Mostrando entradas con la etiqueta Francia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Francia. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de febrero de 2010

La trayectoria del juez Garzón

De: Público.es

El juez que marcó la diferencia

La trayectoria del magistrado que cambió la Audiencia Nacional

Á. VÁZQUEZ - MADRID - 13/02/2010 08:00

La forma en la que la Audiencia Nacional investiga el crimen organizado debe mucho a los jueces que deciden solicitar ese tribunal como destino. Baltasar Garzón es uno de ellos desde 1988. Su carácter, su ambición, su forma de entender la jurisdicción le ha permitido abrir brecha en muchos de los frentes con los que él y sus compañeros deben combatir a diario: terrorismo, narcotráfico, los delitos económicos más graves y los crímenes de persecución universal.

Quizá por eso sea prácticamente el único juez central de Instrucción cuyo apellido es capaz de encabezar por sí solo un titular. Saltó a la fama nada más aterrizar en la Audiencia Nacional. Su anterior destino fue la Inspección del Consejo General del Poder Judicial, el mismo que ahora tramita con urgencia su suspensión por haberse atrevido a abrir la primera causa penal para investigar el franquismo o por haber impartido cursos en Nueva York financiados por el Santander.

Primer juez en Francia

Fue el primer magistrado que se desplazó a Francia para interrogar a la cúpula etarra. Josu Ternera o Santi Potros tuvieron que comparecer ante él. Lo que no supieron nunca los terroristas fue el examen sobre la madurez de nuestro sistema democrático y judicial al que las autoridades francesas sometieron al magistrado antes de autorizar el interrogatorio.

Entonces la lucha contra ETA se centraba en los comandos. Fue Garzón quien amplió el campo de batalla a las instituciones, al entender que no sólo es terrorista quien porta la pistola, sino también el que le financia y le da cobertura social. Para llegar ahí fueron cruciales los papeles que se intervinieron a ETA en 1992 cuando cayó la cúpula de Bidart.Desde entonces hasta ahora ha llovido mucho. Y muchas condenas.

El Tribunal Supremo estableció que las organizaciones juveniles del Movimiento de Liberación Nacional Vasco, Jarrai, Haika y Segi, eran terroristas. Después vinieron Gestoras pro Amnistía y los aparatos políticos de la banda, Ekin y Xaki. El Supremo sólo absolvió a los condenados en el macrosumario 18/98 que se enmarcaban en un proyecto de la desobediencia civil.

Pero su labor en esos casos fue muy tenida en cuenta en la puesta de largo de la Ley de Partidos, con la ilegalización de Batasuna, al igual que ha ocurrido con todas las formaciones con las que la izquierda abertzale trataba de burlar su ilegalización.

Y al terrorismo de ETA se sumó el yihadista. Fue el primero en perseguir al argelino Grupo Islámico Armado (GIA), cuando solo utilizaba España para falsificar documentos y lograr financiación. Por ello fue condenado Allekema Lamari, al que rebajó la pena el Supremo y pudo ser uno de los autores del 11-M que se suicidó en Leganés.

Garzón no se hizo famoso solo por el terrorismo en la Audiencia Nacional. Instruyó el caso Nécora, uno de los asuntos más recordados por sus detractores como ejemplo de que es un mal instructor. Olvidan que de ese sumario partieron las bases para acabar con los grandes clanes del narcotráfico en Galicia. Los Oubiña y los Charlines lamentaron ese precedente que les obligó a atomizar sus organizaciones.

Y este capítulo tiene que incluir UCIFA y la operación Temple, que durante un tiempo tuvo el triste honor de ser el mayor alijo de cocaína incautado en el mundo. El narcotraficante Urfi Cetinkaya, actualmente en prisión en Turquía, no se olvidó del instructor durante el tiempo que permaneció huido. Le mandaba mensajes en cada alijo de droga que enviaba a España. "Esto es mejor para la salud que Garzón", decían.

Tras un periodo en la política de diez meses, volvió al juzgado con fuerzas renovadas. Fueron los años del GAL. Ya había investigado el caso Amedo y a la vuelta se ocupó de Segundo Marey. Ni la persona que le llevó a la política, Felipe González, se libró de su investigación contra los crímenes de Estado.

Persecuciones universales

El otro capítulo que no puede olvidarse de los casos que ha llevado Garzón es el de la jurisdicción universal. Se inició con el secuestro del buque Achille Lauro, en el que se asesinó a un ciudadano estadounidense. El sirio Monzer Al Kassar, residente en España, fue absuelto de haber facilitado las armas al comando palestino que cometió el secuestro.

La cima de su fama llegó en 1998, cuando consiguió retener en Londres al dictador chileno Augusto Pinochet por crímenes contra la humanidad. Aún tiene abiertos varios procedimientos por estos delitos, como el genocidio del pueblo saharaui y las torturas de Guantánamo.

Sus casos siguen siendo los más importantes. Siempre en el ojo del huracán. Del BBV Privanza Jersey salió el caso Gürtel y Pretoria y aún habrá más, cuando se examinen los papeles intervenidos.

Esta semana la Sala le examinará otra vez. Será por la instrucción del caso del chivatazo, al resolver los recursos de las partes.

domingo, 10 de enero de 2010

Camp d'Argelers

Estoy un poco atrasada con esta noticia, pero creo que aún vale la pena mencionar este documental por el tema que trata. TV3, Televisió de Catalunya, ha hecho disponible un vídeo titulado Camp d'Argelers que se puede ver haciendo clic en el enlace subrayado. El documental es en catalán. La descripción del programa es la siguiente:
Estrenem el documental "Camp d'Argelers" l'any del 70 aniversari de la retirada republicana. Un documental que va més enllà dels tòpics per explicar què va significar realment aquest camp de concentració per a uns cent mil republicans catalans i espanyols que fugien del franquisme. És un document únic que mostra com va ser la vida al camp de concentració republicà, incloent-hi entrevistes a més de vint testimonis directes, imatges d'arxiu i fotografies inèdites, així com escenes dramatitzades de la vida quotidiana al camp.
En inglés:
Nearly two and a half years of pain and suffering passed between February 1939 and September 1941. Surviving the harsh conditions of the countryside was one way to fight against Franco. At first there were no huts, no latrines, no medical services, no water, no food…The women were constantly harassed, and the babies died. Through the testimony of those who endured it and the reconstruction of the situations that were not portrayed by the archival images, this documentary recounts the daily life of the Spanish republican refugees until they were ultimately sent to other concentration camps in September 1941 and the Argelers camp was closed down.

