han hablado de este asunto Ofelia Ferrán, Jo Labanyi, y varios otros).

Sólo hay que pensar en el enfrentamiento entre políticos de derecha e izquierda estos últimos años. De la derecha se escucha que la transición fue modélica, y que fue necesario que transcurriera así, dadas las circunstancias. También parece haber por parte de la derecha una gran ansiedad sobre la Constitución, pues hablar mal de la transición sugiere que se vaya a meter alguien con este documento sagrado, y así, con los "padres fundadores" de la democracia. De la izquierda se escucha que la transición no fue nada modélica, y que los errores cometidos durante esta época - sobre todo en cuanto al llamado "pacto de silencio" -- son, en parte, lo que han provocado la situación actual del movimiento de la memoria histórica en España. Para cada postura ideológica, la transición opera como un mito. De hecho, yo me atrevería a denominar la transición como un mito sagrado fundador de la España posfranquista. Hasta el momento, examinar críticamente este mito ha sido "peligroso," o por lo menos, podía interpretarse como una traición a la democracia.

Desde luego no he leído el nuevo libro de Cercas, pero me parece significativo el hecho de que empezara como una novela, y no como un libro de no ficción. Por supuesto siempre es posible que una novela contenga más "verdad" que una obra de no ficción (diría Cercas, y muchos otros, que novelar es mentir para decir la verdad), pero esta vez, Cercas explica que "me di cuenta de que la realidad del 23-F me aplastaba, literalmente. Ocurre algo semejante con el 11-S: todos, incluso los mejores, como Don DeLillo, han fracasado al tratar de escribir una novela. La realidad tiene tal fuerza dramática, tal potencia simbólica que resulta avasalladora. Hay otra razón para que eligiera la no ficción: al meterme ahí, vi que me importaba más la realidad" (ver artículo aquí).

Si genera tanta polémica Anatomía de un instante como Soldados de Salamina, creo que Cercas habrá hecho bien su trabajo como escritor. Seguramente habrá anécdotas e interpretaciones con las que no está de acuerdo todo el mundo. Pero si el libro termina haciéndoles cuestionar a los lectores lo que Manuel Rivas ha llamado la "Santísima Transición," entonces será lectura imprescindible. Porque sin entender lo que eran los primeros años de la democracia -- interrumpidos tan abruptamente el 23-F -- no se puede entender tampoco el discurso de la memoria en la España actual.

domingo, 22 de febrero de 2009

María Ruido: Plan Rosebud

foto de María Ruido de: La voz de Galicia,
en http://vivirmexico.com/2009/02/10/maria-ruido-en-el-macg/

Plan Rosebud es el nombre de un largometraje -- o "ensayo visual" como recuerdo haber visto en un artículo de internet -- creado por la artista visual ourensana María Ruido. No he podido ver más que un videoclip en YouTube (abajo), pero por lo que he leído me parece claro que este proyecto aborda la conexión entre el género y la memoria, indagando en cómo y quién ha contado la historia, no sólo en qué se ha contado. Es, además, una obra con un enfoque no sólo en España, sino en la Inglaterra de Margaret Thatcher. Según la sinopsis, la segunda parte del filme examina la Transición y el thatcherismo, y busca desconstruir los mitos de la Transición como un pacto para salvar España de otra guerra civil.

Ruido, según su biografía en la web de Hamaca, es Profesora en el Departamento de Diseño e Imagen de la Universidad de Barcelona; su obra consiste en "proyectos interdisciplinares sobre la elaboración social del cuerpo y su ubicación en los imaginarios del trabajo, así como sobre los mecanismos de construcción de la memoria y su relación con las formas narrativas de la historia." Abajo incluyo algunos enlaces relacionados y el tráiler del Plan Rosebud. Aún me queda mucho por aprender de esta artista, pero por lo que he visto, ya ha llamado la atención de estudiosos prestigiosos del hispanismo como Jo Labanyi, Teresa Vilarós y otros. Actualmente, presenta una trayectoria de sus obras en México.

sábado, 24 de enero de 2009

El cine documental y la memoria

Bucarest, la memòria perduda, es un documental autobiográfico de Albert Solé, un periodista y cineasta nacido en el exilio en Rumania en 1962. Se estrenó hace poco más de un año ya, pero me he enterado de él sólo hoy, al leer El documental como síntoma, un editorial del director en El País. El documental ha estado nominado a los premios Goya.

