De: RTVE.es
"Crear una Comisión de la Verdad para las víctimas de la Guerra Civil es imposible"
* Son palabras de Ruth Sastre, ponente en el III Simposio 'Memoria, narración y justicia'
* Investigadores exponen en el CSIC teorías de memoria e historia
VICKY BOLAÑOS 16.11.2010 - 16:22h
En España todavía viven muchos 'vencidos' víctimas de la guerra civil y del franquismo que continúan reclamando justicia, verdad y una condena al golpe de Estado de 1936 y a la dictadura de Franco.
Personas como ésas son, precisamente, las protagonistas de un estudio que ha realizado la historiadora Ruth Sastre, una de las ponentes en el III Simposio 'Memoria, narración y justicia' organizado por el departamento de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Ruth ha estudiado Comisiones de la verdad de países como Sudáfrica o Argentina, y según explica son organismos que "ayudan a reconocer que ha existido un pasado violento, a superar el silencio y a combatir la negación de esos hechos".
La joven historiadora afirma que es "imposible" crear una Comisión de la verdad en España actualmente porque, a su juicio, no existe un debate político sobre los crímenes del franquismo ni compromiso por parte de los gobernantes. "Si se creara la comisión debería incluir a víctimas o supervivientes republicanos y también franquistas", añade, ya que a su parecer, ayudaría a rescatar nuestra historia escondida, a curar viejas heridas y a obtener justicia de forma simbólica o tangible a través de procesos judiciales.
Gracias al máster sobre Reconciliación que cursó en la sede del Trinity College de Belfast con una beca de Caja Madrid, Ruth conoció en profundidad el caso sudafricano. "Allí uno de los principales logros ha sido que nadie puede negar la violencia del apartheid. Además, el Estado, los medios de comunicación y las empresas han tenido que contribuir a la reconciliación", cuenta.
¿Puede haber reconciliación?
Según ha explicado Ruth Sastre a RTVE.es intentó incluir en su estudio a supervivientes del franquismo pero no logró conseguir su colaboración. Sí que entrevistó a personas y grupos representativos de supervivientes. Le transmitieron que para que pueda haber reconciliación con el pasado deberían darse varias condiciones: un reconocimiento oficial formal y explícito de la ilegitimidad del franquismo y del golpe de estado del 36; la revisión de la monarquía constitucional; la restitución de la República; el apoyo a la exhumación de fosas y el desmantelamiento del aparato conmemorativo franquista.
Para la investigadora es "muy difícil" hoy por hoy que estas reclamaciones se hagan realidad. Sin embargo apunta que es urgente "hacer frente a ese legado de violencia", porque los supervivientes transmiten a las siguientes generaciones " frustración, amargura y resentimiento por ese agravio" y, remata, "la percepción de impunidad puede constituirse en un elemento inherente al estado español".
Defensa de la historia oral
Otro de los objetivos de este simposio es defender la validez de los testimonios orales como parte de la historia, o lo que también se conoce como 'historia cultural'. Uno de los mayores exponentes de este campo es Peter Burke, profesor de Historia Cultural de la Universidad de Cambridge.
Él ha sido el encargado de inaugurar las jornadas que desarrolla el CSIC hasta el jueves. En su conferencia 'Historia y Memorias' ha defendido la importancia de que los mayores transmitan sus recuerdos a los más jóvenes y 'recordar' para que no regrese la represión.
Aunque Burke no se ha referido al caso de España y la guerra civil, sí que ha eludido a procesos de países como EE. UU., Alemania o su propio país de origen, Reino Unido después de vivir conflictos como la guerra civil americana, el holocausto nazi o la II Guerra Mundial.
"Se puede olvidar, luchar o perdonar y rechazar, recordar o reconciliar", ha concluido.
