Mostrando entradas con la etiqueta Desaparecidos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Desaparecidos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de junio de 2009

La Ley de Fosas, aprobada en Catalunya

Con el rechazo del PP y la abstención del Grupo Mixto
Cataluña aprueba la primera ley sobre fosas de la Guerra Civil

BARCELONA, 17 Jun. (EUROPA PRESS) -

El Parlament ha aprobado el miércoles con el rechazo del PP y la abstención del Grupo Mixto la ley de fosas que, de forma pionera en el Estado, reconoce el derecho de los familiares a obtener información sobre el destino de sus parientes desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura, a la dignificación de las fosas y a la recuperación de los restos.

El texto, que recabó 114 votos a favor, 14 en contra y 3 abstenciones, cumple con el artículo 54 del Estatut sobre memoria histórica y llegó al último trámite con 52 enmiendas vivas.

Con su aprobación, se crea el marco jurídico y los mecanismos para localizar e identificar a los desaparecidos, así como para crear un censo, mapas de localización de fosas y medidas para señalizar y dignificar espacios. También prevé un comité técnico con funciones consultivas y de asesoramiento, que hará informes preceptivos sobre las peticiones para recuperar e identificar restos.

El conseller de Interior, Relaciones Institucionales y Participación, Joan Saura, presentó la ley destacando que no distingue entre víctimas y que el Govern tampoco lo hará en su aplicación. "Todas las víctimas son dignas y merecen nuestra consideración", aseveró.

Así, dijo no entender que haya grupos de la cámara que no apoyen una ley que debería superar cualquier diferencia política. "¿Cómo se puede oponer alguien a que las familias puedan ver realizada una voluntad tan natural y humana?, preguntó Saura. En cambio, agradeció el compromiso democrático y la voluntad de consenso de CiU.

Consideró además que la acción del Govern contrasta con otras zonas del Estado, donde las administraciones "se van pasando la responsabilidad unas a otras y la decisión acaba en manos de los jueces, haciendo todavía más penosa la travesía de las familias", sentenció.

El diputado del PP Rafael López replicó que su partido siempre estará con las víctimas y por su reparación, pero también siempre en contra de "politizar o poner al servicio de una ideologia determinada" este asunto.

Exigió al conseller que no deje a los populares fuera del compromiso democrático en el que ha incluido a CiU porque el rechazo popular al texto se basa en que el Govern propugna "de nuevo, una división entre españoles buenos y españoles malos".

"Siempre estaremos a favor de la recuperación y la dignificación, pero en contra de que se mezcle con las políticas de memoria histórica y de memorial democrático", señaló López.

El diputado de ICV-EUiA Jaume Bosch recriminó al PP que ocho de sus enmiendas planteen incorporar la II República en el periodo que tiene en cuenta la ley, algo que calificó de "insulto a la democracia y muestra de regresión ideológica". En el mismo sentido, Josep Maria Balcells (PSC) lamentó que uno de los comparecientes en el Parlament durante la tramitación del texto aprovechara su intervención "para formular elogios a la obra del dictador" y cuestionar la oportunidad de la ley.

Albert Rivera (C's) justificó su abstención porque, pese a rechazar el revisionismo desde el punto de vista político, no quería obstaculizar una ley que reconoce el derecho a saber dónde están los familiares desaparecidos. A su juicio, no es necesaria para conocer la historia, pero sí para garantizar los derechos de los ciudadanos.

domingo, 14 de junio de 2009

La "Ley de Fosas"

De: Público.es

Catalunya pagará por ley la apertura de sus fosas


El Parlament aprueba el miércoles la norma que obliga a la Generalitat a exhumar las sepulturas por mandato de familiares de desaparecidos. En esta comunidad hay 179 tumbas localizadas

ALBERT MARTÍN VIDAL - BARCELONA - 14/06/2009 08:00

Filipinas, Perú, El Salvador, Suráfrica, Etiopía, México, Colombia, Rumanía o Chipre son algunos de los países donde las exhumaciones de fosas comunes se han podido desarrollar gracias a la iniciativa y financiación de sus gobiernos.