domingo, 6 de diciembre de 2009

"Vivir de pie...," una película de Valenti Figueres




Visto en: Público

Intérpretes: Mónica López (Narrador), Lluís Marco (Cipriano Mera)

Clasificación: Pendiente por calificar

Género: Documental

Albañil, sindicalista, miembro de la CNT e, incluso, Teniente Coronel. Cipriano Mera Sanz es una de las personalidades más interesantes de la Guerra Civil. Nacido en el humilde barrio de Tetuán, fue condenado a muerte tras la derrota de su bando, pero logró salvarse. Se exilió en Francia, donde, además de seguir activamente las ideas anarquistas, se integró en las Juventudes Libertarias y luchó por acabar con la vida de Franco. En mayo del 68, no dudó en lanzarse a las barricadas callejeras.

Sitio oficial de la película (muy recomendable, es sumamente detallado)

Biografía de Cipriano Mera (en inglés)

sábado, 21 de noviembre de 2009

"La noche de los tiempos" de Antonio Muñoz Molina; entrevista en Babelia


Tengo muchas ganas de leer este libro, pero hay que ser sincera y decir que no sé si lo podré hacer. En los últimos años han salido varios libros sobre la GCE y la posguerra con una extensión impresionante -- pienso en Los libros arden mal, de Manuel Rivas, o El corazón helado, de Almudena Grandes. El de AMM es de casi mil páginas. ¿Es que los escritores están intentando escribir la novela de la guerra - cosa que a menudo se ha dicho que no existe -- o es simplemente que no puede ser de otra manera, por el tema que tratan, y la distancia temporal? La última vez que leí una novela de esta extensión fue con La Regenta. A pesar de tener que leerla para una clase, lo vi como un desafío personal como lectora. Para mí, el problema es que me gusta leer todo lo que pueda, y si leyera una novela de 960 páginas, tendría que dedicarme sólo a esa labor, y nada más. Voy a agregar este título a mi lista de lecturas pendientes, a ver qué pasa.

Resumen de Seix Barral:
Un día de finales de octubre de 1936 el arquitecto español Ignacio Abel llega a la estación de Pennsylvania, última etapa de un largo viaje desde que escapó de España, vía Francia, dejando atrás a su esposa e hijos, incomunicados tras uno de los múltiples frentes de unpaís ya quebrado por la guerra.

Durante el viaje recuerda la historia de amor clandestino con la mujer de su vida y la crispación social y el desconcierto que precedieron al estallido del conflicto fratricida. La noche de los tiempos es una gran novela de amor ambientada en el año previo al inicio de la guerra civil española. Por ella transitan personajes reales (Negrín, Moreno Villa, Bergamín...) y personajes de ficción, tejiendo una red colectiva que contextualiza la vivencia personal de un solo individuo y que convierte la narración en una sinfonía de asociaciones y sugerencias, en la caja de resonancia de toda una época.

Este libro inolvidable es el máximo empeño literario de Antonio Muñoz Molina, y, sin duda alguna, un texto único sobre las raíces de la sociedad en que vivimos: la confrontación entre la desvalida necesidad personal de amor y la feroz carnavalada sangrienta de los fanatismos ideológicos que arrasan el mundo moderno.
De: Babelia, El País

ENTREVISTA: EN PORTADA - Entrevista

Contra los fanatismos

Casi mil páginas y tres años de trabajo. Antonio Muñoz Molina publica La noche de los tiempos, una novela sobre los traumas de la República, la guerra y el exilio. "Es mentira que estuviéramos abocados a un final así".

JESÚS RUIZ MANTILLA 21/11/2009

Probablemente, 958 páginas sean pocas para dirimir ciertas cosas. Más cuando se trata de la República, la Guerra Civil, el exilio y aquellos traumas aún sangrantes en la conciencia de los españoles. Pero cuando algunos asuntos importantes aparecen desdibujados por debates enconados conviene afrontar un exhaustivo examen de conciencia. Es lo que ha tratado de hacer Antonio Muñoz Molina en La noche de los tiempos (Seix Barral). Honestamente. Sin evadir verdades dolorosas, desplegando sobre planteamientos profundamente cívicos hechos que, no por haberse diluido en idealismos y nostalgias, dejan de resultar menos crudos ni dolorosos.

¿Por qué aquel sueño de la República nos fue arrebatado de cuajo? ¿Por qué entre dos bandos fanatizados perdieron quienes quedaban en medio? ¿Qué hizo que el sentido común resultara la más desautorizada de las utopías? ¿Quién tuvo la culpa de que la decencia, la democracia, el progreso descarrilaran en aquel tren que después llegó con un interminable retraso histórico? ¿Por qué unos se fueron y otros se quedaron? ¿Cómo afrontamos hoy todo aquel desastre? ¿Qué estamos dispuestos a admitir? ¿Continúa la derrota?...

En el Hungarian Pastry Shop, un café encantador de su barrio neoyorquino donde el autor ha escrito parte de su novela, Muñoz Molina (Úbeda, Jaén, 1956) sigue preguntándose esas y otras cosas. Son cuestiones sobre las que el escritor ha navegado buscando respuestas que todavía se nos escapan. Lo ha hecho para construir una novela de amor y odio. Junto a un personaje complejo y lleno de claroscuros como es el arquitecto Ignacio Abel. A su lado, en un exilio americano hacia donde huye al principio de la guerra en busca de Judith Biely, su amante perdida, Muñoz Molina crea personajes de ficción en los que remueve a fondo el conflicto y sus contradicciones.

Pero también, por La noche de los tiempos desfilan otros reales: desde políticos como Juan Negrín y Manuel Azaña a nombres de la cultura como el escritor activista José Bergamín, el pintor José Moreno Villa, Zenobia Camprubí, la mujer de Juan Ramón Jiménez, o Rafael Alberti. Unos salen mejor parados que otros. Pero es que ciertas verdades institucionalizadas necesitan de revisiones, aunque vayan a levantar ampollas.