Diálogos intergeneracionales sobre la guerra civil española y el franquismo en la España actual Intergenerational Dialogues on the Spanish Civil War and Francoism in Contemporary Spain
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martes, 16 de noviembre de 2010
sábado, 23 de octubre de 2010
Un proyecto del CSIC sobre el impacto de las exhumaciones en la sociedad española
De: Tiempo de Historia
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) difundió el 21 de octubre de 2010 un comunicado en el que afirma que este organismo dirige un proyecto sobre el impacto de las exhumaciones en la sociedad española, en el que se estudian, desde un punto de vista interdisciplinar y comparado, los mecanismos que la sociedad ha puesto en marcha para afrontar el proceso. El proyecto se centra en las exhumaciones llevadas a cabo desde el año 2000, que se han realizado según marcan los protocolos científicos. El comunicado dice: "En octubre del año 2000 se llevó a cabo en Priaranza del Bierzo la primera exhumación de una fosa común de la guerra civil con métodos modernos y protocolos científicos. Desde entonces, otras muchas se han ido abriendo en un proceso del que la sociedad española es testigo y parte. El proyecto Políticas de la Memoria, coordinado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), pretende evaluar el impacto sociológico, antropológico, jurídico, político y mediático que estas exhumaciones tienen sobre la sociedad contemporánea. El equipo de investigación, dirigido por el CSIC, está compuesto por forenses, biólogos, juristas, antropólogos, sociólogos, politólogos e historiadores de distintas instituciones, cada uno con una función determinada dentro del proyecto. 'Una de las partes del proyecto consiste en dar asesoría técnica en las exhumaciones a petición de las asociaciones implicadas. Forenses, arqueólogos y biólogos se encargan de localizar fosas, exhumar cuerpos, recoger documentación, elaborar informes y entregar los restos a los familiares. Además, psicólogos y antropólogos recogen los testimonios de los familiares y registran los rituales y homenajes que se llevan a cabo al finalizar las exhumaciones y devolver los restos a sus descendientes', explica el investigador del CSIC y coordinador del proyecto, Francisco Ferrandiz. A partir de ahí, comienza la fase de investigación propiamente dicha: ver cómo esos fenómenos se reflejan en la sociedad española, en su discurso político, su legislación o en las industrias culturales. De hecho, el proyecto cuenta con un especialista en crítica literaria que estudia la figura del desaparecido en la literatura española del siglo XX".
"En definitiva, se trata de estudiar, en el contexto de la llamada justicia transicional, los diversos mecanismos que pone en marcha una sociedad determinada para enfrentarse a un pasado traumático, explica Ferrandiz.
Estos mecanismos pueden ser de muchos tipos: leyes, museos, monumentos, homenajes, exhumaciones, oficinas de la memoria o, en algunas sociedades, comisiones de la verdad. 'Se trata de procesos muy complejos y polémicos, que polarizan a las sociedades. Queremos registrar qué está pasando e intentar comprender por qué. Además, intentamos hacerlo desde un punto de vista comparativo, estableciendo diferencias y semejanzas con otros países que han vivido procesos similares, como Argentina, Chile, Irak o la antigua Yugoslavia', concluye. De hecho, entre los miembros del grupo de investigación se encuentra Luis Fondebrieder, presidente del Equipo Argentino de Antropología Forense.
'Somos conscientes de que el tema es muy complejo y puede levantar muchas susceptibilidades. Pero precisamente por eso, pensamos que como científicos tenemos la obligación de contribuir a un debate social más sosegado, basado en argumentos científicos', concluye el investigador del CSIC.
Para informar directamente a la sociedad, el proyecto cuenta con una web propia: www.politicasdelamemoria.org
Más de 200 fosas
'La cifra de exhumaciones no se sabe con seguridad, porque no existen datos de todas las comunidades autónomas ni un registro central, pero se calcula que más de 200 fosas han sido abiertas desde el año 2000, casi todas ellas del bando republicano, aunque hay excepciones, como la fosa de Camuñas, en cuya excavación también participamos. Aunque oficialmente el proyecto ha comenzado este año, algunos de nosotros hemos estado presentes en las exhumaciones desde el año 2000, por lo que tenemos acceso a mucha de la documentación', explica Ferrándiz, investigador del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC.
'Pero el fenómeno de las exhumaciones no es nuevo. Recién terminada la guerra civil, en los años 40, ya hubo exhumaciones de fosas, algunas de ellas documentadas incluso de forma oficial. Las exhumaciones para el traslado de cuerpos al Valle de los Caídos, también documentadas en su mayoría, comienzan en el año 1958', añade el investigador.
