Mostrando entradas con la etiqueta Iglesia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Iglesia. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de septiembre de 2009

Sobre el Valle de los Caídos

18.9.09
En: El Plural
Retazos

El Valle de los horrores

Coral Bravo

Durante los veranos de mi infancia solía pasar algunas semanas de vacaciones en un pueblo de la sierra de Segovia. Uno de los recuerdos imborrables que tengo de aquellos veranos es aquel trayecto en coche jalonado por la visión de una inmensa cruz que se divisaba perfectamente desde la ventanilla durante muchos kilómetros; una gigantesca cruz de piedra que parecía presidir el mundo, y que no se alejaba de la vista hasta que no se cruzaba el túnel bajo la montaña.

Ignoraba entonces el significado real de esa cruz, y, aunque me llegó a resultar familiar porque formaba parte de ese viaje anual, siempre me causó cierto temor y recelo, que entonces no sabía entender, y menos explicar. Sabía que era un símbolo, y el lenguaje de lo simbólico penetra en la mente sin argumentos ni señas de identidad; y sabía que tenía que ver con lo religioso porque ese mismo símbolo formaba, en aquellos años, parte ineludible de la vida de todos.

Tiempo después entendí muy bien el significado de esa cruz que se erige como un tótem nacional-católico, simbolizando el triunfo de la alianza entre el régimen franquista y la Iglesia católica frente a las fuerzas políticas y sociales que defendieron la República, los derechos ciudadanos y las libertades. El Valle de los Caídos era el mausoleo de un dictador narcisista que pretendió inmortalizar su tiranía con un símbolo siniestro que le trascendiera.

Y digo siniestro porque tiempo después me enteré de que ese tótem se había construido con el trabajo forzoso de muchos cientos de presos antifranquistas. Y me enteré de que allí yacen miles de republicanos, bajo la tumba de su asesino.

Tras treinta años de democracia, el símbolo más macabro del genocidio franquista continúa siendo un referente fascista, y continúa honrando la memoria de un dictador y la memoria de la alianza de Franco con la Iglesia, en un anacronismo antidemocrático intolerable; como debiera ser intolerable que, subvencionado con dinero público, ese símbolo del horror siga siendo el "altar" donde se celebran misas conmemorativas por los que siguen exaltando la figura del tirano.

La ley de Memoria obliga a retirar los símbolos franquistas a cualquier institución (incluída la Iglesia) que pretenda mantener las subvenciones estatales. Es por eso que este año será, con toda probabilidad, el primer año en el que no se hará la conmemoración fascista del 20-N en la necrópolis de El Escorial. Porque, para algunos, el dinero es el dinero, por encima, incluso, de la nostalgia de la dictadura.

Tras el Valle de los Caídos, que es realmente un “valle de los horrores”, se vislumbra la megalomanía, la oligofrenia mental, el simplismo ideológico, y el estúpido servilismo religioso de un dictador que no dudó en masacrar a media España en pos de una cruzada medieval, de unas ideas crueles, integristas y deformadas por una visión dogmática, beata e irreal de la España que decía amar, pero que, junto a sus aliados y mentores, no dudó en someter y destrozar.

José María Calleja, en su libro “El Valle de los caídos” dice que “ (...) este parque temático del franquismo debería dejar de ser el certificado del triunfo del dictador, y pasar a convertirse en un lugar que sirva para explicar la perversión de la dictadura, de Franco y de su régimen aniquilador”. Y, efectivamente, tras treinta y cuatro años de domocracia, las nuevas generaciones de españoles se merecen conocer con objetividad el significado profundo y real de ese mausoleo esperpéntico que debiera dejar de ser un oratorio fascista para transformarse, como han hecho los alemanes con el campo de concentración de Auschwitz, en una muestra del horror, y en una cicatriz más, ojalá que ya cerrada, de la historia.

Coral Bravo es Doctora en Filología y miembro de Europa Laica

domingo, 14 de junio de 2009

Nueva película: "No-Do"

Un agradecimiento especial va a El blog del cine español, donde leí por primera vez de esta nueva película.

Las películas españolas (o las que son co-producciones) que tienen éxito en Estados Unidos tienden a ser las de Almodóvar y las que dan miedo (El espinazo del diablo, El laberinto del fauno, El orfanato). Después de ver el tráiler para "No-Do" (dir. Elio Quiroga) creo que esta también podrá gustarle mucho al público estadounidense (o por lo menos a los que le gustan pelis españolas). El sitio oficial del filme se puede leer en español o en inglés (las versiones contrastan un poco, aspecto que comentaré después) y ofrece esta sinopsis:
Francesca (Ana Torrent) es una joven pediatra que se muda con Pedro, su marido (Francisco Boira), a una nueva casa en el campo para intentar olvidar un trágico evento que ha marcado sus vidas. Pero desde el momento en que entra en la nueva vivienda, Francesca empieza a vivir extraños fenómenos de naturaleza inexplicable que amenazan con acabar con su cordura. La respuesta a estos enigmáticos hechos parece encontrarse oculta en un 'No-Do secreto.
'No-Do' nos propone un cuento terrorífico de fantasmas y secretos que parte de unos hechos reales extraídos de la Historia reciente de España, cuya existencia ha dado lugar a todo tipo de especulaciones y rumores. Se trata de los 'No-Do secretos', unas filmaciones realizadas confidencialmente por el Régimen Franquista para la Iglesia Católica en los años 40 y 50 documentando fenómenos milagrosos, apariciones marianas, prodigios y sucesos parapsicológicos. Se afirma que en el Vaticano hay almacenados varios centenares de esas grabaciones, que buscaban convertir España en una especie de gigantesco territorio de peregrinación para los cristianos, y que permanecen ocultas al público por razones que nunca han sido aclaradas.