"No soy belicoso", avisa el escritor. De lo que no hay duda es de que este libro le ha costado sufrimiento, angustia y sudores. Ha buceado con plena honestidad en simas a las que no todo el mundo está dispuesto a llegar. Menos desde la izquierda. Si hay algo que ha sacado en claro después de haber logrado una de las prosas más poderosas de su carrera es una cosa: "Es mentira que estuviéramos abocados a un final así. Aquello nunca debió haber ocurrido".

PREGUNTA. Esta novela suya es un auténtico examen de conciencia republicano. ¿Así se lo ha planteado?

RESPUESTA. Sí, hasta cierto punto, eso es verdad. Pero las novelas no se hacen con posiciones políticas. Para hacer un examen de conciencia no necesitas hacer una novela. Es importante precisarlo. Lo más difícil de ésta era ponerse en el lugar. En un tiempo y un espacio que yo no he vivido, pero que debía hacer míos también.

P. ¿Como una especie de literatura del método, si lo trasladamos a términos actorales?

R. Algo así, necesitaba una identificación. Debía conseguir que lo que cuento no resultara retrospectivo, sino que fuera percibido como algo inmediato. Por eso la novela está contada en presente. El examen de conciencia aquí consiste en intentar quitar las capas de la ignorancia, la ideología, la pereza mental para intentar saber cómo se siente una persona que vive una experiencia así, cómo ha sido la vida para la gente que no deseaba eso. Es muy fácil juzgar a posteriori, dividir el mundo entre los justos y quienes no lo son, pero las cosas son mucho más complicadas. Hay que hacer un esfuerzo y consiste en imponer, más que nuestra mirada o nuestras opiniones caprichosas, las preguntas. A quienes lo vivieron y a nosotros mismos: ¿tú qué habrías hecho?

P. Pues mire, eso era lo que le pensaba preguntar al final, pero ya que lo saca.

R. Debemos plantearnos eso. Ésa es la cuestión. Son dos partes. Una enterarnos de cómo eran las cosas. Leer y recordar qué nos han contado para entender. Ese mundo, cuando yo era niño, lo recordaba vivamente y la gente de mi entorno lo contaba sin prejuicios ideológicos. Ese sustrato no ideológico me ha servido. También los testimonios de personas honradas, sin tergiversaciones.

P. Como quién.

R. Ignacio Abel le debe mucho a Arturo Barea, sobre todo al tercer tomo de sus memorias, La llama. Empieza cuando arranca el conflicto y acaba en 1938, cuando se va a Londres con una mujer a la que conoció. Era hijo de una lavandera y ascendió de clase social. Tenía una militancia socialista y sindicalista muy fuerte y vivió con el conflicto del hombre que ha ascendido socialmente, de quien tenía zapatos donde los demás calzaban alpargatas. La descripción del 19 de julio, cuando Abel atraviesa la ciudad en busca de su amante, le debe mucho a él, ese surrealismo de feria y carricoches, era así.

P. También esa parte le debe algo al San Camilo

1936

de Cela. ¿Puede ser?

R. Cela utilizó unas técnicas, como las de mezclar los anuncios en el relato. Esa novela de Cela es muy importante. Pero también me sirvió mucho la técnica de collage de Manhattan Transfer, de John Dos Passos, o el Ulises, de Joyce. Como novelista, soy deudor de los grandes maestros del siglo XX. Ellos nos han enseñado que podemos atrevernos a escapar de los corsés y ahora nos beneficiamos de esas invenciones. Yo me aprovecho de eso, también de Faulkner, Virginia Woolf, novelas suyas como Mrs. Dalloway o Alfaro. Durante un tiempo me consideré un absolutista de la novela. Pero tampoco quería hacer una obra que llamara la atención sobre sí misma, sino que lo crucial eran los personajes, la historia. Algo que me obsesionaba era saber de verdad cómo eran las cosas cotidianas. Porque la verdad es que son las primeras que desaparecen y cuando intentas revivir una época...

P. Conviene ir al detalle, a cierto puntillismo.

R. Sí, yo quería saber cómo era un billete, una postal. Una clave fundamental fue introducir mi propio deseo de plasmar aquello. Qué había en los bolsillos de ese señor, qué se sentía al tocar un periódico. Me invadió una forma insensata de romper la barrera del tiempo. No podía ser una reconstrucción tranquila, no conflictiva, debía transparentarse la dificultad, el esfuerzo de saltar a otra época. Porque, además, la gente no sabía qué estaba pasando.

P. Pero sí percibes el miedo a lo que creían que iba a pasar.

R. El miedo estaba en mucha gente, pero todavía nadie se atrevía a llamar a aquello guerra. También aprendí mucho al leer las memorias de Julián Marías. Un hombre íntegramente republicano, pero católico. Muchos vivían ese conflicto. Zenobia Camprubí, también. Sus testimonios me sirvieron mucho. ¿Qué hacían? ¿Cuál era su posición? Cuando hablábamos del examen de conciencia, entra el deseo de ir más allá de las versiones simplificadoras que se siguen propagando en España tanto tiempo después.

P. ¿El problema es el victimismo? ¿No nubla demasiado ciertas cosas?

R. Lo que tenemos que conocer es la historia. Hay que diferenciar la historia del tebeo y del mitin. Pero yo quería contar cuál es la percepción de las cosas cuando no son historia todavía. Las personas vivieron en presente y tuvieron un orden de prioridades. Pero eso cambia y cada uno tiene asuntos personales que se imponen. Lo que quiere Ignacio Abel, el 18 de julio, es encontrar a su amante. Su desgarro no es la guerra. Nadie sabe qué nombre tiene lo que está pasando. Esa palabra tarda en salir en los periódicos. ¿Qué sabía nadie entonces?

P. Y así ha pasado tres años de trabajo, obsesivos. Al ver el resultado, ¿ha encontrado a un escritor distinto?

R. No pienso en esos términos. Para mí era una cosa más perentoria e inmediata. Empecé sin saber adónde iba, ni el grado de dificultad que fue adquiriendo, de una manera muy caótica. Cuando llevaba 400 páginas tuve que volver al principio. Yo sabía muy poco sobre la novela al meterme en ella.