Con la llegada de la democracia, en los años 70, hubo un gran movimiento de familiares de republicanos que exhumaron a sus muertos: 'eran exhumaciones caseras, sin medios, llevadas a cabo por familiares con escaso apoyo institucional', explica Ferrándiz. Estas exhumaciones no están documentadas de modo oficial, aunque hay numerosas fotografías y testimonios que están apareciendo ahora. Todo ello hace aún más difícil calcular el número de muertos en retaguardia, de ambos bandos, que se produjo en la guerra civil. 'Los historiadores estiman que, desde el inicio del conflicto y hasta la postguerra hubo unos 50.000 civiles muertos en la retaguardia republicana y unos 150.000 en la nacional', explica Ferrándiz. Estudiar las fosas permite también extraer conclusiones sobre la naturaleza de esa violencia y su grado de organización".
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) difundió el 21 de octubre de 2010 un comunicado en el que afirma que este organismo dirige un proyecto sobre el impacto de las exhumaciones en la sociedad española, en el que se estudian, desde un punto de vista interdisciplinar y comparado, los mecanismos que la sociedad ha puesto en marcha para afrontar el proceso. El proyecto se centra en las exhumaciones llevadas a cabo desde el año 2000, que se han realizado según marcan los protocolos científicos. El comunicado dice: "En octubre del año 2000 se llevó a cabo en Priaranza del Bierzo la primera exhumación de una fosa común de la guerra civil con métodos modernos y protocolos científicos. Desde entonces, otras muchas se han ido abriendo en un proceso del que la sociedad española es testigo y parte. El proyecto Políticas de la Memoria, coordinado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), pretende evaluar el impacto sociológico, antropológico, jurídico, político y mediático que estas exhumaciones tienen sobre la sociedad contemporánea. El equipo de investigación, dirigido por el CSIC, está compuesto por forenses, biólogos, juristas, antropólogos, sociólogos, politólogos e historiadores de distintas instituciones, cada uno con una función determinada dentro del proyecto. 'Una de las partes del proyecto consiste en dar asesoría técnica en las exhumaciones a petición de las asociaciones implicadas. Forenses, arqueólogos y biólogos se encargan de localizar fosas, exhumar cuerpos, recoger documentación, elaborar informes y entregar los restos a los familiares. Además, psicólogos y antropólogos recogen los testimonios de los familiares y registran los rituales y homenajes que se llevan a cabo al finalizar las exhumaciones y devolver los restos a sus descendientes', explica el investigador del CSIC y coordinador del proyecto, Francisco Ferrandiz. A partir de ahí, comienza la fase de investigación propiamente dicha: ver cómo esos fenómenos se reflejan en la sociedad española, en su discurso político, su legislación o en las industrias culturales. De hecho, el proyecto cuenta con un especialista en crítica literaria que estudia la figura del desaparecido en la literatura española del siglo XX".
"En definitiva, se trata de estudiar, en el contexto de la llamada justicia transicional, los diversos mecanismos que pone en marcha una sociedad determinada para enfrentarse a un pasado traumático, explica Ferrandiz.
Estos mecanismos pueden ser de muchos tipos: leyes, museos, monumentos, homenajes, exhumaciones, oficinas de la memoria o, en algunas sociedades, comisiones de la verdad. 'Se trata de procesos muy complejos y polémicos, que polarizan a las sociedades. Queremos registrar qué está pasando e intentar comprender por qué. Además, intentamos hacerlo desde un punto de vista comparativo, estableciendo diferencias y semejanzas con otros países que han vivido procesos similares, como Argentina, Chile, Irak o la antigua Yugoslavia', concluye. De hecho, entre los miembros del grupo de investigación se encuentra Luis Fondebrieder, presidente del Equipo Argentino de Antropología Forense.
'Somos conscientes de que el tema es muy complejo y puede levantar muchas susceptibilidades. Pero precisamente por eso, pensamos que como científicos tenemos la obligación de contribuir a un debate social más sosegado, basado en argumentos científicos', concluye el investigador del CSIC.