Basada en hechos reales.



Tal vez sea por el efecto de El código Da Vinci, o porque se critica y se cuestiona cada vez más el papel de la Iglesia Católica en España, pero lo cierto es que dentro de los últimos años han estado saliendo más y más películas españolas con la Iglesia como telón de fondo. Para citar algunos ejemplos, sólo durante 2008 se han estrenado -- aunque no siempre con éxito - Los girasoles ciegos, Hoy no se fía, y mañana sí, y La buena nueva. A esta lista también se podría agregar Camino, cuyo enfoque yace más específicamente con el Opus Dei y tiene lugar en la democracia.

Lo que me interesa con respecto al filme de Elio Quiroga no es la mera aparición de figuras y prácticas católicas (el cura, el crucifjo) como las que vemos en el tráiler, sino la manera en que surgen elementos góticos, fantásticos o sobrenaturales en torno a la Iglesia. Es obvio que a los directores y espectadores les gustan mucho fantasmas, monstruos y vampiros, especialmente cuando se trata de películas protagonizadas por niños. El propio director, en una entrevista hoy en El País, ha dicho que "No-Do" "contiene muchos elementos del cine gótico de terror, el cine de fantasmas. Lo cierto es que en España hay mucho interés por este género como han demostrado producciones tipo El orfanato."

Es interesante que muchas de las películas españoles con temas sobrenaturales tengan alguna conexión con la guerra civil y/o el franquismo. Hasta El orfanato, que a primera vista parece ser una película común y corriente de terror, alude a huérfanos de la guerra, y al igual que El espinazo del diablo, se nos presenta con la imagen de un niño muerto (reprimido) que ha vuelto a inquietar la aparente tranquilidad del presente, recordándonos del trauma del pasado.

Creo que la gran pregunta en torno a estas películas es ¿cuál es la función del pasado? Es decir, ¿se usa el tema de la guerra y el franquismo como un aparte, o como un escenario conveniente en que situar la trama? O, ¿es que lo gótico y lo fantástico se manipulan para articular el trauma histórico de la contienda y la represión? ¿Qué se pierde del contexto histórico cuando se trata de una "película de terror" en vez de una "película de la guerra civil" o el franquismo? ¿Cuál es la influencia del mercado y de la recepción del público para con películas vendidas por los medios como "peli de terror" versus "peli de la guerra civil" (léase, ya otra maldita)? ¿Qué pasa al contexto histórico cuando se traduce la sinopsis del filme o cuando se le ponen los subtítulos?

En el sitio oficial de "No-Do," como he dicho arriba, la sinopsis en inglés difiere bastante de su versión original en castellano, así que no leemos nada sobre el contexto franquista: se elimina por completo el segundo párrafo de la sinopsis en español. Supongo que tiene que ser así para ayudar a "vender" la película después a audiencias extranjeras, pero me preocupa de todas formas tal descontextualización. Por ejemplo, cuando vi El laberinto del fauno, una de las cosas que menos me gustó fue que la película se convirtiera en una historia que pudo haber sucedido en cualquier lugar del mundo, no necesariamente en la España de la posguerra. De la misma manera, películas sobre curas malos - Los girasoles ciegos - y secretos del Vaticano - ¿No-Do? -- pueden terminar intersándonos menos por su conexión con la política de la época y más por la crítica general que le hace a la jerarquía católica.

Me pregunto también si el uso de elementos góticos y fantásticos apunta un interés en alejarse de temas relacionados con la guerra. O sea, es una manera de hablar de aquella época, pero sin anunciar el filme como uno "de la guerra civil," y así evitar provocar la fatiga del público (ver el artículo "Hartos de la guerra civil," aparecido ayer en el diario Público). ¿Es más aceptable ver una película de terror que una de la guerra?

Por supuesto aún no he visto No-Do, pero tengo muchas ganas de verla, porque tiene buena pinta y me han interesado mucho los comentarios del director en la web oficial. Hay que añadir que el título de la película y la cara familiar de Ana Torrent ubican ya a los espectadores en otra época de historia española: el título, por los "noticiarios y documentales" del franquismo, y Torrent, por su papel protagonizador en una de las películas fundamentales sobre la guerra civil: El espíritu de la colmena, estrenada en 1973. Os dejo con el tráiler, esperando que los que hayáis visto la película no dudéis en comentárnosla aquí.