Mientras España se resiste a entrar en esta lista, Catalunya tiene previsto aprobar este miércoles su Ley de Fosas, que obligará a la Generalitat a gestionar y financiar la apertura de fosas.

La ley, que se ha venido ultimando desde la primavera de 2008, está pendiente sólo de ser ratificada por los votos del Parlament. Cuando eso ocurra, los familiares de desaparecidos y las asociaciones de recuperación de la memoria histórica podrán solicitar a la Administración la exhumación de las sepulturas.

La Generalitat inició en 2003 la elaboración del mapa de fosas de Catalunya, que fue presentado el año pasado con 179 enclaves documentados o probables y a los que próximamente se añadirán medio centenar más.

La ley detalla que la apertura se efectuará siempre y cuando existan indicios documentales de que una determinada persona está en una fosa. "Es evidente que muchas personas no saben dónde murieron o fueron enterrados sus antepasados; prevemos que en la inmensa mayoría de casos sólo procederemos a señalar y dignificar las fosas", explican fuentes de Interior. Este trabajo pasa por la colocación de una placa conmemorativa y por el acondicionamiento del entorno de las sepulturas, mediante trabajos que a menudo conllevan la nivelación y desbroce del terreno.

Pero cuando esté acreditado que una persona desaparecida puede estar en una de estas fosas comunes, se aplicará una normativa cuyo objetivo último es la identificación y recuperación de los restos mortales de los desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura franquista.

Saura recuerda al PP que la ley incumbe a víctimas de ambos bandos

Joan Saura, conseller de Interior, ha manifestado que con esta ley, "largamente esperada", se reconoce "el derecho de la ciudadanía a conocer la verdad de los hechos y circunstancias en que tuvieron lugar las desapariciones y violaciones de los derechos humanos durante el franquismo". Saura ha reiterado, pese a la oposición del PP a la nueva disposición, que esta ley incumbe a "todas las víctimas", independientemente de su ideología o del bando en que combatieran.

La ley llega cuando en España colea la polémica entre autonomías y Administración central por el cumplimiento de la Ley para la Recuperación de la Memoria Histórica. El Gobierno se ha dirigido a las comunidades para que pongan en marcha el protocolo de exhumaciones, pero sólo Euskadi y Canarias se han mostrado dispuestas, mientras que el resto han manifestado que la apertura de fosas y su financiación son competencias del Estado. La Generalitat ya ha calculado que el precio medio de estas exhumaciones rondará los 40.000 euros.

Las comunidades donde gobierna el PP ni siquiera se han mostrado dispuestas a elaborar un mapa de fosas, por lo que el Gobierno ha pedido colaboración a las asociaciones.

La ley prevé que se aplique un protocolo donde colaborarán antropólogos, arqueólogos y arqueólogos forenses. La Generalitat ya realizó una prueba piloto en la fosa de Gurb que se saldó con la identificación de cuatro de los 13 soldados enterrados.

Dicho protocolo consta de una fase previa de documentación, otra de excavación que incluye las pruebas de ADN y un informe final con el dictamen forense y el inventario de objetos encontrados. En este primer caso, se comprobó que los soldados habían muerto por arma de fuego y se encontraron botas, cucharas y una botella de cristal con un mensaje en su interior que detallaba cómo se llevó a cabo el entierro.

En Catalunya se distinguen seis tipos de fosas las de soldados muertos en el frente, las de los hospitales militares, las de los civiles represaliados por el ejército franquista, las que se originaron por la represión republicana, las de los campos de trabajo republicanos y las existentes en los cementerios de las capitales catalanas,aunque resulta imposible calcular cuántos desaparecidos contienen. Su identidad y las trágicas circunstancias de su muerte estarán esta semana más cerca de ser aclaradas.

miércoles, 14 de enero de 2009

"Los antepasados" de Maite Pagazaurtundúa

Cuando los muertos hablan.

