Mostrando entradas con la etiqueta Madrid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Madrid. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de junio de 2010

Lectura de verano 3: Los años del verdugo, de Mauro Eiroa

Ayer terminé de leer Los años del verdugo, una novela -- la primera - de Mauro Eiroa, publicada en 2009. Promocionada como una "blogonovela" cuando salió, pretende rellenar huecos en la literatura contemporánea sobre el tardofranquismo, en este caso, remontándose a 1973.

El término blogonovela se refiere a la interacción entre el autor y los lectores de su blog al preparar la novela. Me encanta leer, y sigo prefiriendo leer novelas de papel a las que aparecen en una pantalla, pero no estoy en contra de autores que publican en los dos formatos. De hecho, creo que hoy día es casi necesario, aunque sí provoca cuestiones interesantes sobre el papel de los lectores en determinar el rumbo de un libro. Este es un dato que interesa aquí, porque según parece, Los años del verdugo fue alimentándose de los comentarios de lectores en el blog de Eiroa, el que, por desgracia, nunca he podido encontrar en internet.

Los años del verdugo me recuerda a la "novela autobiográfica" de Juan José Millás de hace unos años (El mundo) o El viento de la luna de Antonio Muñoz Molina, en que el narrador recuerda el aterrizaje a la luna. Estos libros también recurren a la infancia y la adolescencia de niños varones, tocando temas parecidos como pueden ser el cole, los juguetes y juegos preferidos, los coches, y por supuesto, el primer beso y el despertar del deseo masculino. Aquí, espero apuntar algunas escenas  notables y ofrecer mi crítica humilde de esta novela.

Como me interesan actualmente novelas que narran la experiencia de niños, seleccioné esta como la próxima lectura de mi lista; realmente quería que esta novela me gustara. Sin embargo, la encontré un poco lenta y también un poco indulgente con la narración constante de recuerdos de la infancia. Más que una novela, tuve la sensación de leer una memoria personal que saltaba de un recuerdo a otro, de una manera, a mi parecer, bastante desconectada y nostálgica (como la memoria, supongo). Quizá, por ser una lectora extranjera, interpreté de otra forma la narración de estos recuerdos; sin embargo, sentí como si estuviera observando desde lejos las añoranzas de otra persona. Seguía leyendo porque esperaba que los recuerdos sumaran a algo -- no sé, una "revelación" o algo similar -- pero es muy posible que su función sea simplemente la de demostrar cómo se vivía con el franquismo, o sea, la de darnos una idea del "día a día" bajo el régimen. Aquí  puede servirnos el epígrafe de David Mamet que inicia el libro:
Todos hemos experimentado la inutilidad de intentar comunicar nuestros recuerdos. '¿Ves esa casa? Pues ahí viví yo,' decimos; y el edificio -- la mera sensación de la dirección -- despierta en nosotros un sinfín de sensaciones de gozo, tristeza y emoción. Pero nuestro interlocutor no puede sino sonreír educadamente.
Los años del verdugo narra la historia de un niño de 12 años, Manu, y su hermano menor Jonás, al que llama "el Microbio." La madre de los hermanos, Elisa, ha sido encarcelada en Yeserías (Madrid) por sus actividades clandestinas en apoyo al Partido, dejando en su ausencia a su esposo Manolo y a una hermana, la tía Mari, para cuidar de la familia. Entre los recuerdos de Manu, también encontramos algunas cartas intercambiadas entre familia, las cuales nos permiten adentrarnos en la perspectiva de otros personajes de vez en cuando. Hay 27 capítulos en total, incluyendo las cartas.

Como probablmente pase para otros lectores, al ver el título de este libro entendí "verdugo" como de "víctimas y verdugos." Pero poco después de empezar la novela averiguamos que "el verdugo" no es lo que parece. Puede ser un detalle de poca importancia, pero lo menciono porque en cierto sentido prepara el terreno de la obra en sí. Los años del verdugo es, sobre todo, el relato de una cadena de recuerdos de la infancia, con la dictadura como telón de fondo. Pero además, el libro nos recuerda muy pronto del doble sentido de las palabras, destacando la división entre mayores y niños, y la sensación de que los adultos siempre están ocultando algo: "Célula era una palabra que ya había oído pronunciar en casa, pero no me parecía la misma cosa" (16-17); "Había más palabras que en casa parecían significar algo distinto. Los mayores las decían casi siempre bajando la voz. Tal vez pensaban que así no les prestaríamos atención. Una caída, por ejemplo; no entendía entonces bien de qué se trataba, pero no cabía duda de que era algo serio. . ." (17).

A pesar de este juego de palabras, los niños terminan averiguando cosas, como el momento en que Manu encuentra un libro con fotos del Holocausto e imagina a su madre en un campo de concentración, o cuando el Lute se fuga de la cárcel y el niño lee del suceso en el diario. También ocurre cuando Manu se va al cole, y Andrés, su profesor, le introduce al concepto de la censura, incluso atreviéndose a decir en voz alta la palabra dictadura:
Cuando concluyó la lectura. . .Andrés nos contó que aquel libro no podía encontrarse en España. Ni en librerías ni en bibliotecas. Estaba prohibido. . .[. . .] Simplemente, a los que mandaban en España no les gustaba, y como esto era una dictadura, pues había que jorobarse. Creo que fue la primera vez que oía a alguien en el colegio, a un profesor, llamarla así. Incluso en casa. . .lo más habitual era hablar de 'el régimen' (78).
Hay también cosas que no se les dicen a los lectores. El narrador reflexiona, contrastando lo que pensaba de niño, con lo que sabe ahora: "Yo pensaba entonces que le daba vergüenza que la viéramos tras los barrotes. Ahora sé que las razones eran otras" (60). Después, al recordar la boda de una de sus tías, nos dice que fue "la última a la que asistió el Padre" (180). Nunca sabemos por qué. Oraciones así, algunas de las que se repiten, parecen prometer más información después --¿cuáles eran esas otras razones? ¿Por qué no asistió a otra boda? -- pero la novela no nos la da. Esta es menos una novela de auto-reflexión desde el presente y más un catálogo de recuerdos, siempre teñidos por la ausencia de la madre y lo que esta pérdida significa para el resto de la familia (por ejemplo, el cuidado de los niños le pesa mucho a la tía, quien sospecha que Manolo tiene una aventura amorosa mientras su mujer sigue en la cárcel).

En contraste con los recuerdos mayormente positivos de su infancia, Manu recuerda la vuelta a casa de la madre con ojos sombríos. Detecta en ella una ausencia, hasta en su presencia: "Todos estábamos felices de ver a la Madre, todos queríamos tocarla y abrazarla. . .pero de vez en cuando se colaba una tristeza honda y extraña en la reunión" (234). La obra concluye poco después, cuando Manu ve llorar a su madre, fumando en un balcón y separada del resto de la familia.