Se estrena: el 12 de junio


miércoles, 1 de abril de 2009

Los "niños robados" del franquismo, en la radio nacional de EEUU

Hoy ha habido un reportaje en la radio nacional de Estados Unidos( NPR: National Public Radio), sobre los niños robados del franquismo. El reportaje ha durado casi 5 minutos. La información que incluyo abajo no será nueva para la mayoría de los lectores de este blog, pero la reproduzco porque me llama la atención que esta noticia haya aparecido por aquí, en un país que por desgracia tiene la fama de no importarle demasiado los asuntos internacionales -- o de importarle sólo cuando le conviene. Además, me parece significativo que hayan elegido emitirlo justo el 1 de abril, una fecha que, como todos sabemos, no significaba para nada el final de la guerra, sino el principio de otra. Se puede escuchar el audioclip aquí.
De NPR (National Public Radio):

April 1, 2009 · In recent years, there's been a movement in Spain to dig up the dark secrets of the Franco dictatorship — but there's one atrocity that is only now coming to light.

It involved the stealing of thousands of children from leftist parents so they could be indoctrinated in fascism and archconservative Catholicism.

Uxenu Ablana, 79, was one of those children. He is still afraid to talk about his childhood because it evokes a part of Spain's past that many people in the country would rather forget.

The Fate Of The Children

On one particular day, Ablana sits in the corner of a restaurant, away from the other diners, in the northwestern city of Santiago de Compostela. He takes out a faded photo album and begins his story.

In the 1930s, during the Spanish Civil War, the town where Ablana was growing up was overrun by right-wing insurgents seeking to topple the Spanish Republic. How his mother died remains a mystery.

"First they told me it was in childbirth," he says. "But that was one of their many lies. Later, I found out from old folks in the town that the rebels had tortured her to find out where my father was."

Ablana says his father was suspected of being a leftist and was imprisoned until long after the war ended. Ablana was shuttled between orphanages, where he got tuberculosis. He says the priests starved him, sexually abused him and indoctrinated him in fascism.

"I am a Falangist, and will be a Falangist 'til I die," are words to one of the songs that he says still echo in his head. "They ruined me," he says. "They stole my youth and my life."

Ablana and thousands of other children were stolen in the early years of the dictatorship, when Francisco Franco's victorious forces were killing, imprisoning and sending thousands of people to labor camps.

Stumbling Upon Forgotten Times

But the stolen children were forgotten until around a decade ago. A historian, studying the plight of female political prisoners, stumbled onto evidence that more than 12,000 of their children had been taken and sent to orphanages or given to families that supported the regime.

That historian is Ricard Vinyes, who was himself jailed by the Franco dictatorship. He says the regime was alarmed at how Spanish women had broken out of their traditional domestic roles under the prewar Republican government. So a state psychiatrist came up with a theory that politically active women were by definition morally degenerate, and should not be allowed to raise children.

"It was amazing to see all the letters and telegrams of congratulations he got from the senior military brass," the historian says.

Vinyes helped make a documentary called The Lost Children of Francoism. In it, a voice reads from the diary of a prison chaplain who was troubled by what he saw. He recorded the mothers' despair as their children were stolen, often just before their executions.

"They cried, 'Please don't take my daughter,' or 'Kill her along with me,' " he says.

Tyranny Of Silence

After Franco died in 1975, Spaniards decided not to rake over the past. But in recent years, volunteers have been digging up mass graves from the Civil War, and the last statues of Franco are now being torn down. A few months ago, an investigating magistrate called on the judiciary to investigate the stolen children.

Back at the restaurant, Ablana says he thinks the investigation won't go far, because most people would rather forget about the dictatorship.

"The young, none of them know what happened. Even my own children who are in their 40s and 50s don't want to talk about it," he says.

The dictatorship may have ended more than 30 years ago, but for many Spaniards, the tyranny of silence endures.

viernes, 20 de marzo de 2009

Vídeo-entrevista con el Padre Abad del Valle de los Caídos

Olvida tu equipaje es un programa de Radio Utopía. Lo descubrí por casualidad hace un par de semanas cuando buscaba algo con respecto a Antonio Machado. El blog se describe así: "Programa no apto para débiles morales. Programa de radio que se emite en directo en Radio Utopía, 102.4 FM y a través de internet, en www.radioutopia.es . Blog en permanente reconstrucción. Manda tus sugerencias, comentarios, ideas, etc. a olvidatuequipaje(arroba)yahoo.es . Aviso: este blog tiende peligrosamente a blog personal."

Ayer, el blog del programa publicó esta entrevista de la tele sueca con el Padre Abad del Valle de los Caídos. El reportaje usa el español, pero pone subtítulos en inglés. Durante los nueve minutos en que el reportero conversa con el abad, se destacan estos puntos:

1. Que Franco, como "padre fundador" de la Iglesia, tiene el derecho a ser enterrado allí, al igual que cualquier otro padre fundador religioso (aquí el Abad expone el lazo inquebrantable entre la Iglesia y el régimen).
Pregunta: ¿Desde hace cuándo se denomina a Franco así?