Me encantan las bibliotecas - el silencio, y ese olor que producen los libros viejos. Aún más, me gusta vagar por las estanterías, buscando el libro exacto para estimular mis ideas, o abrir mi pensamiento a la razón o a la duda. Suelo descubrir lo que quiero leer al buscar el título de otro libro que no tiene nada que ver con el que intentaba encontrar. Aunque a veces me quejaba de ella cuando no encontraba lo que necesitaba, ahora echo de menos aquella biblioteca enorme de mis estudios de doctorado, cuyos donantes bien dotados la llenaban siempre de nuevos libros inesperados. No es exactamente lo mismo, pero viviendo donde vivo ahora también me da acceso a una biblioteca universitaria cercana, y desde hace meses voy allí para sacar lo último o tropezarme con algo un poco más fuera del radar. Fue así como descubrí El viudo sensible y otros relatos, de Maite Pagazaurtundúa.
(foto de la autora de Ernesto Agudo, ABC, 23.4.05)

De este libro me llamó la atención el hecho de que eran relatos, algo que no tardaría mucho en leer. Me encanta la novela, pero durante el semestre típicamente leo relatos y poesía por la cuestión del tiempo. No me gusta dejar abandonada una novela de la que sólo he leído la mitad para retomarla después.

Lamentablemente, de la "literatura vasca" sé muy poco, excepto por lo que he leído de Bernardo Atxaga. Cuando me puse a investigar sobre la autora de El viudo sensible, me enteré de que a su hermano Joxeba, un sargento de la Guardia Municipal de Andoain, lo había fusilado ETA en 2003. También, que ella ayudó a fundar ¡Basta ya!, y que, además de ser filóloga, es ahora Presidenta de la FVT (Fundación de Víctimas del Terrorismo).

Hay que admitir que el relato que más me atrajo de El viudo sensible y otros relatos era "Los antepasados," una historia sobre los fantasmas de la guerra civil que habitan una playa en San Sebastián, y la primera obra de ficción que he leído que alude a la recuperación de la memoria histórica en la actualidad.

Lo primero en que pensé al empezar a leer este relato fue que me recordó temáticamente uno de Javier Marías por la cuestión de fantasmas que narran (ver "Cuando fui mortal," en el libro homónimo, 1996). Pero aquí, a diferencia del relato de Marías, se mantiene un diálogo de fantasmas, que recién se han despertado de un largo silencio, como explica el narrador, un preso fusilado en la cárcel de Ondarreta el 16 de noviembre de 1936: "Por fin pude dormirme. Necesitaba pensar que las voces y los murmullos de los presos desaparecían también. Y los tiros. Y la miseria. Estuve adormilado mucho tiempo" (170).

Como muchas otras obras contemporáneas sobre la GCE y el franquismo, el relato de Pagazaurtundúa mezcla elementos de la realidad histórica de la época con los ficticios. La cárcel Ondarreta era una cárcel en San Sebastián, demolida a fines de los años 40. Según un artículo de Mikel G. Gurpegui en El Diario Vasco, "sus cimientas aún asoman entre las arenas." La autora de "Los antepasados" ha incorporado un detalle similar en su relato, cuando el narrador ex-preso nos cuenta, "Tal vez sentía de forma vaga el rumor de las olas que azotaban mis piedras enterradas bajo la arena. Tal vez lo sentía, y tal vez me influía, pero no puedo dar fe de ello. Tal vez pasó como en el sueño del coma cerebral, pero era distinto, lógicamente" (170). Aunque estos fantasmas de la guerra han estado "dormidos" (léase olvidados, o mejor dicho, aún no "recuperados" de la historia), ahora parece que algo los ha resucitado (pero resucitado no, ya que nunca estaban del todo muertos - algo los ha revivido o despertado) y los está llamando para convocarse. Es así que el narrador y ex-preso Blas Blanco se encuentra con el ex-capitán socialista Juan Rodríguez Lozano, nadie menos que el abuelo del Presidente del gobierno, fusilado el 20 de agosto de 1936, igual que relata "Los antepasados" (aunque sin mencionar un segundo que esta figura se relaciona con ZP).