Para mí, los últimos párrafos de Los años del verdugo llegaron como de golpe, y no me parecieron suficientes para no dejar ningún cabo suelto. Sí, ya sé...por haber nacido en el país de Hollywood, supuestamente uno tiende a no gustar finales abiertos. Pero yo de hecho prefiero pelis y novelas que no terminan con respuestas claras; prefiero obras que generan más preguntas que resuelven. Dicho eso, el final de Los años parece un poco abrupto. Aún así, sí enfatiza cómo la cárcel les ha robado tiempo y experiencias a todos. La madre ha vuelto, pero no ha vuelto la misma que se fue. Como su familia, tuvo que buscar una manera de sobrevivir y seguir adelante, y sólo pudo hacerlo adaptándose a la vida de la cárcel y recurriendo a los recuerdos y las cartas. Los recuerdos abundantes de Manu contrastan con lo que pueden ser las lagunas en la memoria de la madre durante el año que estuvo, como dice su marido, "fuera."

Lo notable de esta novela son sus diálogos muy naturales entre los niños. Muchas veces pensaba en Marsé -- aunque claro, de una forma light -- al presenciar los juegos y travesuras de los niños. También se puede percibir, aunque está más a los márgenes, la tensión de los últimos años del franquismo, especialmente cuando el narrador relata la fuga de El Lute; el 11 de septiembre chileno; el asesinato de Carrero Blanco; la presencia de los grises; la detención del maestro; o la persistencia de la Iglesia en la educación. Los años del verdugo es una novela sobre una infancia en los últimos años del franquismo. Tiene más que ver con cómo recordamos cierta edad, que un momento político. En este caso, a pesar de seguir muy viva la dictadura, se recuerda la infancia como una época mayormente feliz o relativamente "inocente" y libre de toda la carga del mundo de los mayores. De esta novela ne inclino a pensar que nos ofrece una visión más imparcial del tardofranquismo -- e incluso, que depolitiza el pasado -- pero quizá, por tener de protagonista a un niño de 12 años, eso es normal. 

jueves, 10 de junio de 2010

El arte y las estatuas de Franco

El artículo de abajo me interesó mucho, especialmente por el hecho de que el artista naciera en 1970, y por lo que nos dijera sobre la falta de respuesta que recibió el artista sobre visitar las estatuas de Franco, ya ocultas de la vista pública: "muestra que aún tenemos un grave problema con nuestra historia: no sabemos qué hacer con ella". Este es un artista del que quisiera saber más, así que he puesto abajo unos enlaces a su obra (sin duda merecen más comentario aquí algunas de las instalaciones de este artista):

"Pacto de Madrid" (2003), instalación de Fernando Sánchez Castillo
De:Público.es


"Franco no se ha muerto"
El artista Fernando Sánchez Castillo se lamenta de las dificultades puestas por instituciones a la hora de fotografiar esculturas del dictador para una exposición

G. FOURMONT MADRID 10/06/2010 08:00 Actualizado: 10/06/2010 08:07

He aquí una noticia bomba: Francisco Franco, el dictador, aquel hombre que aterrorizó España durante 40 años, sigue vivo. Y hay más: sigue controlando los hilos de la democracia española, impidiendo su buen desarrollo. Es una opinión radical, pero es la que defiende el artista Fernando Sánchez Castillo (Madrid, 1970), que inauguró ayer en el Círculo de Bellas Artes Episodios nacionales. Táctica, una exposición que reflexiona sobre la historia de este país y el legado franquista.

La muestra, que se celebra en el marco de PhotoEspaña, reúne cinco obras. Nada más. Tres fotografías, un vídeo y una cabeza de Franco de bronce que gira a toda velocidad... intocable. El proyecto de Sánchez Castillo nació en el año 2002, cuando quiso montar con un amigo una exposición en Santander con una estatua de Franco. "La censuraron y fue cuando me pregunté por qué no querían que yo, un artista, utilizase algo que pertenece a nuestra Historia", explicó ayer Sánchez Castillo.

Entonces empezó la hazaña: el artista propuso a 12 instituciones visitar y sobre todo tocar con un grupo de invidentes las esculturas del dictador que la Ley de Memoria Histórica obligó a retirar de las vías públicas. Ocho años y kilómetros de papeleo administrativo después, sólo una le dio luz verde. "La mayoría ni contestaron, ni una carta o un mail", lamentó el artista, "lo que muestra que aún tenemos un grave problema con nuestra historia: no sabemos qué hacer con ella".

Búsqueda del pasado

Fernando Sánchez Castillo ha convertido sus desventuras con amigos ciegos en una performance en búsqueda del pasado. La única institución que le contestó fue el Ayuntamiento de Barcelona, que le autorizó a entrar en el almacén donde duerme una escultura ecuestre de Franco, para rodar a los ciegos tocándola y sacar fotografías.

Otra instantánea muestra una supuesta representación de "FF", como indican los pies de foto, tapada con una espesa carpa; la última es un negativo que sólo desvela la sombra del dictador y los trastos que le rodean. "La primera pertenece al Ministerio de Defensa y está en Zaragoza, mientras que la segunda me la prestaron. Es de una colección, pero no puedo desvelar la identidad del propietario. La hicieron republicanos y tenía que ir al Valle de los Caídos", aseguró Sánchez Castillo.

Su tono desvela una frustración, cierto cabreo hacia España y algunas de sus instituciones, que "protegen a Franco". "El problema de este país y es lo que muestra este trabajo es la preservación del poder. No nos permiten ver o tocar esas estatuas porque permitirlo les puede perjudicar en las próximas elecciones. Este trabajo es una crítica al estado de la democracia en España", lanzó. "¿Por qué unos ciegos no podrían tocarlas? Porque el fantasma de Franco nunca se ha ido, él no se ha muerto", denunció el artista.

"Un exiliado intelectual"


Sánchez Castillo no habla con el rencor ni con reproches, sino con ganas de entender. A pesar de su posición, él prefirió el exilio. "Vivo en Francia y estaba un poco ajeno a toda esta polémica de la memoria histórica, pero el problema en España es que se confunde arte y decoración. Yo soy un artista y no pretendía hacer propaganda política con este proyecto. Me siento un exiliado intelectual", subrayó Sánchez Castillo.

En el vídeo, se ve al artista y al grupo de invidentes en el Museo de Cera de Madrid donde "no resulta nada fácil tocar a Franco", según Sánchez Castillo y en la galería Juana de Aizpuru. En ella, los ciegos descubren un busto de "FF", tocan su rostro, su cuello. Parece que lo quisieran estrangular.

miércoles, 9 de junio de 2010

Concentración contra la impunidad del franquismo, mañana a las 20 h en Madrid

PUERTA DEL SOL DE MADRID

JUEVES 10 DE JUNIO

A LAS 20:00 HORAS

PÁSALO Y PÁSATE

Lectura de verano 2: La cena de los generales, de José Luis Alonso de Santos

No suelo leer las obras de teatro -- prefiero verlas en persona, si es del todo posible. Pero por alguna razón, dudo que La cena de los generales, la última obra de teatro de José Luis Alonso de Santos, vaya a estrenarse un día pronto en Iowa. Así que cuando vi el libro (Castalia, ed. de Andrés Amorós) en la biblioteca, sabía que lo tenía que sacar. En septiembre de 2009 copié aquí unos enlaces sobre La cena, y recibimos un comentario de un espectador que se disfrutó mucho en el estreno de la obra en Sevilla. En aquel comentario, me pregunté cómo se manejaba el tema de la guerra civil con un toque cómico, y ahora lo entiendo mejor y espero que esta reseña sirva para abordar esa cuestión.