Solé es el único hijo de Jordi Solé Tura, un político español encarcelado y exiliado en los años 50 por su militancia antifranquista, y el que luego se destacaría por ser uno de los padres de la Constitución y Ministro de Cultura bajo los gobiernos de Felipe González. Abajo se puede ver un fragmento de una entrevista con Albert Solé, en el que habla de darse cuenta de que su padre padecía del alzhéimer.



Solé Tura no es el primer político español para ser diagnosticado de demencia en los últimos años (Adolfo Suárez, Pasqual Maragall); en un país tan ocupado con el tema de la memoria y el olvido, esta conexión resulta muy simbólica. En EEUU sólo hay que pensar en el caso de Ronald Reagan, un hombre cuya candidatura y presidencia fueron marcadas por su empeño en devolver al país al mítico lugar del cine hollywoodiense (leáse: recordar con nostalgia una época perdida para no tener que enfrentarse con el presente), un hombre cuya frase memorable llegó a ser, "No recuerdo." Es imposible decir por cierto si su insistencia en no recordar era síntoma de su alzhéimer latente, o si le proveía con una coartada conveniente al ser cuestionado por temas de gran relevancia política, como sucedió con el escándalo Irán-contra.

Políticamente hablando, el caso de Solé Tura no tiene nada que ver con el de Reagan. Pero cuando los políticos pierden la memoria, se pierde también parte de la historia nacional, porque esa figura ya no puede comentar directamente lo que experimentó, ni especular sobre las decisiones que tomó ni por qué. La historia personal y política se apropian por los que creen poder contárnosla en su lugar, muchas veces tendiendo a mitificar al personaje. Seguramente esto pasó al morirse Reagan, cuando su cortejo fúnebre se nos presentaba en la tele como la muerte de una era entera. Y creo que también ha pasado hasta cierto punto con Adolfo Suárez, porque recuerdo estar en Madrid en verano de 2005 (cuando su hijo anunció que el padre de este sufría una demencia) y preguntarme si no se manipularía ahora aún más la memoria de la Transición.

Por lo que he leído, el filme de Solé combina un estudio del deterioro de la memoria biológica de su padre con un intento de recuperar un pasado histórico y personal. Según comenta el director en Todo cine:
Nunca es fácil rodar un documental autobiográfico, y más cuando he estado tantos años "robando" historias ajenas para mis documentales. Sin embargo, siento que la imagen de mi padre se está desdibujando. Cada vez que avanza un paso más en su enfermedad, me doy cuenta que ese inmenso capital acumulado a lo largo de una vida intensa se está perdiendo. Siento la frustración de no poder capturar sus recuerdos, de no poder explicarle a mi hija pequeña y a las nuevas generaciones la riqueza y la complejidad que rodearon las vidas de esa generación de idealistas. Por otra parte, hay mil preguntas sobre mi propia historia que se están quedando sin respuesta, algunas de ellas afectan a la Historia con mayúsculas, otras son de índole estrictamente personal. Bucarest es, a la vez, búsqueda personal y reflexión histórica. El documental va evolucionando hacia nuevos temas. Al final, se convierte en una metáfora sobre el alzheimer y la pérdida de la memoria. Es un documental que se va construyendo sobre las informaciones que van aportando los entrevistados. Es una búsqueda difícil y a veces dolorosa, pero un viaje necesario para recomponer el puzzle de la memoria.
En el editorial de hoy, Solé considera el papel que desempeña el cine documental en la sociedad española, por un lado lamentando su visibilidad escasa en el cine y la televisión, y por otro lado notando que este pasado año ha habido un aumento en las películas documentales producidas, factor que ve como "síntoma" de un país que aún intenta "ordenar [su] álbum de fotos." Por mi parte espero que los documentales cobren valor en el ámbito público del cine español, pero por otro lado, entiendo que el cine documental siempre ha sido y será un género minoritario. El internet puede jugar un papel importante en difundir estos filmes y hacerlos llegar a espectadores inesperados. YouTube y otros servicios muchas veces contienen documentales enteros, ofreciendo acceso a los de nosotros que nunca los habríamos visto de otra manera. Pero si los documentales se pueden leer como la necesidad de una sociedad de mirarse al espejo, es problemático que sigan siendo mayormente materia del "canal Arte." El cine documental parece ser el lugar propicio para tratar con la memoria (sé que hay algunos que proponen que el cine de ficción es mejor en este sentido), especialmente cuando permite elucidar las conexiones entre lo personal y lo político y entre las diferentes generaciones que intentan recuperar un pasado que se les escapa. Este punto es uno con que se enfrenta no sólo Solé, sino muchos otros cuyos parientes sobrevivieron la GCE y el franquismo. ¿Quién contará el pasado cuando sus protagonistas ya no pueden, y cómo?