Además de estos hombres, se juntan otros personajes fantasmas, como Joxepa y Juana, la esposa de Blas, que está esperando que él la encuentre: "Estoy muy atenta, porque a lo mejor con los ecos de las voces encuentra el camino. Lo espero desde que llegué. Pasé muchos años sin recordarlo y me parecía un sueño que hubiese parido una hija suya, ya ves qué olvidado lo llegué a tener" (172).

¿Qué son las "voces" a las que se refieren los personajes de "Los antepasados"? ¿A quiénes pertenecen? Hay evidencia de que son de los descendientes de los fusilados. Cuando conversan Blas y Juana, él le habla de lo que ha oído: "la voz contaba nuestra historia sin desgarro, como un relato antiguo" (178). Juana teoriza entonces que la voz es de "tu nieto Iñaki y sus crías" (179) y le cuenta a su marido cómo la hija de ambos pudo transmitir a sus cinco hijos la historia de sus abuelos.

Creo que la voz que oye Blas no es necesariamente singular, porque también tiene en cuenta una colectividad; "Los antepasados" alude a los actos de homenaje que recuerdan a los muertos de la GCE. Por ejemplo, Juana le comenta a Blas, "yo sabía que mi memoria era muy débil pero empecé a echarte de menos cuando llegué aquí y no quise perder los sentidos, por eso, por esperarte, y cuando escuché el homenaje bastante cerca de este nicho algo acerté a ver y cuando comprobé que te recordaban hasta los políticos, en voz alta, el día 14 de abril y con megáfono, imaginé que te llegaría el eco, con el viento. . ." (179).

Uno de los elementos más interesantes de "Los antepasados" - y de este libro en particular - es la inclusión de una "contrahistoria"al final de cada relato. En "Los antepasados" se puede leer la contrahistoria como una nota medio auto-reflexiva de la autora, "la mujer [que] envió a su paciente editora madrileña la historia que le confiaron las almas de aquella cárcel varada en la playa" (180). En la contrahistoria se narra también un extraño suceso - la "preocupante falta de arena en las playas donostiarras" (180), que preocupa por las implicaciones para el turismo a la zona. En "La contrahistoria" otra persona narra -- alguien que no estuvo presente antes, cuando hablaban los fantasmas. Es 2004, y este narrador resume las noticias televisivas sobre la arena escasa; parece que sólo él (¿ella?) entiende las razones tras esta desaparición o perturbación de la playa: "La mujer sonrió ante la ignorancia de los periodistas y políticos locales. No sabían que los niños y las mareas los habían despertado. A Blas, a Josefa, a tantos otros" (181).

La contrahistoria, en el sentido foucauldiano, es recuperar y re-escribir la historia desde el punto de vista de los "vencidos," y ese es el efecto de "Los antepasados." Pero no por eso significa que la historia se contenga dentro del pasado. Esta es una historia literalmente construida por sobre el pasado, que mira hacia el futuro. Los muertos empiezan a hablar cuando los vivos los reconocen e identifican como suyos, cuando los vivos tienen la necesidad de preguntar por ellos. Aquí, "Los antepasados" no se refiere a los antepasados particulares de una sola familia, sino a esa colectividad humana de la que descendemos todos.

jueves, 20 de noviembre de 2008

"Hemos conocido la noticia"

Sin comentarios.

De: www.memoriahistorica.org

MANIFIESTO POR LAS VÍCTIMAS DEL FRANQUISMO

HEMOS CONOCIDO LA NOTICIA

Hemos conocido la noticia de las 114.266 detenciones ilegales de desaparecidos del franquismo, hombres y mujeres marginados durante muchos años del discurso oficial de nuestra democracia, que son rehabilitados ante nosotros gracias a las asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica, los investigadores y familiares.

Sus vidas conmovedoras y su sacrificio a favor de la libertad y la democracia, junto a las de sus compañeros represaliados, deben ser reconocidos sin distinción por quienes se consideran sensibles y demócratas como parte inolvidable del sacrificio español del siglo XX. Les debemos reconocimiento a su esfuerzo y esperanza por un mundo mejor en los años más terribles de la historia europea.