Para empezar, debo decir que el autor de la obra la ha llamado una "tragicomedia," pero por lo menos uno de los actores principales prefiere decirla "comedia" o "comedia dramática." Yo aún no he tomado una decisión de cómo tildarla -- simplemente, sé que me he divertido mucho leyéndola. Es una obra que despierta un arcoiris de emociones, y verla en persona tiene que intensificar esa sensación.

La cena de los generales es una obra breve, dividida en doce escenas y situada totalmente en el Hotel Palace de Madrid, justo terminada la guerra civil. Para los lectores no españoles de este blog probablemente se deba aclarar que el Hotel Palace fue bombardeado durante la guerra y usado como hospital. Lo que no sabía es que también sirvió de embajada de la URSS (me imagino que ese uso terminó con la guerra), detalle que hace aún más interesante la mezcla particular de cocineros de izquierdas y camareros de derechas en la obra. Pero antes de la guerra, el Hotel Palace era -- y hoy sigue siendo -- uno de los hoteles más lujosos de Madrid. Para daros una idea, para pasar la noche, son 305€, lo cual asegura que nunca pisaré una habitación allí.

La premisa de La cena de los generales es una cena que se debe preparar para Franco y sus generales. Pero esta cena no se puede preparar a menos que se pongan en libertad condicional a los cocineros del hotel, que se encuentran en Ventas y la Modelo por ser de izquierdas. Se establece muy pronto el conflicto: los cocineros, quienes prácticamente se mueren de hambre en la cárcel, tienen que preparar una cena de lujo para los generales. Abajo vemos a los protagonistas, el maître, Genaro, y el teniente, quienes van a estar dialogando a través de toda la obra. Pero esta es una obra en que el escenario está lleno de personajes, porque hay un cocinero especial para todo - verduras, carne, etc. Además, hay un soldado moro, Mustafá, y los camareros, casi todos de derechas. La escena de abajo, que es el fragmento más largo que hay de momento en internet, es la que abre la obra.



La descripción en la escena de arriba, de un Franco omnipresente, me recuerda la descripción tan conocida de Foucault, del ojo panóptico. Y es verdad, porque en esta obra, aunque tarde mucho Franco en llegar, siempre está allí, a la vuelta de la esquina. A pesar de que el director y los actores se han empeñado en recordarnos que esta es mucho más que una obra sobre la guerra civil, tenemos muchas pistas de la contienda y sus secuelas brutales: el chef principal ha sido fusilado, y la chef suplente (Juana) y la cocinera (María) entran con las cabezas rapadas. Todos sufren de hambre - casi lloran de alegría al ver el pan, las verduras y los filetes, y el maître huele el "café café" por primera vez en muchos años. La disparidad enorme entre vencedores y vencidos se destaca aquí por el montón de productos alimenticios que se acumulan en la cocina del Palace, pero hasta el propio teniente admite que tuvieron que amenazar a la gente para conseguir la comida: "A ver si creen que es tan fácil, que salgo a la calle y me lo dan todo así, sin más. No saben lo que ha costado conseguir lo que hemos traído. Y ha tenido que ser por las malas. Hemos ido a las casas, a las tiendas, a los almacenes y nadie daba nada, y eso que hemos dicho que era para Franco; así que hemos tenido que mandar las tropas y cogerlo a la fuerza" (126).

Además de la cena de los generales, hay una trama secundaria en esta obra que añade un elemento muy importante, porque sin esa trama, sólo tenemos un espectáculo de cocina. Esta trama es parte del discurso doble que hay aquí -- por un lado, hay lo que se dice, y luego, lo que se hace. Por la superficie puede parece que unos cocineros presos se ven obligados a preparar una cena a Franco. Pero la obra trata también la dignidad del ser humano, que, enfrentado con lo que puede ser una situación totalmente humillante, tiene que encontrar una manera de reconciliarse con el momento y seguir adelante, porque si no, no podrá sobrevivir. No quiero estropear la obra para los que no la han visto, así que sólo diré que la otra trama tiene que ver con una boda, y que la última escena se titula, "El final casi feliz de esta historia."

En su introducción crítica a la obra, Andrés Amorós ha citado los debates actuales sobre la memoria histórica, aunque es evidente que ni el estudioso ni el director quieren que los espectadores vean en La casa de los generales una especie de comentario social o aproximación a la guerra civil:
Aborda esta vez Alonso de Santos un tema especialmente conflictivo, todavía, para muchos: el de nuestra guerra civil. Su intención, desde luego, no tiene nada que ver con el hecho interesado en remover viejos fantasmas colectivos. Al presentar la obra, en Sevilla, los periodistas le preguntaron, de modo inevitable, sobre su posible cercanía con iniciativas tan controvertidas como la Ley de Memoria Histórica o el empeño del juez Garzón por desnterrar muertos. Aunque estas dos circunstancias no dejan de añadir cierta polémica a la obra, Alonso de Santos de desmarcó rotundamente de ambas. . . (35).
Por un lado entiendo el rechazo que tienen tantos artistas de asociar sus obras con la guerra civil, porque es un tema que tiene la mala fama de ser "caducado" o usado como mecanismo para vender obras. Pero por otro lado desconfío de críticos y artistas -- no importa lo bien conocidos y respetados que sean -- que siempre tienen que abrir su discurso hablando de cómo no leer la obra. Es algo que sólo me hace querer explorar aún más ese ángulo, cualquiera que sea. Yo sí creo que es significativo que Alonso de Santos suela, como explica Amorós, "fijarse en lo absolutamente contemporáneo" (32), algo que no es el caso aquí. Entonces, para mí, pensando en esta obra precisamente en el marco de su contexto histórico, me viene a la cabeza una preguna que para mí, parece normal: ¿qué es lo que Alonso de Santos nos está intentando decir de la guerra civil española (y por extensión, cualquier guerra y su conclusión)?

Creo que hay que apuntar, en primer lugar, la apelación a la comedia y al drama. Todos sabemos que la comedia sirve para hablar de temas serios, pero creo que aquí también es lo que permite que los dos bandos se acerquen (¿un intento por esbozar una reconciliación?). Falangistas y comunistas no exactamente están compartiendo la misma mesa o comida, pero sí comparten escenario. Alonso de Santos también intenta romper con la idea de una izquierda y derecha uniformes, de una historia en blanco y negro, o de buenos y malos. Por ejemplo, hay el caso de un cura encarcelado o del militar al que arrestan en la cocina. Andrés Amorós apunta que los personajes de La cena "mantienen dos valores muy claros: el trabajo bien hecho y la dignidad de cualquier ser humano" (76). Asimismo concluye que a todos les llega un "dilema ética, no político" y añade que "de su respuesta a esa situación depende que se salven o se condenen, en su dignidad de seres humanos" (77).