2. Que ha sido sólo dentro de los últimos años en que varios "grupos radicales" han decidido que a Franco se tiene que llevar del Valle de los Caídos.
Pregunta: ¿estos "grupos radicales" han sido los que aprobaron la Ley de Memoria? ¿Y los grupos radicales que se manifestaban en el Valle cada 20-N? ¿Por qué no los menciona?

3. Que el Abad sigue refiriéndose a los republicanos muertos como "los rojos."
Pregunta: ¿de verdad le cuesta tanto decir "republicano" a estas alturas?

4. Que el Abad piensa que sólo los españoles han de decir qué representaba y qué representa Franco.
Pregunta: ¿No es este un pensamiento común en cualquier dictadura? (la idea de que no importa la opinión internacional).

Otros momentos reveladores: la referencia del Abad a "la Fundación;" cuando el Abad le enseña al reportero la inscripción de "Caídos por Dios y por España," y le dice que, cambiando la letra "y" por una "o," se tiene toda la historia de la guerra (??); cuando el Abad le exclama al reportero - a quien llama "Señor Sueco" -- "¡Baje usted del cielo!" ¿Qué pasaría si siguiera sus propios consejos?

No soy aficionada de este tipo de entrevistas, pero según parece, el clip del informe es parte de un documental más largo sobre las exhumaciones, y este encuentro me ha hecho pensar: ¿hay que ser periodista extranjero para que el Abad del Valle de los Caídos te conceda una entrevista?

Para leer más sobre este documental, ver el post de nuestra colega en Radio BCN del 19 de marzo. Es también gracias a ella que pongo el enlace al sinopsis/entrevista con los directores.

sábado, 7 de marzo de 2009

¿Cómo se distingue entre un símbolo franquista y uno 'artístico-religioso'?

Artículo 15 de la Ley de Memoria Histórica explica:
Artículo 15. Símbolos y monumentos públicos.

1. Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas.

2. Lo previsto en el apartado anterior no será de aplicación cuando las menciones sean de estricto recuerdo privado, sin exaltación de los enfrentados, o cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la ley.

3. El Gobierno colaborará con las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales en la elaboración de un catálogo de vestigios relativos a la Guerra Civil y la Dictadura a los efectos previstos en el apartado anterior.

4. Las Administraciones públicas podrán retirar subvenciones o ayudas a los propietarios privados que no actúen del modo previsto en el apartado 1 de este artículo.
Es importante saber los elementos de este artículo al hablar de la polémica generada esta semana pasada en Mota del Cuervo (Cuenca). El Ayuntamiento de la localidad ha retirado una "Cruz de los Caídos" de la Iglesia de San Miguel, "en la que figuraban nombres de personas que fueron fusiladas en la guerra por motivos religiosos" (ver artículo relacionado aquí). La cruz también enfatizaba el yugo y las flechas, como se puede apreciar en la foto de abajo:

Foto de http://www.mota-del-cuervo.com/galeriaver.asp

Como era de esperar, el Obispado de Mota del Cuervo ha denunciado a la Guardia Civil la retirada, arguyendo que el 3 marzo, el "Excmo. Ayuntamiento, procedió, sin ulteriores notificaciones a la retirada del 'monumento' en cuestión" y que "la iglesia parroquial de Mota del Cuervo está declarada Bien de Interés Cultural," lo cual, según la Iglesia, significa que dicho monumento estaría exento de tener que cumplir con el artículo 15 (ver carta editorial del Obispado aquí). Según ha informado hoy el diario El Plural, ayer "la casa del alcalde ha aparecido llena de pintadas y la página web generalisimofranco.com ha convocado una concentración 'en defensa de la Historia de España'."

La "Historia de España" no es exactamente lo que está en juego aquí, sino la historia de la Iglesia y su papel en la historia española del siglo XX, y en la memoria de la gente. La Iglesia ve muy debilitado su papel en Europa, y sobre todo en España, y se siente amenazada. Y cuando se siente amenazada, intenta sobreponerse a la oposición a sus prácticas anticuadas al hacerse el papel de víctima de persecución innecesaria e injusta. Podría dedicar un capítulo aparte a este tema, pero aquí me limitaré a comentar algunos aspectos problemáticos del artículo 15 en lo que se refiere a la separación de Estado e Iglesia en España. A mí me parece sencillamente defectuoso el apartado 2 del artículo 15.