Por ello, sin entrar en la causa "sub judice" que respetamos, es motivo de celebración el trabajo encomiable del titular del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón de tramitar este sumario de la época franquista tras la aprobación de la Ley de Memoria histórica, por lo que implica de reparación pendiente por nuestra democracia. Por ello lamentamos el desproporcionado ataque a su labor desde ámbitos determinantes que han creado alarma en nuestra sociedad e indefensión en los demandantes.

Quienes dignificaron la democracia con la inmolación de sus vidas forman parte de uno de los capítulos más generosos de la memoria española del siglo XX y por ello no queremos permanecer impasibles ante la evidencia de este crimen contra la humanidad que se perpetró contra ellos en nombre de un Estado golpista, ni ante las maniobras para separar del Juzgado competente este caso.

Si quieres apoyar este manifiesto envía tus datos personales a esta dirección de correo electrónico.

hemosconocidolanoticia@gmail.com

domingo, 7 de septiembre de 2008

La Iglesia y la memoria de la guerra

La primera y la única vez que estuve en el Valle de los Caídos fue cuando tenía 24 años. En aquella época aún no había cursado estudios de doctorado, y sabía poco de la GCE - sólo algunas cuantas fechas, cosas que había leído en un puñado de libros.

Cuando decidí hacer la visita, como cualquier otro guiri, al Valle de los Caídos, creo que lo hice porque me parecía una visita obligatoria - ver una cruz enorme, sacar fotos, parar también en El Escorial. Ninguno de mis amigos se opuso exactamente a que yo fuera allí, pero recuerdo que tampoco querían acompañarme. Terminé yendo con un amigo poco convencido de la necesidad de la excursión; cuando llegamos, hizo que subiéramos caminando hasta la estructura enorme. Lo que recuerdo de estar allí es la sensación de frío que había en todo - el frío del viento, el frío de los colores del mausoleo. Y recuerdo haber visto las tumbas de José Antonio Primo de Rivera y Francisco Franco: hasta en aquel entonces, se me habría ocurrido preguntarme por qué los dejaba descansar así la Iglesia.

Ayer, en un reportaje de la Cadena SER, el abogado de la ARMH, Fernando Magán, habló sobre las iniciativas de Baltasar Garzón para documentar a los desparecidos de la GCE y el franquismo. Magán enfatizó la necesidad de colaboración con la Iglesia, ya que, según el abogado, la Conferencia Episcopal mantiene en sus parroquias listados de "fallecidos de la época." La cifra de desaparecidos se ha aproximado alrededor de 30.000 personas, pero hay otras fuentes que calculan aún más. Según Magán, la cifra puede alcanzar más de 130.000 desaparecidos. Se puede escuchar parte de la entrevista aquí:


Aquí me interesa, más que las cifras (que siempre se disputan), hablar un poco del papel de la Iglesia, no tanto durante la guerra y el franquismo, sino en la actualidad. Aunque no siempre sea evidente, la Iglesia Católica sigue siendo una fuerza dominante en la política del país. Y la memoria -- principalmente por parte de la izquierda -- de la Iglesia como aliada íntima de Franco es una razón poderosa para el antagonismo que se expresa en su contra. Cada vez que se habla de asuntos como la separación de la Iglesia y el Estado, el aborto, el matrimonio gay y la memoria histórica, surgen en algún lugar editoriales recordando a los lectores de la relación incestuosa de la Iglesia con el régimen. Una imagen que siempre se me viene a la cabeza es una viñeta de El roto de enero de 2008, en que se ve a un arzobispo solemne, de cuya mitra sale un Franco pequeño e inconfundible.

Como casi siempre cito aquí noticias de El país, pensé que me hacía falta investigar un poco qué decían en otros medios sobre la pedida de Garzón con respecto a crear un registro de desaparecidos. Así que primero busqué información en ABC, y luego en La razón. Quería saber cómo se acercaba al tema de la Iglesia en estos diarios. En La razón encontré un artículo revelador: "La memoria que no se quiere recordar olvidar," con un subtítulo de, "La iglesia católica, a la que Garzón reclama datos de sus archivos, sufrió durante la Guerra Civil la 'mayor persecución religiosa de la historia.' Cuatro mil sacerdotes y dos mil religiosos fueron asesinados."