La cena de los generales es una obra de teatro muy recomendable, y espero que la puedo ver algún día. Son muy memorables la escena de las canciones de zarzuela y la pelea entre camareros y cocineros en la escena 4.

sábado, 5 de junio de 2010

Lectura de verano 1: El dueño del secreto de Antonio Muñoz Molina

Hace seis veranos, cuando estaba preparándome para los exámenes de doctorado, lo único que hacía, día y noche, era leer y sacar apuntes. Leer y sacar apuntes. Excepto en el caso de novelas muy largas como Rayuela o novelas especialmente secas e insoportables, intenté empezar y terminar todo en un par de días, porque cuando terminaba con una novela, había que empezar otra. Este verano, libre de clases y otros deberes, tengo pocos planes concretos menos leer. Tengo hambre de leer lo que quiera, cuando quiera, o dejar un libro y empezar otro cuando me apetezca.

Para organizarme, he preparado una lista de títulos de ficción, no ficción y libros que hay que leer una segunda vez. Las lecturas forman parte de algunos trabajos que estoy escribiendo, y también van a ayudarme a decidir cuáles novelas incluir la próxima vez que enseñe literatura. En este blog he mantenido, desde hace mucho tiempo, una lista de "lecturas de nunca acabar." Estos libros, principalmente novelas contemporáneas, tratan la guerra civil, la posguerra y la Transición. Este verano, voy a intentar resumir y reseñar brevemente algunos de estos títulos, empezando hoy con El dueño del secreto, de Antonio Muñoz Molina.

(foto)

Sin duda, Antonio Muñoz Molina es uno de los escritores más respetados y celebrados de la actualidad. Miembro de la Real Academia, periodista, novelista, casado con la también escritora Elvira Lindo, Muñoz Molina es un escritor prolífico, cuya última novela es un tomo bastante grueso, La noche de los tiempos (hay por lo menos 3 novelas que aún no me he atrevido a leer por su extensión - la de AMM, la última de Almudena Grandes y la última de Manuel Rivas).

Como lectora, mi primera experiencia con Muñoz Molina fue El invierno en Lisboa. Luego leí Beltenebros, Beatus Ille y El viento de la luna. Pero por alguna razón me seguía llamando la atención una novela breve, El dueño del secreto, publicada en 1994.

El dueño del secreto (Castalia, edición de Epicteto Díaz Navarro) tiene lugar en Madrid en 1974; la  novela se ha descrito como una "autobiografía ficticia." El narrador-protagonista, un joven andaluz que ha venido a Madrid a "estudiar" (lo pongo entre comillas porque salvo una o dos escenas, no sabemos nada de su vida estudiantil), consigue trabajo de mecanógrafo para un viejo anarquista, Ataúlfo Ramiro. El narrador -- no recuerdo haber visto su nombre una sola vez -- es virgen, tiene pelo largo, y le afecta una necesidad loca e inoportuna de orinar siempre que tenga miedo. También le caracteriza una incapacidad de guardar secretos y, como admite él mismo, cierta cobardía. Me da la impresión de ser como tantos jóvenes de unos 18 o 19 años, que quieren aparentar ser "revolucionarios" audaces y comprometidos con alguna causa, cuando en realidad, están buscando su propia identidad y son un poco idealistas o ingenuos. Cuando el narrador de 1974 "sale" de esa época para contemplar su vida desde la actualidad (1993), se observa de una forma casi tragicómica -- medio avergonzado por lo que hizo o no hizo e influido, sin duda, por volver la vista atrás desde el mirador de la democracia.

El mejor amigo del narrador, "Ramonazo," es un maoísta con una "novia prochina;" trabaja de mecánico y detesta a los "socialfascistas." Ramonazo ve a Ataúlfo - "mi maestro," según el narrador (117) - como un burgués. Cuando se conocen el comunista y el anarquista, Ramonazo le dice a su amigo, "Pues vaya pinta de burguesón que tiene el tío" (126). La huella de tensiones entre anarquistas y comunistas corre a través de gran parte de la novela. El narrador y Ramanozo comparten habitación en una pensión de Madrid, donde el mundo va abriéndose a los dos "pueblerinos" como suele retratar la ficción esta experiencia -- conocen el metro, la vida nocturna, la bebida, la comida exótica, y por supuesto, las chicas.

Relativamente poco de la novela se enfoca en la vida sentimental del narrador. El narrador alude a una novia, a su foto y sus cartas, pero la mayoría del tiempo lo pasa con Ataúlfo, indoctrinándose en una vida misteriosa donde llega a ser el confidente de Ataúlfo, quien le confiesa primero que es un anarquista, y luego lo involucra en un plan para derribar a Franco.

Para mi gusto, la novela es un poco lenta al principio, pero gana velocidad por la mitad durante uno de los pasajes más interesantes en que el narrador se ve envuelto en una manifestación estudiantil y se encuentra perseguido por los grises. Aunque ya hayamos podido percibir que nuestro protagonista es un poco miedoso, está aquí donde realmente entendemos el miedo y la sospecha que penetran todo en que participa. El pasaje me recuerda descripciones del mayo de 1968, pero aquí, el narrador, ahora con casi 40 años, es capaz de reconocer que su participación en la concentración sirvió casi como máscara para el miedo que sentía. Y este es uno de los temas de la novela - el rechazo a mitificar el pasado:
Una parte de mí, irreductiblemente alojada en el estómago, en las náuseas que provocaban el amontamiento y el miedo, quería marcharse de allí aunque fuese a codazos, esconderse en un aula desierta, en el interior de un retrete, cerrar los ojos y taparse los oídos y no saber nada de los caballos ni del ruido metódico del helicóptero que volaba muy bajo sobre la Facultad, tan bajo que desde el interior veíamos agitarse las copas de los pinos. (111)
La novela termina poco después que Ataúlfo le pide ayuda al narrador a derribar a Franco. Incapaz de guardar hasta este secreto, se lo confiesa a Ramonazo. Poco después, desaparece Ataúlfo, y el narrador está convencido de que parte de la culpa la tiene él por no quedarse callado. Como reconoce en las últimas páginas, el gran secreto realmente no tenía nada que ver con las confidencias de Ataúlfo, sino con ACORDARSE DE TODO: "Nadie piensa ya en aquellos tiempos, nadie se acuerda del invierno y de la primavera de 1974, ni de la ejecución de Puig Antich o del nombre del húngaro o polaco al que le dieron garrote vil en Barcelona. Yo sí me acuerdo de todo: ése es mi secreto. Nadie sabe que aún continúo añorando lo que no sucedió nunca, la revolución franca y gozosa que no llegó a triunfar. . ." (167). Esta cita, si la pensamos unos 15 años después de publicada la novela, es especialmente interesante porque habla del "pacto de silencio" que aún afectaba el discurso público sobre los últimos años de la dictadura; también, revela los avances que se han hecho para recuperar el pasado (una película reciente sobre Puig Antich, por ejemplo, o su foto en las manifestaciones en apoyo a las víctimas del franquismo). La cita nos recuerda además que aquí, en el acto de compartir este último secreto (igual que hago yo en este blog, qué horror), el narrador garantiza que alguien va a pensar en aquellos tiempos.