Aquí en Estados Unidos recientemente hemos tenido el caso de un grupo religioso que ha querido edificar una placa de sus aforismos fundadores en un parque público en Utah. Algunos han interpretado este intento de construcción como una oposición directa a un monumento existente de los diez mandamientos que ya llevaba muchos años en el parque (ver el documento del Tribunal Supremo aquí). Los jueces del Tribunal Supremo fallaron en contra de la religión Summum, explicando su decisión unánime como resultado de entender los monumentos como "government speech." A mi parecer, esta decisión es problemática: los jueces están diciendo que los monumentos existentes tienen un valor otro que lo religioso, cuando no es necesariamente el caso. Para mí está claro que no quieren un parque lleno de monumentos que representen todas las religiones y sectas mundiales, sobre todo si representan lo no cristiano. Han utilizado este argumento:
We conclude, however, that although a park is a traditional public forum for speeches and other transitory expressive acts, the display of a permanent monument in a public park is not a form of expression to which forum analysis applies. Instead, the placement of a permanent monument in a public park is best viewed as a form of government speech and is therefore not subject to scrutiny under the Free Speech Clause. [. . .] The monuments that are accepted, therefore, are meant to convey and have the effect of conveying a government message, and they thus constitute government speech.
No soy experta en Derecho o asuntos judiciales, pero aquí, los jueces parecerían estar separando el tema de los 10 mandamientos de la idea de poder establecer en un espacio público un monumento representativo del gobierno (que es lo consideran el de los 10 monumentos). Es verdad que el caso de Utah realmente no tiene nada que ver con el de Mota del Cuervo, pero se me ha venido a la cabeza por lo que los dos pueden enseñarnos de la relación Estado-Iglesia en un estado democrático.

Es evidente que en EEUU hay sectores súper conservadores y de ultra derecha como en cualquier otro lugar. Pero creo que se puede hablar de una forma relativamente abierta y fácil de este tema, ya que llevamos unos doscientos años enfatizando la necesidad para el estado laico. En cambio -- y por favor, os pido que me corrijáis los lectores españoles si me equivoco -- en España cuando se habla de retirar monumentos o placas de índole religioso (o incorporar: véase el caso de Sor Maravillas o la reciente aprobación en Zaragoza del nombramiento de una calle por el funadador del Opus Dei), produce mucho más resentimiento e incluso, yo diría, cierta ansiedad, tanto de la derecha como de la izquierda. El vínculo entre el régimen y la Iglesia aún se recuerda, y bien; por eso, hablar de retirar una cruz con los nombres de los "caídos por Dios y por España" (o permitir su existencia en zonas públicas) no se puede hablar en términos arquitectónicos o artísticos todavía. Primero habrá que superar, si eso es realmente posible, la relación entre el gobierno y la Iglesia. ¿Cómo? No lo sé, pero me imagino que sólo puede suceder con el paso del tiempo y al re-estructurar o re-significar lo que es la docencia de la religión en las escuelas españolas.

El asunto fundamental es este: los autores del apartado 2 del artículo 15 no han tenido en cuenta el hecho de que sólo se puede avanzar el concepto de la retirada de la simbología religiosa (muchas veces, con los vestigios de un apoyo claro al franquismo) en una sociedad en la cual existe la separación verdadera de Iglesia y Estado. En Estados Unidos el estado laico es algo bastante arraigado ya. Pero en España, la religión (léase, el catolicismo) no representa una herencia cultural neutral, y por eso, la idea de que algún monumento, estatua o placa tenga un valor compartido ("artístico-religioso") no puede ser del todo eficaz. Esta idea sólo se puede promover en un lugar en que la iglesia y el estado operan en un sentido totalmente separado, y este aún no es el caso en España. Incluso con un gobierno socialista hemos visto ejemplos de los fuertes lazos entre este, la Conferencia Episcopal Española y el Vaticano. La manipulación religiosa de la memoria y la política representa una obstrucción grave en la construcción de una memoria histórica común.

domingo, 1 de marzo de 2009

Valle de los Caídos como "museo de los horrores"

foto de G. Fernández en Pbase.com

Artículo 16 de la Ley de Memoria Histórica explica:
1.El Valle de los Caídos se regirá estrictamente por las normas aplicables con carácter general a los lugares de culto y a los cementerios públicos.

2. En ningún lugar del recinto podrán llevarse a cabo actos de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas, o del franquismo.
La Ley de Memoria no especifica nada sobre convertir el Valle de los Caídos en un centro para la memoria, en un museo o en un centro educativo; sin embargo, recientemente, esto es precisamente lo que han propuesto dos historiadoras, Josefina Cuesta y Queralt Solé.

Cuesta, quien acaba de publicar La odisea de la memoria, dice que hay que construir un "Museo de los Horrores de la Guerra Civil, que albergue todos los elementos históricos de la Dictadura, como expresión de una época" (citada en Público el 24.2.09). También propone que las familias de Franco y José Antonio "se lleven los restos que hay en el Valle de los Caídos y los depositen en un panteón familiar."

