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sábado, 20 de diciembre de 2008

"La sombra del iceberg" - documental sobre Robert Capa

Estoy a unos pocos días de terminar con el semestre por completo, y ya estoy anhelando las semanas sin currar para que pueda escribir de forma seria, leer lo que me dé la gana, y ver el montón de películas que parecen haber estado esperándome desde agosto. Mientras tanto, quería apuntar un nuevo documental valenciano, La sombra del iceberg (ver dossier en pdf aquí), una investigación sobre la identidad del miliciano en la foto emblemática de la GCE, Muerte de un miliciano de Robert Capa.

Los directores de La sombra del iceberg, Raúl M. Riebenbauer y Hugo Doménech, un profesor de Fotoperiodismo y un periodista, respectivamente, proponen una "autopsia" a una foto que lleva muchos años bajo la sospecha de que fuera una puesta en escena por Capa mismo. El debate consiste en muchas preguntas -- entre ellas, si el miliciano realmente murió en el instante en que fue sacada la foto, si se llamaba Federico Borrell, si Capa inventó el montaje para la cámara, o si el fotógrafo pudo haber sacado una foto de tal calidad y posición estando situado literalmente en medio de los disparos.

El verano pasado cuando estuve en Madrid, vi por primera vez en persona las fotos de Robert Capa en el Reina Sofía. Aunque sabía perfectamente la historia en torno a la imagen del miliciano, nunca recuerdo haber cuestionado su veracidad. Porque al final (por lo menos para mí) no es lo que importa. Lo cierto es que Capa apoyaba abiertamente la causa republicana, y sus fotos muchas veces pueden reflejar esa postura ideológica. Pero las fotos también hablan de "verdades" más grandes, de historias humanas -- los efectos de una guerra civil en la vida cotidiana del pueblo.

Como profesora de un seminario sobre la GCE y el franquismo, uno de mis retos personales este semestre ha sido ayudar a que mis alumnos entiendan la importancia de la búsqueda de la verdad, más que la verdad misma. Muchas de las novelas y relatos que estudiamos se caracterizan por una mezcla ambigua de historia y ficción. Para algunos parece haber sido la primera vez que se encontraron con textos que no definían claramente la línea entre realidad y ficción - textos posmodernos. Pero mientras al principio del curso los estudiantes luchaban por determinar si algún personaje o acontecimiento era "verdadero" o no, para el final del semestre la mayoría se había rendido a la idea de que nunca se puede saber la verdad por completo: lo que se tiene es una amalgama de historias. También, que sin la historia autobiográfica, no se puede entender la Historia.

Para mí, me resulta menos importante tener una "prueba" de la veracidad de las fotos de Capa; me interesa más la necesidad casi obsesiva de los investigadores de determinar una vez por todas (aunque hay que admitir que los directores de este documental afirman que no buscan persuadirle a nadie, sino que los espectadores formen su propia opinión, basándose en la evidencia presentada) la autenticidad de Muerte de un miliciano. Aún así, la fotografía aún se asocia con "la evidencia"aunque ya estemos en la era digital. En palabras de Susan Sontag (citada en The New Yorker, 9 December 2002):
. . .a single photograph or filmstrip claims to represent exactly what was before the camera's lens. A photograph is supposed not to evoke but to show. That is why photographs, unlike handmade images, can count as evidence. But evidence of what? The suspicion that Capa's "Death of Republican Soldier" -- recently retitled "The Falling Soldier," in the authoritative compilation of Capa's work -- may not show what it has always been said to show continues to haunt discussions of war photography. Everyone is a literalist when it comes to photographs. (90)



sábado, 18 de octubre de 2008

Documentando las exhumaciones: "La memoria de la tierra" y "Oscura es la habitación donde dormimos"

La memoria de la tierra. Exhumaciones de asesinados por la represión franquista, es el título de un nuevo libro que salió el 14 de octubre (Editorial Tébar). Se presentó en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, con la participación de la escritora Almudena Grandes. Como Oscura es la habitación donde dormimos, del fotógrafo Francesc Torres, La memoria de la tierra recoge fotografías de exhumaciones, testimonios y ensayos, incluyendo un prólogo de Manuel Rivas, y la letra de la canción "Huesos," de Pedro Guerra, tema que yo mencioné aquí en el post del 17 de agosto de 2008. La portada del libro (arriba) es la imagen conmovedora de los huesos de una mano, en la que figura un anillo en el dedo anular. En el dossier del libro, disponible en la página web aquí, se puede apreciar 2 fotos en color. En una, se ve a una hija ante los restos de su padre, y en la otra, a dos mujeres ancianas "a pie de la fosa en que esperaban encontrar a sus hermanos." El libro está dividido en 4 secciones principales: "Archivo e Investigación, Exhumación, Laboratorio y Homenajes."