Como mujer, tengo que decir que siempre he encontrado muy androcéntricas las novelas de A.M.M. El dueño del secreto también lo es. Aquí, las mujeres quedan al margen como accesorios a hombres importantes con agendas políticas. No ha sido una de mis novelas preferidas del autor, pero he leído menos literatura contemporánea sobre el tardofranquismo que la primera posguerra y esta me inspira a leer más ficción sobre los últimos años de la dictadura. El dueño del secreto tiene unas citas muy buenas sobre Franco y la mezcla de ansiedad e impaciencia sobre la posibilidad de su muerte:
Faltaban dos meses para el abril glorioso de Lisboa, menos de tres para el levantamiento español en el que yo aún no sabía que iba a participar, poco antes de un año para que se muriera el enano mineral, el galápago eterno que aparecía en blanco y negro de los televisores como la momia anticipada de sí mismo, embalsamado en condecoraciones o vestido con trajes y sombreros de fieltro de vejestorio diminuto y pulcro, de abuelito fastidioso con el que ya nadie sabe qué hacer. (85)
Nuestra generación. . .fue la última en llegar al antifranquismo, y nos tocó la paradoja de heredar, con dieciocho años, la tradición de derrota de las generaciones anteriores, de respirar un aire enrarecido por treinta y tantos años de desaliento y de invenciones gloriosas y absurdas de huelgas generales que no fueron vencidas porque nunca llegaron a existir. (131)
Me gusta la novela por lo que nos dice sobre la memoria y el olvido. Creo que el autor siempre ha visto con sospecha a los autores que tienden a idealizar el pasado, e intenta enfatizar la necesidad de acercarnos críticamente al pasado, especialmente a nuestro pasado. Reconoce cómo el tiempo distorsiona los recuerdos a la vez que reivindica el derecho a recordar, como afirma aquí: "En esa época, en los setenta, sobre todo al principo, creíamos fervorosamente en la comunicación [. . .] Ahora, algunas veces, yo agradezco exactamente lo contrario, el privilegio de la inviolabilidad, la maravilla del silencio, el derecho a acordarme sin que lo sepa nadie" (168).

martes, 13 de abril de 2010

Por la Justicia Universal: concentración en la Complutense

De la web de la ARMH

ESCRITORAS, ACTRICES, EX PRESAS POLÍTICAS Y AGITADORAS CULTURALES Y SOCIALES “OCUPARÁN” UNA FACULTAD EN EL CENTRO DE MADRID PARA REIVINDICAR EL DERECHO A JUZGAR LA DICTADURA FRANQUISTA.

Hoy a las 17 horas, en la Facultad de Relaciones Laborales de la Universidad Complutense de Madrid (C/San Bernardo, 49 de Madrid) se inicia una Concentración Permanente para exigir una investigación del franquismo y que ello no sea un delito.

Diferentes colectivos se han aglutinado para desarrollar a lo largo de dos semanas acciones reivindicativas dirigidas a protestar por la situación que están viviendo las víctimas del franquismo que no tienen derecho a la justicia y por la persecución que está padeciendo el juez Baltasar Garzón por haber tratado de desentrañar los crímenes del franquismo.

Los promotores convocan para esta tarde una rueda de prensa en la que se tomará posesión del edificio y se explicará cuál es el proyecto y las razones por las que creen necesaria la protesta. Además los organizadores quieren convocar a toda la ciudadanía a participar en la concentración en la que se llevarán a cabo: conferencias, conciertos, representaciones, proyecciones de documentales y otras actividades.

viernes, 26 de febrero de 2010

Sobre el robo de niños durante el franquismo

De: Antena 3 Noticias.com (gracias, Cristina)

Una ex trabajadora de la Clínica San Ramón asegura que traficaban con bebés

Espejo Público | antena3noticias.com

Una empleada que trabajó en los años 70 en la Clínica San Ramón ha roto su silencio para contar todo lo que vió allí dentro. Esta mujer ha confirmado que en la madrileña clínica robaban niños recién nacidos a sus madres para venderlos.

La mujer, que trabajó durante tres años en el centro hospitalario, confiesa que se montó una auténtica red de tráfico de niños. La ex empleada recuerda un caso de una joven cuyos padres pagaron al doctor Vela para que hiciese desaparecer al recién nacido ya que no querían que tuviese el niño. Con el pretexto de que había fallecido durante el parto, el doctor robaba a los bebés para darlos en adopción.

Es más, la clínica conservaba a recién nacidos en frigoríficos para mostrar el cadáver a los padres como si fuese su hijo, ya en adopción. Ahora, decenas de madres sospechan que fueron víctimas de esta red de tráfico de menores, ya que muchas ni siquiera pudieron ver el cadáver de su bebé.

Además, la ex trabajadora afirma que no había enfermeras tituladas y que no se realizaba ningún tipo de inspección. Ya en 1981, la revista Interviú publicó una serie de reportajes que destapaban esta red de adopción ilegal.

jueves, 11 de febrero de 2010

Dos noticias sobre los niños robados del franquismo

Se ha creado un nuevo blog, Unidos contra la impunidad, cuyo propósito es difundir información sobre el caso de los niños robados del franquismo. El blog está vinculado con una página en Facebook, donde se ha creado una base de datos para las familias afectadas:
Desde el Grupo de Afectados de las Clínicas de toda España por la Causa de Niños Robados, se ha elaborado una Base de Datos que incorpora un Formulario que permite centralizar todos los datos de cada familia.

Todo aquel que esté interesado en aportar su historia, puede enviar un mensaje a la siguiente dirección url:

http://www.facebook.com/group.php?gid=136844721192&ref=mf

Cada vez que se precise de la utilización de los datos, se pondrá el Grupo en comunicación con la familia para solicitar su aprobación. Todos los datos estarán amparados por el marco legislativo de protección de Datos.
También existe un lazo solidario en defensa de los niños robados, de color azul y rosado, que se puede ver en la página del blog.

La otra noticia sobre los niños robados que compartimos hoy es un reportaje muy detallado ("Identidades robadas"), escrito por el periodista Javier Domínguez en La Txistorra Digital, un diario independiente on-line de Navarra.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Labrador del viento: Miguel Hernández en el teatro


En: NAVES DEL ESPAÑOL (MATADERO DE MADRID)
Premio Matadero Madrid "Ayuda a la creación contemporánea 2009"
viernes 27, sábado 28 y domingo 29 de NOVIEMBRE 2009 a las 2oh
Reservas: barakamatadero@gmail.com

Del blog de Baraka Madrid:

El proyecto surge de la necesidad de continuar el trabajo con un equipo cuyos miembros potencian la creatividad de cada uno y cuyas diferencias, lejos de chocar, dan puntos de vista diversos, enriqueciendo así el proceso. La meta, eso sí, común entre todos: Teatro. Teatro creado fundamentalmente por actores y artistas de la escena, aunados por el mismo lenguaje y la necesidad de entregar al público piezas únicas nacidas durante el proceso creativo.

¿Por qué Miguel Hernández? La idea nace de gira con nuestra anterior producción “Sueño Lorca o el sueño de las manzanas”. Como todas las ideas que acaban por materializarse, ésta resonó en cada uno de nosotros por contener los elementos necesarios para nuestra compañía. No sólo continuaba y nos permitía profundizar en la línea de creación poética de Baraka, sino que nos daba la oportunidad de ofrecer al público amante del poeta una propuesta diferente en torno a su vida y obra, y acercar e inspirar la lectura de aquéllos para los que Miguel Hernández es un absoluto misterio, cuando no, un total desconocido.