P. ¿Qué sabía?

R. Que iba a centrarse en un personaje con una encrucijada fundamental como la que tuvo Pedro Salinas, más personal. Y otra política, como la de mucha gente que no cuadraba en ninguna de las simplificaciones que se impusieron a posteriori. No hay dos Españas, como en un partido de fútbol siniestro, que al final entran en guerra. Hay una situación política muy confusa, muy rica, en la que lo más difícil era que se formaran bandos congruentes. Sólo dentro del PSOE había dos bandos. ¿Qué tenían que ver los anarquistas con los socialistas de Julián Besteiro, los de Largo Caballero, los republicanos de Azaña, de Miguel Maura, de Alcalá Zamora, un mundo muy fluido que no debía haber acabado en eso? Era un bando muy caótico. Por eso, en parte, se pierde la guerra. Se empeñaron casi en perder. Es muy fácil saber eso. Lo único que hay que hacer es leer. En España se puede saber todo. Los historiadores de verdad han hecho su trabajo. Y lo han hecho bien.

P. Los personajes históricos que ha elegido están ahí para explicar esa encrucijada. Pero se destruyen algunos mitos. ¿Le preocupan las reacciones?

R. Ésos fueron saliendo. Todo fue un proceso de descubrimiento. Tanteas a ver qué aparece. Todas las novelas son así. Luego se ve tan largo el libro y parece hecho a propósito, pero no es así. Los personajes van surgiendo. Por ejemplo, convertir a Ignacio Abel en arquitecto me llevó a otras vertientes, al proyecto de la Ciudad Universitaria, tan utópico y tan práctico a la vez. A quienes buscaban una idea de progreso. La República es un proyecto político, cultural y social que venía de mucho antes, de una idea liberal, de la Institución Libre de Enseñanza o de personajes que estaban en la Junta de Ampliación de Estudios, como Ramón y Cajal, que con eso impulsa una formación europeísta de la que después vienen Negrín, Antonio Machado, Ortega y Gasset, Francisco Ayala... Ignacio Abel pertenece a ese mundo, el de la modernización social de España.

P. ¿Por eso es un personaje que huye de toda aquella violencia? ¿Aunque lo haga con mal cuerpo?

R. La novela comienza cuando él escucha una voz que lo llama en la estación. ¿Cuál es esa voz?

P. ¿La de su conciencia? De ahí parte el examen que usted realiza.

R. Yo creo que él al huir busca que no le maten, algo más primitivo. Marcharse. Tengo esa impresión. Pero no hay manera de despojarse de la vida que dejas atrás. Durante su existencia ha adquirido cosas, ha pasado de una portería en la calle Toledo a un piso en el barrio de Salamanca y, de repente, no tiene nada. Pero la carga la lleva. Eso y lo que tiene en la maleta y los bolsillos. La experiencia del despojamiento la sufrió mucha gente y la siguen sufriendo en otros países. Por eso hay que ver en ello una clave no española. En Estados Unidos, tengo que rebelarme muchas veces tanto entre progresistas y reaccionarios con que la desgracia española es específica, como la fiesta de los toros, y no es así. Es parte de la crisis europea que se resuelve en un conflicto global como la Segunda Guerra Mundial y si no entendemos eso, no entendemos nada.

P. Pero usted también parece haber hecho cierta introspección en esta novela. Hay reflexiones sobre la paternidad cruciales. Por cierto, ¿sus hijos son buenos lectores suyos?

R. Sí. Muy buenos, muy acertados. Me interesan mucho sus lecturas. Son muy atentos. Ahora, yo soy mejor padre que Ignacio Abel. Pero sí es cierto que hay reflexiones íntimas sobre la paternidad. En esta novela hay pluralidad de mundos. La tentación de convertir a un personaje en un héroe se borra cuando te encuentras a su hijo observándolo. También cuando aparece el contrapunto de una amante que se niega a ser la querida de un varón español.

P. ¿También hay un Muñoz Molina que se siente en el exilio?

R. En el exilio no. Tenemos que ser muy cuidadosos con las palabras.

P. Tiene razón. ¿Un Muñoz Molina nómada, mejor dicho?

R. Mejor eso. No podemos usurpar con nuestro narcisismo el sufrimiento de otros. El exilio es el exilio. Yo me siento alguien de ida y vuelta entre Madrid y Nueva York. Voy de mi casa a mi casa. Lo que me gusta es poner distancia. España es un país en el que estamos todos muy apretaos. Es muy fácil ser demasiado visible y a mí no me gusta ser un personaje público. De mi oficio me interesa el hecho de escribir y leer.

P. ¿Está preparado para recibir su leña desde la izquierda? Porque algunos le darán.

R. Pues, lo siento. Yo soy una persona de izquierdas. Me da igual lo que digan. En la novela no hay nada que no hayan escrito o manifestado y pensado gente de izquierda. Mis guías políticos en la novela han sido progresistas como Barea, José Zugazagoitia, Moreno Villa o Manuel Chaves Nogales.

P. Pero hay grandes sacrosantos de ese bando que no quedan en buen lugar, como Alberti o Bergamín.

R. Es lo que es. No resulta lo mismo, por ejemplo, Miguel Hernández que otros. Él estuvo en lugares donde silbaban las balas mientras otros estaban en bailes de disfraces y comilonas de la Alianza de Escritores Antifascistas. Es así.

P. Entonces, ¿se va a remangar bien para responder en todos los frentes? Hasta en las Cartas al Director,

como hace a veces.

R. No, no. En este caso no.

P. Eso le va, no me lo niegue.

R. No. Yo no soy belicoso. Lo que a veces me subleva es que, siendo tan fácil conocer las cosas como fueron o como son se mienta. Pero en fin, esto es una novela y ya está. No he contado nada que no proceda de testimonios directos. Las cosas que dice Bergamín están sacadas de cosas firmadas por él. ¡Qué le vamos a hacer! Se dijeron barbaridades atroces y las consecuencias fueron terribles. Las palabras, en vez de construir, servían para destruir. Hay un enloquecimiento ideológico, un delirio en los dos bandos. También hay que preguntarse por qué después de 70 años no existe un acuerdo básico sobre lo que pasó. Que no se haya implantado la concordia fundamental sobre esos hechos.