Queralt Solé, también historiadora y especialista en fosas comunes, ha publicado Els morts clandestins. Les fosses comunes de la Guerra Civil a Catalunya (1936-1939). Como Cuesta, Solé opina que es necesario convertir el Valle de los Caídos en un lugar de la memoria:
Para mí desmantelarlo sería un error. Creo que se ha de convertir en un museo, siempre lo he pensado. Eso se está haciendo alrededor del mundo con los vestigios de dictaduras o de guerras. Aquí, en Europa, tenemos ejemplos de eso, los más claros pueden ser que sean los campos de concentración alemanes. En todos los lados lo que se hace es hacer un ejemplo de lo que no puede volver a pasar, es decir que sea una cosa educativa. (citada en una entrevista en El mercantil valenciano)
Las dos historiadoras reconocen que quedan muchas tareas pendientes antes de poder hablar de la conversión del sitio, como "reparar los daños de las víctimas de la Guerra Civil y que fueron los que sufrieron la represión" (Cuesta) y "hacer el Valle absolutamente transparente, en el sentido de que se sepa absolutamente todo sobre él, todo. Cuánto costó realmente, qué ocurrió, cómo fue su construcción, los presos que murieron levantándolo, cómo están los restos que guarda" (Solé).

Haber leído estos dos artículos me hace preguntar cómo se vería un museo como el que imaginan Cuesta y Solé. Cuando recuerdo mi primera y única experiencia en el Valle de los Caídos, lo que se destaca es la frialdad y el silencio del lugar, y como he dicho en otro post, la sensación de que sólo visitaban aquel lugar los extranjeros como yo. Es bien sabido que el Valle de los Caídos ha sido un lugar de memoria para la ultraderecha y un "lugar de no memoria" para los turistas que se fotografían sonriendo enfrente de la enorme cruz. Pero para los españoles a los que conozco yo, muy pocos han puesto los pies en el terreno de este lugar, y se entiende por qué. Cabe preguntarse, entonces, ¿qué tendría que pasar para que los españoles quisieran visitar el Valle de los Caídos? Al fin y al cabo, este lugar no puede ni debe representar la historia del franquismo para extranjeros, sino para la población que ha vivido con la conciencia de este monumento durante tantos años.

Algo que no mencionan Cuesta y Solé (pero algo que seguramente habrán considerado) es la presencia de la Iglesia en el Valle. No puede haber nunca un "museo de los horrores" cuando uno de los presuntos implicados en dichos horrores permanece hospedado en el sitio y se niega a admitir su papel en la represión franquista o a pedir disculpas por él. Entonces, no sólo hay que pensar en la devolución de los restos de Franco y José Antonio a sus familiares, sino también el traslado (si es posible, no lo sé) de la Basílica a un lugar más apropiado. Tal vez esta sería una tarea imposible, ya que la cruz quedaría después como vestigio permanente del matrimonio entre el Estado y la Iglesia. Pero si se va a hacer del sitio un sitio conmemorativo, entonces la memoria institucional de la Iglesia no puede ser la que domina allí.

¿Es demasiado temprano para empezar a articular una visión para el Valle de los Caídos que va más allá de lo que representa hoy? Artículo 16 es un buen principio, pero para que el sitio se transforme en una oportunidad didáctica que afectará a las presentes generaciones y las venideras, aún queda mucho trabajo. Enrique Ventura ha interpretado a su manera el tema del "nuevo Valle,"escribiendo esta descripción del cómic de abajo (20.1.09) en su sitio web : "Sería algo magnífico que algún día, no muy lejano, el Valle de los Caídos dejara de ser ese foco de crispación y disputas del pueblo español y fuera un monumento a la reconciliación con Zapatero y Rajoy como representantes de todo el país":

viernes, 13 de febrero de 2009

Película - "Hoy no se fía, mañana sí"

Es gracias a El blog de cine español (siempre una fuente magnífica para lo último en cine español) que he encontrado la siguiente noticia:
El próximo viernes, 20 de Febrero, se estrena una nueva película española ambientada en los años posteriores a la Guerra Civil española titulada Hoy no se fía, mañana sí que es la primera película de ficción, también está escrita la película por él, del veterano documentalista Francisco Avizanda.

La protagonista principal de la película es la semidesconocida actriz Carolina Bona en su debut como protagonista después de pequeñas apariciones en Torrente, Sexykiller, etc.

En el reparto no hay ningún actor conocido español: Carolina Bona, Jesús Noguero, Albert Prat, Alfonso Torregrosa, Carmen León, Pablo Delmundillo, José María Así­n, Javier Baigorri, Carmen San Esteban, Antonio Izal y Montse Zabalza.

Esto así porque estamos ante una producción de muy bajo coste.