Un gran reto par una compañía emergente, de aspiraciones internacionales y una deuda con quien tanto dio para recibir y continuar recibiendo tantas heridas. Hacer uso de nuestra lengua materna, políticamente desinteresados, en el mejor de los sentidos, queremos ser - o al menos es esta nuestra intención – transmisores del inmenso legado hernandiano, canales de su Amor: el amor que anhelaba, el amor que le asfixiaba, el amor por la España que le arrebataron, por una familia lejana y cruel, por lo pequeño y lo grande, por la amistad, por lo que pudo haber sido, por su ejemplar integridad. El amor que paradójicamente le llevo a perder una vida tan llena de vida, que cuesta imaginar una muerte tan rodeada de muerte. Y es que tanta luz, debió generar muchas sombras a su alrededor…

Todos los miembros de Baraka somos actores, animales de teatro. Soñadores y tremendamente luchadores. Con Miguel nos identificamos, Miguel resuena en cada uno de nosotros por su lucha, por su hambre y su tenacidad. Hay algo rabiosamente inconformista y profundamente arraigado a lo humano que vibra entre nosotros. Por eso humildemente Miguel y por eso ahora mejor que nunca: por un merecido homenaje tanto a él como a su público presente y futuro.

jueves, 12 de noviembre de 2009

El perdón de Franco. La represión de las mujeres en el Madrid de la posguerra


De: Los libros de la Catarata:

PVP: 18.00 euros (IVA incluido)
280 páginas.
Dimensiones: 13,5x21 cm.
ISBN: 978-84-8319-462-1
Ref: 1CM312
noviembre de 2009


Tras la entrada de las tropas de Franco en Madrid, la ciudad que había sido el símbolo de la resistencia, con su emblemático No pasarán, se convirtió en una auténtica ratonera para todo aquel que hubiera tenido algo que ver con el bando republicano. Las detenciones se produjeron de manera indiscriminada: cualquier vecino, compañero de trabajo, o persona que se hubiera sentido agraviada podía formular una denuncia y provocar una detención. Haber insultado a los fascistas, gritado contra los aviones que bombardearon la capital, votado al Frente Popular o simplemente —en el caso de las mujeres— ser madre, esposa, hija o novia de militante, bastó para ser detenida, interrogada, a menudo torturada, juzgada y condenada a muerte o a sufrir largos años de internamiento en prisión. En medio de este clima de terror y apenas diez meses después del fin de la guerra, Franco anunció con gran boato propagandístico que las penas de muerte no ejecutadas iban a ser revisadas. El proceso se enmarca en lo que el Régimen llamó período de liquidación de responsabilidades y culmina con el gran indulto de 1945. ¿Qué había ocurrido para que Franco dictase tan magnánimamente su perdón? ¿Fue realmente generosa y clemente la justicia franquista? La respuesta a estas preguntas y el alcance real de la operación de reducción de penas es lo que el lector encontrará en este libro, que se adentra además, a través del testimonio de las propias reclusas, en el universo carcelario de la inmediata posguerra y desgrana en sus páginas episodios desgarradores de una España cruel que, afortunadamente, ya sólo es Historia. Pero una historia que merece ser dignamente recordada.

Ángeles Egido León es doctora en Historia por la UCM y profesora titular de Historia Contemporánea en la UNED. Ha sido profesora invitada en la Universidad de Sofia, en la Universidad de Szeged y en la Pannon University de Vezsprém (Hungría).

sábado, 24 de octubre de 2009

Nota de Prensa de Contamíname: Pablo de Greiff

De: Prensa Contamíname

Pablo de Greiff: “La transición española es más modélica dentro de España que fuera”


El experto en justicia transicional y reparación de víctimas de las dictaduras inaugura el encuentro Memorias en Transición en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el próximo lunes

“La transición española es más modélica dentro de España que fuera, me atrevo a decir”. La afirmación es del filósofo colombiano Pablo de Greiff, reconocido experto en programas de reparación a víctimas del International Center for Transitional Justice (ICTJ) y que inaugura el próximo lunes en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el encuentro Memorias en transición, organizado por la Fundación Contamíname y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).

La intervención de De Greiff, mediante la conferencia titulada Justicia transicional y desarrollo, es la que da inicio a un programa de cuatro días en el que veinte expertos de diez países reflexionarán sobre asuntos tan diversos como modelos de transición, alcance de los cambios históricos en las transiciones democráticas, reparación de las víctimas y derechos humanos como factores en el restablecimiento de la justicia tras las dictaduras, funciones de los movimientos sociales y los gobiernos en el impulso de los cambios y el papel de las políticas de memoria, de las políticas culturales y de los medios de comunicación en las transiciones a la democracia.

A pesar de que se muestra prudente a la hora de hablar de los casos de países que no son el suyo, el filósofo colombiano ha señalado que “hay países que han corrido riesgos mucho mayores que España en su intento por reconocer a las víctimas, por reformar sus instituciones y por judicializar casos” en el periodo de transición desde las dictaduras a la democracia.

La “ausencia de intentos por aclarar lo que sucedió en el pasado”, acompañada de medidas de reparaciones, de judicialización y de reformas institucionales, “tiene un efecto bastante pronunciado sobre el desarrollo político, pero también en el desarrollo económico de los países que no se muestran dispuestos a embarcarse en este camino”, asegura De Greiff.

En este terreno, “es absolutamente fundamental” el papel de las organizaciones de la sociedad civil: “No conozco ningún país que haya establecido un programa de reparaciones para las víctimas sin que haya mediado un esfuerzo inmenso por parte de la sociedad civil para presionar al gobierno a establecer ese tipo de programas”.

La misma conclusión defiende Eduardo Luis Duhalde, Secretario de Derechos Humanos de la Nación en el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de Argentina e histórico militante de la causa de los derechos humanos en su país. Duhalde será el encargado de pronunciar la conferencia Memoria, verdad y justicia. La experiencia argentina, el próximo martes.

Desde su doble experiencia de integrante de los movimientos sociales y de responsable de políticas públicas, Duhalde destaca el papel de los colectivos de derechos humanos, “verdadero motor” de las políticas de reparación que se han dado en los últimos años en Argentina, impulsados a partir de 2003 durante el mandato del presidente Néstor Kirchner y continuado con la actual presidenta, Cristina Fernández. Es más, el movimiento ha impulsado la mayoría de las convenciones internacionales en materia de derechos humanos en los últimos treinta años.

La idea de la memoria conservada y el pasado de las comunidades es esencial y “se discute poco”, afirma Rossana Reguillo, investigadora social mexicana, profesora en el Departamento de Estudios Socioculturales del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). “Me parece un acierto tratar de colocar una relación fundante en lo que tienen que ver con la memoria y la posibilidad de una construcción de ciudadanía democrática, participativa, consciente e informada”, señala Reguillo.