P. No sé si ha caído en que grandes novelistas de su generación: usted, Javier Marías o Almudena Grandes, han escrito últimamente a lo grande sobre la Guerra Civil. ¿Era una deuda pendiente?

R. No lo sé. En mi caso, ese hilo lo he cultivado desde mi primera novela. A lo mejor, ahora lo estamos abordando con más profundidad.

P. En esta novela se ha retado usted hasta un límite obsesivo. ¿Ha querido ser más perfeccionista que en otras?

R. Siempre pasa lo mismo. Yo a veces tenía la sensación de no haber exprimido suficientemente todas las posibilidades. Pero con esta novela pasará lo mismo que con otras. Mientras lo haces pones los cinco sentidos. Pero dentro de un tiempo creeré que podía haber ido más allá.

P. ¿Dentro de unos años?

R. Qué va. En dos meses... Por otra parte, ya está. No me gusta regodearme.

P. ¿Pero se ha llegado a arrepentir de algo? ¿Ha tenido la tentación de desheredar alguna obra suya? No entremos en títulos.

R. El arrepentimiento varía. Viene por épocas.

P. De Beltenebros

tengo la impresión de que usted se ha arrepentido.

R. No. Me he arrepentido de no haber sabido hacer esa novela con toda la complejidad que requería. No supe en su momento. Pero bueno, esa novela tiene sus lectores.

P. Por último. Echo de menos una respuesta. Se lo pregunté antes pero no me contestó. Insisto. Usted, en aquellos días, ¿qué hubiera hecho?

R. Es que no lo sé. Nadie sabe cómo se reacciona en una situación de extremo peligro y de pánico. Me lo he preguntado muchas veces mientras escribía este libro. Pero hay que tener la humildad de no responderse. La novela, como género, nos enseña que debemos tener un fondo de respeto sobre el ser humano. Que hay cosas que podemos saber pero otras no: ni sobre otros, ni sobre nosotros mismos.

sábado, 14 de noviembre de 2009

"Madres coraje contra Franco," de la historiadora Mercedes Yusta

Del blog de Ramón Acín, leemos:

La UME (Unión de Mujeres Españolas) fue la organización femenina del exilio republicano español. Mercedes Yusta, con su magnífico bisturí de historiadora analiza en este libro a la historia de estas mujeres, especialmente durante su exilio en Francia, al tiempo que las contextualizada en la época. Es una mirada a fondo sobre la organización femenina de las republicanas españolas (desde años 30 a la Guerra Fría).

Este es el esquema del libro: Introducción; Capítulo 1. La reorganización internacional de las mujeres antifascistas en la posguerra mundial; Capítulo 2. Origen y evolución de la Unión de Mujeres Españolas en Francia (1941-1946); Capítulo 3. Estrategias y discursos de la Guerra Fría (1947-1950); Capítulo 4. La cultura política de la UME a través del periódico «Mujeres Antifascistas Españolas»; Capítulo 5. Conclusión; Fuentes y bibliografía; Índice onomástico.

*- Mercedes Yusta: Madres coraje contra Franco. La Unión de Mujeres Españolas en Francia, del antifascismo a la Guerra Fría (1941-1950).‏

martes, 10 de noviembre de 2009

La fiesta del oso, nueva novela de Jordi Soler

Tengo pendiente desde hace mucho leer las dos otras novelas de Jordi Soler, Los rojos de ultramar y La última hora del último día, y ahora hay una tercera, La fiesta del oso, traducida curiosamente al inglés como The Republican's Tale (debe haber sido publicada por una editorial británica, porque por aquí lo único en que piensa la gente cuando oye "republicano" es en lo que se refiere al partido que opone a los demócratas). La fiesta del oso ata los "cabos sueltos" de Los rojos de ultramar.

De: Público

Jordi Soler indaga en los fantasmas de la República


El escritor retrata la crudeza del exilio en 'La fiesta del oso', su última novela

LÍDIA PENELO - BARCELONA - 10/11/2009 08:30

El narrador de La fiesta del oso (Mondadori) se encuentra "hablando otra vez de la puta guerra" y tratando de averiguar qué fue de Oriol, el hermano de su abuelo desaparecido en los Pirineos al estallar la Guerra Civil. Este es el arranque de la última novela de Jordi Soler (Veracruz, México, 1963), un escritor que tras escribir Los rojos de Ultramar (Alfaguara) se quedó con ganas de atar algunos cabos que le habían quedado sueltos. En ese libro daba por muerto a su tío Oriol y en este, le sigue el rastro.

Tras una charla sobre los republicanos en Argèles-sur- Mer, una desconocida entrega una foto al narrador. Mezclar ficción y realidad es algo que divierte a Soler. La fotografía existe, y además de ilustrar la portada del libro generó su origen. "En realidad, La fiesta del oso más que una novela es un pie de foto, es todo lo que pasa a partir de una fotografía. La historia que sale de esta imagen está anclada a cosas que le pasaron a mi familia", cuenta el autor con acento mexicano.

La metáfora de la República

Nacido en el cafetal que fundó su abuelo en Veracruz, un republicano que sobrevivió al campo de concentración de Argèles, a Soler le gusta deformar la realidad. "Tengo mucha afición por meterme conmigo y con mi familia en mis novelas. Pero no contaré cuanta realidad pongo, eso sería como preguntarle a un mago por sus trucos", afirma sonriente. La voz narrativa que comparte muchas similitudes con el autor empuja y protagoniza la trama junto a Oriol y a Noviembre.

Mientras su familia lo daba por muerto, el Oriol de ficción arrastró una pierna muerta por medio Alt Empordà y consiguió salvarse. "Oriol me parece una metáfora de la República, durante la que se realizaron muchos esfuerzos para terminar con el país tullido", explica el autor que degrada a su personaje sin compasión. "Me interesaba contar la descomposición de una persona. Quiere ser músico y termina siendo una bestia en la montaña porque se le ha cruzado la guerra", argumenta.

El contrapunto de la bestia es Noviembre, un gigantón que cría cabras y se hace cargo de Oriol. "Es que los gigantes siempre me han fascinado y quería uno en mis libros", suelta con timidez un hombre que descarta Argèles como lugar de veraneo. Dice que reconciliarse con esa playa le resulta imposible.