Para informar directamente a la sociedad, el proyecto cuenta con una web propia: www.politicasdelamemoria.org
Más de 200 fosas
'La cifra de exhumaciones no se sabe con seguridad, porque no existen datos de todas las comunidades autónomas ni un registro central, pero se calcula que más de 200 fosas han sido abiertas desde el año 2000, casi todas ellas del bando republicano, aunque hay excepciones, como la fosa de Camuñas, en cuya excavación también participamos. Aunque oficialmente el proyecto ha comenzado este año, algunos de nosotros hemos estado presentes en las exhumaciones desde el año 2000, por lo que tenemos acceso a mucha de la documentación', explica Ferrándiz, investigador del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC.
'Pero el fenómeno de las exhumaciones no es nuevo. Recién terminada la guerra civil, en los años 40, ya hubo exhumaciones de fosas, algunas de ellas documentadas incluso de forma oficial. Las exhumaciones para el traslado de cuerpos al Valle de los Caídos, también documentadas en su mayoría, comienzan en el año 1958', añade el investigador.
Con la llegada de la democracia, en los años 70, hubo un gran movimiento de familiares de republicanos que exhumaron a sus muertos: 'eran exhumaciones caseras, sin medios, llevadas a cabo por familiares con escaso apoyo institucional', explica Ferrándiz. Estas exhumaciones no están documentadas de modo oficial, aunque hay numerosas fotografías y testimonios que están apareciendo ahora. Todo ello hace aún más difícil calcular el número de muertos en retaguardia, de ambos bandos, que se produjo en la guerra civil. 'Los historiadores estiman que, desde el inicio del conflicto y hasta la postguerra hubo unos 50.000 civiles muertos en la retaguardia republicana y unos 150.000 en la nacional', explica Ferrándiz. Estudiar las fosas permite también extraer conclusiones sobre la naturaleza de esa violencia y su grado de organización".
sábado, 11 de septiembre de 2010
"Memoria histórica," libro de Juan Sisinio Pérez Garzón y Eduardo Manzano Moreno
Visto en: Tiempodehistoria.com
Juan Sisinio Pérez Garzón y Eduardo Manzano reflexionan sobre memoria histórica
Memoria histórica. Éste es el tíutlo del libro de Juan Sisinio Pérez Garzón y Eduardo Manzano Moreno editado por Los Libros de la Catarata como número 4 de la colección 'Debates científicos'. Sobre esta obra, en cuya edición también participa el CSIC, dicen sus responsables: "Desde su mismo nacimiento la Historia, como ciencia social, ha consistido en un relato selectivo de los hechos del pasado, y ese proceso de selección ha estado acompañado, necesariamente, de un componente ideológico y cultural, explícito o tácito. Es obvio que la Historia no puede registrar todos los hechos sucedidos, de la misma forma que los mapas no pueden reflejar todos los accidentes geográficos, hasta el más insignificante detalle, y, por lo tanto, el historiador se ve obligado a seleccionar acontecimientos y a construir a partir de ellos uno solo de los relatos posibles. De esta forma, a pesar de que ya Tucídides presumía de que su relato histórico era una posesión para siempre, es decir, una versión definitiva de los hechos, la verdad es que cada época se ve en la obligación de reescribir su propio relato del pasado, porque el pasado necesita ser revisado de manera continua pero, eso sí, con todas las garantías de un riguroso método analítico y sin apriorismos ni manipulaciones elementales".
Los autores:
Juan Sisinio Pérez Garzón
Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Castilla-La Mancha, hasta el año 2000 fue científico titular en el CSIC, donde desarrolló su actividad investigadora, especializándose en la historia social y política de la España contemporánea y también en el estudio de la historiografía y de sus implicaciones con el nacionalismo español. De sus publicaciones, cabe reseñar: Milicia nacional y revolución burguesa (1978), Historiografía y nacionalismo español (1985), La gestión de la memoria (con E. Manzano, 2000), Isabel II: los espejos de la reina (2004) y Las Cortes de Cádiz: el nacimiento de la nación liberal (2007).