sábado, 1 de noviembre de 2008

La ONU recomienda abolir la Ley de Amnistía de 1977

Desde que se anunció el auto del juez Garzón, ha vuelto a surgir el espectro de la Ley de Amnistía de 1977. Como explica un artículo del sitio web de la ARMH, "La Ley de Amnistía de octubre de 1977 ha sido uno de los principales argumentos utilizados por el fiscal de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, contra el sumario que ha iniciado el juez Baltasar Garzón para llevar a cabo una investigación acerca de los crímenes cometidos por la dictadura franquista." En otro momento comentaré esta "guerra abierta" entre Garzón y Zaragoza (ver "Guerra abierta entre Garzón y el fiscal. . ."), dos hombres que aparentemente, eran amigos desde hacía más de 20 años, pero cuya amistad se ha roto tras la causa del franquismo que Garzón ha planteado. Cuando leí el artículo citado, mi primera reacción fue preocuparme por la posibilidad de que se borrara un tema tan serio como el de las desapariciones y las exhumaciones, y se reemplazara con un circo mediático al nivel de lo que vemos tan frecuentemente en Estados Unidos con la gente célebre. Dicho de otra manera, el drama personal en torno al juez y su "competencia" jamás debe ocupar más atención que la cuestión de las fosas comunes y de los desaparecidos.