La experta mexicana es contundente cuando sentencia que “muchos de los obstáculos, muchas de las enormes dificultades para que personas se asuman ciudadanos conscientes, con derechos y que piensen su ciudadanía como un derecho fundamental y no como una graciosa concesión de los poderes tiene su origen fundamental en la memoria”.

Reguillo es la conferenciante del último día del encuentro, el jueves, en el que interviene con la conferencia Ver y pensar el mestizaje y el conflicto desde la cultura mediática. Un día antes, el sociólogo brasileño Emir Sader habrá intervenido con la conferencia Movimientos y gobiernos en el nuevo ciclo político en América Latina.

Seguida de las conferencias, que comienzan cada día a las cinco de la tarde, se celebra una mesa redonda cada día, en la que se abordarán los cuatro asuntos esenciales del encuentro: transición y cambio histórico (el lunes, con la participación del boliviano Luis Tapia, el ecuatoriano Alberto Acosta y el chileno Manuel Antonio Garretón, con la moderación del profesor español Juan Carlos Monedero); justicia y verdad (moderados por el co-fundador de la ARMH Emilio Silva, con la participación del peruano Francisco Soberón, el fiscal español José Antonio Martín Pallín y el alcalde de La Paz, Juan del Granado; movimientos sociales y gobiernos en el nuevo ciclo político en América Latina (con el profesor hispano-argentino Ariel Jerez en la moderación y la participación del historiador español Pablo Sánchez León, el viceministro boliviano Sacha Llorenti, y el venezolano Jesús Chucho García) y medios de comunicación, políticas culturales y políticas de memoria (con la participación del historiador argentino Felipe Pigna, el antropólogo español Francisco Ferrándiz y la socióloga boliviana Guadalupe Cajías, moderados por Alfons Martinell.

El objetivo del encuentro Memorias en Transición, precisamente, pretende establecer el papel de la memoria histórica en los proceso de construcción democrática en las transiciones después de las dictaduras, un análisis que se enmarca en el ámbito iberoamericano, lo que permite establecer un diálogo y una comparación sobre los diferentes procesos de transición que cuestiona una lectura complaciente de la transición española.

sábado, 17 de octubre de 2009

Sobre el programa "Olvida tu equipaje;" novela de Agustín Lozano de la Cruz

Olvida tu equipaje es el nombre de un blog y un programa de Radio Utopía. Se puede escuchar todos los viernes de 19 a 20 h en Radio Utopía, 102.4 FM y en www.radioutopia.es El programa se repite los miércoles de 11.30 a 12.30 h. También se puede escuchar y descargar programas aquí. Mientras que muchos de los temas tratados en el blog y el programa tienen que ver con temas de la memoria histórica, también hay otros temas de interés cultural y social (libros, entrevistas, debates, etc.). Le agradezco a A., que me ha escrito con esta información.

He mencionado en dos ocasiones este blog. Una vez fue en marzo 2009, en relación con un documental sueco sobre el abad del Valle de los Caídos, y la otra vez fue el post sobre las citas de Franco de hace unos días. Hoy también me gustaría dirigiros a este blog para leer más sobre Guerra ha de haber, la nueva novela de Agustín Lozano de la Cruz, y escuchar la entrevista muy informativa y detallada que se hace allí con el autor.


Agustín Lozano de la Cruz nació en Madrid en 1976, pero se crió en Extremadura. Actualmente trabaja como bibliotecario en Madrid pero también ha ejercido esta profesión en Dublín. Según la sinopsis del blog oficial del libro:
Una joven se siente fascinada por el rostro de un fotógrafo húngaro que participó en la Guerra Civil española y en la Resistencia francesa, un rostro olvidado que sale a su encuentro repetidas veces, hasta terminar convirtiéndose en su particular obsesión vital.

Será un anciano poeta republicano quien, siguiendo la estela del reportero húngaro, hablará a la protagonista de un episodio casi desconocido que tuvo lugar en las postrimerías de la II Guerra Mundial: tras la liberación de Francia, unos 4.000 soldados españoles, victoriosos sobre el nazismo, emprendieron la locura de invadir la Península Ibérica atravesando los Pirineos, con la intención de conquistar el valle de Arán y resistir allí hasta forzar la intervención de los Aliados.

La narradora, a medio camino entre Madrid y como okupa en Londres, nos lleva a las movilizaciones antiglobalización y del "no a la guerra", a una de las cumbres del G8 y a los atentados terroristas que trágicamente hermanaron ambas ciudades; nos conduce por una trama que esgrime para dibujar la línea interrumpida de la esperanza, para sacudirse el desencanto y la derrota, para defender una tesis que pasa ineludiblemente por la memoria como asidero contra el tiempo y como reivindicación de otro mundo que fue posible: la Segunda República española.
Si os interesa esta novela, se puede leer en línea el prólogo y el primer capítulo.

A mí me han llamado la atención varios aspectos de la entrevista mantenida con el autor, y de lo que he leído en su blog. Aunque aún no haya leído la novela, creo que estos elementos pueden distinguir la novela Guerra ha de haber de otras también escritas en torno a la memoria de la guerra. Según el presentador del programa y el autor de la novela, en el libro "memoria histórica" no sólo se refiere a lo que todos hemos venido a conocer como "memoria histórica" -- la "recuperación" de la memoria histórcia de la GCE y del franquismo. En esta novela se trata de pensar en la "memoria histórica" en términos más amplios que el pasado "lejano." "Memoria histórica" también es la memoria -- la que ya desvanece o se hace desvanecer, en opinión del autor (una opinión con la que estoy totalmente de acuerdo) -- de la invasión y la guerra de Irak o de los atentados terroristas del 11-M.

Otro elemento que me interesa, y del que no hablaron nada el autor ni el presentador del programa, es el hecho de que protagoniza la novela una mujer. Es un detalle que podría pareceros insignificante, pero si se piensa en la cantidad de novelas recientes sobre la guerra y el franquismo, figuran muy pocas mujeres protagonistas (una excepción sería La voz dormida o La mitad del alma), especialmente en novelas escritas por hombres (sólo hay que pensar en Soldados de Salamina, en que hay una ausencia prácticamente total de personajes femeninos). Habrá que ver cómo se retrata la investigación de la protagonista a través de la novela de Lozano de la Cruz. También me llama la atención el elemento transnacional de Guerra ha de haber (España-Londres) y la relación intergeneracional que parece que se establece entre la protagonista y el "anciano poeta republicano." Ya tengo ganas de leer más de esta novela.

Guerra ha de haber
lleva su título de una cita de J.R.R. Tolkien en El señor de los anillos. Creo que es una cita apropiada con la que terminar este post, porque explica un poco más lo que a primera vista podría parecer un título "belicoso," en palabras del presentador de la entrevista radiofónica. Es una cita muy relevante para el día de hoy, en varios contextos históricos y políticos.
Guerra ha de haber mientras tengamos que defendernos de la maldad de un poder destructor que nos devoraría a todos; pero yo no amo la espada porque tiene filo, ni la flecha porque vuela, ni al guerrero porque ha ganado la gloria. Sólo amo lo que ellos defienden: la ciudad de los Hombres de Númenor; y quisiera que otros la amasen por sus recuerdos, por su antigüedad, por su belleza y por la sabiduría que hoy posee. Que no la teman, sino como acaso temen los hombres la dignidad de un hombre, viejo y sabio".