Eduardo Manzano Moreno
Profesor de investigación en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales, su investigación se ha centrado en la historia de al-Andalus y las implicaciones políticas de la memoria histórica. También ha realizado contribuciones significativas sobre la historia de Jerusalén durante la Primera Guerra Mundial. Es autor de cuatro libros, ha editado dos y ha sido coautor de otros dos. También ha contribuido a más de 25 libros colectivos en España, Francia, Gran Bretaña y Alemania, y ha publicado numerosos artículos de investigación en revistas españolas e internacionales. Sus principales publicaciones incluyen: Épocas medievales (2010), Conquistadores, emires y Califas. Los Omeyas y la Formación de al-Andalus (2007) y, en colaboración con J. S. Pérez Garzón, "A difficult nation. History and nationalism in contemporary Spain", en History and Memory (2002), entre otras. Ha dictado conferencias como ponente invitado en instituciones académicas en el Reino Unido, Canadá, Francia, Italia, Alemania, Argentina, Jordania y España.
Información:
http://www.catarata.org/libro/mostrar/id/600
Juan Sisinio Pérez Garzón y Eduardo Manzano reflexionan sobre memoria histórica
Memoria histórica. Éste es el tíutlo del libro de Juan Sisinio Pérez Garzón y Eduardo Manzano Moreno editado por Los Libros de la Catarata como número 4 de la colección 'Debates científicos'. Sobre esta obra, en cuya edición también participa el CSIC, dicen sus responsables: "Desde su mismo nacimiento la Historia, como ciencia social, ha consistido en un relato selectivo de los hechos del pasado, y ese proceso de selección ha estado acompañado, necesariamente, de un componente ideológico y cultural, explícito o tácito. Es obvio que la Historia no puede registrar todos los hechos sucedidos, de la misma forma que los mapas no pueden reflejar todos los accidentes geográficos, hasta el más insignificante detalle, y, por lo tanto, el historiador se ve obligado a seleccionar acontecimientos y a construir a partir de ellos uno solo de los relatos posibles. De esta forma, a pesar de que ya Tucídides presumía de que su relato histórico era una posesión para siempre, es decir, una versión definitiva de los hechos, la verdad es que cada época se ve en la obligación de reescribir su propio relato del pasado, porque el pasado necesita ser revisado de manera continua pero, eso sí, con todas las garantías de un riguroso método analítico y sin apriorismos ni manipulaciones elementales".
Los autores:
Juan Sisinio Pérez Garzón
Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Castilla-La Mancha, hasta el año 2000 fue científico titular en el CSIC, donde desarrolló su actividad investigadora, especializándose en la historia social y política de la España contemporánea y también en el estudio de la historiografía y de sus implicaciones con el nacionalismo español. De sus publicaciones, cabe reseñar: Milicia nacional y revolución burguesa (1978), Historiografía y nacionalismo español (1985), La gestión de la memoria (con E. Manzano, 2000), Isabel II: los espejos de la reina (2004) y Las Cortes de Cádiz: el nacimiento de la nación liberal (2007).
Eduardo Manzano Moreno
Profesor de investigación en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales, su investigación se ha centrado en la historia de al-Andalus y las implicaciones políticas de la memoria histórica. También ha realizado contribuciones significativas sobre la historia de Jerusalén durante la Primera Guerra Mundial. Es autor de cuatro libros, ha editado dos y ha sido coautor de otros dos. También ha contribuido a más de 25 libros colectivos en España, Francia, Gran Bretaña y Alemania, y ha publicado numerosos artículos de investigación en revistas españolas e internacionales. Sus principales publicaciones incluyen: Épocas medievales (2010), Conquistadores, emires y Califas. Los Omeyas y la Formación de al-Andalus (2007) y, en colaboración con J. S. Pérez Garzón, "A difficult nation. History and nationalism in contemporary Spain", en History and Memory (2002), entre otras. Ha dictado conferencias como ponente invitado en instituciones académicas en el Reino Unido, Canadá, Francia, Italia, Alemania, Argentina, Jordania y España.