La sipnosis de Hoy no se fía, mañana sí es la siguiente:

Madrid, 1953. La joven huérfana Gilda Novás, mecanógrafa de guiones en una emisora de radio, pertenece a una Hermandad ultracatólica, y es confidente de la policía. Mientras intenta salir de la precariedad en la que vive, conoce a Estanis, un joven psiquiatra crítico con el régime con el que quiere casarse, sin embargo descubre que le gusta a Cisco, su jefe en la radio, y militante del Partido Comunista.
Esta no es la primera película reciente para tratar del papel de la Iglesia en la GCE y la posguerra (Los girasoles ciegos, La buena nueva); parece ser, sin duda, un tema que aún necesita la atención del público. O mejor dicho, de la Iglesia misma.

lunes, 24 de noviembre de 2008

La Iglesia y la GCE: la película "La buena nueva"

Aún no he visto Los girasoles ciegos, pero por el tráiler y por haber leído Cuarta derrota, el último relato del libro de Alberto Méndez, sé que figura mucho un joven hermano, Salvador. En el relato, Salvador se obsesiona con Elena, la madre de Lorenzo, uno de sus alumnos, cuyo padre se esconde en un armario de la casa. El año es 1942, y Salvador lleva más de 10 años en el seminario; en el relato, escribe una carta a un "reverendo padre" que sirve de una especie de confesión, y decide abandonar la vida religiosa a cambio de la laica. No quiero decir demasiado sobre esta historia, pero creo que el libro de Méndez es uno de los mejores que he leído desde hace mucho sobre la GCE y la posguerra. En este blog ya escribí de Segunda derrota, el segundo relato de este libro.

Recientemente, he leído en un blog sobre una nueva película, "La buena nueva" (dir. Helena Taberna) ambientada en la España de 1936. Me agrada especialmente ver una película sobre la guerra dirigida por una mujer, porque de momento me cuesta pensar en otra. La película trata de un párroco, Miguel (Unax Ugalde), que según el sinopsis del filme, se encuentra en un pueblo socialista justo antes de la llegada de los nacionales. El párroco defiende a los represaliados y "se enfrenta a la jerarquía eclesiástica y militar, poniendo en juego su propia vida."

La cuestión de la Iglesia y la GCE es un tema que aún no se ha tratado mucho, excepto por algunos historiadores como Julián Casanova (ver La iglesia de Franco) o Paul Preston. Como explica la directora en una entrevista, es un "punto hasta ahora inédito en toda la filmografía que se ha hecho sobre. . .un tema que yo creo que requiere muchas más películas." Tal vez es que falta uno de los componentes más necesarios: la Iglesia nunca ha perdido perdón por colaborar con el régimen franquista. Por supuesto que es verdad que los republicanos mataron a unos 7.000 personas religiosas, quemaron iglesias y conventos y destruyeron reliquias y otros objetos religiosos. La imagen dantesca de las momias expuestas a la luz es una de las más frecuentemente vinculadas con la persecución republicana de los nacionales. No se trata aquí de categorizar estadísticamente cuál bando sufrió más pérdidas. Se trata de una Iglesia anacrónica, que se empeña en seguir beatificando a sus "mártires" de la GCE (siempre que se acerque alguna fecha importante para los "vencidos" de la guerra, como la aprobación de la Ley de Memoria), y promoviendo su propia historia de "víctimas" sin jamás admitir su papel en la represión franquista.

La figura del cura contaminado del mal (parece que tiende a ser católico) predomina no sólo en el cine español, sino a través de toda la historia. Para mí, también es un personaje un poco pesado ya -- limita nuestro entendimiento del pasado dividir a los protagonistas en puros buenos y malos, en vencedores y vencidos, en perseguidores y perseguidos. Por eso me alegra saber que La buena nueva parece tratar de una forma más matizada al clero. En una entrevista con Ian Gibson, el biógrafo de Lorca, Gibson apunta este detalle: "No es una película en absoluto maniquea, de buenos y malos. Hay maldad, claro, en ese apoyo de la Iglesia a la criminal sublevación de Franco, pero, como digo, vemos matices. Por ejemplo, el obispo tiene sus dudas, no es un personaje plano."

En una entrevista con Unax Ugalde, Ugalde (que protagoniza al cura) comenta, "Nuestros abuelos todavía tienen miedo de hablar de la Guerra Civil, y las generaciones posteriores la hemos olvidado." Tal vez es por eso que Gibson dice que es especialmente importante que los jóvenes vean la peli. Otra vez, yo la tendré que esperar, pero de momento me contentaré con el sitio oficial que contiene mucha información, y el tráiler:

domingo, 7 de septiembre de 2008

La Iglesia y la memoria de la guerra

La primera y la única vez que estuve en el Valle de los Caídos fue cuando tenía 24 años. En aquella época aún no había cursado estudios de doctorado, y sabía poco de la GCE - sólo algunas cuantas fechas, cosas que había leído en un puñado de libros.

Cuando decidí hacer la visita, como cualquier otro guiri, al Valle de los Caídos, creo que lo hice porque me parecía una visita obligatoria - ver una cruz enorme, sacar fotos, parar también en El Escorial. Ninguno de mis amigos se opuso exactamente a que yo fuera allí, pero recuerdo que tampoco querían acompañarme. Terminé yendo con un amigo poco convencido de la necesidad de la excursión; cuando llegamos, hizo que subiéramos caminando hasta la estructura enorme. Lo que recuerdo de estar allí es la sensación de frío que había en todo - el frío del viento, el frío de los colores del mausoleo. Y recuerdo haber visto las tumbas de José Antonio Primo de Rivera y Francisco Franco: hasta en aquel entonces, se me habría ocurrido preguntarme por qué los dejaba descansar así la Iglesia.