Noticia del blog
Literaturas noticias:

La editorial MONDADORI va a publicar el próximo día 6 de Noviembre, por primera vez en su catálogo y con gran satisfacción LA FIESTA DEL OSO, la nueva novela del autor mexicano, afincado en Barcelona, JORDI SOLER.

En la guerra se pierden los destinos. Historias que parecen cerradas de repente admiten un giro más, una nueva revelación que cambia nuestra perspectiva del pasado y por ende nuestro presente. La historia de Oriol es una de esas.

En febrero de 1939, Oriol desaparece sin dejar rastro, en medio de una terrible tormenta de nieve. Desde el exilio, su hermano Arcadi espera, durante décadas, alguna noticia de su paradero, sin perder la esperanza de que siga vivo. Será un sobrino de Oriol, narrador de esta magnífica novela, quien sesenta años después, en el sur de Francia haga un descubrimiento inesperado.

Para aquellos que recuerdan la lectura de Los Rojos de ultramar (Alfaguara, 2004), La fiesta del oso vuelve a ese universo narrativo para contarnos el paradero de Oriol y para ofrecernos una historia sorprendente que entremezcla realidad y ficción, llena de humor y melancolía, sobre la memoria, la culpa hereditaria y la búsqueda de la verdad. Una casa que sólo existe si la habitas.

Eva Cuenca
Jefa de prensa/Press manager
Editorial Mondadori y Debolsillo
RANDOM HOUSE MONDADORI
Travessera de Gracia, 47 - 49
08021 Barcelona
Tel.: 00 34 93 366 64 06 /Movil: 00 34 646 95 32 32

lunes, 26 de octubre de 2009

Dos documentales sobre Almería y la guerra civil

En tierra extraña es una película documental sobre el exilio de los almerienses a Francia. Según la sinopsis en Vimeo:

El 1 de abril de 1.939 no llegó la paz. Llegó la victoria.La victoria de una parte de España contra la otra. Y mientras unos la celebraban, otros en barco, en tren o, la mayoría de las veces, a pie huían desesperados a tierras siempre extrañas. EN TIERRA EXTRAÑA, Exiliados republicanos almerienses en Francia, es un documental que trata de escuchar las respuestas a las preguntas que durante demasiado tiempo nadie hizo a estos exiliados almerienses.


En tierra extraña (In a Strange Land). Español (eng sub). from 29 LETRAS on Vimeo.


El otro documental lo he visto en otros blogs, pero nunca lo he mencionado aquí. Se trata de Bombas y olvidos, que narra el bombardeo alemán de 1937 de la ciudad de Almería. El tráiler está abajo, junto con la sinopsis del filme de Vimeo:


BOMBAS Y OLVIDOS (Bombs and Oblivion). Español (eng sub). from 29 LETRAS on Vimeo.

Sinopsis:

El 31 de mayo de 1937, en plena guerra civil española, cinco barcos de guerra alemanes bombardearon durante sesenta minutos e indiscriminadamente la ciudad de Almería, disparando más de 200 obuses de gran calibre. Hubo 30 muertos y un centenar de heridos, cincuenta casas fueron destruidas y causaron daños en doscientas más. No perseguían objetivo militar alguno, sólo sembrar el terror. Bombas y Olvidos. Almería 1937 recuerda aquellos hechos a través de testigos directos del bombardeo -los "niños de la guerra"- en una tierra de retaguardia y acogida, marcados por la infancia bajo las bombas pero siempre con Almería en el corazón.

sábado, 24 de octubre de 2009

Ha fallecido el Dr. Ignacio Ponseti, exiliado de la guerra civil y médico en Iowa (EE.UU.)

Esta mañana he escuchado el programa sobre el exilio sevillano a las Américas en Programa la Memoria. Un dato que no sabía fue el gran porcentaje de médicos exiliados al terminar la guerra. Creo haber oído que un 10% tuvo que huir de España, una estadística que me hizo pensar en un nombre que hemos mencionado aquí en por lo menos una ocasión - el dr. Ignacio Ponseti. Ayer el New York Times publicó el siguiente obituario (ver abajo) sobre este médico republicano exiliado primero a Francia, y luego a México. El obituario no habla mucho sobre la experiencia de Ponseti en la guerra o en el exilio, pero se puede leer más sobre el médico y el método que lleva su nombre aquí. Me ha impresionado mucho el hecho de que el Dr. Ponseti siguiera ejerciendo su oficio hasta el día en que murió, a los 95 años, en su oficina en la ciudad de Iowa City, Iowa. Vivo en Iowa, e Iowa City es una ciudad a la que voy a menudo. La muerte del dr. Ponseti nos recuerda que los supervivientes de la guerra civil cada vez son menos. También, que las huellas de la guerra se encuentran en todas partes.

Del New York Times
23.10.09

Ignacio Ponseti, Hero to Many With Clubfoot, Dies at 95

By DOUGLAS MARTIN
Published: October 23, 2009

Dr. Ignacio V. Ponseti, an orthopedist whose gentle, nonsurgical method of correcting clubfoot has become the global standard for treatment, helping thousands of children to walk, died Sunday in Iowa City. He was 95.

The cause was a stroke he suffered Tuesday while working in his office, said Tom Moore, a spokesman for the University of Iowa, where Dr. Ponseti taught and practiced.

Dr. Ponseti came up with his method after realizing that surgery for clubfoot actually did harm. Drawing on his experience tending to the wounded in the Spanish Civil War, he found that a regimen of plaster casts, braces and manipulations by hand could avoid the costs and aftereffects of surgery.

Nearly 200,000 children are born every year with clubfoot, a vast majority of them in developing countries. The condition is a birth defect in which the feet are twisted down and inward, making them look like golf clubs with the club heads turned to face each other. It can affect one or both feet. Without treatment, the afflicted appear to walk on their ankles or the sides of their feet.

In the early 1940s, Dr. Ponseti’s research showed that the most common treatment, surgery, could leave a child with stiff ankles and a limp. His alternative involved slowly and gradually straightening and rotating each twisted foot toward its normal position.

The method was applied in stages. After each treatment, he would immobilize a child’s leg with a toe-to-groin plaster cast. A week later, he would remove the cast and shape the malleable foot a bit more, then replace the cast. The treatment would last three to five weeks.