No pretendo ser especialista en temas jurídicos, especialmente en los de España. Sin embargo, por lo que he podido averiguar por mis propias investigaciones, el argumento de los que apoyan al juez es que la Ley de Amnistía quedaría - o debería quedarse - inválida porque el auto del juez trata de violaciones graves de derechos humanos. No se puede mantener que la ley de prescripciones se aplique aquí, en una cuestión que concierne los crímenes contra la Humanidad citados por BG. Según el informe de la ONU (hacer clic en "Press Briefing Notes y luego en el 31 de octubre):
The committee expressed concerns regarding disappearances and the fact that the amnesty law of 1977 remained in force. The committee reminded the state party that grave violations of human rights was in contradiction to the provisions of the Covenant. It recommended that Spain abolish the amnesty law of 1977 and establish measures to guarantee the non-applicability of statutory limitations of crimes against humanity by the national jurisdiction. Also, a fact-finding commission should be established and the families should be allowed to identify and exhume the bodies of the victims.
Para los que declaran la "incompetencia" del juez Garzón, como el fiscal Zaragoza, parece existir no sólo la preocupación de que se esté poniendo a prueba la Ley de 1977, sino que, como resultado, también se pueda juzgar simbólicamente a los "padres funadadores" de la Transición, o el proceso de la Transición en sí. La vieja imagen de una transición modélica y armónica ya no es una historia aceptada por todo el mundo. De hecho, en la actualidad -- y especialmente cuando surge el tema de la memoria histórica - se siguen des-construyendo estos mitos de la Transición. El llamado "pacto del olvido" tal vez era políticamente necesario en su época, pero es en gran parte gracias a él que se tuvo que aprobar una Ley de Memoria en primer lugar. Y es gracias a él que, unos 33 años desde la muerte de Franco aún se está hablando de excavar fosas, de desaparecidos, y de la memoria de las víctimas y sus descendientes. No se puede hablar de "reabrir viejas heridas" (como suele hacer el PP) cuando tales heridas nunca se han cicatrizado, sólo se han tapado - y malamente - por políticos que determinaron a quienes serían juzgados y a quienes, no. En un editorial del lunes 27 de octubre, la escritora Almudena Grandes escribió de la memoria de la Transición como un conflicto entre dos generaciones:
Los hijos de los combatientes de la Guerra Civil defienden la transición, que fue su obsesión colectiva y el gran tema de su generación. [. . .] La reivindicación de la herencia republicana, la defensa de su legitimidad, la ruptura de cualquier vínculo con la dictadura y la denuncia de las deficiencias morales de un proceso que nos desembarcó en la democracia sin debate ni análisis alguno -- carencias que permiten hoy al fiscal Zaragoza tipificar la ley de fugas, por ejemplo, como delito común -, no representan ataques a la transición, sino un intento de completar lo que hace 30 años se debió, y no se pudo, hacer. Son, además, la obsesión colectiva y el gran tema de mi generación.
Me parece significativo el hecho de que haya sido la ONU que ha recomendado la derrogación de la Ley de 1977 (un aparte: en el sitio de la COPE preguntan, "¿Y quién es la ONU para recomendar tal cosa, dicho sea con todos los respetos?"). Abolir la Ley de Amnistía seguramente causaría una gran polémica en la sociedad española y dudo de que ocurra pronto. Pero examinar y cuestionar cuidadosamente los orígenes de esta ley, y cómo se utiliza hasta el día de hoy para justificar no hablar del pasado, por lo menos significa que va a ser más y más difícil que ciertos personajes sigan alimentándose del mito de que eran los "autores" de la Transición, y que digan que el proyecto salió por el bien de todos. Al fin y al cabo, ¿qué tuvieron que sufrir ellos? Las víctimas del franquismo primero se tuvieron que callar por la dictadura, y luego por lo que pasó después.

Según un artículo en Público.es, se pide en el informe de la ONU que "una comisión de expertos independientes establezca la verdad histórica." España nunca ha tenido una "comisión de la verdad y reconciliación" como ha tenido la Argentina, por ejemplo. Que se pide la creación de un organismo semejante no es de poca importancia. En su libro Reflections on the Just, Paul Ricoeur teoriza sobre la necesidad de una "tercera figura" que media entre dos perspectivas disonantes:
No one is authorized to do justice for himself. This is why we speak of a rule of justice. And it is in order to obtain such a distance that a third person, a third party, is required between the offender and his victim, between the crime and its punishment - a third person as the guarantee of a just distance between the two actions and the two agents. The establishing of this distance requires the transition between justice as a virtue and justice as an institution. (224)
Desde mi perspectiva, me alegra saber de las declaraciones de la ONU. Si las leyes de derechos humanos tienen un alcance internacional, y de lo que se está hablando en el caso de España son violaciones contra derechos humanos, entonces ¿de verdad tuvo una asamblea legislativa nacional de 1977 el derecho a hablar y actuar por los que sufrieron durante la GCE y el franquismo? Cuando se trata de un asunto de derechos humanos, ¿se rinde el derecho a recurrir a la ley de prescripciones? Es decir, cuando de lo que se está hablando son violaciones graves contra la Humanidad, tal y como ha explicado el juez, ¿se puede recurrir a una ley aprobada en 1977 para explicar que BG no está en su derecho? Ya se ha criticado la aplicación de la Ley de Memoria, aprobada hace un año. Quizá se debe entender el involucramiento del juez Garzón en la cuestión de las víctimas de la GCE y el franquismo como síntoma de los fracasos de esta ley. Como nos recuerda Ricoeur, los jueces "give flesh to justice. They are the mouthpiece of justice" (226).

Termino este post con un breve reportaje de Iñaki Gabilondo sobre BG, el cual de momento se está recuperando de una cirujía, así que habrá que esperar un poco a saber más sobre esta situación...

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