Ayer, en un reportaje de la Cadena SER, el abogado de la ARMH, Fernando Magán, habló sobre las iniciativas de Baltasar Garzón para documentar a los desparecidos de la GCE y el franquismo. Magán enfatizó la necesidad de colaboración con la Iglesia, ya que, según el abogado, la Conferencia Episcopal mantiene en sus parroquias listados de "fallecidos de la época." La cifra de desaparecidos se ha aproximado alrededor de 30.000 personas, pero hay otras fuentes que calculan aún más. Según Magán, la cifra puede alcanzar más de 130.000 desaparecidos. Se puede escuchar parte de la entrevista aquí:


Aquí me interesa, más que las cifras (que siempre se disputan), hablar un poco del papel de la Iglesia, no tanto durante la guerra y el franquismo, sino en la actualidad. Aunque no siempre sea evidente, la Iglesia Católica sigue siendo una fuerza dominante en la política del país. Y la memoria -- principalmente por parte de la izquierda -- de la Iglesia como aliada íntima de Franco es una razón poderosa para el antagonismo que se expresa en su contra. Cada vez que se habla de asuntos como la separación de la Iglesia y el Estado, el aborto, el matrimonio gay y la memoria histórica, surgen en algún lugar editoriales recordando a los lectores de la relación incestuosa de la Iglesia con el régimen. Una imagen que siempre se me viene a la cabeza es una viñeta de El roto de enero de 2008, en que se ve a un arzobispo solemne, de cuya mitra sale un Franco pequeño e inconfundible.

Como casi siempre cito aquí noticias de El país, pensé que me hacía falta investigar un poco qué decían en otros medios sobre la pedida de Garzón con respecto a crear un registro de desaparecidos. Así que primero busqué información en ABC, y luego en La razón. Quería saber cómo se acercaba al tema de la Iglesia en estos diarios. En La razón encontré un artículo revelador: "La memoria que no se quiere recordar olvidar," con un subtítulo de, "La iglesia católica, a la que Garzón reclama datos de sus archivos, sufrió durante la Guerra Civil la 'mayor persecución religiosa de la historia.' Cuatro mil sacerdotes y dos mil religiosos fueron asesinados."

El autor del artículo, José R. Navarro Pareja, comienza tachando de paradójica la pedida de Garzón de cooperación de la Conferencia Episcopal. Según Navarro, "en realidad, la Iglesia católica fue la institución que más sufrió la violencia de aquellos años. Una represión que desencadenó la mayor persecución religiosa de la historia y que los que ahora reivindican la 'memoria histórica' parecen querer olvidar." Cuando la derecha habla de las víctimas de la GCE, casi siempre apunta al clero asesinado brutalmente por los republicanos (el llamado "terror rojo"). Navarro sigue esta fórmula, empeñándose en documentar, de forma casi hagiográfica, varios ejemplos de la violencia ejercida en contra del clero. El artículo va acompañado de una foto de "fieles en la peregrinación de los mártires en Roma."

En octubre de 2007, la Iglesia beatificó al mayor número en masa en su historia - casi 500 "mártires" de la GCE, un grupo que consistía no sólo en sacerdotes y monjas, sino también en gente laica perseguida por creencias religiosas. No fue por casualidad que tal beatificación ocurriera durante el mismo mes en que se aprobó la Ley de Memoria - de hecho, sólo unos días antes de su aprobación oficial. Sin duda, no se puede pasar por alto los asesinatos de unos 6.000 religiosos cuando se habla de los años de la guerra. Pero se tiene que considerar también la manipulación de estas escenas de violencia, durante muchos años, por parte de los franquistas. Como explican Montse Armengou y Ricard Belis en Las fosas del silencio, "[e]l estupor sincero de una parte de creyentes por el asesinato de unos seis mil religiosos fue convenientemente utilizado por el aparato franquista. La necesidad de documentar aquella violencia revolucionaria - la real y la inventada - para poder justificar la propia se traduciría en una nueva herramienta de propaganda: así fue como nació la Causa General" (101).

Si la Iglesia gozara, durante tanto tiempo, de un tratamiento excepcional por el régimen. . .si todo lo que hacía la Iglesia fuera politizada, y todo lo que hacía el régimen recibiera una buena dosis de religiosidad (sólo hay que pensar en la imagen de Franco como soldado en la Cruzada). . .entonces, ¿por qué insiste tanto ahora la Iglesia en quejarse por la persecución que sufría en aquel entonces, y en la que, aparentemente, sigue sufriendo ahora?

Muchos han denunciado el hecho de que la Iglesia - o mejor, la Conferencia Episcopal española - nunca haya pedido perdón por el papel que cumplió durante la GCE y la dictadura franquista - hasta frente a las protestas por el Vaticano mismo. La pedida de Garzón es una nueva oportunidad para reconocer públicamente una pequeña porción de la historia de la relación de la Iglesia católica española con su propia gente.
Related Posts with Thumbnails