The child would wear a special brace 23 hours a day for three months and then, for two or three years, limit its use to overnight and nap time.

Though Dr. Ponseti devised his treatment a half-century ago, it became popular only in the 1990s, when parents of afflicted children spread word about it over the Internet. Orthopedists found themselves responding to requests for the Ponseti method rather than ordering surgery.

The procedure cures clubfoot in more than 95 percent of cases, said Dr. Jose Morcuende, director of the Ponseti Clubfoot Center at the University of Iowa, citing 25 papers over the last eight years. Dr. Morcuende said a study soon to be published would show that the incidence of surgery for clubfoot had declined 90 percent over the last five or six years, as doctors switched to the Ponseti method.

The method has been endorsed by the World Health Organization, the National Institutes of Health and the American Academy of Pediatrics.

Dr. Wallace B. Lehman, chief of pediatric orthopedic surgery at N.Y.U. Hospital for Joint Diseases, said in an interview Wednesday that the method had “saved countless, countless feet of crippled babies.” In 2001, Dr. Lehman named his hospital’s clubfoot treatment center for Dr. Ponseti.

Dr. Ponseti brought an unusual background to his trailblazing medical work. He thought his delicate touch might have come in part from his youth in Spain, where he worked with his father, a watchmaker, in Barcelona. Later, as a surgeon for the government forces battling the Franco rebellion in the Spanish Civil War, he treated as many as 4,000 wounded soldiers, many with broken bones.

Ignacio Vives Ponseti was born on Minorca, an island off Spain’s Mediterranean coast, on June 3, 1914. His family moved to Barcelona when he was 8. He recalled seeing Picasso’s art and hearing Casals’ cello there. In 1936, he graduated from the University of Barcelona medical school a day before the Spanish Civil War started. Two days later he joined the Republican Army as a surgeon.

After Franco gained control of the fighting in 1939, Dr. Ponseti escaped to France, but only after working for three days to set the fractures of 40 wounded soldiers. With the help of local smugglers, he transported the 40 by mule over the Pyrenees. Penniless, he found his way to Mexico, where he became a village doctor.

Dr. Ponseti went to the University of Iowa in 1941 after a Mexican orthopedist had referred him to the chairman of its orthopedics department. His residency was in orthopedics, and clubfoot quickly became a major interest.

In one research project, he studied outcomes of clubfoot surgery over a 20-year period. After finding that surgery had rarely left a child without impairments, he pondered less invasive treatments, testing them with infants in his clinic.

He seemed to have special gifts, particularly an ability to visualize the interior of a foot and ankle by feeling with his hands. “It’s a little bit like playing the piano,” he said.

Dr. Lehman called the technique “arty” and “counterintuitive,” declaring, “The ordinary surgeon can’t do it.”

But it can be taught, and Dr. Lehman himself was teaching it when he paused to be interviewed by telephone from Israel while on a trip to the Middle East. Dr. Lehman had brought with him six of the flexible acrylic models that Dr. Ponseti developed and was providing them to doctors, Jordanians and Palestinians among them, to practice on. All but five models had disappeared, a “theft” that Dr. Lehman heartily applauded.

Dr. Morcuende, of the University of Iowa, said 80 percent of clubfoot cases were in developing countries, many in Africa. Because doctors are in short supply in those countries, medical technicians there are being trained in the treatment, he said.

By the 1990s, Dr. Ponseti and his colleagues had treated more than 2,000 cases of clubfoot. But he was frustrated that although his method had long before been described in medical journals, more doctors were not using it.

Part of the reason, Dr. Lehman said, was that there had been other manipulation and casting methods, many manifestly ineffective. In an interview with The Chicago Tribune in 2006, Dr. Ponseti offered a more cynical explanation. “Surgeons love their little knives,” he said.

So Dr. Ponseti put his story out, in many ways. He held teaching clinics all over the world and wrote a book, “Congenital Clubfoot: Fundamentals of Treatment” (Oxford, 1996). He helped found the Ponseti International Association for the Advancement of Clubfoot Treatment, whose Web site became an important source of knowledge. Scores of doctors went to Iowa City to learn at his side.

And the tide turned. At Iowa, the number of children arriving for treatment increased tenfold, to 150 a year. Orthopedists elsewhere picked up the procedure.

With the news of Dr. Ponseti’s death, parents have expressed gratitude and condolences on the Ponseti association’s Web site, www.ponseti.info. Earlier, Dr. Ponseti said he had been touched by a gift they gave him: a T-shirt with the footprints of babies whose clubfeet he had cured.

martes, 9 de junio de 2009

Las fotos de Centelles, en Francia

Agustí Centelles, uno de los fotógrafos más conocidos de la guerra civil, se conoce especialmente por las fotos que sacó desde el exilio en Francia, donde estaba preso en los campos de concentración. Actualmente, Sergi y Octavi Centelles están en París, donde se exhíben las fotos de su padre en una exposición titulada Agustí Centelles, diario de una guerra y de un exilio. Se podrá ver la exposición en el Jeu de paume (París) hasta el 13 de septiembre. La información en francés es la siguiente:

Agustí Centelles
Journal d’une guerre et d’un exil, Espagne-France, 1936-1939

du 09 juin au 13 septembre 2009

Cette exposition retrace le parcours du photographe catalan Agustí Centelles (Valence, Espagne, 1909 / Barcelone, 1985) entre 1936 et 1939, de son expérience de la guerre civile d'Espagne à son internement en France, au camp de Bram.

Photojournaliste renommé dans les temps troubles de l’avant-guerre, Centelles, face au putsch de l’extrême droite, s’engagea en juillet 1936 dans la défense de l’État démocratique. Mobilisé en 1937 par le Bureau de propagande républicain, il devint l’un des grands iconographes de la résistance.
Après la défaite de 1939, comme des milliers d’autres Espagnols, il prit le chemin de l’exil et fut interné dans le camp de réfugiés de Bram, en France, où il continua à exercer son métier avec des moyens extrêmement précaires. Quand il prit la décision de fuir la France occupée et de retourner clandestinement en Espagne, il fut contraint de cacher plusieurs milliers de négatifs dans une maison de Carcassonne pour protéger l’identité de tous ceux qui auraient pu être reconnus par la police fasciste. Quarante ans plus tard, après la mort de Franco, Centelles retourna en France et récupéra ses très nombreuses archives.