El autor del artículo, José R. Navarro Pareja, comienza tachando de paradójica la pedida de Garzón de cooperación de la Conferencia Episcopal. Según Navarro, "en realidad, la Iglesia católica fue la institución que más sufrió la violencia de aquellos años. Una represión que desencadenó la mayor persecución religiosa de la historia y que los que ahora reivindican la 'memoria histórica' parecen querer olvidar." Cuando la derecha habla de las víctimas de la GCE, casi siempre apunta al clero asesinado brutalmente por los republicanos (el llamado "terror rojo"). Navarro sigue esta fórmula, empeñándose en documentar, de forma casi hagiográfica, varios ejemplos de la violencia ejercida en contra del clero. El artículo va acompañado de una foto de "fieles en la peregrinación de los mártires en Roma."

En octubre de 2007, la Iglesia beatificó al mayor número en masa en su historia - casi 500 "mártires" de la GCE, un grupo que consistía no sólo en sacerdotes y monjas, sino también en gente laica perseguida por creencias religiosas. No fue por casualidad que tal beatificación ocurriera durante el mismo mes en que se aprobó la Ley de Memoria - de hecho, sólo unos días antes de su aprobación oficial. Sin duda, no se puede pasar por alto los asesinatos de unos 6.000 religiosos cuando se habla de los años de la guerra. Pero se tiene que considerar también la manipulación de estas escenas de violencia, durante muchos años, por parte de los franquistas. Como explican Montse Armengou y Ricard Belis en Las fosas del silencio, "[e]l estupor sincero de una parte de creyentes por el asesinato de unos seis mil religiosos fue convenientemente utilizado por el aparato franquista. La necesidad de documentar aquella violencia revolucionaria - la real y la inventada - para poder justificar la propia se traduciría en una nueva herramienta de propaganda: así fue como nació la Causa General" (101).

Si la Iglesia gozara, durante tanto tiempo, de un tratamiento excepcional por el régimen. . .si todo lo que hacía la Iglesia fuera politizada, y todo lo que hacía el régimen recibiera una buena dosis de religiosidad (sólo hay que pensar en la imagen de Franco como soldado en la Cruzada). . .entonces, ¿por qué insiste tanto ahora la Iglesia en quejarse por la persecución que sufría en aquel entonces, y en la que, aparentemente, sigue sufriendo ahora?

Muchos han denunciado el hecho de que la Iglesia - o mejor, la Conferencia Episcopal española - nunca haya pedido perdón por el papel que cumplió durante la GCE y la dictadura franquista - hasta frente a las protestas por el Vaticano mismo. La pedida de Garzón es una nueva oportunidad para reconocer públicamente una pequeña porción de la historia de la relación de la Iglesia católica española con su propia gente.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

"¿Quién se beneficia de esto?" - el censo de desaparecidos

Ante todo, quisiera saludar a Elita (recomiendo ver su excelente blog literario Bibliácora) y agradecerle el dato del artículo en El País que me comentó el otro día.*

Es difícil saber donde empezar esta entrada, considerando la cantidad de artículos publicados hoy sobre Baltasar Garzón y la creación de un censo de desaparecidos del franquismo (y temas relacionados). Esta mañana, sólo en El País (periódico que leo diariamente), había por lo menos 3 artículos nuevos, más un editorial, "Garzón y la memoria." Aunque geográficamente yo esté lejos de España, creo que sería cierto decir que éste es un momento histórico para el país. Según Natalia Junquera ("Media España, sin datos), "[c]on su petición de datos para realizar un censo de desaparecidos y muertos por la Guerra Civil, el juez Baltasar Garzón revolucionó ayer a asociaciones, investigadores e instituciones públicas de casi toda España."