J.R.R. Tolkien. El señor de los anillos. Libro II.

sábado, 10 de octubre de 2009

Grupo de hip hip "Laboca" y las voces de mujeres de Ventas y Les Corts

Gracias a mi amiga K. L. en Minnesota, por haberme informado de esta banda. Y a su amigo Xulio.

"Laboca" es una banda de hip hop, establecida alrededor de 1999, que consiste en dos artistas principales: H2Omo (Miguel Ángel Burón) y P. Damuazz (Pablo Bravo). Según su sitio oficial:
En 1997, P. Damauzz y H2OMO se conocen en Madrid como moscas cojoneras de la mili y el ejército. En poco tiempo, acaban derivando gran parte de sus prácticas al rap. Ejercitan el sampleo excavando en la madre del cordero y levantan temas crudos sin concesiones a lo obvio: por amor. Densos y elegantes. En directo cuecen rap al calor de la batería de Mon-Dee, el bajo de R-Over y el piano de FélixXXL.
En 2007, Laboca creó unas canciones a base de los testimonios orales de ex-presas franquistas, llamando el álbum "Ventas/Les Corts," dos conocidas cárceles franquistas de mujeres. Tengo que decir que nunca he oído nada similar en mi vida -- es una obra totalmente original, que mezcla espacios temporales, sonidos y plataformas de comunicación. Estoy enganchada. Normalmente, no soy gran aficionada del hip hop, pero si voy a escuchar rap, prefiero que la letra sea inteligente y rápida; me gusta que me haga pensar (pienso en artistas como Mos Def, por ejemplo). Y eso es precisamente lo que hacen estos raperos, usando los testimonios orales de las ex-presas Tomasa Cuevas,Trinidad Gallego, Juana Doña, Soledad Real, Maria Salvo y Joaquina Dorado -- e incorporando música de la época también. Es una sensación un poco rara escuchar las voces de estas mujeres, después de haber leído algunos de sus testimonios. Pero creo en la labor de Laboca para haber producido este disco, y creo que es importante citarlo cuando se habla de la recuperación de la historia de las mujeres encarceladas durante el franquismo.

Algo que no sabía hasta hoy es que el proyecto está vinculado con un libro que ya conocía bien, Mujeres encarceladas, de Fernando Hernández Holgado. En una entrevista reciente los artistas explican: "'Ventas les Corts' es un experimento con testimonios de mujeres que estuvieron presas en cárceles franquistas. Lo hicimos en colaboración con Fernando Hernández Holgado, autor del libro 'Mujeres encarceladas. La prisión de Ventas' y la web presodelescorts.org. Construimos los temas con las grabaciones de sus voces y sampleos de discos de coplas de aquel momento." Se puede leer más sobre el proyecto aquí, y lo mejor es que la banda permite que los visitantes al sitio se descarguen los temas del disco en un archivo zip (ver página aquí). Hay 6 "canciones" en total, y el disco dura unos 20 minutos.

Un encuentro totalmente inesperado y necesario con el pasado. Este disco subraya la importancia de no olvidar, y de conocer el pasado para conocer el presente. Seguiré escuchando.

domingo, 31 de mayo de 2009

La ciudad de arena, novela de Pedro Corral

Pedro Corral, periodista nacido en San Sebastián, ha publicado su primera novela, La ciudad de arena (El Aleph). De la sinopsis en Lecturalia: "Ambientada en el Madrid de los últimos días de la Guerra Civil (1939), esta novela narra la historia de un grupo de militares de uno y otro bando, a uno y otro lado del Manzanares, línea divisoria de la batalla por la conquista de Madrid. Azaña ha dimitido. Las tropas de Franco ya están a punto de vencer. Los de la república están a punto de pactar, existen luchas internas en el bando de los republicanos. Los soldados del bando franquista y los republicanos se hallan tan cerca unos de los otros, que pueden incluso intercambiar conversaciones."

Antes de escribir la novela, Corral publicó dos libros de ensayos sobre la guerra, Si me quieres escribir (2004) y Desertores. La guerra civil que nadie quiere contar (2006). En una entrevista hoy en el diario Público, el autor explica, con respecto a La ciudad de arena: "Tenemos miedo a ver la guerra real. La realidad es que los personajes entregados e idealistas no fueron los predominantes. En lo último en lo que pensaban los combatientes era en Franco o en Azaña." Los protagonistas principales de La ciudad de arena son Isabel Mercadel, interés sentimental de dos militares; Tomás Broto, teniente coronel franquista; Luis Masip, capitán republicano; y Francisco Mercadel, hermano de Isabel, y comunista.

Este es un fragmento, encontrado en el blog literario El boomeran(g):

CAPÍTULO XII
Mateo Linares y sus compañeros de sección estaban sentados en el ramal de la carretera de Extremadura que conducía a las trincheras del lago, por donde acababan de marchar hacia retaguardia los facciosos que habían capturado en la Casa de los Pozos. De pronto, oyeron varios estampidos, como truenos metálicos. Al instante se precipitó desde el cielo un sinfín de silbidos ensordecedores que terminaron estallando en el pinar, a unos centenares de metros de donde se encontraban. La tierra vibró bajo sus pies, sacudida por los puñetazos de un gigante, mientras un oleaje abrasador, mezcla de polvo amarillento y humo plateado, batió contra sus posiciones.

Mateo arrojó el fusil lo más lejos que pudo, como si temiera que su arma pudiera atraer uno de aquellos proyectiles, y se arrojó de bruces sobre el suelo del ramal, con la cabeza entre los brazos y las manos cruzadas sobre el casco. Todos los hombres de su sección se echaron también a tierra, menos el desertor Rueda, que permaneció en cuclillas en medio del ramal, con los ojos muy abiertos.

Así pasaron varios minutos, mientras las paredes del ramal se deshacían como un mantecado por las explosiones, y los terrones desprendidos caían sobre sus espaldas. Con la respiración jadeante, violenta, Mateo acabó tragando grumos de tierra mientras gritaba fuera de sí con la cara hundida en el suelo, bajo el estruendo de aquella tormenta de fuego y metralla.

Los cañonazos cesaron tan bruscamente como habían empezado. Mateo levantó la cabeza, escupió la tierra apelmazada por su propia saliva y vio que el desertor Rueda venía hacia él como sonámbulo, con el pantalón mojado en la entrepierna. Cuando llegó hasta él, el desertor Rueda le tendió la mano y le ayudó a levantarse sin decir una palabra. Después le ayudó a sacudirse la tierra y el polvo de la guerrera. Iba a darle las gracias a Rueda cuando alguien le dio un empujón violento en la espalda y le hizo caer de nuevo al suelo.

Al principio, creyó que le había empujado el propio desertor Rueda, pero luego vio sobre él la cara vociferante del cabo Fraguas, rociándole con perdigonadas de saliva dura. Pero oía gritar al cabo como en sueños, ya que sus palabras le llegaban acolchadas por el zumbido con el que los disparos de la artillería facciosa le habían enhebrado los oídos.

Related Posts with Thumbnails