L'exposition présente une centaine de photographies — réalisées pendant la guerre civile et pendant les neuf mois passés à Bram –, pour la plupart inédites en France, et une collection de documents (magazines, lettres et carnets de notes du photographe).

Commissaires de l'exposition : Miquel Berga et Manuel Cirauqui

Exposition produite par La Virreina Centre de la Imatge de l’Institut de Cultura de l’Ajuntament de Barcelona, en collaboration avec le Jeu de Paume, organisée avec le soutien de l’Institut Ramon Llull, Barcelone,
le concours des Archives Centelles, Barcelone, et en partenariat avec De l'air ; Le Courrier International ;
Le Figaroscope ; parisart.com ; Polka Magazine ; RFI

El diario El Periódico ha publicado este artículo sobre la exposición (para leer la versión original y ver la fotogalería, hacer clic aquí):

Las fotos de Centelles descubren a Francia el horror de sus campos


ELIANNE ROS

PARÍS La mujer no da crédito a sus ojos. «¿De verdad que esto sucedió en el sur de Francia?», pregunta incrédula ante la visión de las fotografías de Agustí Centelles sobre la vida de los republicanos españoles en el campo de refugiados de Bram, que se exhiben por primera vez al otro lado de los Pirineos en el Jeu de Paume de París. La exposición Agustí Centelles, diario de una guerra y de un exilio, inaugurada ayer, levanta uno de los tabús de la historia de Francia: el trato indigno que dio el país de los derechos humanos a los 550.000 hombres y mujeres que cruzaron la frontera huyendo de la represión franquista.

Coincidiendo con el centenario del nacimiento de Centelles y el 70° aniversario del fin de la guerra civil, el fotoperiodista recibe un reconocimiento que no había tenido hasta ahora. «Entrando en el circuito de uno de los templos europeos de la fotografía como es el Jeu de Paume, Centelles se consagra como autor internacional», resume Miquel Berga, comisario de la exposición.

El que también fue comisario de la retrospectiva de la Virreina de Barcelona ha seleccionado un centenar de clichés: una cuarentena reflejan la guerra civil pero la mayoría, pensando en el impacto que supone para el público francés, que plasman la miseria de Bram «Es un episodio casi desconocido, que provoca malestar. Y Bram era el campo bueno, en las playas de Argelers la situación era peor», explica Berga. Teniendo en cuenta este contexto, su criterio ha sido «mostrar las dificultades pero sin dar pie a pensar que era un campo de exterminio».

CONDICIONES INFRAHUMANAS / Las imágenes, acompañadas de un diaporama y la lectura del diario de Centelles, desvelan las condiciones infrahumanas de los 17.000 hombres recluidos en Bram durante nueve meses. A diferencia de las fotografías de Robert Capa, que visitó el campo un día, las del exiliado están tomadas desde dentro, una posición «única en las historia de la fotografía del siglo XX», según Berga. Centelles se las ingenió para montar un precario laboratorio donde revelar la desolación captada por su Leica. Mientras, escribía un diario dedicado a sus hijos. Sergi y Octavi Centelles desbordaban orgullo ayer en París: «Esto no es el colofón: esperamos que sea un puente para cruzar el charco. El sueño de nuestro padre era exponer en Estados Unidos»

jueves, 2 de abril de 2009

Nuevo libro sobre la migración y el exilio españoles

Iberoamericana/Vervuert Verlag
Madrid/Frankfurt, 2009
ISBN: 9788484894179

(enlace al libro, con un índice en PDF).

Descripción: Desde los diferentes aspectos del fenómeno migratorio, aborda su estudio de forma multidisciplinar, ahondando en su papel en la historia reciente de España y su reflejo en la lengua y la literatura.

lunes, 9 de marzo de 2009

Sobre los campos de concentración franceses

Cahiers de civilisation espagnole contemporaine ha publicado un volumen especial (otoño 2008) en torno a la literatura española sobre los campos de internamiento franceses. Los artículos están en español y francés y se pueden consultar en forma íntegra. La página web también tiene unos enlaces estupendos.

sábado, 14 de febrero de 2009

Le mur des oubliés / El muro de los olvidados

Es gracias al blog Radio BCN que he encontrado esta noticia del documental Le mur des oubliés (El muro de los olvidados), una película de Joseph Gordillo. Según la sinopsis del filme en la web oficial, "El director, Joseph Gordillo, sigue las huellas de su abuelo, fusilado y enterrado de prisa entre muchos otros en una fosa común. Junto con su padre, solicita la exhumación del cuerpo con el fin de rehabilitarlo y convertirlo en un símbolo para todos los que desaparecieron de la memoria colectiva de España."

No he podido ver el filme entero, pero por lo que he leído y visto hasta ahora, puedo decir que Le mur me recuerda temáticamente Death in El Valle/Muerte en El Valle, un documental de la estadounidense C.M. Hardt, también nieta de un fusilado de la represión franquista de los años 40. Death in El Valle formó parte del ciclo de cine Imágenes del olvido y se estrenó por primera vez en España en 2005, más de 10 años después de empezar la filmación y aparecer en la tele británica. En Death in El Valle, la directora vuelve al pueblo de su familia, El Valle, y con la ayuda de su abuela Josefa Martínez, investiga el fusilamiento de su abuelo Francisco Redondo. La búsqueda de la "verdad" sobre su muerte termina con un encuentro cara a cara con el verdugo de su abuelo, y causa mucha tensión con el resto de su familia, como su bisabuela y su tío Pablo.

Abajo pongo algunos clips relacionados con el filme de Gordillo. En el primero, vemos al director explicando el porqué de su investigación a una audiencia (que parece ser principalmente de mayores), y en el segundo, a varias personas que se filman con fotos antiguas de un ser querido. Escribiré más del documental en cuanto lo vea en su totalidad. Como Death in El Valle destaca mucho el contraste entre Estados Unidos (específicamente, Nueva York) y el pueblo de El Valle, me interesa saber cómo Joseph Gordillo trata la relación España-Francia en su documental.

El director explica la premisa del filme:


El uso de las fotografías:
Related Posts with Thumbnails