*El 2 de septiembre, El País publicó un artículo de Manuel Altozano, "Garzón lanza la mayor investigación sobre desaparecidos del régimen de Franco." La noticia salió días después de que organizaciones como la ARMH criticaron a Garzón por haber asisitido a exhumaciones y ayudado investigaciones en otros países fuera de España. Hay aspectos complicados del proceso legal en España que reconozco no entender del todo. Pero sí es evidente que la participación de Garzón ha sido fundamental en acelerar los trámites para identificar y documentar a los desaparecidos.

A veces, lo que me parece casi tan interesante como los artículos que salen con respecto a este tema son los comentarios que se publican a su final por los lectores. Los foros de discusión, las salas de chat y otras regiones del mundo virtual parecen incubar gente de una mentalidad extrema -- o de izquierdas o de derechas -- que no puede callarse la boca, exhibiendo así para todo el mundo las opiniones que tal vez no se atreverían a comentar públicamente. A veces hablan por hablar, a veces por ver cómo le responden, a veces por apoyar o defender a alguien con ideas parecidas. Si el tema es controvertido, como casi siempre suele ser el de la GCE y la memoria histórica, echo un vistazo a los comentarios al final del artículo para salir del lenguaje (supuestamente) objetivo y ver qué es lo que opina la gente común y corriente.

No me acuerdo ahora del artículo en que apareció esta pregunta, pero la apunté porque me pareció relevante, aunque se hizo con un tono un tanto amargado o mosqueado. "¿Quién se beneficia de todo esto,?" preguntó la persona del comentario número 60, y, si mal no recuerdo, después de haberse preguntado si también contaban víctimas de otras guerras y de otros momentos históricos. Más que sugerir que las últimas noticias surgían por razones políticas, la irritación del autor parecía provenir de la distancia temporal de la GCE y el franquismo.

Se ha oído mucho, sobre todo del PP (pero también de otros), que todo lo referido a las fosas, la simbología franquista, las conmemoraciones, y la ley de Memoria es reabrir heridas, es remover el pasado para no dejar cicatrizar las heridas. Como antes he hecho aquí, me pregunto: ¿de quién(es) son estas heridas? ¿Cuál es el pasado que tanto desean dejar enterrado los que critican propuestas como la del censo, la desclasficiación de archivos, o reparaciones para los descendientes de represaliados? La pregunta "¿quién se beneficia de esto?" es una pregunta egoísta si se considera, en primer lugar, para qué razón existen tales intentos de identificación, documentación y reparación. La pregunta se niega a examinar las razones tras las decisiones recientes sobre qué hacer (o no) con el pasado traumático histórico: su autor determina que el caso del franquismo no merece un tratamiento especial, ya que hay tantos casos parecidos en la Historia.

Quién se beneficia de esto. Avishai Margalit, en su libro The Ethics of Memory, habla de qué obligaciones -- si es que las hay -- tenemos frente al pasado. ¿Hay un deber a recordar? ¿Hay un "derecho a la memoria," como dijo Dulce Chacón? O, ¿hay un exceso de memoria, como proponen otros como Manuel Cruz en Las malas pasadas del pasado? Creo, como Margalit, en lo que llama la "ética de la memoria." Esa ética, según la entiendo yo, no sólo significa nuestra responsabilidad hacia el pasado, sino hacia el futuro. En cualquier contexto político, hay que romper con la idea de que todo lo que hacemos ahora lo hacemos por y para nosotros.

Sé que la pregunta se formuló como un comentario suelto al final de un artículo. Sé que es una opinión entre muchas. Pero preguntar quién se beneficia del censo propuesto o de las exhumaciones es un insulto a los muertos, y un insulto a sus familias. No hay "beneficios" cuando se está hablando de guerras.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Creando un registro de víctimas

Se me olvidó mencionar en esa fecha que el 30 de agosto es el Día Internacional del Detenido-Desaparecido. Se puede ver un fragmento de un anuncio relacionado aquí (de la Cruz Roja, y en inglés):



Es imposible que el vídeo cite las estadísticas para todos los países con detenidos y desaparecidos, puesto que es de unos 53 segundos. Pero el fragmento nos recuerda de la cantidad de países que aún tienen a personas desaparecidas. Para más información sobre estas desapariciones, recomiendo leer la página de Amnistía Internacional, la de Human Rights Watch o la de Nacionas Unidas.