Información:
http://www.catarata.org/libro/mostrar/id/600
sábado, 4 de septiembre de 2010
Artículo sobre el CSIC y la retirada de símbolos franquistas
En: Tiempo de Historia
Debate
Quitados del frontispicio del CSIC los textos y símbolos de exaltación franquista
Obligando al CSIC a ocultar su vergonzosa historia
Por Cristina Calandre Hoenigsfeld
El árbol Luliano de la Ciencia, emblema del CSIC, ya está liberado de toda la repugnante exaltación franquista que le ahogaba, desde hace más de 70 años. El periódico ABC se ha erigido en el comunicador oficial de esta importante noticia. Primero el día 17 de agosto el periodista Ignacio M. de Prada escribe un artículo con el título El CSIC ordena borrar de sus fachadas la alusiones a Francoy al día siguiente, el 18 de agosto, el mismo periodista da otra con el título de El typex de la memoria histórica hace furor en el CSIC. Según se deduce de ambos artículos , pareciera que hubiera sido el propio CSIC el que tuviera voluntariamente esta iniciativa, así por ejemplo el periodista señala; "... según se indicó a ABC desde el gabinete de comunicación del presidente del CSIC, Rafael Rodrigo, Juárez, la leyenda que envolvía al escudo del CSIC quedó completamente liso, en cumplimiento de la Ley de la Memoria Histórica, explicando además que ha sido el propio CSIC el que, en cumplimiento de la citada Ley, tuvo que solicitar la retirada de las alusiones franquistas, pues cuando utilizamos un edificio que pertenece al Patrimonio del Estado, tenemos que hacer un escrito pidiendo el permiso a los Ministerios implicados… y esperar una respuesta afirmativa. En este caso, lanzamos un concurso público y más adelante se ejecutan. Cuando el edificio es del CSIC, ejecutamos directamente. El Gobierno cree que nuestras solicitudes están dentro de la normativa vigente y por eso se están acometiendo las obras". Pero me permito hacer la siguiente aclaración a la noticia del ABC: Hemos sido una plataforma de ciudadanos, muchos pertenecientes a familias institucionistas, los que venimos presionando al CSIC, desde exactamente el 22 de febrero del 2010, para que solicitaran dicha retirada de símbolos franquistas. Les hemos obligado a ocultar su propia memoria repugnante y vergonzosa, siguiendo sus métodos de ocultar lo que no les gusta, como por ejemplo las fosas de los republicanos que fueron asesinados por los franquistas. A nosotros no nos gustan las alabanzas a un asesino como Franco. [Sigue]
Debate
Quitados del frontispicio del CSIC los textos y símbolos de exaltación franquista
Obligando al CSIC a ocultar su vergonzosa historia
Por Cristina Calandre Hoenigsfeld
El árbol Luliano de la Ciencia, emblema del CSIC, ya está liberado de toda la repugnante exaltación franquista que le ahogaba, desde hace más de 70 años. El periódico ABC se ha erigido en el comunicador oficial de esta importante noticia. Primero el día 17 de agosto el periodista Ignacio M. de Prada escribe un artículo con el título El CSIC ordena borrar de sus fachadas la alusiones a Francoy al día siguiente, el 18 de agosto, el mismo periodista da otra con el título de El typex de la memoria histórica hace furor en el CSIC. Según se deduce de ambos artículos , pareciera que hubiera sido el propio CSIC el que tuviera voluntariamente esta iniciativa, así por ejemplo el periodista señala; "... según se indicó a ABC desde el gabinete de comunicación del presidente del CSIC, Rafael Rodrigo, Juárez, la leyenda que envolvía al escudo del CSIC quedó completamente liso, en cumplimiento de la Ley de la Memoria Histórica, explicando además que ha sido el propio CSIC el que, en cumplimiento de la citada Ley, tuvo que solicitar la retirada de las alusiones franquistas, pues cuando utilizamos un edificio que pertenece al Patrimonio del Estado, tenemos que hacer un escrito pidiendo el permiso a los Ministerios implicados… y esperar una respuesta afirmativa. En este caso, lanzamos un concurso público y más adelante se ejecutan. Cuando el edificio es del CSIC, ejecutamos directamente. El Gobierno cree que nuestras solicitudes están dentro de la normativa vigente y por eso se están acometiendo las obras". Pero me permito hacer la siguiente aclaración a la noticia del ABC: Hemos sido una plataforma de ciudadanos, muchos pertenecientes a familias institucionistas, los que venimos presionando al CSIC, desde exactamente el 22 de febrero del 2010, para que solicitaran dicha retirada de símbolos franquistas. Les hemos obligado a ocultar su propia memoria repugnante y vergonzosa, siguiendo sus métodos de ocultar lo que no les gusta, como por ejemplo las fosas de los republicanos que fueron asesinados por los franquistas. A nosotros no nos gustan las alabanzas a un asesino como Franco. [Sigue]
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