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lunes, 15 de junio de 2009

De generaciones y la memoria

Sólo hace unos días había vuelto a leer un artículo de Aleida Assmann ("History, Memory, and the Genre of Testimony," en la revista Poetics Today) en que la profesora y estudiosa prolífica apunta el límite temporal para la transmisión intergeneracional de la memoria. Aunque Assmann está comentando el caso del Holocausto, yo he encontrado sumamente útil su explicación para el caso español, y ya la he citado antes: "Intergenerational memory normally fades away after the span of three generations, a period of about eighty to one hundred years at most" ["La memoria intergeneracional típicamente desvanece después de tres generaciones, un periodo de unos ochenta a unos cien años máximo"] (271, traducción mía). En el artículo, Assmann destaca los testimonios audiovisuales de sobrevivientes del Holocausto, diciendo que tienen la capacidad de extender la memoria intergeneracional más allá de tres generaciones: esta memoria sería transgeneracional más que intergeneracional, dice ella.

Las observaciones de Assmann son interesantes para el fenómeno de las memorias históricas en España, sobre todo ahora que dos psicoanalistas, Anna Miñarro y Teresa Morandi, han publicado un estudio en que se revela que el trauma del franquismo llega hasta la cuarta generación (ver artículo, "El trauma del franquismo ya alcanza a los bisnietos"), así distinguiéndola de "otras" memorias de traumas históricos:
Hasta 196 entrevistas exhaustivas a víctimas de la Guerra Civil y del franquismo o a sus descendientes han arrojado una conclusión: España es el único país donde los bisnietos de los participantes en un conflicto bélico sufren secuelas psicológicas derivadas del conflicto.

'La sorpresa aún nos dura', explica Anna Miñarro, que junto a Teresa Morandi dirigió el proyecto. 'Esto no se había detectado en ningún otro país que haya estudiado las consecuencias psíquicas de estas catástrofes no naturales. 'Argentina, Uruguay, Chile, Suráfrica, Francia o Estados Unidos son pioneros en este campo, pero no han detectado secuelas en la cuarta generación', afirma Morandi.

lunes, 1 de diciembre de 2008

La transmisión de la memoria de la GCE y el franquismo

Cuando se habla de la cuestión actual de las memorias históricas en España, se oyen cada vez con más frecuencia alusiones a las segundas y terceras generaciones o a los hijos y nietos de la guerra. Si Emilio Silva y el presidente del gobierno son ejemplos conocidos de estos nietos (los abuelos de cada uno murieron fusilados), ser "nieto" realmente implica mucho más que ser descendiente de una víctima de la guerra.

Las psicoanalistas Anna Miñarro y Teresa Morandi han organizado un estudio sobre la transmisión intergeneracional de la memoria de la GCE y el franquismo. La página web de la CCSM (Congrés Català de Salut Mental) informa que la gente interesada puede mandar anónimamente sus testimonios sobre "els efectes psíquics que la guerra del 36, el franquisme i el postfranquisme." Tales testimonios podrán formar parte de la investigación de las autoras.

Teresa Morandi y Anna Miñarro
foto: Ramon Vila, en La Vanguardia (27.11.08)

En una entrevista en La Vanguardia del pasado 27 de noviembre, Miñarro y Morandi afirmaron que la memoria de la guerra y el franquismo puede llegar incluso hasta la cuarta generación, en lo que llaman una "transmisión de muerte." Aleida Assmann, profesora de inglés y literatura comparada, y autora de numerosos libros, antes ha hablado de un período de extinción (mis palabras, no las suyas) de unas 3 generaciones en lo que se refiere a la memoria intergeneracional, así que a mí me interesa saber cómo las autoras manejan en su proyecto la cuestión de una transmisión tan extendida de la memoria.

Aunque Miñarro y Morandi nunca emplean la palabra "posmemoria" durante su entrevista, hacen eco de los estudios de la profesora y estudiosa Marianne Hirsch en el contexto del Holocausto. El término que Hirsch proporcionó a la "memoria" de la segunda generación (e implica que puede estar adecuado para la siguiente generación también) se ha adoptado en diversos contextos históricos y se entiende como una memoria que está simultáneamente vacía de recuerdos (personales) y constituida siempre por los recuerdos de otros (sus padres o abuelos). En su libro Family Frames Hirsch no está hablando de cualquier memoria, sino la del Holocausto en particular, así que es importante recordar que cuando se dice "posmemoria," se está refiriendo a una memoria de un pasado traumático histórico.

Como creo que el tema de la transmisión de la memoria va a ser importantísimo (ya lo es) en el contexto español, los voy a dejar con unos fragmentos de la entrevista hecha por Ramon Vila (se puede encontrar haciendo clic en el enlace de arriba, "entrevista"):

-Así que un trauma se va pasando de padres a hijos…
-Sí. Las violencias del pasado se transmiten a segundas, terceras y hasta cuartas generaciones. Hay que tener en cuenta que la Guerra Civil duró tres años, pero la represión se extendió durante casi 40 años. En todo este tiempo ni después de la Transición ha habido profesionales preparados para atender correctamente a las mal llamadas "víctimas", que nosotras preferimos llamar supervivientes.

-¿Cómo explican que un trauma se manifieste en alguien de tercera o cuarta generación?
-Esa ha sido una sorpresa. Nuestra hipótesis inicial era que los traumas van perdiendo fuerza con el paso de las generaciones, como al lanzar una piedra sobre el agua que rebota muy fuertemente en el primer impacto, pero que va disminuyendo en cada nuevo salto hasta hundirse. Hemos descubierto que en la cuarta generación el trauma rebrota muy fuertemente. Cuando ha habido un silencio de muerte y un secreto que no se ha podido contar aparece un malestar en el cuerpo más vacío de palabras, pero con muchos síntomas psíquicos. Y esto es alguien que nadie relacionaría con las vivencias de sus antepasados. Cuando abres la historia de vida de dos o tres generaciones te das cuenta de que hay un hilo conductor de ese trauma, se tiene de forma inconsciente. Al no hablar de los traumas y la situación catastrófica vivida, éstos van insistiendo hasta que salen en forma de un malestar vacío de palabras. Al haber más secretos y silencio más destacado es el síntoma.



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