El 8 de octubre de 2000 - 20 días antes de que exhumaran los restos de su abuelo - Emilio Silva, uno de los dos fundadores de la ARMH, escribió un ensayo titulado "Mi abuelo también fue un desaparecido." El uso en el título de la palabra "desaparecido" subrayó la conexión íntima que el autor sentía con los nietos de otros desaparecidos. Como se sabe, el término "desaparecido" se usó por la propia dictadura militar argentina. En 1985, Jorge Rafael Videla, dictador de Argentina entre 1976-1981, respondió en una entrevista televisiva que los desaparecidos no están muertos ni vivos - son desaparecidos:



Aparte del asco y la rabia que produce ver la frialdad con que Videla pronuncia esta palabra - y la idea de que es él que la explica - la "definición" que provee sí subraya el estado de incertidumbre perpetuo por el que tienen que pasar los parientes y amigos de un desaparecido. Muchos ya han estudiado el peso del término "desaparecido" y la angustia que provoca saber que nunca se ha encontrado a un ser querido. No es mi intención aquí explorar el uso de esta palabra, pero sí quisiera comentar que el término se ha extendido a muchos otros contextos y ya no se acepta solamente como algo que se refiere a las dictaduras del Cono Sur. En España, como saben muy bien sus familias, amigos y vecinos , también hay desaparecidos. Como explicaron Julio Vidal y María Encina Prada en 2000, (ver Las fosas de Franco. Crónica de un desagravio) muchas veces estos desaparecidos han sido "un secreto a voces, sobre las que recae un pesado y miedoso silencio" (59). Ocho años después, se están señalando más y más - gracias en parte a los testimonios de los que estuvieron allí, o de los que crecieron sabiendo donde se encontraban las fosas -- donde yacen estos muertos.

Hasta el momento, no ha existido ningún registro nacional de víctimas en España. Tampoco se puede ver, que yo sepa, un listado general de las víctimas encontradas en las fosas hasta la fecha. Hace unas semanas mencionamos aquí que se creaba la primera base de datos de la ADN para ayudar a identificar los restos de una fosa común. Hoy Baltasar Garzón ha dicho que será necesaria más información antes que decida si se puede crear un registro de víctimas de la GCE y el franquismo. Se puede leer el artículo original aquí.

Es interesante que, mientras aún no exista tal registro, numerosos sitios web ya hayan intentado crear su propia base de datos, contando con la participación de los internautas para mandar datos y ayudar a reconstruir historias. Mencioné hace poco el blog "Quiénes eran," pero hay muchos otros, demasiados para nombrar aquí.

La espera en España para enterrar dignamente a los "desaparecidos" ha sido de muchos años. Demasiados. Es muy probable que algunos nunca se encuentren. Pero quizá con la atención de Garzón, por lo menos se atienden más rápidamente las peticiones de ayuda para buscar. Las exhumaciones han consistido en mucha ayuda por parte de voluntarios, encima de especialistas como antropólogos forenses y arqueólogos. Pero como explica artículo 13 de la Ley de Memoria Histórica, "Colaboración de las administraciones públicas con los particulares para la localización e identificación de víctimas," el gobierno también necesita colaborar a encontrar e identificar a las víctimas de las fosas:
1. Las Administraciones públicas, en el marco de sus competencias, facilitarán a los descendientes directos de las víctimas que así lo soliciten las actividades de indagación, localización e identificación de las personas desaparecidas violentamente durante la guerra civil o la represión política posterior y cuyoparadero se ignore.

Lo previsto en el párrafo anterior podrá aplicarse respecto de las entidades que, constituidas antes de 1 de junio de 2004, incluyan el desarrollo de tales actividades entre sus fines.

2. Conforme a su normativa reguladora, podrán arbitrarse subvenciones para contribuir a sufragar los gastos derivados de las actividades contempladas en este artículo.
Related Posts with Thumbnails