No pude ver la exposición de fotografías de Francesc Torres que tuvo lugar entre septiembre 2007 - enero 2008 en el International Center of Photography (Nueva York), pero cuando me enteré de él, pedí el libro para investigarlo más a fondo. Cuando llegó, no pude dejar de pensar en Regarding the Pain of Others (2003) de Susan Sontag, un título que salió poco antes de su muerte. Se puede leer una reseña en el NYT aquí.

En su estudio, Sontag, como hizo en el más conocido On Photography, cita el ejemplo de la GCE como acontecimiento histórico imprescindible para entender la forma en que nos relacionamos con las imágenes de guerra: "The Spanish Civil War (1936-39) was the first war to be witnessed ('covered') in the modern sense: by a corps of professional photographers at the lines of military engagement and in the towns under bombardment, whose work was immediately seen in newspapers and magazines in Spain and abroad" (21). Pero Sontag también va más allá de su trabajo anterior, hasta dialogando y criticando a sí misma en el capítulo 7 de Regarding the Pain of Others:
In the first of the six essays in On Photography (1977), I argued that while an event known through photographs certainly becomes more real than it would have been had one never seen the photographs, after repeated exposure it also becomes less real. As much as they create sympathy, I wrote, photographs shrivel sympathy. Is this true? I thought it was when I wrote it. I'm not so sure now. What is the evidence that photographs have a diminishing impact, that our culture of spectatorship neutralizes the moral force of photographs of atrocities? (105).
No creo que sea casualidad que, dentro del último año, han salido dos libros (y tal vez más, de los que aún no me he enterado) documentando fotográficamente las exhumaciones de las fosas comunes en España. Estas imágenes, de gente inclinada sobre la tierra con las herramientas de la excavación -- palos, georadares, grúas -- se han hecho más y más comunes en los diarios y sitios web de la recuperación de la memoria histórica, como el de la ARMH. A veces, estas fotos no sólo se centran en el proceso de excavar, sino también nos permiten ver los restos de los muertos, los objetos que llevaban con ellos (relojes, anillos, monedas, etc.), o la forma en que cayeron al ser fusilados. También es frecuente ver alrededor de la excavación en proceso a los familiares de las víctimas y, de vez en cuando, a los periodistas o videógrafos.

Oscura es la habitación donde dormimos ofrece una serie de imágenes duras de ver: mandíbulas, dientes, calaveras y otros huesos. La mayoría de estas fotos están en blanco y negro y se entremezclan con ensayos críticos, fotos de antropólogos forenses y voluntarios, fotos familiares, citas, testimonios, y grabados de la obra de Goya. El libro también contiene varias hojas que se pueden desplegar para ver un dibujo arqueológico de una fosa y una fosa en que la gente ha dejado flores. El último segmento, "El retorno," es el único en color. Según Torres, estas imágenes documentan el acto de devolver los restos de los fusilados a sus familiares para que pudieran darlos una sepultura digna:
A finales del mes de julio 2006, setenta años después del comienzo de la guerra, exactamente dos años después de haber finalizado la excavación y después del trabajo de análisis e identificación de los restos, éstos fueron devueltos a los familiares. [. . .] Se fueron diciendo los nombres de los asesinados uno por uno. . . (170).
Ver libros como el de Torres, sobre todo cuando no correspondan a una historia personal o nacional de uno, puede dejar al espectador con una sensación bastante incómoda, o de voyeur. Pero por eso creo que son tan fundamentales los testimonios personales que incorpora Torres. Estas "voces" acompañan lo visual para hablarnos de lo que estamos viendo, para conectarnos con las caras y los nombres de gente viva que experimentó directamente la represión franquista -- y también, para que sus hijos y nietos nos narren sus historias. El problema, como explica Sontag, no es que la gente recuerde por medio de las fotos, sino que termine recordando solamente las fotos (89). Aquí - y parecería que en La memoria de la tierra también - la meta es conectar la imagen con el testimonio y la reflexión, y es recordar al espectador que los huesos de los fusilados también representan nombres, edades, historias personales. Si las imágenes de las exhumaciones tienen un poder espectral, no pueden contar solas sus historias. Como nos recuerda Sontag, sólo las narraciones pueden ayudarnos a entender lo que expresan las fotos (89).

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